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miércoles, 15 de abril de 2020

vulnerables más que al COVID-19


"Y ahora, amados hermanos, una cosa más para terminar. Concéntrense en todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo bello y todo lo admirable. Piensen en cosas excelentes y dignas de alabanza" (Filp.4:8) NTV

Es obvio que durante esta crisis actual, que todo el mundo está viviendo, estamos expuestos a más cosas que solamente al tal coronavirus. Este coronavirus es sin duda una amenaza a la salud física. Pero, ¿qué podemos decir en cuanto a la posibilidad de que nuestros pensamientos sean infectados? Pensamientos infectados con negativismo, dudas, miedo, inseguridad, depresión, culpabilidad - creo que todos hemos luchado de alguna manera con esto en estos tiempos. Seamos sinceros, de alguna manera nuestros pensamientos van a influenciar finalmente nuestras decisiones, estados de ánimo, las emociones, las motivaciones, las actitudes, etc. - y esto lleva a que afectemos a los que están cerca de nosotros, las relaciones se tornan tensas, la vida se complica.

Las noticias con las cuales somos actualmente bombardeados no ayudan mucho a cuidarse de pensamientos inquietantes. Aquí es cuando nos conviene escuchar al apóstol Pablo quien nos hace el llamado a enfocarnos en todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo bello y todo lo admirable, y a pensar en cosas excelentes y dignas de alabanza (Filp.4:8).
Es verdad y de suma importancia que cuidemos lo que escuchamos y lo que dejamos entrar a nuestra mente. Por eso sea selectivo y averigüe bien si lo que escucha es la verdad. Llene su mente con buenas noticias y en especial con la Buena Noticia acerca de Jesucristo. No permita que su mundo interior sea infectado por miedo, pesimismo, depresión, amargura, ira, dudas.

Hay un pelea que luchar:
¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos, Ni se detiene en el camino de los pecadores, Ni se sienta en la silla de los escarnecedores, Sino que en la ley del SEÑOR está su deleite, Y en Su ley medita de día y de noche! Será como árbol plantado junto a corrientes de agua, Que da su fruto a su tiempo Y su hoja no se marchita; En todo lo que hace, prospera (Sal.1:1-3) NBLA.

viernes, 10 de mayo de 2019

preocupaciones - pensamientos - paz


"No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que  podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús. Y ahora, amados hermanos, una cosa más para terminar. Concéntrense en todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo bello y todo lo admirable. Piensen en cosas excelentes y dignas de alabanza. No dejen de poner en práctica todo lo que aprendieron y recibieron de mí, todo lo que oyeron de mis labios y vieron que hice. Entonces el Dios de paz estará con ustedes" (Filp.4:6-9) NTV

Sin duda, lo que permito que invada mis pensamientos, eso afecta tremendamente mi estado emocional, mi paz interna y finalmente las decisiones que tomo. Cuidar lo que pienso, el concentrarme en cosas positivas, poder descargar los pensamientos marcados por la preocupación excesiva, todo eso trae la paz de Dios al alma. Y siendo sincero, eso es lo que quiero ver en mi vida, todos los días.

No es una paz hecha por humanos. Es una paz que guarda (es un centinela; monta guardia) nuestros corazones - si no vivimos esa PAZ DE DIOS, entonces probablemente eso sea una señal que debemos practicar lo que Pablo acá nos sugiere. Y es una paz que sobrepasa nuestro entendimiento: es una paz que la mente humana con toda su habilidad no la puede producir ni inventar; es un regalo de Dios que viene porque le confiamos a Él. Esta paz tiene que ver con tener relaciones armónicas entre Dios y humanos (Rom.14:19 / Hch.12:20 / Hch.15:33 / 1Cor.16:11 / Hch.9:31), es un estado de orden (Hch.24.2 / 1Cor.14:33), es una conciencia/estado de reposo y contentamiento (Mr.5:34 ( Jn.14:27 / Rom.8:6). El apóstol Pablo sugiere básicamente cuatro cosas que nos ayudan a tener la paz de Dios:

[1] Descargar todas las preocupaciones delante de Dios. Eso lo hacemos por medio de la oración, diciéndole a Dios lo que nos afana. Podemos presentarle a Dios absolutamente todo - aún nuestros fracasos, nuestros miedos, nuestros afanes, todo. Dios está con nosotros (Mt.6:25-33 / Mt.13:22 / Lc.10:41 / 1Cor.7:32 / 1Pe.5:7 / Sal.34:5-7 / Sal.55:17.22 / Sal.62:8 / Prov.16:3 / Mt.7:7-8).

