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martes, 9 de agosto de 2016

CARRERA - corriendo con perseverancia

La carrera cristiana no es una carrera de 100 metros. Más bien se compara con una maratón. Es una carrera que experimentamos durante toda la vida. En esta carrera vamos a enfrentar cansancio, distracciones, desánimo, dudas, tentaciones, retos externos, persecución, etc. (Hebr.11) – todas estas cosas nos pueden llevar a renunciar.

No todo será tan fácil en la vida cristiana (Hebr.11:36-38 / Mt.10:22 / Mt.24:13 / 2Cor.6:4-10 / Stg.1:3) – por eso somos animados a correr con ‘paciencia’. La palabra ‘paciencia’ (RV60) o ‘perseverancia’ (NTV) (Hebr.12:1) expresa firmeza, constancia, permanecer, aguantar, continuidad.

No es una ‘paciencia’ que acepta o cede a las circunstancias – más bien aprende a dominarlas. Habla de una persona que no se deja desviar de su propósito predeterminado y es leal a la fe y a la piedad - aun en medio de grandes pruebas y sufrimientos no desfallece. Los obstáculos no lo intimidan y las dificultades no le roban la fe ni la esperanza.

Es mantenerse firme hasta llegar a la meta – JESÚS es el mejor ejemplo de ‘paciencia’ y poniendo los ojos en El cobramos ánimo y seguridad para seguir adelante.

“Por lo tanto, ya que estamos rodeados por una enorme multitud de testigos de la vida de fe, quitémonos todo peso que nos impida correr, especialmente el pecado que tan fácilmente nos hace tropezar. Y corramos con perseverancia la carrera que Dios nos ha puesto por delante. Esto lo hacemos al fijar la mirada en Jesús, el campeón que inicia y perfecciona nuestra fe. Debido al gozo que le esperaba, Jesús soportó la cruz, sin importarle la vergüenza que ésta representaba. Ahora está sentado en el lugar de honor, junto al trono de Dios. Piensen en toda la hostilidad que soportó por parte de pecadores, así no se cansarán ni se darán por vencidos” (Hebr.12:1-3). NTV.

CARRERA - despojándonos de todo peso

En las competencias deportivas nunca vemos a los atletas cargando un morral o llevando vestidos con la indumentaria incorrecta o pesada. Cualquier cosa que pueda impedir la agilidad para correr o llevar a cabo la competencia es dejada a un lado.

En la carrera cristiana no nos va diferente. Debemos despojarnos del peso que impide una carrera cristiana segura y próspera en el cumplimiento de los planes de Dios (Hebr.12:1-3). 
Algunos de esos impedimentos o pesos que hacen lenta la carrera o aun la pueden truncar son:
> Relaciones humanas incorrectas - malas compañías (1Cor.15:33).
> > Las preocupaciones por las cosas no transcendentales y las preocupaciones por las riquezas (Mt.6:33 / Mt.13:1-9 / 1Tim.6:9-10)
> > > Una vida dada a los placeres mundanos (Rom.13:11-14)
> > > > La idolatría en todas sus formas (Ex.20:3-6 / Rom.1:25-26)

“Por lo tanto, ya que estamos rodeados por una enorme multitud de testigos de la vida de fe, quitémonos todo peso que nos impida correr, especialmente el pecado que tan fácilmente nos hace tropezar. Y corramos con perseverancia la carrera que Dios nos ha puesto por delante. Esto lo hacemos al fijar la mirada en Jesús, el campeón que inicia y perfecciona nuestra fe. Debido al gozo que le esperaba, Jesús soportó la cruz, sin importarle la vergüenza que ésta representaba. Ahora está sentado en el lugar de honor, junto al trono de Dios. Piensen en toda la hostilidad que soportó por parte de pecadores, así no se cansarán ni se darán por vencidos” (Hebr.12:1-3) NTV

CARRERA - 'no dando golpes al aire'

Todo deportista compite porque tiene en mente llegar a la meta y si es posible, ganar la medalla. En el fútbol de nada sirve un buen juego si al final no hay goles que se meten en el arco contrario. Correr por correr no es suficiente. El apóstol Pablo dice: “…yo corro cada paso con propósito. No solo doy golpes al aire.

Budistas y musulmanes también corren, igual que muchas otras religiones, y aunque parecen tener todos las mismas metas (llegar a estar bien en el más allá y vivir una vida en paz en la tierra) no todos llegan al mismo lugar.
El cristiano tampoco puede pensar que al solo dedicarse a una serie de rituales religiosos cristianos eso ya es todo lo que importa y lo que se requiere. Lo que le agrada a Dios: “La obediencia es mejor que el sacrificio, la sumisión es mejor que ofrecer la grasa de carneros” (1Sam.15:22-23).

¿Es Cristo el centro de su vida? (Filp.1:21) / ¿Cree usted en el Señor Jesús? (2Tim.1:12). ¿Está guardando la fe en Cristo? (2Tim.4:7). ¿Confía usted en sus obras y esfuerzos personales o en la gracia de Dios para ser salvo? (Ef.2:1-10 / Hebr.4:1)
¿Vive usted su vida en el temor a Dios, el Creador del cielo y la tierra, al único verdadero Señor – aquel temor que se manifiesta en el diario vivir siguiendo Sus caminos (Sal.128 / Sal.103:17), tomando en serio Sus mandamientos (Sal.112:1), apartándose de todo mal (Hebr.12:1-3) y adorando de todo corazón al Dios Rey de las naciones (Rom.1:25 / 1Cor.8:5-6 / 1Tim.4:1 / Apoc.19:10)?
“¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos en verdad corren, pero sólo uno obtiene el premio? Corred de tal modo que ganéis” (1Cor.9:24) NTV