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sábado, 10 de agosto de 2019

restaurando al caído (Gal.6:1-5)

Una mirada de cerca a la cita en la carta a los Gálatas capítulo 6

"Hermanos, aun si alguno es sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradlo en un espíritu de mansedumbre, mirándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. Llevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo. Porque si alguno se cree que es algo, no siendo nada, se engaña a sí mismo. Pero que cada uno examine su propia obra, y entonces tendrá motivo para gloriarse solamente con respecto a sí mismo, y no con respecto a otro. Porque cada uno llevará su propia carga" (Gal.6:1-5) LBLA

¿Cuál debe ser la actitud de la iglesia frente a un hermano que ha caído en la tentación? ¿Qué debemos hacer frente a tal situación? Podemos fácilmente tomar una posición equivocada y reaccionar con crítica, rechazo, alejamiento, avergonzarlo, aislarlo, divulgar rumores o aun calumniarlo. PERO también podemos seguir otra ruta y considerar las recomendaciones que el apóstol Pablo sugiere acá en la carta a los Gálatas.

[1] CUALQUIERA PUEDE SER SORPRENDIDO:

En estos versículos no se especifica el tipo de pecado. No importando el tipo de pecado, cualquier hermano puede ser sorprendido - tomado por sorpresa, no lo planeó ni lo esperaba, pero ocurrió. 
"La palabra que usa Pablo (paráptóma) no quiere decir un pecado consciente, sino un resbalón como el que podría dar cualquiera en una carretera helada o en un sendero peligroso" (William Barclay).

Ningún creyente anda completamente libre de pecado. Los deseos pecaminosos aun obran en el creyente y cada quien debe andar alerta para no caer en tentación (Gal.5:16-28). Especial atención requieren aquellos pecados que mantienen a un creyente atrapado. Pablo no está llamando a no tratar con los pecados, tampoco llama a esconder o ignorar las faltas que en su momento van a dañar la vida del creyente y la de aquellos que él influencie. 

[2] EL LLAMADO A RESTAURAR:

Como sea, si un hermano es atrapado en una falta o pecado, ¿qué debemos hacer? El apóstol Pablo claramente nos llama a restaurar al caído.
Restaurar significa remendar, equipar completamente, reparar, poner el miembro dislocado en su posición correcta, hacer regresar; también describe el trabajo de un cirujano cuando extirpa un tumor de una persona.

Es obvio que hay un camino correcto y un camino incorrecto al tratar al hermano caído. Recordemos que todos somos de alguna manera vulnerables y debemos cuidarnos. Es de suma importancia que la iglesia esté atenta a aquellos que por cualquier razón son sorprendidos en alguna falta (transgresión, paso en falso, desviación de la rectitud y de la verdad, ofensa, pecado) para ayudarles y para que no terminen en el lugar equivocado o en la perdición total. 

La ayuda debe hacerse en el espíritu correcto para no espantarlo, avergonzarlo y finalmente perderlo. El ministerio de la restauración es el ministerio de Dios, y Dios nos ha llamado a ese ministerio. Nuestra reacción frente a las faltas de otros creyentes no debería contener pensamientos de cómo podemos salir de éste. Más bien estamos llamados a ayudar al hermano, a ganarlo para que siga en el camino de la verdad y en la comunión con la iglesia.

La restauración busca ayudar al hermano a escapar de las trampas de diablo: "Y el siervo del Señor no debe ser rencilloso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido, corrigiendo tiernamente a los que se oponen, por si acaso Dios les da el arrepentimiento que conduce al pleno conocimiento de la verdad, y volviendo en sí, escapen del lazo del diablo, habiendo estado cautivos de él para hacer su voluntad" (2Tim.2:24-26) LBLA

[3] CONSEJOS PARA QUIEN RESTAURA:

[A] El apóstol Pablo escribe y dice que los espirituales están llamados a restaurar siguiendo los pasos correctos en la actitud correcta (Gal.6:1-3 / Hebr.5:13-14 / Mt.18:15-20)
Pablo comenzó en Gal.5 haciendo un llamado a todos los creyentes cristianos a andar en el Espíritu manifestando los frutos del Espíritu. Ahora viene y nos da unos consejos prácticos acerca de cómo andar en el Espíritu evitando el orgullo y la envidia, específicamente en cómo ayudar con mansedumbre al hermano que ha sido sorprendido en una falta. 
Según lo que nos viene enseñando el apóstol acerca del andar en el Espíritu, el espiritual es:
  • aquel que produce los frutos del Espíritu (Gal.5:22-23);
  • aquel quien vive personalmente una vida crucificada con Cristo y que vence las pasiones y los deseos de la naturaleza pecaminosa (Gal.5:24);
  • aquel quien vive en el Espíritu buscando agradar a Dios huyendo de las pasiones juveniles (Gal.5:16,25 / Gal.6:6-10 / Rom.8:4-5);
  • aquel quien vive en humildad y en paz con los hermanos (Gal.5:26 / Lc.14:10 / Filp.2:1-3 / Gal.5:15 / Stg.3:14-16 / 1Pe.5:5); el espiritual no se cree demasiado importante como para no juntarse con los que han fallado; tampoco se cree mejor que el resto de los cristianos (Gal.6:3).
  • y el espiritual restaura con mansedumbre - mansedumbre es uno de los frutos del Espíritu (Gal.6:1 / Gal.5:23).
[B] RESTAURAR CON UN ESPÍRITU DE MANSEDUMBRE: Hay que restaurar en un espíritu de mansedumbre (dócil, manso, es una expresión de ternura y gracia sin alcahuetar; es el equilibro entre demasiada ira y ser demasiado blando; se usa de un animal domado; es fuerza bajo un perfecto control) (Ef.4:1-2 / Mt.5:5 / 2Tim.2:25 / 1Cor.4:21 / Tit.3:2 / Mt.11:29). 
Pablo sugiere que no nos acerquemos al hermano con dureza, rechazo, espíritu de superioridad o ataque, sino con una sincera y amorosa preocupación. Recordemos la manera como Jesús trató a Pedro en diferentes ocasiones (Mt.14:22-33 / Jn.21:15-19).

"El peligro de los que están tratando de vivir de veras la vida cristiana es que tienen la tendencia de jugar duramente las caídas de los demás. Hay un elemento de dureza en muchas buenas personas. Hay muchas buenas personas a las que no se puede ir a llorar en su hombro, o a confesarle una experiencia de fracaso o derrota; mostrarían muy poca simpatía. Pero Pablo dice que, si una persona da un traspiés, el verdadero deber cristiano es ayudarla a que se ponga en pie otra vez" (William Barclay).

[C] El restaurador se mira así mismo para no caer en la trampa de predicarle a otros y él mismo ser finalmente descalificado (Gal.6:1,3 / Mt.7:1-5 / 1Cor.9:27 / 1Cor.13:1-3 / 2Cor.13:5-6). 
Todos los creyentes son tentados (1Cor.10:13 / 2Pe.3:17) y todos somos vulnerables. Eso nos llama a ayudar de la manera como nosotros queremos que nos ayuden en dado caso.
    • Ninguna persona es mejor que la otra (Gal.6:3). Todos los humanos son pecadores y dependen de Dios (Rom.3:23 / Rom.6:23). No hay lugar para que alguien se crea mayor que otros (Mt.23:12 / Rom.12:16 / 2Cor.10:12).
    • Tanto el que restaura como el que es restaurado se pueden acercar a Dios solamente por medio de Cristo Jesús (Lc.18:11 / Gal.2:15-21 / Ef.2:11-22).
    • Debemos vivir en un constante auto-examen. Nada nos trae más gozo, paz y autoridad que el tener una conciencia limpia (Mt.7:1-5 / 2Cor.13:5 / Lam.3:40 / Sal.119:59 / 1Cor.11:28,31 / Hebr.12:15 / 1Jn.3:20-21).
[D] COMPARTIENDO LAS CARGAS: Nos ayudamos mutuamente al llevar las cargas de los otros. Es verdad que no podemos solucionarle todos los problemas a la gente; no somos Dios (Mt.8:17 / 1Pe.2:24). Pero así como Cristo nos da la mano para ayudarnos, para ser perdonados, para ser restaurados; igualmente nosotros podemos extender la mano con compasión, en oración, con perdón, con animo, con exhortación, con ayuda práctica (Jn.13:34-35 / Gal.5:13-14 / Ex.23:5 / Num.11:11-12 / Dt.1:12 / Is.58:6 / Lc.11:46 / Rom.15:1).

