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viernes, 2 de abril de 2021

el intercambio - Jesús o Barrabas


"Ahora bien, era costumbre del gobernador cada año, durante la celebración de la Pascua, poner en libertad a un preso, el que la gente pidiera. Uno de los presos en ese tiempo era Barrabás, un revolucionario que había cometido un asesinato durante un levantamiento. La multitud acudió a Pilato y le pidió que soltara a un preso como era la costumbre. «¿Quieren que les deje en libertad a este “rey de los judíos”?»  —preguntó Pilato. (Pues ya se había dado cuenta de que los principales sacerdotes habían arrestado a Jesús por envidia). Pero, en ese momento, los principales sacerdotes incitaron a la multitud para que exigiera la libertad de Barrabás en lugar de la de Jesús" (Mr.15:6-11) NTV

Jesús ya había sido tomado preso. Los que lideraron esa acción fueron los líderes espirituales de aquellos tiempos, los sacerdotes, los escribas, el tal Concilio Supremo (Mr.15:1). Jesús fue llevado preso a la casa del Sumo Sacerdote de Israel donde fue falsamente acusado. Pero no encontraban evidencias para una justa acusación. La única razón para que lo declararan culpable fue la declaración de Jesús en la que afirmó ser el Mesías, el YO SOY (Mr.14:61-64). Fue en ese momento que comenzaron a humillarlo escupiéndole en la cara, vendándole los ojos y dándole puñetazos.


El siguiente paso que tomaron los acusadores fue llevar a Jesús delante de las autoridades civiles, pero Pilato tampoco pudo encontrar alguna razón sustentada para condenar a Jesús. Sin embargo, Pilato - y a pesar de la advertencia de su esposa quien le mandó decir que no se metiera con ese hombre - finalmente lo entrega para que fuera crucificado. 


Pero antes de entregar a Jesús para ser crucificado ocurre un episodio con un preso. Su nombre fue Barrabás, un 'revolucionario que había cometido un asesinato durante un levantamiento'; era un hombre que había escogido la violencia para imponer sus ideas políticas. Barrabás había sido tomado preso, acusado y condenado a muerte. En ese día, tanto Barrabás como Jesús iban rumbo a la muerte - uno de ellos lo merecía el otro no. 


Por esos tiempos era costumbre que para la Pascua se liberara a un preso. Pilato usó esa costumbre pensando que Jesús podría salir librado. Uno se imagina que al tener que escoger entre esas dos opciones van a librar a Jesús. Pero la muchedumbre reunida y agitada decide y pide que el ilegal, el corrupto, el asesino, el revolucionario sea librado. Barrabás con seguridad entendió que acababa de ser intercambiado: el ilegal por el legal, el mentiroso por La Verdad, el amargado por el amoroso, el injusto por el Justo. 


La cruz de Cristo nos revela que allí ocurrió un intercambio. Derek Prince en su libro: 'El Intercambio en la Cruz' escribe acerca del intercambio:


  • Cargó con nuestros pecados para que nosotros pudiéramos ser perdonados. Él fue herido para que podamos recibir sanidad: "Él mismo cargó nuestros pecados sobre su cuerpo en la cruz, para que nosotros podamos estar muertos al pecado y vivir para lo que es recto. Por sus heridas, son sanados" (1Pe.2:24) NTV. (Is.53:4-6,11 / Jn.1:29 / Hebr.9:28).


  • Fue hecho pecado por nosotros para que fuéramos hechos justicia de Dios: "Al que no cometió pecado alguno, por nosotros Dios lo trató como pecador, para que en él recibiéramos la justicia de Dios" (2Cor.5:21) NVI. "Porque también Cristo murió por los pecados una sola vez, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, muerto en la carne pero vivificado en el espíritu" (1Pe.3:18) LBLA. (Rom.5:18).


  • Jesús murió por nosotros para que tengamos vida, Su vida: "Pero vemos a aquel que fue hecho un poco inferior a los ángeles, es decir, a Jesús, coronado de gloria y honor a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios probara la muerte por todos" (Hebr.2:9) LBLA.


  • Se hizo pobre para que mediante su pobreza pudiera hacernos ricos: "Porque conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico, sin embargo por amor a vosotros se hizo pobre, para que vosotros por medio de su pobreza llegarais a ser ricos" (2Cor.8:9) LBLA. (Stg.2:5 / Rom.8:32 / Rom.11:12 / Ef.3:8 / 1Tim.6:18).


