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jueves, 18 de septiembre de 2025

Cómo ser un evangelista fiel según las Escrituras

Siguiendo el estudio y la reflexión sobre el ministerio quíntuple, ahora ponemos la mirada en el ministerio del evangelista. Este es otro de los dones que el Señor Jesús dio a su iglesia: “Y Él dio a algunos el ser apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, a otros pastores y maestros,...” (Efesios 4:11, NBLA). Aunque el llamado a compartir el evangelio es universal para todos los creyentes (1 Pedro 2:9; Colosenses 4:5-6; Hechos 1:8; Mateo 28:18-20; Romanos 10:14-15), algunos son apartados de manera especial para este ministerio, como lo fue Felipe, llamado 'el evangelista' (Hechos 21:8). Pablo exhortó a Timoteo: “..., haz el trabajo de un evangelista, ...” (2 Timoteo 4:5, NBLA).

El corazón del evangelista
Un evangelista es, literalmente, un portador de buenas noticias (euagelistes) (VINE W. E., 1999). Su pasión es proclamar a Cristo, tanto a multitudes como a individuos. Va donde Dios abre puertas; es un ministerio de 'caminante', como lo vemos en Felipe (Hechos 8:40). Felipe anunciaba a la gente las buenas nuevas acerca de Jesús el Mesías (Hechos 8:4-5, 35). En su ministerio, muchos se convertían y eran bautizados (Hechos 8:6, 12). Señales milagrosas, liberaciones y manifestaciones de poder acompañaban su predicación (Hechos 8:6-8). Predicaba en ciudades ante multitudes, pero también estaba dispuesto a llevar el mensaje a una sola persona, como al etíope que buscaba a Dios (Hechos 8:26-38). El evangelista se distingue por su pasión por las almas; no hace diferencia entre uno o muchos. Su gozo está en que alguien conozca a Jesucristo, el Salvador (Lucas 15:7; Hechos 11:18; 15:3).

Jesús: el evangelista ejemplar
Jesús es el evangelista perfecto, nuestro modelo a seguir. Tuvo compasión por las multitudes que “estaban angustiadas y abatidas como ovejas que no tienen pastor” (Mateo 9:36-38, NBLA). Buscó a los perdidos (Lucas 15; 19:10) y Su ministerio estuvo acompañado del poder de Dios (Juan 10:37-38). Además, formó pescadores de hombres para enviarlos y continuar Su misión -un aspecto importante en el ministerio del evangelista (Mateo 4:19; 28:18-20; Juan 20:21). Según el ejemplo de Jesús, el evangelista ora, proclama y anima a otros a involucrarse en la cosecha.

El mensaje del evangelista
El evangelista es llamado a predicar a Cristo crucificado y resucitado, la única esperanza de salvación (1 Corintios 1:23). Su meta no son los aplausos ni ver su foto en las pancartas, tampoco los "me gusta" en las redes sociales, sino que las personas se reconcilien con Dios (2 Corintios 5:18-20). Hoy más que nunca, la iglesia necesita redescubrir este corazón evangelístico. En un mundo quebrantado, Jesús sigue levantando hombres y mujeres con pasión por las almas. Dios desea que todos lleguen al conocimiento de la verdad y sean salvos (1 Timoteo 2:1-4). Pablo reflejó este sentir al exclamar: “¡ay de mí si no predico el evangelio!” (1 Corintios 9:16, NBLA).

Un llamado para hoy
El llamado es claro: ver a las multitudes con los ojos de Dios, amar como Él ama y ser instrumentos para llevar a muchos a los pies de Cristo (Mateo 9:37-38; Hechos 1:8; 1 Timoteo 2:1-4). Dios quiere ver el cielo lleno de gente de toda nación, tribu y lengua adorando al Rey de reyes (Apocalipsis 7:9-10).
¡Manos a la obra!

Reflexión:
¿Estoy aprovechando cada oportunidad en mi diario vivir para compartir las buenas noticias de Jesús?
¿Qué pasos prácticos puedo dar esta semana para cumplir mi parte en la gran cosecha?

Oración: Señor Jesús, gracias porque Tú eres la Buena Noticia. Dame un corazón compasivo por los perdidos, y pon en mí la pasión del evangelista. Ayúdame a ser fiel en proclamar Tu nombre, ya sea ante multitudes o en una conversación personal. Amén.

viernes, 29 de mayo de 2020

el servidor debe recordar (2Tim.2:8-10)

“Siempre recuerda que Jesucristo, descendiente del rey David, fue levantado de los muertos; ésta es la Buena Noticia que yo predico. Debido a que predico esta Buena Noticia, sufro y estoy encadenado como un criminal. Pero la palabra de Dios no puede ser encadenada. Por eso estoy dispuesto a soportar cualquier cosa si ésta traerá salvación y gloria eterna en Cristo Jesús a los que Dios ha elegido” (2Tim.2:8-10) NTV 

El apóstol Pablo había usado en los versículos anteriores varias analogías para describir el ministerio del siervo de Dios. Además estaba buscando animar al joven ministro Timoteo, estaba tratando de ayudarle a tener el enfoque correcto para su vida y para la tarea que le fue encomendada, y para apoyarlo a seguir adelante en medio de los retos que enfrenta un hombre en el ministerio. Ahora le hace un llamado muy especial: a que recuerde a Jesucristo.

Recordar la importancia de recordar

Me parece muy interesante que en 2 Tim.2 el apóstol le dice a Timoteo que él mismo debe recordar ciertas cosas en su vida y ministerio (2Tim.2:8) y más adelante le pide que le recuerde a la gente ciertos asuntos (2Tim.2:14).

Nosotros somos personas que fácilmente olvidamos las cosas y por eso requerimos de algo o de alguien que nos recuerde las cosas, los eventos o las personas (Sal.106:13 / Sal.103:2 / Dt.4:9 / Dt.6:12 / Dt.8:11.18 / Juec.3:7 / Sal.78:11).

Nos sorprende oír que como creyentes podemos olvidar a Jesucristo - por lo menos olvidamos algunos aspectos de Él. Si olvidamos a Jesús o si de alguna manera Él ya no es más el centro de nuestra vida o de la iglesia; si lo relegamos a un segundo plano, entonces nuestras vidas, nuestras reuniones y nuestra doctrina se desvían del propósito bíblico y solo estaremos practicando religión vacía o siguiendo una doctrina falsa.

Obviamente es demasiado fácil que olvidemos asuntos que son de importancia y que a la final son claves en el momento de tomar decisiones en la vida y en el ministerio.

  • En el Sal.103 ora el salmista animando a su propia alma a no olvidar las cosas buenas que el Señor ha hecho en su vida.
  • Los discípulos no entendían algunos principios que Jesús les estaba tratando de enseñar porque habían olvidado ciertos hechos y experiencias ya vividas. Por no recordar esas cosas tampoco eran capaces de hacer las 'conexiones' debidas (Mt.16:9).
  • La 'santa cena' es una ceremonia que nos ayuda a recordar a Jesús. Con la 'santa cena' el Señor nos está dando un instrumento para que recordemos el evento más importante de la historia: la muerte, la sepultura, la resurrección y la ascención de Cristo. También nos recuerda cómo a través de Su venida a este mundo Dios expresó Su amor para con los hombres (1Cor.11:24-25). A través de la ‘santa cena’ recordamos que la salvación es por gracia y no por obras.
  • La Biblia hace el llamado a recordar el día de reposo para santificarlo (Ex.20:8). Ese día fue instituido para que el pueblo de Israel recuerde que Dios es su proveedor, que el trabajo de seis días es suficiente para la semana (Ex.16:23-20). El día de descanso nos recuerda que Dios es el creador del cielo y de la tierra y que el descansó al séptimo día (Gn.2:3). El día de reposo también nos recuerda que somos sus hijos (Ex.31:13-14)
  • El acordarse de Dios en la juventud lleva a tomar decisiones sabias de las cuales no tenemos que arrepentirnos (Ecl.12:1).
  • Las fiestas religiosas cristianas que tenemos en el calendario, aunque a veces son muy cuestionadas, de alguna manera nos ayudan a recordar ciertos eventos históricos de la Biblia, y su importancia para la vida de un cristiano. Las festividades en sí no tienen valor si no es por la historia que hay detrás de esa festividad y su significado para el cristiano.

Recordar a Jesucristo

El apóstol Pablo acaba de animar a Timoteo diciéndole cosas que debe tener en cuenta para el ministerio efectivo. Le dice que debe ser un multiplicador, un soldado esforzado, un labrador dedicado y un atleta enfocado en la tarea a la cual fue llamado. Pero sobre todas estas cosas Timoteo debe recordar a Jesucristo resucitado.

·    El tiempo para la palabra resucitado usado en griego señala la condición permanente - Jesús ha resucitado y aún vive (Vincent´s Word Studies en E-SWORD). Pablo entonces no solo le está diciendo a Timoteo que recuerde el hecho histórico de la resurrección de Jesús, sino también la realidad del Jesús que siempre vive y que está presente en nuestras vidas (Mt.28:18-20). Esa clase de recuerdo nos alienta a seguir adelante y a aguantar cualquier dificultad y reto en la vida. El Jesús presente en nuestras vidas nos ayuda cuando las dudas nos atacan, los temores nos invaden y cuando nuestras debilidades nos atormentan (Hch.18:9-10 / 2Tim.4.17 / Jn.14:18-23 / Is.41:10 / Jos.1:5 / Mt.1:23).

·    Recordando a Jesucristo descendiente de David significa recordar que Cristo vino a este mundo como hombre - totalmente humano, y que caminó por las calles de este mundo, viviendo una vida terrenal normal, pero sin pecado. Él sabe cómo nos va a nosotros cuando somos tentados y cuando tenemos que enfrentar los desafíos de la vida en este mundo (Hebr.2:18 / Hebr.4:15 / Hebr.5:7-9), y por eso sabe cómo socorrernos en nuestros momentos difíciles.

·    'Recuerde el Evangelio que Pablo predicaba' fue otro llamado a Timoteo. En más de una cita Pablo habla de su Evangelio (Rom.2:16 / Rom.16:25 / 2Tes.2:14). No es precisamente un Evangelio inventado por Pablo sino el Evangelio que él recibió (1Cor.15:3). En 1Cor.15:1s Pablo nos aclara cuál es ese Evangelio: Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que se apareció a muchos.

·    Es por medio de ese Evangelio que podemos ser salvos, si es que retenemos (mantener en memoria) ese mensaje predicado (1Cor.15:2).

·    Si Cristo no resucitó de entre los muertos, entonces todo el sufrimiento, el esfuerzo y la entrega de un líder y predicador del Evangelio no tiene sentido (1Cor.15:30-32). La verdad de la resurrección de Cristo y la salvación de Cristo (1Cor.15:10) es la que nos anima como ministros a seguir adelante no importando los retos, los sufrimientos y el costo del ministerio. Nosotros somos salvos por medio de ese Evangelio y sabemos que otros son salvos por el mismo Evangelio, y por eso no nos cansamos de predicar ese Evangelio en el nombre de Jesús. Esa misma verdad es la que lleva al propio apóstol Pablo a aguantar sufrimientos como lo describe en 2Tim.2:9.

Recordar que la Palabra de Dios no está presa

Pablo estaba en la cárcel y su liberación parecía imposible. Sin embargo el apóstol no muestra signos de resignación ni de amargura frente a tal vivencia. La razón para semejante actitud ejemplar radica en que Pablo sabe que la Palabra de Dios no puede ser echada a prisión (o impedida) por parte de humanos. A los predicadores los pueden echar a la cárcel o matar, pero no a la Palabra de Dios (Filp.1:13-14 / 2Tim.4:17). El poder de la Palabra de Dios y su expansión en medio de grandes adversidades se ha confirmado en incontables historias a lo largo de los últimos 2000 años de cristianismo. La fe cristiana no ha podido ser erradicada por humanos y nunca lo será. Lo que le pueda ocurrir a un ministro parece ser un tema secundario, la Palabra de Dios siempre triunfará (Hch.8:1s).

