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martes, 2 de octubre de 2018

Jesús dijo: 'Tienen que nacer de nuevo'



"Respondió Jesús y le dijo: En verdad, en verdad te digo que el que no nace  de nuevo no puede ver el reino de Dios" (Jn.3:3) LBLA

"De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es ; las cosas viejas  pasaron; he aquí, son hechas nuevas" (2Cor.5:17) LBLA

Celebramos que la salvación que se nos ofrece por parte de Dios es totalmente una obra de Dios, una acción divina de misericordia y de amor para la redención de los humanos (Jn.3:16). No aportamos nada a ella con nuestras buenas obras (Ef.2:1-10). Jesús es el sustituto quien pagó por nuestros pecados. La salvación se nos ofrece como un regalo no merecido (Ef.2:4-5).
La respuesta humana adecuada a ese regalo es el arrepentimiento sincero por haberse rebelado contra Dios y la aceptación del mismo mediante la fe en Jesucristo el Salvador y Señor (1Pe.1:3 / 2Tes.2:13-14 / Hch.13:48 / Hch.15:9 / Ef.2:8).  
Una vez que nos acerquemos a Dios mediante Jesucristo 'nacemos de nuevo', la vieja vida ha pasado y una nueva vida ha comenzado (2Cor.5:17). El milagro del nacimiento de nuevo ocurre por medio de la Palabra de Dios que obra en nosotros, junto con el Espíritu Santo (Jn.3). El nuevo nacimiento es obra divina. Santiago lo describe de la siguiente manera: 'Él, por su propia voluntad, nos hizo nacer de nuevo por medio de la palabra de verdad que nos dio y, de toda la creación, nosotros llegamos a ser su valiosa posesión' (Stg.1:18.21) NTV (Jn.1:13 / 1Pe.1:23 / 2Tim.3:15).

Una vez que hemos entendido y respondido a estas maravillosas verdades, experimentamos el milagro interno llamado el 'nuevo nacimiento'. Esta verdad maravillosa nos debe llevar a presentar fielmente el evangelio. Las verdades del Evangelio deben permanecer puras y sin compromisos para que aquellos que las escuchan y responden debidamente, de hecho, “nazcan de lo alto” por el Espíritu de Dios (Jn.3:6 / Ef.1:13). Los cristianos no deben ser personas que simplemente han cambiado su opinión acerca de Dios o que simplemente sienten pena por sus pecados. Más bien, están destinadas a ser personas tan cambiadas por el Espíritu Santo que se puede decir que han "nacido de nuevo". ¿Qué ocurre cuando una persona nace de nuevo?
  • Ahora hay nuevos deseos y una nueva fuerza que nos mueve (Rom.8:9 / Gal.5:17 / 1Jn.3:9 / Col.2:11)
  • Llegamos a ser el templo del Espíritu Santo - El Espíritu Santo habita ahora en el creyente (1Cor.3:16 / 1Cor.6:19). Somos hijos de Dios (Jn.1).
  • Tenemos ahora una nueva mente enfocada en las cosas de Dios (Rom.8:6 / Gal.5:17).
  • Aunque seguimos con la libertad de decidir entre el bien y el mal, el Espíritu Santo ha puesto una nueva mente y un nuevo corazón en nosotros, a tal punto que ahora odiamos lo que hacíamos en el pasado y deseamos lo de Dios (Hebr.10:16 / Jer.31:33 / 1Jn.3:9-10 / 1Jn.5:18).
  • Un creciente amor por Dios y por el prójimo se manifiesta en el nacido de nuevo (1Jn.4:7 / 1Jn.5:1).
  • Un creciente amor por la Palabra de Dios (1Pe.2:1-3 / Sal.19:7-10 / Hebr.5:12-13).
"En presencia de Dios y de Cristo Jesús - quien un día juzgará a los vivos y a  los muertos cuando venga para establecer su reino - te pido  encarecidamente: predica la palabra de Dios. Mantente preparado, sea o no el tiempo  oportuno. Corrige, reprende y anima a tu gente con paciencia y buena  enseñanza" (2Tim.4:1-2) NTV

sábado, 29 de septiembre de 2018

Arrepentimiento - Fe - Salvación



"He tenido un solo mensaje para los judíos y los griegos por igual: la necesidad de arrepentirse del pecado, de volver a Dios y de tener fe en nuestro Señor Jesucristo" (Hch.20:21) NTV

