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miércoles, 8 de octubre de 2025

Dones espirituales en la iglesia: significado, función y unidad bíblica (1 Corintios 12)

Dones para una iglesia viva. La iglesia del Señor Jesucristo no es una organización humana, sino un cuerpo vivo, formado y sostenido por el Espíritu Santo. En ese cuerpo, cada creyente ha sido dotado por Dios con dones espirituales, talentos y capacidades para contribuir al crecimiento de la iglesia. La Biblia enseña que los dones espirituales no son señales de madurez espiritual, sino herramientas de servicio y edificación (1 Corintios 12:7; Efesios 4:11-12).

Pablo, en sus cartas, recalca que los dones son variados, pero su fuente es una sola: el Dios Trino. “Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero es el mismo Dios el que hace todas las cosas en todos” (1 Corintios 12:4-6, NBLA). Esta triple expresión manifiesta la acción concertada del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo en la distribución de los dones destinados a la edificación del cuerpo de Cristo. Sin los dones en acción, la iglesia se vuelve un cuerpo inmóvil e inefectivo. Pero cuando los dones operan en armonía, impulsados por el amor (1 Corintios 13:1-3), la iglesia florece y cumple su propósito.

[1] El propósito de los dones espirituales
Los dones espirituales no son medallas de honor, sino herramientas de trabajo. Son manifestaciones del Espíritu Santo dadas para el bien común (1 Corintios 12:7). A través de ellos, Dios equipa a Su pueblo para servir, enseñar, consolar, exhortar y sanar. Pablo enseña que Cristo mismo dio dones a los hombres “a fin de capacitar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo.” (Efesios 4:11-12, NBLA). Esto significa que los dones no son un fin en sí mismos, sino un medio para alcanzar la madurez espiritual de la iglesia.

Además, los dones reflejan la multiforme gracia de Dios (1 Pedro 4:10). Cada creyente es un instrumento único, diseñado para aportar algo que otros necesitan. Así como un cuerpo humano necesita de cada miembro para funcionar bien, la iglesia necesita de la participación activa de todos sus miembros (Romanos 12:4-5; 1 Corintios 12:12-27). El apóstol Pedro exhorta: “Según cada uno ha recibido un don especial, úselo sirviéndose los unos a los otros como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.” (1 Pedro 4:10, NBLA). En otras palabras, los dones son una responsabilidad espiritual. No se nos dieron para jactarnos, sino para servir.

[2] Dones y madurez espiritual
La iglesia de Corinto había caído en el error de confundir los dones con madurez espiritual. Algunos se sentían más espirituales por tener ciertos dones visibles. Sin embargo, Pablo aclara que los dones sin amor no edifican (1 Corintios 13:1-3). La verdadera madurez se mide por el fruto del Espíritu, no por la espectacularidad de los dones (Gálatas 5:22-23). El Espíritu Santo distribuye los dones según Su voluntad (1 Corintios 12:11), pero nos pide ejercerlos con humildad, orden y amor (1 Corintios 14:40).

Cuando los dones son usados con motivos egoístas o sin discernimiento, generan división, como sucedió en Corinto. Pero cuando se usan para edificar, fortalecen la unidad y glorifican a Cristo (Efesios 4:15-16). Por eso, Pablo exhorta: “Procuren alcanzar el amor; pero también deseen ardientemente los dones espirituales, sobre todo que profeticen” (1 Corintios 14:1, NBLA). El amor es el ambiente en el que los dones se mueven eficazmente.

[3] Diversidad en unidad: el Dios Trino y sus dones
En 1 Corintios 12:4-6, Pablo menciona tres fuentes divinas de dones:
  • Dones del Espíritu Santo (1 Corintios 12:7-11): Son capacidades sobrenaturales para desarrollar el ministerio de los unos para con los otros (1 Corintios 12:25). Incluyen la palabra de sabiduría, palabra de conocimiento, fe especial, dones de sanidades, operaciones de milagros, profecía, discernimiento de espíritus, diversas lenguas e interpretación de lenguas.
  • Ministerios del Hijo (Efesios 4:11-16): Cristo dio a la iglesia apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros. Estos ministerios tienen la función de capacitar al pueblo de Dios para el servicio, para alcanzar madurez en el Señor y para fortalecer a la iglesia en el conocimiento de la verdad.
  • Dones del Padre (Romanos 12:6-8): Son motivaciones o inclinaciones internas dadas por Dios, como profecía, servicio, enseñanza, exhortación, generosidad, liderazgo y misericordia. Estos dones moldean la manera en que cada creyente funciona y contribuye al cuerpo.
Aunque la variedad es amplia, el propósito es uno: edificar el cuerpo de Cristo (1 Corintios 12:12-26). La diversidad no debe producir competencia, sino cooperación. Así como el ojo no puede decirle a la mano “no te necesito”, ningún miembro de la iglesia puede despreciar el aporte del otro. Cada don, grande o pequeño, es necesario.

[4] El cuerpo de Cristo: unidad en la diferencia
Pablo usa una ilustración muy clara: la iglesia es un cuerpo con muchos miembros (1 Corintios 12:12-27). Cada miembro tiene una función particular. Algunos son visibles, otros trabajan silenciosamente, pero todos son esenciales. “Ahora bien, Dios ha colocado a cada uno de los miembros en el cuerpo según le agradó” (1 Corintios 12:18, NBLA). Esta afirmación elimina la comparación y la envidia. Si Dios le ha dado un don de servicio, úselo con gozo; si le ha dado un don de enseñanza, enseñe fielmente; si su don es la misericordia, hágalo con gusto (Romanos 12:7-8).

La iglesia se enferma cuando algunos miembros no sirven o cuando tratan de funcionar efectivamente en áreas para las que no fueron equipados. Pero cuando cada miembro ejerce su don con humildad y obediencia, el cuerpo funciona con salud, armonía y fuerza. Cada creyente debe descubrir su don, desarrollarlo y ponerlo al servicio de los demás. No es una opción, es un llamado. “Pero a cada uno se le da la manifestación del Espíritu para el bien común” (1 Corintios 12:7, NBLA). En otras palabras, no hay creyente sin dones, ni dones sin propósito.

[5] Los dones como expresión del amor y del servicio
Los dones del Espíritu no pueden divorciarse del fruto del Espíritu Santo. Sin amor, los dones no operan correctamente (1 Corintios 13). El amor es el motor que impulsa al servicio genuino y el vínculo que mantiene la unidad. En Efesios 4:16, Pablo explica: "Él hace que todo el cuerpo encaje perfectamente. Y cada parte, al cumplir con su función específica, ayuda a que las demás se desarrollen, y entonces todo el cuerpo crece y está sano y lleno de amor" (NBLA).

Así, el propósito final de los dones es edificar una iglesia que se ame, que sirva y que refleje el carácter de Cristo al mundo. Los dones no son para competir, sino para cooperar; no son para exhibir, sino para servir; no son para dividir, sino para revelar la gracia de Dios. Cuando la iglesia usa correctamente los dones, el evangelio avanza, los necesitados son atendidos, los perdidos oyen el mensaje de salvación y el nombre de Cristo es exaltado (Mateo 28:18-20; Hechos 1:8).

[6] Llamado a la acción
La enseñanza de la “diversidad de dones” nos invita a tres acciones concretas:
  • Reconocer que Dios me ha dado dones. No hay creyente sin dones ni propósito. Ore y pídale al Señor que le muestre sus dones (Romanos 12:6; 1 Pedro 4:10).
  • Desarrollar y usar esos dones con humildad. Úselos en su iglesia local, sirviendo a otros sin buscar reconocimiento (Filipenses 2:3-11).
  • Hacerlo todo para la gloria de Cristo. Todo don, ministerio o habilidad debe apuntar a exaltar el nombre de Jesús y edificar Su cuerpo (1 Corintios 10:31; Colosenses 3:17).
Recordemos que la diversidad sin unidad produce confusión, pero la unidad sin diversidad produce estancamiento. Solo cuando ambas se combinan bajo el gobierno del Espíritu Santo, la iglesia cumple su llamado: ser un cuerpo vivo que manifiesta a Cristo en el mundo.

Conclusión
La “diversidad de dones” revela la sabiduría de Dios al formar un cuerpo donde nadie es autosuficiente. Cada miembro tiene algo que aportar, y todos dependen del mismo Espíritu, del mismo Señor y del mismo Padre. Cuando los dones se ejercen en amor, la iglesia crece en madurez, se fortalece en la fe y se convierte en un testimonio vivo del poder transformador del evangelio. Los dones no son un fin, sino un medio para amar, servir y glorificar a Dios. Una iglesia saludable es aquella donde todos sirven, todos aportan y todos crecen, para que Cristo sea todo en todos.

Reflexión:
[1] ¿Estoy usando los dones que el Espíritu Santo me ha dado para edificar a otros y glorificar a Cristo, o los estoy guardando por temor, desconocimiento o comodidad?
[2] ¿Cómo puedo servir de manera más intencional dentro del cuerpo de Cristo, valorando la diversidad de dones sin compararme ni competir con otros?
[3]¿Estoy valorando y honrando los dones de otros miembros del cuerpo de Cristo, entendiendo que la diversidad no es una amenaza, sino una bendición para la unidad de la iglesia?
[4] ¿Estoy cultivando el fruto del Espíritu y el amor, de modo que mis dones se usen con humildad, madurez y unidad en la iglesia?

Oración: Padre amado, te doy gracias porque en tu sabiduría perfecta has repartido dones diversos a tu iglesia. Gracias porque cada don, grande o pequeño, tiene un propósito eterno: edificar tu cuerpo y glorificar el nombre de Jesús. Hoy te pido que renueves en mí un corazón humilde y dispuesto a servir. Ayúdame a reconocer los dones que me has dado y a usarlos con amor, con orden y con alegría. Líbrame del orgullo y de la comparación, y enséñame a valorar la gracia que has derramado en los demás. Que tu Espíritu Santo nos una como un solo cuerpo, donde cada miembro cumple su función para extender tu Reino en el mundo. Amén.

miércoles, 3 de septiembre de 2025

El corazón de un verdadero pastor: cómo cuidar el rebaño conforme a las Escrituras


En estos tiempos, a menudo se confunde el liderazgo espiritual con el de un gerente, un motivador o un conferencista. Muchos esperan que los pastores sean productivos, carismáticos o innovadores; sin embargo, la Biblia presenta una visión algo diferente. El llamado al pastorado no es un título prestigioso ni un lugar de privilegio, sino más bien un ministerio de cuidado, servicio y guía espiritual.
 