Recordar el futuro

Pablo está animando a Timoteo a permanecer fiel en las tribulaciones y nos recuerda que Jesús padeció y venció y nos trajo la vida eterna. El que ahora permanece fiel a Dios en medio de grandes adversidades sigue el ejemplo y las pisadas de Jesucristo.  A la final el creyente fiel no sale perdiendo, con seguridad aprovechará los beneficios del nuevo mundo y de la eternidad (Rom.8:17 / Rom.6:8 / Apoc.3:21). El que niega a Jesús en este mundo definitivamente sale perdiendo (Mt.10:33 / Lc.9:26 - no lo reconocerá como su propiedad).

En 2Tim.2:13 leemos que si nosotros somos infieles, El permanece fiel. Esto no quiere decir que una persona que anda mal, que no busca de Dios y que no le sigue fielmente, al fin de cuentas se salva no importa cómo. Esta idea no es congruente con el resto de la Biblia. Más bien nos dice que Dios es fiel a su Palabra en cuanto a sus promesas de vida como también a los anuncios del juicio (Nm.23:19 / Hebr.6:18 / Rom.3:3s).

ASIMILANDO (2 Timoteo 3:16-17)

[1] ¿Qué lecciones aprendió durante este estudio? ¿Qué escuchó que Dios le impresionaba o hablaba durante este estudio?

[2] ¿Qué pasos va a tomar para ejecutar lo aprendido? Sea específico. ¿Cuándo va a comenzar con la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿A quién le va a rendir cuentas acerca del proceso de ejecución de las lecciones?

[3] ¿Cuáles desafíos cree usted que va a enfrentar en la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿Qué cosas ve usted como favorables para la aplicación de las lecciones?

[4] ¿Con quién va a compartir lo aprendido en esta lección? ¿Cuándo le compartirá?

[5] Anote a continuación una petición de oración relacionada con la sesión y la lección. Comparta con otros su petición y permita que ellos oren con usted.

viernes, 13 de marzo de 2020

el virus (3) - algunas lecciones a considerar

Estos días están marcados por las noticias alrededor del COVID-19. Escuchamos de prohibiciones de reuniones públicas, de museos y teatros cerrados, aun iglesias deben suspender sus servicios - todo con el propósito de limitar el impacto de un virus. Estamos aprendiendo a lavarnos las manos frecuentemente y a no toserle a alguien en la cara - creo que esas recomendaciones básicas son siempre muy útiles y deberían ser siempre parte de nuestro comportamiento. Nuestro comportamiento social también se ve afectado de alguna manera. Se ve gente asustada por todo lado - esta es posiblemente la pandemia más peligrosa -, las economías en crisis, la diaria rutina cambiada, agendas cambiadas. Todo esto y mucho más es parte de lo que se vive por estos días en el mundo. No me puedo imaginar qué puede pasar si en un futuro un virus más agresivo amenaza al mundo.

Ahora, ¿Cómo debemos nosotros los cristianos responder a tal crisis? La respuesta parece fácil: 'Con fe y no con temor'. Bueno, eso es fácil decir y a veces difícil de hacer. Sin embargo, la Verdad es la verdad. Jesús lo dice con toda claridad: "No se preocupen" - "Tengan fe" (Mt.6:25,30). Jesús también nos dice "No teman" (Lc.12:4,7). Claro, eso solo lo podemos hacer si conocemos a Jesús como el Señor de la vida, el gran YO SOY. Y separados de Él nada podemos hacer. Permanecer en Él es la clave (Jn.5:19 / Jn.15).

Son estos los tiempos que se prestan muy bien para hacernos las preguntas de fondo. Por lo menos nos debemos preguntar: 'Señor, ¿que ME quieres enseñar en estos tiempos?'

Una lección que quiero considerar y resaltar es la siguiente. Ya han habido momentos que, si pusimos atención, nos dejaban entrever que los sistemas de este mundo, aun la vida misma, son frágiles e inestables. Esta crisis nos lo está recordando una vez más, somos débiles y fáciles de quebrar - más de lo que a veces queremos admitir. El salmista nos recuerda: "Nuestros días sobre la tierra son como la hierba; igual que las flores silvestres, florecemos y morimos. El viento sopla, y desaparecemos como si nunca hubiéramos estado aquí" (Sal.103:15-16) NTV. Pero aquí no debe terminar todo. En los salmos encontramos un llamado que viene muy bien al caso: "Enséñanos a entender la brevedad de la vida, para que crezcamos en sabiduría" (Sal.90:12) NTV.

Así que hagamos bien las cuentas y construyamos con sabiduría nuestra vida. Tomemos en serio el llamado del apóstol Pablo: "Saquen el mayor provecho de cada oportunidad en estos días malos. No actúen sin pensar, más bien procuren entender lo que el Señor quiere que hagan" (Ef.5:16-17) NTV.

Otras lecciones que estimo importantes tienen relación con la pregunta: "¿Cómo puedo yo aportar alguna ayuda de valor ante semejante situación?" "¿Puedo como individuo hacer algo que valga la pena y que traiga un cambio?"
  • Primero es importante recordar que como cristianos no debemos desmayar en tiempos de crisis. Que no nos encuentren en el lugar equivocado porque nos dejamos manejar por el temor y el pánico. El libro de Proverbios nos enseña diciendo: "Si en el día de la aflicción te desanimas, muy limitada es tu fortaleza" (Prov.24:10) NVI. En estos tiempos el mundo necesita gente bien plantada y fuerte en el Señor (Jos.1:8-9). Busquemos andar en la llenura del Espíritu Santo (Ef.5:7-20).
  • Claro, las recomendaciones de higiene y de comportamiento es un punto importante en el proceso. Y el seguir las recomendaciones de los entes gubernamentales debe ser algo que acatamos naturalmente. Nosotros apoyamos a las autoridades que están buscando el bien del pueblo (Rom.13).
  • Además, como cristianos estamos llamados a servir y ayudar según nuestras posibilidades. Jesús vino a este mundo contaminado y le sirvió con humildad y sacrificio (Lv.13:45 / Lc.5:12 / Mr.1:40-45 / Mt.20:28 / Sal.37:3 / 1Pe.3:17). Leemos en los libros de historia como los cristianos en medio de situaciones complejas y de crisis, en medio de pestes, plagas y pandemias estuvieron dispuestos a servir y ayudar. Ellos entendían que la vida es Cristo y morir es ganancia (Filp.1:21). Este es el tiempo para demostrar nuestra fe y nuestro amor. Este no es el tiempo para solo pensar en cómo nos salvamos a nosotros mismos. En estos tiempos muchos andan con temor, son aislados y excluidos de la comunidad - seamos sensibles.
  • En vez de dejarnos llevar por el temor y el pánico debemos seguir el llamado de Jesús quien nos llama a orar y a creerle a Él en todo tiempo (Mt.6:33-34 / Mt.7:7-11 / Lc.18:1,7 / 1Sam.30:6 / Sal.34:5-7 / Sal.55:17,22 / Ef.6:18 / Col.4:2 / 1Tes.5:17-18 / 1Pe.4:7 / Jud.1:20-21). El apóstol Pablo dice: "No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús" (Filp.4:6-7)NTV.
  • Seamos portadores de esperanza predicando el Evangelio de Jesucristo para así atacar al virus más mortal existente en el mundo. El virus mortal que no solo quita la vida física sino la vida eterna tiene un nombre: PECADO. Cristo vino a un mundo infectado por este 'virus mortal', vivió entre nosotros, sanó a los enfermos, liberó a los endemoniados y predicó las Buenas Noticias del Reino de Dios (Lc.4:18-19). Jesús murió en aquella CRUZ para darle a este mundo esperanza y una salida a la situación desesperante. Jesús provee la medicina que cura el mal de la muerte eterna: "Jesús le dijo: -Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá aun después de haber muerto. Todo el que vive en mí y cree en mí jamás morirá" (Jn.11:25-26) NTV. APROVECHEMOS toda oportunidad para estar enfocados en compartir el Evangelio y ver una gran cosecha siendo recogida, y que Dios sea glorificado.

ASIMILANDO (2 Timoteo 3:16-17)


[1] ¿Qué lecciones aprendió durante este estudio? Anote máximo tres lecciones aprendidas. ¿Qué escuchó que Dios le impresionaba, hablaba durante esta sesión?

[2] ¿Qué pasos va a tomar para ejecutar lo aprendido? Sea específico. ¿Cómo y cuándo va a comenzar con la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿A quién le va a rendir cuentas acerca del proceso de ejecución de las lecciones?

[3] ¿Cuáles desafíos cree usted que va a enfrentar en la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿Qué cosas ve usted como favorables para la aplicación de las lecciones?

[4] ¿Con quién va a compartir lo aprendido en esta lección? ¿Cuándo le compartirá?

[5] Anote a continuación una petición de oración relacionada con la sesión y la lección. Comparta con otros su petición y permita que ellos oren con usted.

el virus - una posible respuesta

Estos tiempos marcados por la presencia del COVID-19 son con seguridad una gran oportunidad para probar y ver en quién ponemos nuestra mirada. De Pedro aprendemos lo siguiente:

"Entonces Pedro lo llamó: - Señor, si realmente eres tú, mándame que vaya hacia ti caminando sobre el agua. - Sí, ven - dijo Jesús. Entonces Pedro se bajó por el costado de la barca y caminó sobre el agua hacia Jesús. Pero, cuando vio el fuerte viento y las olas, se aterrorizó y comenzó a hundirse. «¡Sálvame, Señor!» - gritó. De inmediato, Jesús extendió la mano y lo agarró. «Tienes tan poca fe - le dijo Jesús -. ¿Por qué dudaste de mí?»." Mt.14:28-31 NTV

NO FUERON LOS VIENTOS FUERTES ni las olas violentas que en aquel momento pusieron en peligro la vida de Pedro - Pedro alejó la mirada de Jesús y la puso en lo que lo rodeaba, la tormenta, las olas, las leyes naturales, y DUDÓ DE JESÚS y de SU Palabra. La reacción de Pedro a lo que vio fue determinante para el siguiente paso que dio.

Este es un tiempo de tormenta y de tensión mundial y solo la mirada puesta fijamente en Jesús nos trae dirección, propósito, consejo, paz, consuelo y restauración. Eso sí, debe ser una mirada libre de toda religiosidad legalista y pretenciosa. Dios nos llama a seguirle de manera sincera y totalmente dependiente de Él. Recordemos: SIEMPRE podemos acudir a Jesús en oración. Él no está lejos. Él escucha nuestras oraciones y es poderoso para ayudar.

¿Cómo entonces podemos responder y actuar en una situación como estas? Aquí propongo algunos puntos:
  • OREMOS para que Dios detenga el COVID -19 y que Su Palabra se predique en estos tiempos con claridad y en el poder del Espíritu Santo.
  • ANIMÉMONOS los unos a los otros a poner nuestra mirada en el Dios Todopoderoso y a ser creyentes que marcan la diferencia viviendo y siguiendo las pisadas de Jesús, sirviendo con humildad, consolando y fortaleciendo a los afectados.
  • PENSEMOS en maneras creativas en cómo hacer iglesia diferentemente y alimentar a la grey - especialmente en aquellos lugares y países donde se han prohibido las reuniones masivas. ¿Podemos pensar en reuniones pequeñas en casa y/o en usar los medios de comunicación modernos? ¿Cómo podemos usar modelos como Casa-Iglesias y otros modelos que usa la iglesia perseguida en el mundo?
  • SEAMOS SENSIBLES A LA VOZ DE DIOS. Preguntémonos: ¿Qué quiere enseñarnos Dios en estos tiempos? ¿Cómo puedo servir al prójimo en tiempos como estos que estamos viviendo? ¿Cómo estoy en mi relación con Cristo?
  • APROVECHEMOS esta oportunidad para estar enfocados en compartir el Evangelio y ver una gran cosecha siendo recogida, y que Dios sea glorificado.

