Cuando un nuevo año comienza
deseamos que el nuevo año sea mejor que el pasado y que prosperemos en todo.
No hay nada malo en tener ese deseo.
Creo que es natural que pensemos así y es además el deseo de Dios que
prosperemos y lleguemos a ser todo lo que Él quiera que seamos. Dios es bueno y
el quiere cosas buenas para nosotros (Jn.10:10 / Jn.6:33 / Jn.6:51 / Mt.18:11 /
Jos.1:8 / Sal.1:1-3). Sin embargo, lo que sí me parece importante es cómo
pensamos que podemos llegar a experimentar el éxito y la prosperidad esperados.
Hay quienes desean que por arte de magia o por practicar ciertos ritos o con
simple confesar lo contrario a lo que temo, entonces todo salga bien. Quiero
anotar a continuación algunos de los consejos que nos da la Biblia y que nos
ayudan a vivir una vida de victoria y prosperidad en las áreas espiritual,
emocional, física y aun materialmente:
Haciendo DISCÍPULOS, Desarrollando LÍDERES, Plantando IGLESIAS, Alcanzando NACIONES
lunes, 31 de diciembre de 2012
lunes, 24 de diciembre de 2012
Mayordomía Responsable (1ra parte)
Asegúrate de saber cómo están tus rebaños;
cuida mucho de tus ovejas; pues las riquezas no son eternas ni la fortuna está
siempre segura. Cuando se limpien los campos y brote el verdor, y en los montes
se recoja la hierba, las ovejas te darán para el vestido, y las cabras para
comprar un campo; tendrás leche de cabra en abundancia para que se alimenten tú
y tu familia, y toda tu servidumbre (NVI) (Prov.27:23-27).
(1Tim.6:9-10 /
Lc.16:10-12 / 1Tim.6:17-19 / Mt.16:19 / Hch.8:20)
En este
estudio quiero revisar algunos de los principios financieros que la Biblia nos
da como dirección para el manejo del dinero y de las cosas materiales. En la Biblia
encontramos principios éticos que, al
abrazarlos, influyen en la toma de decisiones y en el manejo de la economía
personal, empresarial y de toda una nación. La Biblia nos da pautas muy claras
para poder establecer políticas para el buen manejo del dinero.
jueves, 20 de diciembre de 2012
Fueron de prisa (Lc.2:16)
La Historia del nacimiento de Jesús
en la Biblia nos relata cómo unos pastores, que se encontraban cerca del lugar
donde Jesús había nacido, tuvieron un encuentro con un ángel, que les anunció
que el Salvador, el Mesías, había nacido en Belén, en la ciudad de David (Lc.2).
Los pastores entendieron que el anuncio venía de Dios y que algo importante
había ocurrido. A este mensaje los pastores responden con entusiasmo, deciden
ir al lugar de los hechos y allí encuentran a Jesús, así, cómo se les había
avisado. Lo que me causa curiosidad es lo que nos dice Lc.2:16: ‘Fueron
de prisa a la aldea…’.
¿QUÉ SI HOY FUERA SU ÚLTIMO DÍA ?
La pura
realidad es que no sabemos cuándo vuelve nuestro Señor Jesucristo por segunda
vez (Mt.24:36), pero lo que sí es seguro es, que aquel que vino por primera
vez, volverá una segunda vez (Hch.1:11). No podemos decir que mañana sea el día
de su retorno, pero tampoco podemos decir que no podría ser el día de su regreso.
Y si Él no viene mañana, existe la posibilidad que nosotros tengamos que ir a
dónde Él está. Algún día será nuestro último día y cada día que pasa nos acerca
más a aquel día. Si usted pudiera saber de alguna manera que hoy es su último
día, antes de comenzar su eternidad, ¿cómo entonces viviría este día?
miércoles, 19 de diciembre de 2012
¿Quién es Jesús (segunda parte)
Muchos piensan que Jesús es solo un buen profeta, un buen maestro, una buena persona y, frecuentemente niegan su deidad y su poder. La realidad es que Jesús no fue solo humano. Y aunque para nosotros es difícil entenderlo en todo su espectro, Jesús fue todo Dios y todo humano. Esa fue una manera muy especial como Dios mostró su amor e interés por los humanos. Definitivamente, Jesús es especial, Él es el Hijo de Dios, el Rey de los judíos, nuestro Salvador, nuestro todo.
