Mostrando entradas con la etiqueta enfoque ministerial. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta enfoque ministerial. Mostrar todas las entradas

miércoles, 12 de julio de 2023

¿vaciar la cruz de Cristo de su poder?

 

  “Pues Cristo no me envió a bautizar, sino a predicar el evangelio, y eso sin discursos de sabiduría humana, para que la cruz de Cristo no perdiera su eficacia (1Cor.1:17) NVI.

¿Qué valor tiene la cruz para usted? ¿Es ella un pendiente, un amuleto, una moda, un adorno, un logo o una decoración? ¿Qué pasaría si al cristianismo le quitamos la cruz para no ofender o incomodar a la gente? ¿Por qué teme el apóstol Pablo que la cruz de Cristo pierda su eficacia o sea vaciada de su poder? Veamos algunas verdades que nos enseña la Biblia al respecto:

[1] La cruz pierde su eficacia cuando enseñamos diciendo que las buenas obras son necesarias para nuestra salvación. Pablo dice: “Amados hermanos, si yo todavía predicara que ustedes deben circuncidarse —como algunos dicen que hago—, ¿por qué, entonces, aún se me persigue? Si ya no predicara que la salvación es por medio de la cruz de Cristo, nadie se ofendería” (Gal.5:11) NTV. Como humanos queremos lucir por naturaleza con nuestras obras y nos sentimos ofendidos cuando nos dicen que no tenemos nada que sea de valor para ofrecerlo y ser aceptados delante de Dios —ningún título, ningún ministerio, ninguna posición social, ninguna ofrenda (dádiva), ninguna buena obra, nada. Lo único que tenemos para presentar es un paquete de pecados —y la paga por este es la muerte (Rom.6:23). Si decimos que alguna de las cosas arriba mencionadas son necesarias o que aportan algo para recibir la salvación, entonces le estamos quitando la fuerza y el valor a la cruz de Cristo (Gal.5:11 / Ef.2:8-9 / Rom.3:28). La cruz expone nuestra incapacidad para salvarnos, expone lo tan pecadores que somos y la necesidad de humillarnos ante Dios. También revela el amor y el gran esfuerzo divino por redimirnos (Jn.3:16). Gracias a Dios por Su misericordia y por el perdón de los pecados en Cristo.

[2] La cruz de Cristo es desprestigiada si persistimos en decir que Jesús no pudo haber recibido el juicio (o castigo) por nuestros pecados. ¿Es posible que Dios Padre descargue el castigo que yo merezco sobre el Hijo libre de todo pecado? ¿Existe de verdad la ira de Dios? ¿Preferimos creer que Dios es un abuelito buena gente? Leemos en 1Tes.1:10: “También comentan cómo ustedes esperan con ansias la venida, desde el cielo, del Hijo de Dios, Jesús, a quien Dios levantó de los muertos. Él es quien nos rescató de los horrores del juicio venidero” NTV. Está claro, Dios castiga a los pecadores que no se arrepienten de sus pecados (Rom.1:18 / Rom.2:5 / Rom.3:5 / Ef.2:3 / Ef.5:6 / Mt.3:7 / Hebr.4:3 / Rom.9:22 / 1Tes.2:16 / Jn.3:36 / Apoc.14:8-11).
Notemos: es por medio de Su sangre derramada en la cruz que somos librados del castigo de Dios. Toda la ira de Dios por mis pecados fue descargada sobre Jesús en la cruz, y por eso, ahora, nos puede ofrecer la vida eterna. En la cruz se besan la ira de Dios y Su amor (Rom.5:9-11 / 1Tes.5:9 / Rom.6:23). Nosotros desprestigiamos la cruz si creemos que el amor de Dios está desligado de la ira y de la justicia de Dios.

[3] La cruz pierde su valor y deja de ser una ofensa si suponemos que todas las religiones nos llevan a Dios. En ninguna otra religión, fuera del Evangelio de Cristo, hay un líder o salvador libre de pecado, que haya dado su vida en rescate por otros, y resucitado de entre los muertos: “Por lo tanto, era necesario que en todo sentido él se hiciera semejante a nosotros, sus hermanos, para que fuera nuestro Sumo Sacerdote fiel y misericordioso, delante de Dios. Entonces podría ofrecer un sacrificio que quitaría los pecados del pueblo” (Hebr.2:17) NTV- (vea también Hebr.7:25-28). Jesús el Salvador muere recibiendo el castigo por nuestros pecados, resucita y nos provee la solución para el problema más grande que tenemos los humanos (Jn.3:16 / Jn.1:14 / Rom.5:10-11 / Rom.8:32). Muchas religiones demandan sacrificios de sangre, pero solo en el cristianismo encontramos el sacrificio válido para la reconciliación, el sacrificio del Hijo de Dios. Dios mismo nos reconcilió consigo mismo por medio de Cristo (2Cor.5:18-19 / 1Tim.1:15-16 / 1Cor.1:25). El sacrificio eternamente válido es el sacrificio del Sumo Sacerdote quien vive para siempre, quien es santo, irreprochable, puro, apartado de los pecadores y exaltado sobre los cielos (Hebr.7:25-28). “En esto consiste el amor verdadero: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como sacrificio para quitar nuestros pecados” (1Jn.4:10) NTV. El cristianismo sin la cruz no sirve para nada.

[4] La cruz pierde su eficacia y su valor cuando pretendemos servir a Dios presentándonos como los especiales y robándole el protagonismo a Cristo el crucificado. Si alguien quiere jactarse, que se jacte solamente del Señor (1Cor.1:18-31). El mensaje de la cruz es lo que nos une como cristianos y lo que nos mantiene caminando en la dirección correcta. Ningún tipo de ministerio o de estilo ministerial o ciertos rituales o palabras ingeniosas pueden unirnos cómo lo hace la cruz “Pues Cristo no me envió a bautizar, sino a predicar la Buena Noticia, y no con palabras ingeniosas, por temor a que la cruz de Cristo perdiera su poder” (1Cor.1:17) NTV - (1Cor.2:1,4,13 / 2Cor.4:2 / 2Pe.1:16 / Ef.2:13-14 / Rom.1:22 / Col.2:8). Dios no nos llamó a impresionar ni a atraer la mirada de la gente con nuestro estilo, carisma, ideas o discursos religiosos impresionantes, sino a predicar el mensaje de la cruz de Cristo que trae salvación verdadera y que nos da identidad y propósito que nos dirigen por el camino de la vida y la verdad (1Cor.2:1-5,22-24 / 1Cor.9:16). ¿Cuánto de lo que hacemos al congregarnos y al servir y predicar apunta hacia la cruz de Cristo? ¿De qué sirven las luces, el humo, los discursos impresionantes? ¿Nos llevan a la cruz? Ningún método ni palabras humanas han cambiado vidas como lo hace el mensaje de la cruz. Corrupción, muerte, pecado, enfermedad, sufrimientos, nada de ello puede ser conquistado sin la cruz de Cristo. La cruz expone el corazón pecaminoso, egoísta y altivo de los humanos y nos lleva a humillarnos y a depender de Dios, quien nos da las fuerzas para agradarle en verdadera adoración (Rom.1:16 / Ef.2:8-9 / Gal.6:14-15 / 2Cor.5:17 / Rom.12:1-2 / Rom.6).

«Ahora bien, como a aquellos sacerdotes la muerte les impedía seguir ejerciendo sus funciones, ha habido muchos de ellos; pero, como Jesús permanece para siempre, su sacerdocio es imperecedero. Por eso también puede salvar por completo a los que por medio de él se acercan a Dios, ya que vive siempre para interceder por ellos. Nos convenía tener un sumo sacerdote así: santo, irreprochable, puro, apartado de los pecadores y exaltado sobre los cielos. A diferencia de los otros sumos sacerdotes, él no tiene que ofrecer sacrificios día tras día, primero por sus propios pecados y luego por los del pueblo; porque él ofreció el sacrificio una sola vez y para siempre cuando se ofreció a sí mismo. De hecho, la ley designa como sumos sacerdotes a hombres débiles; pero el juramento, posterior a la ley, designa al Hijo, quien ha sido hecho perfecto para siempre.» 

(Hebr.‭7:23-28‬) ‭NVI‬‬.

Reflexión:

[1] ¿Cuál es la lección más importante que ha aprendido al estudiar este mensaje?

[2] ¿Cuál es el área en su vida que requiere ahora de trabajo, de cambios, de atención? Sea específico.

[3] ¿Qué pasos específicos va a dar para aplicar las lecciones aprendidas durante este mensaje? ¿Cuándo lo hará?

[4] Concluya sus reflexiones anotando una declaración de compromiso:

[5] ¿Cómo puede orar la iglesia (el grupo) por usted considerando las lecciones que aprendió?



sábado, 2 de enero de 2021

bien enfocados

 


El año 2021 ha comenzado. Creo que estamos felices de que podemos dejar atrás el 2020 con todo lo que hemos vivido relacionado con la pandemia. Miramos hacia adelante y nos invade un sentir de expectativa y de esperanza. Sin embargo, no queriendo ser un aguafiestas, considero que, aunque el calendario nos señale que estamos en el 2021, seguiremos enfrentando muchos desafíos. Las reuniones con amigos y como iglesia, los viajes, el ritmo de vida, nuestro comportamiento social, las agendas, la economía - todo seguirá trastornado por algún tiempo. Todo parece que regresar a la tal normalidad no será tan fácil.

He pensado en los discípulos de Jesús y cuando estos le preguntaron después de Su resurrección si había llegado el tiempo en el que iba a liberar a Israel de la opresión romana y si iba a restaurar su reino (Hch.1:6-7). Esto era algo así como regresar a lo antiguo, a lo normal del pasado. Pero Jesús deja ese tema en las manos del Padre. Jesús inmediatamente lleva a los discípulos a que se re-enfoquen en la Misión de Dios. No importa cuáles sean las circunstancias externas, el llevar el Evangelio hasta los confines de la tierra, esa es nuestra tarea.

Esto me lleva a reflexionar asimismo acerca del apóstol Pablo y lo que anota en la carta a los filipenses: "No quiero decir que ya haya logrado estas cosas ni que ya haya alcanzado la perfección. Pero sigo adelante a fin de hacer mía esa perfección para la cual Cristo Jesús primeramente me hizo suyo. No, amados hermanos, no lo he logrado, pero me concentro sólo en esto: olvido el pasado y fijo la mirada en lo que tengo por delante, y así avanzo hasta llegar al final de la carrera para recibir el premio celestial al cual Dios nos llama por medio de Cristo Jesús" (Filp.3:12-14) NTV.

¿Olvidar el pasado y fijar la mirada en lo que tenemos por delante? Es obvio, lo arriba mencionado nos sugiere que no hay un regresar al normal del pasado. Mirar hacia delante es el llamado. En este orden de ideas sugiero que como iglesia sigamos reflexionando profundamente haciéndonos varias preguntas de fondo. Y que ojalá estas reflexiones nos lleven a re-enfocar nuestra vida y ministerio, a mirar hacia delante, mirar hacia lo importante de Dios para nuestras vidas y ministerio. Por lo menos nos debemos preguntar: 'Señor, ¿que ME quieres enseñar en estos tiempos?' ¿Qué cosas no esenciales debemos desechar? ¿Cuáles son los valores que debemos afirmar? ¿Qué le está hablando Dios a la iglesia? ¿Cómo debemos hacer y ser iglesia en estos tiempos desafiantes y en el futuro? ¿Debemos pensar en nuevos odres sin perder de vista el cumplimiento de la misión de Dios?