El llamado del pastor:
El apóstol Pedro, quien realmente entendió lo que significa ser un buen pastor, aconseja a los líderes de la iglesia: "Y ahora, una palabra para ustedes los ancianos en las iglesias. También soy un anciano y testigo de los sufrimientos de Cristo. Y yo también voy a participar de su gloria cuando él sea revelado a todo el mundo. Como anciano igual que ustedes, les ruego: cuiden del rebaño que Dios les ha encomendado. Háganlo con gusto, no de mala gana ni por el beneficio personal que puedan obtener de ello, sino porque están deseosos de servir a Dios. No abusen de la autoridad que tienen sobre los que están a su cargo, sino guíenlos con su buen ejemplo" (1 Pedro 5:1-3, NTV).

Pedro resume tres cualidades esenciales de un pastor: [1] Cuidar con disposición voluntaria, no por obligación; [2] Servir con intenciones puras, no por ambición personal; [3] Guiar con el ejemplo, no con imposiciones ni autoritarismo. Estos principios contrastan de manera radical con los modelos de liderazgo que muchas veces observamos en el mundo. El pastor no busca su propio beneficio, sino el bienestar del rebaño. No se aferra al poder, sino que guía desde la cercanía e integridad. Y lo más importante, no actúa por obligación, sino por amor.

El carácter, el compromiso, y la meta del pastor:
Entonces, ¿qué significa realmente cuidar y guiar al pueblo de Dios en la práctica? El Salmo 23 nos da una imagen increíblemente rica del corazón pastoral, mostrando cómo Dios mismo —el Pastor por excelencia— se relaciona con su pueblo. Este retrato no solo es un modelo, sino también un desafío para aquellos de nosotros que estamos en el ministerio. Revisemos las características del pastor según el Salmo 23.
  • Provisión constante: "tengo todo lo que necesito" (v.1). El pastor se asegura de que su rebaño tenga siempre alimento espiritual, enseñando la Palabra con fidelidad (Mateo 4:4; 2 Timoteo 4:1-4).
  • Descanso y cuidado: "En verdes prados me deja descansar" (v.2). Guía a su rebaño para que encuentre descanso en Cristo y no carga con pesos innecesarios a la gente (Mateo 11:28-29; Isaías 40:11).
  • Dirección segura: "me conduce junto a arroyos tranquilos" (v.2). En medio de tantas voces que nos rodean, un pastor genuino orienta hacia la fuente de vida (Juan 10:4; Jeremías 3:15).
  • Restauración: "Él renueva mis fuerzas" (v.3). El cuidado pastoral busca sanar, consolar y levantar, y no herir o desanimar (Mateo 12:20; 2 Corintios 1:3-4).
  • Guía en justicia: "Me guía por sendas correctas" (v.3). El pastor no trata de promover su propia opinión, sino de dirigir a la obediencia a la Palabra (Juan 16:13; Mateo 28:18-20; Miqueas 6:8).
  • Acompañamiento en la adversidad: "Aun cuando yo pase por el valle más oscuro, no temeré, porque tú estás a mi lado" (v.4). No deja a su rebaño en momentos de crisis, sino que está presente en el dolor (Hebreos 13:5; Isaías 43:2).
  • Protección y seguridad: "Tu vara y tu cayado me protegen y me confortan" (v.4). El pastor protege a su rebaño del engaño y del peligro espiritual (Juan 10:11; Ezequiel 34:15-16).
  • Esperanza y bendición: "Ciertamente tu bondad y tu amor inagotable me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa del Señor viviré por siempre" (v.6). Dirige al pueblo hacia una esperanza eterna, no solo hacia logros temporales (1 Pedro 5:4; Juan 14:2-3).
Este retrato bíblico nos enseña que el pastorado va mucho más allá de simplemente dirigir reuniones o administrar ministerios: es un cuidado integral de la iglesia de Dios, basado en el mismo carácter de Dios.

El ejemplo del Buen y Gran Pastor:
Jesús encarnó estas cualidades cuando se declaró el Buen Pastor: "El buen pastor da su vida en sacrificio por las ovejas" (Juan 10:11, NTV). No solo habló de provisión, cuidado y guía, sino que llevó esos principios al extremo al entregar su vida. Pedro seguro recordó al escribir su carta cómo fue que Jesús lo restauró y le dio una misión después de su negación: “Apacienta mis ovejas” (Juan 21:17, NVI). Esta experiencia dejó una huella profunda en su visión del liderazgo: ser pastor al estilo de Jesús es una respuesta de amor a Cristo y a la iglesia de Dios.

El desafío para la iglesia:
Si combinamos lo que dice 1 Pedro 5 con el Salmo 23, nos damos cuenta de que el pastoreo bíblico es muy diferente de los modelos culturales actuales. Mientras el mundo valora el liderazgo por la influencia, el éxito o la cantidad de seguidores, la Biblia lo evalúa por el cuidado, el servicio, el sacrificio y la fidelidad hacia el rebaño.

El desafío para la iglesia hoy no es solo resistir las corrientes culturales, sino formar líderes con el corazón de Cristo, el Buen Pastor. Necesitamos pastores que reflejen tanto la ternura como la firmeza de Dios, que vivan el llamado de Pedro y encarnen lo que dice el Salmo 23. Un verdadero pastor no se mide por el tamaño de su congregación, sino por la profundidad de su cuidado. No por los títulos que tiene, sino por el ejemplo que brinda. No por lo que recibe, sino por lo que entrega.

Reflexión:
[1] ¿Estoy liderando con disposición, integridad y ejemplo, como enseña Pedro?
[2] ¿En qué aspecto del Salmo 23 necesito crecer para reflejar mejor al Buen Pastor?

Oración: 
Padre amado, te damos gracias porque en tu Palabra nos revelas el corazón del verdadero pastor, reflejado en tu Hijo Jesucristo, el Buen Pastor que dio su vida por las ovejas. Señor, en un mundo donde el liderazgo muchas veces se mide por logros humanos, enséñanos a valorar y a vivir el pastoreo como Tú lo has diseñado: con disposición voluntaria, con intenciones puras y guiando con el ejemplo.
Forma en nosotros el carácter que vemos en el Salmo 23: que sepamos proveer alimento espiritual con fidelidad, dar descanso en tu gracia, guiar hacia fuentes de vida, consolar en el dolor, caminar junto a tu pueblo en medio de las pruebas, proteger con firmeza y conducir siempre hacia la esperanza eterna en tu presencia. Padre, levanta en tu iglesia pastores según tu corazón, que no busquen ganancia personal, sino que sirvan con amor, sacrificio y fidelidad. Que el testimonio de sus vidas apunte siempre a Cristo, nuestro Gran Pastor. Amén.


domingo, 3 de agosto de 2025

Loida, Eunice y Timoteo: un ministerio intergeneracional


"Recuerdo la sinceridad de tu fe, que primero inspiró a tu abuela Loida y a tu madre Eunice, y ahora resuena en ti. Estoy completamente convencido de ello" 
(2 Timoteo 1:5, NVI).

La historia de Loida, Eunice y Timoteo en 2 Timoteo 1:5, 3:15, y Hechos 16:1-2, ofrece un poderoso testimonio de ministerio intergeneracional y del impacto que una fe genuina puede tener a través del tiempo. Timoteo, un joven líder del Nuevo Testamento, fue fruto de una profunda inversión espiritual de su abuela Loida y su madre Eunice. Ellas no solo le transmitieron enseñanzas, sino que vivieron esas verdades, dejando una marca imborrable de autenticidad espiritual que moldeó su carácter y su ministerio.

Desde su infancia, Timoteo recibió instrucción en las Sagradas Escrituras (2 Timoteo 3:15). Este énfasis en la educación/formación desde los primeros años, como se menciona en Deuteronomio 6:6-7, Proverbios 22:6 y Efesios 6:4, subraya que el hogar es el “primer seminario”. Padres y abuelos se convierten en los mentores iniciales de la fe, estableciendo los cimientos para una profunda conexión con Dios.

Adicionalmente, Loida y Eunice criaron a Timoteo en un entorno familiar mixto, donde pudieron existir desafíos espirituales debido a su padre griego. Sin embargo, esto no opacó su influencia piadosa, que resultó ser fundamental. La integridad de Timoteo fue su mejor carta de presentación, una clara evidencia de que una formación cristocéntrica puede prosperar incluso en circunstancias difíciles. Al igual que Moisés, José y Daniel, Timoteo fue un testigo firme en un mundo que con frecuencia es adverso a la fe.

La dedicación de estas dos mujeres trascendió la familia. Timoteo se convirtió en el colaborador más leal del apóstol Pablo, dedicándose al evangelio y liderando congregaciones. Tal como Josué fue moldeado por Moisés y Tito por Pablo, Timoteo fue el producto de una formación intencional con una visión generacional, demostrando que el discipulado en el hogar puede producir líderes con un impacto apostólico que perdura en el tiempo.

REFLEXIÓN:
  1. ¿Cómo estoy invirtiendo en la fe de las próximas generaciones?
  2. ¿Qué estoy enseñando en casa que dejará huellas eternas?

Oración: Señor, gracias por el ejemplo de Loida y Eunice. Ayúdame a ser un canal de fe viva para quienes vienen después de mí. Que mi legado sea Cristo hecho grande en cada generación. Amén.

viernes, 18 de julio de 2025

La madre del rey Lemuel: ministerio intergeneracional

 
(Sierra Nevada de Santa Marta, COLOMBIA)

Los dichos del rey Lemuel. Oráculo mediante el cual su madre lo instruyó: «¿Qué pasa, hijo mío? ¿Qué pasa, hijo de mis entrañas? ¿Qué pasa, fruto de mis votos al SEÑOR? No gastes tu vigor en las mujeres, ni tu fuerza en las que arruinan a los reyes. »No conviene que los reyes, oh Lemuel, no conviene que los reyes se den al vino, ni que los gobernantes se entreguen al licor, no sea que al beber se olviden de lo que la ley ordena y priven de sus derechos a todos los oprimidos. Dales licor a los que están por morir, y vino a los amargados; ¡que beban y se olviden de su pobreza! ¡que no vuelvan a acordarse de sus penas! »¡Levanta la voz por los que no tienen voz! ¡Defiende los derechos de los desposeídos! ¡Levanta la voz, y hazles justicia! ¡Defiende a los pobres y necesitados!» 
(Proverbios 31:1-9, NVI).

En Proverbios 31:1-9 encontramos una joya de sabiduría a menudo ignorada: la valiosa enseñanza de una madre a su hijo, el rey Lemuel. No se dirige a él como cualquier madre, sino como una mentora espiritual, dedicada a forjar el carácter de un líder justo y reverente ante Dios.