¿Cuáles son algunas de las características predominantes que nos revelan que Jesús es especial y que por eso sigue impactando el mundo? Aquí menciono algunas de ellas:
¿Cuáles son algunas de las características predominantes que nos revelan que Jesús es especial y que por eso sigue impactando el mundo? Aquí menciono algunas de ellas:
¿Quién es Jesús? (primera parte)
Hacia el final de cada año se celebra la Navidad. Las luces que se
encienden por doquier y los adornos respectivos para esta época del año nos
recuerdan a diario que estamos en una estación especial del año. Lo cierto es
que para la mayoría de las personas el sentido verdadero de la navidad se ha
perdido. Para algunos es un negocio. Para otros simplemente significa que
tendrán un par de días libres. Otros están sintiendo el estrés de la
preparación de la comida, la compra de los regalos, etc. Algunos lo llaman la
fiesta de la familia. Para algunos es la celebración de la primera venida de
Jesús a este mundo. Y no faltan aquellos que se preguntan para qué son estas
fiestas. La realidad es que ningún nacimiento de persona alguna, no importando
su impacto en el mundo, se celebra como se celebra el nacimiento de Jesús.
miércoles, 14 de noviembre de 2012
Verdades Básicas sobre la Iglesia de Cristo
Yo también te digo que tú eres Pedro, y
sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán
contra ella (Mt.16:18).
Grande es este misterio, pero hablo con
referencia a Cristo y a la iglesia (Ef.5:32)
(1Cor.1:1-9 / Ef.1:22 / Ef.3:10 / Ef.5:24-27 /
Col.1.18 / 1Tim.3:5 / 1Tim.3:15 / Hch.20:28)
¿Qué entendemos cuando
hablamos de la iglesia universal?
La iglesia universal está compuesta por todos
los creyentes genuinos de todas las edades, tanto los que están en la tierra,
como los que ya están en la presencia del Señor. Se trata del cuerpo de Cristo en su totalidad. No importa el lugar en el mundo donde se
encuentren, ni qué clase de gente sea socialmente (Mt.16:18 / Ef.3:10.21 /
Ef.5:25-32 / Col.1:18.24 / Hebr.12:22-23). Todos los creyentes en Cristo somos parte de un
organismo a nivel mundial. Todo ser humano pertenece a la raza humana, pero
también es miembro de una familia donde nació y de ahí tiene su apellido. Lo
mismo es con la iglesia universal y la local. Los creyentes son miembros de ese gran organismo
que es el cuerpo de Cristo, pero también deben ser miembros de una iglesia
local. Este cuerpo
universal será reunido en las bodas del Cordero, que le seguirán al rapto de la
iglesia (Apoc.19:6-9). Las siguientes citas hablan de este Cuerpo Universal: Mt.16:18
/ Ef.3:10-21 / Ef.5:23-32 / Col.1:18, 24 / Hebr.12:22-23.
jueves, 8 de noviembre de 2012
Aprender a escuchar a Dios
“Yo soy el buen pastor; conozco a mis ovejas, y
ellas me conocen a mí, como también mi Padre me conoce a mí, y yo conozco al
Padre. Así que sacrifico mi vida por las ovejas. Además, tengo otras ovejas que
no están en este redil, también las debo traer. Ellas escucharán mi voz, y
habrá un solo rebaño con un solo pastor. (Jn.10:14-16) (Nueva Traducción Viviente)
Jn.10:27-28
/ Jn.18:37 / 1Sam.3:1-10 / 1Sam.8:5-7 / 1Sam.9:17 / 1Sam.15:10 / 1Sam.16:1-12
Como discípulos de
Cristo debemos entender que Dios aun habla hoy día y que Él quiere hablarle a
Sus seguidores (Jn.10:15-16 /
Jn.10:27-28 / Jn.18:37). Según las enseñanzas de Jesús Sus ovejas oyen Su
voz (Jn.10:27 / Jn.10:3). Para Jesús es
normal que un discípulo de El oiga Su voz y le siga. Dios nos habla a través de
Su Palabra, a través de sermones, por medio de otros cristianos, por medio del
don de profecía, por medio de libros, tratados, grabaciones, música cristiana,
etc. En todo nos quiere hablar de manera muy personal. Oír Su voz es un
privilegio y por eso debemos aprender a escuchar la voz de Dios con claridad y
luego obedecer lo que nos diga que hagamos.