  • Jesús fue abandonado para que nosotros podamos disfrutar ahora y para siempre la presencia de Dios: "A eso de las tres de la tarde, Jesús clamó en voz fuerte: «Eli, Eli,  ¿lama sabactani?», que significa: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has  abandonado?»" (Mt.27:46) NTV. (Mt.28:18-20 / Ef.1:5-6 / Jos.1:5 / Is.41:10).


  • Jesús cargó las maldiciones que estaban sobre nosotros para que nosotros podamos recibir Sus bendiciones: "Pero Cristo nos ha rescatado de la maldición dictada en la ley. Cuando fue colgado en la cruz, cargó sobre sí la maldición de nuestras fechorías. Pues está escrito: «Maldito todo el que es colgado en un madero». Mediante Cristo Jesús, Dios bendijo a los gentiles con la misma bendición que le prometió a Abraham, a fin de que los creyentes pudiéramos recibir por medio de la fe al Espíritu Santo prometido" (Gal.3:13-14) NTV. (Gal.3:6-9 / Rom.4:3-17).


Barrabás fue librado físicamente de la condena. Luego desaparece de la historia bíblica. No vuelve a ser mencionado en la Biblia. ¿Qué habrá pasado con él? ¿Habrá seguido a Cristo después de haber oído de Su resurrección? ¿Habrá considerado poner en práctica las demandas de Jesús? Lo que sí sabemos es que Barrabás fue dejado en libertad y ahora tenía la libertad para tomar una decisión clave en su vida. Él tuvo la oportunidad de empezar su vida de nuevo, no solamente como libre físicamente en una sociedad que lo había condenado por asesino, sino también en una vida nueva con Dios, llena de gracia y de paz. ¿Cuál habrá sido la decisión de Barrabás?


Igualmente que Barrabás nosotros todos tenemos la libertad de decidir lo que vamos a hacer con esta verdad de la sustitución: Jesús muere por mí. Podemos pasar sin darle gran importancia o podemos hacer una pausa en nuestro caminar por este mundo y creer en el nombre del Señor Jesucristo y ser salvos.


Como Barrabás somos pecadores, cada cual tiene su propia historia (Rom.3:23). No nos salvamos tratando de idear una salida a nuestro problema. La única solución es la del sustituto - el intercambio. Pero como dijo Jesús a Nicodemo: “Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que sea levantado el Hijo del Hombre, para que todo aquel que cree, tenga en Él vida eterna. Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Jn.3:14-16).


Y algo más: Jesús ha resucitado de entre los muertos, Él vive y obra hoy en cualquiera que se acerca a Él para hacerlo Señor y Salvador de su vida.


ORACIÓN:

'Mi Padre en el cielo, yo estaba condenado a muerte, igual que Barrabás. No había nada que hubiera podido hacer para librarme de esta condena. De hecho, merecía la muerte así como dicen las Escrituras: "Pues la paga que deja el pecado es la muerte" (Rom.6:23) NTV. Pero gracias a Jesús, quien dejó atrás el cielo para venir a esta tierra y cargar con todos mis pecados, las maldiciones que estaban sobre mí, mi culpabilidad, mi perdición. Ahora me bendices con perdón, con vida, con bendiciones de todo tipo y con Tu presencia - "pero el regalo que Dios da es la vida eterna por medio de Cristo Jesús nuestro Señor" (Rom.6:23) NTV. Gracias Jesús por ese intercambio que ocurrió en aquella cruz. Nunca quiero perder esta visión. Me entrego a Ti para amarte y servirte.'


"Pues a Dios, en toda su plenitud, le agradó vivir en Cristo y, por medio de él, Dios reconcilió consigo todas las cosas. Hizo la paz con todo lo que existe en el cielo y en la tierra por medio de la sangre de Cristo en la cruz. Eso los incluye a ustedes, que antes estaban lejos de Dios. Eran sus enemigos, estaban separados de él por sus malos pensamientos y acciones. Pero ahora él los reconcilió consigo mediante la muerte de Cristo en su cuerpo físico. Como resultado, los ha trasladado a su propia presencia, y ahora ustedes son santos, libres de culpa y pueden presentarse delante de él sin ninguna falta" (Col.1:19-22) NTV.


