Mostrando entradas con la etiqueta iglesia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta iglesia. Mostrar todas las entradas

miércoles, 8 de octubre de 2025

Dones espirituales en la iglesia: significado, función y unidad bíblica (1 Corintios 12)

Dones para una iglesia viva. La iglesia del Señor Jesucristo no es una organización humana, sino un cuerpo vivo, formado y sostenido por el Espíritu Santo. En ese cuerpo, cada creyente ha sido dotado por Dios con dones espirituales, talentos y capacidades para contribuir al crecimiento de la iglesia. La Biblia enseña que los dones espirituales no son señales de madurez espiritual, sino herramientas de servicio y edificación (1 Corintios 12:7; Efesios 4:11-12).

Pablo, en sus cartas, recalca que los dones son variados, pero su fuente es una sola: el Dios Trino. “Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero es el mismo Dios el que hace todas las cosas en todos” (1 Corintios 12:4-6, NBLA). Esta triple expresión manifiesta la acción concertada del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo en la distribución de los dones destinados a la edificación del cuerpo de Cristo. Sin los dones en acción, la iglesia se vuelve un cuerpo inmóvil e inefectivo. Pero cuando los dones operan en armonía, impulsados por el amor (1 Corintios 13:1-3), la iglesia florece y cumple su propósito.

[1] El propósito de los dones espirituales
Los dones espirituales no son medallas de honor, sino herramientas de trabajo. Son manifestaciones del Espíritu Santo dadas para el bien común (1 Corintios 12:7). A través de ellos, Dios equipa a Su pueblo para servir, enseñar, consolar, exhortar y sanar. Pablo enseña que Cristo mismo dio dones a los hombres “a fin de capacitar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo.” (Efesios 4:11-12, NBLA). Esto significa que los dones no son un fin en sí mismos, sino un medio para alcanzar la madurez espiritual de la iglesia.

Además, los dones reflejan la multiforme gracia de Dios (1 Pedro 4:10). Cada creyente es un instrumento único, diseñado para aportar algo que otros necesitan. Así como un cuerpo humano necesita de cada miembro para funcionar bien, la iglesia necesita de la participación activa de todos sus miembros (Romanos 12:4-5; 1 Corintios 12:12-27). El apóstol Pedro exhorta: “Según cada uno ha recibido un don especial, úselo sirviéndose los unos a los otros como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.” (1 Pedro 4:10, NBLA). En otras palabras, los dones son una responsabilidad espiritual. No se nos dieron para jactarnos, sino para servir.

[2] Dones y madurez espiritual
La iglesia de Corinto había caído en el error de confundir los dones con madurez espiritual. Algunos se sentían más espirituales por tener ciertos dones visibles. Sin embargo, Pablo aclara que los dones sin amor no edifican (1 Corintios 13:1-3). La verdadera madurez se mide por el fruto del Espíritu, no por la espectacularidad de los dones (Gálatas 5:22-23). El Espíritu Santo distribuye los dones según Su voluntad (1 Corintios 12:11), pero nos pide ejercerlos con humildad, orden y amor (1 Corintios 14:40).

Cuando los dones son usados con motivos egoístas o sin discernimiento, generan división, como sucedió en Corinto. Pero cuando se usan para edificar, fortalecen la unidad y glorifican a Cristo (Efesios 4:15-16). Por eso, Pablo exhorta: “Procuren alcanzar el amor; pero también deseen ardientemente los dones espirituales, sobre todo que profeticen” (1 Corintios 14:1, NBLA). El amor es el ambiente en el que los dones se mueven eficazmente.

[3] Diversidad en unidad: el Dios Trino y sus dones
En 1 Corintios 12:4-6, Pablo menciona tres fuentes divinas de dones:
  • Dones del Espíritu Santo (1 Corintios 12:7-11): Son capacidades sobrenaturales para desarrollar el ministerio de los unos para con los otros (1 Corintios 12:25). Incluyen la palabra de sabiduría, palabra de conocimiento, fe especial, dones de sanidades, operaciones de milagros, profecía, discernimiento de espíritus, diversas lenguas e interpretación de lenguas.
  • Ministerios del Hijo (Efesios 4:11-16): Cristo dio a la iglesia apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros. Estos ministerios tienen la función de capacitar al pueblo de Dios para el servicio, para alcanzar madurez en el Señor y para fortalecer a la iglesia en el conocimiento de la verdad.
  • Dones del Padre (Romanos 12:6-8): Son motivaciones o inclinaciones internas dadas por Dios, como profecía, servicio, enseñanza, exhortación, generosidad, liderazgo y misericordia. Estos dones moldean la manera en que cada creyente funciona y contribuye al cuerpo.
Aunque la variedad es amplia, el propósito es uno: edificar el cuerpo de Cristo (1 Corintios 12:12-26). La diversidad no debe producir competencia, sino cooperación. Así como el ojo no puede decirle a la mano “no te necesito”, ningún miembro de la iglesia puede despreciar el aporte del otro. Cada don, grande o pequeño, es necesario.

[4] El cuerpo de Cristo: unidad en la diferencia
Pablo usa una ilustración muy clara: la iglesia es un cuerpo con muchos miembros (1 Corintios 12:12-27). Cada miembro tiene una función particular. Algunos son visibles, otros trabajan silenciosamente, pero todos son esenciales. “Ahora bien, Dios ha colocado a cada uno de los miembros en el cuerpo según le agradó” (1 Corintios 12:18, NBLA). Esta afirmación elimina la comparación y la envidia. Si Dios le ha dado un don de servicio, úselo con gozo; si le ha dado un don de enseñanza, enseñe fielmente; si su don es la misericordia, hágalo con gusto (Romanos 12:7-8).

La iglesia se enferma cuando algunos miembros no sirven o cuando tratan de funcionar efectivamente en áreas para las que no fueron equipados. Pero cuando cada miembro ejerce su don con humildad y obediencia, el cuerpo funciona con salud, armonía y fuerza. Cada creyente debe descubrir su don, desarrollarlo y ponerlo al servicio de los demás. No es una opción, es un llamado. “Pero a cada uno se le da la manifestación del Espíritu para el bien común” (1 Corintios 12:7, NBLA). En otras palabras, no hay creyente sin dones, ni dones sin propósito.

[5] Los dones como expresión del amor y del servicio
Los dones del Espíritu no pueden divorciarse del fruto del Espíritu Santo. Sin amor, los dones no operan correctamente (1 Corintios 13). El amor es el motor que impulsa al servicio genuino y el vínculo que mantiene la unidad. En Efesios 4:16, Pablo explica: "Él hace que todo el cuerpo encaje perfectamente. Y cada parte, al cumplir con su función específica, ayuda a que las demás se desarrollen, y entonces todo el cuerpo crece y está sano y lleno de amor" (NBLA).

Así, el propósito final de los dones es edificar una iglesia que se ame, que sirva y que refleje el carácter de Cristo al mundo. Los dones no son para competir, sino para cooperar; no son para exhibir, sino para servir; no son para dividir, sino para revelar la gracia de Dios. Cuando la iglesia usa correctamente los dones, el evangelio avanza, los necesitados son atendidos, los perdidos oyen el mensaje de salvación y el nombre de Cristo es exaltado (Mateo 28:18-20; Hechos 1:8).

[6] Llamado a la acción
La enseñanza de la “diversidad de dones” nos invita a tres acciones concretas:
  • Reconocer que Dios me ha dado dones. No hay creyente sin dones ni propósito. Ore y pídale al Señor que le muestre sus dones (Romanos 12:6; 1 Pedro 4:10).
  • Desarrollar y usar esos dones con humildad. Úselos en su iglesia local, sirviendo a otros sin buscar reconocimiento (Filipenses 2:3-11).
  • Hacerlo todo para la gloria de Cristo. Todo don, ministerio o habilidad debe apuntar a exaltar el nombre de Jesús y edificar Su cuerpo (1 Corintios 10:31; Colosenses 3:17).
Recordemos que la diversidad sin unidad produce confusión, pero la unidad sin diversidad produce estancamiento. Solo cuando ambas se combinan bajo el gobierno del Espíritu Santo, la iglesia cumple su llamado: ser un cuerpo vivo que manifiesta a Cristo en el mundo.

Conclusión
La “diversidad de dones” revela la sabiduría de Dios al formar un cuerpo donde nadie es autosuficiente. Cada miembro tiene algo que aportar, y todos dependen del mismo Espíritu, del mismo Señor y del mismo Padre. Cuando los dones se ejercen en amor, la iglesia crece en madurez, se fortalece en la fe y se convierte en un testimonio vivo del poder transformador del evangelio. Los dones no son un fin, sino un medio para amar, servir y glorificar a Dios. Una iglesia saludable es aquella donde todos sirven, todos aportan y todos crecen, para que Cristo sea todo en todos.

Reflexión:
[1] ¿Estoy usando los dones que el Espíritu Santo me ha dado para edificar a otros y glorificar a Cristo, o los estoy guardando por temor, desconocimiento o comodidad?
[2] ¿Cómo puedo servir de manera más intencional dentro del cuerpo de Cristo, valorando la diversidad de dones sin compararme ni competir con otros?
[3]¿Estoy valorando y honrando los dones de otros miembros del cuerpo de Cristo, entendiendo que la diversidad no es una amenaza, sino una bendición para la unidad de la iglesia?
[4] ¿Estoy cultivando el fruto del Espíritu y el amor, de modo que mis dones se usen con humildad, madurez y unidad en la iglesia?

Oración: Padre amado, te doy gracias porque en tu sabiduría perfecta has repartido dones diversos a tu iglesia. Gracias porque cada don, grande o pequeño, tiene un propósito eterno: edificar tu cuerpo y glorificar el nombre de Jesús. Hoy te pido que renueves en mí un corazón humilde y dispuesto a servir. Ayúdame a reconocer los dones que me has dado y a usarlos con amor, con orden y con alegría. Líbrame del orgullo y de la comparación, y enséñame a valorar la gracia que has derramado en los demás. Que tu Espíritu Santo nos una como un solo cuerpo, donde cada miembro cumple su función para extender tu Reino en el mundo. Amén.

jueves, 25 de septiembre de 2025

Qué significa ser profeta en la Biblia y cómo reconocer un corazón profético


“Y él mismo constituyó a unos apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros.” (Efesios 4:11).