[2] Dando gracias a Dios por todas Sus misericordias manifiestas en nuestra vida. No olvidando todas las cosas buenas que Dios hizo y hace por mi (Sal.103). Recordar Sus hechos siempre nos anima a seguir confiando en Él. También podemos dar gracias por aquellos momentos que no son tan lindos - esto lo podemos hacer porque creemos que Dios es bueno y todas las cosas nos sirven para bien, nos sometemos a Su voluntad soberana. Él es bueno, él es sabio, él tiene todo control, él es todopoderoso; él sabe lo que es bueno para nosotros (1Tes.5:17-18 / 2Cor.1:11 / Ef.5:20 / Col.3:15 / Hebr.13:15).

[3] Cuidando todo lo que pasa por nuestros pensamientos (Rom.12:1-2 / 2Cor.10:3-5 / Jer.4:14 / Mt.15:19 / Hebr.4:12). Es importante que nos enfoquemos en lo positivo, verdadero, puro, bello, admirable. Constantemente debemos revisar nuestros pensamientos y ver si pasan la prueba según el filtro que el apóstol nos presenta acá. En lo que nos concentramos, si no son las cosas buenas, se puede tornar en una avalancha de cosas que nos quitan la paz, nos hunden en depresión y desesperación, nos hace esclavos de ideas y filosofías destructivas. Debemos concentrarnos en: [a] lo VERDADERO, auténtico, correcto; no en rumores o acusaciones faltas de evidencias, no en ilusiones (Rom.12:9 / Ef.4:25 / Ef.6:14 / 1Jn.3:18); [b] lo HONORABLE, respetuoso, serio, aquello que exalta la excelencia moral, no lo chistes e historias de doble sentido (Rom.12:17 / Rom.13:13 / 2Cor.8:21 / 1Tes.4:12 / 1Tim.2:2 / 1Tim.3:8 / Hebr.13:18 / 1Pe.2.12); [c] lo JUSTO, una conducta recta que se atiene a los mandamientos de Dios, cumplir con el deber para con Dios y el prójimo, no pensar solo en el placer y en los intereses personales (Sal.82:2 / Prov.11:1 / Prov.20:7 / Hch.10:22 / Tit.1:8); [d] lo PURO, lo que no está contaminado con valores mundanos y filosofías huecas (1Tim.4:12 / 1Tim.5:2 / Stg.1:27 / Stg.3:17 / 1Jn.3:3);  [e] lo BELLO, placentero, amable, agradable, cosas que inspiran sanamente al bien (1Cor.13:1-13 / 1Pe.4:8); [f] lo ADMIRABLE, lo de buena reputación, de buen nombre (Hch.22:12 / 1Tim.5:10 / Hebr.11:2); [g] lo EXCELENTE, lo que es de buen uso (Rut 3:11 / Prov.12:4 / Prov.31:10 / 2Pe.1:3-4); [h] lo DIGNO DE ALABANZA, cosas que merecen reconocimiento sincero y que inspira a seguir lo bueno (Rom.2:29 / Rom.13:3 / 2Cor.8:18).

[4] Poner en práctica, obedecer todo los valores, principios y mandamientos de Dios y que hemos aprendido (Mt.5:19-20 / Mt.7:21.24-27 / Jn.13:17 / Jn.15:14 / Stg.1.22 / 2Pe.1:10).

"Ahora, que el Dios de paz los haga santos en todos los aspectos, y  que todo su espíritu, alma y cuerpo se mantenga sin culpa hasta que  nuestro Señor Jesucristo vuelva" (1Tes.5:23) NTV

jueves, 9 de mayo de 2019

los gigantes o Dios

"¿Adónde podemos ir? Nuestros hermanos nos desmoralizaron cuando nos dijeron: ‘Los habitantes de esa tierra son más altos que nosotros y son más fuertes, y las ciudades son grandes, ¡con murallas que llegan hasta el cielo! ¡Hasta vimos gigantes, los descendientes de Anac!’ ”. »Pero yo les dije: “¡No se asusten ni les tengan miedo! El SEÑOR su Dios va delante de ustedes. Él peleará por ustedes tal como vieron que hizo en Egipto. También vieron cómo el SEÑOR su Dios los cuidó todo el tiempo que anduvieron por el desierto, igual que un padre cuida de sus hijos; y ahora los trajo hasta este lugar”. »Pero aun después de todo lo que él hizo, ustedes se negaron a confiar en el SEÑOR su Dios, quien va delante de ustedes buscando los mejores lugares para que acampen, y guiándolos, de noche con una columna de fuego y de día con una columna de nube" (Dt.1:28-33) NTV