ASIMILANDO (2 Timoteo 3:16-17)

[1] ¿Qué lecciones aprendió durante este estudio? Anote máximo tres lecciones aprendidas. ¿Qué escuchó que Dios le impresionaba, hablaba durante esta sesión?

[2] ¿Qué pasos va a tomar para ejecutar lo aprendido? Sea específico. ¿Cómo y cuándo va a comenzar con la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿A quién le va a rendir cuentas acerca del proceso de ejecución de las lecciones?

[3] ¿Cuáles desafíos cree usted que va a enfrentar en la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿Qué cosas ve usted como favorables para la aplicación de las lecciones?

[4] ¿Con quién va a compartir lo aprendido en esta lección? ¿Cuándo le compartirá?

[5] Anote a continuación una petición de oración relacionada con la sesión y la lección. Comparta con otros su petición y permita que ellos oren con usted.

miércoles, 11 de marzo de 2020

el servidor y sus desafíos (2Tim.2:3-4)


Así que tú, hijo mío, fortalécete por la gracia que tenemos en Cristo Jesús. Lo que me has oído decir en presencia de muchos testigos, encomiéndalo a creyentes dignos de confianza, que a su vez estén capacitados para enseñar a otros. Comparte nuestros sufrimientos, como buen soldado de Cristo Jesús. Ningún soldado que quiera agradar a su superior se enreda en cuestiones civiles. Así mismo, el atleta no recibe la corona de vencedor si no compite según el reglamento. El labrador que trabaja duro tiene derecho a recibir primero parte de la cosecha. Reflexiona en lo que te digo, y el Señor te dará una mayor comprensión de todo esto (2Tim.2:3-7) NVI

[1] SOLDADO DEDICADO y ENFOCADO:


Esta analogía sugiere que estamos en un conflicto. Hay un enemigo que debe ser derrotado y hay una batalla que debe ser ganada (Apoc.12:7-17). En este versículo el apóstol Pablo no necesariamente está hablando de las luchas que todo cristiano común y corriente va a experimentar (la carne, el diablo, el mundo), sino más bien se dirige a un líder servidor y las luchas que éste va a vivir a razón del ministerio en adición a las luchas normales que todo creyente vive.

SERVIDORES QUE SON DEDICADOS SUFREN PENALIDADES


Todo servidor está llamado a sufrir penalidades y a luchar enfocado sin distracciones mientras sirve a Dios. Hay ciertos sufrimientos que se viven de manera especial cuando se está trabajando como líder en las cosas del Reino. Pablo llama a Timoteo a enfrentar esas situaciones como lo hace un soldado que está sirviendo en las filas de un ejército. Pablo no duda en usar la metáfora del ejército y comparar esa dinámica que se vive allí con los asuntos del Reino y del ministerio. En varias ocasiones usó esta metáfora (1Cor.9:7 / 2Cor.10:3 / 1Tim.1:18 / Filp.2.25).

Los soldados normalmente tienen que privarse de muchas cosas como por ejemplo de la comodidad, tienen que dejar casa y familia, sufrir hambre y sed, aguantar frío y calor, sufrir cansancio y en algunos casos aun heridas y muerte. Todo esto lo hacen por amor a su patria. El ministerio cristiano definitivamente no es un lugar para relajarse y esperar muchas comodidades. Quien no está preparado para aguantar presiones, luchas y aflicciones en el ministerio debe considerar si ese es el lugar donde debe estar. Tristemente vemos que muchos quieren entrar al ministerio en condiciones fáciles.

Los soldados dedicados no son los que rápidamente están desertando. Compare esto con el ejemplo de Juan Marcos en el libro de los Hechos. Los servidores valientes no están renunciando, renegando o desertando cuando los problemas se le acercan y cuando los desafíos aparecen (2Tim.4:10). Todo líder tiene sus momentos de 'frustración', de conflictos, de sufrimientos, etc., sin embargo, debe cuidarse que durante esos tiempos el enemigo no saque ventaja.
Las penalidades que el apóstol Pablo sufrió a causa del ministerio las relata en 2Cor.11:23-29.

SERVIDORES DEDICADOS NO SE ENREDAN en los negocios de la vida, luchan enfocados en la tarea encomendada.


Esto no es un comentario en contra del ministerio bi-vocacional, ya que aún Pablo usaba este estilo para poder hacer la obra (Hch.18:3). La idea es más bien que el servidor y ministro está concentrado en su trabajo, permanece enfocado en los asuntos del Reino de Dios, no importando si tiene que trabajar para su sustento o si ministra de tiempo completo. Él sabe a lo que fue llamado y cumple esa tarea diligentemente. Él está enfocado en alcanzar al mundo para Cristo. Él da todo de sí (mente, cuerpo, alma, tiempo, energía, dinero, etc.) por la causa del Evangelio.

Hay cosas que fácilmente pueden distraer al siervo de Dios (Dt.20:5-7 / Lc.9:59-62). Las cosas de esta vida que pueden enredar al servidor y desviarlo del propósito para el cual Dios lo llamó son asuntos de dinero, la busca de posiciones y reconocimientos personales, los placeres de la vida, etc. (1Tim.6:9-12 / Rom.12:2 / 1Cor.7:31 / 1Jn.2:15-16 / 1Cor.9:25-26). Recordemos que en la parábola del sembrador hay varias tierras que no producen frutos, una de ellas no produce porque se enreda con preocupaciones materiales.

SERVIDORES DEDICADOS ESTÁN ENFOCADOS en agradar al oficial en mando.


El líder debe cuidarse para que no esté buscando el aplauso y el reconocimiento de parte de la gente, en vez de estar buscando agradar a Dios quien lo llamó.
  • Aarón quiso agradar a la gente y permitió que se construyera el becerro de oro que la gente usó para dedicarse a la idolatría (Ex.32).
  • Saúl dice haber desobedecido los mandamientos de Dios porque la gente le había sugerido desobedecer los mandatos de Dios (1Sam.15).
  • El fariseo se presenta como un buen hombre, comparándose con otros, sin poner atención a lo que Dios pensaba de él. Él quería agradarse a sí mismo e impresionar a la gente (Lc.18:11).
En el ministerio a Dios no se trata de quedar bien delante de la gente, sino de agradar en primer lugar y sobre todas las cosas a aquel quien lo llamó, ungió y envió al ministerio. Jesús es nuestro comandante (Mt.7:21 / 2Cor.5:9 / 1Tes.2:4-6 / Gal.1:10 / 1Tes.4:1).


[2] EL ATLETA DISCIPLINADO e ÍNTEGRO

Esta analogía sugiere que estamos en una carrera y hay un premio que ganar (1Cor.9:24-27 / Hch.20:24). Si El atleta quiere llegar bien al final y recibir la corona, debe entonces ser una persona disciplinada y de ninguna manera tramposa. Todo líder es llamado a permanecer dentro del marco de las reglas de juego establecidas para así poder llegar bien al final de la carrera. La integridad juega un papel muy importante en la carrera (2Tim.4:6-8 / 1Tim.1:18-20).

Todo deportista compite porque tiene en mente llegar a la meta y si es posible, ganar la medalla. En el fútbol de nada sirve solo jugar con la pelota si no hay goles que se meten en el arco contrario. De un barco que sale a la mar se espera que no solamente salga bien del puerto de partida, sino que también llegue bien al puerto de destino.

La vida cristiana se compara con una carrera que debemos correr. Pero no solo se espera que corramos, sino que lleguemos bien al final (Hebr.12:1-3).
  • No todo el mundo llega bien al final. La Biblia habla de la posibilidad de un  naufragio espiritual (1Tim.1:18-19). Algunos abandonan el camino de la fe  (Gal.1:6-8 / Gal.5:4 / Hebr.6:4-6). Otros se dejan engañar por diferentes tentaciones y se enredan en cosas que hacen daño a sus vidas (1Tim.6:9). El apóstol Pedro enseña que debemos estar en un constante crecimiento para así jamás caer (2Pe.1:3-10). La Biblia está llena de gente que tristemente no llegó bien al final.
    • Saúl - desobedeció por dejarse llevar por la opinión de la gente, más que por el temor a Dios. Quería ser más bien reconocido por la gente que por Dios (1Sam.15:12).
    • Sansón - experimentó muchos dolores por no controlar sus deseos sexuales, se involucró en relaciones que no le convenían, dejó de poner atención al consejo de sus padres y se rodeó de gente que no era buena.
    • Salomón - En un comienzo no rompió del todo con todos los ídolos en su vida (1Re.3:3), su compromiso con Dios era un compromiso dividido. Además se casó con mujeres no israelitas que lo llevaron a adorar ídolos.
    • Judas, Ananías y Safira - El mal manejo de asuntos financieros destruyó el futuro prometedor de ellos (1Tim.6:11-12).
El apóstol Pablo se destaca por ser un líder que llegó bien al final de su carrera (2Tim.4:6-9). El llegar bien al final de la vida debe ser la meta de cada creyente y de cada servidor cristiano. Tenemos una lucha (1Tim.6:11-12) y en esa lucha se trata de permanecer en el camino y de llegar bien al final de la carrera. Dios ha comenzado una buena obra en cada uno de nosotros y El la perfeccionará (Filp.1:6), pero el hombre tiene que poner de su parte (Filp.2:12-13).
  • De la cita en Hebr.12:1-3 podemos deducir algunas de las reglas que deben ser conisideradas para llegar bien al final:
    • Los servidores, como atletas disciplinados, mantienen la mirada en la meta puesta por Dios. El apóstol Pablo sabía lo que quería en la vida y luchaba con todo esfuerzo para llegar a la meta que Dios le había trazado (1Cor.9:24 a 1Cor.10:6).
    • Hay cosas que quieren impedir la carrera como son el pecado, las malas relaciones, el amor por el dinero y las riquezas, etc. De estas cosas nos debemos despojar (Mt.10:37-38 / Lc.8:14 / Lc.9:59-62 / Lc.18:22-25 / Rom.13:11-14 /  1Tim.6:9-10).
    • La carrera hay que correrla con paciencia. La palabra "paciencia" (‘hupomone’) significa firmeza, constancia. Habla de una persona que no se deja desviar de su propósito predeterminado y es leal a la fe y a la piedad, aun en medio de grandes pruebas y sufrimientos no desfallece.

[3] EL AGRICULTOR DILIGENTE

Esta analogía sugiere que estamos en un campo agrícola. Aquí hay un campo que cultivar, una semilla que plantar y hay una cosecha que recoger (1Cor.3:5-6).
  • Servidores que son labradores dedicados trabajan duro. La pereza no tiene lugar en un servidor que busca impactar la vida de otros. Si trabajamos fuertemente vamos a ver una cosecha. El agricultor también se destaca por la paciencia que tiene al sembrar, regar, cuidar la tierra y las plantas. Finalmente llega el tiempo de la cosecha y el poder comer de los frutos de la ardua labor.
  • Al comparar varias traducciones de este versículo podemos darnos cuenta que hay dos maneras de leer este versículo.
    • Una de las traducciones apunta a decirnos que el labrador dedicado es el primero en disfrutar de los frutos de la cosecha. Este concepto es avalado por otras citas como: 1Cor.9:7-11 / 1Cor.3:8 / Mt.10:10 / Gal.6:6 / 1Tim.5:17. Servidores que trabajan dedicados tienen el derecho de ser los primeros en participar en la cosecha (Gal.6:9 / 2Cor.4:17-18).
    • La otra traducción muestra otro énfasis y nos da la idea de que el labrador primero tiene que trabajar duro para poder disfrutar de los frutos de la cosecha. Este concepto también es verdad. Ningún agricultor va a disfrutar de una cosecha sin antes haber trabajado, cuidado e invertido en el campo. Este concepto es avalado por citas como: Is.28:24-26 / 1Cor.3:6-9.
Tenemos que reconocer: el trabajo sin la dirección y sin la bendición de Dios finalmente no produce lo esperado. Es un trabajar en equipo con Dios (1Cor.15:10 / Lc.5:5 / 1Cor.3 / Col.1:29).