Cada quien es responsable por su propia vida y tendrá que rendir un día cuentas a Dios (Gal.6:5 / Mt.12:36 / Mt.18:23 / Rom.14:12 / 2Cor.5:10). 

Hay una clase de carga que tiene que ver con el prójimo - esta tiene que ver con cumplir la ley de Cristo amando al prójimo, teniendo un sincero interés por el prójimo, sirviendo y ayudando al prójimo en el Espíritu de Cristo. 

La otra carga es la personal; nadie puede llevar esta por mí; son obligaciones que yo debo cumplir y ninguno otro lo puede hacer por mí.

La iglesia tiene la responsabilidad de ayudar al hermano errante, pero cada individuo debe tomar su responsabilidad personal en cuanto a tratar con el pecado y las tentaciones.
Es como cuando vamos de paseo y cada quien lleva su morral, pero en dado momento le ayudamos al compañero, especialmente en el momento en el cual el recorrido se torna difícil y el compañero está cansado o anda herido por los desafíos del camino - esto obedece a la ley de Cristo (Gal.5:14 / Jn.13:34 / Jn.15:12).
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viernes, 2 de agosto de 2019

¿lo aceptaría?

"Pero, cuando Pedro llegó a Antioquía, tuve que enfrentarlo cara a cara, porque él estaba muy equivocado en lo que hacía. Cuando llegó por primera vez, Pedro comía con los gentiles que son cristianos, quienes no estaban circuncidados. Pero después, cuando llegaron algunos amigos de Santiago, Pedro no quiso comer más con esos gentiles. Tenía miedo a la crítica de los que insistían en la  necesidad de la circuncisión. Como resultado, otros cristianos judíos imitaron la hipocresía  de Pedro, e incluso Bernabé se dejó llevar por esa hipocresía. Cuando vi que ellos no seguían la verdad del mensaje del evangelio, le dije a Pedro delante de todos los demás: «Si tú, que eres  judío de nacimiento, dejaste a un lado las leyes judías y vives como un gentil, ¿por qué ahora tratas de obligar a estos gentiles a seguir las tradiciones judías?" (Gal.2:11-14) NTV


HAY DOS COSAS QUE EN LA COMUNIDAD CRISTIANA REPRESENTAN DESAFÍOS ESPECIALES:


[1] Uno de estos desafíos es tener una preocupación sincera por el bienestar del otro, una preocupación que en caso dado llega al punto de ir y confrontar al hermano de la manera correcta, si es que éste anda por caminos equivocados y con actitudes malsanas (Gal.6:1 / Is.35:3-4 / Ez.34:16 / Mt.18:12-15 / Lc.15:4-7,22--32 / Stg.5:19-20 / 1Jn.5:16 / Jud.1:22-23).
  • El propósito de esto es la restauración, es querer ver al hermano bien y rescatarlo del camino equivocado. El hermano SÍ nos debe preocupar (Gn.4:9). Es verdad que el hermano es responsable por su vida y toma finalmente las decisiones para su vida. También es verdad que él no nos puede culpar de cosas por las cuales él es responsable (Dt.24:16 / 2Re.14:6 / Jer.31:29-30). Aun así, nosotros sí debemos, con preocupación sincera y de la manera correcta, buscar ayudar al hermano cuando vemos que anda por caminos equivocados y que lo llevan a la perdición o destrucción. El interés por el bienestar del hermano es nuestro deber cristiano - la confrontación en amor y en humildad construye y no destruye (Gal.6:1 / Jn.13:34-35).
  • La manera cómo procedemos en el caso y en los momentos de confrontación, la actitud, el momento y la manera como lo hacemos son todos temas de vital importancia. El apóstol Pablo lo describe en la carta a los Gálatas de la siguiente manera: "Amados hermanos, si otro creyente está dominado por algún pecado, ustedes, que son espirituales, deberían ayudarlo a volver al camino recto con ternura y humildad. Y tengan mucho cuidado de no caer ustedes en la misma tentación. Ayúdense a llevar los unos las cargas de los otros, y obedezcan de esa manera la ley de Cristo. Si te crees demasiado importante para ayudar a alguien, sólo te engañas a ti mismo. No eres tan importante. Presta mucha atención a tu propio trabajo, porque entonces obtendrás la satisfacción de haber hecho bien tu labor y no tendrás que compararte con nadie. Pues cada uno es responsable de su propia conducta" (Gal.6:1-5) NTV

[2] El otro desafío tiene que ver con la manera cómo recibimos el ser corregidos. ¿Cómo respondemos cuando un hermano se nos acerca porque tiene una preocupación sincera y válida acerca de nuestro comportamiento? ¿Lo aceptamos?CLARO, mucho depende de cómo se nos acerca el hermano y del carácter del hermano. Pero digamos que él es un hermano de buen carácter. ¿Aceptaríamos la reprensión, la corrección? Tristemente notamos que muchos cristianos en tales casos se ofenden y se alejan diciendo: "No juzgue".Hoy en día no se enfatiza mucho el tema de la humildad, del arrepentimiento y de la corrección. Más bien se enfatiza todo lo relacionado con los temas de la auto-estima, de la auto-realización y del sentirse bien a cualquier precio. Muy poco se habla del sacrificio y de la obediencia a Dios (Lc.9:23 / Mt.7:15-27).
  • La Biblia habla de 'reprender' (poner en evidencia; convencer, refutar, exponer) al que anda por sendas equivocadas o en pecado - esto debe ser una dinámica natural en la iglesia por el bien de la gente que es parte de la congregación. Esto debe hacerse con el propósito de ser fortalecidos en cuanto a nuestra fe (1Tim.5:10 / 2Tim.4:2 / Tit.1:13 / Mt.18:15 / Lc.3:19 / Jn.3:20 /Ef.5:11).
  • El mismo Señor corrige a sus hijos (Hebr.12:5-11 / Apoc.3:19 / Dt.8:5 / Jer.10:24 / Jer.30:11 / Jer.31:18 / 1Cor.11:32).
  • No nos conviene rechazar la corrección (Prov.3:11-12 / Prov.15:10,32 / Hebr.12:7-12).
APLICACIÓN:¿Qué lecciones aprendió durante este estudio? Escriba una o dos frases completas que resuman las lecciones aprendidas.

¿Debe arrepentirse de algo? - sea específico/a ¿Qué pasos debe tomar para ser obediente a los mandatos de Cristo? Sea específico.


Anote a continuación una petición de oración; y use este asunto para orar en este instante a Dios.


Comparta con una persona lo aprendido en esta lección. ¿A quién le compartirá? ¿Cuándo le compartirá?

martes, 15 de enero de 2019

¿Quién es tu ayudador?