Sugiero lo siguiente:

Hagamos bien las cuentas y construyamos con sabiduría nuestra vida. Tomemos en serio el llamado del apóstol Pablo: "Saquen el mayor provecho de cada oportunidad en estos días malos. No actúen sin pensar, más bien procuren entender lo que el Señor quiere que hagan" (Ef.5:16-17) NTV.

No debemos desmayar en tiempos de crisis. No nos debemos dejar manejar por el temor y el pánico. El libro de Proverbios nos enseña diciendo: "Si en el día de la aflicción te desanimas, muy limitada es tu fortaleza" (Prov.24:10) NVI. En estos tiempos el mundo necesita gente bien plantada y fuerte en el Señor (Jos.1:8-9). Busquemos andar en la llenura del Espíritu Santo (Ef.5:7-20 / Hch.1:8).

En la carrera de la vida necesitamos de otros que nos ayuden a llegar a donde Dios quiere que lleguemos. Si queremos cumplir con el llamado de Dios para nuestra vida y con la obra que Dios pensó para nosotros, entonces necesitamos estar con Jesús (Mt.4:19), pero también necesitamos a otros con sus dones, capacidades y personalidades para complementarnos mutuamente (Hch.2:42). Y bien dijo Larry Crabb: ‘La iglesia es una comunidad de gente que se encuentra en un viaje a Dios! Además escribe Larry Crabb: ‘El futuro de la iglesia depende de si desarrolla una verdadera comunidad. Podemos sobrevivir por un tiempo dependiendo en los números, en una comunicación hábil y en todo tipo de programas para satisfacer todas las necesidades, pero a menos que tengamos la sensación de pertenecer el uno al otro, relacionarnos sin máscaras, la iglesia vibrante de hoy se convertirá en la iglesia impotente del mañana’ (Larry Crabb). La iglesia en Movimiento entiende que para cumplir la misión va a requerir de relaciones interpersonales, del cuerpo llamado Iglesia que interactúe en unidad y con propósito para llegar a ser como Jesús y hacer lo que Jesús hizo. El hombre no fue creado para estar solo (Gn.2:18). Debemos asegurarnos en desarrollar sanas amistades y de estar acompañados de las personas correctas (Sal.1:1-3 / Prov.1 / 1Cor.15:33 / Prov.13:20 / 2Pe.2:2 / 1Cor.12:7 / Ef.4:7-16 / 1Pe.4:10-11).

Como cristianos estamos llamados a servir y ayudar según nuestras posibilidades. Jesús vino a este mundo contaminado y le sirvió con humildad y sacrificio (Lv.13:45 / Lc.5:12 / Mr.1:40-45 / Mt.20:28 / Sal.37:3 / 1Pe.3:17). Leemos en los libros de historia como los cristianos en medio de situaciones complejas y de crisis, en medio de pestes, plagas y pandemias estuvieron en tiempos pasados dispuestos a servir y ayudar. Ellos entendían que la vida es Cristo y morir es ganancia (Filp.1:21). Este es el tiempo para demostrar nuestra fe y nuestro amor. Este no es el tiempo para solo pensar en cómo nos salvamos a nosotros mismos. En estos tiempos muchos andan con temor, son aislados y excluidos de la comunidad - seamos sensibles y busquemos cómo ayudar apropiadamente.

En vez de dejarnos llevar por el temor y el pánico debemos seguir el llamado de Jesús quien nos llama a orar y a creerle a Él (Mt.6:33-34 / Mt.7:7-11 / Lc.18:1,7 / 1Sam.30:6 / Sal.34:5-7 / Sal.55:17,22 / Ef.6:18 / Col.4:2 / 1Tes.5:17-18 / 1Pe.4:7 / Jud.1:20-21). El apóstol Pablo dice: "No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús" (Filp.4:6-7) NTV.

Seamos portadores de esperanza predicando el Evangelio de Jesucristo para así atacar al virus más mortal existente en el mundo. El virus mortal que no solo quita la vida física sino la vida eterna tiene un nombre: PECADO. Cristo vino a un mundo infectado por este 'virus mortal', vivió entre nosotros, sanó a los enfermos, liberó a los endemoniados y predicó las Buenas Noticias del Reino de Dios (Lc.4:18-19). Jesús murió en aquella CRUZ para darle a este mundo esperanza y una salida a la situación desesperante. Jesús provee la medicina que cura el mal de la muerte eterna: "Jesús le dijo: -Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá aun después de haber muerto. Todo el que vive en mí y cree en mí jamás morirá" (Jn.11:25-26) NTV.

APROVECHEMOS toda oportunidad para estar enfocados en compartir el Evangelio y ver una gran cosecha siendo recogida, y que Dios sea glorificado.

martes, 1 de diciembre de 2020

enfoque ministerial de Jesús

 

"Jesús recorrió todas las ciudades y aldeas de esa región, enseñando en las sinagogas y anunciando la Buena Noticia acerca del reino. Y sanaba toda clase de enfermedades y dolencias. Cuando vio a las multitudes, les tuvo compasión, porque estaban confundidas y desamparadas, como ovejas sin pastor" (Mt.9:35-36) NTV.

Cuando observo la vida y el ministerio de Jesús inmediatamente noto que su enfoque de vida y de ministerio era la gente y no las cosas. Jesús vino a este mundo para dar su vida en rescate por los humanos (Mt.9:12-13). En los capítulos 8 y 9 de Mateo leo una historia tras otra de cómo Jesús se acercaba a la gente, gente que muchas veces fue rechazada por la sociedad o por los mismos líderes religiosos de aquel tiempo (Mt.9:9-13) - Jesús se acercaba para sanarla, liberarla y traer esperanza. Impresiona ver que los fariseos no temían ajustar su teología para atacar a Jesús y desestimar su trabajo para con los necesitados. Pero hay que decirlo, tampoco conocían a Dios (Mt.9:32-34). ¿Cuál era el enfoque de los fariseos? ¿Qué pensaban ellos acerca de sí mismos y de su labor como líderes religiosos? ¿Cómo se compara la actitud de los fariseos con la de Jesús?

El capítulo 9 termina con una escena que revela el corazón de Jesús y Su deseo de alcanzar a todos. Él ve la necesidad de "expulsar" (enviar - 'ekbalo') a pastores obreros al campo donde estaban las multitudes necesitadas. Jesús no dijo que para poder alcanzar a la gente y ayudarla se requería necesariamente de dinero, de edificios o de programas especiales. Él pedía por obreros, ya que la necesidad urgente y principal eran pastores. Sin ellos la gente anda confundida y desamparada (Mt.9:35-38).

¿Será posible que en algún momento nos podemos desenfocar y caer en la tentación de invertir más de lo necesario en cosas que no representan, a la luz de la eternidad, tesoros duraderos? Seamos sinceros, es fácil priorizar la inversión de tiempo, dinero y esfuerzos en edificios, programas, reglas, proyectos, y descuidar los tesoros verdaderos, que según Jesús, son las personas - esa es la impresión que surge cuando vemos a los fariseos y sus actuaciones (Mt.9:12-13 / Mt.9:34 / Mt.11:19 / Lc.15:1-6 / Lc.13:10-17). ¿Cómo es posible que los fariseos se indignen al ver a Jesús alcanzándole la mano al descarriado, al enfermo, al endemoniado? ¿Cómo podemos llegar al punto de no ser considerados con los necesitados y descarriados, a ser gente falta de sincera compasión y preferir cumplir ritos religiosos vacíos por encima de ver por el prójimo? ¿No es una persona más valiosa que una oveja? (Mt.9:12-13 / Mt.12:12 / Mt.6:26 / Mr.3:4).

"Jesús recorrió todas las ciudades y aldeas de esa región, enseñando en las sinagogas..." (Mt.9:35). Jesús literalmente iba a todo lugar para cumplir con la tarea e ir tras la gente. Él iba a las ciudades y pueblos (Mt.9:35), al campo y a las montañas (Mt.5:1), a las sinagogas - si le daban oportunidad (Mt.9:35), a las orillas del mar (Mt.4:18), a las barcas (Mt.8:23), a las casas (Mt.8:14 / Mt.9:10). Notemos: la mayoría de los milagros no ocurrieron en el templo. Jesús salía a donde estaba la gente (Mt.4:23-24 / Mt.11:4-5 / Mt.14:14 / Mt.15:32 / Mr.6:56 / Hebr.4:15 / Hebr.5:2). Jesús predicó el mensaje del Reino de Dios, enseñó y sanó a los enfermos en cualquier lugar donde había gente deseosa de Su toque (Mt.9:35 / 2Tim.2:2 / 2Tim.4:2 / Hch.10:38-39 / Hch.11:19-30).

"Cuando vio a las multitudes, les tuvo compasión,. . . ". Él veía la multitud y les tuvo compasión (movido en las entrañas, es una compasión que mueve a una persona en lo más profundo de su ser) (Mt.9:13,36 / Mt.14:14 / Mt.15:32 / Mt.20:34), porque estaban confundidas (desmayadas) y desamparadas (derribadas), como ovejas sin pastor. La motivación de Jesús al ministrar, sanar, liberar y ayudar a la gente es la compasión. 

"... como ovejas sin pastor". Aunque habían líderes religiosos en Israel, estos no estaban preocupados por el bienestar de la gente, ellos más bien se aprovechaban de la gente, no ofrecían verdadera ayuda, cargaban a la gente con reglas y leyes humanas que los líderes mismos no cargaban - ofrecían una religión que era un impedimento para acercarse a Dios (Mt.9:32-34 / Lc.13:10-17 / Jn.8:1-11 / Ez.34:1-10). Jesús critica fuertemente a los líderes religiosos que no cumplen con su labor y que andan enfocados en sí mismos y que olvidan los aspectos más importantes de la ley: la justicia, la misericordia y la fe (Mt.23). Una crítica similar la leemos en el Antiguo Testamento (Ez.34:1-10). Jesús, por el otro lado, el buen pastor, estaba hambriento por ver a la gente siendo tocada por el poder de Dios (Jn.4:34-35 / Ez.34:11-16). ¿Qué intereses nos mueven cuando vemos a las personas? ¿Las vemos como Jesús la vio? ¿Cómo nos mueve el ver gente necesitada de Dios? ¿Extendemos la mano al confundido y desamparado como lo hizo Jesús?