CONCLUSIÓN:

En conclusión debemos reconocer que las tres analogías mencionadas en este capítulo nos muestran que el ministro debe cumplir con un deber y que el trabajo del ministro cristiano está acompañado de sacrificios y de una entrega total, al final hay una recompensa.


La promesa a cada uno de ellos: el soldado se concentra en agradar a su jefe - agradar a Dios es algo que trae gozo. El atleta recibe un premio, el agricultor tiene el privilegio de comer de los primeros frutos. Las promesas se tornan en incentivos, en cosas que nos animan. Estas son promesas de gracia. Las promesas no se alcanzan por la fuerza del humano sino por la gracia en Cristo Jesús. Lo que alcancemos en el ministerio es por gracia.

ASIMILANDO (2 Timoteo 3:16-17)

[1] ¿Qué lecciones aprendió durante este estudio? Anote máximo tres lecciones aprendidas. ¿Qué escuchó que Dios le impresionaba, hablaba durante esta sesión?

[2] ¿Qué pasos va a tomar para ejecutar lo aprendido? Sea específico. ¿Cómo y cuándo va a comenzar con la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿A quién le va a rendir cuentas acerca del proceso de ejecución de las lecciones?

[3] ¿Cuáles desafíos cree usted que va a enfrentar en la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿Qué cosas ve usted como favorables para la aplicación de las lecciones?

[4] ¿Con quién va a compartir lo aprendido en esta lección? ¿Cuándo le compartirá?

[5] Anote a continuación una petición de oración relacionada con la sesión y la lección. Comparta con otros su petición y permita que ellos oren con usted.


miércoles, 19 de febrero de 2020

el servidor multiplicador (2Tim.2:2)

“Me has oído enseñar verdades, que han sido confirmadas por muchos testigos  confiables. Ahora enseña estas verdades a otras personas dignas de confianza que estén capacitadas para transmitirlas a otros” (2Tim.2:2) NTV

Todo líder de una iglesia está llamado a invertir en la vida de otros. No recibimos algo de Dios para que nosotros seamos los únicos en beneficiarnos de ello. Si hemos aprendido algo que viene de Dios y que ha cambiado nuestras vidas para bien, como Dios lo desea, entonces tenemos una responsabilidad de transmitir eso a las siguientes generaciones de cristianos (Sal.71:18 / Sal.78:4-8).

Se dice que la prueba final de un liderazgo es si permite que otros le sigan y que ellos lleven adelante la obra comenzada. Jesús nos da en este asunto un ejemplo muy claro. El escogió a unos pocos en los cuales él invirtió su vida de manera especial y ellos después siguieron Su obra. La idea no es que solamente permitamos que otros nos sigan, sino que intencionalmente invirtamos en sus vidas para que ellos hagan lo mismo (Mr.3:14 / Mt.4:19 / Mt.9:35-38 / Mt.28:18-20 / 2Tim.2:2).

  • El ministro que enseña a otros es primero que todo un aprendiz permanente. Lo que has oído de mí. Antes de que Timoteo haya podido pensar en dar algo de valor a otros, primero debió él mismo haber aprendido. 
Una cosa que es importante en este proceso de aprendizaje es tener la actitud que se deja enseñar y el reconocer que nunca podemos dejar de aprender (Mt.5:6 / Mt.13:36 / Jn.16:17-20 / Esd.7:10 / 1Tim.4:6).  No podemos pensar que en el reino de Dios alguna vez nos vayamos a graduar.  Debemos seguir aprendiendo toda la vida.
Una segunda clave es: Debemos tener cuidado de quién aprendemos (2Tim.1:13 / 2Tim.3:10.14). De la vida de Timoteo aprendemos que su abuela y madre influyeron profundamente en la fe del joven Timoteo, pero también hubo gente como Pablo que invirtió en la vida de este líder joven.
  • El ministro fiel se preocupa por una transmisión efectiva, no solamente de la doctrina sino de la vida misma. Leemos que Timoteo debe encargar a otra gente (depositar, encomendar, poner a los pies de - Diccionario Strong's en E-Sword) lo aprendido. Lo debe transmitir de tal manera que aquellos, en los que está invirtiendo, lleguen a ser capaces (competentes) para hacer lo mismo con otros. La dinámica de la reproducción y multiplicación tiene que ser una realidad. El líder es una especie de puente entre la generación pasada y la generación que está en formación.

Como líder debo poner especial atención en el tema de la multiplicación saludable y no solo en la transmisión de alguna información. La iglesia cristiana y su misión mundial están sufriendo, no por falta de programas, sino por falta de líderes aptos y bien entrenados (Mt.9:35-38 - la necesidad es una necesidad de líderes, no de programas y tampoco es una necesidad de dinero).

Es necesario que los líderes actuales se esfuercen por levantar nuevos líderes, no solamente transmitiendo información y tratando de hacer solamente seguidores. Se requiere de una visión diferente para escoger a hombres y mujeres con potencial, que tienen el llamado de Dios y en los que queremos invertir para entrenarlos y liberarlos al ministerio y al liderazgo, y para que así ocurra verdadera multiplicación (2Tim.2:2).

El servidor invierte en hombres fieles

El apóstol Pablo enseña que hay que invertir en hombres fieles que sean idóneos para enseñar a otros. El escoger a las personas correctas para invertir en ellas siempre es un desafío. Pablo nos da una ayuda y nos dice que debemos escoger a hombres fieles.

  • Hombres fieles son temerosos de Dios (Neh.7:2), andan en integridad (Sal.101:6 / Prov.13:17), se atienen a la verdad de la Palabra de Dios y hablan verdad (Jer.23.28), cumplen con sus responsabilidades encargadas (Lc.12:42), son fieles en el manejo de las cosas pequeñas y de las riquezas y el dinero (Lc.16:10-12), y siguen a Dios incluso en momentos de persecución  y de dificultades (Apoc.2:10-13).

En el momento que nos dedicamos a escoger a aquellos en los que queremos invertir nuestra vida podemos aprender también de Jesús y de sus métodos:

  • Primero notamos a Jesús estando con la gente y andando con ellos. Durante este primer período el predicó, sanó, ministró y conoció a la gente (Lc.5 y Lc.6). Estar con la gente para conocerla es una clave en el proceso de escoger a la gente en la que queremos invertir nuestra vida.
  • Antes de escoger en quienes iba a invertir su vida pasó toda una noche en oración. Después llamó a los que Él quería que estuvieran cerca de Él y en los que Él quería invertir su vida (Lc.6:13). Es importante notar que Jesús escogió a los que iban a estar con Él. No fue un llamado general a todos, ni era la idea de tener grandes cantidades en las que iba a invertir su vida intencionalmente. 
  • Jesús esperaba de los que había llamado a ser Sus discípulos que estuvieran dispuestos a pagar el precio requerido para semejante relación (Lc.14:25-27 /  Lc.14:33 / Jn.8:31-32). Jesús exigía cierto compromiso de los llamados al discipulado. El que no estaba dispuesto a pagar ese precio tampoco lo obligaba a estar con El (Mt.19:16-22).

El servidor multiplicador se enfoca en tres áreas

Para llegar a ser los discípulos que Jesús espera que seamos, debemos ser “discipulados” –  y este es un proceso de toda la vida. Igual, si queremos multiplicar servidores, debemos poner atención a los elementos de éste proceso. El “discipulado” es un proceso continuo. Este proceso contiene los siguientes elementos:

  • El discípulo es enseñado para que conozca la sana doctrina, para que sea una persona que vive una vida que marca la diferencia, para que sea más como Jesús (Mt.5 a 7) y para que ministre como Jesús lo hizo (Jn.14:12). Si enviamos a los creyentes a servir sin el debido entrenamiento, capacitación y adiestramiento, entonces los estamos enviando al campo de batalla sin las debidas herramientas y sin la debida preparación. Esto llevará a que muchos fracasen y a que los creyentes renuncien al servicio comprometido antes de tiempo.
  • El discípulo cambia su carácter a la imagen de Jesús (2Cor.3:18). Para que esto ocurra debe el discípulo de Cristo tener la disposición a cambiar su estilo de vida, su corazón, sus hábitos, etc. (Jn.13). De Ananías leemos que él era un hombre devoto y con un buen testimonio (Hch.22:12). El carácter de todo servidor es lo que a la hora de la verdad pesa en el servicio como cristianos (Ex.18:21 / 1Tim.3:1-7 / Hch.6:3 / 2Tim.2:15-24).
  • El discípulo crece en habilidades y capacidades (Ef.4:11-16 / Mt.10). El discípulo primero debe aprender a servir con sus habilidades, dones, capacidades y talentos (manos a la obra), para ministrar efectivamente (2Tim.3:16-17 / Hebr.10:24 / Ef.2:10 /  Hch.9:10s).

Existe una diferencia marcada entre líderes que capacitan a líderes y aquellos que capacitan a seguidores.

  • Los líderes que ayudan a los seguidores en su desarrollo añaden al crecimiento de la iglesia. Tienen más bien una visión limitada, se concentran en el programa de una iglesia, no necesariamente reproducen su ministerio ni su iglesia.
  • Los líderes que capacitan a otros líderes traen multiplicación a la iglesia. Tienen una visión que va más allá que ellos mismos, son dadores generosos, levantan a otros líderes y se satisfacen del triunfo y del crecimiento de otros.

Se dice que la prueba final de un liderazgo es si permite que otros le sigan y que ellos  lleven adelante la obra comenzada.


ASIMILANDO (2 Timoteo 3:16-17)

[1] ¿Qué lecciones aprendió durante este estudio? Anote máximo tres lecciones aprendidas. ¿Qué escuchó que Dios le impresionaba, hablaba durante esta sesión?

[2] ¿Qué pasos va a tomar para ejecutar lo aprendido? Sea específico. ¿Cómo y cuándo va a comenzar con la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿A quién le va a rendir cuentas acerca del proceso de ejecución de las lecciones?

[3] ¿Cuáles desafíos cree usted que va a enfrentar en la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿Qué cosas ve usted como favorables para la aplicación de las lecciones?

[4] ¿Con quién va a compartir lo aprendido en esta lección? ¿Cuándo le compartirá?

[5] Anote a continuación una petición de oración relacionada con la sesión y la lección. Comparta con otros su petición y permita que ellos oren con usted.
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lunes, 10 de febrero de 2020

el servidor reflexiona (2Tim.2:1-7)

"Así que tú, hijo mío, fortalécete por la gracia que tenemos en Cristo  Jesús. Lo que me has oído decir en presencia de muchos testigos,  encomiéndalo a creyentes dignos de confianza, que a su vez estén  capacitados para enseñar a otros. Comparte nuestros sufrimientos, como buen soldado de Cristo  Jesús. Ningún soldado que quiera agradar a su superior se enreda en cuestiones civiles. Así mismo, el atleta no recibe la corona de vencedor si no  compite según el reglamento. El labrador que trabaja duro tiene derecho a recibir primero  parte de la cosecha. Reflexiona en lo que te digo, y el Señor te dará una mayor comprensión de todo esto" (2Tim.2:1-7) NVI

El ministro y sus meditaciones (2Tim.2:7)

Pablo nos acaba de decir que un líder debe fortalecerse en la gracia, debe invertir en la vida de otros líderes; debe estar listo para sufrir penalidades; debe luchar como buen soldado concentrado/enfocado; debe correr la carrera como un atleta que corre con integridad, no usando trampas; y trabajar con dedicación como lo hace un buen labrador (agricultor).

Todas estas recomendaciones le ayudan al ministro a cumplir la tarea encomendad, y le ayudan a seguir con paciencia en la obra a la que ha sido llamado. Sobre estos asuntos debe un ministro reflexionar y permitir que Dios le aclare lo que estas verdades significan para su diario vivir y para su ministerio. Pablo creía que estas ilustraciones podían ayudar y animar a Timoteo en su ministerio. Es por eso que le hace el llamado a reflexionar sobre las cosas que Pablo le acaba de escribir.