* Cuídese de aquellos que dirigen su mirada hacia los gigantes y hacia las murallas que llegan hasta el cielo y que nos desanimen, inquietan, desmoralizan (1Cor.15:33 / Prov.13:20 / 2Tim.2:16-18 / Hebr.12:15).
* Póngale atención a aquellos que nos dirigen la mirada hacia el Señor y quienes nos recuerdan los hechos de Dios (Sal.1:1-3).
* Recuerde que el Señor prometió estar con nosotros hasta el fin del mundo; recuerde Su provisión y Su cuidado en tiempos pasados; recuerde que Dios sigue siendo fiel a Sus promesas y sigue pendiente de nosotros - Él no cambia (Hebr.13:8 / Mt.28:18-20 / Mt.6:33).
* Recuerde que Dios es PADRE BUENO quien nos cuida con amor inagotable y siempre busca lo mejor para cada uno de nosotros (Lc.11:9-13).
* Cuídese de negarse a confiar en el SEÑOR su Dios después de haber experimentado Su amor y Su gracia (Hebr.3:12 / Sal.78:21-22).

jueves, 27 de diciembre de 2018

No te inquietes - espere con paciencia

"No te inquietes a causa de los malvados ni tengas envidia de los que hacen lo malo. Pues como la hierba, pronto se desvanecen; como las flores de primavera, pronto se marchitan. Confía en el SEÑOR y haz el bien; entonces vivirás seguro en  la tierra y prosperarás. Deléitate en el SEÑOR, y él te concederá los deseos de tu corazón. Entrega al SEÑOR todo lo que haces; confía en él, y él te ayudará. Él hará resplandecer tu inocencia como el amanecer, y la justicia de tu causa brillará como el sol de mediodía. Quédate quieto en la presencia del SEÑOR, y espera con paciencia a que él actúe. No te inquietes por la gente mala que prospera, ni te preocupes por sus perversas maquinaciones. ¡Ya no sigas enojado! ¡Deja a un lado tu ira! No pierdas los estribos, que eso sólo trae daño" (Sal.37:1-8) NTV

Existen muchas cosas en la vida que nos inquietan, nos irritan o nos disgustan. Algunas de ellas son: ver al malvado prosperar mucho más que lo que prospera el justo (Sal.27:11-14 / Sal.37 / Prov.24:19); ver que otros tienen algo que a mi no se me concede, como en el caso de Ana que no podía tener hijos (1Sam.1:6-8); las circunstancias adversas de la vida (2Cor.4:8-14).
Frecuentemente vivimos inquietos porque las cosas no se nos dan tan rápido como lo esperamos que ocurran. Todo tiene que ser inmediato, especialmente cuando pedimos algo de Dios. Además, el mundo anda rápido y nos ofrece aparentes satisfacciones y soluciones rápidas, y no queremos perder ninguna oportunidad. En medio de todas las carreras que se viven en el diario vivir escuchar el llamado a esperar en el Señor es extraño y se nos torna en un desafío mayor; nos cuesta esperar; además exige mucha energía. Todo en el mundo nos dice: 'corra', mientras Dios nos dice: 'espere'. Nosotros preferimos actuar rápido porque tememos perder algo o llegar tarde. Por eso perseguimos lo que creemos es bueno para nosotros con mucho esfuerzo y estrés. Tomamos decisiones rápidas, actuamos basados en las primeras impresiones, y luego esperamos que Dios bendiga nuestros caminos, planes e ideas. Y cuando las cosas no se dan como pensábamos reaccionamos con ira, con desespero, con depresión, con rabia y finalmente le echamos la culpa de los infortunios a Dios (Prov.19:3).