"...pídanle que envíe más obreros a sus campos" (Mt.9:38). Jesús con seguridad no estaba pensando en enviar obreros como los que se describen en Mateo 23 y en Ezequiel 34. Jesús llamó y preparó a Sus discípulos para hacer de ellos pescadores de hombres y no constructores de monumentos (Mr.3:14-15 / Mt.4:19 / 1Sam.15:12). Jesús siempre vivía enfocado en el ministerio a la gente (Mt.9:35-38 / Mt.14:14 / Mt.15:32 / Hebr.4:15). Dios ama a la gente y por eso dio Jesús Su vida en rescate por el mundo y además entrenó a unos pocos para enviarlos a las naciones como sus embajadores predicadores del Reino de Dios - las Buenas Noticias (Jn.3:16 / 1Tim.2:1-4 / Mt.4:19 / Mt.28:18-20). Jesús compartió Su autoridad con los discípulos con el propósito de que sirvieran a otros con humildad y para que cumplieran con la misión de predicar las Buenas Noticias sanando, liberando y llevando esperanza en Cristo (Mt.10:1). La visión de Dios es gente y no necesariamente edificios, programas, proyectos. Y para completar esa tarea Jesús necesita a otra gente que va y hace lo que Jesús hizo (Apoc.7:9-10 / Jn.14:12 / Mt.10).

'Jesús pasó más tiempo acercándose a la gente y hablando con ella que en alguna otra actividad. El Señor Jesús no estaba obsesionado por Sus tareas o metas, a pesar de que sabía que sólo tenía tres años para entrenar a doce hombres que siguieran con el movimiento religioso que iba a transformar al mundo. El modelo de nuestro Señor era seguir vendando heridas, aun hallándose en medio de una insoportable presión por cumplir con Sus tareas y metas (Col.1:28-29)'.1

¿Son para mi las reglas eclesiásticas humanas, los legalismos y las estructuras religiosas rígidas más importantes que servir, amar y ministrar con gracia, misericordia, amor y poder a la gente? ¿Qué me impide hoy día el acercarme a las personas, especialmente a aquellas que pueden haber fallado, que me hirieron, que andan por caminos errados? ¿Qué me lleva a excluir a cierta gente de ser servida como Cristo lo haría, especialmente a aquellos que buscan ayuda?

Como líder no puedo estar solo preocupado por el presupuesto, por los números de asistencia o que se cumplan ciertas reglas (Lc.13:10-17). Nunca debo olvidar que Jesucristo murió y resucitó para salvar a los perdidos y que nos llamó a buscar a esos perdidos, desdichados y sin esperanza humana, para que sean ganados para Cristo y que todo creyente llegue a ser todo lo que Dios quiere que sea  (Mt.9:35-38 / Mt.10:6 / 1Tim.2:1-4 / Gal.4:19 / Ef.4:10-16). Dios quiere ver el cielo poblado con gente rescatada por Jesucristo y que adora al único verdadero Dios (Apoc.5:8-14 /  Apoc.7:9-10).

El verdadero trabajo de la obra del ministerio no es llevar a que se cumpla con el trabajo, sino a que se utilice el trabajo para alistar a la gente. El rendimiento es secundario. Todos los eventos y actividades de nuestra iglesia son una oportunidad para que el discipulado y el entrenamiento se enfoquen en un ser humano.2

¿Qué tanto aporta o frena un cierto evento, un programa, un edificio, los estatutos de una iglesia el ver gente salva, discipulada, involucrada en el ministerio, tocada por el poder de Dios? ¿Qué debe cambiar, ser ajustado o renovado?

ORO: Padre celestial, no deseo ser un constructor de monumentos. Y si me permites construir un edificio, planear un evento o establecer un programa, que sea entonces con el propósito de ayudar al cumplimiento de la Misión de Dios, para alcanzar las personas que Tu quieres tocar con Tu Evangelio y poder, y para ver vidas cambiadas que Te adoran a Ti. 

Perdóname porque frecuentemente veo la gente como instrumentos para un proyecto, en vez de ver el proyecto como una herramienta para bendecir a la gente.

Gracias Padre por aquellos que se me acercaron en algún momento y que aun se me acercan con el plan de acercarme a Ti - sin cobrar, sin exigir, sin calcular si ganaban algo con ello o no, si les caía bien o no. Ellos fueron para mi como el buen samaritano para el golpeado y herido por los ladrones (Lc.10:25-37). Aquel samaritano no dejó al herido en el piso, no tuvo pretextos personales o religiosos, su ayuda fue motivada por un profundo y sincero interés por el bienestar del afligido y por verlo recuperado.

Ayúdame Padre a ver a la gente como Tu la ves y a servir con la actitud con la que Cristo sirvió y sirve. Quiero ser Tu embajador para ver a la gente acercándose a Ti. Gracias por empoderarme para esa misión.

-------------------------

1 FINZEL, Hans. Los Líderes – sus diez errores más comunes. Puebla, México: Las Américas, A.C., 1998. P.42

2 BROWN, Daniel A. The other side of pastoral ministry. Gran Rapids, Michigan,: Zondervan, 1996. P.126 (Traducción hecha por el autor)

lunes, 7 de septiembre de 2020

Si no fuera por Jesús, Zaqueo no tendría esperanza

 


Si no fuera por Jesús, entonces Zaqueo no tendría esperanza ni salvación. Zaqueo era pecador, estafador, corrupto, traidor a la patria, despreciado, marcado por la sociedad, y del cual se prefería guardar un cierto distanciamiento social (Lc.19:1-10). Y quien se acercaba a él para ayudar era cuestionado - 'el que tiene discernimiento no se sienta a comer con semejante escoria', decían los que se creían buena gente (Lc.19:7 / Lc.5:30 / Lc.7:39). No había quien le diera una mano a Zaqueo.

Zaqueo era hombre rico, pero con un vacío interno. Había escuchado de aquel quien recibía a los desechados y a los pecadores. Al pasar Jesús por su ciudad se preguntaba si este le podría dar una mano. ¿Será que Jesús le podía dar una luz de esperanza, calmar la sed que tenía por ser perdonado y ser amado? Sin embargo, había demasiados impedimentos para acercarse a Jesús - la multitud de gente que lo alejaba a empujones y patadas; y su cierta limitación física no era favorable. Hasta que vio un árbol a donde subirse y así ver de lejos a aquel quien es tan diferente.

Como si tuviera un radar especial, Jesús ve a Zaqueo escondido entre las ramas del árbol, lo llama por su nombre y se invita a pasar el día en la casa de este desechado - esto lo hace Jesús a pesar de las críticas, los cuestionamientos y las falsas acusaciones de la gente. 

La luz llegó a la casa de Zaqueo. El amor, la aceptación y el perdón sincero nunca vivido caen sobre él como un balde de agua refrescante. Este baño de amor hace en Zaqueo lo que ninguna ley ni los reclamos ni las patadas pudieron hacer - el ordena su vida radicalmente.

En fiel cumplimiento a Su Misión, Jesús se metió en la casa del perdido, y del cual todos guardaban distanciamiento social, para traer salvación (Lc.19:10).

SEÑOR, tu me llamas a seguir tus pisadas. Ayúdame a ver la gente como tu la ves. Ayúdame a no ser un impedimento en el camino para los que te buscan. Ayúdame a amar como tu amas. Ayúdame a ser alguien quien siguiendo el camino de la cruz le da una mano a aquellos que lo requieren y a llevar el mensaje de la vida a los Zaqueos de hoy día.


viernes, 13 de marzo de 2020

el virus (3) - algunas lecciones a considerar

Estos días están marcados por las noticias alrededor del COVID-19. Escuchamos de prohibiciones de reuniones públicas, de museos y teatros cerrados, aun iglesias deben suspender sus servicios - todo con el propósito de limitar el impacto de un virus. Estamos aprendiendo a lavarnos las manos frecuentemente y a no toserle a alguien en la cara - creo que esas recomendaciones básicas son siempre muy útiles y deberían ser siempre parte de nuestro comportamiento. Nuestro comportamiento social también se ve afectado de alguna manera. Se ve gente asustada por todo lado - esta es posiblemente la pandemia más peligrosa -, las economías en crisis, la diaria rutina cambiada, agendas cambiadas. Todo esto y mucho más es parte de lo que se vive por estos días en el mundo. No me puedo imaginar qué puede pasar si en un futuro un virus más agresivo amenaza al mundo.

Ahora, ¿Cómo debemos nosotros los cristianos responder a tal crisis? La respuesta parece fácil: 'Con fe y no con temor'. Bueno, eso es fácil decir y a veces difícil de hacer. Sin embargo, la Verdad es la verdad. Jesús lo dice con toda claridad: "No se preocupen" - "Tengan fe" (Mt.6:25,30). Jesús también nos dice "No teman" (Lc.12:4,7). Claro, eso solo lo podemos hacer si conocemos a Jesús como el Señor de la vida, el gran YO SOY. Y separados de Él nada podemos hacer. Permanecer en Él es la clave (Jn.5:19 / Jn.15).

Son estos los tiempos que se prestan muy bien para hacernos las preguntas de fondo. Por lo menos nos debemos preguntar: 'Señor, ¿que ME quieres enseñar en estos tiempos?'

Una lección que quiero considerar y resaltar es la siguiente. Ya han habido momentos que, si pusimos atención, nos dejaban entrever que los sistemas de este mundo, aun la vida misma, son frágiles e inestables. Esta crisis nos lo está recordando una vez más, somos débiles y fáciles de quebrar - más de lo que a veces queremos admitir. El salmista nos recuerda: "Nuestros días sobre la tierra son como la hierba; igual que las flores silvestres, florecemos y morimos. El viento sopla, y desaparecemos como si nunca hubiéramos estado aquí" (Sal.103:15-16) NTV. Pero aquí no debe terminar todo. En los salmos encontramos un llamado que viene muy bien al caso: "Enséñanos a entender la brevedad de la vida, para que crezcamos en sabiduría" (Sal.90:12) NTV.

Así que hagamos bien las cuentas y construyamos con sabiduría nuestra vida. Tomemos en serio el llamado del apóstol Pablo: "Saquen el mayor provecho de cada oportunidad en estos días malos. No actúen sin pensar, más bien procuren entender lo que el Señor quiere que hagan" (Ef.5:16-17) NTV.