El ministerio profético es crucial para la edificación de la iglesia, buscando mantener la pureza y la integridad espiritual en la iglesia de Cristo. Es importante recordar que su objetivo es apuntar hacia Dios y su propósito redentor. El ministerio profético no busca elevar al hombre, sino exaltar a Dios. Además, está enfocado en edificar, exhortar y consolar (1 Corintios 14:3). La iglesia de hoy necesita redescubrir el corazón del ministerio profético para preparar a la iglesia en santidad y cumplir la misión de Dios (Efesios 4:11-12).

[1] El llamado profético en la historia bíblica
En el Antiguo Testamento, los profetas eran elegidos por Dios para transmitir su mensaje y desafiar al pueblo. Moisés, aunque no se consideraba una persona elocuente, tuvo a Aarón como su profeta, es decir, como su voz (Éxodo 4:10-16; 7:1). Un profeta es alguien que habla en nombre de otro: funciona como la voz de Dios para su gente (Jeremías 1:9; Isaías 51:16).

No siempre hablaban de cosas que iban a suceder. Si bien algunos profetas anticiparon eventos futuros (como Daniel, Isaías, o Agabo en Hechos 11:27-29 y 21:10-11), su misión principal era declarar el carácter de Dios, señalar el pecado y llamar al arrepentimiento. Por ejemplo, Elías retó a Israel a dejar atrás la idolatría y regresar al Señor (1 Reyes 18:21).

Estos hombres y mujeres de Dios fueron inspirados por el Espíritu Santo (2 Pedro 1:20-21). La validez de un profeta no se medía solo por los milagros o las señales que realizaba, sino por su lealtad a la verdad revelada y su llamado a seguir a Dios (Deuteronomio 13:1-5).

[2] El ministerio profético en el Nuevo Testamento
Con la llegada del Espíritu Santo durante Pentecostés, la profecía se extendió a toda la iglesia: “vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán” (Hechos 2:17). Esto implica que cualquier creyente tiene la capacidad de recibir un mensaje profético para edificación, exhortación o consolación (1 Corintios 14:3, 31). Sin embargo, el rol del profeta como un don ministerial va más allá del uso ocasional de la profecía. En Hechos 13:1, vemos que había profetas en el liderazgo de la iglesia de Antioquía. Figuras como Agabo, Silas y Judas (Hechos 15:32; 21:10) muestran que había profetas reconocidos, responsables de guiar y confirmar a la comunidad en momentos críticos.

Los apóstoles y profetas que forman el fundamento de la iglesia en el Nuevo Testamento son un grupo único e irrepetible, ya que fueron elegidos por Dios para revelar y registrar en las Escrituras el mensaje eterno de salvación (Efesios 2:20; Hebreos 1:1-2). Su autoridad es canónica y se mantiene como la norma absoluta para la fe y la vida de la iglesia. Por otro lado, los profetas de hoy son siervos de Dios que, bajo la dirección del Espíritu Santo, edifican, exhortan y consuelan a la iglesia (1 Corintios 14:3). Sin embargo, su ministerio siempre debe ser evaluado a la luz de la Palabra escrita. Así, mientras los primeros sentaron las bases, los actuales ayudan a la iglesia a permanecer fiel y edificada sobre ese fundamento ya establecido, cuyo centro y cabeza es Jesucristo (1 Corintios 3:11; Efesios 4:15).

La Palabra de Dios misma puede considerarse profética, pues fue escrita por hombres inspirados por el Espíritu Santo que recibieron revelación divina y la transmitieron de manera fiel (2 Pedro 1:18-21). Cada página de la Escritura nos revela el carácter y la voluntad de Dios, nos llama a la obediencia y nos guía hacia Cristo, que es el cumplimiento de todas las promesas proféticas (Lucas 24:44; Hebreos 1:1-2). La profecía bíblica no solo abarca predicciones de eventos futuros, sino que, especialmente, también incluye exhortaciones, advertencias y consuelos para el presente, para que la iglesia sea edificada, guiada y fortalecida en la verdad. Por eso, al abrir la Biblia y proclamarla, estamos escuchando la voz profética de Dios que permanece para siempre (Isaías 40:8; Apocalipsis 19:10).

[3] El corazón del profeta: características esenciales
El verdadero profeta no se define por títulos, visiones espectaculares o popularidad, sino por su carácter y obediencia a Dios. Veamos algunas características del corazón profético:

[a] Habla con valentía y verdad: Juan el Bautista es un gran ejemplo. Aunque no hizo milagros, Jesús lo llamó “más que profeta” (Mateo 11:9-11). El llamaba al arrepentimiento (Mateo 3:2-8). No temía confrontar el pecado. No hacía acepción de personas (Mateo 14:3-4). El profeta no acomoda la verdad para agradar a los hombres, sino que proclama la verdad de Dios.
[b] Vive en integridad: Un profeta no solo proclama la verdad, la vive. El carácter precede al carisma. Ananías, descrito como “varón piadoso” (Hechos 22:12), ilustra cómo el testimonio abre puertas al ministerio. Sin santidad, las palabras pierden peso (2 Timoteo 2:21).
[c] Discierne lo oculto: El profeta, lleno del Espíritu, puede discernir los motivos y pensamientos del corazón (1 Corintios 14:24-25; Hechos 5:3-4). Esto no es para juzgar, sino para traer convicción, arrepentimiento y restauración.
[d] Consuela y edifica: El ministerio profético no es destructivo ni condenatorio. Su fin es levantar al caído, animar al desanimado y fortalecer a la iglesia en la esperanza de Cristo (Hechos 15:32; 1 Corintios 14:3).
[e] Está dispuesto a sufrir por la verdad: Los profetas a menudo fueron rechazados, perseguidos e incluso martirizados. Juan el Bautista fue decapitado (Mateo 14:10), Jeremías encarcelado (Jeremías 37:15), y muchos otros sufrieron por causa del mensaje. El corazón del profeta acepta el costo de proclamar la verdad (Hechos 5:29-42).

[4] El impacto del ministerio profético en la iglesia
Protege la pureza de la doctrina. El profeta llama al pueblo a regresar a la verdad y a rechazar la idolatría, las modas espirituales y los engaños (Tito 1:9; 1 Juan 4:1; Deuteronomio 13:1-4; Jeremías 23:16-17, 28-29; Judas 1:3-4).

Fortalece la vida espiritual. Despierta el temor de Dios, la pasión por la santidad y el compromiso con la misión (Salmo 34:9-14; Proverbios 8:13; Hechos 13:1-3; Miqueas 6:8).

Ofrece dirección en tiempos de crisis. Como sucedió con Agabo durante la hambruna (Hechos 11:27-30), la voz profética ayuda a la iglesia a prepararse y a enfrentar los desafíos.

Consolida la unidad. Al convocar al arrepentimiento y la fidelidad, el profeta ayuda a que la iglesia se mantenga firme en Cristo y no se deje llevar por “todo viento de doctrina” (Efesios 4:14-16). El concilio de Jerusalén, con discernimiento profético y apostólico, trajo claridad doctrinal y unidad en medio de una controversia (Hechos 15:28-31).

En una era donde muchos buscan mensajes que los hagan sentir bien y motivados, la voz profética es vital para recordarnos que Dios sigue siendo santo, que el pecado es serio y que el arrepentimiento es esencial.

[5] El profeta y el sacerdocio de todos los creyentes
No todos tienen el don ministerial de profeta, pero cualquier creyente puede ser utilizado en el don de profecía. Pablo nos anima a "procurar profetizar" (1 Corintios 14:39). La iglesia necesita espacios donde este don se exprese de manera ordenada, bajo el liderazgo adecuado y en sumisión a la Palabra de Dios (1 Corintios 14:29-33). Esto no sustituye la responsabilidad de los pastores, sino que la complementa. El ministerio profético nos recuerda que el Espíritu Santo reparte dones a cada miembro para la edificación del cuerpo (1 Corintios 12:7).

[6] Llamado a la acción: necesitamos profetas de acuerdo al corazón de Dios
El mundo realmente necesita líderes que se expresen con valentía, pero también con amor. La iglesia, por su parte, necesita profetas que no se dejen llevar por la popularidad o el aplauso, sino que amen más la gloria de Dios que la aceptación de los hombres. Hoy en día, Dios busca hombres y mujeres que tengan un corazón como el de Isaías: “Heme aquí, envíame a mí” (Isaías 6:8). Que se atrevan a levantar su voz en medio de la confusión cultural, que llamen al arrepentimiento y que compartan la esperanza que encontramos en Cristo. El corazón del profeta late con pasión por la gloria de Dios y por el bienestar espiritual de su pueblo. Su objetivo no es solo impresionar con palabras, sino ver a la iglesia alineada con la voluntad de Dios, edificada en amor y firme en la verdad (Efesios 4:11-16).

Conclusión
El profeta es un regalo de Cristo a la iglesia. No es un adivino ni un oráculo infalible, sino un siervo que escucha la voz de Dios y la transmite fielmente para edificación. Su tarea es confrontar el pecado, consolar al afligido, edificar al cuerpo y señalar siempre hacia Cristo, la roca eterna.