De una persona que se acerca a Cristo se espera que reconozca su naturaleza pecaminosa y su necesidad urgente de un Salvador (Rom.3:21-26 / Rom.6:23). Esto debe ir acompañado de un verdadero arrepentimiento de sus pecados, de una sincera fe en Cristo y un aceptarle como el Salvador, cuya muerte y resurrección son la única provisión para la reconciliación del humano con Dios y para recibir la vida eterna.

El arrepentimiento es fundamental para entrar en el Reino de Dios, para llegar a ser un cristiano verdadero y para ser un discípulo de Cristo (Mt.3:2 / Mt.4:17 / Lc.13:5 / Mt.6:12 / Hch.2:38).

El mensaje de Juan el Bautista fue claro: El que se arrepiente y ordena su vida con Dios, va a ver las bendiciones de Dios en su vida y va a ser una bendición para el mundo (Mt.3:2.11). 
Un elemento clave del mensaje de Jesucristo era el arrepentimiento (Mt.4:17 / Mt.12:41 / Mt.21:29:32).
Los apóstoles predicaban el arrepentimiento como paso fundamental para acercarse a Dios y conectarse con su Salvador (Hch.2:38 / Hch.3:19 / Hch.11:18 / Hch.20:21 / Hch.26:20 / 2Cor.7:10).

Es importante entender que el arrepentimiento es más que solamente decir: ‘lo siento’. Es mucho más que solo sentirse mal por haber cometido un pecado. Según la enseñanza de la Biblia el arrepentimiento es una nueva manera de pensar que lleva a una nueva manera de actuar. Es un cambio completo en el pensar y en el actuar. Es una decisión que lleva a orientarse hacia Dios. El arrepentimiento es una decisión que lleva a acciones de obediencia a los mandamientos de Dios, ya que queremos ahora agradar a Dios y responder a Su amor para nosotros. (1Jn.5:1-3 / Jn.14:21-24 / Dt.10:12-13).

El sincero arrepentimiento produce un dolor tan profundo por haber ofendido a Dios que conduce tanto a una confesión de pecado como a una confesión de Jesús como Señor y Salvador; produce un firme alejarse del pecado como también lleva a la sumisión voluntaria a la autoridad de Cristo (2Cor.7:9-11). Alguien dijo: 'La gracia barata es la predicación del perdón sin esperar verdadero arrepentimiento'. Solo el arrepentimiento genuino produce frutos auténticos de un profundo cambio de vida - estos cambios son esperados de todos aquellos que siguen a Cristo (Mt.3:8 / Hch.26:20 / Rom.2:4-7).

El pecador, si es que quiere ser salvo de su condición de pecador, debe arrepentirse de sus pecados y debe asirse del Salvador de su alma: Jesucristo. La fe en Jesús es la condición clave que Dios exige del hombre para su salvación (Ef.2:8-10). Pero la fe es más que solo una confesión acerca de Cristo, es una fe que se identifica en el bautismo en agua con la muerte y resurrección de Cristo como la base de su salvación y lleva a la obediencia a los mandatos de Cristo que incluye el apartarse de un estilo de vida pecaminoso (Hch.2:37-38 / Lc.15:11s / Hch.8:35-38).

LA BUENA NOTICIA es que Jesús vino a este mundo para salvar a la gente de sus pecados. La Buena Noticia se resume de la siguiente manera: Cristo murió por nuestros pecados, no los de Él - Él no tenía pecados. Jesús pagó el precio por nuestros pecados y nos ofrece el perdón de nuestros pecados y la vida eterna - y lo mejor de todo, Él nos lo ofrece gratis. Es un regalo que solamente tenemos que aceptarlo o rechazarlo (Mt.1:21).