Cántico para los peregrinos que suben a Jerusalén. 
"Levanto la vista hacia las montañas, ¿viene de allí mi ayuda? ¡Mi ayuda viene del SEÑOR, quien hizo el cielo y la tierra! Él no permitirá que tropieces; el que te cuida no se dormirá. En efecto, el que cuida a Israel nunca duerme ni se  adormece. ¡El SEÑOR mismo te cuida! El SEÑOR está a tu lado como tu  sombra protectora. El sol no te hará daño durante el día, ni la luna durante la noche. El SEÑOR te libra de todo mal y cuida tu vida. El SEÑOR te protege al entrar y al salir, ahora y para siempre" (Sal.121:1-8) NTV

La vida es un viaje en el cual podemos experimentar cosas buenas como también cosas malas. No sabemos lo que el mañana nos depara. Y hacer planes sin incluir al SEÑOR es puro atrevimiento y tontería. Lo único que sabemos con toda seguridad es que en algún momento nos espera la muerte, el partir de este mundo (Stg.4:13-16 / Job 14:1-2 / Sal.39:5 / Sal.102:3 / 1Pe.1:24 / 1Jn.2:17).

A lo largo de nuestro caminar sobre esta tierra estamos de alguna manera conscientes que cualquier cosa puede pasar y que pueden haber de un día para otro cambios drásticos en nuestra vida. Lo vemos en el caso de Job quien en un día tenía de todo, era próspero, tenía empleados, tenía tierras y ganado, tenía hijos; y en un solo día todo cambió. Job pierde su salud, sus riquezas, su negocio, sus hijos. 
Otro ejemplo de cambios repentinos en la vida es el de José, quien en un día se encontraba en la cárcel y en el otro llegó a ser el segundo al mando de toda una nación; así terminó un largo trayecto de experiencias dolorosas (Sal.105:16-22). 

Sabemos que vivimos en un mundo que cambia constantemente y que además no es perfecto. A veces cambia más rápido de lo que nos gusta - y no siempre cambia para bien.  Sistemas, estructuras, circunstancias externas, la tierra, el mundo entero - todo cambia. Igualmente en el caso de los líderes y las personas (tanto en el mundo en general como en la iglesia), estas vienen y van. Nosotros cambiamos - la vida tiene sus etapas, nos envejecemos, la salud puede experimentar cambios drásticos. ¿Y quién puede frenar todo esto, evitarlo o escapar de ello? Esta realidad trata de infundirnos temor e inseguridad.

¿A dónde mirar en esos momentos? ¿De dónde viene la ayuda que necesitamos?

El Salmo 121 es un salmo que los peregrinos israelitas, que subían a Jerusalén para adorar, cantaban en el camino. Tres veces al año subían los israelitas a Jerusalén para participar de ciertas festividades. En el camino tenían que superar peligros, amenazas, cansancio, y toda clase de otros desafíos. Mientras avanzaban en el camino ellos cantaban este Salmo. En este Salmo notamos cómo ellos fijaban su mirada en la fuente que de verdad podía darles la ayuda oportuna, el consuelo, la fortaleza, la visión y la esperanza de un futuro seguro. Ellos declaraban su confianza en aquel quien los observaba y cuidaba a lo largo de todo el camino.

"Levantaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro?" (Sal.121:1) LBLA

¿En quién ponemos la mirada? (Hebr.11:24-27 / Hebr.12:1-2)
  • para tener valor y vivir una vida que marca la diferencia,
  • para rehusar las cosas temporales y alcanzar lo verdadero,
  • para preferir o aceptar el sufrimiento temporal por alcanzar lo eterno,
  • para no temer lo que la gente le pueda hacer y más bien poner su confianza en la Roca eterna,
  • para seguir firme en el camino de la verdad y llegar bien a la meta, 
  • para superar todos los desafíos que se le presenten en el camino.
Existe el peligro de poner la mirada en el lugar equivocado
Cuando nos encontramos en momentos difíciles o cuando queremos asegurar que no nos ocurra nada malo somos tentados a buscar la ayuda en el lugar equivocado.
  • Si nos va bien y tenemos éxito tendemos a pensar que fuimos nosotros los buenos, inteligentes y hábiles para alcanzar lo que ahora se ve y olvidamos que es Dios quien nos da las fuerzas, la salud y las habilidades para salir adelante. Nos creemos la fuente de los éxitos y promulgamos la fe en nosotros mismos (Dt.8:17-18 / Dt.9:4 / Is.10:8-14).
  • El temor por lo que nos puede ocurrir en el camino radica frecuentemente en que hemos depositado nuestra confianza precisamente en aquellas cosas y personas que cambian, que son inciertas, que son inestables, que además no son perfectas y que nos han desepcionado. Tendemos a construir nuestra vida sobre arena (Hebr.13:5-6 / Mt.6:25 / Mt.7:24-27). O como lo dice la Biblia en otro lado: confiar en Egipto, en sus carros, en su gente y en su fuerza es una trampa con resultados costosos (Is.31:1 / Is.30:16 / Is.36:10 / Sal.33:16-17 / 2Cron.16:7 / Jer.2:13 / Jer.17:5 / Sal.146:3-5).
  • El ejemplo de Pedro
"Entonces Pedro lo llamó: - Señor, si realmente eres tú, mándame que vaya hacia ti caminando sobre el agua. - Sí, ven - dijo Jesús. Entonces Pedro se bajó por el costado de la barca y caminó sobre el agua hacia Jesús. Pero, cuando vio el fuerte viento y las olas, se aterrorizó y comenzó a hundirse. «¡Sálvame, Señor!» - gritó. De inmediato, Jesús extendió la mano y lo agarró. «Tienes tan poca fe - le dijo Jesús -. ¿Por qué dudaste de mí?»." Mt.14:28-31 NTV
NO FUERON LOS VIENTOS FUERTES ni las olas violentas que en aquel momento pusieron en peligro la vida de Pedro - Pedro alejó la mirada de Jesús y la puso en lo que lo rodeaba, la tormenta, las olas, las leyes naturales, etc., y DUDÓ DE JESÚS y de SU Palabra.
En cualquier momento/tiempo de tormenta o tensión - y también en cualquier buen momento - la mirada puesta fijamente en Jesucristo nos trae dirección, propósito, consejo, paz, consuelo y restauración.
Y si nos encontramos en momentos críticos, de estrés, de confusión, de dudas, de miedo, de sufrimientos de pérdidas, etc. - Mirar a Jesús es recordar la Palabra de Dios, Sus promesas; es recordar aquellos momentos en los que vimos el poder de Dios actuando en nuestra vida; además podemos SIEMPRE acudir a Jesús en oración. Él no está lejos. Él escucha nuestras oraciones y es poderoso para ayudar (Sal.120:1 / Sal.18:6 / Sal.107:13 / Sal.118:5 / Sal.103).
". . . Y corramos con perseverancia la carrera que Dios nos ha puesto por delante. Esto lo hacemos al fijar la mirada en Jesús, el campeón que inicia y perfecciona nuestra fe. . . ." (Hebr.12:1-2) NTV

"Mi socorro viene del SEÑOR, que hizo los cielos y la tierra" (Sal.121:2) LBLA

Los israelitas hicieron una declaración poderosa:
  • El SEÑOR creador del cielo y de la tierra, y no los dioses falsos o los ídolos de las naciones, es quien ayuda de verdad - Él es el verdadero Dios (Jer.10:11).
  • El SEÑOR es el poderoso quien está sobre todo lo terrenal y pasajero. Él controla el hoy y el mañana.
La mirada fijada en el SEÑOR Jesús, quien es el poderoso y quien no cambia; es esta mirada la que nos da la seguridad y la visión correcta para vivir una vida en paz, una vida que con paciencia (perseverancia) vence los momentos difíciles, y que además ayuda a marcar la diferencia en un mundo cambiante, caótico y lleno de imprevistos. Jesucristo es la firme Roca en la cual debemos anclar nuestra fe (Hebr.12:1-3 / Is.45:22 / Miq.7:7 / Jn.6:40 / Jud.20-21 / Is.17:7-8). La confianza en el SEÑOR es la clave: Él es quien nos provee seguridad, prosperidad, ayuda divina en el caminar diario y a través de cualquier circunstancia (Sal.37:3-7 / Sal.115:9-11 / Sal.125:1 / Is.12:2 / Is.26:3-4 / Jer.17:7-8 / Prov.3:5-6).