Reflexión
  • ¿De qué manera estoy permitiendo que la voz profética de la Palabra de Dios confronte mi vida, me llame al arrepentimiento y me guíe a una relación más profunda con Cristo?
  • ¿Estoy dispuesto a ser un instrumento en manos de Dios, hablando con valentía y amor la verdad del evangelio, aun cuando esto implique incomodidad o rechazo?
Oración: Señor Jesucristo, levanta profetas que hablen tu verdad con amor y valentía. Abre nuestros oídos para escuchar tu voz, despierta en nosotros arrepentimiento genuino y danos un corazón dispuesto a obedecerte. Haz de tu iglesia un pueblo santo, unido y fiel, preparado para tu venida gloriosa.

miércoles, 3 de septiembre de 2025

El corazón de un verdadero pastor: cómo cuidar el rebaño conforme a las Escrituras


En estos tiempos, a menudo se confunde el liderazgo espiritual con el de un gerente, un motivador o un conferencista. Muchos esperan que los pastores sean productivos, carismáticos o innovadores; sin embargo, la Biblia presenta una visión algo diferente. El llamado al pastorado no es un título prestigioso ni un lugar de privilegio, sino más bien un ministerio de cuidado, servicio y guía espiritual.
 
El llamado del pastor:
El apóstol Pedro, quien realmente entendió lo que significa ser un buen pastor, aconseja a los líderes de la iglesia: "Y ahora, una palabra para ustedes los ancianos en las iglesias. También soy un anciano y testigo de los sufrimientos de Cristo. Y yo también voy a participar de su gloria cuando él sea revelado a todo el mundo. Como anciano igual que ustedes, les ruego: cuiden del rebaño que Dios les ha encomendado. Háganlo con gusto, no de mala gana ni por el beneficio personal que puedan obtener de ello, sino porque están deseosos de servir a Dios. No abusen de la autoridad que tienen sobre los que están a su cargo, sino guíenlos con su buen ejemplo" (1 Pedro 5:1-3, NTV).

Pedro resume tres cualidades esenciales de un pastor: [1] Cuidar con disposición voluntaria, no por obligación; [2] Servir con intenciones puras, no por ambición personal; [3] Guiar con el ejemplo, no con imposiciones ni autoritarismo. Estos principios contrastan de manera radical con los modelos de liderazgo que muchas veces observamos en el mundo. El pastor no busca su propio beneficio, sino el bienestar del rebaño. No se aferra al poder, sino que guía desde la cercanía e integridad. Y lo más importante, no actúa por obligación, sino por amor.

El carácter, el compromiso, y la meta del pastor:
Entonces, ¿qué significa realmente cuidar y guiar al pueblo de Dios en la práctica? El Salmo 23 nos da una imagen increíblemente rica del corazón pastoral, mostrando cómo Dios mismo —el Pastor por excelencia— se relaciona con su pueblo. Este retrato no solo es un modelo, sino también un desafío para aquellos de nosotros que estamos en el ministerio. Revisemos las características del pastor según el Salmo 23.
  • Provisión constante: "tengo todo lo que necesito" (v.1). El pastor se asegura de que su rebaño tenga siempre alimento espiritual, enseñando la Palabra con fidelidad (Mateo 4:4; 2 Timoteo 4:1-4).
  • Descanso y cuidado: "En verdes prados me deja descansar" (v.2). Guía a su rebaño para que encuentre descanso en Cristo y no carga con pesos innecesarios a la gente (Mateo 11:28-29; Isaías 40:11).
  • Dirección segura: "me conduce junto a arroyos tranquilos" (v.2). En medio de tantas voces que nos rodean, un pastor genuino orienta hacia la fuente de vida (Juan 10:4; Jeremías 3:15).
  • Restauración: "Él renueva mis fuerzas" (v.3). El cuidado pastoral busca sanar, consolar y levantar, y no herir o desanimar (Mateo 12:20; 2 Corintios 1:3-4).
  • Guía en justicia: "Me guía por sendas correctas" (v.3). El pastor no trata de promover su propia opinión, sino de dirigir a la obediencia a la Palabra (Juan 16:13; Mateo 28:18-20; Miqueas 6:8).
  • Acompañamiento en la adversidad: "Aun cuando yo pase por el valle más oscuro, no temeré, porque tú estás a mi lado" (v.4). No deja a su rebaño en momentos de crisis, sino que está presente en el dolor (Hebreos 13:5; Isaías 43:2).
  • Protección y seguridad: "Tu vara y tu cayado me protegen y me confortan" (v.4). El pastor protege a su rebaño del engaño y del peligro espiritual (Juan 10:11; Ezequiel 34:15-16).
  • Esperanza y bendición: "Ciertamente tu bondad y tu amor inagotable me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa del Señor viviré por siempre" (v.6). Dirige al pueblo hacia una esperanza eterna, no solo hacia logros temporales (1 Pedro 5:4; Juan 14:2-3).
Este retrato bíblico nos enseña que el pastorado va mucho más allá de simplemente dirigir reuniones o administrar ministerios: es un cuidado integral de la iglesia de Dios, basado en el mismo carácter de Dios.

El ejemplo del Buen y Gran Pastor:
Jesús encarnó estas cualidades cuando se declaró el Buen Pastor: "El buen pastor da su vida en sacrificio por las ovejas" (Juan 10:11, NTV). No solo habló de provisión, cuidado y guía, sino que llevó esos principios al extremo al entregar su vida. Pedro seguro recordó al escribir su carta cómo fue que Jesús lo restauró y le dio una misión después de su negación: “Apacienta mis ovejas” (Juan 21:17, NVI). Esta experiencia dejó una huella profunda en su visión del liderazgo: ser pastor al estilo de Jesús es una respuesta de amor a Cristo y a la iglesia de Dios.

El desafío para la iglesia:
Si combinamos lo que dice 1 Pedro 5 con el Salmo 23, nos damos cuenta de que el pastoreo bíblico es muy diferente de los modelos culturales actuales. Mientras el mundo valora el liderazgo por la influencia, el éxito o la cantidad de seguidores, la Biblia lo evalúa por el cuidado, el servicio, el sacrificio y la fidelidad hacia el rebaño.

El desafío para la iglesia hoy no es solo resistir las corrientes culturales, sino formar líderes con el corazón de Cristo, el Buen Pastor. Necesitamos pastores que reflejen tanto la ternura como la firmeza de Dios, que vivan el llamado de Pedro y encarnen lo que dice el Salmo 23. Un verdadero pastor no se mide por el tamaño de su congregación, sino por la profundidad de su cuidado. No por los títulos que tiene, sino por el ejemplo que brinda. No por lo que recibe, sino por lo que entrega.

Reflexión:
[1] ¿Estoy liderando con disposición, integridad y ejemplo, como enseña Pedro?
[2] ¿En qué aspecto del Salmo 23 necesito crecer para reflejar mejor al Buen Pastor?

Oración: 
Padre amado, te damos gracias porque en tu Palabra nos revelas el corazón del verdadero pastor, reflejado en tu Hijo Jesucristo, el Buen Pastor que dio su vida por las ovejas. Señor, en un mundo donde el liderazgo muchas veces se mide por logros humanos, enséñanos a valorar y a vivir el pastoreo como Tú lo has diseñado: con disposición voluntaria, con intenciones puras y guiando con el ejemplo.
Forma en nosotros el carácter que vemos en el Salmo 23: que sepamos proveer alimento espiritual con fidelidad, dar descanso en tu gracia, guiar hacia fuentes de vida, consolar en el dolor, caminar junto a tu pueblo en medio de las pruebas, proteger con firmeza y conducir siempre hacia la esperanza eterna en tu presencia. Padre, levanta en tu iglesia pastores según tu corazón, que no busquen ganancia personal, sino que sirvan con amor, sacrificio y fidelidad. Que el testimonio de sus vidas apunte siempre a Cristo, nuestro Gran Pastor. Amén.


miércoles, 23 de abril de 2025

Fidelidad a la Verdad: El Llamado de la Iglesia en Tiempos de Confusión

La iglesia está llamada a predicar la Palabra de Dios (2 Timoteo 4:2). En un mundo donde las verdades se vuelven difusas y las voces son innumerables, es crucial que la iglesia se enfoque en la enseñanza de la Palabra de Dios. La misión de cada congregación no se limita a reunir a los creyentes, sino también a equiparlos con un entendimiento sólido de las Escrituras que les permita distinguir entre lo verdadero y lo falso. Para alcanzar este objetivo, la iglesia debe ser deliberada en su doctrina y práctica, asegurándose de que cualquier enseñanza esté en sintonía con la verdad bíblica. La forma en que se enseña y se predica en la iglesia tiene un impacto profundo en la vida espiritual de los creyentes, y es importante que se aborde con seriedad y compromiso.

  • La iglesia debe rechazar el relativismo y fundamentar toda enseñanza, visión, práctica y liderazgo en la Escritura, en lugar de en tradiciones humanas o filosofías culturales. La iglesia debe formar creyentes firmes, no solo asistentes entusiastas. Esto significa enseñar una cosmovisión bíblica que desafíe las estructuras del mundo (Juan 17:17; Colosenses 2:8).
  • Además, es vital que la iglesia invierta en el crecimiento doctrinal y espiritual de sus líderes y maestros, para garantizar que transmitan la verdad sin influencias culturales o personales (2 Timoteo 2:2).
  • Al igual que los bereanos, la iglesia debe fomentar una cultura de discernimiento, analizando lo que se enseña, se escucha y se comparte, ya sea en redes sociales o desde el púlpito (Hechos 17:11).
  • La predicación no debería ser selectiva, superficial ni complaciente. Debe abarcar las doctrinas esenciales como el pecado, la gracia, la cruz, el juicio, la santidad y el Reino (Hechos 20:27).
  • Cuando se presentan enseñanzas falsas, la iglesia debe estar preparada y tener el valor de confrontarlas bíblicamente, protegiendo tanto la verdad como a las personas (Tito 1:9).
  • El discernimiento trasciende lo intelectual. La iglesia debe apoyarse en el Espíritu para interpretar y aplicar la verdad de manera adecuada, con sabiduría y humildad (Juan 16:13).
  • Una iglesia que proclama la verdad pero vive en hipocresía pierde su autoridad espiritual. La fidelidad doctrinal debe ir de la mano con la integridad y la humildad (1 Juan 1:6).
CONCLUSIÓN: La iglesia está llamada a ser un faro de verdad en un mundo confuso, donde la enseñanza bíblica debe ser la base sólida de su misión. Al cultivar un entorno de discernimiento y compromiso con la Palabra de Dios, los creyentes no solo se fortalecen en su fe, sino que también se convierten en agentes de cambio en sus comunidades. La fidelidad doctrinal, junto con la integridad y la humildad, no solo conserva la autoridad espiritual de la iglesia, sino que también refleja el carácter de Cristo en cada uno de sus miembros. Así, al vivir y proclamar la verdad, la iglesia puede cumplir su propósito divino, impactando vidas y comunidades con el mensaje transformador del Evangelio.