No olvidemos que Dios es siempre bondadoso (Sal.27:13); Él es mi Salvador, mi Dios, mi roca (Sal.42:5 / Sal.61:1-2); Dios es misericordioso (2Cor.4:1); Él es fiel (Is.30:18); sabemos que el resucita a los muertos (2Cor.4:8-14). Dios Padre está muy pendiente de sus hijos y busca lo mejor para cada uno de ellos (Rom.8:35-39). 
Basados en esta verdad y entendiendo quien es Dios podemos confiar en Él y esperar en Su tiempo cuando Él va a actuar y mostrarnos Su camino para nosotros. Pero hasta que Dios actúe hacemos bien en dejar de correr y más bien debemos esperar con paciencia a que Él actúe (Sal.27:14). El poner la confianza en ejércitos no garantiza la victoria - poner la confianza en Dios y esperar en su intervención es lo que vale (Sal.33:16-22). Contar con el Señor y en Su Palabra nos lleva a estar tranquilos entendiendo que Dios tiene todo bajo control (Sal.130:5 / Sal.62:1.5).

Esperar en el Señor no es un acto de inactividad y pasividad. En el Salmo 37 se nos invita a confiar en el Señor, a deleitarnos en el Señor y a entregar todo lo que hacemos al Señor, a refrenar nuestro enojo, a dejar de preocuparnos porque el Señor tiene la última palabra.

"No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús" Filp.4:6-7) NTV 

(VER TAMBIÉN: Mt.6:25-33 / Mt.10:19 / Mt.13:22 / Lc.10:41 / 1Cor.7:32 / 1Pe.5:7)

lunes, 29 de octubre de 2018

¿Cómo vivir iglesia dinámica?


"Ahora bien, mis hermanos, hagamos un resumen. Cuando se reúnan, uno de ustedes cantará, otro enseñará, otro contará alguna revelación especial que Dios le haya dado, otro hablará en lenguas y otro interpretará lo que se dice. Pero cada cosa que se haga debe fortalecer a cada uno de ustedes" (1Cor.14:26) NTV

"Así que aliéntense y edifíquense unos a otros, tal como ya lo hacen" (1Tes.5:11) NTV

¿Cómo podemos tener una iglesia viva que edifica a sus miembros, que crece y que es de impacto en la sociedad? Esta es una pregunta sincera, totalmente válida y llama a la reflexión. Tratamos por todos los medios de obtener una respuesta a esta pregunta. Por eso buscamos en libros, en conferencias y en modelos de iglesias aparentemente exitosas, mayormente en iglesias grandes, la respuesta al misterio de cómo vivir iglesia.

Frecuentemente pensamos que si tenemos un grupo de alabanza profesional, un edificio propio con su respectivo parqueadero para los autos de los asistentes, programas y grupos de ministerio de todo tipo, luces laser y humo, ujieres uniformados, etc., todo eso va a edificar la iglesia y la llevará al crecimiento tan deseado. Aclaro: no pienso que haya algo malo en tener todo eso si se dan las posibilidades, si eso es una preferencia, si el tamaño de la congregación lo permite. Sin embargo, ¿será que todo eso es lo que se necesita para tener una iglesia que vive iglesia con entusiasmo, con pasión cristiana y donde se cumple el mandato de Cristo de hacer discípulos? ¿Y qué de las congregaciones que no se pueden dar el lujo de tener todo eso? ¿Qué es lo que de verdad importa?

Pues si usted es un pastor de una iglesia de unos 50 a 100 miembros, seguro que se siente frustrado por no poder ofrecer todo ese tipo de cosas, algunas de ellas muy fascinantes, que parecen ser en algunos casos la solución al misterio de vivir iglesia. Bueno, primero recordemos que las iglesias que tienen todo eso no llegaron a tener eso en el primer día. Muchos de ellos comenzaron a ser iglesia siendo un grupo pequeño y haciendo cosas muy simples para vivir iglesia y cumplir con el llamado de Dios. Con el tiempo fueron creciendo y fueron añadiendo cosas y programas a la vida de la iglesia con la sincera intención de satisfacer ciertas necesidades de la congregación y edificar la iglesia. Sin embargo, no creo que todas esas cosas que ahora han implementado sean las indispensables y las necesarias para vivir iglesia, para satisfacer las necesidades de la gente, y para ser una iglesia sana que se multiplica y que cumple con la 'Tarea Encomendada' por Jesús.