Ella le enseña a proteger su integridad, a practicar el autocontrol, a evitar los excesos que conducen a la ruina y, sobre todo, a gobernar con empatía y equidad. Le advierte sobre los peligros del vino (Proverbios 20:1; 23:29-35) y los deseos que nublan el juicio (Proverbios 5:1-23), instándole a alzar la voz por quienes no pueden hacerlo, a defender al pobre y al necesitado (Salmo 82). Esta madre no solo educó a su hijo: formó a un rey que se preocuparía por su pueblo y dejaría una huella duradera.

Este pasaje pone de manifiesto la influencia del discipulado intergeneracional. Lo que ocurre en el hogar, en el ambiente de conversaciones llenas de amor, de sincero interés por el otro y de propósito, puede tener un impacto eterno y trasciende generaciones. Aunque el nombre de la madre no se menciona en el texto, la sabiduría de esta mujer continúa formando generaciones a través de la Escritura.

Hoy, padres, madres, mentores y líderes, tenemos la responsabilidad de hacer lo mismo: invertir de manera intencionada en quienes vendrán después con palabras que moldean carácter, con verdad y gracia.

REFLEXIÓN:
  1. ¿A quién estoy formando hoy con mis palabras, mi ejemplo y mis oraciones?
  2. ¿Estoy transmitiendo principios que edifiquen un liderazgo íntegro, justo, compasivo y sostenible?

Oración: Señor, hazme un mentor fiel. Ayúdame a formar con sabiduría y amor a la próxima generación, para que lidere con integridad, justicia, humildad, verdad y gracia. Amén.

miércoles, 12 de julio de 2023

¿vaciar la cruz de Cristo de su poder?

 

  “Pues Cristo no me envió a bautizar, sino a predicar el evangelio, y eso sin discursos de sabiduría humana, para que la cruz de Cristo no perdiera su eficacia (1Cor.1:17) NVI.

¿Qué valor tiene la cruz para usted? ¿Es ella un pendiente, un amuleto, una moda, un adorno, un logo o una decoración? ¿Qué pasaría si al cristianismo le quitamos la cruz para no ofender o incomodar a la gente? ¿Por qué teme el apóstol Pablo que la cruz de Cristo pierda su eficacia o sea vaciada de su poder? Veamos algunas verdades que nos enseña la Biblia al respecto:

[1] La cruz pierde su eficacia cuando enseñamos diciendo que las buenas obras son necesarias para nuestra salvación. Pablo dice: “Amados hermanos, si yo todavía predicara que ustedes deben circuncidarse —como algunos dicen que hago—, ¿por qué, entonces, aún se me persigue? Si ya no predicara que la salvación es por medio de la cruz de Cristo, nadie se ofendería” (Gal.5:11) NTV. Como humanos queremos lucir por naturaleza con nuestras obras y nos sentimos ofendidos cuando nos dicen que no tenemos nada que sea de valor para ofrecerlo y ser aceptados delante de Dios —ningún título, ningún ministerio, ninguna posición social, ninguna ofrenda (dádiva), ninguna buena obra, nada. Lo único que tenemos para presentar es un paquete de pecados —y la paga por este es la muerte (Rom.6:23). Si decimos que alguna de las cosas arriba mencionadas son necesarias o que aportan algo para recibir la salvación, entonces le estamos quitando la fuerza y el valor a la cruz de Cristo (Gal.5:11 / Ef.2:8-9 / Rom.3:28). La cruz expone nuestra incapacidad para salvarnos, expone lo tan pecadores que somos y la necesidad de humillarnos ante Dios. También revela el amor y el gran esfuerzo divino por redimirnos (Jn.3:16). Gracias a Dios por Su misericordia y por el perdón de los pecados en Cristo.

[2] La cruz de Cristo es desprestigiada si persistimos en decir que Jesús no pudo haber recibido el juicio (o castigo) por nuestros pecados. ¿Es posible que Dios Padre descargue el castigo que yo merezco sobre el Hijo libre de todo pecado? ¿Existe de verdad la ira de Dios? ¿Preferimos creer que Dios es un abuelito buena gente? Leemos en 1Tes.1:10: “También comentan cómo ustedes esperan con ansias la venida, desde el cielo, del Hijo de Dios, Jesús, a quien Dios levantó de los muertos. Él es quien nos rescató de los horrores del juicio venidero” NTV. Está claro, Dios castiga a los pecadores que no se arrepienten de sus pecados (Rom.1:18 / Rom.2:5 / Rom.3:5 / Ef.2:3 / Ef.5:6 / Mt.3:7 / Hebr.4:3 / Rom.9:22 / 1Tes.2:16 / Jn.3:36 / Apoc.14:8-11).
Notemos: es por medio de Su sangre derramada en la cruz que somos librados del castigo de Dios. Toda la ira de Dios por mis pecados fue descargada sobre Jesús en la cruz, y por eso, ahora, nos puede ofrecer la vida eterna. En la cruz se besan la ira de Dios y Su amor (Rom.5:9-11 / 1Tes.5:9 / Rom.6:23). Nosotros desprestigiamos la cruz si creemos que el amor de Dios está desligado de la ira y de la justicia de Dios.

[3] La cruz pierde su valor y deja de ser una ofensa si suponemos que todas las religiones nos llevan a Dios. En ninguna otra religión, fuera del Evangelio de Cristo, hay un líder o salvador libre de pecado, que haya dado su vida en rescate por otros, y resucitado de entre los muertos: “Por lo tanto, era necesario que en todo sentido él se hiciera semejante a nosotros, sus hermanos, para que fuera nuestro Sumo Sacerdote fiel y misericordioso, delante de Dios. Entonces podría ofrecer un sacrificio que quitaría los pecados del pueblo” (Hebr.2:17) NTV- (vea también Hebr.7:25-28). Jesús el Salvador muere recibiendo el castigo por nuestros pecados, resucita y nos provee la solución para el problema más grande que tenemos los humanos (Jn.3:16 / Jn.1:14 / Rom.5:10-11 / Rom.8:32). Muchas religiones demandan sacrificios de sangre, pero solo en el cristianismo encontramos el sacrificio válido para la reconciliación, el sacrificio del Hijo de Dios. Dios mismo nos reconcilió consigo mismo por medio de Cristo (2Cor.5:18-19 / 1Tim.1:15-16 / 1Cor.1:25). El sacrificio eternamente válido es el sacrificio del Sumo Sacerdote quien vive para siempre, quien es santo, irreprochable, puro, apartado de los pecadores y exaltado sobre los cielos (Hebr.7:25-28). “En esto consiste el amor verdadero: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como sacrificio para quitar nuestros pecados” (1Jn.4:10) NTV. El cristianismo sin la cruz no sirve para nada.

[4] La cruz pierde su eficacia y su valor cuando pretendemos servir a Dios presentándonos como los especiales y robándole el protagonismo a Cristo el crucificado. Si alguien quiere jactarse, que se jacte solamente del Señor (1Cor.1:18-31). El mensaje de la cruz es lo que nos une como cristianos y lo que nos mantiene caminando en la dirección correcta. Ningún tipo de ministerio o de estilo ministerial o ciertos rituales o palabras ingeniosas pueden unirnos cómo lo hace la cruz “Pues Cristo no me envió a bautizar, sino a predicar la Buena Noticia, y no con palabras ingeniosas, por temor a que la cruz de Cristo perdiera su poder” (1Cor.1:17) NTV - (1Cor.2:1,4,13 / 2Cor.4:2 / 2Pe.1:16 / Ef.2:13-14 / Rom.1:22 / Col.2:8). Dios no nos llamó a impresionar ni a atraer la mirada de la gente con nuestro estilo, carisma, ideas o discursos religiosos impresionantes, sino a predicar el mensaje de la cruz de Cristo que trae salvación verdadera y que nos da identidad y propósito que nos dirigen por el camino de la vida y la verdad (1Cor.2:1-5,22-24 / 1Cor.9:16). ¿Cuánto de lo que hacemos al congregarnos y al servir y predicar apunta hacia la cruz de Cristo? ¿De qué sirven las luces, el humo, los discursos impresionantes? ¿Nos llevan a la cruz? Ningún método ni palabras humanas han cambiado vidas como lo hace el mensaje de la cruz. Corrupción, muerte, pecado, enfermedad, sufrimientos, nada de ello puede ser conquistado sin la cruz de Cristo. La cruz expone el corazón pecaminoso, egoísta y altivo de los humanos y nos lleva a humillarnos y a depender de Dios, quien nos da las fuerzas para agradarle en verdadera adoración (Rom.1:16 / Ef.2:8-9 / Gal.6:14-15 / 2Cor.5:17 / Rom.12:1-2 / Rom.6).

«Ahora bien, como a aquellos sacerdotes la muerte les impedía seguir ejerciendo sus funciones, ha habido muchos de ellos; pero, como Jesús permanece para siempre, su sacerdocio es imperecedero. Por eso también puede salvar por completo a los que por medio de él se acercan a Dios, ya que vive siempre para interceder por ellos. Nos convenía tener un sumo sacerdote así: santo, irreprochable, puro, apartado de los pecadores y exaltado sobre los cielos. A diferencia de los otros sumos sacerdotes, él no tiene que ofrecer sacrificios día tras día, primero por sus propios pecados y luego por los del pueblo; porque él ofreció el sacrificio una sola vez y para siempre cuando se ofreció a sí mismo. De hecho, la ley designa como sumos sacerdotes a hombres débiles; pero el juramento, posterior a la ley, designa al Hijo, quien ha sido hecho perfecto para siempre.» 

(Hebr.‭7:23-28‬) ‭NVI‬‬.

Reflexión:

[1] ¿Cuál es la lección más importante que ha aprendido al estudiar este mensaje?

[2] ¿Cuál es el área en su vida que requiere ahora de trabajo, de cambios, de atención? Sea específico.

[3] ¿Qué pasos específicos va a dar para aplicar las lecciones aprendidas durante este mensaje? ¿Cuándo lo hará?

[4] Concluya sus reflexiones anotando una declaración de compromiso:

[5] ¿Cómo puede orar la iglesia (el grupo) por usted considerando las lecciones que aprendió?



martes, 1 de diciembre de 2020

enfoque ministerial de Jesús

 

"Jesús recorrió todas las ciudades y aldeas de esa región, enseñando en las sinagogas y anunciando la Buena Noticia acerca del reino. Y sanaba toda clase de enfermedades y dolencias. Cuando vio a las multitudes, les tuvo compasión, porque estaban confundidas y desamparadas, como ovejas sin pastor" (Mt.9:35-36) NTV.