Aprender a sanar a los enfermos
“Al
llegar Jesús a casa de Pedro, vio a la suegra de éste que yacía en cama con
fiebre. Le tocó la mano, y la fiebre la dejó; y ella se levantó y le servía. Y
al atardecer, le trajeron muchos endemoniados; y expulsó a los espíritus con su
palabra, y sanó a todos los que estaban enfermos, para que se cumpliera lo que
fue dicho por medio del profeta Isaías cuando dijo: El mismo tomó nuestras
flaquezas y llevó nuestras enfermedades” (Mt.8:14-17) (La Biblia de las Américas)
Mr.1:39-42
/ Mt.10:1.8 / Mr.16:15-20 / Jn.14:12-14 / Hebr.13:8
Los
Evangelios mencionan un gran número de episodios en los que Jesús sanó a los
enfermos
(Mt.8:14-17 / Mt.9:22 / Lc.6:10 / Mt.15:28 / Hch.2:22). Jesús no solamente sanó
a los enfermos sino que también entrenó a sus discípulos a sanar a los
enfermos. Jesús envía a sus servidores a predicar el Evangelio y a sanar a los
enfermos (Mt.10:1.8 / Mr.16:15-20). Los apóstoles siguieren este ministerio una
vez que Jesús había ascendido al cielo (Hch.3:6 / Hch.9:36). Además notamos que
Dios da dones de sanidad a la iglesia para que a través de ellos, en la iglesia,
los creyentes se ministren los unos a los otros (1Cor.12:9-10). Dios sí está
interesado en sanar a los enfermos, es Su voluntad sanar a los enfermos.
Guiando a los cristianos al bautismo con el Espíritu Santo
“Pero
recibirán poder cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes. Y serán mis
testigos, y le hablarán a la gente acerca de mí en todas partes: en Jerusalén,
por toda Judea, en Samaria y hasta los lugares más lejanos de la tierra” (Hch.1:8) Nueva Traducción
Viviente
Lc.24:49 / Hch.1:8
Stanley M. Horton
escribe que el programa de Cristo es que
el Evangelio se extienda por todo el mundo (Hch.1:8). El poder para lograr
llevar a cabo semejante tarea es el poder del Espíritu Santo. A través del
libro de los Hechos hay una gran conciencia de la presencia del Espíritu Santo,
los discípulos son guiados por Él, como también disfrutan de una relación
especial con el Espíritu Santo. El
bautismo con el Espíritu Santo que ellos experimentaron nunca llegó a ser una
simple memoria de algo que ocurrió en el pasado. Siempre fue una realidad
presente.[1]
Según Hch.1:8 el bautismo en el Espíritu Santo
está directamente ligado al ministerio. El ministerio es un asunto que
requiere de poder (Lc.24:49).
Guiando la gente a Cristo
“El Espíritu del SEÑOR está sobre
mí, porque me ha ungido para llevar la Buena Noticia a los pobres. Me ha
enviado a proclamar que los cautivos serán liberados, que los ciegos verán, que
los oprimidos serán puestos en libertad, y que ha llegado el tiempo del favor
del SEÑOR.” (Lc.4:18-19)
(Nueva Traducción Viviente)
Lc.7:22 /
Mt.11:5 / Lc.19:10 / Lc.5:32 / Mt.18:11 / Mt.9:35-38
Una de las tareas de Jesús sobre la tierra y para la
cual Jesús fue ungido era la de predicar las Buenas Nuevas a la gente (Mt.11:5). El llamó a sus discípulos
para hacer de ellos pescadores de gente (Mt.4:19).
Dios quiere que todos lleguen al conocimiento de la verdad y que sean
salvos (1Tim.2:1-4). Jesús envió a
los discípulos que estaba entrenando a hacer lo mismo que Él estaba haciendo -
Él veía la gran cosecha que debía ser recogida, quería que Sus discípulos se
involucraran en la cosecha (Mt.9:35-38)
y, quería que sus discípulos predicaran a la gente el mensaje del Reino de Dios
con poder (Mt.10:7). Cuando Jesús
está finalmente listo a partir y regresar donde Su Padre se dirige a sus
discípulos y les encarga lo que llamamos la gran comisión (Mt.28:18-20 / Hch.1:8). Esta comisión no es solo para algunos
pocos especialistas, sino para todos aquellos que son Sus discípulos. Todos
llegamos a ser Sus embajadores y todos somos llamados a predicar el mensaje de
la reconciliación (2Cor.5:18-21 /
Hch.1:8).
El bautismo en agua
“Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos
en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (Mt.28:19)
El Señor Jesús
instruyó a sus discípulos a guardar dos ordenanzas, o sea dos observaciones
exteriores dadas por Jesús para que sean de bendición y ayuda en la vida
cristiana y en el ministerio. Una de esas ordenanzas es el bautismo en agua y la otra es la Cena del Señor. En cuanto la Cena del Señor o la Santa Cena leemos
en la Biblia: “…haced esto en memoria de
mí” (1Cor.11:24-25). Respecto al bautismo en agua leemos: “Id, pues, y haced discípulos de todas las
naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”
(Mt.28:19).