CONVERSEMOS:

[1.] ¿Cómo puede un creyente discernir si está siendo influenciado más por la cultura o por la Palabra de Dios? ¿Qué señales evidencian que una persona está fundamentando su vida en la verdad bíblica en lugar de dejarse llevar por filosofías humanas?

[2.] ¿Qué diferencia hay entre un creyente firme y uno que solo asiste con entusiasmo? ¿Cómo puede una iglesia fomentar el crecimiento doctrinal y espiritual de sus miembros para que sean verdaderos discípulos y no solo oyentes? ¿Qué pasos va a dar?

[3.] ¿De qué manera el testimonio personal de un creyente fortalece o debilita el impacto del Evangelio en su comunidad? ¿Qué papel juegan el temor de Dios, la integridad y la humildad en respaldar la verdad que predicamos como iglesia?

miércoles, 1 de septiembre de 2021

predicar con valor

¿Por qué nos es más fácil hablar y discutir acerca de nuestro equipo de futbol favorito, de nuestra preferencia política, de los acontecimientos en el mundo, de máscaras y vacunas, y no acerca de nuestra relación con Dios, de SU mensaje de salvación y de la esperanza en Cristo? Y vaya, sí que hablamos de todo aquello con pasión. Nos disculpamos diciendo que no tenemos el don de evangelismo, que la gente no está abierta al Evangelio, que las múltiples tareas, que me da vergüenza, etc. Cuan diferente suenan las oraciones y se ven las acciones de la primer iglesia en el libro de los Hechos - cuando esta enfrentó persecución.

"Nosotros no podemos dejar de hablar acerca de todo lo que hemos visto y oído.  ... Y ahora, oh Señor, escucha sus amenazas y danos a nosotros, tus siervos, mucho valor al predicar tu palabra" (Hch.4:20,29) NTV.

ORACIÓN: Señor lléname de Tu poder para ser un testigo fiel de Tus maravillas. Dame las palabras adecuadas para poder explicar con valor Tu misterioso plan de salvación a todos aquellos que me rodean. Deseo ser una persona más apasionada de Ti que de otra cosa y aprovechar cada oportunidad para hacerte conocer (Hch.1:8 / Ef.6:18-20 / Filp.1:14 / 1Tes.2:2 / 2Tim.1:7-8 / 2Tim.4:17 / 1Cor.9:16-17).

ASIMILANDO

no dude en leer los contextos de los textos

[1] ¿Qué dicen estos textos? ¿Qué significan estos pasajes para nosotros hoy día? ¿Hay algo de lo cuál deba arrepentirse? ¿Hay algo que deba cambiar en su vida, alguna actitud, alguna costumbre? ¿Qué pasos debe tomar para cumplir con el mandato de Cristo? 

[2] Use este devocional/estudio para reflexionar y dialogar al respecto con otra persona, con la familia o un grupo pequeño. ¿Con quién y cuándo quiere compartir lo aprendido?

[3] ORE(n) a Dios Padre en el cielo usando estos versículos.

jueves, 18 de marzo de 2021

la comunión unos con otros

 “Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados, y se añadieron aquel día como tres mil personas. Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones”  (Hch.2:41-42) RV 1995.

La iglesia del Nuevo Testamento, una iglesia en movimiento, no es una mera asociación humana o una reunión de individuos que comparten los mismos intereses y creencias; ella es un asunto soberanamente constituido por Dios. 

La iglesia cree y enseña que los seguidores de Jesús se necesitan mutuamente. El mensaje de Cristo lleva a la gente a una relación íntima con Dios Padre, pero también lleva a los convertidos a una relación de los unos para con los otros (Rom.15:7 / Mt.10:40 / Mr.9:37 / 1Jn.1:1-10). 

El Evangelio no es un asunto meramente personal, también tiene un asunto social y de comunidad (2Cor.13:14 / Filp.2:1 / Ef.4:3). Abrazar el Evangelio es entrar a ser parte de una comunidad en la que se desarrollan relaciones interpersonales sanas, donde se practica la responsabilidad de los unos para con los otros y por medio de la cual fluye el ministerio al mundo. 

La palabra "KOINONIA" (comunión) habla de tener cosas, intereses y valores en común; de compañerismo; de una asociación cercana, de ayuda mutua. Es lo contrario a una vida solitaria o totalmente independiente de la comunidad de los hermanos de la fe (Heb.10:24-25 / Heb.13:16 / Rom.15:26 / 2Cor.8:4 / Gal.2:9 / 1 Jn.1:7).

El creyente debe estar conectado a una comunidad cristiana para así poder crecer y servir junto a otros (Gal.6:2,10 / Rom.12:10 / 1 Cor.14:26). Los dones desarrollan su potencial cuando se usan en la comunidad (1 Cor.14:12,26 / 1 Cor.12:8-10 / 1 Tes.5:11). Los cristianos son gente de comunidad (Ef.2:19). Nos necesitamos los unos a los otros para crecer y madurar como cristianos (Ef.4:15-16).

ASIMILANDO

Para mayor beneficio lea las citas anotadas arriba y no dude en leer los contextos de los textos

[1] ¿Qué dicen estos textos? ¿Qué significan esos pasajes para nosotros hoy día? ¿Hay algo de lo cuál deba arrepentirse? ¿Hay algo que deba cambiar en su vida, alguna actitud, alguna costumbre? ¿Qué pasos debe tomar para cumplir con el mandato de Cristo?
 
[2] Use este devocional/estudio para reflexionar y dialogar al respecto con otra persona, con la familia o un grupo pequeño. ¿Con quién y cuándo quiere compartir lo aprendido?

[3] ORE(n) a Dios Padre en el cielo usando estos versículos.
- - - 

lunes, 1 de marzo de 2021

catapultados a la Misión


Existen muchas cosas que nos influencian a tomar decisiones y que en algún momento nos llevan a hacer cosas que no habíamos considerado antes. La Palabra de Dios, la oración, conexiones, circunstancias buenas y malas y experiencias son algunas cosas que frecuentemente nos motivan a cambiar el curso de la vida. En ocasiones nos encontramos por fuerza mayor y de repente enfrentando nuevos desafíos y nuevas oportunidades. Una de las maneras como Dios nos lleva al lugar donde nos quiere tener cumpliendo con sus propósitos es a través de sufrimientos, circunstancias dolorosas, momentos inesperados y fuera de nuestro control. De alguna manera Dios nos catapulta y nos lleva a que finalmente nos encontremos cumpliendo con Su Misión.

Jesús le había dicho a sus discípulos que esperaran hasta que recibieran el poder de lo Alto y que luego salieran de Jerusalén a Judea a Samaria y hasta el fin del mundo, y anunciaran el Evangelio (Hch.1:8). Sin embargo, después de un buen rato seguían en Jerusalén. La iglesia prosperaba, el ambiente era agradable, todo parecía lindo. Solo que lo dicho por Jesús no se estaba cumpliendo. Dios interviene y trae un cierto 'desorden' a la iglesia. La iglesia es perseguida, enfrenta desafíos serios, la tranquilidad es interrumpida y Dios usa estas circunstancias para catapultar y enfocar a la iglesia en La Misión. Cuan importante es que permitamos que las cosas que vivimos, junto con todo lo que aprendemos y los dones que Dios nos da, más las tantas influencias divinas que nos formaron y forman, resulten al final en acciones que aportan a que hagamos las buenas obras que el de antemano preparó, al cumplimiento de la Misión y a que Dios sea alabado y glorificado en y a través de cada uno de nosotros.

BIBLIA
Lea y Medite, Medite, Medite

"Mientras lo apedreaban, Esteban oró: «Señor Jesús, recibe mi espíritu». Cayó de rodillas gritando: «¡Señor, no los culpes por este pecado!». Dicho eso, murió. Saulo fue uno de los testigos y estuvo totalmente de acuerdo con el asesinato de Esteban. Ese día comenzó una gran ola de persecución que se extendió por toda la iglesia de Jerusalén; y todos los creyentes excepto los apóstoles fueron dispersados por las regiones de Judea y Samaria. (Con profundo dolor, unos hombres consagrados enterraron a Esteban). Y Saulo iba por todas partes con la intención de acabar con la iglesia. Iba de casa en casa y sacaba a rastras tanto a hombres como a mujeres y los metía en la cárcel. Así que los creyentes que se esparcieron predicaban la Buena Noticia acerca de Jesús adondequiera que iban. Felipe, por ejemplo, se dirigió a la ciudad de Samaria y allí le contó a la gente acerca del Mesías . . . En cuanto a Felipe, un ángel del Señor le dijo: «Ve al sur por el camino del desierto que va de Jerusalén a Gaza». Entonces él emprendió su viaje y se encontró con el tesorero de Etiopía, un eunuco de mucha autoridad bajo el mando de Candace, la reina de Etiopía . . . Felipe le habló de la Buena Noticia acerca de Jesús. Mientras iban juntos, llegaron a un lugar donde había agua, y el eunuco dijo:  «¡Mira, allí hay agua! ¿Qué impide que yo sea bautizado?». Ordenó que detuvieran el carruaje, descendieron al agua, y Felipe lo bautizó" (Hch.7:50-60 a Hch.8:1-5,26-27,35-38) NTV.