Cuando observo la vida y el ministerio de Jesús inmediatamente noto que su enfoque de vida y de ministerio era la gente y no las cosas. Jesús vino a este mundo para dar su vida en rescate por los humanos (Mt.9:12-13). En los capítulos 8 y 9 de Mateo leo una historia tras otra de cómo Jesús se acercaba a la gente, gente que muchas veces fue rechazada por la sociedad o por los mismos líderes religiosos de aquel tiempo (Mt.9:9-13) - Jesús se acercaba para sanarla, liberarla y traer esperanza. Impresiona ver que los fariseos no temían ajustar su teología para atacar a Jesús y desestimar su trabajo para con los necesitados. Pero hay que decirlo, tampoco conocían a Dios (Mt.9:32-34). ¿Cuál era el enfoque de los fariseos? ¿Qué pensaban ellos acerca de sí mismos y de su labor como líderes religiosos? ¿Cómo se compara la actitud de los fariseos con la de Jesús?

El capítulo 9 termina con una escena que revela el corazón de Jesús y Su deseo de alcanzar a todos. Él ve la necesidad de "expulsar" (enviar - 'ekbalo') a pastores obreros al campo donde estaban las multitudes necesitadas. Jesús no dijo que para poder alcanzar a la gente y ayudarla se requería necesariamente de dinero, de edificios o de programas especiales. Él pedía por obreros, ya que la necesidad urgente y principal eran pastores. Sin ellos la gente anda confundida y desamparada (Mt.9:35-38).

¿Será posible que en algún momento nos podemos desenfocar y caer en la tentación de invertir más de lo necesario en cosas que no representan, a la luz de la eternidad, tesoros duraderos? Seamos sinceros, es fácil priorizar la inversión de tiempo, dinero y esfuerzos en edificios, programas, reglas, proyectos, y descuidar los tesoros verdaderos, que según Jesús, son las personas - esa es la impresión que surge cuando vemos a los fariseos y sus actuaciones (Mt.9:12-13 / Mt.9:34 / Mt.11:19 / Lc.15:1-6 / Lc.13:10-17). ¿Cómo es posible que los fariseos se indignen al ver a Jesús alcanzándole la mano al descarriado, al enfermo, al endemoniado? ¿Cómo podemos llegar al punto de no ser considerados con los necesitados y descarriados, a ser gente falta de sincera compasión y preferir cumplir ritos religiosos vacíos por encima de ver por el prójimo? ¿No es una persona más valiosa que una oveja? (Mt.9:12-13 / Mt.12:12 / Mt.6:26 / Mr.3:4).

"Jesús recorrió todas las ciudades y aldeas de esa región, enseñando en las sinagogas..." (Mt.9:35). Jesús literalmente iba a todo lugar para cumplir con la tarea e ir tras la gente. Él iba a las ciudades y pueblos (Mt.9:35), al campo y a las montañas (Mt.5:1), a las sinagogas - si le daban oportunidad (Mt.9:35), a las orillas del mar (Mt.4:18), a las barcas (Mt.8:23), a las casas (Mt.8:14 / Mt.9:10). Notemos: la mayoría de los milagros no ocurrieron en el templo. Jesús salía a donde estaba la gente (Mt.4:23-24 / Mt.11:4-5 / Mt.14:14 / Mt.15:32 / Mr.6:56 / Hebr.4:15 / Hebr.5:2). Jesús predicó el mensaje del Reino de Dios, enseñó y sanó a los enfermos en cualquier lugar donde había gente deseosa de Su toque (Mt.9:35 / 2Tim.2:2 / 2Tim.4:2 / Hch.10:38-39 / Hch.11:19-30).

"Cuando vio a las multitudes, les tuvo compasión,. . . ". Él veía la multitud y les tuvo compasión (movido en las entrañas, es una compasión que mueve a una persona en lo más profundo de su ser) (Mt.9:13,36 / Mt.14:14 / Mt.15:32 / Mt.20:34), porque estaban confundidas (desmayadas) y desamparadas (derribadas), como ovejas sin pastor. La motivación de Jesús al ministrar, sanar, liberar y ayudar a la gente es la compasión. 

"... como ovejas sin pastor". Aunque habían líderes religiosos en Israel, estos no estaban preocupados por el bienestar de la gente, ellos más bien se aprovechaban de la gente, no ofrecían verdadera ayuda, cargaban a la gente con reglas y leyes humanas que los líderes mismos no cargaban - ofrecían una religión que era un impedimento para acercarse a Dios (Mt.9:32-34 / Lc.13:10-17 / Jn.8:1-11 / Ez.34:1-10). Jesús critica fuertemente a los líderes religiosos que no cumplen con su labor y que andan enfocados en sí mismos y que olvidan los aspectos más importantes de la ley: la justicia, la misericordia y la fe (Mt.23). Una crítica similar la leemos en el Antiguo Testamento (Ez.34:1-10). Jesús, por el otro lado, el buen pastor, estaba hambriento por ver a la gente siendo tocada por el poder de Dios (Jn.4:34-35 / Ez.34:11-16). ¿Qué intereses nos mueven cuando vemos a las personas? ¿Las vemos como Jesús la vio? ¿Cómo nos mueve el ver gente necesitada de Dios? ¿Extendemos la mano al confundido y desamparado como lo hizo Jesús?

"...pídanle que envíe más obreros a sus campos" (Mt.9:38). Jesús con seguridad no estaba pensando en enviar obreros como los que se describen en Mateo 23 y en Ezequiel 34. Jesús llamó y preparó a Sus discípulos para hacer de ellos pescadores de hombres y no constructores de monumentos (Mr.3:14-15 / Mt.4:19 / 1Sam.15:12). Jesús siempre vivía enfocado en el ministerio a la gente (Mt.9:35-38 / Mt.14:14 / Mt.15:32 / Hebr.4:15). Dios ama a la gente y por eso dio Jesús Su vida en rescate por el mundo y además entrenó a unos pocos para enviarlos a las naciones como sus embajadores predicadores del Reino de Dios - las Buenas Noticias (Jn.3:16 / 1Tim.2:1-4 / Mt.4:19 / Mt.28:18-20). Jesús compartió Su autoridad con los discípulos con el propósito de que sirvieran a otros con humildad y para que cumplieran con la misión de predicar las Buenas Noticias sanando, liberando y llevando esperanza en Cristo (Mt.10:1). La visión de Dios es gente y no necesariamente edificios, programas, proyectos. Y para completar esa tarea Jesús necesita a otra gente que va y hace lo que Jesús hizo (Apoc.7:9-10 / Jn.14:12 / Mt.10).

'Jesús pasó más tiempo acercándose a la gente y hablando con ella que en alguna otra actividad. El Señor Jesús no estaba obsesionado por Sus tareas o metas, a pesar de que sabía que sólo tenía tres años para entrenar a doce hombres que siguieran con el movimiento religioso que iba a transformar al mundo. El modelo de nuestro Señor era seguir vendando heridas, aun hallándose en medio de una insoportable presión por cumplir con Sus tareas y metas (Col.1:28-29)'.1

¿Son para mi las reglas eclesiásticas humanas, los legalismos y las estructuras religiosas rígidas más importantes que servir, amar y ministrar con gracia, misericordia, amor y poder a la gente? ¿Qué me impide hoy día el acercarme a las personas, especialmente a aquellas que pueden haber fallado, que me hirieron, que andan por caminos errados? ¿Qué me lleva a excluir a cierta gente de ser servida como Cristo lo haría, especialmente a aquellos que buscan ayuda?

Como líder no puedo estar solo preocupado por el presupuesto, por los números de asistencia o que se cumplan ciertas reglas (Lc.13:10-17). Nunca debo olvidar que Jesucristo murió y resucitó para salvar a los perdidos y que nos llamó a buscar a esos perdidos, desdichados y sin esperanza humana, para que sean ganados para Cristo y que todo creyente llegue a ser todo lo que Dios quiere que sea  (Mt.9:35-38 / Mt.10:6 / 1Tim.2:1-4 / Gal.4:19 / Ef.4:10-16). Dios quiere ver el cielo poblado con gente rescatada por Jesucristo y que adora al único verdadero Dios (Apoc.5:8-14 /  Apoc.7:9-10).

El verdadero trabajo de la obra del ministerio no es llevar a que se cumpla con el trabajo, sino a que se utilice el trabajo para alistar a la gente. El rendimiento es secundario. Todos los eventos y actividades de nuestra iglesia son una oportunidad para que el discipulado y el entrenamiento se enfoquen en un ser humano.2

¿Qué tanto aporta o frena un cierto evento, un programa, un edificio, los estatutos de una iglesia el ver gente salva, discipulada, involucrada en el ministerio, tocada por el poder de Dios? ¿Qué debe cambiar, ser ajustado o renovado?

ORO: Padre celestial, no deseo ser un constructor de monumentos. Y si me permites construir un edificio, planear un evento o establecer un programa, que sea entonces con el propósito de ayudar al cumplimiento de la Misión de Dios, para alcanzar las personas que Tu quieres tocar con Tu Evangelio y poder, y para ver vidas cambiadas que Te adoran a Ti. 

Perdóname porque frecuentemente veo la gente como instrumentos para un proyecto, en vez de ver el proyecto como una herramienta para bendecir a la gente.

Gracias Padre por aquellos que se me acercaron en algún momento y que aun se me acercan con el plan de acercarme a Ti - sin cobrar, sin exigir, sin calcular si ganaban algo con ello o no, si les caía bien o no. Ellos fueron para mi como el buen samaritano para el golpeado y herido por los ladrones (Lc.10:25-37). Aquel samaritano no dejó al herido en el piso, no tuvo pretextos personales o religiosos, su ayuda fue motivada por un profundo y sincero interés por el bienestar del afligido y por verlo recuperado.

Ayúdame Padre a ver a la gente como Tu la ves y a servir con la actitud con la que Cristo sirvió y sirve. Quiero ser Tu embajador para ver a la gente acercándose a Ti. Gracias por empoderarme para esa misión.

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1 FINZEL, Hans. Los Líderes – sus diez errores más comunes. Puebla, México: Las Américas, A.C., 1998. P.42

2 BROWN, Daniel A. The other side of pastoral ministry. Gran Rapids, Michigan,: Zondervan, 1996. P.126 (Traducción hecha por el autor)

lunes, 7 de septiembre de 2020

Si no fuera por Jesús, Zaqueo no tendría esperanza

 


Si no fuera por Jesús, entonces Zaqueo no tendría esperanza ni salvación. Zaqueo era pecador, estafador, corrupto, traidor a la patria, despreciado, marcado por la sociedad, y del cual se prefería guardar un cierto distanciamiento social (Lc.19:1-10). Y quien se acercaba a él para ayudar era cuestionado - 'el que tiene discernimiento no se sienta a comer con semejante escoria', decían los que se creían buena gente (Lc.19:7 / Lc.5:30 / Lc.7:39). No había quien le diera una mano a Zaqueo.