ASIMILANDO


[1] ¿Qué ha aprendido después de leer y estudiar este mensaje? ¿Qué le está diciendo Dios al reflexionar acerca de esta lección? ¿Qué necesita hacer usted al respecto? ¿Hay algo de lo cual deba arrepentirse? ¿Hay algo que deba cambiar en su vida, alguna actitud, alguna costumbre? ¿Qué pasos va a tomar para cumplir con el mandato de Cristo? 


[2] Use este devocional/estudio para reflexionar y dialogar al respecto con otra persona, con la familia o un grupo pequeño. ¿Con quién y cuándo quiere compartir lo aprendido?


[3] ORE(n) a Dios Padre en el cielo usando estos versículos. ¿Cómo pueden orar los unos por los otros?


jueves, 9 de abril de 2020

intercambio de coronas


"Y tejiendo una corona de espinas, la pusieron sobre Su cabeza, y una caña en Su mano derecha; y arrodillándose delante de Él, le hacían burla, diciendo: «¡Salve, Rey de los judíos!»" 
(Mt.27:29) NBLA

Jesús recibió la corona de espinos, aquella corona que representaba la maldición, la separación, la tierra infértil, el castigo, la muerte (Gn.3:18 / Juec.8:7,16 / Prov.22:5 / Is.5:6 / Is.7:23 / Oseas 10:8 / Mt.7:16 / Mt.13:7,22 / Hebr.6:8). Los soldados romanos pusieron sobre la cabeza de Jesús aquella corona de espinos para humillarlo y despreciarlo. Ellos se burlaron de Él y lo rechazaron. 

Jesús cargaba en ese momento la maldición que había sido generada por el pecado de los humanos. El no tenía por qué llevar esa corona. Pilato daba testimonio de que no había encontrado nada malo en Él (Mt.27:24). No, ese no era el camino para el verdadero Rey. Jesús NO ERA CULPABLE. 

Sin embargo, Él permitió que lo coronaran con aquella corona de maldición con la cual el hombre (yo) debía ser coronado. Él lo hizo para podernos coronar con justicia y vida. Él cargó con la maldición para que nosotros pudiéramos recibir la bendición de Dios: "Pero Cristo nos ha rescatado de la maldición dictada en la ley. Cuando fue colgado en la cruz, cargó sobre sí la maldición de nuestras fechorías. Pues está escrito: «Maldito todo el que es colgado en un madero». Mediante Cristo Jesús, Dios bendijo a los gentiles con la misma bendición que le prometió a Abraham, a fin de que los creyentes pudiéramos recibir por medio de la fe al Espíritu Santo prometido" (Gal.3:13-14) NTV.

"Fue despreciado y desechado de los hombres, Varón de dolores y experimentado en aflicción; Y como uno de quien los hombres esconden el rostro, Fue despreciado, y no lo estimamos. Ciertamente Él llevó nuestras enfermedades, Y cargó con nuestros dolores. Con todo, nosotros lo tuvimos por azotado, Por herido de Dios y afligido. Pero Él fue herido por nuestras transgresiones, Molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre Él, Y por Sus heridas hemos sido sanados" (Is.53:3-5) NBLA.

Todo deportista compite esforzándose para recibir una corona. Esa corona, aunque pasajera y corruptible, representa honor y respeto (1Cor.9:25). El apóstol Pablo decía de los Filipenses y de los Tesalonicenses que eran su corona, el fruto de la labor en el nombre de Jesús; eso representaba para el apóstol gozo y satisfacción verdadera. De hecho, el anota diciendo que ellos son su corona de gloria. Pablo ya no andaba jactándose de las maldades que hacía. Ahora su vida era fructífera llevando a otros al conocimiento de la verdad y a la conexión con Dios (Filp.4:1 / 1Tes.2:19). 

También leemos de la corona de Justicia que Dios entregará a todos los que aman Su venida (2Tim.4:8 - Rom.3:25-26 / Rom.6 / Ef.6:14 / 2Cor.5:21). Santiago y Juan nos hablan de la corona de vida que recibiremos si perseveramos en la prueba. Esa corona es una promesa de Dios para todos los que le siguen fielmente y le aman hasta el final (Stg.1:12 / Apoc.2:10 - Jn.5:24-26 / Jn.3:15 / Jn.6:35). Pedro nos recuerda que a diferencia de la corona corruptible que recibe un atleta, la corona que reciben los seguidores de Cristo es una corona inmarcesible (1Pe.5:4). Jesús tomó la corona de muerte que nosotros merecíamos para darnos la corona de vida, de vida eterna.