El SEÑOR bueno y perfecto es el mismo siempre y no cambia como una sombra en movimiento (Stg.1:17 / Apoc.1:8); SU poder divino es el mismo siempre y cada generación puede contar con ese poder (Hch.1:8 / Is.41:4). 
El mensaje de la Palabra de Dios es el mismo - no hay que añadirle nada ni quitarle algo. Es el mismo mensaje para todas las generaciones y todos los tiempos (2Tim.3:16-17 / Mt.28:18-20); Las promesas de Su amor y de Su presencia son las mismas siempre (Sal.103:17 / Mt.28:18-20); Si Dios demostró en el pasado SU amor en Cristo rescatándonos de la perdición, lo seguirá haciendo hoy (Hebr.2:17-18 / Hebr.4:14-16). 
EL ES DIGNO DE NUESTRA CONFIANZA. Y recuerde que el llamado también sigue siendo el mismo (Jn.14:12 / Mt.28:18-20 / Mt.10:7 / Mt.4:19).

"¡El SEÑOR mismo te cuida! El SEÑOR está a tu lado como tu sombra protectora" (Sal.121:5) NTV

Seis veces aparece en este Salmo la palabra "SHAMAR" que significa cuidar, proteger, vigilar (Sal.121:3.4.5.7.8).
  • El camino puede ser difícil, pero el SEÑOR conoce el camino y los desafíos que estos representan. Él cuida que nuestro pie no resbale (Sal.91:12 / Prov.3:23.26 / Sal.91:10-12) El cuida las sendas de los justos (Prov.2:8). Él nos guía por el mejor sendero para nuestra vida, nos aconseja y vela sobre nosotros (Sal.32:7-8). No solo nos cuida para que en esta tierra no enfrentemos tropiezos, sino que nos guarda para que lleguemos bien al final de la carrera espiritual (1Pe.1:5 / Jud.24 / 2Tes.3:3). El sabe cuantos cabellos tenemos sobre la cabeza (Mt.10:28-30). Si el Señor no cuida la ciudad de nada vale lo que hacen los guardianes (Sal.127:1 / Sal.33:16-18 / Prov.21:30-31 / 1Cor.3:7).
  • Otros dioses pueden estar distraídos o dormidos como Baal en 1Re.18:27, pero el Dios creador del cielo y la tierra es Dios siempre presente y atento a nuestro caminar (Is.8:9-10).
  • Nuestro Protector es Dios quien nos acompaña a lo largo de todo el camino, sea fácil o sea complicado lleno de desafíos. La historia de Israel y como Dios los acompañó en todos los momentos guardándolos con toda diligencia nos anima - partió el mar rojo para que pasaran con pie seco; los egipcios murieron tratar de perseguir a Israel porque Dios intervino en el momento correcto; milagrosamente proveía comida y agua en el desierto; protegía al pueblo de todo tipo de peligros mientras andaban por el desierto; sanó a Su gente de todo tipo de enfermedades; hizo que las murallas de Jericó cayeran, le daba la victoria al pueblo sobre los enemigos que los querían destruir (2Tes.3:3 / Jud.24 / Sal.91:10-12 / Prov.3:26). 
  • Él es Dios presente (Is.49:10 / Sal.91:1 / Is.25:4 / Hch.18:10 / Hch.23:11 / 2Tim.4:17-18 / Is.43:2 / Mt.28:18-20).
  • "El SEÑOR te protege al entrar y al salir, ahora y para siempre" (Sal.121:8). El Salmo 121 no nos enseña que nunca vamos a pasar por momentos difíciles o que nunca vamos a tener problemas (Jn.16:33 / Rom.8:35-39 / 2Tim.1:12 / 2Tim.4:18).
Hay suficientes ejemplos en la Biblia de personas que pasaron por valles de sombra y de muerte: Job, José, Daniel, Pablo, Jesús, etc. - y nosotros vamos envejeciendo y en algún momento tenemos que morir, si es que Jesús no viene antes. 
La verdad es que en medio de momentos difíciles Dios vigila nuestras vidas, nos guía y cumple Sus propósitos en nosotros (Gn.28:15). 
Y si problemas físicos y externos nos tocan, Dios siempre preserva nuestras almas. Los ejemplos arriba mencionados pasaron en sus vidas momentos muy difíciles, sin embargo, esas cosas nunca destruyeron a estos hombres. En medio de los problemas Dios los cuidaba. En el caso del apóstol Pablo vemos que finalmente los enemigos terminaron quitándole la vida física, pero jamás pudieron destruir a Pablo - no importa lo que nos pueda pasar, nada y nadie nos puede separar de Cristo y de Su amor para con nosotros (2Cor.5:8 / Mt.10:28 / Rom.8:35-39 1Pe.1:5)

ORACIÓN FRENTE A TANTA INCERTIDUMBRE EN EL MUNDO: 

"El SEÑOR es mi fortaleza y mi escudo; confío en él con todo mi corazón. Me da su ayuda y mi corazón se llena de alegría; prorrumpo en canciones de acción de gracias" (Sal.28:7) NTV

"Pero benditos son los que confían en el SEÑOR y han hecho que el SEÑOR sea su esperanza y confianza. Son como árboles plantados junto a la ribera de un río con raíces que se hunden en las aguas. A esos árboles no les afecta el calor ni temen los largos meses de sequía. Sus hojas están siempre verdes y nunca dejan de producir fruto" (Jer.17:7-8) NTV

viernes, 3 de agosto de 2018

La liberación de los sufrimientos (Rom.8:18-23)


"Pues considero que los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria que nos ha de ser revelada. Porque el anhelo profundo de la creación es aguardar ansiosamente la revelación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sometida a vanidad, no de su propia voluntad, sino por causa de aquel que la sometió, en la esperanza de que la creación misma será también liberada de la esclavitud de la corrupción a la libertad de la gloria de los hijos de Dios. Pues sabemos que la creación entera a una gime y sufre dolores de parto hasta ahora.Y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, aun nosotros mismos gemimos en nuestro interior, aguardando ansiosamente la adopción como hijos, la redención de nuestro cuerpo" (Rom.8:18-23) LBLA

Todos los cristianos sufren y experimentan en algún momento de la vida aflicciones. La palabra sufrimientos hace alusión a todo tipo de sufrimientos que una persona pueda experimentar en la vida. Estos sufrimientos, luchas y aflicciones pueden ser de índole material, emocional, espiritual, físicos (enfermedades, persecución, pérdidas, lucha espiritual, abuso, envejecimiento, dolor, debilidad, etc.) (Hch.14:22). El que pasemos por sufrimientos nos recuerda constantemente que aun no hemos llegado al cielo ni a la nueva tierra donde no habrá llanto ni dolor (Apoc.21:1-4). Sin embargo, es importante notar que el sufrimiento no es sin propósito.

  • Sufrimos a fin de que seamos glorificados con Cristo (Rom.8:17). 
  • Los sufrimientos y las aflicciones son necesarias para probarnos, purificarnos e invitarnos a vivir una vida ordenada delante de Dios y del prójimo (2Pe.1:6-7 / Hebr.12:5-11 / Lc.13:1-5). 
  • Los sufrimientos hacen que el creyente dependa cada vez más de Dios (2Cor.1:8-11). 
  • Los sufrimientos nos hacen mejores servidores y ministros (2Cor.1:3-6).