Reflexione:

  • Esta no es la primera vez que Pablo le hace este llamado a Timoteo (1Tim.4:15). La  idea es la de ejercitar la mente, observar, pensar (Diccionario Strongs). Este llamado no lo hace solamente el apóstol Pablo, a través de toda la Biblia leemos de este llamado (Dt.4:39 / Prov.24:32 / Hebr.3:1 / Hebr.7:4 / Hebr.12:3).
    • Es obvio que las verdades de la Biblia deben ser consideradas, hay que reflexionar sobre ellas para así entender su profundidad y su aplicación a la vida y al ministerio. Todo líder debe hacer de la reflexión un ejercicio personal para así crecer en entendimiento de las verdades divinas.
    • Los creyentes son personas que reflexionan. No solamente leen por cumplir con un plan de lectura. Ellos leen y reflexionan para entender las verdades espirituales. El entendimiento no nos llega por medios misteriosos o mágicos. Hay un trabajo que cumplir: reflexionar.
    • El libro de Proverbios nos hace un llamado similar: "Hijo mío, si haces tuyas mis palabras y atesoras mis mandamientos; si tu oído inclinas hacia la sabiduría y de corazón te entregas a  la inteligencia; si llamas a la inteligencia y pides discernimiento; si la buscas como a la plata, como a un tesoro escondido, entonces comprenderás el temor del SEÑOR y hallarás el conocimiento de Dios. Porque el SEÑOR da la sabiduría; conocimiento y ciencia brotan  de sus labios" (Prov.2:1-6) NVI.
  • El consejo a reflexionar que da el apóstol Pablo a Timoteo suena muy similar al consejo que Dios le dio a Josué cuando éste asume el liderazgo sobre el pueblo de Israel (Jos.1:6-9). El éxito de Josué estaba directamente relacionado con su actitud frente a la Palabra de Dios. La primera recomendación que Dios le dio a Josué al recibir el mando sobre el pueblo de Israel fue la de meditar y cumplir toda la ley de Dios (Jos.1:1-9): "Este Libro de la Ley no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él día y noche, para que cuides de hacer todo lo que en él está escrito. Porque entonces harás prosperar tu camino y tendrás éxito" (Jos.1:8 NBLH).
    • "Este libro de la ley no se apartará de tu boca": En tiempos antiguos la Palabra era leída en voz alta como ayuda para poder ser memorizada. A esa práctica es que se está haciendo alusión en este versículo. (Dt.6:6-9).
    • "Meditar": Recitarla en voz baja. (Sal.1:1-3 / Sal.119:11.15.99 / Prov.2:1-5 /  Col.3:16 / 2Tim.3:16).
    • "Cuides de hacer todo": requiere de atención intencionada para hacer y cumplir lo que dice la Palabra de Dios (Dt.5:29-33 / Mt.7:21-24 / Lc.11:28 /  Jn.13:17 / Jn.14:21 / Stg.1:22-25).
    • La prosperidad y el éxito de un líder y de todo creyente radica en su relación con la  Palabra de Dios. Todo líder debe aprender a reflexionar en las verdades de la Biblia para así entender el significado de las mismas, poder aplicarlas a la vida y al ministerio, tener convicciones basadas en la Biblia, poder hablar de ellas con seguridad y consecuentemente tener éxito en la obra (Sal.1:1-3 / 2Tim.3:14-17 / 2Tim.4:1-5).
    • Una y otra vez vemos que Josué cumplía la Palabra de Dios, la recordaba y la enseñaba a sus seguidores (Jos.1:12-15 / Jos8:30-35 / Jos.11:15 / Jos.23:6.14-16).

Las palabras de la Biblia son palabras vivas, llenas de sabiduría, pero empacadas en palabras humanas. Reflexionando acerca de las palabras de la Biblia es que podemos descubrir las riquezas espirituales que hay en ellas (Dt.6:7 / Sal.63:5-6). Especialmente los ejemplos usados por el apóstol en los versículos anteriores (2Tim.2:3-6) deben ser considerados, ya que contienen una fuerza inimaginable de ánimo, exhortación y de sabiduría para el ministerio.

El Señor te dará entendimiento:

La persona que busca entendimiento lo va a obtener de parte del Señor - es una promesa. El hombre se dedica a reflexionar y Dios le da el entendimiento. No se trata de solamente entender la Biblia intelectualmente, sino más bien por revelación de Dios. Pero lo uno no va separado de lo otro (Ef.1:17-18 /  Jn.16:13 / Jn.14:26).
Es necesario que Dios nos abra la mente para entender las verdades divinas (Lc.24:45). Podemos orar que Dios nos dé el correcto entendimiento de sus verdades (Ef.1:17-18 / Stg.1:5 / Stg.3:15). Aun el hombre más inteligente requiere de la revelación divina para entender los principios del reino de Dios.

En el proceso de la reflexión debemos recordar que Pablo le da a Timoteo algunas directrices:

  • Leer la Palabra de Dios. Ocúpate de la lectura de las Escrituras (1Tim.4:13).
  • Timoteo también debe esforzarse estudiando la Palabra de Dios (2Tim.2:15).
  • Y finalmente recordemos que nos acaba de animar a reflexionar en lo escrito en la Biblia (2Tim.2:7).

Es a través de la Verdad divina que experimentaremos la verdadera libertad (Jn.8:32). La Palabra de Dios es una mina de oro y vale la pena cualquier esfuerzo cavando por encontrar el buen oro (Sal.19:10). Si atesoramos la Palabra de Dios en nuestros corazones nos vamos a dar cuenta que ella nos es un freno poderoso para que no pequemos (Sal.119:11). La Palabra de Dios es la herramienta eficaz para todo ministerio de impacto (Hebr.4:12 /  Ef.6:12 / Is.55:10-11 / 2Tim.3:16). Es por esto que Pablo le dice más adelante a Timoteo: "Predica la Palabra; persiste en hacerlo, sea o no sea oportuno; corrige, reprende y anima con mucha paciencia, sin dejar de enseñar" (2Tim.4:2) NVI.

ASIMILANDO (2 Timoteo 3:16-17)

[1] ¿Qué lecciones aprendió durante este estudio? Anote máximo tres lecciones aprendidas. ¿Qué escuchó que Dios le impresionaba, hablaba durante esta sesión?

[2] ¿Qué pasos va a tomar para ejecutar lo aprendido? Sea específico. ¿Cómo y cuándo va a comenzar con la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿A quién le va a rendir cuentas acerca del proceso de ejecución de las lecciones?

[3] ¿Cuáles desafíos cree usted que va a enfrentar en la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿Qué cosas ve usted como favorables para la aplicación de las lecciones?

[4] ¿Con quién va a compartir lo aprendido en esta lección? ¿Cuándo le compartirá?

[5] Anote a continuación una petición de oración relacionada con la sesión y la lección. Comparta con otros su petición y permita que ellos oren con usted.
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sábado, 1 de febrero de 2020

el servidor fortalecido por gracia - 2Tim.2:1


“Timoteo, mi querido hijo, sé fuerte por medio de la gracia que Dios te da en Cristo Jesús” (2Tim.2:1) NTV

La necesidad de poder:

Recordemos que el apóstol es consciente de que pronto partirá de esta vida y que Timoteo tendrá que enfrentar los asuntos de la iglesia y de su vida sin el apoyo de su maestro, apóstol y padre espiritual. Para que Timoteo pueda enfrentar todos los retos existentes y por haber requiere de fuerzas que de ninguna manera las va a encontrar en sí mismo. 
La fortaleza requerida por un servidor solamente la consigue en Dios. Dios y Su gracia es la fuente inagotable de poder. El apóstol Pablo había experimentado esa fortaleza de Dios en aquel momento que sus amigos lo habían traicionado, abandonado, y mientras él tenía que enfrentar los juicios en Roma solo. Pablo habla que fue fortalecido por Dios para poder así cumplir cabalmente la tarea a la que fue llamado, y eso en medio de circunstancias difíciles: "Pero el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas para que por medio de mí se llevara a cabo la predicación del mensaje y lo oyeran todos los paganos. Y fui librado de la boca del león. El Señor me librará de todo mal y me preservará para su reino celestial. A él sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén" (2Tim.4:14-17) NVI.

En el Nuevo Testamento nos enseña Pablo lo siguiente acerca de esa fortaleza de Dios:
  • Es necesaria para enfrentar los ataques del enemigo (Ef.6:10).
  • Solamente a través de la fortaleza de Dios es que un líder puede vivir en paz en  tiempos de prosperidad y en tiempos de escasez (Filp.4:13).
  • Sin la fortaleza de Dios es imposible servir a Dios (1Tim.1:12). Por cierto, el poder de Dios es la base de todo ministerio efectivo (Hch.1:8). Necesitamos fuerzas para confiar lo aprendido a otros que son capaces de enseñar a otros. Fuerza para encomendar lo recibido a gente fiel (2Tim.2:1-2).
  • Para el tipo de ministerio que Pablo esperaba que Timoteo cumpliera se requiere de la fortaleza y del poder de Dios. La verdad no se entiende sin la ayuda del Espíritu Santo (1Cor.2:13-14).
Además leemos que Dios no nos ha dado un espíritu de cobardía sino de poder, de amor y de dominio propio (2Tim.1:7). Solamente así es que podemos avanzar en la tarea de la expansión del reino de Dios.
  • Josué es animado a ser fuerte para poder cumplir con la tarea encomendada, la conquista de la tierra prometida (Jos.1:6-9).
  • Cuando David se estaba acercando a los días de su partida de esta tierra, le recomienda a su hijo Salomón que fuera fuerte y que fuera hombre para poder cumplir la tarea como rey del pueblo de Israel (1Re.2:1-3 / 1Cron.22:13).
  • Cuando David estaba experimentando un momento de gran estrés en su vida recurrió a Dios para ser fortalecido y así poder enfrentar a los enemigos que le habían causado tanto daño (1Sam.30:1-6).
  • Fue en el poder de Dios que Esteban ministró en su tiempo y muchos se convirtieron y otros experimentaron milagros en su vida (Hch.6:8).
De ninguna manera vamos a sobrevivir los desafíos y las demandas de la vida y del ministerio ni vamos a aprovechar las oportunidades de la vida y del ministerio si no nos fortalecemos continuamente en el poder de Dios.
El verbo fortalecer está acá anotado en imperativo presente (continuo), lo que significa que el llamado es a estar constantemente fortaleciéndose. La idea es estar continuamente conectado con la fuente de poder divino. De ninguna manera podemos confiar en una experiencia única del pasado, es más bien un continuo llenarse con el poder de lo alto.
Igualmente notamos que en Ef.5:18 el llamado es a buscar continuamente la llenura con el  Espíritu Santo. Es un llamado y es una actividad continua a buscar la llenura del Espíritu Santo. Notamos también que existe el peligro de estar llenos de otras cosas (vino, drogas, adicciones de toda clase, hiper-actividad, etc.) que no nos benefician en el caminar con Dios ni nos son útiles para la vida de victoria. Los días malos solamente los podemos sobrevivir bien si aprovechamos bien el tiempo andando llenos del Espíritu Santo (Ef.5:16).

La fuente de poder:
  • La fuerza humana:
Es obvio que la fuerza que llega a ser verdadera ayuda no viene de nosotros mismos. La fuerza humana no es más que eso, humana. Cuando Pedro declaró en sus propias fuerzas que iba a defender a Jesús, no entendía que en el momento que los enemigos de Jesús iban a atacar a su maestro sería incapaz de cumplir sus palabras. Finalmente resultó huyendo y negando a Jesús (Mr.14:29-30). En otra ocasión, cuando Jesús andaba sobre el agua, Pedro pidió poder caminar también sobre el agua. Todo fue bien por un rato hasta que la fe de Pedro comenzó a claudicar (Mt.14:26-31). Sin el poder de lo alto no vamos a caminar muy lejos.