"Mientras tanto, los creyentes que fueron dispersados durante la persecución que hubo después de la muerte de Esteban, viajaron tan lejos como Fenicia, Chipre y Antioquía de Siria. Predicaban la palabra de Dios, pero sólo a judíos. Sin embargo, algunos de los creyentes que fueron a Antioquía desde Chipre y Cirene les comenzaron a predicar a los gentiles acerca del Señor Jesús. El poder del Señor estaba con ellos, y un gran número de estos gentiles creyó y se convirtió al Señor" (Hch.11:19-21) NTV.

ASIMILANDO
no dude en leer los contextos de los textos

[1] ¿Qué dicen estos textos? ¿Qué le llama la atención? ¿Qué significan estos pasajes para nosotros hoy día? ¿Hay algo de lo cuál deba arrepentirse? ¿Hay algo que deba cambiar en su vida, alguna actitud, alguna costumbre? ¿Qué pasos debe tomar para cumplir con el mandato de Cristo?

[2] Use este devocional para reflexionar y dialogar al respecto con otra persona, con la familia o un grupo pequeño. ¿Con quién y cuándo quiere compartir lo aprendido?

[3] ORE(n) a Dios Padre en el cielo usando estos versículos.

martes, 7 de abril de 2020

acérquese


"Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos" (Hebr.4:16) NVI

Así como la Biblia habla de que nos debemos alejar de ciertas cosas y personas que no nos hacen bien, también nos habla de acercarnos a ciertas cosas y personas que sí nos hacen bien. Este acercarnos nos hace bien porque fortalece nuestro bienestar espiritual y emocional, ayuda a tener una relación correcta con Dios y con otros, y lleva a servir a Dios y a otros en la actitud correcta. Por ahí existe aquel proverbio que dice: "dígame con quien andas y te diré quien eres". La Biblia nos dice que 'malas compañías corrompen buenas costumbres', pero igual podemos decir que buenos amigos son una bendición. El libro de Proverbios en la Biblia lo dice de la siguiente manera: "Camina con sabios y te harás sabio; júntate con necios y te meterás en dificultades" (Prov.13:20) NTV.

  • Debemos acercarnos a Dios confiadamente. El nos trata desde el trono de gracia y nos extiende misericordia, amor y ayuda. 
"... acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, teniendo nuestro corazón purificado de mala conciencia y nuestro cuerpo lavado con agua pura" (Hebr.10:22) NBLA. - Hebr.4:16 / Sal.73:28 / Is.29:13 / Stg.4:8.

    • Los israelitas no se pudieron acercar al monte Sinaí. Si lo hubieran hecho en aquel tiempo, entonces hubieran muerto. Pero gracias a Dios que en Jesús tenemos libre acceso al trono de la gracia (Ex.19:24).
    • El recaudador de impuestos fue al templo para acercarse a Dios y buscar el perdón de Dios. Contrario a la actitud del fariseo quien se acercó exhibiendo su orgullo, el recaudador de impuestos se acercó humildemente y salió restaurado (Lc.18:9-14) - Hebr.12:28.
    • Cuando Abraham escucha de los planes de Dios para con Sodoma y Gomorra, éste se acerca a Dios en plan de interceder por los pocos justos que puedan haber en esas ciudades. Abraham pidió a Dios que no destruyera esas ciudades si allí se encontraban unos pocos justos (Gn.18:22-33).
    • "En cuanto a mí, ¡qué bueno es estar cerca de Dios! Hice al Soberano SEÑOR mi refugio, y a todos les contaré las maravillas que haces" (Sal.73:28) NTV.
    • "Acérquense a Dios, y Dios se acercará a ustedes. Lávense las manos, pecadores; purifiquen su corazón, porque su lealtad está dividida entre Dios y el mundo" (Stg.4:8) NTV.
    • "¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos, Ni se detiene en el camino de los pecadores, Ni se sienta en la silla de los escarnecedores, Sino que en la ley del SEÑOR está su deleite, Y en Su ley medita de día y de noche! Será como árbol plantado junto a corrientes de agua, Que da su fruto a su tiempo Y su hoja no se marchita; En todo lo que hace, prospera" (Sal.1:1) NBLA.

  • Debemos acercarnos a aquellos que no han escuchado las Buenas Noticias acerca del Reino de Dios. 
"El Espíritu Santo le dijo a Felipe: «Acércate y camina junto al carruaje». Felipe se acercó corriendo y oyó que el hombre leía al profeta Isaías. Felipe le preguntó: —¿Entiendes lo que estás leyendo? El hombre contestó: —¿Y cómo puedo entenderlo, a menos que alguien me explique? Y le rogó a Felipe que subiera al carruaje y se sentara junto a él" (Hch.8:29-31) NTV.

    • Felipe se acercó al eunuco de Etiopía para explicarle el Evangelio (Hch.8:29).
    • Pedro fue a la casa de Cornelio para anunciar las Buenas Nuevas acerca de Jesucristo (Hch.10:28).
    • Dios nos llama a ser luz y sal en un mundo oscuro; también nos hizo Sus embajadores (Mt.5:13-16 / 2Cor.5:11-21).
    • "Así que somos embajadores de Cristo; Dios hace su llamado por medio de nosotros. Hablamos en nombre de Cristo cuando les rogamos: «¡Vuelvan a Dios!»" (2Cor.5:20) NTV.

  • Debemos acercarnos como iglesia los unos a los otros para la edificación mutua y el cumplimiento de los propósitos de Dios. (En un tiempo como el del COVID-19 habrá que buscar maneras alternativas para conectarnos y de todas maneras experimentar la edificación mutua).
"Ahora bien, mis hermanos, hagamos un resumen. Cuando se reúnan, uno de ustedes cantará, otro enseñará, otro contará alguna revelación especial que Dios le haya dado, otro hablará en lenguas y otro interpretará lo que se dice. Pero cada cosa que se haga debe fortalecer a cada uno de ustedes" (1Cor.14:26) NTV.

    • Jesús nos llama a acercarnos al hermano con el cual tenemos una relación en conflicto para arreglar los asuntos pendientes y experimentar reconciliación (Mt.5:21-26) - 1Cor.11:18 / Hch.11:26.
    • Nos necesitamos los unos a los otros para animarnos y permanecer firmes en la fe, especialmente en vísperas de Su Venida. Cristiano aislado por mucho tiempo corre el peligro de enfriarse en cuanto a la fe (Hebr.10:25).
    • Un matrimonio debe cuidarse y no descuidar su relación de pareja casada permitiendo tiempos de separación prolongados (1Cor.7:3-5 / 1Pe.3:7).
    • Como iglesia tenemos un llamado especial de acercarnos a la gente en necesidad (Jn.11:33 / Hch.9:39 / Hch.15:36-39).
    • "Y cuando Jesús la vio llorando, y a los judíos que vinieron con ella llorando también, se conmovió profundamente en el espíritu, y se entristeció. «¿Dónde lo pusieron?», preguntó Jesús. «Señor, ven y ve», le dijeron. Jesús lloró" (Jn.13:33-35) NBLA.


ASIMILANDO (2 Timoteo 3:16-17)

[1] ¿Qué lecciones aprendió durante este estudio? ¿Qué escuchó que Dios le impresionaba o hablaba durante este estudio?

[2] ¿Qué pasos va a tomar para ejecutar lo aprendido? Sea específico. ¿Cuándo va a comenzar con la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿A quién le va a rendir cuentas acerca del proceso de ejecución de las lecciones?

[3] ¿Cuáles desafíos cree usted que va a enfrentar en la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿Qué cosas ve usted como favorables para la aplicación de las lecciones?

[4] ¿Con quién va a compartir lo aprendido en esta lección? ¿Cuándo le compartirá?

[5] Anote a continuación una petición de oración relacionada con la sesión y la lección. Comparta con otros su petición y permita que ellos oren con usted.

miércoles, 19 de febrero de 2020

el servidor multiplicador (2Tim.2:2)

“Me has oído enseñar verdades, que han sido confirmadas por muchos testigos  confiables. Ahora enseña estas verdades a otras personas dignas de confianza que estén capacitadas para transmitirlas a otros” (2Tim.2:2) NTV

Todo líder de una iglesia está llamado a invertir en la vida de otros. No recibimos algo de Dios para que nosotros seamos los únicos en beneficiarnos de ello. Si hemos aprendido algo que viene de Dios y que ha cambiado nuestras vidas para bien, como Dios lo desea, entonces tenemos una responsabilidad de transmitir eso a las siguientes generaciones de cristianos (Sal.71:18 / Sal.78:4-8).

Se dice que la prueba final de un liderazgo es si permite que otros le sigan y que ellos lleven adelante la obra comenzada. Jesús nos da en este asunto un ejemplo muy claro. El escogió a unos pocos en los cuales él invirtió su vida de manera especial y ellos después siguieron Su obra. La idea no es que solamente permitamos que otros nos sigan, sino que intencionalmente invirtamos en sus vidas para que ellos hagan lo mismo (Mr.3:14 / Mt.4:19 / Mt.9:35-38 / Mt.28:18-20 / 2Tim.2:2).

  • El ministro que enseña a otros es primero que todo un aprendiz permanente. Lo que has oído de mí. Antes de que Timoteo haya podido pensar en dar algo de valor a otros, primero debió él mismo haber aprendido. 
Una cosa que es importante en este proceso de aprendizaje es tener la actitud que se deja enseñar y el reconocer que nunca podemos dejar de aprender (Mt.5:6 / Mt.13:36 / Jn.16:17-20 / Esd.7:10 / 1Tim.4:6).  No podemos pensar que en el reino de Dios alguna vez nos vayamos a graduar.  Debemos seguir aprendiendo toda la vida.
Una segunda clave es: Debemos tener cuidado de quién aprendemos (2Tim.1:13 / 2Tim.3:10.14). De la vida de Timoteo aprendemos que su abuela y madre influyeron profundamente en la fe del joven Timoteo, pero también hubo gente como Pablo que invirtió en la vida de este líder joven.
  • El ministro fiel se preocupa por una transmisión efectiva, no solamente de la doctrina sino de la vida misma. Leemos que Timoteo debe encargar a otra gente (depositar, encomendar, poner a los pies de - Diccionario Strong's en E-Sword) lo aprendido. Lo debe transmitir de tal manera que aquellos, en los que está invirtiendo, lleguen a ser capaces (competentes) para hacer lo mismo con otros. La dinámica de la reproducción y multiplicación tiene que ser una realidad. El líder es una especie de puente entre la generación pasada y la generación que está en formación.