Los sufrimientos, aflicciones y luchas que experimentamos en esta vida no es nuestro final ni nuestra meta. Hay una gloria que será revelada y que no se puede comparar con nada vivido en esta tierra (Rom.8:18 /Col.3:4 / 2Tes.1:7-12,14 / 1Pe.4:13 / 1Pe.5:1 / 1Jn.3:2).

La creación entera sufre las consecuencias del pecado. Ella fue sometida a vanidad - no alcanza los resultados para los cuales fue creada. Hay una interrelación entre los humanos y el bienestar de la tierra. Lo que vemos hoy ocurrir en el mundo no es el plan original de Dios con la creación (Rom.8:19-20). La creación sufre los efectos del pecado, está bajo maldición, sufre violencia, es profanada - todo esto por el pecado de los humanos. La creación no buscó ser condenada a la corrupción. Por la causa del hombre fue sometida a maldición (Gn.3:17-19 / Gn.5:29 / Gn.6:13 / Is.24:5-6 / Jer.12:4,11 / Jer.14:5-6 / Os.4:3 / Joel 1:18).

La otra realidad es que la creación está esperando ansiosamente (estira la cabeza en una espera anhelante y profunda de algo proveniente de un cierto lugar / Rom.8:19,23 / Filp.1:20) el momento cuando los hijos de Dios serán glorificados. Entonces llegará el momento en el que Dios crea cielos nuevos y tierra nueva (Is.65:7 / Hch.3:21 / 2Pe.3:11-13 / Apoc.21:1-5). Mientras tanto la tierra gime y sufre dolores de parto hasta ahora, queriendo ver cumplir el plan de redención divino - ella fue sometida a vanidad en la esperanza de que ella misma será también liberada de la corrupción (Rom.8:20-22). En la revelación de los hijos de Dios la creación también será liberada de la corrupción y de la maldición que experimenta por culpa de los humanos (Rom.8:21 / 2Pe.3:10-13).

Como creyentes en Cristo tenemos viviendo en nosotros el Espíritu Santo y con ello ya experimentamos la primicia (primer fruto) de lo que ha de venir en su plenitud. El Espíritu Santo en nosotros es el primer fruto de lo que será la total cosecha/resultado de la cruz. Ya hemos comenzado a vivir la vida abundante y eterna. Si el primer fruto es tan sabroso, entonces ¿cómo será la plenitud? (Rom.8:15-16,23-27 / Rom.5:5 / 2Cor.5:5 / Ef.1:14).
Pero la perfección aun no se manifiesta. Por eso el creyente, igual que el resto de la creación, gime en su interior anhelando la redención de su cuerpo - queremos ser librados completamente de los sufrimientos y limitaciones de este mundo (Filp.3.20-21 / 2Tim.4:8 / Tit.2:13 / Hebr.9:28 / 1Jn.3:2 / Lc.21:28 / Ef.1:4 / Ef.4:30 / 1Cor.15:50,53-53 / 2Cor.5:2).

Entendiendo lo que se nos viene esperamos, en medio de cualquier sufrimiento, la intervención final de Dios; la esperamos con paciencia, cuidando nuestro caminar con Cristo y sirviendo a Dios y al prójimo como Dios manda (Rom.12:12 / Hebr.6:12,15 / Stg.5:7-11 / Sal.37:7-9 / Sal.62:1,5-6 / Sal.130:5-7 / 2Tes.3:5 / Hebr.10:36 / Hebr.12:1-3 / Stg.1:3-4 / Apoc.1:9 / Apoc.14:12).
Nuestra espera no es fatigosa ni frustrante. Es una espera llena de expectación y de gozo. Por fuera vivimos los desafíos de un mundo afectado por el pecado, tenemos que enfrentar dificultades, sufrimientos, muerte, corrupción, etc. Pero recordamos que el cristiano no vive solo en este mundo - también vive en Cristo y el Espíritu Santo vive en él. No miramos solo hacia este mundo sino hacia arriba de donde nos viene toda ayuda para salir adelante en esta vida y luego vivir la plenitud de la redención.
Vemos la destrucción que trae el pecado, pero también vemos a Dios y Su poder, Su misericordia, Su amor y Sus promesas de vida. El cristiano no espera la destrucción final y la muerte eterna, sino la vida eterna y la manifestación total de la salvación divina.
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sábado, 28 de julio de 2018

La esperanza en los sufrimientos



"Es por esto que nunca nos damos por vencidos. Aunque nuestro cuerpo está muriéndose, nuestro espíritu va renovándose cada día. Pues nuestras dificultades actuales son pequeñas y no durarán mucho tiempo. Sin embargo, ¡nos producen una gloria que durará para siempre y que es de mucho más peso que las dificultades! Así que no miramos las dificultades que ahora vemos; en cambio, fijamos nuestra vista en cosas que no pueden verse. Pues las cosas que ahora podemos ver pronto se habrán ido, pero las cosas que no podemos ver permanecerán para siempre" (2Cor.4:16‭-‬18) NTV

El creyente cristiano y en especial los servidores/ministros del Señor enfrentan momentos difíciles y sufrimientos en la vida (2Cor.4). El apóstol Pablo menciona en sus cartas algunas de las cosas que él vivió. Él dice: Somos vasijas frágiles de barro, presionados por dificultades, estar perplejos (estar sin recursos, en apuros, sin saber qué hacer), perseguidos, sufriendo el desgaste del cuerpo, en peligros de muerte, etc. Sin embargo, el apóstol dice que nunca se da por vencido (perder el ánimo, carecer de valor) (2Cor.4:1,16). Para que Pablo pueda decir algo así debe tener un poder especial que lo sostiene y una visión diferente de la vida. ¿Qué es lo que Pablo tiene y que lo convierte en una persona con mucha esperanza en medio de tantas adversidades? El pasaje de 2Cor.4 nos da alguna luz de aquello que sostenía a Pablo en medio de las aflicciones que enfrentaba. 

[1] La presencia de Dios y el conocimiento de Dios (2Cor.4:6-7). La presencia de Dios en el vaso frágil hace que seamos algo especial, seamos fuertes, capaces y gente con esperanza. Su presencia nos transforma a los que hemos nacido de nuevo en nuevas criaturas (2Cor.5:17 / Ef.4:24 / Col.3:10 / 2Pe.1:4 / Jn.10:10 / Jn.3:16). Somos mortales y no nos podemos salvar a nosotros mismos ni cambiar por nuestras propias fuerzas: La presencia de Dios en nuestra vida como creyente hace la diferencia (2Cor.5:1,4 / Mt.28:18-20 / Gn.28:15)

[2] La esperanza de la manifestación del poder de Dios en su vida y en su cuerpo mortal (2Cor.4:7-12). El creyente enfrenta muchas y diferentes aflicciones y desafíos a lo largo del camino, pero el poder de Dios está a su disponibilidad para fortalecerlo en el hombre interior para marcar la diferencia, tener victoria y servir efectivamente en medio de circunstancias difíciles (Hch.1:8 / Hch.4:7-8,24-31 / Jn.14:16-18 / Ef.3:16 / Col.1:11 / 1Sam.30:1-6)

[3] El espíritu de fe (2Cor.4:13). En medio de las aflicciones y sufrimientos es fácil perder la fe en Dios, la tentación de dejar el camino de la verdad se torna en una gran tentación. Si el creyente pone su mirada en las dificultades y no en las promesas del Señor y en Su poder, entonces las cosas se tornan críticas y peligrosas. Solo la mirada en Jesús ayuda al creyente a salir adelante (Sal.116:10 / Rom.10:17 / Ef.6:16 / Stg.1:5-6 / Hebr.12:1-3).