Como servidores de Dios podemos ser tentados a creer que el aplauso y reconocimiento de la gente, los estudios y los títulos que tiene o las experiencias adquiridas lo hace un ministro efectivo y exitoso. Pero la realidad es totalmente otra. Cuando nos paramos detrás de un púlpito para predicar, y si somos totalmente sinceros con nosotros mismos, nos damos cuenta que para semejante tarea no estamos preparados lo suficiente. Además, las debilidades y los fracasos personales solo revelan que se requiere mucho más que la fuerza humana para poder ser un ministro efectivo. Si somos honestos, entonces debemos admitir que frecuentemente nos sentimos desnudos e inefectivos. La solución descansa en el poder de Dios obrando en y a través de nosotros.

El ministro que no admite que en sus fuerzas no puede hacer nada que valga la pena, puede ser llevado por Dios a un punto en el cual dolorosamente tiene que reconocer que sin Dios no puede hacer nada. Solamente debemos recordar a Moisés cuando quiso ayudar a salvar a su pueblo en sus propias fuerzas. Él tuvo que reconocer que así nunca iba a poder liberar al pueblo del oprobio. Recordemos también a Pedro en su intento por proteger a Jesús - al final terminó negándolo. Gracias a Dios, éstos hombres aprendieron la lección y a pesar de sus fallas Dios los restauró, educó y preparó para ser hombres que cumplieron su llamado con éxito.

Si queremos ministrar con poder no podemos dejar a un lado la experiencia de la gracia de Dios. Debemos llegar a vivir la realidad de la dependencia de Dios en todo momento, declarar constantemente nuestra propia bancarrota, y estar en manos de la gracia y de la misericordia de Dios. Esa gracia tiene muchas caras: salvación por gracia, recibir el perdón no merecido, vivir el favor de Dios en el cumplimiento de nuestras tareas, experimentar la presencia de Dios, ver las bendiciones y la ayuda de Dios en nuestra vida en todo momento, etc. (2Tim.1:9-10 / Ef.2:4-6 / 2Cor.9:5 / 1Cor.15:10).
  • La fuerza de Dios:
Para poder cumplir con la tarea encomendada es necesario tener otro poder - estamos hablando del poder de Dios. Pablo le dice a Timoteo que se fortalezca en la gracia que hay en Cristo Jesús (2Tim.2:1). En Ef.6:10 enseña Pablo que nos debemos fortalecer en el Señor y en el poder de su fuerza para poder enfrentar al enemigo con sus acechanzas. David se fortaleció en el Señor su Dios (1Sam.30:6). Jesús envió a sus discípulos a ser testigos y a hacer discípulos a todas las naciones, pero también es Él quien da el poder y la  autoridad para poder ser exitosos en esta tarea (Mt.28:18-20 / Hch.1:8). Dios es la fuente de nuestro poder.

‘Fortalécete’
La palabra ‘fortalécete’, usada acá en 2Tim.2:1, significa empoderar o tener fuerza (Diccionario Strong) y está relacionada con la palabra 'dunamis' que aparece en Hch.1:8. 'Dunamis' significa igualmente fuerza. Además tiene la idea de poder milagroso (Rom.15:19) (Diccionario Strong). 

¿Cómo podemos ser entonces fuertes en el Señor para poder enfrentar los retos de la vida y del ministerio con éxito? Partiendo de las citas bíblicas arriba mencionadas podemos aprender algunas lecciones de cómo es que nosotros podemos ser fuertes en el Señor:
  • Para ser fuertes en el Señor requerimos ante todo del poder del Espíritu Santo. En este caso estamos hablando del bautismo en el Espíritu Santo, el ser revestidos de poder (Hch.1:8 / Rom.15:19 / Lc.24:46-49 - investidos: vestirse, ponerse un vestido). El Espíritu Santo nos ha sido dado para que esté EN nosotros (Jn.14:15-17  / Rom.8:9 / 1Cor.3:16), SOBRE nosotros (Hch.10:44-47 / Hch.19:5-6 / Lc.24:46-49)  y CON nosotros (Jn.14:15-17 / Vers.17 - con: estar al lado / Hch.10:38).
    • Para mantenernos llenos del Espíritu Santo nos recomienda Pablo en Ef.5:18-21 que dejemos a un lado la vida desordenada (el pecado siempre  entristece al Espíritu Santo y de poder - Ef.4:30),
    • que nos dediquemos a practicar la disciplina cristiana de la alabanza y la  adoración a Dios
    • y que nos dediquemos igualmente a la comunión sana con otros creyentes.  Es en esa dinámica de las disciplinas cristianas que permanecemos llenos con el Espíritu Santo.
    • Fue en medio de la ministración a Dios, de parte de los líderes de la iglesia de Antioquía, que el Espíritu Santo habló (Hch.13:1-3) y cuando Pablo y Silas en la cárcel alababan a Dios las cadenas fueron rotas por el poder de Dios y toda una familia llegó a conocer a Jesucristo como su Salvador (Hch.16:25).
  • Cuando confiamos en la gracia de Dios se manifiesta el poder de Dios en y a través de nosotros, esto, a pesar de las debilidades que podamos tener o experimentar. Se trata de aceptar los límites que tenemos y confiar totalmente en la gracia, es en ese momento de dependencia que el poder de Dios se manifiesta a través de nosotros (2Cor.12:8-9 / 2Cor.13:4 / Gal.3:5).
El reino de Dios es de los pobres en espíritu (Mt.5:3 / Isa.57:15), de aquellos que reconocen su propia bancarrota y confían plenamente en Dios. Sin Dios no podemos hacer nada.
    • El éxito de Jesús era el resultado de la gracia de Dios en y sobre su vida (Lc.2:40 / Jn.1:14).
    • Los apóstoles testificaban de la resurrección de Cristo con poder porque la gracia de Dios estaba con ellos (Hch.4:33). No eran sus títulos ni posiciones ni misteriosos métodos los que los hacían aptos para ese ministerio que tanto nos impresionan, era la gracia de Dios sobre sus vidas.
      • Esteban fue un hombre que Dios grandemente usó. Pero de él se dice que era un hombre lleno de la gracia de Dios y de poder (Hch.6:8). Los milagros no ocurrían porque usaba el agua del Jordán o el aceite de oliva de Israel. Era la gracia de Dios y Su poder que obraban a través de éste hombre. La gracia de Dios y el poder van de la mano. Esteban dependía totalmente de Dios. Esteban veía esos milagros en su ministerio porque Dios le daba la mano.
      • Pablo muy bien sabía que el ministerio y su éxito era un asunto de la gracia de Dios (Rom.1:5). El llamado es un gesto de bondad de parte de Dios, y para que el ministerio dado a nosotros produzca el fruto que Dios espera, entonces Dios nos debe dar la mano - extender gracia. Tampoco estamos en el ministerio porque somos mejores que el resto de los creyentes – es pura gracia, es un privilegio poder servir juntamente con Dios. Si Dios hace cosas grandes a través de nosotros no es por nosotros mismos, sino porque su gracia nos acompaña y nos da el privilegio de ser instrumentos Suyos.
Pablo entendía claramente que la fuente de su poder era la gracia de  Dios (1Tim.1:15-16) – la gracia lo salvó, la gracia lo restauró, la gracia lo envió, la gracia lo empoderó, la gracia lo sostuvo, etc.

Pablo quería ser librado de aquel aguijón en la carne, pero a pesar de sus oraciones Dios no le ‘solucionó’ el problema. Más bien leemos que Dios iba a permitir que el poder de Dios se manifestara a través de este apóstol en su debilidad (2Cor.12:9). Pablo sabía lo que significa ser fortalecido por la gracia que hay en Cristo Jesús. Dios es quien provee (y no solo debemos pensar en dinero) todo lo necesario para que el ministro pueda hacer su ministerio en el lugar en el que Dios lo ha puesto (2Cor.9:8-11 / Rom.12:6).

Y lo que Dios nos da, eso nos lo da por gracia – recuerde el llamado es por gracia, el ministerio y su impacto es por gracia, etc. Si estoy orando por un enfermo no es mi título, ni mi fórmula ni mi experiencia la que va a motivar a Dios a actuar poderosamente a través de mí. 
Igual se aplica esto al momento que predicamos o hacemos cualquier otra cosa para el Señor. A veces pensamos que si Dios actuó a través de mí es porque soy o hice algo especial. Recordemos que es por gracia que Dios nos usa. Eso nos debe dar confianza para seguir haciendo lo que Dios nos llamó hacer. No es por lo grande que nosotros seamos, sino por lo grande que es Él.
      • Pedro y Santiago nos dicen claramente que Dios resiste al orgulloso, pero le da gracia a los humildes (Stg.4:6 / 1Pe.5:5). Pedro además nos enseña que debemos crecer en la gracia (2Pe.3:18).
      La gracia experimentada puede y debe ser desarrollada y nutrida. Como dijo alguien: la experiencia constante de gracia es como la labranza en la selva. Gracia inicial es como limpiar un terreno en la selva, pero si no se cuida, pronto volverá a desaparecer por el crecimiento de los arbustos de la selva. Si crecemos en la gracia podemos expandir nuestro territorio. Los arbustos de la selva pueden ser muy bien las obras, las fórmulas, los rituales, nuestras experiencias, nuestros títulos, etc., que fácilmente surgen y ahogan la buena siembra.
La gran tentación que tenemos como líderes es estar satisfechos con la gracia recibida en un momento de la vida y del ministerio. Recibimos gracia para un cierto ministerio y nos sentimos bien en ese nivel. Pero lo cierto es que Dios tiene más para cada uno de nosotros, no podemos dejar de crecer, no importando la edad. Para cada período o etapa de la vida Dios nos quiere dar gracia, igualmente para cada etapa del ministerio. Yo necesito gracia para el ministerio que estoy desarrollando hoy, y mañana Dios me dará más gracia para el ministerio que Dios quiere que desarrolle mañana. Lo importante es que no me quede quieto, sino que crezca en gracia. Cada nueva tarea requiere de más gracia. Debemos crecer en gracia y no solamente volvernos más viejos y resabidos, más bien debemos ser cada vez más dependientes de Dios y desear que Dios extienda Su mano para ayudarnos. Crecer en gracia es ser cada día mejores canales de Su gracia y poder, abrir cada día más espacio a Dios para que Él se manifiesta a través de vasos frágiles.
    • El ministrar desde una posición moldeada por la gracia nos mantiene humildes y nos hace poderosos en Dios.
      • Desde esa dependencia constante de Dios, y entendiendo que es por gracia que estamos donde estamos, podemos ministrar con confianza y sin vergüenza como Dios manda. Es la gracia la que nos autoriza, después de una semana de posibles fracasos (no estamos hablando de ciertos pecados que sí descalifican a un pastor de estar predicando), a pararnos el domingo detrás del púlpito y entregar un mensaje de vida. Si una cierta medida de justicia o santidad es un prerrequisito para predicar el domingo, la mayoría de los púlpitos deberían estar entonces vacíos. No se trata de negar nuestros pecados. Si los hay debemos arrepentirnos. El ministro debe aprender a buscar el trono de gracia (Hebr.4:16) y desde esa dinámica de pedir y recibir perdón entonces ministrar con gracia la Verdad de la Biblia.
      • En estos tiempos en los que la iglesia sufre de ‘titulitis’, de tener celebridades como predicadores, y de tener creyentes que comparan los diferentes programas de una iglesia, es tiempo que retomemos las cosas simples proporcionadas por la gracia de Dios, abrazadas por la fe y que tengan el sello de Cristo. Como ministros de Dios debemos renovar nuestra dependencia de él a diario. No solo necesitábamos la gracia cuando nos convertimos o cuando comenzamos el ministerio, también ahora y siempre dependemos de la gracia de Dios - de la mano que Dios nos extiende. Solamente si experimentamos a diario la gracia de Dios es que podemos de verdad comunicar la verdad con gracia y con poder, y de tal manera que la gente nos crea.
    • IMPORTANTE NOTAR: La gracia no es una gracia para hacer lo que se nos da la gana, creyendo que podemos abusar de la gracia de Dios y que podemos pecar como se nos dé la gana. La Biblia es clara en decirnos que la gracia nos lleva a disciplinarnos en la vida y a vivir una vida como Dios manda (Tit.2.11-14). La vivencia de la gracia nos lleva a santificarnos para así ser vasos de honra y no de deshonra (2Tim.2:20-21).
    • Otro asunto importante que se debe considerar es el que observamos en Hch.8:18. No podemos comprar con dinero las bendiciones y el poder de Dios. La ‘simonía’, como se le llama al proceder de Simón, es el deseo de tener la vida, el poder de Dios y Sus promesas sin someter la vida a Cristo. La ‘simonía’ es tratar de obtener algo de Dios con un poco de plata. Se dice de Simón que era alguien aparentemente grande (Hch.8:10), pero tuvo que reconocer no tener el verdadero poder. El camino al verdadero poder lo describe Pedro cuando le dice a Simón que debe más bien arrepentirse y creer en el Señor Jesús. No podemos comprar la salvación, ni la sanidad, ni la prosperidad, ni el poder de Dios ni podemos ofrecer salvación, sanidad o poder por plata (2Re.5:15-16 / Mt.10:8 / 1Tim.6:5). El ser generosos a raíz de nuestra entrega a Dios y ver las bendiciones que después se desprenden de ese actuar cristiano maduro es otro asunto muy diferente a la expectativa de Simón.
  • Pablo ora para que los creyentes sean fortalecidos en el hombre interior por medio del poder del Espíritu Santo (Ef.3:16 / Col.1:9-11). Para poder andar fortalecidos en el poder de Dios la oración es una clave. Podemos orar que el Señor nos fortalezca y que seamos investidos constantemente del poder de Dios (Lc.11:9-13).
  • Incremento del poder viene después de haber resistido firmemente al diablo (Lc.4:1-14). Jesús fue llevado lleno del Espíritu Santo al desierto. Allí fue tentado, pero no se dejó vencer en ningún momento. Después de pasar la prueba regresó a Galilea en el poder del Espíritu. Vemos la siguiente secuencia: lleno - prueba -  incremento de poder en el Espíritu Santo. Tendemos a evitar los sufrimientos y las pruebas, sin embargo si las enfrentamos con la ayuda de Dios, confiando en la gracia de Dios y teniendo la actitud correcta, saldremos experimentando una mayor dimensión del poder del Espíritu Santo. Las dificultades vistas desde la perspectiva de Dios no están pensadas para destruirnos, más bien ocurren para hacernos más fuertes y para que fluya más poder a través de nuestras vidas (Stg.1:2-4 / Rom.5:3-4  / 1Pe.1:6-8).