Como líder debo poner especial atención en el tema de la multiplicación saludable y no solo en la transmisión de alguna información. La iglesia cristiana y su misión mundial están sufriendo, no por falta de programas, sino por falta de líderes aptos y bien entrenados (Mt.9:35-38 - la necesidad es una necesidad de líderes, no de programas y tampoco es una necesidad de dinero).

Es necesario que los líderes actuales se esfuercen por levantar nuevos líderes, no solamente transmitiendo información y tratando de hacer solamente seguidores. Se requiere de una visión diferente para escoger a hombres y mujeres con potencial, que tienen el llamado de Dios y en los que queremos invertir para entrenarlos y liberarlos al ministerio y al liderazgo, y para que así ocurra verdadera multiplicación (2Tim.2:2).

El servidor invierte en hombres fieles

El apóstol Pablo enseña que hay que invertir en hombres fieles que sean idóneos para enseñar a otros. El escoger a las personas correctas para invertir en ellas siempre es un desafío. Pablo nos da una ayuda y nos dice que debemos escoger a hombres fieles.

  • Hombres fieles son temerosos de Dios (Neh.7:2), andan en integridad (Sal.101:6 / Prov.13:17), se atienen a la verdad de la Palabra de Dios y hablan verdad (Jer.23.28), cumplen con sus responsabilidades encargadas (Lc.12:42), son fieles en el manejo de las cosas pequeñas y de las riquezas y el dinero (Lc.16:10-12), y siguen a Dios incluso en momentos de persecución  y de dificultades (Apoc.2:10-13).

En el momento que nos dedicamos a escoger a aquellos en los que queremos invertir nuestra vida podemos aprender también de Jesús y de sus métodos:

  • Primero notamos a Jesús estando con la gente y andando con ellos. Durante este primer período el predicó, sanó, ministró y conoció a la gente (Lc.5 y Lc.6). Estar con la gente para conocerla es una clave en el proceso de escoger a la gente en la que queremos invertir nuestra vida.
  • Antes de escoger en quienes iba a invertir su vida pasó toda una noche en oración. Después llamó a los que Él quería que estuvieran cerca de Él y en los que Él quería invertir su vida (Lc.6:13). Es importante notar que Jesús escogió a los que iban a estar con Él. No fue un llamado general a todos, ni era la idea de tener grandes cantidades en las que iba a invertir su vida intencionalmente. 
  • Jesús esperaba de los que había llamado a ser Sus discípulos que estuvieran dispuestos a pagar el precio requerido para semejante relación (Lc.14:25-27 /  Lc.14:33 / Jn.8:31-32). Jesús exigía cierto compromiso de los llamados al discipulado. El que no estaba dispuesto a pagar ese precio tampoco lo obligaba a estar con El (Mt.19:16-22).

El servidor multiplicador se enfoca en tres áreas

Para llegar a ser los discípulos que Jesús espera que seamos, debemos ser “discipulados” –  y este es un proceso de toda la vida. Igual, si queremos multiplicar servidores, debemos poner atención a los elementos de éste proceso. El “discipulado” es un proceso continuo. Este proceso contiene los siguientes elementos:

  • El discípulo es enseñado para que conozca la sana doctrina, para que sea una persona que vive una vida que marca la diferencia, para que sea más como Jesús (Mt.5 a 7) y para que ministre como Jesús lo hizo (Jn.14:12). Si enviamos a los creyentes a servir sin el debido entrenamiento, capacitación y adiestramiento, entonces los estamos enviando al campo de batalla sin las debidas herramientas y sin la debida preparación. Esto llevará a que muchos fracasen y a que los creyentes renuncien al servicio comprometido antes de tiempo.
  • El discípulo cambia su carácter a la imagen de Jesús (2Cor.3:18). Para que esto ocurra debe el discípulo de Cristo tener la disposición a cambiar su estilo de vida, su corazón, sus hábitos, etc. (Jn.13). De Ananías leemos que él era un hombre devoto y con un buen testimonio (Hch.22:12). El carácter de todo servidor es lo que a la hora de la verdad pesa en el servicio como cristianos (Ex.18:21 / 1Tim.3:1-7 / Hch.6:3 / 2Tim.2:15-24).
  • El discípulo crece en habilidades y capacidades (Ef.4:11-16 / Mt.10). El discípulo primero debe aprender a servir con sus habilidades, dones, capacidades y talentos (manos a la obra), para ministrar efectivamente (2Tim.3:16-17 / Hebr.10:24 / Ef.2:10 /  Hch.9:10s).

Existe una diferencia marcada entre líderes que capacitan a líderes y aquellos que capacitan a seguidores.

  • Los líderes que ayudan a los seguidores en su desarrollo añaden al crecimiento de la iglesia. Tienen más bien una visión limitada, se concentran en el programa de una iglesia, no necesariamente reproducen su ministerio ni su iglesia.
  • Los líderes que capacitan a otros líderes traen multiplicación a la iglesia. Tienen una visión que va más allá que ellos mismos, son dadores generosos, levantan a otros líderes y se satisfacen del triunfo y del crecimiento de otros.

Se dice que la prueba final de un liderazgo es si permite que otros le sigan y que ellos  lleven adelante la obra comenzada.


ASIMILANDO (2 Timoteo 3:16-17)

[1] ¿Qué lecciones aprendió durante este estudio? Anote máximo tres lecciones aprendidas. ¿Qué escuchó que Dios le impresionaba, hablaba durante esta sesión?

[2] ¿Qué pasos va a tomar para ejecutar lo aprendido? Sea específico. ¿Cómo y cuándo va a comenzar con la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿A quién le va a rendir cuentas acerca del proceso de ejecución de las lecciones?

[3] ¿Cuáles desafíos cree usted que va a enfrentar en la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿Qué cosas ve usted como favorables para la aplicación de las lecciones?

[4] ¿Con quién va a compartir lo aprendido en esta lección? ¿Cuándo le compartirá?

[5] Anote a continuación una petición de oración relacionada con la sesión y la lección. Comparta con otros su petición y permita que ellos oren con usted.
.

sábado, 11 de enero de 2020

una llamado serio - predique la Palabra de Dios

"En presencia de Dios y de Cristo Jesús —quien un día juzgará a los vivos y a los muertos cuando venga para establecer su reino —te pido encarecidamente: predica la palabra de Dios. Mantente preparado, sea o no el tiempo oportuno. Corrige, reprende y anima a tu gente con paciencia y buena enseñanza. Pues llegará el tiempo en que la gente no escuchará más la sólida y sana enseñanza. Seguirán sus propios deseos y buscarán maestros que les digan lo que sus oídos se mueren por oír. Rechazarán la verdad e irán tras de mitos. Pero tú debes mantener la mente clara en toda situación. No tengas miedo de sufrir por el Señor. Ocúpate en decirles a otros la Buena Noticia y lleva a cabo todo el ministerio que Dios te dio". (2Tim.4:1-5) NTV

"Esfuérzate para poder presentarte delante de Dios y recibir su aprobación. Sé un buen obrero, alguien que no tiene de qué avergonzarse y que explica correctamente la palabra de verdad" (2Tim.2:15) NTV.

El ejemplo del reformador ESDRAS:
"Porque Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley …" (Esd.7:10) RV60.
La vida del reformador Esdras es un ejemplo para toda persona que quiera traer reformas espirituales a su vida, a su familia, a su iglesia y al mundo (Esd.7:6-10). Esdras fue un maestro muy versado, reconocido por el rey y apoyado por Dios (Esd.7:6):
  • Esdras determinó estudiar la Palabra de Dios con todo el corazón, decidió obedecerla y enseñarla a otros. Así llegó a ser Esdras el gran reformador de su tiempo. Toda reforma /progreso /impacto espiritual tiene sus raíces en la Palabra de Dios. El estudio dedicado de la Palabra de Dios es clave para todo verdadero avivamiento y para todo ministerio cristiano de impacto (Jos.1:8 / Sal.1:1-3 / 2Tim.3:15-17 / 1Jn.5:3).
  • Todo siervo de Dios que quiera dejar huellas dignas de ser seguidas debe estudiar y practicar la Palabra de Dios. Predicar y no aplicar es peligroso (2Tim.3:10 a 2Tim.4:5 / Mt.7:24 / Jn.13:17 / Sal.119). En el caso de Josué vemos que Dios le instruye diciendo que, si quiere tener éxito en su labor, entonces el meditar y el guardar la Palabra de Dios es la clave (Jos.1:8).
  • Después de que Esdras había estudiado con diligencia la Palabra de Dios y haberla practicado, se dedicó a enseñar a otros (Neh.8:1-9 / 2Tim.4:2 / 2Tim.2:2).
Nota importante a los que predicamos y enseñamos en la iglesia
Recordemos que hemos sido llamados a predicar la Palabra de Dios. Hacer declaraciones vacías o hacer anuncios basados en los deseos egocéntricos humanos o predicar mitos y filosofías huecas es engañar a la gente. 
Estudiemos usando debidamente las reglas de la interpretación bíblica. Prediquemos con claridad la Palabra de Dios. Así veremos luego cómo la gente llega a la fe verdadera en Cristo y cómo los creyentes son fortalecidos en su fe, sus vidas son cambiadas a la imagen de Cristo y son preparados para toda buena obra. 
  • Prediquemos la palabra de Dios (2Tim.4:2-5 / 1Tim.4:15-16 / Tit.1:9 / 1Tim.4:6-7,11-16 /2Tim.3:16-17). 
  • Manejemos con precisión la palabra de verdad (2Tim.2:15). 
  • RECUERDE que como maestros seremos juzgados con más severidad (Stg.3:1).
  • Alimentemos y pastoreemos con responsabilidad al rebaño de Dios (Hch.20:25-28).