Con la corona de espinos Jesús parece derrotado, pero ese no es el final. El Cordero de Dios vencerá, porque Él es el Señor de señores y el Rey de reyes, y los que están con Él son llamados, escogidos y fieles (Apoc.17:14 / Apoc.19:16). Él es el Alfa y la Omega, el Primero y el Último, el Principio y el Fin (Apoc.22:13). A Él sea toda la gloria, la honra y el poder: "Y oí decir a toda cosa creada que está en el cielo, sobre la tierra, debajo de la tierra y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay: «Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el dominio por los siglos de los siglos»" (Apoc.5:13) NBLA.

'PADRE CELESTIAL, 
CUAN AGRADECIDO estoy de que Jesús cargara esa corona de maldición para liberarme de toda maldición - una vez y por siempre. Todo lo hizo por amor. 
TE ENTREGO toda mi vida marcada de fracasos, de desobediencia, de rechazo, de sentimientos de inferioridad, de odio y venganza. ¡Perdóname Señor!
GRACIAS que Jesús cargó sobre sí la maldición y se hizo maldición para que yo ahora pueda ser liberado de las consecuencias del pecado y vivir una vida bajo la bendición de Dios. 
LIBÉRAME SEÑOR de toda maldición, de toda posible influencia mala y de cualquier sombra oscura que quiera sofocar la vida plena en Ti - lo pido en el nombre de Jesús. 
AHORA ME ENTREGO a Ti y decido obedecerte de todo corazón, todos los días. Deseo vivir bajo Tu bendición cuando estoy en casa y cuando estoy por fuera de casa.
GRACIAS SEÑOR por la cruz y las bendiciones que de ella se desprenden a mi favor. ¡GRACIAS!



ASIMILANDO (2 Timoteo 3:16-17)

[1] ¿Qué lecciones aprendió durante este estudio? ¿Qué escuchó que Dios le impresionaba o hablaba durante este estudio?

[2] ¿Qué pasos va a tomar para ejecutar lo aprendido? Sea específico. ¿Cuándo va a comenzar con la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿A quién le va a rendir cuentas acerca del proceso de ejecución de las lecciones?

[3] ¿Cuáles desafíos cree usted que va a enfrentar en la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿Qué cosas ve usted como favorables para la aplicación de las lecciones?

[4] ¿Con quién va a compartir lo aprendido en esta lección? ¿Cuándo le compartirá?

[5] Anote a continuación una petición de oración relacionada con la sesión y la lección. Comparta con otros su petición y permita que ellos oren con usted.

miércoles, 1 de abril de 2020

el EVANGELIO - CRISTO, y éste crucificado

Nos vamos acercando a aquella semana en el año en la cual recordamos de manera especial a Cristo, y éste crucificado. Es bueno parar y recordar los beneficios de la CRUZ. Acá encuentra un pequeño estudio acerca de este tema.


"Yo mismo, hermanos, cuando fui a anunciarles el testimonio de Dios, no lo hice con gran elocuencia y sabiduría. Me propuse más bien, estando entre ustedes, no saber de cosa alguna, excepto de Jesucristo, y de éste crucificado. Es más, me presenté ante ustedes con tanta debilidad que temblaba de miedo. No les hablé ni les prediqué con palabras sabias y elocuentes sino con demostración del poder del Espíritu, para que la fe de ustedes no dependiera de la sabiduría humana sino del poder de Dios" (1Cor.2:1-5) NVI