Hch.2:38-39 / Hch.2:41 / Hch.8:12-16 / Hch.8:36-38 /
Hch.9:18 / Hch.10:47-48 / Hch.16:15-33 / Hch.19:3-5
miércoles, 7 de noviembre de 2012
Jesús el rey que viene por segunda vez
‘... Este mismo
Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, vendrá de la misma manera, tal
como le habéis visto ir al cielo’ (Hch.1:11)
(Mt.24:30
/ Mt.25:31/ Jn.14:3 / 1Tes.1:10 / 1Tes.4.16 / 2Tes.1:7-10 / Apoc.1:7 /
Rom.8:22-23)
La verdad de la segunda venida de Jesús está
confirmada. Antes de que Jesús ascendiera al cielo afirmó que volvería otra vez (Hch.1:11 / Jn.14:1-3). Los escritores del Nuevo Testamento hablaban
con claridad sobre el tema (1Tes.4:16-17 / Hch.3:21 / 1Cor.1:7 / Filp.3:20
/ Tit.2:13 / Hebr.9:28 / 2Pe.3:12-14 / Apoc.1:7). El vivir a la luz de la segunda venida de Jesús tiene aspectos
prácticos importantes para nuestra vida. Por un lado nos anima a vivir una
vida que agrada a Dios y por el otro lado nos llama a cumplir la tarea que
Jesús nos encomendó (Filp.1:10 / Mt.24:46 / 1Tes.3:13 / 1Tes.5:13 / 2Tes.2:1:7-10
/ 2Pe.3:14). Sin embargo es interesante notar que existe un gran peligro al no
tomar en serio esta verdad, de alguna manera nuestro caminar con Cristo va a
experimentar un cierto adormecimiento. Es por eso que es de suma importancia
que nos estén recordando la verdad del retorno de Jesús. En Mt.24 y Mt.25 notamos
que Jesús reconoce la tendencia humana a no tomar muy en serio Su retorno. Para
avivar en sus discípulos la esperanza de Su segunda venida Jesús usa diferentes
instrucciones y parábolas. A través de estas instrucciones Jesús asegura que
Sus discípulos se encuentren trabajando y esperando su retorno.
Jesús el Sanador
“Al llegar Jesús a casa de Pedro, vio a la suegra de éste que yacía
en cama con fiebre. Le tocó la mano, y la fiebre la dejó; y ella se levantó y
le servía. Y al atardecer, le trajeron muchos endemoniados; y expulsó a los
espíritus con su palabra, y sanó a todos los que estaban enfermos, para que se
cumpliera lo que fue dicho por medio del profeta Isaías cuando dijo: El mismo
tomó nuestras flaquezas y llevó nuestras enfermedades” (Mt.8:14-17).
(Mr.1:39-42 /
Mt.10:1.8 / Mr.16:15-20 / Jn.14:12-14 / Hebr.13:8)
Los Evangelios narran un gran número de episodios en
los que Jesús sanó a los enfermos (Mt.8:14-17 /
Mt.9:22 / Lc.6:10 / Mt.15:28 / Hch.2:22). Jesús no solamente sanó a los
enfermos sino que también entrenó a sus discípulos a sanar a los enfermos.
Jesús envía a sus servidores a predicar el Evangelio y a sanar a los enfermos
(Mt.10:1.8 / Mr.16:15-20). Los apóstoles siguieron este ministerio una vez que
Jesús había ascendido al cielo (Hch.3:6 / Hch.9:36). Además notamos que Dios da
dones de sanidad a la iglesia para que a través de ellos en la iglesia se
ministren los unos a los otros (1Cor.12:9-10).
Jesús el bautizador con el Espíritu Santo
“Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del
Jordán y fue llevado por el Espíritu en el desierto” (Lc.4:1)
(Lc.4:18 / / Hch.10:38 / Lc.4:1.14
/ Mt.3:16 / Isa.11:2-4 / Mt.3:11 / Lc.24:49
/ Hch.1:8 / Joel 2:28-32 / Hch.2:16-21)
Cuando observamos la vida y el ministerio de Jesús en los Evangelios nos
damos cuenta que sin el poder del
Espíritu Santo Jesús no hacía nada. Por medio del poder del Espíritu Santo
es que anunciaba las Buenas Nuevas y sanaba a los enfermos, los milagros
ocurrían y el Reino de Dios se manifestaba (Lc.4:18). La unción significa por un lado que Dios lo apartó para
semejante ministerio, pero también nos dice que Dios lo empoderó para llevar a
cabo el ministerio a la manera de Dios. Si
Jesús requería de poder del Espíritu Santo, entonces cuánto más lo necesitamos
nosotros Sus servidores que quieren hacer las cosas que Jesús nos ha
llamado hacer y hacerlas a la manera que Jesús quiere que las hagamos.