Otras lecciones que estimo importantes tienen relación con la pregunta: "¿Cómo puedo yo aportar alguna ayuda de valor ante semejante situación?" "¿Puedo como individuo hacer algo que valga la pena y que traiga un cambio?"
  • Primero es importante recordar que como cristianos no debemos desmayar en tiempos de crisis. Que no nos encuentren en el lugar equivocado porque nos dejamos manejar por el temor y el pánico. El libro de Proverbios nos enseña diciendo: "Si en el día de la aflicción te desanimas, muy limitada es tu fortaleza" (Prov.24:10) NVI. En estos tiempos el mundo necesita gente bien plantada y fuerte en el Señor (Jos.1:8-9). Busquemos andar en la llenura del Espíritu Santo (Ef.5:7-20).
  • Claro, las recomendaciones de higiene y de comportamiento es un punto importante en el proceso. Y el seguir las recomendaciones de los entes gubernamentales debe ser algo que acatamos naturalmente. Nosotros apoyamos a las autoridades que están buscando el bien del pueblo (Rom.13).
  • Además, como cristianos estamos llamados a servir y ayudar según nuestras posibilidades. Jesús vino a este mundo contaminado y le sirvió con humildad y sacrificio (Lv.13:45 / Lc.5:12 / Mr.1:40-45 / Mt.20:28 / Sal.37:3 / 1Pe.3:17). Leemos en los libros de historia como los cristianos en medio de situaciones complejas y de crisis, en medio de pestes, plagas y pandemias estuvieron dispuestos a servir y ayudar. Ellos entendían que la vida es Cristo y morir es ganancia (Filp.1:21). Este es el tiempo para demostrar nuestra fe y nuestro amor. Este no es el tiempo para solo pensar en cómo nos salvamos a nosotros mismos. En estos tiempos muchos andan con temor, son aislados y excluidos de la comunidad - seamos sensibles.
  • En vez de dejarnos llevar por el temor y el pánico debemos seguir el llamado de Jesús quien nos llama a orar y a creerle a Él en todo tiempo (Mt.6:33-34 / Mt.7:7-11 / Lc.18:1,7 / 1Sam.30:6 / Sal.34:5-7 / Sal.55:17,22 / Ef.6:18 / Col.4:2 / 1Tes.5:17-18 / 1Pe.4:7 / Jud.1:20-21). El apóstol Pablo dice: "No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús" (Filp.4:6-7)NTV.
  • Seamos portadores de esperanza predicando el Evangelio de Jesucristo para así atacar al virus más mortal existente en el mundo. El virus mortal que no solo quita la vida física sino la vida eterna tiene un nombre: PECADO. Cristo vino a un mundo infectado por este 'virus mortal', vivió entre nosotros, sanó a los enfermos, liberó a los endemoniados y predicó las Buenas Noticias del Reino de Dios (Lc.4:18-19). Jesús murió en aquella CRUZ para darle a este mundo esperanza y una salida a la situación desesperante. Jesús provee la medicina que cura el mal de la muerte eterna: "Jesús le dijo: -Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá aun después de haber muerto. Todo el que vive en mí y cree en mí jamás morirá" (Jn.11:25-26) NTV. APROVECHEMOS toda oportunidad para estar enfocados en compartir el Evangelio y ver una gran cosecha siendo recogida, y que Dios sea glorificado.

ASIMILANDO (2 Timoteo 3:16-17)


[1] ¿Qué lecciones aprendió durante este estudio? Anote máximo tres lecciones aprendidas. ¿Qué escuchó que Dios le impresionaba, hablaba durante esta sesión?

[2] ¿Qué pasos va a tomar para ejecutar lo aprendido? Sea específico. ¿Cómo y cuándo va a comenzar con la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿A quién le va a rendir cuentas acerca del proceso de ejecución de las lecciones?

[3] ¿Cuáles desafíos cree usted que va a enfrentar en la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿Qué cosas ve usted como favorables para la aplicación de las lecciones?

[4] ¿Con quién va a compartir lo aprendido en esta lección? ¿Cuándo le compartirá?

[5] Anote a continuación una petición de oración relacionada con la sesión y la lección. Comparta con otros su petición y permita que ellos oren con usted.

lunes, 10 de febrero de 2020

el servidor reflexiona (2Tim.2:1-7)

"Así que tú, hijo mío, fortalécete por la gracia que tenemos en Cristo  Jesús. Lo que me has oído decir en presencia de muchos testigos,  encomiéndalo a creyentes dignos de confianza, que a su vez estén  capacitados para enseñar a otros. Comparte nuestros sufrimientos, como buen soldado de Cristo  Jesús. Ningún soldado que quiera agradar a su superior se enreda en cuestiones civiles. Así mismo, el atleta no recibe la corona de vencedor si no  compite según el reglamento. El labrador que trabaja duro tiene derecho a recibir primero  parte de la cosecha. Reflexiona en lo que te digo, y el Señor te dará una mayor comprensión de todo esto" (2Tim.2:1-7) NVI

El ministro y sus meditaciones (2Tim.2:7)

Pablo nos acaba de decir que un líder debe fortalecerse en la gracia, debe invertir en la vida de otros líderes; debe estar listo para sufrir penalidades; debe luchar como buen soldado concentrado/enfocado; debe correr la carrera como un atleta que corre con integridad, no usando trampas; y trabajar con dedicación como lo hace un buen labrador (agricultor).

Todas estas recomendaciones le ayudan al ministro a cumplir la tarea encomendad, y le ayudan a seguir con paciencia en la obra a la que ha sido llamado. Sobre estos asuntos debe un ministro reflexionar y permitir que Dios le aclare lo que estas verdades significan para su diario vivir y para su ministerio. Pablo creía que estas ilustraciones podían ayudar y animar a Timoteo en su ministerio. Es por eso que le hace el llamado a reflexionar sobre las cosas que Pablo le acaba de escribir.

Reflexione:

  • Esta no es la primera vez que Pablo le hace este llamado a Timoteo (1Tim.4:15). La  idea es la de ejercitar la mente, observar, pensar (Diccionario Strongs). Este llamado no lo hace solamente el apóstol Pablo, a través de toda la Biblia leemos de este llamado (Dt.4:39 / Prov.24:32 / Hebr.3:1 / Hebr.7:4 / Hebr.12:3).
    • Es obvio que las verdades de la Biblia deben ser consideradas, hay que reflexionar sobre ellas para así entender su profundidad y su aplicación a la vida y al ministerio. Todo líder debe hacer de la reflexión un ejercicio personal para así crecer en entendimiento de las verdades divinas.
    • Los creyentes son personas que reflexionan. No solamente leen por cumplir con un plan de lectura. Ellos leen y reflexionan para entender las verdades espirituales. El entendimiento no nos llega por medios misteriosos o mágicos. Hay un trabajo que cumplir: reflexionar.
    • El libro de Proverbios nos hace un llamado similar: "Hijo mío, si haces tuyas mis palabras y atesoras mis mandamientos; si tu oído inclinas hacia la sabiduría y de corazón te entregas a  la inteligencia; si llamas a la inteligencia y pides discernimiento; si la buscas como a la plata, como a un tesoro escondido, entonces comprenderás el temor del SEÑOR y hallarás el conocimiento de Dios. Porque el SEÑOR da la sabiduría; conocimiento y ciencia brotan  de sus labios" (Prov.2:1-6) NVI.
  • El consejo a reflexionar que da el apóstol Pablo a Timoteo suena muy similar al consejo que Dios le dio a Josué cuando éste asume el liderazgo sobre el pueblo de Israel (Jos.1:6-9). El éxito de Josué estaba directamente relacionado con su actitud frente a la Palabra de Dios. La primera recomendación que Dios le dio a Josué al recibir el mando sobre el pueblo de Israel fue la de meditar y cumplir toda la ley de Dios (Jos.1:1-9): "Este Libro de la Ley no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él día y noche, para que cuides de hacer todo lo que en él está escrito. Porque entonces harás prosperar tu camino y tendrás éxito" (Jos.1:8 NBLH).
    • "Este libro de la ley no se apartará de tu boca": En tiempos antiguos la Palabra era leída en voz alta como ayuda para poder ser memorizada. A esa práctica es que se está haciendo alusión en este versículo. (Dt.6:6-9).
    • "Meditar": Recitarla en voz baja. (Sal.1:1-3 / Sal.119:11.15.99 / Prov.2:1-5 /  Col.3:16 / 2Tim.3:16).
    • "Cuides de hacer todo": requiere de atención intencionada para hacer y cumplir lo que dice la Palabra de Dios (Dt.5:29-33 / Mt.7:21-24 / Lc.11:28 /  Jn.13:17 / Jn.14:21 / Stg.1:22-25).
    • La prosperidad y el éxito de un líder y de todo creyente radica en su relación con la  Palabra de Dios. Todo líder debe aprender a reflexionar en las verdades de la Biblia para así entender el significado de las mismas, poder aplicarlas a la vida y al ministerio, tener convicciones basadas en la Biblia, poder hablar de ellas con seguridad y consecuentemente tener éxito en la obra (Sal.1:1-3 / 2Tim.3:14-17 / 2Tim.4:1-5).
    • Una y otra vez vemos que Josué cumplía la Palabra de Dios, la recordaba y la enseñaba a sus seguidores (Jos.1:12-15 / Jos8:30-35 / Jos.11:15 / Jos.23:6.14-16).

Las palabras de la Biblia son palabras vivas, llenas de sabiduría, pero empacadas en palabras humanas. Reflexionando acerca de las palabras de la Biblia es que podemos descubrir las riquezas espirituales que hay en ellas (Dt.6:7 / Sal.63:5-6). Especialmente los ejemplos usados por el apóstol en los versículos anteriores (2Tim.2:3-6) deben ser considerados, ya que contienen una fuerza inimaginable de ánimo, exhortación y de sabiduría para el ministerio.

El Señor te dará entendimiento:

La persona que busca entendimiento lo va a obtener de parte del Señor - es una promesa. El hombre se dedica a reflexionar y Dios le da el entendimiento. No se trata de solamente entender la Biblia intelectualmente, sino más bien por revelación de Dios. Pero lo uno no va separado de lo otro (Ef.1:17-18 /  Jn.16:13 / Jn.14:26).
Es necesario que Dios nos abra la mente para entender las verdades divinas (Lc.24:45). Podemos orar que Dios nos dé el correcto entendimiento de sus verdades (Ef.1:17-18 / Stg.1:5 / Stg.3:15). Aun el hombre más inteligente requiere de la revelación divina para entender los principios del reino de Dios.

En el proceso de la reflexión debemos recordar que Pablo le da a Timoteo algunas directrices:

  • Leer la Palabra de Dios. Ocúpate de la lectura de las Escrituras (1Tim.4:13).
  • Timoteo también debe esforzarse estudiando la Palabra de Dios (2Tim.2:15).
  • Y finalmente recordemos que nos acaba de animar a reflexionar en lo escrito en la Biblia (2Tim.2:7).

Es a través de la Verdad divina que experimentaremos la verdadera libertad (Jn.8:32). La Palabra de Dios es una mina de oro y vale la pena cualquier esfuerzo cavando por encontrar el buen oro (Sal.19:10). Si atesoramos la Palabra de Dios en nuestros corazones nos vamos a dar cuenta que ella nos es un freno poderoso para que no pequemos (Sal.119:11). La Palabra de Dios es la herramienta eficaz para todo ministerio de impacto (Hebr.4:12 /  Ef.6:12 / Is.55:10-11 / 2Tim.3:16). Es por esto que Pablo le dice más adelante a Timoteo: "Predica la Palabra; persiste en hacerlo, sea o no sea oportuno; corrige, reprende y anima con mucha paciencia, sin dejar de enseñar" (2Tim.4:2) NVI.

ASIMILANDO (2 Timoteo 3:16-17)

[1] ¿Qué lecciones aprendió durante este estudio? Anote máximo tres lecciones aprendidas. ¿Qué escuchó que Dios le impresionaba, hablaba durante esta sesión?

[2] ¿Qué pasos va a tomar para ejecutar lo aprendido? Sea específico. ¿Cómo y cuándo va a comenzar con la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿A quién le va a rendir cuentas acerca del proceso de ejecución de las lecciones?

[3] ¿Cuáles desafíos cree usted que va a enfrentar en la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿Qué cosas ve usted como favorables para la aplicación de las lecciones?

[4] ¿Con quién va a compartir lo aprendido en esta lección? ¿Cuándo le compartirá?