El apóstol Pablo decidió con toda claridad y determinación predicar solamente a Jesucristo, quien fue crucificado. Nadie puede jactarse delante de Dios de ser alguien grande o mejor que el resto del mundo y creer que por ello goza de beneficios especiales delante de Dios. Es Jesucristo la sabiduría para nuestro beneficio. Él nos hizo justos ante Dios, nos santificó, nos redimió. Y si alguien se quiere jactar que solamente se jacte del Señor (1Cor.1:29-31 / 1Cor.1:22-25 / Jn.17:3 / Gal.3:1-9 / Gal.6:14 / Filp.3:8-10).
  • por la muerte de Cristo es que somos redimidos, santificados y perdonados (Mt.26:28 / Jn.1:29 / 1Cor.15:3 / Hebr.9:26-28 / 1Pe.2:24 / 1Jn.1:7);
  • por la muerte de Cristo hemos sido aceptados y reconciliados con Dios, tenemos paz con Dios (Ef.1:6-7 / Col.1:20);
  • por la muerte de Cristo somos justificados y librados del castigo de Dios (Rom.5:9 / 1Tes.1:10 / 1Tes.5:9-10);
  • por la muerte de Cristo somos eternamente redimidos (Rom.3:24-25 / Col.1:14 / 1Tim.2:5-6 / Hebr.9:12 / 1Pe.1:18 / Apoc.5:9);
  • por la muerte de Cristo hemos sido librados de la muerte eterna (2Tim.1:9-10 / Hebr.2:9);
  • por la muerte de Cristo hemos sido librados de la condenación (Rom.8:34);
  • por la muerte de Cristo hemos sido librados de la maldición de la ley, de la muerte y separación de Dios (Gal.3:13 / Gal.4:4-5 / Col.2:14-15);
  • por la muerte de Cristo hemos sido librados del poder de la muerte y del diablo (Hebr.2:14-15 / Apoc.12:11);
  • por la muerte de Cristo somos sanados (Is.53:5);
  • por la muerte de Cristo él nos bendice con todas las cosas (Rom.8:32);
  • por la muerte de Cristo, aunque débiles en la fe, él nos salva (Rom.5:6 / 1Cor.8:11);
  • por la muerte de Cristo amados antes de ser salvos (Rom.5:8-10 / Ef.5:2);
  • por la muerte de Cristo somos atraídos a Dios y tenemos acceso a la presencia de Dios (Jn.12:32 / Hebr.10:19-20);
  • por la muerte de Cristo somos librados de una vida egocéntrica para vivir ahora una vida que marca la diferencia (2Cor.5:15 / Gal.2:20 / 1Cor.6:20 / 1Pe.2:24 / Ef.5:2 / 1Jn.3:16 / Tit.2:14 / Hebr.9:14 / 1Cor.5:7);
  • por la muerte de Cristo todos somos hechos uno en Cristo (Ef.2:13-14.16.18);
  • porque Cristo murió y resucitó Él tiene todo el derecho de ser exaltado como Rey y como Señor (Rom.14:9 / Filp.2:8-11 / Hebr.1:3 / Hebr.12:2).

Himno de George Bennard (1873-1958)

En el monte calvario estaba una cruz
emblema de afrenta y dolor
Y yo amo esa cruz do murió mi Jesús
por salvar al mas vil pecador.

CORO
¡Oh ! yo siempre amaré esa cruz,
en sus triunfos mi gloria será ;
Y algún día en vez de una cruz,
mi corona Jesús me dará.

Aunque el mundo desprecie la cruz de Jesús,
para mi tiene suma atracción,
porque en ella llevó el Cordero de Dios
mi pecado y mi condenación.

En la cruz do su sangre Jesús derramó,
hermosura contemplo en visión,
pues en ella el Cordero inmolado murió,
para darme pureza y perdón.

Yo seré siempre fiel a la cruz de Jesús,
sus desprecios con él sufriré ;
Y algún día feliz con los santos en luz,
para siempre su gloria tendré.

"Alaba, alma mía, al SEÑOR; alabe todo mi ser su santo nombre. Alaba, alma mía, al SEÑOR, y no olvides ninguno de sus beneficios. Él perdona todos tus pecados y sana todas tus dolencias; él rescata tu vida del sepulcro y te cubre de amor y compasión; él colma de bienes tu vida y te rejuvenece como a las águilas. El SEÑOR hace justicia y defiende a todos los oprimidos" (Sal.103:1-6) NVI.

viernes, 21 de septiembre de 2018

Justificados por Gracia


"Pero ahora, tal como se prometió tiempo atrás en los escritos de Moisés y de los profetas, Dios nos ha mostrado cómo podemos ser justos ante él sin cumplir con las exigencias de la ley. Dios nos hace justos a sus ojos cuando ponemos nuestra fe en Jesucristo. Y eso es verdad para todo el que cree, sea quien fuere. Pues todos hemos pecado; nadie puede alcanzar la meta gloriosa establecida por Dios. Sin embargo, con una bondad que no merecemos, Dios nos declara justos por medio de Cristo Jesús, quien nos liberó del castigo de nuestros pecados"  (Rom.3:21-24) NTV