Propongo que no compliquemos el ministerio en la iglesia y la manera de cómo vivir iglesia, iglesia que cumple con el mandato de Cristo. Recordemos que en los últimos tiempos nos vienen enseñando y recordando que una de las claves para vivir iglesia son los grupos pequeños, células, reuniones hogareñas, iglesia en casas o cómo sea que las queramos llamar - un principio que aprendemos de la primer iglesia en Jerusalén y en el libro de los hechos. Esto es porque allí en el grupo pequeño de verdad ocurre eficazmente la mutua edificación, el acompañamiento directo, la rendición de cuentas, la práctica natural de los dones espirituales, el evangelismo eficaz, el ministerio de los unos para con los otros, etc. Si su grupo o congregación es pequeño, entonces debería buscar cómo desarrollar la dinámica sana de un grupo pequeño fortaleciendo aspectos como las amistades, el relacionamiento sano, el sano rendir cuentas el uno al otro, las enseñanzas sanas y prácticas, la hospitalidad, el cuidado del necesitado, etc. En ese caso no hay que pensar en programas complicados ni en estructuras gigantes ni en gastar dinero por cosas que no son del todo necesarias para vivir iglesia. La dinámica de vivir iglesia como lo propone el apóstol Pablo en 1Cor.14:26 no requiere de estructuras complicadas. La dinámica del ministerio y el servicio de los unos para con los otros, cómo la Biblia lo propone, funciona mejor en grupos pequeños y puede llevarse a cabo en cualquier lugar.

La cita en 1Cor.14:26 nos da una dirección acerca de la posible dinámica de una congregación que vive iglesia. Los detalles en la práctica los debe experimentar y ajustar cada grupo pequeño y ver cómo lleva a la práctica el ministerio de los unos para con los otros para que ocurra edificación, fortalecimiento de la fe, acompañamiento, consejería, enseñanza, el uso equilibrado de los dones, la preocupación por el necesitado, etc. NOTA: Este principio lo debe igualmente considerar una iglesia grande y cómo es que puede y va a implementar esta dinámica y dar libertad para que se pueda vivir iglesia como el apóstol Pablo lo propone y ver los resultados que la Biblia espera que se den.

Al final TODA LA IGLESIA debe estar involucrada en la obra del ministerio - solo así hay crecimiento sano (Ef.4:11-16). Esta verdad la deben considerar todas las iglesias, ya sean pequeñas o grandes. La iglesia es el cuerpo de Cristo y cada miembro es importante y debe estar presto a servir con los dones que Dios le da. Consideremos los siguientes puntos:
  • Cada creyente tiene dones que Dios le ha dado. Y Dios espera que cada uno sirva a la iglesia y al mundo con sus dones. Todo creyente es parte del cuerpo y tiene una función específica (1Cor.12 / Rom.12 / Ef.4).
  • Cada creyente debe ser capacitado / entrenado / formado para que pueda hacer la obra del ministerio con excelencia a la cual Dios lo/la llamó (Ef.2:10).
  • La dinámica del ministerio de los unos para con los otros debe llevar a la edificación y al fortalecimiento de la fe en Cristo de la iglesia (no estamos jugando a la religión) - JUNTOS ayudándonos a cambiar a la imagen de Cristo; JUNTOS aportando para que crezcamos para no ser arrastrados por doctrinas falsas; JUNTOS crecemos para aprender a distinguir entre lo bueno y lo malo. CADA CREYENTE al cumplir con su función específica ayuda al desarrollo de los demás para ver una congregación que vive iglesia sana y llena de amor (1Cor.14:26 / 1Tes.5:11 / Hebr.10:25 / Hebr.5:11-14 / Ef.4:11-16).
  • Todo debe hacerse en orden (1Cor.14:26-33.40 / Rom.13:13 / Col.2:5 / Tit.1:5)
"Ahora bien, Cristo dio los siguientes dones a la iglesia: los apóstoles,  los profetas, los evangelistas, y los pastores y maestros. Ellos tienen la responsabilidad de preparar al pueblo de Dios  para que lleve a cabo la obra de Dios y edifique la iglesia, es decir, el  cuerpo de Cristo. Ese proceso continuará hasta que todos alcancemos tal unidad  en nuestra fe y conocimiento del Hijo de Dios que seamos maduros en  el Señor, es decir, hasta que lleguemos a la plena y completa medida de  Cristo. Entonces ya no seremos inmaduros como los niños. No seremos arrastrados de un lado a otro ni empujados por cualquier corriente de nuevas enseñanzas. No nos dejaremos llevar por personas  que intenten engañarnos con mentiras tan hábiles que parezcan la  verdad. En cambio, hablaremos la verdad con amor y así creceremos en todo sentido hasta parecernos más y más a Cristo, quien es la  cabeza de su cuerpo, que es la iglesia. Él hace que todo el cuerpo encaje perfectamente. Y cada  parte, al cumplir con su función específica, ayuda a que las demás se  desarrollen, y entonces todo el cuerpo crece y está sano y lleno de  amor" (Ef.4:11-16) NTV