Zaqueo era hombre rico, pero con un vacío interno. Había escuchado de aquel quien recibía a los desechados y a los pecadores. Al pasar Jesús por su ciudad se preguntaba si este le podría dar una mano. ¿Será que Jesús le podía dar una luz de esperanza, calmar la sed que tenía por ser perdonado y ser amado? Sin embargo, había demasiados impedimentos para acercarse a Jesús - la multitud de gente que lo alejaba a empujones y patadas; y su cierta limitación física no era favorable. Hasta que vio un árbol a donde subirse y así ver de lejos a aquel quien es tan diferente.

Como si tuviera un radar especial, Jesús ve a Zaqueo escondido entre las ramas del árbol, lo llama por su nombre y se invita a pasar el día en la casa de este desechado - esto lo hace Jesús a pesar de las críticas, los cuestionamientos y las falsas acusaciones de la gente. 

La luz llegó a la casa de Zaqueo. El amor, la aceptación y el perdón sincero nunca vivido caen sobre él como un balde de agua refrescante. Este baño de amor hace en Zaqueo lo que ninguna ley ni los reclamos ni las patadas pudieron hacer - el ordena su vida radicalmente.

En fiel cumplimiento a Su Misión, Jesús se metió en la casa del perdido, y del cual todos guardaban distanciamiento social, para traer salvación (Lc.19:10).

SEÑOR, tu me llamas a seguir tus pisadas. Ayúdame a ver la gente como tu la ves. Ayúdame a no ser un impedimento en el camino para los que te buscan. Ayúdame a amar como tu amas. Ayúdame a ser alguien quien siguiendo el camino de la cruz le da una mano a aquellos que lo requieren y a llevar el mensaje de la vida a los Zaqueos de hoy día.


viernes, 29 de mayo de 2020

el servidor debe recordar (2Tim.2:8-10)

“Siempre recuerda que Jesucristo, descendiente del rey David, fue levantado de los muertos; ésta es la Buena Noticia que yo predico. Debido a que predico esta Buena Noticia, sufro y estoy encadenado como un criminal. Pero la palabra de Dios no puede ser encadenada. Por eso estoy dispuesto a soportar cualquier cosa si ésta traerá salvación y gloria eterna en Cristo Jesús a los que Dios ha elegido” (2Tim.2:8-10) NTV 

El apóstol Pablo había usado en los versículos anteriores varias analogías para describir el ministerio del siervo de Dios. Además estaba buscando animar al joven ministro Timoteo, estaba tratando de ayudarle a tener el enfoque correcto para su vida y para la tarea que le fue encomendada, y para apoyarlo a seguir adelante en medio de los retos que enfrenta un hombre en el ministerio. Ahora le hace un llamado muy especial: a que recuerde a Jesucristo.

Recordar la importancia de recordar

Me parece muy interesante que en 2 Tim.2 el apóstol le dice a Timoteo que él mismo debe recordar ciertas cosas en su vida y ministerio (2Tim.2:8) y más adelante le pide que le recuerde a la gente ciertos asuntos (2Tim.2:14).

Nosotros somos personas que fácilmente olvidamos las cosas y por eso requerimos de algo o de alguien que nos recuerde las cosas, los eventos o las personas (Sal.106:13 / Sal.103:2 / Dt.4:9 / Dt.6:12 / Dt.8:11.18 / Juec.3:7 / Sal.78:11).

Nos sorprende oír que como creyentes podemos olvidar a Jesucristo - por lo menos olvidamos algunos aspectos de Él. Si olvidamos a Jesús o si de alguna manera Él ya no es más el centro de nuestra vida o de la iglesia; si lo relegamos a un segundo plano, entonces nuestras vidas, nuestras reuniones y nuestra doctrina se desvían del propósito bíblico y solo estaremos practicando religión vacía o siguiendo una doctrina falsa.

Obviamente es demasiado fácil que olvidemos asuntos que son de importancia y que a la final son claves en el momento de tomar decisiones en la vida y en el ministerio.

  • En el Sal.103 ora el salmista animando a su propia alma a no olvidar las cosas buenas que el Señor ha hecho en su vida.
  • Los discípulos no entendían algunos principios que Jesús les estaba tratando de enseñar porque habían olvidado ciertos hechos y experiencias ya vividas. Por no recordar esas cosas tampoco eran capaces de hacer las 'conexiones' debidas (Mt.16:9).
  • La 'santa cena' es una ceremonia que nos ayuda a recordar a Jesús. Con la 'santa cena' el Señor nos está dando un instrumento para que recordemos el evento más importante de la historia: la muerte, la sepultura, la resurrección y la ascención de Cristo. También nos recuerda cómo a través de Su venida a este mundo Dios expresó Su amor para con los hombres (1Cor.11:24-25). A través de la ‘santa cena’ recordamos que la salvación es por gracia y no por obras.
  • La Biblia hace el llamado a recordar el día de reposo para santificarlo (Ex.20:8). Ese día fue instituido para que el pueblo de Israel recuerde que Dios es su proveedor, que el trabajo de seis días es suficiente para la semana (Ex.16:23-20). El día de descanso nos recuerda que Dios es el creador del cielo y de la tierra y que el descansó al séptimo día (Gn.2:3). El día de reposo también nos recuerda que somos sus hijos (Ex.31:13-14)
  • El acordarse de Dios en la juventud lleva a tomar decisiones sabias de las cuales no tenemos que arrepentirnos (Ecl.12:1).
  • Las fiestas religiosas cristianas que tenemos en el calendario, aunque a veces son muy cuestionadas, de alguna manera nos ayudan a recordar ciertos eventos históricos de la Biblia, y su importancia para la vida de un cristiano. Las festividades en sí no tienen valor si no es por la historia que hay detrás de esa festividad y su significado para el cristiano.

Recordar a Jesucristo

El apóstol Pablo acaba de animar a Timoteo diciéndole cosas que debe tener en cuenta para el ministerio efectivo. Le dice que debe ser un multiplicador, un soldado esforzado, un labrador dedicado y un atleta enfocado en la tarea a la cual fue llamado. Pero sobre todas estas cosas Timoteo debe recordar a Jesucristo resucitado.

·    El tiempo para la palabra resucitado usado en griego señala la condición permanente - Jesús ha resucitado y aún vive (Vincent´s Word Studies en E-SWORD). Pablo entonces no solo le está diciendo a Timoteo que recuerde el hecho histórico de la resurrección de Jesús, sino también la realidad del Jesús que siempre vive y que está presente en nuestras vidas (Mt.28:18-20). Esa clase de recuerdo nos alienta a seguir adelante y a aguantar cualquier dificultad y reto en la vida. El Jesús presente en nuestras vidas nos ayuda cuando las dudas nos atacan, los temores nos invaden y cuando nuestras debilidades nos atormentan (Hch.18:9-10 / 2Tim.4.17 / Jn.14:18-23 / Is.41:10 / Jos.1:5 / Mt.1:23).

·    Recordando a Jesucristo descendiente de David significa recordar que Cristo vino a este mundo como hombre - totalmente humano, y que caminó por las calles de este mundo, viviendo una vida terrenal normal, pero sin pecado. Él sabe cómo nos va a nosotros cuando somos tentados y cuando tenemos que enfrentar los desafíos de la vida en este mundo (Hebr.2:18 / Hebr.4:15 / Hebr.5:7-9), y por eso sabe cómo socorrernos en nuestros momentos difíciles.

·    'Recuerde el Evangelio que Pablo predicaba' fue otro llamado a Timoteo. En más de una cita Pablo habla de su Evangelio (Rom.2:16 / Rom.16:25 / 2Tes.2:14). No es precisamente un Evangelio inventado por Pablo sino el Evangelio que él recibió (1Cor.15:3). En 1Cor.15:1s Pablo nos aclara cuál es ese Evangelio: Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que se apareció a muchos.

·    Es por medio de ese Evangelio que podemos ser salvos, si es que retenemos (mantener en memoria) ese mensaje predicado (1Cor.15:2).

·    Si Cristo no resucitó de entre los muertos, entonces todo el sufrimiento, el esfuerzo y la entrega de un líder y predicador del Evangelio no tiene sentido (1Cor.15:30-32). La verdad de la resurrección de Cristo y la salvación de Cristo (1Cor.15:10) es la que nos anima como ministros a seguir adelante no importando los retos, los sufrimientos y el costo del ministerio. Nosotros somos salvos por medio de ese Evangelio y sabemos que otros son salvos por el mismo Evangelio, y por eso no nos cansamos de predicar ese Evangelio en el nombre de Jesús. Esa misma verdad es la que lleva al propio apóstol Pablo a aguantar sufrimientos como lo describe en 2Tim.2:9.

Recordar que la Palabra de Dios no está presa

Pablo estaba en la cárcel y su liberación parecía imposible. Sin embargo el apóstol no muestra signos de resignación ni de amargura frente a tal vivencia. La razón para semejante actitud ejemplar radica en que Pablo sabe que la Palabra de Dios no puede ser echada a prisión (o impedida) por parte de humanos. A los predicadores los pueden echar a la cárcel o matar, pero no a la Palabra de Dios (Filp.1:13-14 / 2Tim.4:17). El poder de la Palabra de Dios y su expansión en medio de grandes adversidades se ha confirmado en incontables historias a lo largo de los últimos 2000 años de cristianismo. La fe cristiana no ha podido ser erradicada por humanos y nunca lo será. Lo que le pueda ocurrir a un ministro parece ser un tema secundario, la Palabra de Dios siempre triunfará (Hch.8:1s).

Recordar el futuro

Pablo está animando a Timoteo a permanecer fiel en las tribulaciones y nos recuerda que Jesús padeció y venció y nos trajo la vida eterna. El que ahora permanece fiel a Dios en medio de grandes adversidades sigue el ejemplo y las pisadas de Jesucristo.  A la final el creyente fiel no sale perdiendo, con seguridad aprovechará los beneficios del nuevo mundo y de la eternidad (Rom.8:17 / Rom.6:8 / Apoc.3:21). El que niega a Jesús en este mundo definitivamente sale perdiendo (Mt.10:33 / Lc.9:26 - no lo reconocerá como su propiedad).

En 2Tim.2:13 leemos que si nosotros somos infieles, El permanece fiel. Esto no quiere decir que una persona que anda mal, que no busca de Dios y que no le sigue fielmente, al fin de cuentas se salva no importa cómo. Esta idea no es congruente con el resto de la Biblia. Más bien nos dice que Dios es fiel a su Palabra en cuanto a sus promesas de vida como también a los anuncios del juicio (Nm.23:19 / Hebr.6:18 / Rom.3:3s).

ASIMILANDO (2 Timoteo 3:16-17)

[1] ¿Qué lecciones aprendió durante este estudio? ¿Qué escuchó que Dios le impresionaba o hablaba durante este estudio?