ASIMILANDO (2 Timoteo 3:16-17)

[1] ¿Qué lecciones aprendió durante este estudio? Anote máximo tres lecciones aprendidas. ¿Qué escuchó que Dios le impresionaba, hablaba durante esta sesión?

[2] ¿Qué pasos va a tomar para ejecutar lo aprendido? Sea específico. ¿Cómo y cuándo va a comenzar con la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿A quién le va a rendir cuentas acerca del proceso de ejecución de las lecciones?

[3] ¿Cuáles desafíos cree usted que va a enfrentar en la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿Qué cosas ve usted como favorables para la aplicación de las lecciones?

[4] ¿Con quién va a compartir lo aprendido en esta lección? ¿Cuándo le compartirá?

[5] Anote a continuación una petición de oración relacionada con la sesión y la lección. Comparta con otros su petición y permita que ellos oren con usted.

sábado, 11 de enero de 2020

una llamado serio - predique la Palabra de Dios

"En presencia de Dios y de Cristo Jesús —quien un día juzgará a los vivos y a los muertos cuando venga para establecer su reino —te pido encarecidamente: predica la palabra de Dios. Mantente preparado, sea o no el tiempo oportuno. Corrige, reprende y anima a tu gente con paciencia y buena enseñanza. Pues llegará el tiempo en que la gente no escuchará más la sólida y sana enseñanza. Seguirán sus propios deseos y buscarán maestros que les digan lo que sus oídos se mueren por oír. Rechazarán la verdad e irán tras de mitos. Pero tú debes mantener la mente clara en toda situación. No tengas miedo de sufrir por el Señor. Ocúpate en decirles a otros la Buena Noticia y lleva a cabo todo el ministerio que Dios te dio". (2Tim.4:1-5) NTV

"Esfuérzate para poder presentarte delante de Dios y recibir su aprobación. Sé un buen obrero, alguien que no tiene de qué avergonzarse y que explica correctamente la palabra de verdad" (2Tim.2:15) NTV.

El ejemplo del reformador ESDRAS:
"Porque Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley …" (Esd.7:10) RV60.
La vida del reformador Esdras es un ejemplo para toda persona que quiera traer reformas espirituales a su vida, a su familia, a su iglesia y al mundo (Esd.7:6-10). Esdras fue un maestro muy versado, reconocido por el rey y apoyado por Dios (Esd.7:6):
  • Esdras determinó estudiar la Palabra de Dios con todo el corazón, decidió obedecerla y enseñarla a otros. Así llegó a ser Esdras el gran reformador de su tiempo. Toda reforma /progreso /impacto espiritual tiene sus raíces en la Palabra de Dios. El estudio dedicado de la Palabra de Dios es clave para todo verdadero avivamiento y para todo ministerio cristiano de impacto (Jos.1:8 / Sal.1:1-3 / 2Tim.3:15-17 / 1Jn.5:3).
  • Todo siervo de Dios que quiera dejar huellas dignas de ser seguidas debe estudiar y practicar la Palabra de Dios. Predicar y no aplicar es peligroso (2Tim.3:10 a 2Tim.4:5 / Mt.7:24 / Jn.13:17 / Sal.119). En el caso de Josué vemos que Dios le instruye diciendo que, si quiere tener éxito en su labor, entonces el meditar y el guardar la Palabra de Dios es la clave (Jos.1:8).
  • Después de que Esdras había estudiado con diligencia la Palabra de Dios y haberla practicado, se dedicó a enseñar a otros (Neh.8:1-9 / 2Tim.4:2 / 2Tim.2:2).
Nota importante a los que predicamos y enseñamos en la iglesia
Recordemos que hemos sido llamados a predicar la Palabra de Dios. Hacer declaraciones vacías o hacer anuncios basados en los deseos egocéntricos humanos o predicar mitos y filosofías huecas es engañar a la gente. 
Estudiemos usando debidamente las reglas de la interpretación bíblica. Prediquemos con claridad la Palabra de Dios. Así veremos luego cómo la gente llega a la fe verdadera en Cristo y cómo los creyentes son fortalecidos en su fe, sus vidas son cambiadas a la imagen de Cristo y son preparados para toda buena obra. 
  • Prediquemos la palabra de Dios (2Tim.4:2-5 / 1Tim.4:15-16 / Tit.1:9 / 1Tim.4:6-7,11-16 /2Tim.3:16-17). 
  • Manejemos con precisión la palabra de verdad (2Tim.2:15). 
  • RECUERDE que como maestros seremos juzgados con más severidad (Stg.3:1).
  • Alimentemos y pastoreemos con responsabilidad al rebaño de Dios (Hch.20:25-28).

ASIMILANDO:

1. ¿Cuál es la importancia de tener un adecuado plan de estudio personal de la Biblia? ¿Tiene usted un plan de estudio bíblico? ¿Cuál es su plan de estudio bíblico? ¿Qué desafíos a enfrentado en la ejecución de un plan de estudio regular de la Biblia? (2Tim.3:16-17 / Esd.7:6-10 / Sal.1:1-6).

2. ¿Cuál es el valor y la importancia de tener los mentores/maestros correctos para el progreso espiritual, emocional, ministerial? ¿Quiénes son tus mentores y maestros? ¿Cómo han influido ellos en su vida? (Sal.1:1-3 / 2Tim.1:11-13 / 2Tim.2:2,15 / 2Tim.3:10-14).

3. ¿Cuál es el valor y la importancia de un plan de educación continua y de estudio bíblico para un ministerio de impacto? (2Tim.4:1-5). ¿Cuál es el plan suyo de educación continua? Cuando hablamos de un plan de educación continua estamos hablando de procesos para un constante estudio, crecimiento, progreso en conocimiento, carácter, habilidades.
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miércoles, 6 de marzo de 2019

Rendir cuentas es bíblico y es espiritual

“Yo te di la gloria aquí en la tierra, al terminar la obra que me encargaste. Ahora, Padre, llévame a la gloria que compartíamos antes de que comenzara el mundo. »Te he dado a conocer a los que me diste de este mundo. Siempre fueron tuyos. Tú me los diste, y ellos han obedecido tu palabra. Ahora saben que todo lo que tengo es un regalo que proviene de ti, porque les he transmitido el mensaje que me diste. Ellos aceptaron el mensaje y saben que provine de ti y han creído que tú me enviaste”(Jn.17:4-8) NTV 

“¿Alguno de ustedes está pasando por dificultades? Que ore. ¿Alguno está feliz? Que cante alabanzas. ¿Alguno está enfermo? Que llame a los ancianos de la iglesia, para que vengan y que oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor. Una oración ofrecida con fe, sanará al enfermo, y el Señor hará que se recupere. Y, si ha cometido pecados, será perdonado. Confiésense los pecados unos a otros y oren los unos por los otros, para que sean sanados. La oración ferviente de una persona justa tiene mucho poder y da resultados maravillosos” (Stg.5:13-16) NTV 

Jn.17 / Lc.16:2 / Mt.18:23 / Ez.20:36 / Ecl.11:9 / Ecl.4:9-10 / Mt.12:36 / 2Cor.5:10 / Gal.6:1-2 

Hay muchas directrices bíblicas acerca del rendimiento de cuentas y del hacernos responsables el uno al otro. Pero para muchos, la idea de revelar información personal parece restrictiva o incluso una invasión de la privacidad. El rendir cuentas parece un obstáculo para la búsqueda del placer, la prosperidad y el prestigio. La mayoría de las personas prefieren mantenerse aisladas y no involucrar a otros en sus negocios, mucho menos en su vida privada. La Biblia, sin embargo, deja en claro que los cristianos deben rendir cuentas y ser responsables los unos a los otros. El rendir cuentas en el cuerpo de Cristo es un principio bíblico. (Dr. Charles Stanley). 

EL EJEMPLO DE JESÚS:
Jesús fue enviado por su Padre con una misión específica. Llegando al final de Su recorrido en la tierra Jesús rinde cuentas al Padre quien lo había enviado. En Jn.17 notamos que Jesús por propia voluntad rinde cuentas de su trabajo realizado. Sabemos que Jesús no era un sospechoso de malos andares, sin embargo, Él pone sobre la mesa lo que hizo y los resultados. 

EL EJEMPLO DEL APÓSTOL PABLO:
El apóstol Pablo también rindió cuentas de su trabajo. Cuando regresó de su primer viaje misionero fue inmediatamente a la iglesia que lo había enviado e informó todo lo que Dios había hecho a través de ellos (Hch.14:24-28). 
La palabra ‘informar’ que aparece en Hch.14:27 significa: anunciar, dar aviso, dar cuentas (Diccionario Vine Nuevo Testamento en e-Sword) (Hch.15:4-6 / Hch.15:12 / Hch.21:19-22). Notamos que Pablo no tenía ningún problema en rendir cuentas de su vida y de su ministerio. Igual se presenta Pablo ante los líderes en Jerusalén para rendir cuentas en cuanto a lo que enseñaba (Gal.2:1-9). El saber que debemos rendir cuentas nos va a ayudar a vivir una vida diferente y a hacer el trabajo de acuerdo a lo que se espera de nosotros (Rom.14:12). El rendir cuentas nos ayuda a guardar una buena reputación (Prov.22:1), a mantenernos enfocados en aquello que sí tiene valor, y en cumplir con integridad la obra encomendada. 