Aceptar la BUENA NOTICIA es nuestra decisión. Tenemos que admitir nuestra condición de pecadores y nuestra necesidad de un Salvador. Auto-medicarse o tratar de salvarse a sí mismo no funciona. Tampoco funciona pretender pagarle a Dios por la salvación o tratar de comprar de Él el perdón. Arrepentirse de sus pecados y creer en Jesús el Salvador es la única cura para semejante enfermedad mortal (Ef.2:8-10 / Rom.3:20.27-28 / Rom.9:16 / Rom.11:6 / 1Cor.1:29-31 / 2Tim.1:9 / Tit.3:3-5).

¿Ha abrazado usted la verdadera salvación en Cristo? Los que creemos en Jesús podemos festejar la tan grande salvación que tenemos en Jesús. ¡Demos gracias a Dios por el perdón de los pecados y la vida nueva en El!

viernes, 21 de septiembre de 2018

Justificados por Gracia


"Pero ahora, tal como se prometió tiempo atrás en los escritos de Moisés y de los profetas, Dios nos ha mostrado cómo podemos ser justos ante él sin cumplir con las exigencias de la ley. Dios nos hace justos a sus ojos cuando ponemos nuestra fe en Jesucristo. Y eso es verdad para todo el que cree, sea quien fuere. Pues todos hemos pecado; nadie puede alcanzar la meta gloriosa establecida por Dios. Sin embargo, con una bondad que no merecemos, Dios nos declara justos por medio de Cristo Jesús, quien nos liberó del castigo de nuestros pecados"  (Rom.3:21-24) NTV

En Romanos 3, Pablo explica que la justicia (estar en correcta relación con Dios) no está relacionada con el cumplimiento de las exigencias de la ley (Rom.3:21). Con esto quiere decir que el estar en buena relación con Dios no se alcanza a través de sistemas de conducta humana, sea que estén basados en la ley de Moisés o en otro código de conducta. Más bien, la salvación viene libremente por Su gracia, como regalo inmerecido (Rom.3:24).
Dios ha actuado en Cristo para proporcionar el único medio posible para la salvación de los humanos, y es totalmente inmerecido. Se puede obtener solo a través de la fe en Cristo. Su muerte, sepultura y resurrección son la base de nuestra salvación, y nada se le puede quitar y nada se le puede añadir. Es una cuestión de gracia (favor inmerecido) por parte de Dios y fe por el lado humano (Ef.2:1-10).

La Gracia está directamente ligada a Cristo. No fue solamente una corazonada de Dios que lo llevó en algún momento a expresar gracia, perdón, aceptación, todo en favor de nosotros los humanos. Para que la justicia fuera totalmente satisfecha era necesario que aquellos que pecaron, y todos pecaron (Rom.3:23), fueran castigados (Rom.6:23).
La única alternativa que existe para que los humanos pecadores no experimenten el castigo merecido es la muerte de Cristo, el Hijo de Dios - Cristo muriendo por nosotros (Hebr.9:12-15 / 1Pe.1:18-19 / 1Pe.2:24 / 1Pe.3:18 / 1Jn.4:10 / Apoc.5:9). La salvación de los pecadores es solamente a través de la gracia. No hay nada bueno en nosotros ni nada bueno podemos hacer para obtener el favor de Dios. La única salida es Cristo. Solo nos queda venir a Jesús y arrojarnos delante de ÉL, confiar en Su misericordia y amor infalibles, así como lo dice Su Palabra. Él nos compró con Su sangre. y nos ofrece vida eterna a todos aquellos que creen en Él.

A DIOS SEA LA GLORIA Y LA ALBANZA Y LA ADORACIÓN: ". . . para alabanza de la gloria de su gracia que gratuitamente ha impartido sobre  nosotros en el Amado. En El tenemos redención mediante su sangre, el perdón de nuestros  pecados según las riquezas de su gracia" (Ef.1:6-7) LBLA

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Por gracia son salvos


"Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas" (Ef.2:8-10) LBLA

En nuestra predicación del evangelio es importante enfatizar la verdad de que la salvación encuentra su base en la gracia de Dios y no en las obras humanas o en la realización de rituales religiosos. Esto no significa que excluyamos el lugar legítimo de las buenas obras en la vida de un cristiano, pero claramente separamos las obras que hace un creyente porque él o ella es salvo/a de lo que alguien hace en un intento equivocado por ganar la salvación por medio de las obras. La obra redentora de Jesucristo en la cruz es la única provisión de Dios para nuestra salvación. Solo Cristo es el Justo cuya justicia se imputa a los creyentes que no tienen justicia propia.