[2] ¿Qué pasos va a tomar para ejecutar lo aprendido? Sea específico. ¿Cuándo va a comenzar con la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿A quién le va a rendir cuentas acerca del proceso de ejecución de las lecciones?

[3] ¿Cuáles desafíos cree usted que va a enfrentar en la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿Qué cosas ve usted como favorables para la aplicación de las lecciones?

[4] ¿Con quién va a compartir lo aprendido en esta lección? ¿Cuándo le compartirá?

[5] Anote a continuación una petición de oración relacionada con la sesión y la lección. Comparta con otros su petición y permita que ellos oren con usted.

jueves, 9 de abril de 2020

fe práctica en tiempos de crisis


"Enseguida se formó una turba contra Pablo y Silas, y los funcionarios de la ciudad ordenaron que les quitaran la ropa y los golpearan con varas de madera. Los golpearon severamente y después los metieron en la  cárcel. Le ordenaron al carcelero que se asegurara de que no escaparan. Así que el carcelero los puso en el calabozo de más adentro y les sujetó los pies en el cepo. Alrededor de la medianoche, Pablo y Silas estaban orando y cantando himnos a Dios, y los demás prisioneros escuchaban" (Hch.16:22-25) NTV.

Pablo y Silas habían llegado a Filipo por mandato de Dios. Liberaron allí a una joven poseída de un demonio que con sus adivinaciones ganaba mucho dinero para sus amos.  Los comerciantes y las autoridades de la ciudad al ver que sus ganancias se habían esfumado arremeten contra los siervos de Dios. Ellos fueron humillados, golpeados severamente con varas de madera, fueron encerrados en el calabozo de más adentro, sus pies fueron atados a un cepo. Allí estaban aislados, humillados, sufriendo dolor, tratados injustamente, en un ambiente oscuro (no había luces, ni humo ni incienso) y rodeados de ladrones, de asesinos y de otros presos. Estos dos hombres sí que estaban viviendo momentos difíciles. Sin embargo, la fe de estos siervos de Dios no claudicó. Su fe se destacó en medio de un tiempo de crisis:
  • No los vemos respondiendo con amargura hacia Dios o hacia los que les estaban tratando mal, tampoco los vemos protestando. Ellos parecen más bien ser hombres que confiaban en la soberanía de Dios (Sal.105:16-17 / Hch.3:13-15). No dudaron del amor de Dios (Rom.8:35-39). Poder descansar en Dios en medio de la tormenta es un fruto de la fe verdadera (Gn.50:20 / Rom.8:28 / Mr.4:35-41).
  • En esas circunstancias difíciles, rodeados de la oscuridad, aguantando el dolor de la golpiza, soportando el frío, rodeados de gente mala, 'organizaron un culto' - estos dos hombres deciden en medio de sus angustias orar a Dios - al final es solo Dios quien en tales circunstancias puede intervenir y cambiar el rumbo o dar las fuerzas necesarias para aguantar cualquier cosa. Buscar a Dios en oración es un fruto de fe. No espere hasta que otros oren por usted (Sal.50:15 / Sal.91:15 / Mt.26:38-39 / Hebr.5:7 / Stg.5:13).
  • La alabanza que ellos elevaban a Dios no era la práctica de una acción religiosa para impresionar a Dios y así motivarlo a que se moviera. La alabanza era más bien la expresión de su fe en el Dios todopoderoso - "el fruto de labios que confiesan Su nombre" (Hebr.13:15 / Ef.5:18-20 / Sal.103).
  • Aquel ambiente de luz preparó el camino para la manifestación poderosa de Dios. Finalmente, Pablo y Silas bautizan al carcelero y a todos los miembros de su familia; porque habían creído en Dios. Estos apóstoles aprovecharon la oportunidad para llevar el Evangelio a un lugar oscuro y sin esperanza- llegaron allí por medio de circunstancias difíciles (Hch.16:25-40 / Ef.5:16 / Col.4:5 / Hch.11:19-21).
"Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien,  esto es, para los que son llamados conforme a Su propósito" (Rom.8:28) NBLA.

viernes, 13 de marzo de 2020

el virus (3) - algunas lecciones a considerar

Estos días están marcados por las noticias alrededor del COVID-19. Escuchamos de prohibiciones de reuniones públicas, de museos y teatros cerrados, aun iglesias deben suspender sus servicios - todo con el propósito de limitar el impacto de un virus. Estamos aprendiendo a lavarnos las manos frecuentemente y a no toserle a alguien en la cara - creo que esas recomendaciones básicas son siempre muy útiles y deberían ser siempre parte de nuestro comportamiento. Nuestro comportamiento social también se ve afectado de alguna manera. Se ve gente asustada por todo lado - esta es posiblemente la pandemia más peligrosa -, las economías en crisis, la diaria rutina cambiada, agendas cambiadas. Todo esto y mucho más es parte de lo que se vive por estos días en el mundo. No me puedo imaginar qué puede pasar si en un futuro un virus más agresivo amenaza al mundo.

Ahora, ¿Cómo debemos nosotros los cristianos responder a tal crisis? La respuesta parece fácil: 'Con fe y no con temor'. Bueno, eso es fácil decir y a veces difícil de hacer. Sin embargo, la Verdad es la verdad. Jesús lo dice con toda claridad: "No se preocupen" - "Tengan fe" (Mt.6:25,30). Jesús también nos dice "No teman" (Lc.12:4,7). Claro, eso solo lo podemos hacer si conocemos a Jesús como el Señor de la vida, el gran YO SOY. Y separados de Él nada podemos hacer. Permanecer en Él es la clave (Jn.5:19 / Jn.15).

Son estos los tiempos que se prestan muy bien para hacernos las preguntas de fondo. Por lo menos nos debemos preguntar: 'Señor, ¿que ME quieres enseñar en estos tiempos?'

Una lección que quiero considerar y resaltar es la siguiente. Ya han habido momentos que, si pusimos atención, nos dejaban entrever que los sistemas de este mundo, aun la vida misma, son frágiles e inestables. Esta crisis nos lo está recordando una vez más, somos débiles y fáciles de quebrar - más de lo que a veces queremos admitir. El salmista nos recuerda: "Nuestros días sobre la tierra son como la hierba; igual que las flores silvestres, florecemos y morimos. El viento sopla, y desaparecemos como si nunca hubiéramos estado aquí" (Sal.103:15-16) NTV. Pero aquí no debe terminar todo. En los salmos encontramos un llamado que viene muy bien al caso: "Enséñanos a entender la brevedad de la vida, para que crezcamos en sabiduría" (Sal.90:12) NTV.

Así que hagamos bien las cuentas y construyamos con sabiduría nuestra vida. Tomemos en serio el llamado del apóstol Pablo: "Saquen el mayor provecho de cada oportunidad en estos días malos. No actúen sin pensar, más bien procuren entender lo que el Señor quiere que hagan" (Ef.5:16-17) NTV.

Otras lecciones que estimo importantes tienen relación con la pregunta: "¿Cómo puedo yo aportar alguna ayuda de valor ante semejante situación?" "¿Puedo como individuo hacer algo que valga la pena y que traiga un cambio?"
  • Primero es importante recordar que como cristianos no debemos desmayar en tiempos de crisis. Que no nos encuentren en el lugar equivocado porque nos dejamos manejar por el temor y el pánico. El libro de Proverbios nos enseña diciendo: "Si en el día de la aflicción te desanimas, muy limitada es tu fortaleza" (Prov.24:10) NVI. En estos tiempos el mundo necesita gente bien plantada y fuerte en el Señor (Jos.1:8-9). Busquemos andar en la llenura del Espíritu Santo (Ef.5:7-20).
  • Claro, las recomendaciones de higiene y de comportamiento es un punto importante en el proceso. Y el seguir las recomendaciones de los entes gubernamentales debe ser algo que acatamos naturalmente. Nosotros apoyamos a las autoridades que están buscando el bien del pueblo (Rom.13).
  • Además, como cristianos estamos llamados a servir y ayudar según nuestras posibilidades. Jesús vino a este mundo contaminado y le sirvió con humildad y sacrificio (Lv.13:45 / Lc.5:12 / Mr.1:40-45 / Mt.20:28 / Sal.37:3 / 1Pe.3:17). Leemos en los libros de historia como los cristianos en medio de situaciones complejas y de crisis, en medio de pestes, plagas y pandemias estuvieron dispuestos a servir y ayudar. Ellos entendían que la vida es Cristo y morir es ganancia (Filp.1:21). Este es el tiempo para demostrar nuestra fe y nuestro amor. Este no es el tiempo para solo pensar en cómo nos salvamos a nosotros mismos. En estos tiempos muchos andan con temor, son aislados y excluidos de la comunidad - seamos sensibles.
  • En vez de dejarnos llevar por el temor y el pánico debemos seguir el llamado de Jesús quien nos llama a orar y a creerle a Él en todo tiempo (Mt.6:33-34 / Mt.7:7-11 / Lc.18:1,7 / 1Sam.30:6 / Sal.34:5-7 / Sal.55:17,22 / Ef.6:18 / Col.4:2 / 1Tes.5:17-18 / 1Pe.4:7 / Jud.1:20-21). El apóstol Pablo dice: "No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús" (Filp.4:6-7)NTV.
  • Seamos portadores de esperanza predicando el Evangelio de Jesucristo para así atacar al virus más mortal existente en el mundo. El virus mortal que no solo quita la vida física sino la vida eterna tiene un nombre: PECADO. Cristo vino a un mundo infectado por este 'virus mortal', vivió entre nosotros, sanó a los enfermos, liberó a los endemoniados y predicó las Buenas Noticias del Reino de Dios (Lc.4:18-19). Jesús murió en aquella CRUZ para darle a este mundo esperanza y una salida a la situación desesperante. Jesús provee la medicina que cura el mal de la muerte eterna: "Jesús le dijo: -Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá aun después de haber muerto. Todo el que vive en mí y cree en mí jamás morirá" (Jn.11:25-26) NTV. APROVECHEMOS toda oportunidad para estar enfocados en compartir el Evangelio y ver una gran cosecha siendo recogida, y que Dios sea glorificado.

ASIMILANDO (2 Timoteo 3:16-17)


[1] ¿Qué lecciones aprendió durante este estudio? Anote máximo tres lecciones aprendidas. ¿Qué escuchó que Dios le impresionaba, hablaba durante esta sesión?

[2] ¿Qué pasos va a tomar para ejecutar lo aprendido? Sea específico. ¿Cómo y cuándo va a comenzar con la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿A quién le va a rendir cuentas acerca del proceso de ejecución de las lecciones?

[3] ¿Cuáles desafíos cree usted que va a enfrentar en la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿Qué cosas ve usted como favorables para la aplicación de las lecciones?

[4] ¿Con quién va a compartir lo aprendido en esta lección? ¿Cuándo le compartirá?