ASIMILANDO:

1. ¿Cuál es la importancia de tener un adecuado plan de estudio personal de la Biblia? ¿Tiene usted un plan de estudio bíblico? ¿Cuál es su plan de estudio bíblico? ¿Qué desafíos a enfrentado en la ejecución de un plan de estudio regular de la Biblia? (2Tim.3:16-17 / Esd.7:6-10 / Sal.1:1-6).

2. ¿Cuál es el valor y la importancia de tener los mentores/maestros correctos para el progreso espiritual, emocional, ministerial? ¿Quiénes son tus mentores y maestros? ¿Cómo han influido ellos en su vida? (Sal.1:1-3 / 2Tim.1:11-13 / 2Tim.2:2,15 / 2Tim.3:10-14).

3. ¿Cuál es el valor y la importancia de un plan de educación continua y de estudio bíblico para un ministerio de impacto? (2Tim.4:1-5). ¿Cuál es el plan suyo de educación continua? Cuando hablamos de un plan de educación continua estamos hablando de procesos para un constante estudio, crecimiento, progreso en conocimiento, carácter, habilidades.
.

jueves, 5 de septiembre de 2019

el desafío del discipulado en las iglesias

"Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. Por lo tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Enseñen a los nuevos discípulos a obedecer todos los mandatos que les he dado. Y tengan por seguro esto: que estoy con ustedes siempre, hasta el fin de los tiempos" (Mt.28:18-20) NTV

Hace unos pocos años atrás el Concilio Global de la Iglesia Cuadrangular hizo una encuesta a nivel mundial para entender a cuáles áreas del ministerio se le debe poner atención especial. Los resultados nos dicen que los temas del discipulado, del desarrollo de líderes, la vida en la llenura del Espíritu Santo y la existencia de ciertos vacíos doctrinales son asuntos que requieren de nuestra urgente atención.

¿Cuáles son algunos de los síntomas de un discipulado débil? Observamos que entre los que profesan ser cristianos hay [1] grandes vacíos acerca de los principios bíblicos - podríamos decir que hay un problema de anorexia espiritual. También se nota el [2] desinterés por el evangelismo, existe muy poco interés por alcanzar a los que aun no han escuchado el Evangelio de Jesucristo. Los cristianos viven una [3] vida muy amoldada a las costumbres y conductas de este mundo. [4] El pecado no nos molesta y no estamos dispuestos arrepentirnos de aquellas conductas que no agradan a Dios - solo pocos están dispuestos a admitir que han tomado malos caminos y a corregir su rumbo. Igualmente se nota el [5] poco compromiso de una gran mayoría a esforzarse por crecer espiritualmente. Finalmente hay que mencionar que son pocos los cristianos que tienen [6] relaciones interpersonales sanas que contribuyen al crecimiento espiritual y a la rendición de cuentas.

Puede ser que al ver lo arriba mencionado nos sintamos abrumados y que tengamos dificultades en creer en un pronto cambio del panorama. Sin embargo, sugiero que comencemos con algunos pasos pequeños que con seguridad van a aportar a cambios alentadores:

  • Piense en maneras cómo usted personalmente puede mejorar el estudio de la Biblia (2Tim.2:15). Si usted es líder o pastor estudie y predique la Palabra de Dios aprovechando las ya existentes dinámicas, programas, eventos en la iglesia (Sal.1:1-3 / Jos.1:8 / Sal.119:15.97-99 / Col.3:16-17 / 2Tim.4:1-5 / Col.1:25-28). Esforcémonos para que la Palabra de Dios habite en abundancia en la iglesia.
  • Comience orando por algún amigo, conocido o familiar que aun no es salvo y para que Dios le de a usted la oportunidad de hablar con aquella persona acerca del Evangelio (1Tim.2:1-4 / Hch.1:8).
  • Pregúntese si existe algún pecado en su vida del cual debe arrepentirse. No tema hablar con alguien de confianza al respecto: confiese su pecado, aléjese de todo aquello que no le agrada a Dios y que está dañando su progreso espiritual (Prov.28:13 / 1Jn.1:8-10 / Stg.5:16 / 1Tim.1:18-20). Deliberadamente tome pasos específicos para cambiar más y más a la imagen de Cristo (Filp.2:12-13). Ore por usted personalmente y por otros así como Pablo lo hizo por los filipenses en Filp.1:9-11.
  • Considere ser parte de un grupo pequeño en el cual ocurre rendición de cuentas, apoyo y ministración mutua y oración (1Cor.14:26). Considere pedir acompañamiento (mentoreo) de un cristiano maduro en el proceso del crecimiento espiritual (2Tim.2:2). Lo que Dios le ha dado lo puede usar para invertir en otros para su crecimiento espiritual - en relaciones cristianas sanas vamos recibiendo y dando; juntos crecemos (Rom.15:32 / 1Cor.16:18 / 2Tim.1:16 / Flm.1:7 / Hebr.10:25 / Hebr.3:13 / Rom.12:8 / 1Tes.5:11).
¿Qué va a hacer esta semana para trabajar en cada uno de los puntos aquí sugeridos para llegar a ser un mejor discípulo de Cristo?

OREMOS para que en las iglesias cambie el panorama acerca del discipulado y para que seamos efectivos en el cumplimiento de la tarea que Cristo nos encomendó:
"Le pido a Dios que el amor de ustedes desborde cada vez más y que sigan creciendo en conocimiento y entendimiento. Quiero que entiendan lo que realmente importa, a fin de que lleven una vida pura e intachable hasta el día que Cristo vuelva. Que estén siempre llenos del fruto de la salvación - es decir el carácter justo que Jesucristo produce en su vida - porque esto traerá mucha gloria y alabanza a Dios" (Filp.1:9-11) NTV
.

miércoles, 14 de agosto de 2019

el fracaso no es el final

"Entonces Pedro se bajó por el costado de la barca y caminó sobre el agua hacia Jesús. Pero, cuando vio el fuerte viento y las olas, se aterrorizó y comenzó a hundirse. «¡Sálvame, Señor!» —gritó. De inmediato, Jesús extendió la mano y lo agarró. ..." (Mt.14:29_31) NTV

"Jesús le dijo por tercera vez: "Simón, hijo de Juan, ¿Me quieres?" Pedro se entristeció porque la tercera vez le dijo: "¿Me quieres?" Y Le respondió: "Señor, Tú lo sabes todo; Tú sabes que Te quiero." "Apacienta Mis ovejas," le dijo Jesús" (Jn:21:17) NBLH

"... Trae a Marcos contigo cuando vengas, porque me será de ayuda en mi ministerio" (2Tim.4:11) NTV

Jesús extendió la mano a PEDRO cuando éste se estaba hundiendo - El había fallado. Él había dudado de las Palabras de Jesús, fue invadido por el temor, no puso la mirada en Jesús - se concentró en las circunstancias; y luego comenzó a hundirse en las profundas aguas. Jesús responde al llamado de auxilio de Pedro alcanzándole la mano. Jesús no lo acabó de hundir, sino que le ayudó a superar esta crisis. Pedro requería de un Jesús que le alcanzara la mano. Más adelante Pedro hace afirmaciones que no cumplió. Niega a Jesús tres veces. Sin embargo, Jesús le da una nueva oportunidad y lo restaura (Mt.14:26-31 / Mr.14:26-31 / Jn.21:15-19).

El ayudante del apóstol Pablo: JUAN MARCOS en un cierto momento del viaje misionero desertó, él falló de alguna manera en su compromiso. Si no hubiera sido por Bernabé (Consolador), quien se preocupó por este hombre en su crisis (probablemente se condenaba por haber fracasado, puede haber sentido culpabilidad, depresión, rechazo), probablemente nunca hubiera llegado a ser lo que al final llegó a ser. Juan Marcos llegó a ser una figura clave en el proceso de la escritura del Evangelio de Marcos (Hch.13:13 - Hch.15:36-39 - 2Tim.4:11). En la historia de Juan Marcos notamos igualmente la necesidad de que alguien en un cierto momento de la vida le diera de manera especial una mano.

DOS LECCIONES importantes que debemos aprender:

[1] Si hemos fracasado en el camino con Dios, entonces éste no significa el final. Es verdad, el fracaso es doloroso. El sentimiento de frustración, de culpabilidad, de condena pueden ser fuertes. Sin embargo, el Dios Eterno, el Todopoderoso, el Santo es también el Dios de amor y es el Rescatista. Dios nos da una nueva oportunidad, nos restaura y hace que nuestra historia al final se vea sanada y ordenada. Muchas de las personas que aparecen en la lista de los grandes de la fe en algún momento del trayecto fracasaron terriblemente. Sin embargo, Dios ve el final de la historia de cada uno. Si hemos pecado, entonces debemos arrepentirnos, luego levantarnos y seguir adelante. Un nuevo encuentro con Dios cambia todo. "Los justos podrán tropezar siete veces, pero volverán a levantarse" (Prov.24:16) NTV (Sal.37:24 / Sal.145:14).