¿Cuál es la importancia de rendir cuentas? (Lc.16:2 / Lc.12:42 / Rom.14:12)

Tanto en el mundo secular como en la iglesia se habla mucho de la necesidad de rendir cuentas para evitar la corrupción y la falta de integridad en las personas y en las instituciones. El rendir cuentas es esencial en toda sociedad. De alguna manera todos somos llamados a rendir cuentas: los ciudadanos, los políticos, el empleado, el estudiante, el profesor, etc. Si no cumplimos con una cierta ley de un país seremos llamados a rendir cuentas y en caso dado tenemos que sufrir las consecuencias de nuestras decisiones. 
Rendir cuentas es simplemente ser responsable. Gerentes deben rendir cuentas a la junta directiva respectiva, ancianos rinden cuentas a sus pastores, pastores rinden cuentas a sus supervisores, etc. El concepto de rendir cuentas es definido por el diccionario de la lengua inglesa (Nueva York, 1987) como: “Ser sujeto a la obligación de reportar, explicar o justificar; ser responsable ante alguien de algo”. 
El rendir cuentas es un acto en el cual una persona se somete al escrutinio, sea formal o informal, de otras personas o de sus autoridades, tomando la iniciativa de informar, anunciar o presentar lo que ha o lo que está ocurriendo en su vida y ministerio, dando libertad a los otros a indagar, hacer preguntas y en caso dado permitir ser confrontado para ser corregido. 
“Rendir cuentas significa desarrollar relaciones con otros cristianos que ayudan a promover verdadera espiritualidad, honestidad, obediencia a Dios, y que motivan una genuina evaluación del caminar personal con Dios y de las relaciones con el prójimo” (Marks of Maturity – biblical characteristics of a Christian leader de J. Hampton Keathly III, Biblical Studies Press, 1999).

Este concepto igual se encuentra en la Biblia y es una recomendación que Dios les da a todos los creyentes y a cada líder cristiano: 
  • Primero que todo debemos notar que la Biblia nos enseña que cada persona debe rendirle cuentas a Dios (Rom.14:12 / Ecl.11:9-10 / Ecl.12:14 / Lc.12:48). Toda persona debe responsabilizarse delante de Dios por sus pensamientos, hechos y actitudes. Los cristianos y los no-cristianos rendirán cuentas ante un Dios soberano (Rom.3:9-19 / Filp.2:9-11). Jesús aclaró que un día todos los humanos tendrán que rendir cuentas ante Dios (Mt.12:36). Si una persona no reconoce esta verdad tiende a desviarse y a gravitar hacia un estilo de vida pecaminoso, lleno de actos violentos y tiranos y permiten toda clase de maldades e inmoralidades.

  • La Biblia también nos dice que todos los creyentes somos parte de un cuerpo y que cada uno tiene una responsabilidad definida en este cuerpo (1Cor.12). De esta manera todo creyente está interconectado con el resto del cuerpo y no vive solamente para sí mismo. Esto igual vale para los líderes cristianos. Cada cual es responsable frente al prójimo. El hermano sí es importante para mí y yo debo ser importante para el hermano. Sí me debe interesar el bienestar del prójimo y al final mi bienestar será también de gran beneficio para el prójimo (Gn.4:9 / Gal.6:1-2). Si usted sabe de un amigo creyente que no anda bien y que anda contrario a lo que la Biblia enseña, entonces usted tiene la responsabilidad de ayudar a tal individuo a corregir su caminar, confrontándolo gentilmente, expresando perdón y animándolo a seguir los mandamientos de Dios - todo esto es posible si existe la disposición de rendir cuentas (Stg.5:16). Claro que nosotros también debemos estar dispuestos a ser confrontados y a recibir exhortación y reprensión si lo requerimos.

  • Otro aspecto de rendir cuentas es el de animar y edificar al prójimo. Todos requerimos de que alguien nos apoye, nos anime, nos de la mano en determinado momento de la vida. Un grupo al cual se le rinden cuentas no solamente se concentra en el tema de los pecados, en lo negativo, en las tentaciones, sino que también es un lugar en el cual se expresa un interés genuino por el otro ayudándole a crecer espiritualmente y dejándose ayudar (Hebr.10:24-25 / 1Tes.5:11). La Biblia sugiere que dos son mejor que uno (Ecl.4:9-10). Vivir la vida cristiana en un mundo secularizado no siempre es fácil. La cultura, los desafíos en el trabajo y en la vida en general tratan frecuentemente de desviar nuestra atención de aquellas cosas que son trascendentales. El pecado igualmente nos asedia, los deseos pecaminosos nos tientan a tomar decisiones que pueden destruir nuestras vidas y nuestras familias y puede acabar con nuestro ministerio. Todo en este mundo parece trabajar en contra de una vida santa delante de Dios. 
    • Por eso el libro de Proverbios reclama y dice: “Muchos son los hombres que proclaman su propia lealtad, pero un hombre de confianza, ¿Quién lo hallará?” (Prov.20:6). Es por eso que debemos tener en cuenta que la ayuda de otra persona nos puede colaborar a superar esta contradicción en la vida (Prov.27:17 / Prov.12:1). El versículo en Prov.27:17 nos hace ver que el crecimiento personal es agilizado por la contribución de otro. La vida simplemente requiere de la ayuda de otros para poder experimentar verdadera superación personal. Este versículo muestra que frecuentemente hay un abismo entre lo que decimos y lo que somos. Muchas veces decimos que amamos a Dios, pero al momento de sincerarse las cosas pueden sonar diferentemente. “La honestidad es un asunto de suma importancia para el hombre que lucha contra el pecado sexual. La honradez comienza al examinar uno mismo su corazón, sus pensamientos y sus acciones”. El sincerarse delante de otra persona es de gran beneficio en el proceso de proteger la vida de pecado o para salir de hábitos pecaminosos.
Muchas veces somos ciegos en cuanto a nuestros propios pecados y al posible desvío que estamos viviendo. Viendo la amonestación de Natán a David en 2Sam.12:5-6 notamos que David pudo ver fácilmente el pecado en la vida del hombre de la historia que menciona Natán, pero no pudo ver su propio pecado hasta que Natán le reveló directamente y le hizo ver que ésta historia era en realidad su propia historia (2Sam.12:7). 

Vea otras confrontaciones anotadas en la Biblia: 
  • Saúl fue confrontado y llamado a rendir cuentas. Samuel confronta a al rey Saúl a raíz de su desobediencia a los mandamientos de Dios. Lo triste es que Saúl nunca se arrepintió de sus malas decisiones y de su desobediencia (1Sam.13:13 / 1Sam15:19.23).
  • Elías confrontó a Acab respecto a su mal vivir. No fue Elías el que trajo el problema sobre Israel sino Acab (1Re.18:18). Acab no se arrepintió de sus malos caminos y murió (1Re.21:19-20).
  • Juan el Bautista amonestó a Herodes (Mt.14:4). Herodes tristemente tampoco pensó en cambiar su vida.
  • El apóstol Pablo confrontó a Pedro en un momento en el que Pedro había dejado principios bíblicos por agradar a un grupo de gente (Gal.2:14).
  • Jesús confrontó a los fariseos quienes no vivían la religión pura y santa (Mt.23). Jesús limpia el templo (Mt.21:12-17).
  • Jesús además nos enseña un camino para ayudarle a un hermano que se desvió para que sea restaurado (Mt.18).
 ¿Y qué pensar en el caso de nosotros? 
  • Vemos fácilmente la paja en el ojo del prójimo, pero no vemos la viga en nuestra propia vida (Mt.7:1-5). Por eso requerimos de alguien quien nos ayude a ver lo que no anda bien con nosotros para así poder tomar decisiones que llevan a la vida y no a la muerte.
  • Lea la historia del fariseo y del publicano (Lc.18:9-14). El fariseo creyó que él era mejor que ese otro pecador terrible y no se dio cuenta que su propia actitud era completamente hipócrita.
  • Vea también la historia de los escribas en el caso de la mujer sorprendida en adulterio (Jn.8:1-9). Los fariseos que acusaban a aquella mujer no vieron lo que pasaba en su propia vida y los problemas que tenían, hasta que Jesús los hizo reflexionar. Requerimos de gente que nos haga reflexionar en el momento correcto. Ya que muchas veces somos ciegos a nuestros propios pecados y faltas, debemos agradecer si tenemos amigos como en el caso de David quien tuvo a Natán. Gente que nos ama tanto y que se preocupa por nosotros, siendo sensibles a Dios, para dejarse usar en el momento y en la manera correcta para hacernos ver lo que nosotros no vemos (nos ayudan a ver los puntos ciegos). Estas son personas que además tienen suficiente valor para desafiarnos en cuanto a nuestro comportamiento. Al mismo tiempo debemos tener en la vida a una persona que tenga el derecho de preguntarnos y confrontarnos respecto a nuestra relación con Dios y con el prójimo, alguien a quien le rendimos cuentas de verdad. 
  • También tenemos que reconocer que el rendir cuentas es de gran ayuda, ya que tendemos a parecer como ovejas que andan por su propio camino, nos dejamos engañar y nos alejamos de aquello que es bueno para nosotros (Mt.10:6 / Mt.18:12 / Is.53:6 / Jer.50:6 / 1Pe.2:25). Hacer discípulos significa enseñar a otros a que obedezcan a Dios y este asunto no se puede llevar a cabo sin una cierta medida de rendimiento de cuentas. El rendir cuentas promueve el liderazgo servidor (Ef.4:11s / Hebr.13:17 / 1Pe.5:1-4). Una de las marcas de un liderazgo servidor es que cuida lo que se le ha encomendado (1Cor.4:1-2). El rendir cuentas protege tanto al líder como a las ovejas (Hebr.13:17 / 1Tes.5:12 / 1Tim.3:1-5). 

El caso de Salomón:
En el caso de Salomón vemos que le faltaba un Natán. En 1Re.10 vemos la gloria de Salomón, pero en 1Re.11 leemos que Salomón tenía un problema profundo. Eso nos enseña que el capítulo 10 no garantiza que no haya posibilidad de un capítulo 11. 
Esto nos lleva a concluir que cada día debemos dirigir nuestro corazón a Dios. Somos vulnerables y existen peligros para todos. Debemos ser honestos y hablar con gente en quien confiamos sobre las vulnerabilidades en nuestra vida.
Nos podemos preguntar si la historia de Salomón en el capítulo 11 se hubiera podido evitar si Salomón hubiera tenido un Natán en su vida. Puede ser que Salomón no veía la necesidad de tener un Natán, ya que él tenía tanta sabiduría y nadie le podía enseñar algo.

Leyendo 2Sam.7 y 2Sam.12 vemos que David abrió primero su corazón y su vida a Natán. A raíz de ese hecho Natán tenía una puerta abierta para confrontar a David. 

APLICACIÓN: 

Las personas evitan la responsabilidad por varias razones: el orgullo, la prepotencia, la ignorancia, el miedo y la autosuficiencia. Este es un enfoque peligroso para la vida. Nuestro enemigo conoce nuestras debilidades y sabe cómo explotarlas. Con el apoyo y la ayuda de amigos podemos prevalecer. Hay fortaleza al aceptar las dinámicas saludables en el cuerpo de Cristo. 
  • ¿Tiene usted un grupo o persona a la cual le rinde cuentas regularmente? ¿Pueden ellos hacerle las preguntas delicadas? Explique 
  • ¿Cuáles asuntos hay que considerar para un rendimiento de cuentas saludable? 
  • ¿Cómo se ve una organización si nadie le rinde cuentas a nadie? 
  • ¿Qué impedimentos existen en su organización para un rendimiento de cuentas saludable? ¿Qué debe mejorar o qué debe cambiar para que se dé ese rendimiento de cuentas?
No importa el cargo o la posición en la iglesia. Es tiempo que seamos responsables y que no nos engañemos creyendo que no somos vulnerables. Necesitamos de gente a la que le rendimos cuentas sinceramente. No le debemos dar lugar al diablo con una vida secreta untada de maldad. 
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