[5] Anote a continuación una petición de oración relacionada con la sesión y la lección. Comparta con otros su petición y permita que ellos oren con usted.
.

sábado, 1 de febrero de 2020

el servidor fortalecido por gracia - 2Tim.2:1


“Timoteo, mi querido hijo, sé fuerte por medio de la gracia que Dios te da en Cristo Jesús” (2Tim.2:1) NTV

La necesidad de poder:

Recordemos que el apóstol es consciente de que pronto partirá de esta vida y que Timoteo tendrá que enfrentar los asuntos de la iglesia y de su vida sin el apoyo de su maestro, apóstol y padre espiritual. Para que Timoteo pueda enfrentar todos los retos existentes y por haber requiere de fuerzas que de ninguna manera las va a encontrar en sí mismo. 
La fortaleza requerida por un servidor solamente la consigue en Dios. Dios y Su gracia es la fuente inagotable de poder. El apóstol Pablo había experimentado esa fortaleza de Dios en aquel momento que sus amigos lo habían traicionado, abandonado, y mientras él tenía que enfrentar los juicios en Roma solo. Pablo habla que fue fortalecido por Dios para poder así cumplir cabalmente la tarea a la que fue llamado, y eso en medio de circunstancias difíciles: "Pero el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas para que por medio de mí se llevara a cabo la predicación del mensaje y lo oyeran todos los paganos. Y fui librado de la boca del león. El Señor me librará de todo mal y me preservará para su reino celestial. A él sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén" (2Tim.4:14-17) NVI.

En el Nuevo Testamento nos enseña Pablo lo siguiente acerca de esa fortaleza de Dios:
  • Es necesaria para enfrentar los ataques del enemigo (Ef.6:10).
  • Solamente a través de la fortaleza de Dios es que un líder puede vivir en paz en  tiempos de prosperidad y en tiempos de escasez (Filp.4:13).
  • Sin la fortaleza de Dios es imposible servir a Dios (1Tim.1:12). Por cierto, el poder de Dios es la base de todo ministerio efectivo (Hch.1:8). Necesitamos fuerzas para confiar lo aprendido a otros que son capaces de enseñar a otros. Fuerza para encomendar lo recibido a gente fiel (2Tim.2:1-2).
  • Para el tipo de ministerio que Pablo esperaba que Timoteo cumpliera se requiere de la fortaleza y del poder de Dios. La verdad no se entiende sin la ayuda del Espíritu Santo (1Cor.2:13-14).
Además leemos que Dios no nos ha dado un espíritu de cobardía sino de poder, de amor y de dominio propio (2Tim.1:7). Solamente así es que podemos avanzar en la tarea de la expansión del reino de Dios.
  • Josué es animado a ser fuerte para poder cumplir con la tarea encomendada, la conquista de la tierra prometida (Jos.1:6-9).
  • Cuando David se estaba acercando a los días de su partida de esta tierra, le recomienda a su hijo Salomón que fuera fuerte y que fuera hombre para poder cumplir la tarea como rey del pueblo de Israel (1Re.2:1-3 / 1Cron.22:13).
  • Cuando David estaba experimentando un momento de gran estrés en su vida recurrió a Dios para ser fortalecido y así poder enfrentar a los enemigos que le habían causado tanto daño (1Sam.30:1-6).
  • Fue en el poder de Dios que Esteban ministró en su tiempo y muchos se convirtieron y otros experimentaron milagros en su vida (Hch.6:8).
De ninguna manera vamos a sobrevivir los desafíos y las demandas de la vida y del ministerio ni vamos a aprovechar las oportunidades de la vida y del ministerio si no nos fortalecemos continuamente en el poder de Dios.
El verbo fortalecer está acá anotado en imperativo presente (continuo), lo que significa que el llamado es a estar constantemente fortaleciéndose. La idea es estar continuamente conectado con la fuente de poder divino. De ninguna manera podemos confiar en una experiencia única del pasado, es más bien un continuo llenarse con el poder de lo alto.
Igualmente notamos que en Ef.5:18 el llamado es a buscar continuamente la llenura con el  Espíritu Santo. Es un llamado y es una actividad continua a buscar la llenura del Espíritu Santo. Notamos también que existe el peligro de estar llenos de otras cosas (vino, drogas, adicciones de toda clase, hiper-actividad, etc.) que no nos benefician en el caminar con Dios ni nos son útiles para la vida de victoria. Los días malos solamente los podemos sobrevivir bien si aprovechamos bien el tiempo andando llenos del Espíritu Santo (Ef.5:16).

La fuente de poder:
  • La fuerza humana:
Es obvio que la fuerza que llega a ser verdadera ayuda no viene de nosotros mismos. La fuerza humana no es más que eso, humana. Cuando Pedro declaró en sus propias fuerzas que iba a defender a Jesús, no entendía que en el momento que los enemigos de Jesús iban a atacar a su maestro sería incapaz de cumplir sus palabras. Finalmente resultó huyendo y negando a Jesús (Mr.14:29-30). En otra ocasión, cuando Jesús andaba sobre el agua, Pedro pidió poder caminar también sobre el agua. Todo fue bien por un rato hasta que la fe de Pedro comenzó a claudicar (Mt.14:26-31). Sin el poder de lo alto no vamos a caminar muy lejos.

Como servidores de Dios podemos ser tentados a creer que el aplauso y reconocimiento de la gente, los estudios y los títulos que tiene o las experiencias adquiridas lo hace un ministro efectivo y exitoso. Pero la realidad es totalmente otra. Cuando nos paramos detrás de un púlpito para predicar, y si somos totalmente sinceros con nosotros mismos, nos damos cuenta que para semejante tarea no estamos preparados lo suficiente. Además, las debilidades y los fracasos personales solo revelan que se requiere mucho más que la fuerza humana para poder ser un ministro efectivo. Si somos honestos, entonces debemos admitir que frecuentemente nos sentimos desnudos e inefectivos. La solución descansa en el poder de Dios obrando en y a través de nosotros.

El ministro que no admite que en sus fuerzas no puede hacer nada que valga la pena, puede ser llevado por Dios a un punto en el cual dolorosamente tiene que reconocer que sin Dios no puede hacer nada. Solamente debemos recordar a Moisés cuando quiso ayudar a salvar a su pueblo en sus propias fuerzas. Él tuvo que reconocer que así nunca iba a poder liberar al pueblo del oprobio. Recordemos también a Pedro en su intento por proteger a Jesús - al final terminó negándolo. Gracias a Dios, éstos hombres aprendieron la lección y a pesar de sus fallas Dios los restauró, educó y preparó para ser hombres que cumplieron su llamado con éxito.

Si queremos ministrar con poder no podemos dejar a un lado la experiencia de la gracia de Dios. Debemos llegar a vivir la realidad de la dependencia de Dios en todo momento, declarar constantemente nuestra propia bancarrota, y estar en manos de la gracia y de la misericordia de Dios. Esa gracia tiene muchas caras: salvación por gracia, recibir el perdón no merecido, vivir el favor de Dios en el cumplimiento de nuestras tareas, experimentar la presencia de Dios, ver las bendiciones y la ayuda de Dios en nuestra vida en todo momento, etc. (2Tim.1:9-10 / Ef.2:4-6 / 2Cor.9:5 / 1Cor.15:10).
  • La fuerza de Dios:
Para poder cumplir con la tarea encomendada es necesario tener otro poder - estamos hablando del poder de Dios. Pablo le dice a Timoteo que se fortalezca en la gracia que hay en Cristo Jesús (2Tim.2:1). En Ef.6:10 enseña Pablo que nos debemos fortalecer en el Señor y en el poder de su fuerza para poder enfrentar al enemigo con sus acechanzas. David se fortaleció en el Señor su Dios (1Sam.30:6). Jesús envió a sus discípulos a ser testigos y a hacer discípulos a todas las naciones, pero también es Él quien da el poder y la  autoridad para poder ser exitosos en esta tarea (Mt.28:18-20 / Hch.1:8). Dios es la fuente de nuestro poder.

‘Fortalécete’
La palabra ‘fortalécete’, usada acá en 2Tim.2:1, significa empoderar o tener fuerza (Diccionario Strong) y está relacionada con la palabra 'dunamis' que aparece en Hch.1:8. 'Dunamis' significa igualmente fuerza. Además tiene la idea de poder milagroso (Rom.15:19) (Diccionario Strong). 

¿Cómo podemos ser entonces fuertes en el Señor para poder enfrentar los retos de la vida y del ministerio con éxito? Partiendo de las citas bíblicas arriba mencionadas podemos aprender algunas lecciones de cómo es que nosotros podemos ser fuertes en el Señor:
  • Para ser fuertes en el Señor requerimos ante todo del poder del Espíritu Santo. En este caso estamos hablando del bautismo en el Espíritu Santo, el ser revestidos de poder (Hch.1:8 / Rom.15:19 / Lc.24:46-49 - investidos: vestirse, ponerse un vestido). El Espíritu Santo nos ha sido dado para que esté EN nosotros (Jn.14:15-17  / Rom.8:9 / 1Cor.3:16), SOBRE nosotros (Hch.10:44-47 / Hch.19:5-6 / Lc.24:46-49)  y CON nosotros (Jn.14:15-17 / Vers.17 - con: estar al lado / Hch.10:38).
    • Para mantenernos llenos del Espíritu Santo nos recomienda Pablo en Ef.5:18-21 que dejemos a un lado la vida desordenada (el pecado siempre  entristece al Espíritu Santo y de poder - Ef.4:30),
    • que nos dediquemos a practicar la disciplina cristiana de la alabanza y la  adoración a Dios
    • y que nos dediquemos igualmente a la comunión sana con otros creyentes.  Es en esa dinámica de las disciplinas cristianas que permanecemos llenos con el Espíritu Santo.
    • Fue en medio de la ministración a Dios, de parte de los líderes de la iglesia de Antioquía, que el Espíritu Santo habló (Hch.13:1-3) y cuando Pablo y Silas en la cárcel alababan a Dios las cadenas fueron rotas por el poder de Dios y toda una familia llegó a conocer a Jesucristo como su Salvador (Hch.16:25).
  • Cuando confiamos en la gracia de Dios se manifiesta el poder de Dios en y a través de nosotros, esto, a pesar de las debilidades que podamos tener o experimentar. Se trata de aceptar los límites que tenemos y confiar totalmente en la gracia, es en ese momento de dependencia que el poder de Dios se manifiesta a través de nosotros (2Cor.12:8-9 / 2Cor.13:4 / Gal.3:5).
El reino de Dios es de los pobres en espíritu (Mt.5:3 / Isa.57:15), de aquellos que reconocen su propia bancarrota y confían plenamente en Dios. Sin Dios no podemos hacer nada.
    • El éxito de Jesús era el resultado de la gracia de Dios en y sobre su vida (Lc.2:40 / Jn.1:14).
    • Los apóstoles testificaban de la resurrección de Cristo con poder porque la gracia de Dios estaba con ellos (Hch.4:33). No eran sus títulos ni posiciones ni misteriosos métodos los que los hacían aptos para ese ministerio que tanto nos impresionan, era la gracia de Dios sobre sus vidas.
      • Esteban fue un hombre que Dios grandemente usó. Pero de él se dice que era un hombre lleno de la gracia de Dios y de poder (Hch.6:8). Los milagros no ocurrían porque usaba el agua del Jordán o el aceite de oliva de Israel. Era la gracia de Dios y Su poder que obraban a través de éste hombre. La gracia de Dios y el poder van de la mano. Esteban dependía totalmente de Dios. Esteban veía esos milagros en su ministerio porque Dios le daba la mano.
      • Pablo muy bien sabía que el ministerio y su éxito era un asunto de la gracia de Dios (Rom.1:5). El llamado es un gesto de bondad de parte de Dios, y para que el ministerio dado a nosotros produzca el fruto que Dios espera, entonces Dios nos debe dar la mano - extender gracia. Tampoco estamos en el ministerio porque somos mejores que el resto de los creyentes – es pura gracia, es un privilegio poder servir juntamente con Dios. Si Dios hace cosas grandes a través de nosotros no es por nosotros mismos, sino porque su gracia nos acompaña y nos da el privilegio de ser instrumentos Suyos.
Pablo entendía claramente que la fuente de su poder era la gracia de  Dios (1Tim.1:15-16) – la gracia lo salvó, la gracia lo restauró, la gracia lo envió, la gracia lo empoderó, la gracia lo sostuvo, etc.