[2] ¿Qué hacemos con el que ha experimentado un fracaso? Claro, podemos acusarlo, rechazarlo, condenarlo y acabar de hundirlo. hacer algo parecido como lo que querían hacer los fariseos con la mujer que fue sorprendida en el adulterio. Podemos darles lo que merecen, aplicarles la ley (Jn.8:1-11). O podemos extender la mano como lo hizo Jesús. O podemos seguir el camino que Bernabé tomo con Juan Marcos. O hacer lo que Jesús hizo con Pedro después de que lo negara tres veces - le dio una nueva oportunidad. En el proceso de rescatar al caído probablemente tengamos que acercarnos en dado caso como lo hizo Natán con David, pero siempre manteniendo la puerta abierta para el regreso (2Sam.12). El hijo pródigo regresó a la casa del padre porque entendía que en ese hogar el padre tenía un corazón abierto, misericordioso y listo a dar una nueva oportunidad. "Hermanos, si alguien es sorprendido en pecado, ustedes que son espirituales deben restaurarlo con una actitud humilde" (Gal.6:1) NVI

Que Dios no nos encuentre en el lugar equivocado.
.

sábado, 10 de agosto de 2019

restaurando al caído (Gal.6:1-5)

Una mirada de cerca a la cita en la carta a los Gálatas capítulo 6

"Hermanos, aun si alguno es sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradlo en un espíritu de mansedumbre, mirándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. Llevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo. Porque si alguno se cree que es algo, no siendo nada, se engaña a sí mismo. Pero que cada uno examine su propia obra, y entonces tendrá motivo para gloriarse solamente con respecto a sí mismo, y no con respecto a otro. Porque cada uno llevará su propia carga" (Gal.6:1-5) LBLA

¿Cuál debe ser la actitud de la iglesia frente a un hermano que ha caído en la tentación? ¿Qué debemos hacer frente a tal situación? Podemos fácilmente tomar una posición equivocada y reaccionar con crítica, rechazo, alejamiento, avergonzarlo, aislarlo, divulgar rumores o aun calumniarlo. PERO también podemos seguir otra ruta y considerar las recomendaciones que el apóstol Pablo sugiere acá en la carta a los Gálatas.

[1] CUALQUIERA PUEDE SER SORPRENDIDO:

En estos versículos no se especifica el tipo de pecado. No importando el tipo de pecado, cualquier hermano puede ser sorprendido - tomado por sorpresa, no lo planeó ni lo esperaba, pero ocurrió. 
"La palabra que usa Pablo (paráptóma) no quiere decir un pecado consciente, sino un resbalón como el que podría dar cualquiera en una carretera helada o en un sendero peligroso" (William Barclay).

Ningún creyente anda completamente libre de pecado. Los deseos pecaminosos aun obran en el creyente y cada quien debe andar alerta para no caer en tentación (Gal.5:16-28). Especial atención requieren aquellos pecados que mantienen a un creyente atrapado. Pablo no está llamando a no tratar con los pecados, tampoco llama a esconder o ignorar las faltas que en su momento van a dañar la vida del creyente y la de aquellos que él influencie. 

[2] EL LLAMADO A RESTAURAR:

Como sea, si un hermano es atrapado en una falta o pecado, ¿qué debemos hacer? El apóstol Pablo claramente nos llama a restaurar al caído.
Restaurar significa remendar, equipar completamente, reparar, poner el miembro dislocado en su posición correcta, hacer regresar; también describe el trabajo de un cirujano cuando extirpa un tumor de una persona.

Es obvio que hay un camino correcto y un camino incorrecto al tratar al hermano caído. Recordemos que todos somos de alguna manera vulnerables y debemos cuidarnos. Es de suma importancia que la iglesia esté atenta a aquellos que por cualquier razón son sorprendidos en alguna falta (transgresión, paso en falso, desviación de la rectitud y de la verdad, ofensa, pecado) para ayudarles y para que no terminen en el lugar equivocado o en la perdición total. 

La ayuda debe hacerse en el espíritu correcto para no espantarlo, avergonzarlo y finalmente perderlo. El ministerio de la restauración es el ministerio de Dios, y Dios nos ha llamado a ese ministerio. Nuestra reacción frente a las faltas de otros creyentes no debería contener pensamientos de cómo podemos salir de éste. Más bien estamos llamados a ayudar al hermano, a ganarlo para que siga en el camino de la verdad y en la comunión con la iglesia.

La restauración busca ayudar al hermano a escapar de las trampas de diablo: "Y el siervo del Señor no debe ser rencilloso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido, corrigiendo tiernamente a los que se oponen, por si acaso Dios les da el arrepentimiento que conduce al pleno conocimiento de la verdad, y volviendo en sí, escapen del lazo del diablo, habiendo estado cautivos de él para hacer su voluntad" (2Tim.2:24-26) LBLA

[3] CONSEJOS PARA QUIEN RESTAURA:

[A] El apóstol Pablo escribe y dice que los espirituales están llamados a restaurar siguiendo los pasos correctos en la actitud correcta (Gal.6:1-3 / Hebr.5:13-14 / Mt.18:15-20)
Pablo comenzó en Gal.5 haciendo un llamado a todos los creyentes cristianos a andar en el Espíritu manifestando los frutos del Espíritu. Ahora viene y nos da unos consejos prácticos acerca de cómo andar en el Espíritu evitando el orgullo y la envidia, específicamente en cómo ayudar con mansedumbre al hermano que ha sido sorprendido en una falta. 
Según lo que nos viene enseñando el apóstol acerca del andar en el Espíritu, el espiritual es:
  • aquel que produce los frutos del Espíritu (Gal.5:22-23);
  • aquel quien vive personalmente una vida crucificada con Cristo y que vence las pasiones y los deseos de la naturaleza pecaminosa (Gal.5:24);
  • aquel quien vive en el Espíritu buscando agradar a Dios huyendo de las pasiones juveniles (Gal.5:16,25 / Gal.6:6-10 / Rom.8:4-5);
  • aquel quien vive en humildad y en paz con los hermanos (Gal.5:26 / Lc.14:10 / Filp.2:1-3 / Gal.5:15 / Stg.3:14-16 / 1Pe.5:5); el espiritual no se cree demasiado importante como para no juntarse con los que han fallado; tampoco se cree mejor que el resto de los cristianos (Gal.6:3).
  • y el espiritual restaura con mansedumbre - mansedumbre es uno de los frutos del Espíritu (Gal.6:1 / Gal.5:23).
[B] RESTAURAR CON UN ESPÍRITU DE MANSEDUMBRE: Hay que restaurar en un espíritu de mansedumbre (dócil, manso, es una expresión de ternura y gracia sin alcahuetar; es el equilibro entre demasiada ira y ser demasiado blando; se usa de un animal domado; es fuerza bajo un perfecto control) (Ef.4:1-2 / Mt.5:5 / 2Tim.2:25 / 1Cor.4:21 / Tit.3:2 / Mt.11:29). 
Pablo sugiere que no nos acerquemos al hermano con dureza, rechazo, espíritu de superioridad o ataque, sino con una sincera y amorosa preocupación. Recordemos la manera como Jesús trató a Pedro en diferentes ocasiones (Mt.14:22-33 / Jn.21:15-19).

"El peligro de los que están tratando de vivir de veras la vida cristiana es que tienen la tendencia de jugar duramente las caídas de los demás. Hay un elemento de dureza en muchas buenas personas. Hay muchas buenas personas a las que no se puede ir a llorar en su hombro, o a confesarle una experiencia de fracaso o derrota; mostrarían muy poca simpatía. Pero Pablo dice que, si una persona da un traspiés, el verdadero deber cristiano es ayudarla a que se ponga en pie otra vez" (William Barclay).

[C] El restaurador se mira así mismo para no caer en la trampa de predicarle a otros y él mismo ser finalmente descalificado (Gal.6:1,3 / Mt.7:1-5 / 1Cor.9:27 / 1Cor.13:1-3 / 2Cor.13:5-6). 
Todos los creyentes son tentados (1Cor.10:13 / 2Pe.3:17) y todos somos vulnerables. Eso nos llama a ayudar de la manera como nosotros queremos que nos ayuden en dado caso.
    • Ninguna persona es mejor que la otra (Gal.6:3). Todos los humanos son pecadores y dependen de Dios (Rom.3:23 / Rom.6:23). No hay lugar para que alguien se crea mayor que otros (Mt.23:12 / Rom.12:16 / 2Cor.10:12).
    • Tanto el que restaura como el que es restaurado se pueden acercar a Dios solamente por medio de Cristo Jesús (Lc.18:11 / Gal.2:15-21 / Ef.2:11-22).
    • Debemos vivir en un constante auto-examen. Nada nos trae más gozo, paz y autoridad que el tener una conciencia limpia (Mt.7:1-5 / 2Cor.13:5 / Lam.3:40 / Sal.119:59 / 1Cor.11:28,31 / Hebr.12:15 / 1Jn.3:20-21).
[D] COMPARTIENDO LAS CARGAS: Nos ayudamos mutuamente al llevar las cargas de los otros. Es verdad que no podemos solucionarle todos los problemas a la gente; no somos Dios (Mt.8:17 / 1Pe.2:24). Pero así como Cristo nos da la mano para ayudarnos, para ser perdonados, para ser restaurados; igualmente nosotros podemos extender la mano con compasión, en oración, con perdón, con animo, con exhortación, con ayuda práctica (Jn.13:34-35 / Gal.5:13-14 / Ex.23:5 / Num.11:11-12 / Dt.1:12 / Is.58:6 / Lc.11:46 / Rom.15:1).

Cada quien es responsable por su propia vida y tendrá que rendir un día cuentas a Dios (Gal.6:5 / Mt.12:36 / Mt.18:23 / Rom.14:12 / 2Cor.5:10). 

Hay una clase de carga que tiene que ver con el prójimo - esta tiene que ver con cumplir la ley de Cristo amando al prójimo, teniendo un sincero interés por el prójimo, sirviendo y ayudando al prójimo en el Espíritu de Cristo. 

La otra carga es la personal; nadie puede llevar esta por mí; son obligaciones que yo debo cumplir y ninguno otro lo puede hacer por mí.

La iglesia tiene la responsabilidad de ayudar al hermano errante, pero cada individuo debe tomar su responsabilidad personal en cuanto a tratar con el pecado y las tentaciones.
Es como cuando vamos de paseo y cada quien lleva su morral, pero en dado momento le ayudamos al compañero, especialmente en el momento en el cual el recorrido se torna difícil y el compañero está cansado o anda herido por los desafíos del camino - esto obedece a la ley de Cristo (Gal.5:14 / Jn.13:34 / Jn.15:12).
.