En Romanos 3, Pablo explica que la justicia (estar en correcta relación con Dios) no está relacionada con el cumplimiento de las exigencias de la ley (Rom.3:21). Con esto quiere decir que el estar en buena relación con Dios no se alcanza a través de sistemas de conducta humana, sea que estén basados en la ley de Moisés o en otro código de conducta. Más bien, la salvación viene libremente por Su gracia, como regalo inmerecido (Rom.3:24).
Dios ha actuado en Cristo para proporcionar el único medio posible para la salvación de los humanos, y es totalmente inmerecido. Se puede obtener solo a través de la fe en Cristo. Su muerte, sepultura y resurrección son la base de nuestra salvación, y nada se le puede quitar y nada se le puede añadir. Es una cuestión de gracia (favor inmerecido) por parte de Dios y fe por el lado humano (Ef.2:1-10).

La Gracia está directamente ligada a Cristo. No fue solamente una corazonada de Dios que lo llevó en algún momento a expresar gracia, perdón, aceptación, todo en favor de nosotros los humanos. Para que la justicia fuera totalmente satisfecha era necesario que aquellos que pecaron, y todos pecaron (Rom.3:23), fueran castigados (Rom.6:23).
La única alternativa que existe para que los humanos pecadores no experimenten el castigo merecido es la muerte de Cristo, el Hijo de Dios - Cristo muriendo por nosotros (Hebr.9:12-15 / 1Pe.1:18-19 / 1Pe.2:24 / 1Pe.3:18 / 1Jn.4:10 / Apoc.5:9). La salvación de los pecadores es solamente a través de la gracia. No hay nada bueno en nosotros ni nada bueno podemos hacer para obtener el favor de Dios. La única salida es Cristo. Solo nos queda venir a Jesús y arrojarnos delante de ÉL, confiar en Su misericordia y amor infalibles, así como lo dice Su Palabra. Él nos compró con Su sangre. y nos ofrece vida eterna a todos aquellos que creen en Él.

A DIOS SEA LA GLORIA Y LA ALBANZA Y LA ADORACIÓN: ". . . para alabanza de la gloria de su gracia que gratuitamente ha impartido sobre  nosotros en el Amado. En El tenemos redención mediante su sangre, el perdón de nuestros  pecados según las riquezas de su gracia" (Ef.1:6-7) LBLA

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Por gracia son salvos


"Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas" (Ef.2:8-10) LBLA

En nuestra predicación del evangelio es importante enfatizar la verdad de que la salvación encuentra su base en la gracia de Dios y no en las obras humanas o en la realización de rituales religiosos. Esto no significa que excluyamos el lugar legítimo de las buenas obras en la vida de un cristiano, pero claramente separamos las obras que hace un creyente porque él o ella es salvo/a de lo que alguien hace en un intento equivocado por ganar la salvación por medio de las obras. La obra redentora de Jesucristo en la cruz es la única provisión de Dios para nuestra salvación. Solo Cristo es el Justo cuya justicia se imputa a los creyentes que no tienen justicia propia.

Cuando el apóstol Pablo habla de 'no por obras' no solamente está haciendo referencia a la ley mosaica, sino a todo esfuerzo humano a través de los cuales los seres humanos intentan obtener la salvación. El propósito de Dios al proporcionar la salvación por la gracia en lugar del esfuerzo humano, es excluir la jactancia, o sea, que los humanos se atribuyan el mérito de su salvación. Creer que puedo salvarme por medio de esfuerzos humanos no solo conduce a la auto-gratificación sino también al orgullo ante Dios (Rom.4:2) y a un sentido de deuda o recompensa (Rom.4:4). Pero, debido a que nuestra salvación es por gracia, Dios ha excluido cualquier posibilidad de jactancia humana. Él no nos debe nada. Todo lo que recibimos de Él es un regalo lleno de gracia.

La gracia la recibimos al abrazar personalmente el plan de salvación de Dios. [1] Reconociendo que somos pecadores y que estamos espiritualmente muertos, y que no hay nada que podamos hacer para ganar nuestra salvación - no importa cuánto lo intentemos. [2] Luego, debemos confiar en que la obra de Jesucristo en la cruz es la provisión de Dios para nuestra salvación - por eso nos arrepentimos de nuestros pecados y abrazamos el regalo de Dios por fe.

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en El, no se pierda, mas tenga vida eterna" (Jn.3:16) LBLA.
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