Cuando el apóstol Pablo habla de 'no por obras' no solamente está haciendo referencia a la ley mosaica, sino a todo esfuerzo humano a través de los cuales los seres humanos intentan obtener la salvación. El propósito de Dios al proporcionar la salvación por la gracia en lugar del esfuerzo humano, es excluir la jactancia, o sea, que los humanos se atribuyan el mérito de su salvación. Creer que puedo salvarme por medio de esfuerzos humanos no solo conduce a la auto-gratificación sino también al orgullo ante Dios (Rom.4:2) y a un sentido de deuda o recompensa (Rom.4:4). Pero, debido a que nuestra salvación es por gracia, Dios ha excluido cualquier posibilidad de jactancia humana. Él no nos debe nada. Todo lo que recibimos de Él es un regalo lleno de gracia.

La gracia la recibimos al abrazar personalmente el plan de salvación de Dios. [1] Reconociendo que somos pecadores y que estamos espiritualmente muertos, y que no hay nada que podamos hacer para ganar nuestra salvación - no importa cuánto lo intentemos. [2] Luego, debemos confiar en que la obra de Jesucristo en la cruz es la provisión de Dios para nuestra salvación - por eso nos arrepentimos de nuestros pecados y abrazamos el regalo de Dios por fe.

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en El, no se pierda, mas tenga vida eterna" (Jn.3:16) LBLA.
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lunes, 7 de mayo de 2018

En vísperas de la Segunda Venida de Cristo - lo que realmente importa


"El Señor no se tarda en cumplir su promesa, según algunos entienden la tardanza, sino que es paciente para con vosotros, no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento. Pero el día del Señor vendrá como ladrón, en el cual los cielos pasarán con gran estruendo, y los elementos serán destruidos con fuego intenso, y la tierra y las obras que hay en ella serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser destruidas de esta manera, ¡qué clase de personas no debéis ser vosotros en santa conducta y en piedad, esperando y apresurando la venida del día de Dios, en el cual los cielos serán destruidos por fuego y los elementos se fundirán con intenso calor! Pero, según su promesa, nosotros esperamos nuevos cielos y nueva tierra, en los cuales mora la justicia" (2Pe.3:9-13) LBLA

Cuando comenzamos a hablar de la Segunda Venida de Cristo hay varios aspectos que debemos considerar para no perder el verdadero enfoque de la vida cristiana y del ministerio.

[1] El primer aspecto a tener claro es que es un tema del cual habla la Biblia con mucha claridad. Jesús afirmó y prometió que volvería otra vez (Hch.1:11 / Jn.14:1-3 / Mt.24:3-25.46). Los ángeles aclaran en Hch.1:10-11 que así como los discípulos vieron ir a Jesús personal y claramente, lo volverán a ver en Su Segunda Venida (Lc.24:50-51 / Hch.1:9-11 / Mt.24:36-44 / Mr.13:32-37 / Tit.2:13 / Hebr.9:28 / 1Jn.2:28).
Los escritores del Nuevo Testamento hablaban con claridad acerca del tema (1Tes.4:16-17 / Hch.3:21 / 1Cor.1:7 / Filp.3:20 / 1Tes.4:13-18 / 1Tes.5:1-22 / 2Tes.1:3-12 / 2Tes.2:1-17 / Tit.2:13 / Hebr.9:28 / 2Pe.3:12-14 / Apoc.1:7).
Si las promesas de Su primer venida se cumplieron, las promesas de la segunda venida se cumplirán igual - SUS PROMESAS SE CUMPLEN, tarde o temprano.

