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Adrenalina vs vivir en la Plenitud del Espíritu Santo

¿Es posible confundir las satisfacciones del ministerio con la llenura del Espíritu Santo y una vida balanceada emocionalmente?

“Y no os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución, sino sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, himnos y cantos espirituales, cantando y alabando con vuestro corazón al Señor; dando siempre gracias por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a Dios, el Padre; sometiéndoos unos a otros en el temor de Cristo” (Ef.5:18-21) LBLA


Cuando experimentamos éxito en el ministerio tendemos a pensar que automáticamente nuestra vida espiritual está bien. La realidad puede ser otra. Cuidémonos de confundir la adrenalina con el Espíritu Santo. No confundamos las buenas emociones con la llenura del Espíritu Santo (aunque a veces el mover de Dios toca nuestras emociones). Las emociones del ministerio no significan necesariamente que estamos viviendo una vida en la plenitud del Espíritu Santo – la verdad es que podemos tener ‘grandes emociones’ y estar empobrecidos/devastados/arruinados/”emborrachados” emocional y espiritualmente.
Debemos cuidar de manera especial estar continuamente llenos del Espíritu Santo usando las herramientas bíblicas para semejante caminar con Cristo – este es un llamado para todo seguidor de Cristo no importando cuánto tiempo ya sigue a Cristo. Vivir en la plenitud del Espíritu Santo nos empodera para vivir una vida que marca la diferencia y servir al estilo de Jesús.

¿CÓMO MANTENERNOS LLENOS DEL ESPÍRITU SANTO?

  • Aseguremos estar continuamente unidos a Jesús – creciendo en el entendimiento de Dios y de Su voluntad por medio de la Palabra de Dios (Jn.15:1-15 / Mt.4:4 / Col.3:16 / 2Pe.1:3-4). Practicando obediencia a la Palabra de Dios es central en el proceso de mantenernos llenos del Espíritu.
  • Vivamos regularmente bajo la influencia del Espíritu viviendo una vida íntegra, de adoración a Dios y de gratitud a Dios (Ef.5:15-20 / Ef.4:30 / Sal.78:40 / Sal.95:10 / Is.63:10 / Mr.3:5 / Hch.7:51 / 1Tes.5:19 / Hebr.3:17).
  • Practicando la verdadera adoración a Dios. Una vida de oración igual nos va llenando una y otra vez (Hch.4:31 / Ef.5:15-20 / Rom.12:1 / Hebr.13:15-16).
  • Aprovechar los beneficios de ser parte de una congregación local y de las dinámicas ministeriales que allí ocurren (1Cor.12:7 / Ef.4:10s / 1Cor.14:1.39)

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