[4] La esperanza de la resurrección de entre los muertos (2Cor.4:14). El creyente vive negándose a sí mismo y dejando a un lado la vida pecaminosa por amor a Dios y por cumplir con los mandamientos de Dios y sus planes para la vida - entendiendo que los planes de Dios son para vida. También entiende que un día morirá y que resucitará para vida eterna. Esta esperanza lo sostiene y lo mantiene en la carrera sirviendo al prójimo y enfrentando todos los desafíos de la vida y del ministerio con la ayuda y el poder de Dios. Esta esperanza se basa en que Jesucristo fue resucitado (Jn.5:25,28-29 / Jn.11:25 / Hch.24:15 / Rom.8:11 / 1Cor.6:14 / 1Cor.15:19-22 / 2Cor.4:14 / 1Tes.4:16-18).

[5] La necesidad de otros y ver la gracia de Dios obrando en ellos y a través del ministro, y sus resultados - todo esto es suficiente motivación para seguir firme en la fe (2Cor.4:15). Tanto el  ministro sincero como el creyente verdadero sufren lo que sea por amor a otros y por ver a Dios siendo glorificado. La satisfacción que produce el servir a otros y ver la gracia de Dios operando en la vida del prójimo sostiene al creyente en medio de los sufrimientos (Jn.21:16 / 1Cor.15:58 / Gal.6:10). Cuando servimos a Dios de manera sincera en medio de la oscuridad, entonces Dios es glorificado (Mt.5:16 / Jn.15:8 / 1Cor.6:20 / 1Pe.2:9)

[6] La esperanza de la gloria eterna lo sostiene (2Cor.4:16-18). Pablo escribe este pasaje para específicamente ayudarnos a no perder las esperanza, para que nunca nos demos por vencidos. El dice que nuestro cuerpo físico se va desgastando, se envejece, se debilita, se enferma. Sin embargo, el hombre interior del creyente en Cristo cambia continuamente para bien, es renovado cada día. Pablo sigue y dice que los sufrimientos acá en la tierra son pasajeros y livianos (aunque esto no lo percibimos todas las veces de esa manera). El peso de la gloria eterna no se compara con los sufrimientos pasajeros. Las aflicciones son cambiadas por la gloria eterna. Pablo nos anima a poner nuestra mirada en las cosas invisibles, ya que lo que nos rodea y nos aflige y que parece de gran peso nos jala para abajo. TAMBIÉN nos dice que los sufrimientos son una herramienta (producen, obran, consiguen, producen mediante esfuerzo) que nos prepara para la eternidad y añaden a la gloria que vamos a vivir - tienen un efecto positivo y eterno incalculable. Los sufrimientos tienen una recompensa eterna si sufrimos como cristianos - podemos decir que quien más sufre acá el peso de la gloria eterna será mayor (Mt.5:12 / Rom.5:3-5 / 2Tes.1:4 / Hebr.12:10-11/ Stg.1:3-4 / Stg.1:12 / Lc.6:23 / 1Pe.1:7-8 / 1Pe.5:10). La dirección de nuestra mirada juega un papel muy importante como fuente de desánimo o de ánimo y fortaleza (Hebr.11:25-27 / Rom.8:24-25 / Hebr.12:1-3).
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jueves, 14 de junio de 2018

Sufrimientos: oportunidad para crecer en santidad


"¿Acaso olvidaron las palabras de aliento con que Dios les habló a ustedes  como a hijos? Él dijo: 'Hijo mío, no tomes a la ligera la disciplina del Señor y no te des por vencido cuando te corrija. Pues el SEÑOR disciplina a los que ama y castiga a todo el que recibe como hijo'. Al soportar esta disciplina divina, recuerden que Dios los trata como a sus propios hijos. ¿Acaso alguien oyó hablar de un hijo que nunca  fue disciplinado por su padre? Si Dios no los disciplina a ustedes como lo hace con todos sus hijos, quiere decir que ustedes no son verdaderamente sus hijos, sino ilegítimos. Ya que respetábamos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, entonces, ¿acaso no deberíamos someternos aún más a la disciplina del Padre de nuestro espíritu, y así vivir para siempre? Pues nuestros padres terrenales nos disciplinaron durante algunos años e hicieron lo mejor que pudieron. Pero la disciplina de Dios siempre es buena para nosotros, a fin de que participemos de su santidad. Ninguna disciplina resulta agradable a la hora de recibirla. Al  contrario, ¡es dolorosa! Pero después, produce la apacible cosecha de una vida recta para los que han sido entrenados por ella" 
(Hebr.12:5-11) NTV

El Padre celestial, en Su amor, nos cuida y busca lo mejor en nosotros y para nosotros. Aun en los momentos más difíciles que podamos vivir en la vida, Él está cerca y busca transformar nuestras vidas para que vivamos una vida que marca la diferencia. Él no busca darnos golpes para destruirnos. Él siempre busca nuestro bienestar.

Sin embargo, El Señor sí nos disciplina - Él usa circunstancias externas para disciplinar, corregir, formar a aquel a quien Él ama. Muchas veces nos sentimos en tales situaciones difíciles y de dolor como si Dios no nos amara o nos sentimos menos amados o como si Dios estuviera lejos de nosotros. Pero la verdad es otra. La realidad es que la disciplina nos confirma como hijos de Dios. 
Dios no está buscando causarnos dolor, dificultades, aflicciones, sino más bien está preocupado en salvarnos y llevarnos a que seamos todo lo que Él quiere que seamos y que tengamos vida eterna. Dios no nos quiere dejar a la deriva y caminando por caminos errados.
La disciplina es corrección, pero también es enseñar, entrenamiento y formación. Las experiencias exteriores de dolor, sea que hayan sido causadas por nuestra culpa o no, se tornan en herramienta para Dios para conseguir Sus buenos propósitos en nosotros - fortalecernos en nuestra fe, crecer en santidad, crecer en nuestra dependencia de Él, etc.
Un llamado importante que encontramos en estos versículos es el de no despreciar la disciplina y el de no dejarnos desanimar por ella. Debemos tomar la disciplina en serio y permitir que cumpla con su cometido divino (Hebr.12:5 / Jer.32:33 / Jer.2:30 / Jer.5:3 / Apoc.16:11 / Hch.7:51)

Si como hijos de Dios, como aquellos que han sometido su vida al Señor, somos disciplinados, entonces no es porque Dios nos tiene bronca o nos desprecia, sino porque nos ama. Si nuestros padres terrenales, quienes nos dieron la vida física, nos tratan con disciplina por amor y por el interés de que no lleguemos a ser bastardos e hijos desordenados, cuanto más el Padre celestial, quien nos dio la vida espiritual, nos tratará de la misma manera. Dios no solo busca que nos vaya bien acá en esta vida, Él busca lo mejor para nosotros para la vida eterna. Los padres terrenales lo hicieron de acuerdo a lo que ellos pensaron que era lo mejor para nosotros en la vida. El Padre celestial sí sabe lo que es bueno para nosotros en todo tiempo. Sin disciplina el mundo estaría en una mayor situación caótica. El mundo requiere de disciplina, de instrucción, de formación, de corrección.
No somos perfectos, somos pecadores y frecuentemente tomamos decisiones equivocadas que nos llevan por caminos de muerte. Dios no quiere nuestra destrucción, sino nuestra vida, vida eterna y por eso trata con nosotros para encaminarnos por las sendas de vida (Hebr.12:7 / Stg.1:12 / Stg.5:11 7 1Pe.2:19 / Lc.10:27-28).