[2] Un segundo aspecto tiene que ver con los falsos anuncios del fin del mundo. Se oye frecuentemente de supuestas fechas del fin del mundo. Es peligroso caer en falsas especulaciones, en engaños y en un posible adormecimiento que lleva a no estar preparados (Mt.24:11-14 / Mr.13:22 /Lc.21:34 / 2Tes.2:1-12 / 2Pe.2:1-3 / 1Jn.4:1-2 / 2Pe.3:3-9). Jesús nunca dio fechas (Mt.24:36-42). NO PERDAMOS EL TIEMPO con especulaciones necias.

[3] El tercer aspecto que juega un papel es el anuncio de un incremento de desastres y eventos globales dramáticos (desastres, eventos globales económicos, sociales, religiosos y políticos (Mt.24 / Lc.21:28 / 1Tes.5:2-4). No sabemos cuán intensos llegarán a ser todos estos eventos antes de Su Venida. Y estar enfocados únicamente en cada uno de los eventos sin considerar su propósito nos puede llevar a desatender el aspecto práctico importante que tienen para nuestra vida como creyentes.
El enfoque de la Segunda Venida de Cristo no son los eventos dramáticos sino Cristo mismo. Jesucristo es el ALPHA y la OMEGA - El tiene la última palabra (Apoc.22:13). Jesús es la fuente de todo lo creado (Jn.1:3 / Col.1:16) y por medio de Él todo existe (Hebr.2:19). LA META ES QUE CRISTO SEA GLORIFICADO. Los detalles de los eventos que anteceden a Su venida son de alguna manera secundarios.

[4] El vivir a la luz de un sano entendimiento de la Segunda Venida de Jesús TIENE ASPECTOS PRÁCTICOS para nuestra vida. Por un lado nos anima [a] a vivir una vida que agrada a Dios. [b] Por otro lado nos llama a cumplir la tarea que Jesús nos ha encomendado (Filp.1:10 / Mt.24:3:14, 42-51/ 1Tes.5:13 / 2Tes.2:1-10 / 2Pe.3:14 / Hch.1:7-8).
En los días próximos a Su Venida existe para la iglesia una gran tentación, la del adormecimiento (Mt.24 / Mt.25). La verdad de la Segunda Venida de Jesucristo y todos los acontecimientos que le anteceden nos llevan a que nos concentremos a vivir una vida que marca la diferencia.

  • Dios nos LLAMA A TRABAJAR - Dios nos da talentos, además nos ha dado una tarea en este mundo; seamos fieles (Mt.25:14-30 / Rom.14:9-12 / Mt.24:14). La iglesia debe estar enfocada en estos tiempos en el cumplimiento de la tarea encomendada, y no dejarse distraer con temas secundarios o con asuntos que nos mantienen ocupados con lo superficial. Dios no quiere que alguno perezca. Es por eso que tenemos el llamado a testificar en todo lugar. Para poder cumplir con la tarea Dios nos equipa con el poder del Espíritu Santo ((Mt.28:18-20 / Hch .1:8 / 2Pe.3:9 / 1Tim.2:1-4 / 1Tes.2:19-20 / Hch.1:8).
  • Nos LLAMA A CUIDAR NUESTRAS RELACIONES interpersonales, en especial con los demás creyentes en Cristo (1Tes.3:12-13 / Mt.24:48-49 / Rom.12:9,10,17,21).
  • Importante: vivir en SANTIDAD (Rom.13:11-14 / 2Pe.3:11-14 / Col.3:4-5 / 1Jn.3:3).
  • Llamado especial a OBEDECER LA PALABARA DE DIOS (1Tim.6:12).
  • Estar siempre llenos de la PLENITUD DEL ESPÍRITU SANTO es la mejor preparación para Su Venida (Mt.25:1-13 / Ef.5:14-20 / Lc.10:38-42).
  • En todo ser FIELES en el servicio a Dios (Hebr.10:24-25 / 2Tim.4:1-2 / Mt.24:45-51).
  • El llamado a VELAR es importante; nos libra de tantos peligros que en los últimos tiempos tratarán de desviar nuestra atención y fidelidad a Cristo (1Pe.4:7 / 1Pe.5:8 / 1Tes.5:6).

"Y este evangelio del reino se predicará en todo el mundo como testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin" (Mt.24:14) LBLA
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