Jesús el rescatista
‘… sabiendo que no
fuisteis redimidos de vuestra vana manera de vivir heredada de vuestros padres
con cosas perecederas como oro
o plata, sino con sangre preciosa, como de un cordero sin tacha y sin mancha, la sangre de Cristo’ (1Pe.1:18-19).
En estos días se oye frecuentemente
de secuestros de personas. Ellas son privadas de su libertad y en muchas
ocasiones son sometidas a dolorosos maltratos. También se oye de las
negociaciones entre las partes involucradas y a veces se pagan grandes sumas de
dinero para que la persona secuestrada recobre la tan apreciada libertad.
La Biblia también habla de un
rescate o de la redención. La “redención”
(apolutrosis en griego) es un rescate
mediante el pago de cierto precio (Tit.2:14 / 1Pe.1:18-19). Esta expresión
revela las siguientes verdades sobre la salvación:
·
Que es una liberación.
- Que es una liberación por medio de un pago.
La Biblia indica que la salvación
de los humanos es por medio de un rescate divino (Tit.2:14).
Es muy posible que no hayamos
experimentado el que se nos haya privado de la libertad o que hayamos sido
secuestrados y que alguien haya pagado por nuestro rescate, pero todo humano
vive por naturaleza bajo un dominio que no le permite disfrutar la vida
correctamente. Frecuentemente pensamos que somos gente libre porque hacemos lo
que queremos sin que nadie nos pueda frenar, hacemos lo que nos gusta y lo que aparentemente nos conviene, pero en verdad somos esclavos de cosas que
hunden nuestra vida en tristeza, desesperación, culpabilidad, condenación,
hábitos destructivos, etc. y de los cuales no nos podemos librar con
nuestras propias fuerzas o recursos.
Dios creó al hombre con un propósito muy bien definido al retrato que
hoy se nos presenta de la humanidad (Gn.1:27-28 / Ef.2:10). Además el
hombre fue creado un ser libre. Tristemente uso esa libertad para desobedecer
los mandamientos de Dios, él se decidió por el mal. Esa decisión trajo grandes
tristezas a su vida y a toda la humanidad. El hombre quedó atrapado en un
socavón del cual no se puede librar con sus propias fuerzas (Gn.3:1-10 /
Rom.6:23).
En la Biblia encontramos las
razones por las cuales todo humano llegó a estar en una situación que requiere
un rescate:
·
El pecado alejó al humano de Dios y así también
los alejó de todas las bendiciones que Dios había planeado para él (Rom.3:10-18 / Ef.2:1 / Stg.4:4).
o
Quien peca no da en el blanco. Dar en el blanco
es darle la gloria a Dios (Rom.1:21 / Rom.11:36). El pecado es una transgresión
de la ley (1Jn.3:4 / Rom.4:15). También es fallar en cumplir con la verdadera
meta para nuestra vida que es Dios. “Hamartanein”
empezó significando "errar el blanco", como, por ejemplo, cuando se
dispara una flecha, que no acierta. Se puede usar respecto de habernos equivocado de carretera, de habernos
fallado un plan, de habérsenos frustrado una esperanza o un propósito[1]
(Rom.3:13 / Rom.7:14 / Gal.3:22 / 1Jn.1:8).
o
La historia del hijo pródigo ilustra muy
claramente lo que puede ocurrir cuando hacemos lo que a nosotros nos parece
bien sin tener en cuenta los principios del temor a Dios. El hijo pródigo
resultó en una situación peor a la de los cerdos que él estaba cuidando (Lc.15).
·
Al desobedecer a Dios, el hombre se somete de
alguna manera al dominio de Satanás y llega a ser esclavo de un amo que no
busca el bien de la gente (Ef.2:2-3
/ Jn.10:10 / Lc.4:18 / Hch.10:38 / Hch.26:18). El diablo ciega la mente a la
verdad de Dios para que la gente no se salve (2Cor.4:3-4).
·
El hombre es esclavo del pecado (Rom.6:6.12.16 / Rom.7:14 / Ef.2:3). Por
ejemplo.: Alguien quien prueba la droga solo para ver cómo es eso queda pronto
atado a un vicio del cual no se puede librar tan fácilmente. Otros hábitos
esclavizantes son el sexo perverso, el alcohol, mentir, robar.