[5] Anote a continuación una petición de oración relacionada con la sesión y la lección. Comparta con otros su petición y permita que ellos oren con usted.

miércoles, 11 de marzo de 2020

el servidor y sus desafíos (2Tim.2:3-4)


Así que tú, hijo mío, fortalécete por la gracia que tenemos en Cristo Jesús. Lo que me has oído decir en presencia de muchos testigos, encomiéndalo a creyentes dignos de confianza, que a su vez estén capacitados para enseñar a otros. Comparte nuestros sufrimientos, como buen soldado de Cristo Jesús. Ningún soldado que quiera agradar a su superior se enreda en cuestiones civiles. Así mismo, el atleta no recibe la corona de vencedor si no compite según el reglamento. El labrador que trabaja duro tiene derecho a recibir primero parte de la cosecha. Reflexiona en lo que te digo, y el Señor te dará una mayor comprensión de todo esto (2Tim.2:3-7) NVI

[1] SOLDADO DEDICADO y ENFOCADO:


Esta analogía sugiere que estamos en un conflicto. Hay un enemigo que debe ser derrotado y hay una batalla que debe ser ganada (Apoc.12:7-17). En este versículo el apóstol Pablo no necesariamente está hablando de las luchas que todo cristiano común y corriente va a experimentar (la carne, el diablo, el mundo), sino más bien se dirige a un líder servidor y las luchas que éste va a vivir a razón del ministerio en adición a las luchas normales que todo creyente vive.

SERVIDORES QUE SON DEDICADOS SUFREN PENALIDADES


Todo servidor está llamado a sufrir penalidades y a luchar enfocado sin distracciones mientras sirve a Dios. Hay ciertos sufrimientos que se viven de manera especial cuando se está trabajando como líder en las cosas del Reino. Pablo llama a Timoteo a enfrentar esas situaciones como lo hace un soldado que está sirviendo en las filas de un ejército. Pablo no duda en usar la metáfora del ejército y comparar esa dinámica que se vive allí con los asuntos del Reino y del ministerio. En varias ocasiones usó esta metáfora (1Cor.9:7 / 2Cor.10:3 / 1Tim.1:18 / Filp.2.25).

Los soldados normalmente tienen que privarse de muchas cosas como por ejemplo de la comodidad, tienen que dejar casa y familia, sufrir hambre y sed, aguantar frío y calor, sufrir cansancio y en algunos casos aun heridas y muerte. Todo esto lo hacen por amor a su patria. El ministerio cristiano definitivamente no es un lugar para relajarse y esperar muchas comodidades. Quien no está preparado para aguantar presiones, luchas y aflicciones en el ministerio debe considerar si ese es el lugar donde debe estar. Tristemente vemos que muchos quieren entrar al ministerio en condiciones fáciles.

Los soldados dedicados no son los que rápidamente están desertando. Compare esto con el ejemplo de Juan Marcos en el libro de los Hechos. Los servidores valientes no están renunciando, renegando o desertando cuando los problemas se le acercan y cuando los desafíos aparecen (2Tim.4:10). Todo líder tiene sus momentos de 'frustración', de conflictos, de sufrimientos, etc., sin embargo, debe cuidarse que durante esos tiempos el enemigo no saque ventaja.
Las penalidades que el apóstol Pablo sufrió a causa del ministerio las relata en 2Cor.11:23-29.

SERVIDORES DEDICADOS NO SE ENREDAN en los negocios de la vida, luchan enfocados en la tarea encomendada.


Esto no es un comentario en contra del ministerio bi-vocacional, ya que aún Pablo usaba este estilo para poder hacer la obra (Hch.18:3). La idea es más bien que el servidor y ministro está concentrado en su trabajo, permanece enfocado en los asuntos del Reino de Dios, no importando si tiene que trabajar para su sustento o si ministra de tiempo completo. Él sabe a lo que fue llamado y cumple esa tarea diligentemente. Él está enfocado en alcanzar al mundo para Cristo. Él da todo de sí (mente, cuerpo, alma, tiempo, energía, dinero, etc.) por la causa del Evangelio.

Hay cosas que fácilmente pueden distraer al siervo de Dios (Dt.20:5-7 / Lc.9:59-62). Las cosas de esta vida que pueden enredar al servidor y desviarlo del propósito para el cual Dios lo llamó son asuntos de dinero, la busca de posiciones y reconocimientos personales, los placeres de la vida, etc. (1Tim.6:9-12 / Rom.12:2 / 1Cor.7:31 / 1Jn.2:15-16 / 1Cor.9:25-26). Recordemos que en la parábola del sembrador hay varias tierras que no producen frutos, una de ellas no produce porque se enreda con preocupaciones materiales.

SERVIDORES DEDICADOS ESTÁN ENFOCADOS en agradar al oficial en mando.


El líder debe cuidarse para que no esté buscando el aplauso y el reconocimiento de parte de la gente, en vez de estar buscando agradar a Dios quien lo llamó.
  • Aarón quiso agradar a la gente y permitió que se construyera el becerro de oro que la gente usó para dedicarse a la idolatría (Ex.32).
  • Saúl dice haber desobedecido los mandamientos de Dios porque la gente le había sugerido desobedecer los mandatos de Dios (1Sam.15).
  • El fariseo se presenta como un buen hombre, comparándose con otros, sin poner atención a lo que Dios pensaba de él. Él quería agradarse a sí mismo e impresionar a la gente (Lc.18:11).
En el ministerio a Dios no se trata de quedar bien delante de la gente, sino de agradar en primer lugar y sobre todas las cosas a aquel quien lo llamó, ungió y envió al ministerio. Jesús es nuestro comandante (Mt.7:21 / 2Cor.5:9 / 1Tes.2:4-6 / Gal.1:10 / 1Tes.4:1).


[2] EL ATLETA DISCIPLINADO e ÍNTEGRO

Esta analogía sugiere que estamos en una carrera y hay un premio que ganar (1Cor.9:24-27 / Hch.20:24). Si El atleta quiere llegar bien al final y recibir la corona, debe entonces ser una persona disciplinada y de ninguna manera tramposa. Todo líder es llamado a permanecer dentro del marco de las reglas de juego establecidas para así poder llegar bien al final de la carrera. La integridad juega un papel muy importante en la carrera (2Tim.4:6-8 / 1Tim.1:18-20).

Todo deportista compite porque tiene en mente llegar a la meta y si es posible, ganar la medalla. En el fútbol de nada sirve solo jugar con la pelota si no hay goles que se meten en el arco contrario. De un barco que sale a la mar se espera que no solamente salga bien del puerto de partida, sino que también llegue bien al puerto de destino.

La vida cristiana se compara con una carrera que debemos correr. Pero no solo se espera que corramos, sino que lleguemos bien al final (Hebr.12:1-3).
  • No todo el mundo llega bien al final. La Biblia habla de la posibilidad de un  naufragio espiritual (1Tim.1:18-19). Algunos abandonan el camino de la fe  (Gal.1:6-8 / Gal.5:4 / Hebr.6:4-6). Otros se dejan engañar por diferentes tentaciones y se enredan en cosas que hacen daño a sus vidas (1Tim.6:9). El apóstol Pedro enseña que debemos estar en un constante crecimiento para así jamás caer (2Pe.1:3-10). La Biblia está llena de gente que tristemente no llegó bien al final.
    • Saúl - desobedeció por dejarse llevar por la opinión de la gente, más que por el temor a Dios. Quería ser más bien reconocido por la gente que por Dios (1Sam.15:12).
    • Sansón - experimentó muchos dolores por no controlar sus deseos sexuales, se involucró en relaciones que no le convenían, dejó de poner atención al consejo de sus padres y se rodeó de gente que no era buena.
    • Salomón - En un comienzo no rompió del todo con todos los ídolos en su vida (1Re.3:3), su compromiso con Dios era un compromiso dividido. Además se casó con mujeres no israelitas que lo llevaron a adorar ídolos.
    • Judas, Ananías y Safira - El mal manejo de asuntos financieros destruyó el futuro prometedor de ellos (1Tim.6:11-12).
El apóstol Pablo se destaca por ser un líder que llegó bien al final de su carrera (2Tim.4:6-9). El llegar bien al final de la vida debe ser la meta de cada creyente y de cada servidor cristiano. Tenemos una lucha (1Tim.6:11-12) y en esa lucha se trata de permanecer en el camino y de llegar bien al final de la carrera. Dios ha comenzado una buena obra en cada uno de nosotros y El la perfeccionará (Filp.1:6), pero el hombre tiene que poner de su parte (Filp.2:12-13).
  • De la cita en Hebr.12:1-3 podemos deducir algunas de las reglas que deben ser conisideradas para llegar bien al final:
    • Los servidores, como atletas disciplinados, mantienen la mirada en la meta puesta por Dios. El apóstol Pablo sabía lo que quería en la vida y luchaba con todo esfuerzo para llegar a la meta que Dios le había trazado (1Cor.9:24 a 1Cor.10:6).
    • Hay cosas que quieren impedir la carrera como son el pecado, las malas relaciones, el amor por el dinero y las riquezas, etc. De estas cosas nos debemos despojar (Mt.10:37-38 / Lc.8:14 / Lc.9:59-62 / Lc.18:22-25 / Rom.13:11-14 /  1Tim.6:9-10).
    • La carrera hay que correrla con paciencia. La palabra "paciencia" (‘hupomone’) significa firmeza, constancia. Habla de una persona que no se deja desviar de su propósito predeterminado y es leal a la fe y a la piedad, aun en medio de grandes pruebas y sufrimientos no desfallece.

[3] EL AGRICULTOR DILIGENTE

Esta analogía sugiere que estamos en un campo agrícola. Aquí hay un campo que cultivar, una semilla que plantar y hay una cosecha que recoger (1Cor.3:5-6).
  • Servidores que son labradores dedicados trabajan duro. La pereza no tiene lugar en un servidor que busca impactar la vida de otros. Si trabajamos fuertemente vamos a ver una cosecha. El agricultor también se destaca por la paciencia que tiene al sembrar, regar, cuidar la tierra y las plantas. Finalmente llega el tiempo de la cosecha y el poder comer de los frutos de la ardua labor.
  • Al comparar varias traducciones de este versículo podemos darnos cuenta que hay dos maneras de leer este versículo.
    • Una de las traducciones apunta a decirnos que el labrador dedicado es el primero en disfrutar de los frutos de la cosecha. Este concepto es avalado por otras citas como: 1Cor.9:7-11 / 1Cor.3:8 / Mt.10:10 / Gal.6:6 / 1Tim.5:17. Servidores que trabajan dedicados tienen el derecho de ser los primeros en participar en la cosecha (Gal.6:9 / 2Cor.4:17-18).
    • La otra traducción muestra otro énfasis y nos da la idea de que el labrador primero tiene que trabajar duro para poder disfrutar de los frutos de la cosecha. Este concepto también es verdad. Ningún agricultor va a disfrutar de una cosecha sin antes haber trabajado, cuidado e invertido en el campo. Este concepto es avalado por citas como: Is.28:24-26 / 1Cor.3:6-9.
Tenemos que reconocer: el trabajo sin la dirección y sin la bendición de Dios finalmente no produce lo esperado. Es un trabajar en equipo con Dios (1Cor.15:10 / Lc.5:5 / 1Cor.3 / Col.1:29).