El propósito de la disciplina divina, que es por amor, es que lleguemos a ser participantes de Su santidad. Aunque la disciplina es dolorosa en su momento, al final llega a producir un fruto agradable - "la cosecha de una vida recta" (Mt.13:23 / Sal.34:14). Todo sufrimiento y aflicción tiene como fin el que seamos cambiados a la imagen de Dios, que crezcamos en santidad y vivamos una vida recta (Lv.11:45 / Lc.1:74-75 / 2Cor.7:1 / 1Pe.1:16 / 2Pe.3.11 / Rom.12:1-2). Si en medio de las circunstancias difíciles aprendemos a someternos a Dios de todo corazón, entonces veremos, que estos momentos que sirven como herramienta disciplinadora, nos cambian para ser gente que marca la diferencia y dan gloria a Dios (2Cor.1:8-9).

"Por lo tanto, renueven las fuerzas de sus manos cansadas y fortalezcan sus  rodillas debilitadas. Tracen un camino recto para sus pies, a fin de que los débiles y  los cojos no caigan, sino que se fortalezcan. Esfuércense por vivir en paz con todos y procuren llevar una vida  santa, porque los que no son santos no verán al Señor. Cuídense unos a otros, para que ninguno de ustedes deje de  recibir la gracia de Dios. Tengan cuidado de que no brote ninguna raíz  venenosa de amargura, la cual los trastorne a ustedes y envenene a  muchos. Asegúrense de que ninguno sea inmoral ni profano como Esaú,  que cambió sus derechos de primer hijo varón por un simple plato de  comida. Ustedes saben que después, cuando quiso recibir la bendición de  su padre, fue rechazado. Ya era demasiado tarde para arrepentirse, a pesar  de que suplicó con lágrimas amargas" 
(Hebr.12:12-17) NTV


APLICACIÓN:
¿Cómo se siente usted cuando pasa por momentos difíciles en la vida? - ¿Se siente amado o menos amado? ¿Por qué?

¿Está usted actualmente sufriendo o pasando por una aflicción? ¿Cómo puede usted aprovechar esta situación para acercarse más a Jesús en vez de alejarse de Él?

¿Tiene usted una persona de confianza con al cual puede compartir lo que está viviendo para orar juntos?
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miércoles, 13 de junio de 2018

Las aflicciones nos enseñan a depender de Dios


"Porque no queremos que ignoréis, hermanos, acerca de nuestra aflicción sufrida en Asia, porque fuimos abrumados sobremanera, más allá de nuestras fuerzas, de modo que hasta perdimos la esperanza de salir con vida. De hecho, dentro de nosotros mismos ya teníamos la sentencia de muerte, a fin de que no confiáramos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos, el cual nos libró de tan gran peligro de muerte y nos librará, y en quien hemos puesto nuestra esperanza de que El aún nos ha de librar, cooperando también vosotros con nosotros con la oración, para que por muchas personas sean dadas gracias a favor nuestro por el don que nos ha sido impartido por medio de las oraciones de muchos"  (2Cor.1:8-11) LBLA

Cuando uno de nuestros hijos o nietos corre hacia nosotros llorando no dudamos en levantarlo y abrazarlo, ¿cuánto más va el Padre celestial a abrazar y cuidar a aquellos que corren hacia Él y que se dejan caer en su regazo? (Mt.7:7-11 / Lc.11:13).

En el texto arriba mencionado leemos que el apóstol Pablo estaba pasando por momentos muy difíciles. Pablo habla de una aflicción que los abrumó sobremanera, a él y a sus compañeros. Llegaron a los límites de sus fuerzas y perdieron toda esperanza de salir de esa situación con vida. Sin embargo, también aprendemos que Dios tiene un propósito con esos sufrimientos que estaban viviendo. Dice: "a fin de...".

El propósito era el de llevarlos al punto de no confiar en ellos mismos sino en Dios quien puede resucitar a los muertos. No era llegar a tener necesariamente una esperanza que los iba a sacar de la situación misma, sino más bien una esperanza en la resurrección de los muertos. Aun si estas aflicciones los llevaban a la muerte, ellos aprendieron a ver más allá, a ver la resurrección de los muertos.
Hay momentos en la vida en las que las aflicciones no van a mejorar, podemos morir en el proceso, pero la esperanza de la resurrección de los muertos es suficiente para ayudarnos a seguir adelante confiando en Dios y en Sus promesas de una vida en Su presencia. Es una esperanza que no nace de Pablo ni de lo que diga la gente, ni en trucos religiosos o declaraciones vacías. Es una esperanza generada por Dios en Pablo y en sus compañeros. Dios es quien los lleva a que aprendan a confiar más profundamente en Dios quien los resucitará de entre los muertos - la muerte física no es el fin.

El propósito de Dios en las aflicciones, sufrimientos y tragedias es la de hacernos más fuertes en Dios; que nuestra confianza en Él esté bien fundamentada y nuestro carácter sea todo lo que Él quiere que sea. Dios usa los sufrimientos para enseñarnos a confiar en Él, depender de Él, esperar en Él (Rom.5:3-5).

Todo sufrimiento humano tiene el propósito de despertar o fortalecer nuestra dependencia y confianza en Dios quien resucita a los muertes y quien cumple Sus promesas contra todos los pronósticos humanos. La confianza salvadora que da seguridad y esperanza no es la confianza basada en nosotros mismos ni en una persona o en cosa o sistema alguno.
Los sufrimientos nos llevan a ser más dependientes de Dios y no de nosotros mismos. No es la fe en nosotros mismos la que nos da verdadera esperanza, sino la fe en Dios quien es poderoso para resucitar a los muertos y para hacer una obra maravillosa en nosotros cambiándonos a la imagen de Cristo. El hombre no se puede salvar/resucitar a sí mismo de entre lo muertos (2Cor.4:7-12 / 1Cor.15:32 / 2Cor.3:5 / 2Cor.12:7-10 / Prov.28:26 / Jer.17:5-7 / Lc.18:9 / Rom.4:17-25 / Hebr.11:17-19).

La confianza en Dios debe ser una confianza a diario. Dice: "... el cual nos libró de tan gran peligro de muerte y nos librará, y en quien hemos puesto nuestra esperanza de que El aún nos ha de librar, ..." (2Cor.1:10) LBLA

Finalmente notamos que los sufrimientos personales, como también los de otros, nos enseñan a orar y a dar gracias a Dios (2Cor.1:11). Las oraciones de los creyentes le ayudan al sufriente a experimentar victoria en medio de las aflicciones. Cuando el creyente sufriente es fortalecido y liberado, cuando vemos que nuestras oraciones son contestadas, esto lleva a que todos alaben a Dios (Rom.15:30-31 / Ef.6:18 / Filp.1:19 / Col.4:12 / Stg.5:16).

APLICACIÓN:
¿Los sufrimientos te llevan a buscar más a Dios o más bien te alejan de Él?

¿Sabe de alguien que está pasando por aflicciones y sufrimientos? ¿Cómo puede orar por esta persona?

Si usted está pasando por un momento difícil ¿por qué no pide que otros oren por usted estando en medio de esas circunstancias?
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sábado, 9 de junio de 2018

Los sufrimientos y las tragedias nos instan a vivir una vida ordenada


"En esa misma ocasión había allí algunos que le contaron acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con la de sus sacrificios. Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos galileos eran más  pecadores que todos los demás galileos, porque sufrieron esto? Os digo que no; al contrario, si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente. ¿O pensáis que aquellos dieciocho, sobre los que cayó la torre en Siloé y los mató, eran más deudores que todos los hombres que habitan en Jerusalén? Os digo que no; al contrario, si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente" 
(Lc.13:1-5) LBLA

Algunos piensan que algunos sufren porque son más grandes pecadores o porque no tienen suficiente fe. Hay quienes llegan a pensar que eso es la verdad y pueden caer entonces en grandes sentimientos de condenación y de vergüenza. La verdad es que no sabemos siempre por qué estamos sufriendo. Sin embargo, es cierto que la Biblia nos da algunas razones generales de las razones del sufrimiento y su propósito.