martes, 23 de octubre de 2018

Contando números vs midiendo impacto


“. . .  ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos, pero tus discípulos no ayunan? Y Jesús les dijo: ¿Acaso los acompañantes del novio pueden estar de luto mientras el novio está con ellos? Pero vendrán días cuando el novio les será quitado, y entonces ayunarán. Y nadie pone un remiendo de tela nueva en un vestido viejo; porque el remiendo al encogerse tira del vestido y se produce una rotura peor. Y nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque entonces los odres se revientan, el vino se derrama y los odres se pierden; sino que se echa vino nuevo en odres nuevos, y ambos se conservan” (Mt.9:14-17) LBLA

¿Cómo afecta nuestra manera de pensar nuestro llamado y el cumplimiento de la tarea encomendada? ¿Será que un cambio de ciertas maneras de pensar acerca de la iglesia puede llevarnos a tener más impacto en nuestra comunidad de hoy día?
Como sea, estamos llamados a renovar nuestra mente de manera constante ya que la manera de pensar afecta nuestro estilo de vida y la manera cómo hacemos las cosas: 2Cor.10:3-5 / Rom.12.1-2 / Rom.13:14 / Ef.4:22-24 / Col.1:21 / Col.3:10

Hoy en día nos gusta medir lo que pasa en y a través de la iglesia en números de asistentes, en los programas que se llevan a cabo, el edificio en el que se llevan a cabo todas las actividades de la iglesia, etc. Esto lleva fácilmente a que nos comparemos el uno con el otro, empleándonos a nosotros mismos como estándar de medición (2Cor.10:12). Sin duda puede llevar este tipo de medición a actitudes de orgullo, a elogio personal, a jactancia y al desprecio de otros ministerios (2Cor.10:15-18).

Jesús estaba interesado en formar a los discípulos para ser obreros en la cosecha (Mt.4:19). Él no se dejó impresionar ni distraer por los números de personas que lo seguían comparando el número con los que seguían a los religiosos de aquel entonces (Jn.6). De hecho, en una ocasión, después de una enseñanza que no gustó mucho, multitudes lo abandonaron. Eso no lo estresó para nada. Jesús buscaba otros valores.

¿Cómo entonces podemos o debemos medir el estado de nuestras iglesias? ¿Se mide el estado de la iglesia por los números de asistentes, por el presupuesto, por las edificaciones, por los programas, por el equipo de sonido, por el grupo de alabanza, por las luces, por el humo, por la pantalla, por …?
¿O será que nos ayudaría si nos concentramos y enfocamos en lo esencial del ministerio eclesial, en vez de estar excesivamente preocupados por perfeccionar cosas externas? ¿Será que vivimos ahora en un tiempo en el que debemos medir el éxito de la iglesia de manera diferente y más bien evaluar su impacto en la comunidad y en cómo ésta transforma a su comunidad?

¿Será que es el tiempo para que revisemos profundamente si el ministerio de la iglesia está cumpliendo con la ‘Tarea Encomendada’ por Jesús, como por ejemplo: haciendo discípulos que discipulan (Mt.28:18-20); ayudando a que matrimonios en crisis sean reparados; contribuyendo que relaciones interpersonales mejoren; entrenando a todo creyente en la iglesia para la obra del ministerio en el entorno en el que Dios los ha colocado; cuidando que la gente en la iglesia esté creciendo en la fe y en un estilo de vida que glorifica a Dios, trabajando para que los aun no-alcanzados con el Evangelio de Jesucristo sean alcanzados?

La pregunta de cuán grande es su iglesia sigue siendo interesante, pero no puede ser la manera cómo medimos el impacto, la salud y la relevancia de la iglesia.