·
El hombre es culpable ante Dios y ante
los hombres (Hch.26:18 / Rom.3:23).
Si el hombre lo acepta o no, la verdad es que él es culpable porque ha pecado y
está mal con Dios, no tiene paz para con Dios y se siente condenado (Sal.38).
Es por eso que a través de la religión el hombre trata de encontrar la paz. El
quiere arreglar con dinero, con sus propias fuerzas e intentos su situación con
Dios, pero no puede, el socavón en el que se encuentra lo tiene totalmente
atrapado y no se puede salvar a sí mismo. La ayuda solo puede venir de afuera (Sal.49:6-15).
·
La ira de Dios está sobre el hombre y
merece el castigo por la desobediencia a su Creador (Rom.1:18 / Ef.2:3 / Rom.6:23 / Rom.5:12 / Stg.1:15 / Gal.6:8). El
castigo o la paga por el pecado es la muerte (Rom.6:23).
o
Existen tres tipos de muerte:
§
La muerte física, que es la separación de cuerpo
del alma y del espíritu (Gn.3:19).
§
La muerte espiritual, que la separación del
humano de Dios – no hay comunión con Dios aunque se viva físicamente (Lc.15:11
ss / Ef.2:1-3 / Col.2:13).
§
La muerte eterna, que es la separación de Dios
por toda la eternidad (Apoc.20:14-15 / Lc.16:19-31).
Existen suficientes razones para
entender que el hombre requiere de una ayuda urgente. A causa del pecado
tenemos una historia de la humanidad llena de guerras, corrupción, dolor, etc.
Y aunque veamos tantos avances científicos y sus respectivos beneficios,
notamos que el hombre sigue con grandes problemas que muestran que no cumplió
con el plan original de Dios para su vida.
Primero que todo debemos entender
que para Dios el humano es de un valor
muy apreciado y es un ser que El ama de todo corazón, y porque Dios valora
al hombre tanto es por eso que hace cualquier esfuerzo para abrir el camino a Su
salvación (Jn.3:16). Dios en Su amor planeó desde un principio
el rescate del humano alejado de Dios. El diablo viene a robar matar y
destruir, pero Dios quiere dar vida y ésta en abundancia (Jn.10:10-11). El amor de
Dios por el perdido es la razón de la Navidad y de la Pascua, es la razón
de la primera venida de Jesús a este mundo (Mt.1:21-22) y es la razón de su
muerte y resurrección (Hebr.9:12-14 / 1Jn.2:2). El es Emmanuel: “Dios con
nosotros” (Mt.1:23). Este es el mensaje verdadero de la Navidad y de la Pascua:
Jesucristo vino a salvar a los pecadores (Lc.19:10).
Jesús vino a este mundo para
derramar Su sangre y dar Su vida en rescate por los esclavizados al pecado y
atados al diablo (Mt.20:28 /
Mr.10:45). Su sangre garantiza el
rescate.
La Biblia dice claramente que hemos sido comprados por precio
(1Cor.6:20). La redención es por Su sangre (Ef.1:7). El se dio así mismo por
nosotros para redimirnos de toda iniquidad (Tit.2:14). La sangre de Jesús
derramada en la cruz fue el precio pagado por el rescate (Hebr.9:12.14 /
Hebr.9:23-28).
Nosotros no podemos rescatarnos (1Pe.1:18-19
/ Sal.49:6-9), ni
rescatar a nadie pagando plata o a través de esfuerzos humanos (Lc.16:19-31 / Ef.2:9
/ Tit.3:3-5). El humano requiere de
ayuda externa, mejor, de ayuda divina. El único precio válido como precio
de rescate es la preciosa sangre del Cordero, del Señor Jesucristo.
Hay muchas cosas que podemos
rescatar con dinero, como lo es cuando la policía decomisa un auto mal
estacionado. El dueño tiene que pagar después una cierta suma de dinero para
poder rescatar ese carro. Lo cierto es que el alma no se rescata con dinero ni
por la ayuda de gente (Lc.16:19-31 / Ef.2:8-10), es la sangre de Cristo la que
únicamente sirve para librar el alma de la perdición eterna.
Por un lado debemos entender que si
la ayuda no viene de afuera no podemos hacer nada. Es Dios el interesado en nosotros, Él es quien nos ama y para quien
somos de gran valor y es por eso que Él se lanza a rescatarnos y nos extiende su
gracia (Jn.3:16). Por el otro lado debemos entender que el humano debe tomar unos pasos para que ese rescate se haga efectivo
en su vida. Si alguien se está ahogando y el socorrista le lanza el
salvavidas, la persona que está en problemas debe agarrar el salvavidas, de otra manera no importa cuán bueno
sea el salvavidas o si es de una buena marca.