En el relato que encontramos en Lucas 13:1-5 leemos de dos episodios en el que cierta gente sufrió:

  • el primero tiene que ver con un asesinato, es en realidad una masacre perpetuada por parte de Pilato. Él asesinó a algunas personas que estaban ofreciendo sacrificios en el templo y mezcló así su sangre con los sacrificios. No sabemos con exactitud quienes eran esos galileos - ¿eran revolucionarios que se oponían al sistema, eran ladrones, era gente que no quería pagar los impuestos al reino romano, eran religiosos, eran personas comunes y corrientes? No lo sabemos. Este episodio es lo que podemos llamar una atrocidad cometida por humanos, más específicamente por un gobierno.
  • el segundo episodio es un accidente, una calamidad - la torre de Siloé cayó sobre 18 personas y las mata. Estas personas pueden haber estado construyendo o reparando la torre - estaban siguiendo sus labores.

A veces tendemos a pensar que si algo así le pasa a una gente es porque debieron haber hecho algo terrible o cometido un pecado 'horrible'. Conectamos entonces inmediatamente el pecado con el sufrimiento. La respuesta de Jesús es clara: estos que sufrieron no son peores que el resto del mundo, y el resto del mundo no es mejor que los que sufrieron estas cosas. Tampoco es correcto pensar que de acuerdo a los pecados o el tipo de pecado que haya cometido una persona, ésta entonces sufrirá más o menos. Si el sufrimiento dependiera de nuestros pecados, entonces ninguno estaría vivo (Mt.7:4 / Hch.28:4 / Rom.3:10-18,23 / Rom.6:23 / Rom.8:6)

Jesús aclara enfáticamente que si nosotros los que aun vivimos y quienes no estamos actualmente viviendo esos sufrimientos o tragedias no nos arrepentimos de nuestros pecados, entonces igualmente vamos a perecer (ser destruidos totalmente, caer en la ruina). Todos somos pecadores y merecemos la muerte (Rom.6:13). Por eso debemos estar muy prestos a buscar el arrepentimiento mientras vivamos, mientras haya oportunidad - Dios nos ha dado tiempo adicional para poner las cosas en orden. El único camino para escapar de la perdición es el arrepentimiento (Hch.2:38 / Hch.3:19 / Hch.8:22 / Hch.17:30).
No necesariamente se dice que vamos a experimentar los mismos sufrimientos como los mencionados en estas historias, pero al final de la vida sí perderemos todo si no nos arrepentimos de nuestros pecados.

Cada vez que vemos sufrimiento o tragedias debemos recordar que lo mismo me puede pasar en cualquier momento y que por eso debo apurarme a auto-examinarme y en caso dado a arrepentirme de mis pecados y vivir una vida ordenada en Dios. 
Es terrible si vivo sufrimientos o si veo a alguien sufrir y eso no me lleva a examinarme y a buscar a Dios de todo corazón (Apoc.16:8-11). De nada sirve señalar a otros y no hacer un sincero auto-examen (Mt.7:4).

Los sufrimientos humanos (si los vivimos, vemos o si escuchamos de ellos) nos convocan a buscar a Dios en todo momento, a arrepentirnos de nuestros pecados, a vivir una vida ordenada delante de Dios recordando que todos podemos sufrir y experimentar cosas similares o peores.

Citas adicionales para considerar: 1Pe.4:17-18 / Job 22:5-16 / Jn.9:2 / Hch.28:4 / Lc.19:42-44 / Mt.23:35-38

APLICACIÓN:
¿Alguna vez ha sufrido o visto, escuchado de tragedias y de sufrimientos y te han llevado a revisar su propia vida? ¿Te ha llevado esta revisión de vida a arrepentirse de algo? Explique
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domingo, 3 de junio de 2018

Consolados para Consolar

"Toda la alabanza sea para Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo. Dios  es nuestro Padre misericordioso y la fuente de todo consuelo. Él nos consuela en todas nuestras dificultades para que nosotros  podamos consolar a otros. Cuando otros pasen por dificultades, podremos  ofrecerles el mismo consuelo que Dios nos ha dado a nosotros. Pues, cuanto más sufrimos por Cristo, tanto más Dios nos colmará de su consuelo por medio de Cristo. Aun cuando estamos abrumados por dificultades, ¡es para el consuelo y la salvación de ustedes! Pues, cuando nosotros somos consolados, ciertamente los consolaremos a ustedes. Entonces pueden soportar con paciencia los mismos sufrimientos que nosotros" (2Cor.1:3-6) NTV

El apóstol Pablo nos está recordando que Dios no nos ayuda en tiempos difíciles para que solamente nosotros seamos bendecidos, y para que luego acaparemos lo que Él nos ha dado. El nos bendice para que a la final nosotros podamos también consolar a otros.

1. Así como los sufrimientos de Jesús llegaron a ser nuestro consuelo - ya que por ellos Él nos puede extender misericordia, perdón, consuelo, vida -, nuestros sufrimientos y el consuelo recibido de Dios llegan a ser una herramienta para consolar a otros. Jesús es nuestro modelo quien a través de Sus sufrimientos puede extendernos bendiciones, nos consuela y da esperanza de vida.

2. El consuelo que recibimos / experimentamos viene de nuestro Dios, del Padre misericordioso, por medio de Cristo. Es un consuelo que nosotros no nos ganamos o merecemos. Es un consuelo que recibimos totalmente gratis. No puede ser que nosotros recibamos este tipo de consuelo inmerecido y no compartamos con otros lo recibido de Dios - lo recibido de manera gratuita lo debemos dar de manera gratuita. (CONSIDERACIÓN ADICIONAL: Es terrible si creemos que podemos comprar las bendiciones de Dios o si creemos que se pueden ofrecer por dinero).

3. "Hay más bendición en dar que en recibir" (Hch.20:35)​ NTV. Si el ser consolados es solamente para nuestro bien personal, entonces llegamos a ser como el mar muerto en el que le entra agua pero no sale y por eso el 'mar muerto' es muerto y salado y no tiene vida. No podemos embotellar las misericordias recibidas de Dios y creer que solo son para nosotros personalmente. La bendición y el gozo se completan en la vida de un creyente cristiano al recibir el consuelo y al darlo libremente a otros.

4. El propósito de los sufrimientos es el de ser preparados, formados, capacitados para consolar a otros. Los sufrimientos llegan a ser parte importante de la vida de un creyente, y en especial de un líder, que quiere servir como Jesús lo hizo​. Si en medio de sufrimientos soy consolado por Dios (recuerde que Él es la fuente de toda consolación), entonces puedo consolar a otros y ayudarles a que no pierdan la esperanza de su salvación. Recuerde que sufrimientos pueden ser tan abrumadores que a la final apagan toda esperanza, y la fe en Dios sufre - la gente entonces es tentada a dejar el camino de Dios. Dios permite que seamos afligidos para que seamos consolados a través de su misericordia y así podamos consolar a otros; y con esa consolación recibida y ahora compartida fortalecer entonces a otros creyentes para que perseveren en su fe y en su caminar con Cristo.

APLICACIÓN:
¿Ha usted alguna vez vivido una temporada en la que Dios te consoló de manera especial? ¿Cómo te consoló Dios en esos momentos y cómo manifestó Dios Su poder en su vida? Explique

¿A quién puede compartirle durante esta semana lo que Dios hizo en su vida y de cómo El le consoló en medio de dificultades? ¿Hubo alguna cita bíblica en especial que Dios uso para fortalecer su fe y que usted ahora pueda usar para consolar a otro?