Si queremos ser la luz y la sal, cómo Jesús dice que lo somos, entonces debemos constantemente revisar las maneras cómo hacemos el ministerio y si éste está cumpliendo la obtención de los resultados que Jesús espera que logremos – hacer discípulos a todas las naciones (Mt.28:18-20 / Mt.24:14).
Cómo alguien dijo: ‘No podemos seguir haciendo las mismas cosas de la misma manera y esperar resultados diferentes’. Esto lo debemos considerar especialmente si lo que hemos estado haciendo ya no sirve el propósito y no obtiene los resultados que Dios quiere que se obtengan. Tampoco vamos a avanzar mucho si solo estamos copiando métodos, programas, tácticas que otros están usando y que parecen tener éxito.

La iglesia de hoy día requiere de una nueva manera de pensar acerca del ministerio y de la tarea que se le ha encomendado (Rom.12:1-3 / 2Cor.10:3-6). No se trata de tirar por la borda todo lo viejo. Es verdad, debemos determinar lo que no se puede cambiar (valores, principios, doctrinas), luego evaluar las maneras, métodos, estilos y su efectividad, y luego considerar los cambios necesarios.
Los odres deben ser los correctos para poder hacer la obra y cumplir con el llamado de Dios. Hay odres que no solo no ayudan sino que son impedimentos y peligrosos. La pelea por preservar los odres viejos se torna frecuentemente en una herramienta del diablo para frenar la obra de Dios (Mt.9:10-17).
Aunque un odre haya funcionado bien en el pasado llega el tiempo cuando hay que cambiarlo para poder armar el futuro fructífero. Sin embargo, hay que examinar bien cuáles son los odres correctos para la ejecución de la comisión.

Todo cambio puede ser incómodo y requiere de energía, tiempo y dedicación comprometida. Además, cada cambio requiere que desechemos algo que pudo haber sido funcional en un pasado, pero que ahora no sirve. Un cambio de pensamiento (cambio de paradigma) también requiere que abracemos un nuevo pensamiento, que aceptemos un nuevo odre, y que procedamos con sabiduría al implementarlo en la vida diaria de la iglesia.

Para recoger la cosecha que Dios quiere que se recoja en estos tiempos es importante y necesario que adoptemos una visión clara de lo que Dios espera de nosotros y de la iglesia y que optemos por maneras de pensar y de hacer las cosas que de verdad benefician la obra de Dios.
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jueves, 11 de enero de 2018

Correr para ganar (Hebr.12:1-3)

Todo deportista compite porque tiene en mente llegar a la meta y si es posible, ganar la medalla. En el fútbol de nada sirve un buen juego si al final no hay goles que se meten en el arco contrario. De un barco que sale a la mar se espera que no solamente salga bien del puerto de partida, sino que también llegue bien al puerto de destino.

jueves, 4 de agosto de 2016

Pensamientos – renovando la mente


 “Somos humanos, pero no luchamos como lo hacen los humanos. Usamos las armas poderosas de Dios, no las del mundo, para derribar las fortalezas del razonamiento humano y para destruir argumentos falsos. Destruimos todo obstáculo de arrogancia que impide que la gente conozca a Dios. Capturamos los pensamientos rebeldes y enseñamos a las personas a obedecer a Cristo” (2 Cor.10:3-5) NTV

Hch.4:25 / Rom.1:21 / 1Cor.1:19 / 1Cor.3:19-20 / Gn.8:21 / Sal.139:2 / Prov.24:9 / Is.55:7 / Is.59:7 / Mt.15:19 / Hebr.4:12 / Mt.9:4 / Lc.24:38 / Hch.8:22

La guerra más grande que se está librando en nuestros días no es la de una nación contra otra nación. La guerra que se lleva a cabo en nuestro mundo interior, más exactamente en el mundo de nuestros pensamientos, es la lucha más álgida y la que afecta nuestro estilo de vida, los hábitos que tenemos y las decisiones que tomamos. Si queremos hacer decisiones buenas y vivir una vida que marca la diferencia, entonces debemos entender el mundo de nuestros pensamientos y cómo tratar con ellos.
La batalla en nuestros pensamientos no se soluciona con una simple oración. La Biblia habla de la necesidad de renovar la mente. Esta renovación es un proceso de toda la vida. Todo cristiano debe trabajar en cambiar su manera de pensar y ajustarla a la manera bíblica. Nuestro estilo de vida es un reflejo de lo que pasa en nuestra mente (Rom.12:1-2 / Rom.13:14 / Ef.4:22-24 / Col.1:21 / Col.3:10).