Pablo quería ser librado de aquel aguijón en la carne, pero a pesar de sus oraciones Dios no le ‘solucionó’ el problema. Más bien leemos que Dios iba a permitir que el poder de Dios se manifestara a través de este apóstol en su debilidad (2Cor.12:9). Pablo sabía lo que significa ser fortalecido por la gracia que hay en Cristo Jesús. Dios es quien provee (y no solo debemos pensar en dinero) todo lo necesario para que el ministro pueda hacer su ministerio en el lugar en el que Dios lo ha puesto (2Cor.9:8-11 / Rom.12:6).

Y lo que Dios nos da, eso nos lo da por gracia – recuerde el llamado es por gracia, el ministerio y su impacto es por gracia, etc. Si estoy orando por un enfermo no es mi título, ni mi fórmula ni mi experiencia la que va a motivar a Dios a actuar poderosamente a través de mí. 
Igual se aplica esto al momento que predicamos o hacemos cualquier otra cosa para el Señor. A veces pensamos que si Dios actuó a través de mí es porque soy o hice algo especial. Recordemos que es por gracia que Dios nos usa. Eso nos debe dar confianza para seguir haciendo lo que Dios nos llamó hacer. No es por lo grande que nosotros seamos, sino por lo grande que es Él.
      • Pedro y Santiago nos dicen claramente que Dios resiste al orgulloso, pero le da gracia a los humildes (Stg.4:6 / 1Pe.5:5). Pedro además nos enseña que debemos crecer en la gracia (2Pe.3:18).
      La gracia experimentada puede y debe ser desarrollada y nutrida. Como dijo alguien: la experiencia constante de gracia es como la labranza en la selva. Gracia inicial es como limpiar un terreno en la selva, pero si no se cuida, pronto volverá a desaparecer por el crecimiento de los arbustos de la selva. Si crecemos en la gracia podemos expandir nuestro territorio. Los arbustos de la selva pueden ser muy bien las obras, las fórmulas, los rituales, nuestras experiencias, nuestros títulos, etc., que fácilmente surgen y ahogan la buena siembra.
La gran tentación que tenemos como líderes es estar satisfechos con la gracia recibida en un momento de la vida y del ministerio. Recibimos gracia para un cierto ministerio y nos sentimos bien en ese nivel. Pero lo cierto es que Dios tiene más para cada uno de nosotros, no podemos dejar de crecer, no importando la edad. Para cada período o etapa de la vida Dios nos quiere dar gracia, igualmente para cada etapa del ministerio. Yo necesito gracia para el ministerio que estoy desarrollando hoy, y mañana Dios me dará más gracia para el ministerio que Dios quiere que desarrolle mañana. Lo importante es que no me quede quieto, sino que crezca en gracia. Cada nueva tarea requiere de más gracia. Debemos crecer en gracia y no solamente volvernos más viejos y resabidos, más bien debemos ser cada vez más dependientes de Dios y desear que Dios extienda Su mano para ayudarnos. Crecer en gracia es ser cada día mejores canales de Su gracia y poder, abrir cada día más espacio a Dios para que Él se manifiesta a través de vasos frágiles.
    • El ministrar desde una posición moldeada por la gracia nos mantiene humildes y nos hace poderosos en Dios.
      • Desde esa dependencia constante de Dios, y entendiendo que es por gracia que estamos donde estamos, podemos ministrar con confianza y sin vergüenza como Dios manda. Es la gracia la que nos autoriza, después de una semana de posibles fracasos (no estamos hablando de ciertos pecados que sí descalifican a un pastor de estar predicando), a pararnos el domingo detrás del púlpito y entregar un mensaje de vida. Si una cierta medida de justicia o santidad es un prerrequisito para predicar el domingo, la mayoría de los púlpitos deberían estar entonces vacíos. No se trata de negar nuestros pecados. Si los hay debemos arrepentirnos. El ministro debe aprender a buscar el trono de gracia (Hebr.4:16) y desde esa dinámica de pedir y recibir perdón entonces ministrar con gracia la Verdad de la Biblia.
      • En estos tiempos en los que la iglesia sufre de ‘titulitis’, de tener celebridades como predicadores, y de tener creyentes que comparan los diferentes programas de una iglesia, es tiempo que retomemos las cosas simples proporcionadas por la gracia de Dios, abrazadas por la fe y que tengan el sello de Cristo. Como ministros de Dios debemos renovar nuestra dependencia de él a diario. No solo necesitábamos la gracia cuando nos convertimos o cuando comenzamos el ministerio, también ahora y siempre dependemos de la gracia de Dios - de la mano que Dios nos extiende. Solamente si experimentamos a diario la gracia de Dios es que podemos de verdad comunicar la verdad con gracia y con poder, y de tal manera que la gente nos crea.
    • IMPORTANTE NOTAR: La gracia no es una gracia para hacer lo que se nos da la gana, creyendo que podemos abusar de la gracia de Dios y que podemos pecar como se nos dé la gana. La Biblia es clara en decirnos que la gracia nos lleva a disciplinarnos en la vida y a vivir una vida como Dios manda (Tit.2.11-14). La vivencia de la gracia nos lleva a santificarnos para así ser vasos de honra y no de deshonra (2Tim.2:20-21).
    • Otro asunto importante que se debe considerar es el que observamos en Hch.8:18. No podemos comprar con dinero las bendiciones y el poder de Dios. La ‘simonía’, como se le llama al proceder de Simón, es el deseo de tener la vida, el poder de Dios y Sus promesas sin someter la vida a Cristo. La ‘simonía’ es tratar de obtener algo de Dios con un poco de plata. Se dice de Simón que era alguien aparentemente grande (Hch.8:10), pero tuvo que reconocer no tener el verdadero poder. El camino al verdadero poder lo describe Pedro cuando le dice a Simón que debe más bien arrepentirse y creer en el Señor Jesús. No podemos comprar la salvación, ni la sanidad, ni la prosperidad, ni el poder de Dios ni podemos ofrecer salvación, sanidad o poder por plata (2Re.5:15-16 / Mt.10:8 / 1Tim.6:5). El ser generosos a raíz de nuestra entrega a Dios y ver las bendiciones que después se desprenden de ese actuar cristiano maduro es otro asunto muy diferente a la expectativa de Simón.
  • Pablo ora para que los creyentes sean fortalecidos en el hombre interior por medio del poder del Espíritu Santo (Ef.3:16 / Col.1:9-11). Para poder andar fortalecidos en el poder de Dios la oración es una clave. Podemos orar que el Señor nos fortalezca y que seamos investidos constantemente del poder de Dios (Lc.11:9-13).
  • Incremento del poder viene después de haber resistido firmemente al diablo (Lc.4:1-14). Jesús fue llevado lleno del Espíritu Santo al desierto. Allí fue tentado, pero no se dejó vencer en ningún momento. Después de pasar la prueba regresó a Galilea en el poder del Espíritu. Vemos la siguiente secuencia: lleno - prueba -  incremento de poder en el Espíritu Santo. Tendemos a evitar los sufrimientos y las pruebas, sin embargo si las enfrentamos con la ayuda de Dios, confiando en la gracia de Dios y teniendo la actitud correcta, saldremos experimentando una mayor dimensión del poder del Espíritu Santo. Las dificultades vistas desde la perspectiva de Dios no están pensadas para destruirnos, más bien ocurren para hacernos más fuertes y para que fluya más poder a través de nuestras vidas (Stg.1:2-4 / Rom.5:3-4  / 1Pe.1:6-8).

ASIMILANDO (2 Timoteo 3:16-17)

[1] ¿Qué lecciones aprendió durante este estudio? Anote máximo tres lecciones aprendidas. ¿Qué escuchó que Dios le impresionaba, hablaba durante esta sesión?

[2] ¿Qué pasos va a tomar para ejecutar lo aprendido? Sea específico. ¿Cómo y cuándo va a comenzar con la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿A quién le va a rendir cuentas acerca del proceso de ejecución de las lecciones?

[3] ¿Cuáles desafíos cree usted que va a enfrentar en la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿Qué cosas ve usted como favorables para la aplicación de las lecciones?

[4] ¿Con quién va a compartir lo aprendido en esta lección? ¿Cuándo le compartirá?

[5] Anote a continuación una petición de oración relacionada con la sesión y la lección. Comparta con otros su petición y permita que ellos oren con usted.

miércoles, 14 de agosto de 2019

el fracaso no es el final

"Entonces Pedro se bajó por el costado de la barca y caminó sobre el agua hacia Jesús. Pero, cuando vio el fuerte viento y las olas, se aterrorizó y comenzó a hundirse. «¡Sálvame, Señor!» —gritó. De inmediato, Jesús extendió la mano y lo agarró. ..." (Mt.14:29_31) NTV

"Jesús le dijo por tercera vez: "Simón, hijo de Juan, ¿Me quieres?" Pedro se entristeció porque la tercera vez le dijo: "¿Me quieres?" Y Le respondió: "Señor, Tú lo sabes todo; Tú sabes que Te quiero." "Apacienta Mis ovejas," le dijo Jesús" (Jn:21:17) NBLH

"... Trae a Marcos contigo cuando vengas, porque me será de ayuda en mi ministerio" (2Tim.4:11) NTV

Jesús extendió la mano a PEDRO cuando éste se estaba hundiendo - El había fallado. Él había dudado de las Palabras de Jesús, fue invadido por el temor, no puso la mirada en Jesús - se concentró en las circunstancias; y luego comenzó a hundirse en las profundas aguas. Jesús responde al llamado de auxilio de Pedro alcanzándole la mano. Jesús no lo acabó de hundir, sino que le ayudó a superar esta crisis. Pedro requería de un Jesús que le alcanzara la mano. Más adelante Pedro hace afirmaciones que no cumplió. Niega a Jesús tres veces. Sin embargo, Jesús le da una nueva oportunidad y lo restaura (Mt.14:26-31 / Mr.14:26-31 / Jn.21:15-19).