CONCLUSIÓN:

En conclusión debemos reconocer que las tres analogías mencionadas en este capítulo nos muestran que el ministro debe cumplir con un deber y que el trabajo del ministro cristiano está acompañado de sacrificios y de una entrega total, al final hay una recompensa.


La promesa a cada uno de ellos: el soldado se concentra en agradar a su jefe - agradar a Dios es algo que trae gozo. El atleta recibe un premio, el agricultor tiene el privilegio de comer de los primeros frutos. Las promesas se tornan en incentivos, en cosas que nos animan. Estas son promesas de gracia. Las promesas no se alcanzan por la fuerza del humano sino por la gracia en Cristo Jesús. Lo que alcancemos en el ministerio es por gracia.

ASIMILANDO (2 Timoteo 3:16-17)

[1] ¿Qué lecciones aprendió durante este estudio? Anote máximo tres lecciones aprendidas. ¿Qué escuchó que Dios le impresionaba, hablaba durante esta sesión?

[2] ¿Qué pasos va a tomar para ejecutar lo aprendido? Sea específico. ¿Cómo y cuándo va a comenzar con la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿A quién le va a rendir cuentas acerca del proceso de ejecución de las lecciones?

[3] ¿Cuáles desafíos cree usted que va a enfrentar en la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿Qué cosas ve usted como favorables para la aplicación de las lecciones?

[4] ¿Con quién va a compartir lo aprendido en esta lección? ¿Cuándo le compartirá?

[5] Anote a continuación una petición de oración relacionada con la sesión y la lección. Comparta con otros su petición y permita que ellos oren con usted.


lunes, 10 de febrero de 2020

el servidor reflexiona (2Tim.2:1-7)

"Así que tú, hijo mío, fortalécete por la gracia que tenemos en Cristo  Jesús. Lo que me has oído decir en presencia de muchos testigos,  encomiéndalo a creyentes dignos de confianza, que a su vez estén  capacitados para enseñar a otros. Comparte nuestros sufrimientos, como buen soldado de Cristo  Jesús. Ningún soldado que quiera agradar a su superior se enreda en cuestiones civiles. Así mismo, el atleta no recibe la corona de vencedor si no  compite según el reglamento. El labrador que trabaja duro tiene derecho a recibir primero  parte de la cosecha. Reflexiona en lo que te digo, y el Señor te dará una mayor comprensión de todo esto" (2Tim.2:1-7) NVI

El ministro y sus meditaciones (2Tim.2:7)

Pablo nos acaba de decir que un líder debe fortalecerse en la gracia, debe invertir en la vida de otros líderes; debe estar listo para sufrir penalidades; debe luchar como buen soldado concentrado/enfocado; debe correr la carrera como un atleta que corre con integridad, no usando trampas; y trabajar con dedicación como lo hace un buen labrador (agricultor).

Todas estas recomendaciones le ayudan al ministro a cumplir la tarea encomendad, y le ayudan a seguir con paciencia en la obra a la que ha sido llamado. Sobre estos asuntos debe un ministro reflexionar y permitir que Dios le aclare lo que estas verdades significan para su diario vivir y para su ministerio. Pablo creía que estas ilustraciones podían ayudar y animar a Timoteo en su ministerio. Es por eso que le hace el llamado a reflexionar sobre las cosas que Pablo le acaba de escribir.

Reflexione:

  • Esta no es la primera vez que Pablo le hace este llamado a Timoteo (1Tim.4:15). La  idea es la de ejercitar la mente, observar, pensar (Diccionario Strongs). Este llamado no lo hace solamente el apóstol Pablo, a través de toda la Biblia leemos de este llamado (Dt.4:39 / Prov.24:32 / Hebr.3:1 / Hebr.7:4 / Hebr.12:3).
    • Es obvio que las verdades de la Biblia deben ser consideradas, hay que reflexionar sobre ellas para así entender su profundidad y su aplicación a la vida y al ministerio. Todo líder debe hacer de la reflexión un ejercicio personal para así crecer en entendimiento de las verdades divinas.
    • Los creyentes son personas que reflexionan. No solamente leen por cumplir con un plan de lectura. Ellos leen y reflexionan para entender las verdades espirituales. El entendimiento no nos llega por medios misteriosos o mágicos. Hay un trabajo que cumplir: reflexionar.
    • El libro de Proverbios nos hace un llamado similar: "Hijo mío, si haces tuyas mis palabras y atesoras mis mandamientos; si tu oído inclinas hacia la sabiduría y de corazón te entregas a  la inteligencia; si llamas a la inteligencia y pides discernimiento; si la buscas como a la plata, como a un tesoro escondido, entonces comprenderás el temor del SEÑOR y hallarás el conocimiento de Dios. Porque el SEÑOR da la sabiduría; conocimiento y ciencia brotan  de sus labios" (Prov.2:1-6) NVI.
  • El consejo a reflexionar que da el apóstol Pablo a Timoteo suena muy similar al consejo que Dios le dio a Josué cuando éste asume el liderazgo sobre el pueblo de Israel (Jos.1:6-9). El éxito de Josué estaba directamente relacionado con su actitud frente a la Palabra de Dios. La primera recomendación que Dios le dio a Josué al recibir el mando sobre el pueblo de Israel fue la de meditar y cumplir toda la ley de Dios (Jos.1:1-9): "Este Libro de la Ley no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él día y noche, para que cuides de hacer todo lo que en él está escrito. Porque entonces harás prosperar tu camino y tendrás éxito" (Jos.1:8 NBLH).
    • "Este libro de la ley no se apartará de tu boca": En tiempos antiguos la Palabra era leída en voz alta como ayuda para poder ser memorizada. A esa práctica es que se está haciendo alusión en este versículo. (Dt.6:6-9).
    • "Meditar": Recitarla en voz baja. (Sal.1:1-3 / Sal.119:11.15.99 / Prov.2:1-5 /  Col.3:16 / 2Tim.3:16).
    • "Cuides de hacer todo": requiere de atención intencionada para hacer y cumplir lo que dice la Palabra de Dios (Dt.5:29-33 / Mt.7:21-24 / Lc.11:28 /  Jn.13:17 / Jn.14:21 / Stg.1:22-25).
    • La prosperidad y el éxito de un líder y de todo creyente radica en su relación con la  Palabra de Dios. Todo líder debe aprender a reflexionar en las verdades de la Biblia para así entender el significado de las mismas, poder aplicarlas a la vida y al ministerio, tener convicciones basadas en la Biblia, poder hablar de ellas con seguridad y consecuentemente tener éxito en la obra (Sal.1:1-3 / 2Tim.3:14-17 / 2Tim.4:1-5).
    • Una y otra vez vemos que Josué cumplía la Palabra de Dios, la recordaba y la enseñaba a sus seguidores (Jos.1:12-15 / Jos8:30-35 / Jos.11:15 / Jos.23:6.14-16).

Las palabras de la Biblia son palabras vivas, llenas de sabiduría, pero empacadas en palabras humanas. Reflexionando acerca de las palabras de la Biblia es que podemos descubrir las riquezas espirituales que hay en ellas (Dt.6:7 / Sal.63:5-6). Especialmente los ejemplos usados por el apóstol en los versículos anteriores (2Tim.2:3-6) deben ser considerados, ya que contienen una fuerza inimaginable de ánimo, exhortación y de sabiduría para el ministerio.

El Señor te dará entendimiento:

La persona que busca entendimiento lo va a obtener de parte del Señor - es una promesa. El hombre se dedica a reflexionar y Dios le da el entendimiento. No se trata de solamente entender la Biblia intelectualmente, sino más bien por revelación de Dios. Pero lo uno no va separado de lo otro (Ef.1:17-18 /  Jn.16:13 / Jn.14:26).
Es necesario que Dios nos abra la mente para entender las verdades divinas (Lc.24:45). Podemos orar que Dios nos dé el correcto entendimiento de sus verdades (Ef.1:17-18 / Stg.1:5 / Stg.3:15). Aun el hombre más inteligente requiere de la revelación divina para entender los principios del reino de Dios.

En el proceso de la reflexión debemos recordar que Pablo le da a Timoteo algunas directrices:

  • Leer la Palabra de Dios. Ocúpate de la lectura de las Escrituras (1Tim.4:13).
  • Timoteo también debe esforzarse estudiando la Palabra de Dios (2Tim.2:15).
  • Y finalmente recordemos que nos acaba de animar a reflexionar en lo escrito en la Biblia (2Tim.2:7).

Es a través de la Verdad divina que experimentaremos la verdadera libertad (Jn.8:32). La Palabra de Dios es una mina de oro y vale la pena cualquier esfuerzo cavando por encontrar el buen oro (Sal.19:10). Si atesoramos la Palabra de Dios en nuestros corazones nos vamos a dar cuenta que ella nos es un freno poderoso para que no pequemos (Sal.119:11). La Palabra de Dios es la herramienta eficaz para todo ministerio de impacto (Hebr.4:12 /  Ef.6:12 / Is.55:10-11 / 2Tim.3:16). Es por esto que Pablo le dice más adelante a Timoteo: "Predica la Palabra; persiste en hacerlo, sea o no sea oportuno; corrige, reprende y anima con mucha paciencia, sin dejar de enseñar" (2Tim.4:2) NVI.

ASIMILANDO (2 Timoteo 3:16-17)

[1] ¿Qué lecciones aprendió durante este estudio? Anote máximo tres lecciones aprendidas. ¿Qué escuchó que Dios le impresionaba, hablaba durante esta sesión?

[2] ¿Qué pasos va a tomar para ejecutar lo aprendido? Sea específico. ¿Cómo y cuándo va a comenzar con la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿A quién le va a rendir cuentas acerca del proceso de ejecución de las lecciones?

[3] ¿Cuáles desafíos cree usted que va a enfrentar en la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿Qué cosas ve usted como favorables para la aplicación de las lecciones?

[4] ¿Con quién va a compartir lo aprendido en esta lección? ¿Cuándo le compartirá?

[5] Anote a continuación una petición de oración relacionada con la sesión y la lección. Comparta con otros su petición y permita que ellos oren con usted.
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