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Preocupaciones - Oraciones - Paz

“NO SE PREOCUPEN por nada; EN CAMBIO, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. ASÍ EXPERIMENTARÁN la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús" (Fil.4:6-7) NTV

Sin duda hay muchas cosas que tratan de tomar posesión de nuestra mente para inquietarla – filosofías  mentiras, visión de la vida, historias, noticias, etc. Una de esas cosas que quieren invadir nuestros pensamientos y que nos puede paralizar, confundir, angustiar son sin duda las diversas preocupaciones en las que podemos caer.  Estas a la vez nacen en una débil confianza en Dios y en la inseguridad relacionada con el futuro, la provisión, la seguridad, temas relacionados con la familia y el trabajo, etc. (Mt.6:25-33 / Mt.10:19 / Mt.13:22 / Lc.10:41 / 1Cor.7:21.32 / 1Pe.5:7).
El apóstol Pablo nos aconseja enfáticamente: “No se preocupen por nada”, y nos llama a tornar las preocupaciones en oraciones. Entonces; cada vez que nos preocupamos por algo debemos dejar de hacerlo y orar más.



Recordemos que el apóstol Pablo está escribiendo esta carta desde la prisión. En ese momento vive con una cierta incertidumbre acerca de su futuro, y también vive un tiempo de necesidades serias.  Desde allí envía un mensaje alentador a los Fiipenses diciéndoles que en vez de preocuparse deben acercarse a Dios en oración – que oren por todo dando a conocer a Dios todo lo que les aqueja. La oración a Dios, al Dios vivo, es el antídoto para las preocupaciones (Gn.32:7-12 / 1Sam.1:15 / 1Sam30:6 / Sal.34:5-7 / Sal.55:22 / Sal.62:8 / Prov.3:5-6 / Mt.7:7-8 / Lc.18:7 / 1Tes,5:17-18). A las oraciones y peticiones hay que añadir las acciones de gracias que reflejan la confianza en un Dios grande que escucha las oraciones, que está pendiente de sus hijos y que actúa con poder en favor de aquellos que le temen de verdad (1Sam7:12 / Ef.5:20 / Col.3:17). RECOMIENDO que de verdad lea todas las citas acá anotadas – su fe será fortalecida.
En medio de circunstancias oscuras Dios nos quiere dar verdadera paz. Esta paz verdadera no se obtiene a través de la meditación positiva, a través de la negación de problemas o de la liberación de las circunstancias difíciles; tampoco llega a través de los esfuerzos humanos – es de origen divino. Ella viene al acercarnos a Dios y al conocerle como el Dios protector, soberano, poderoso y sabio, quien tiene todo bajo su control. Aunque no entendemos esa paz, ella es real y es protectora del corazón y de la mente (la paz de Dios guarda al creyente de la ansiedad, las dudas, el temor y la desesperación) (Rom.8:6 / Rom.15:13 / Sal.29:11 / Is.26:3 / Is.48:18.22 / Is.57:19-21 / Lc.1:79 / Jn.14:27 / Jn.16:33 / Gal.5:22 / Col.3:15 / 2Tes.3:16 / Hebr.13:20 / Apoc.1:4).

ORACIÓN:  Padre celestial; Coloco en Tus manos todo aquello (….) que me angustia, preocupa, y desespera. Guárdame en perfecta paz porque en Tí confío – en Tí concentro mis pensamientos. Dame de Tú luz cuando vivo momentos de oscuridad y guíame al camino de la paz. Tú paz es una paz que el mundo no puede dar. Gracias por el regalo de Tú paz que llena ahora mi mente y mi corazón – Is.26:3 / Lc.1:79 / Jn.14:27.

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