El ayudante del apóstol Pablo: JUAN MARCOS en un cierto momento del viaje misionero desertó, él falló de alguna manera en su compromiso. Si no hubiera sido por Bernabé (Consolador), quien se preocupó por este hombre en su crisis (probablemente se condenaba por haber fracasado, puede haber sentido culpabilidad, depresión, rechazo), probablemente nunca hubiera llegado a ser lo que al final llegó a ser. Juan Marcos llegó a ser una figura clave en el proceso de la escritura del Evangelio de Marcos (Hch.13:13 - Hch.15:36-39 - 2Tim.4:11). En la historia de Juan Marcos notamos igualmente la necesidad de que alguien en un cierto momento de la vida le diera de manera especial una mano.

DOS LECCIONES importantes que debemos aprender:

[1] Si hemos fracasado en el camino con Dios, entonces éste no significa el final. Es verdad, el fracaso es doloroso. El sentimiento de frustración, de culpabilidad, de condena pueden ser fuertes. Sin embargo, el Dios Eterno, el Todopoderoso, el Santo es también el Dios de amor y es el Rescatista. Dios nos da una nueva oportunidad, nos restaura y hace que nuestra historia al final se vea sanada y ordenada. Muchas de las personas que aparecen en la lista de los grandes de la fe en algún momento del trayecto fracasaron terriblemente. Sin embargo, Dios ve el final de la historia de cada uno. Si hemos pecado, entonces debemos arrepentirnos, luego levantarnos y seguir adelante. Un nuevo encuentro con Dios cambia todo. "Los justos podrán tropezar siete veces, pero volverán a levantarse" (Prov.24:16) NTV (Sal.37:24 / Sal.145:14).

[2] ¿Qué hacemos con el que ha experimentado un fracaso? Claro, podemos acusarlo, rechazarlo, condenarlo y acabar de hundirlo. hacer algo parecido como lo que querían hacer los fariseos con la mujer que fue sorprendida en el adulterio. Podemos darles lo que merecen, aplicarles la ley (Jn.8:1-11). O podemos extender la mano como lo hizo Jesús. O podemos seguir el camino que Bernabé tomo con Juan Marcos. O hacer lo que Jesús hizo con Pedro después de que lo negara tres veces - le dio una nueva oportunidad. En el proceso de rescatar al caído probablemente tengamos que acercarnos en dado caso como lo hizo Natán con David, pero siempre manteniendo la puerta abierta para el regreso (2Sam.12). El hijo pródigo regresó a la casa del padre porque entendía que en ese hogar el padre tenía un corazón abierto, misericordioso y listo a dar una nueva oportunidad. "Hermanos, si alguien es sorprendido en pecado, ustedes que son espirituales deben restaurarlo con una actitud humilde" (Gal.6:1) NVI

Que Dios no nos encuentre en el lugar equivocado.
.

martes, 30 de abril de 2019

toalla y vasija con agua en la mano


"Les di mi ejemplo para que lo sigan. Hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes" (Jn.13:15) NTV

Jesús nos da ejemplo acerca del servir humildemente a quien lo requiere (Jn.13:15). Las viudas que lavaron los pies de los santos son alabadas por dicha actitud de servicio y de sincera atención al prójimo - esta es, según la Biblia, una de las características de la hospitalidad (1Tim.5:10 / Gn.18:4 / Gn.24:32 / Lc.7:38-44).

Según el Evangelio de Lucas, fue en el entorno de la última Cena que los discípulos discutían acerca de quién es el más grande entre ellos. Aun a la vista de lo que Jesús iba a enfrentar sus hombres peleaban por puestos de honor y títulos, y no estaban dispuestos a agacharse para suplir la ausencia del esclavo que culturalmente se disponía para atender a los que entraban en una casa después de haber recorrido las polvorientas calles. Jesús remedió la situación con una acción sencilla. El Maestro no se cree tan importante como para no agacharse y servir humildemente (Lc.22:24).

La verdadera grandeza es solo una: el servicio. Esto nos debe llevar a la reflexión. En la iglesia hay tanta pelea por puestos, por la dignidad, por el honor, y nos sentimos ofendidos si no nos atienden como deseamos o porque no se nos da el tal reconocimiento que creemos que merecemos por el puesto que tenemos en la sociedad o en la iglesia. Nos sentimos ofendidos porque otro fue elegido para un puesto que tanto deseábamos, nos sentimos resentidos porque nos quitan un puesto y cuando nos ofrecen uno de aparente menor importancia. Nos da rabia cuando nos olvidan. ¡CUIDADO! - Cuando nos sentimos tentados a reclamar derechos y a justificar nuestra pataleta, cuando creemos que debemos ser tenidos en alto y ser reconocidos o cuando queremos que todo el mundo nos sirva, entonces es bueno recordar el ejemplo del MAESTRO con la toalla en la mano y un recipiente con agua listo a lavar los pies de Sus discípulos. Esto lo hizo VERDADERO REY.

"Dondequiera que se reconoce a Dios, la humanidad también se cultiva; pero cuando los hombres se oprimen y se engañan unos a otros, uno puede concluir que el temor de Dios se ha extinguido (Juan Calvino)
.
.

sábado, 5 de enero de 2019

Una palabra a los líderes Ma40

"Me has oído enseñar verdades, que han sido confirmadas por muchos testigos confiables. Ahora enseña estas verdades a otras personas dignas de confianza que estén capacitadas para transmitirlas a otros" (2Tim.2:2) NTV

El gran apóstol Pablo llamó en uno de sus primeros viajes misioneros al joven Timoteo para que lo acompañara en su labor misionera. Pablo vio el potencial que tenía este joven quien a esta altura de la vida manifestaba una cierta madurez como cristiano (Hch.16:1-3).
La relación de Pablo y Timoteo se tornó pronto en una relación muy cercana de 'padre - hijo' (1Cor.4:17). En un momento dado Pablo lo llegó a estimar tan alto porque no había encontrado a otro como él en cuanto a su entrega, lealtad y fidelidad en el ministerio (Filp.2:19). 

La gente veía a Timoteo viajando y ministrando junto a Pablo. Estos dos hombres (el 'padre' y el 'hijo') aprendieron a trabajar en equipo. Pablo vivía invirtiendo en este joven prolífico, de quien esperaba que invirtiera en otros (2Tim.2:2). El apóstol aseguraba que Timoteo fuera alimentado con el mensaje de la fe y la buena enseñanza (1.Tim.4:6 / 2Tim.3:14). Además notamos que Pablo modeló una vida cristiana y ministerial digna de ser imitada por Timoteo (2Tim.1:13 / 2Tim.3:10.14). En cierto momento al apóstol Pablo le confió a Timoteo responsabilidades mayores - delegación responsable. En cierto momento le fue encargada la iglesia en Efeso para arreglar asuntos críticos por los que estaba pasando esta iglesia (1Tim.1:1-3 / 1Tim.4:11 / 1Tim.6:3 / 1Tim.6:17). 
Las cartas de Pablo a Timoteo nos relatan las tantas recomendaciones y enseñanzas transmitidas a este líder emergente y compañero de milicia - notamos el gran interés de Pablo por ver al joven Timoteo prosperar en la vida y en el ministerio. Timoteo llegó a ser un líder reconocido que impactó vidas, iglesias y naciones. Gracias a la inversión de un líder mayor en la vida de un líder menor, Timoteo llegó a ser un obrero eficaz en la obra del Señor.

PREGUNTAS y APLICACIÓN
  • ¿Qué haría usted si Dios envía a su vida a un joven como Timoteo? ¿Está usted preparado/a para discipularlo/a entrenarlo/a, formarlo/a?
  • Si Dios le envía a un nuevo creyente ¿cuáles serían los primeros pasos que usted tomaría para discipularlo? ¿Por qué? Explique
  • Piense en las personas que usted ha podido influenciar; ¿Ha sido su influencia buena? ¿Qué cambiaría?
  • ¿Qué cualidades tenía Pablo que usted también quiere tener? ¿Qué puede hacer para adquirir esas cualidades?
DIOS COLOCA CON PROPÓSITO A CIERTAS PERSONAS EN NUESTRO CAMINO. APROVECHEMOS BIEN ESTAS OPORTUNIDADES EN LAS CUALES PODEMOS INVERTIR EN LA VIDA DE NUEVOS CREYENTES Y LÍDERES EN DESARROLLO: DISCIPULANDO, ENSEÑANDO, ACOMPAÑANDO, MODELANDO,  MENTOREANDO, LIBERANDO, ORANDO Y CELEBRANDO SUS ÉXITOS.

lunes, 29 de octubre de 2018

¿Cómo vivir iglesia dinámica?


"Ahora bien, mis hermanos, hagamos un resumen. Cuando se reúnan, uno de ustedes cantará, otro enseñará, otro contará alguna revelación especial que Dios le haya dado, otro hablará en lenguas y otro interpretará lo que se dice. Pero cada cosa que se haga debe fortalecer a cada uno de ustedes" (1Cor.14:26) NTV

"Así que aliéntense y edifíquense unos a otros, tal como ya lo hacen" (1Tes.5:11) NTV

¿Cómo podemos tener una iglesia viva que edifica a sus miembros, que crece y que es de impacto en la sociedad? Esta es una pregunta sincera, totalmente válida y llama a la reflexión. Tratamos por todos los medios de obtener una respuesta a esta pregunta. Por eso buscamos en libros, en conferencias y en modelos de iglesias aparentemente exitosas, mayormente en iglesias grandes, la respuesta al misterio de cómo vivir iglesia.

Frecuentemente pensamos que si tenemos un grupo de alabanza profesional, un edificio propio con su respectivo parqueadero para los autos de los asistentes, programas y grupos de ministerio de todo tipo, luces laser y humo, ujieres uniformados, etc., todo eso va a edificar la iglesia y la llevará al crecimiento tan deseado. Aclaro: no pienso que haya algo malo en tener todo eso si se dan las posibilidades, si eso es una preferencia, si el tamaño de la congregación lo permite. Sin embargo, ¿será que todo eso es lo que se necesita para tener una iglesia que vive iglesia con entusiasmo, con pasión cristiana y donde se cumple el mandato de Cristo de hacer discípulos? ¿Y qué de las congregaciones que no se pueden dar el lujo de tener todo eso? ¿Qué es lo que de verdad importa?

Pues si usted es un pastor de una iglesia de unos 50 a 100 miembros, seguro que se siente frustrado por no poder ofrecer todo ese tipo de cosas, algunas de ellas muy fascinantes, que parecen ser en algunos casos la solución al misterio de vivir iglesia. Bueno, primero recordemos que las iglesias que tienen todo eso no llegaron a tener eso en el primer día. Muchos de ellos comenzaron a ser iglesia siendo un grupo pequeño y haciendo cosas muy simples para vivir iglesia y cumplir con el llamado de Dios. Con el tiempo fueron creciendo y fueron añadiendo cosas y programas a la vida de la iglesia con la sincera intención de satisfacer ciertas necesidades de la congregación y edificar la iglesia. Sin embargo, no creo que todas esas cosas que ahora han implementado sean las indispensables y las necesarias para vivir iglesia, para satisfacer las necesidades de la gente, y para ser una iglesia sana que se multiplica y que cumple con la 'Tarea Encomendada' por Jesús.