El pecador, si es que quiere ser salvo de su condición de pecador, debe arrepentirse de sus pecados y debe
asirse del Salvador de su alma: Jesucristo. La fe en Jesús es la única
condición que Dios exige del hombre para su salvación (Ef.2:8-10). Pero la fe es más que solo una confesión acerca
de Cristo. Es una fe que lleva a la
obediencia y a una actividad que brota del corazón del creyente que procura
seguir a Cristo como único Salvador y Señor. La fe lleva a hacer
respectivas obras, las obras de un creyente:
·
“...
Varones hermanos, ¿qué haremos? Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada
uno...” (Hch.2:37-38). El arrepentimiento de los pecados es un asunto clave
en el proceso de recibir a Jesús (Lc.15:11 ss / ). El bautismo mismo no salva, pero el
creyente está identificándose con la muerte, sepultura y resurrección de Jesús
y está declarando que ahora es de Dios y le sigue a Él. El bautismo es una expresión inicial de nuestra fe en Jesús, de nuestro arrepentimiento y de
la aceptación de Su
muerte y resurrección como bases de nuestra salvación.
·
“Felipe
dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes... y ambos descendieron al agua…”
(Hch.8:35-38).
·
El apóstol Pedro hace un llamado a vivir de una
manera diferente, si es que creemos en Jesús como Salvador y si es que hemos
sido rescatados por la preciosa sangre de Jesús (1Pe.1:13-25). La liberación de
Cristo no nos permite hacer lo que se nos da la gana. Ahora somos propiedad de Jesús y debemos poner atención a Sus
deseos y pensamientos y seguirlos de corazón (Tit.2:11 ss / Rom.6:18.22).
¿QUÉ ES LA FE?
Se cuenta
una historia de un hombre que andaba en una cuerda sobre las cataratas del
Niágara empujando una carretilla llena de ladrillos. Hizo el viaje varias
veces, empujando la carretilla por un lado y haciéndola volver. Al fin se
detuvo para hablar con un grupo grande de espectadores. El preguntó: ¿cree
alguien que yo puedo quitar estos ladrillos de la carretilla y meter allí una
persona y volver a pasar sobre las cataratas? Con todo entusiasmo la multitud
dijo que sí; ellos creyeron. Luego el hombre les preguntó: ¿Quién quiere ser el
primer voluntario? El esperaba, mirándolos y nadie se hizo presente como
voluntario. Realmente nadie creyó al punto que la Biblia llama “FE”.
Ellos tuvieron
una creencia intelectual. Habían racionalizado la situación hasta pensar que
tenían fe, pero no había fe verdadera, porque nadie quería arriesgar la vida
entregándose al punto de meterse en la carretilla para pasar por el abismo en
una cuerda, confiando en la capacidad de ese acróbata.
El concepto de la fe en el N.T.
incluye tres elementos clave:
·
La fe implica
el arrepentimiento verdadero, es decir, apartarse del pecado y volverse a
Dios por medio de Jesús (Hch.17:30 / 2Cor.7:10 / Tit.2:11s / Lc.15:11s /
Prov.28:13).
·
Significa
creer y confiar firmemente en el Cristo crucificado y resucitado como Señor
y Salvador personal y rendir la voluntad y entregar todo su ser a Jesucristo
(Hebr.10:22).
·
Incluye
obediencia a Jesucristo y a Su Palabra (Rom.1:5 / Hebr.5:8-9).
¿Ha usted abrazado la verdadera
salvación en Cristo? Los que creemos en Jesús podemos festejar la tan gran
salvación que tenemos en Jesús. Demos gracias a Dios por el perdón de los
pecados y la vida nueva en El.