Propongo que no compliquemos el ministerio en la iglesia y la manera de cómo vivir iglesia, iglesia que cumple con el mandato de Cristo. Recordemos que en los últimos tiempos nos vienen enseñando y recordando que una de las claves para vivir iglesia son los grupos pequeños, células, reuniones hogareñas, iglesia en casas o cómo sea que las queramos llamar - un principio que aprendemos de la primer iglesia en Jerusalén y en el libro de los hechos. Esto es porque allí en el grupo pequeño de verdad ocurre eficazmente la mutua edificación, el acompañamiento directo, la rendición de cuentas, la práctica natural de los dones espirituales, el evangelismo eficaz, el ministerio de los unos para con los otros, etc. Si su grupo o congregación es pequeño, entonces debería buscar cómo desarrollar la dinámica sana de un grupo pequeño fortaleciendo aspectos como las amistades, el relacionamiento sano, el sano rendir cuentas el uno al otro, las enseñanzas sanas y prácticas, la hospitalidad, el cuidado del necesitado, etc. En ese caso no hay que pensar en programas complicados ni en estructuras gigantes ni en gastar dinero por cosas que no son del todo necesarias para vivir iglesia. La dinámica de vivir iglesia como lo propone el apóstol Pablo en 1Cor.14:26 no requiere de estructuras complicadas. La dinámica del ministerio y el servicio de los unos para con los otros, cómo la Biblia lo propone, funciona mejor en grupos pequeños y puede llevarse a cabo en cualquier lugar.

La cita en 1Cor.14:26 nos da una dirección acerca de la posible dinámica de una congregación que vive iglesia. Los detalles en la práctica los debe experimentar y ajustar cada grupo pequeño y ver cómo lleva a la práctica el ministerio de los unos para con los otros para que ocurra edificación, fortalecimiento de la fe, acompañamiento, consejería, enseñanza, el uso equilibrado de los dones, la preocupación por el necesitado, etc. NOTA: Este principio lo debe igualmente considerar una iglesia grande y cómo es que puede y va a implementar esta dinámica y dar libertad para que se pueda vivir iglesia como el apóstol Pablo lo propone y ver los resultados que la Biblia espera que se den.

Al final TODA LA IGLESIA debe estar involucrada en la obra del ministerio - solo así hay crecimiento sano (Ef.4:11-16). Esta verdad la deben considerar todas las iglesias, ya sean pequeñas o grandes. La iglesia es el cuerpo de Cristo y cada miembro es importante y debe estar presto a servir con los dones que Dios le da. Consideremos los siguientes puntos:
  • Cada creyente tiene dones que Dios le ha dado. Y Dios espera que cada uno sirva a la iglesia y al mundo con sus dones. Todo creyente es parte del cuerpo y tiene una función específica (1Cor.12 / Rom.12 / Ef.4).
  • Cada creyente debe ser capacitado / entrenado / formado para que pueda hacer la obra del ministerio con excelencia a la cual Dios lo/la llamó (Ef.2:10).
  • La dinámica del ministerio de los unos para con los otros debe llevar a la edificación y al fortalecimiento de la fe en Cristo de la iglesia (no estamos jugando a la religión) - JUNTOS ayudándonos a cambiar a la imagen de Cristo; JUNTOS aportando para que crezcamos para no ser arrastrados por doctrinas falsas; JUNTOS crecemos para aprender a distinguir entre lo bueno y lo malo. CADA CREYENTE al cumplir con su función específica ayuda al desarrollo de los demás para ver una congregación que vive iglesia sana y llena de amor (1Cor.14:26 / 1Tes.5:11 / Hebr.10:25 / Hebr.5:11-14 / Ef.4:11-16).
  • Todo debe hacerse en orden (1Cor.14:26-33.40 / Rom.13:13 / Col.2:5 / Tit.1:5)
"Ahora bien, Cristo dio los siguientes dones a la iglesia: los apóstoles,  los profetas, los evangelistas, y los pastores y maestros. Ellos tienen la responsabilidad de preparar al pueblo de Dios  para que lleve a cabo la obra de Dios y edifique la iglesia, es decir, el  cuerpo de Cristo. Ese proceso continuará hasta que todos alcancemos tal unidad  en nuestra fe y conocimiento del Hijo de Dios que seamos maduros en  el Señor, es decir, hasta que lleguemos a la plena y completa medida de  Cristo. Entonces ya no seremos inmaduros como los niños. No seremos arrastrados de un lado a otro ni empujados por cualquier corriente de nuevas enseñanzas. No nos dejaremos llevar por personas  que intenten engañarnos con mentiras tan hábiles que parezcan la  verdad. En cambio, hablaremos la verdad con amor y así creceremos en todo sentido hasta parecernos más y más a Cristo, quien es la  cabeza de su cuerpo, que es la iglesia. Él hace que todo el cuerpo encaje perfectamente. Y cada  parte, al cumplir con su función específica, ayuda a que las demás se  desarrollen, y entonces todo el cuerpo crece y está sano y lleno de  amor" (Ef.4:11-16) NTV

martes, 23 de octubre de 2018

Contando números vs midiendo impacto


“. . .  ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos, pero tus discípulos no ayunan? Y Jesús les dijo: ¿Acaso los acompañantes del novio pueden estar de luto mientras el novio está con ellos? Pero vendrán días cuando el novio les será quitado, y entonces ayunarán. Y nadie pone un remiendo de tela nueva en un vestido viejo; porque el remiendo al encogerse tira del vestido y se produce una rotura peor. Y nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque entonces los odres se revientan, el vino se derrama y los odres se pierden; sino que se echa vino nuevo en odres nuevos, y ambos se conservan” (Mt.9:14-17) LBLA

¿Cómo afecta nuestra manera de pensar nuestro llamado y el cumplimiento de la tarea encomendada? ¿Será que un cambio de ciertas maneras de pensar acerca de la iglesia puede llevarnos a tener más impacto en nuestra comunidad de hoy día?
Como sea, estamos llamados a renovar nuestra mente de manera constante ya que la manera de pensar afecta nuestro estilo de vida y la manera cómo hacemos las cosas: 2Cor.10:3-5 / Rom.12.1-2 / Rom.13:14 / Ef.4:22-24 / Col.1:21 / Col.3:10

Hoy en día nos gusta medir lo que pasa en y a través de la iglesia en números de asistentes, en los programas que se llevan a cabo, el edificio en el que se llevan a cabo todas las actividades de la iglesia, etc. Esto lleva fácilmente a que nos comparemos el uno con el otro, empleándonos a nosotros mismos como estándar de medición (2Cor.10:12). Sin duda puede llevar este tipo de medición a actitudes de orgullo, a elogio personal, a jactancia y al desprecio de otros ministerios (2Cor.10:15-18).

Jesús estaba interesado en formar a los discípulos para ser obreros en la cosecha (Mt.4:19). Él no se dejó impresionar ni distraer por los números de personas que lo seguían comparando el número con los que seguían a los religiosos de aquel entonces (Jn.6). De hecho, en una ocasión, después de una enseñanza que no gustó mucho, multitudes lo abandonaron. Eso no lo estresó para nada. Jesús buscaba otros valores.

¿Cómo entonces podemos o debemos medir el estado de nuestras iglesias? ¿Se mide el estado de la iglesia por los números de asistentes, por el presupuesto, por las edificaciones, por los programas, por el equipo de sonido, por el grupo de alabanza, por las luces, por el humo, por la pantalla, por …?
¿O será que nos ayudaría si nos concentramos y enfocamos en lo esencial del ministerio eclesial, en vez de estar excesivamente preocupados por perfeccionar cosas externas? ¿Será que vivimos ahora en un tiempo en el que debemos medir el éxito de la iglesia de manera diferente y más bien evaluar su impacto en la comunidad y en cómo ésta transforma a su comunidad?

¿Será que es el tiempo para que revisemos profundamente si el ministerio de la iglesia está cumpliendo con la ‘Tarea Encomendada’ por Jesús, como por ejemplo: haciendo discípulos que discipulan (Mt.28:18-20); ayudando a que matrimonios en crisis sean reparados; contribuyendo que relaciones interpersonales mejoren; entrenando a todo creyente en la iglesia para la obra del ministerio en el entorno en el que Dios los ha colocado; cuidando que la gente en la iglesia esté creciendo en la fe y en un estilo de vida que glorifica a Dios, trabajando para que los aun no-alcanzados con el Evangelio de Jesucristo sean alcanzados?

La pregunta de cuán grande es su iglesia sigue siendo interesante, pero no puede ser la manera cómo medimos el impacto, la salud y la relevancia de la iglesia.

Si queremos ser la luz y la sal, cómo Jesús dice que lo somos, entonces debemos constantemente revisar las maneras cómo hacemos el ministerio y si éste está cumpliendo la obtención de los resultados que Jesús espera que logremos – hacer discípulos a todas las naciones (Mt.28:18-20 / Mt.24:14).
Cómo alguien dijo: ‘No podemos seguir haciendo las mismas cosas de la misma manera y esperar resultados diferentes’. Esto lo debemos considerar especialmente si lo que hemos estado haciendo ya no sirve el propósito y no obtiene los resultados que Dios quiere que se obtengan. Tampoco vamos a avanzar mucho si solo estamos copiando métodos, programas, tácticas que otros están usando y que parecen tener éxito.

La iglesia de hoy día requiere de una nueva manera de pensar acerca del ministerio y de la tarea que se le ha encomendado (Rom.12:1-3 / 2Cor.10:3-6). No se trata de tirar por la borda todo lo viejo. Es verdad, debemos determinar lo que no se puede cambiar (valores, principios, doctrinas), luego evaluar las maneras, métodos, estilos y su efectividad, y luego considerar los cambios necesarios.
Los odres deben ser los correctos para poder hacer la obra y cumplir con el llamado de Dios. Hay odres que no solo no ayudan sino que son impedimentos y peligrosos. La pelea por preservar los odres viejos se torna frecuentemente en una herramienta del diablo para frenar la obra de Dios (Mt.9:10-17).
Aunque un odre haya funcionado bien en el pasado llega el tiempo cuando hay que cambiarlo para poder armar el futuro fructífero. Sin embargo, hay que examinar bien cuáles son los odres correctos para la ejecución de la comisión.

Todo cambio puede ser incómodo y requiere de energía, tiempo y dedicación comprometida. Además, cada cambio requiere que desechemos algo que pudo haber sido funcional en un pasado, pero que ahora no sirve. Un cambio de pensamiento (cambio de paradigma) también requiere que abracemos un nuevo pensamiento, que aceptemos un nuevo odre, y que procedamos con sabiduría al implementarlo en la vida diaria de la iglesia.

Para recoger la cosecha que Dios quiere que se recoja en estos tiempos es importante y necesario que adoptemos una visión clara de lo que Dios espera de nosotros y de la iglesia y que optemos por maneras de pensar y de hacer las cosas que de verdad benefician la obra de Dios.
- - -