Aquella persona que estrecha la
mano para recibir el regalo del rescate por medio de Jesucristo experimenta un
cambio total de su vida. La vida de la
mano de Jesucristo no será la misma que antes de la entrega a Cristo. La
Biblia nos relata lo que cambia en la vida de aquel quien cree en Jesús como su
Señor y Salvador personal:
·
Nace de
nuevo (1Pe.1:22-23): “Creemos que el cambio que se verifica en el corazón y
en la vida al tiempo de la conversión es real (Jn.3:3); que el pecador nace de
nuevo en una forma tan gloriosa y transformadora que las cosas viejas pasaron y
todas son hechas nuevas (2Cor.5:17); tanto que las cosas vanas que antes amaba,
ahora son aborrecidas, mientras que las cosas santas que antes despreciaba,
ahora son amadas y tenidas por sagradas y preciosas (Jn.15:19); y que ahora,
habiéndosele imputado la justicia del Redentor (Gal.2:20 / Rom.3:24-25) y
habiendo recibido el Espíritu de Cristo, nuevos deseos, nuevas aspiraciones,
nuevos intereses y una nueva perspectiva de la vida, el tiempo y la eternidad,
llenan el corazón del redimido (Sal.1:1-3) de tal manera que ahora su deseo es
confesar abiertamente al Maestro y servirle, buscando siempre las cosas que son
de arriba”. [Artículos de Fe de la Iglesia Cuadrangular por Aimee Semple
McPherson].
·
Recibe el
perdón de los pecados (Mt.26:28 / Lc.24:47 / Hch.10:43). El perdón
significa que Dios absuelve al pecador de la condenación, no a raíz de algo que
haya hecho el pecador, sino a raíz de la obra liberadora de Jesús (Sal.103:1-14
/ Jn.8:1-11 – la mujer sorprendida en adulterio / Lc.15:11-24 – el hijo pródigo
regresa a casa / Rom.5:9).
·
Es liberado
del poder del pecado (Rom.6:6-7 / 1Cor.6:11). El creyente rescatado ya no
está bajo la esclavitud del pecado. Mientras estaba alejado de Cristo seguía la
corriente de este mundo operada por demonios (Ef.2:1 ss). Mientras seguía esa corriente del mundo era esclavo del pecado
(Rom.6:16-22). Como creyente ya no anda más en plan de pecar, ni está bajo el
dominio del diablo (Rom.8:31-39) ni bajo el dominio de tener que pecar. El
creyente puede decir “NO” al pecado (Rom.6:12) y puede decir “SÍ” a Dios y vivir
como Dios manda (Rom.6 / Rom.7 / Rom.8).
·
Otros
cambios: Tiene una relación íntima con Dios (Rom.8:15) y un amor sincero a
Jesús (Jn.14:15 1Jn.5:1). Posee un nuevo amor por las Escrituras (1Pe.2:2).
Tiene una nueva conciencia de lo bueno y lo malo (Hebr.5:13-14). Experimenta
odio hacia el pecado (1Jn.3:9). Posee un deseo de ser como Jesús (Rom.8:29).
Los intereses de la vida cambian (Filp.3:7-8). Surge una nueva presión social
de parte de aquellos que ven el cambio y que personalmente no quieren cambiar
(1Pe.4:3-5). Tiene un verdadero amor por otros cristianos (1Jn.3:14). Hay un
nuevo deseo de proclamar a Cristo a otras personas (Col.1:28-29 / Jn.3:16).
·
Y no
podemos olvidar que hay gran gozo en el cielo por cada humano que se
arrepiente de sus pecados y que cree en el Señor Jesús para salvación.
Cualquier rescate es motivo de gran gozo, pero el rescate de un alma es motivo
de mayor gozo (Lc.15:7.32).
Conclusión:
Hay un gran motivo para celebrar:
Cristo borra el pecado. Esta es una gran noticia para cada humano. A finales de
cada año la radio, la TV. y los periódicos frecuentemente resumen el año que
termina hablando de lo bueno, lo malo y lo feo que ocurrió durante ese tiempo.
¿Cómo resume usted su vida hasta ahora? ¿Hay cosas que le gustaría eliminar
después de hacerse ese examen?
Si acudimos a Cristo, el pasado queda
perdonado y comenzamos una vida nueva. La sangre de Cristo aun tiene poder
para rescatar a los humanos perdidos y perdonar pecados.
Si usted no es un cristiano
creyente y si por primera vez quiere acudir a la fuente de la salvación, quien
es Jesús, puede acercarse confiadamente a Cristo y someterse al borrador del
pasado pecaminoso. También aquellos que son ya sus seguidores, pero que ven
áreas en su vida que deben experimentar el poder liberador de Cristo, igual
pueden acercarse a Jesús para ser liberados por medio del poder de la cruz: Sal.103:3
/ Is.1:16 / 1Jn.1:9 / Prov.28:13.
La siguiente oración puede ayudarle a conectarse con Dios. Ore de
todo corazón la siguiente oración sugerida:
¨Jesucristo, ven a mi vida. Me arrepiento de mis pecados. Perdóname por lo que he dicho y hecho que no
ha estado bien. Te recibo como mi Salvador y Señor. Gracias por perdonarme.
Amén.”
¡Celebre el rescate!
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