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sábado, 5 de enero de 2019

Una palabra a los líderes Ma40

"Me has oído enseñar verdades, que han sido confirmadas por muchos testigos confiables. Ahora enseña estas verdades a otras personas dignas de confianza que estén capacitadas para transmitirlas a otros" (2Tim.2:2) NTV

El gran apóstol Pablo llamó en uno de sus primeros viajes misioneros al joven Timoteo para que lo acompañara en su labor misionera. Pablo vio el potencial que tenía este joven quien a esta altura de la vida manifestaba una cierta madurez como cristiano (Hch.16:1-3).
La relación de Pablo y Timoteo se tornó pronto en una relación muy cercana de 'padre - hijo' (1Cor.4:17). En un momento dado Pablo lo llegó a estimar tan alto porque no había encontrado a otro como él en cuanto a su entrega, lealtad y fidelidad en el ministerio (Filp.2:19). 

La gente veía a Timoteo viajando y ministrando junto a Pablo. Estos dos hombres (el 'padre' y el 'hijo') aprendieron a trabajar en equipo. Pablo vivía invirtiendo en este joven prolífico, de quien esperaba que invirtiera en otros (2Tim.2:2). El apóstol aseguraba que Timoteo fuera alimentado con el mensaje de la fe y la buena enseñanza (1.Tim.4:6 / 2Tim.3:14). Además notamos que Pablo modeló una vida cristiana y ministerial digna de ser imitada por Timoteo (2Tim.1:13 / 2Tim.3:10.14). En cierto momento al apóstol Pablo le confió a Timoteo responsabilidades mayores - delegación responsable. En cierto momento le fue encargada la iglesia en Efeso para arreglar asuntos críticos por los que estaba pasando esta iglesia (1Tim.1:1-3 / 1Tim.4:11 / 1Tim.6:3 / 1Tim.6:17). 
Las cartas de Pablo a Timoteo nos relatan las tantas recomendaciones y enseñanzas transmitidas a este líder emergente y compañero de milicia - notamos el gran interés de Pablo por ver al joven Timoteo prosperar en la vida y en el ministerio. Timoteo llegó a ser un líder reconocido que impactó vidas, iglesias y naciones. Gracias a la inversión de un líder mayor en la vida de un líder menor, Timoteo llegó a ser un obrero eficaz en la obra del Señor.

PREGUNTAS y APLICACIÓN
  • ¿Qué haría usted si Dios envía a su vida a un joven como Timoteo? ¿Está usted preparado/a para discipularlo/a entrenarlo/a, formarlo/a?
  • Si Dios le envía a un nuevo creyente ¿cuáles serían los primeros pasos que usted tomaría para discipularlo? ¿Por qué? Explique
  • Piense en las personas que usted ha podido influenciar; ¿Ha sido su influencia buena? ¿Qué cambiaría?
  • ¿Qué cualidades tenía Pablo que usted también quiere tener? ¿Qué puede hacer para adquirir esas cualidades?
DIOS COLOCA CON PROPÓSITO A CIERTAS PERSONAS EN NUESTRO CAMINO. APROVECHEMOS BIEN ESTAS OPORTUNIDADES EN LAS CUALES PODEMOS INVERTIR EN LA VIDA DE NUEVOS CREYENTES Y LÍDERES EN DESARROLLO: DISCIPULANDO, ENSEÑANDO, ACOMPAÑANDO, MODELANDO,  MENTOREANDO, LIBERANDO, ORANDO Y CELEBRANDO SUS ÉXITOS.

sábado, 9 de junio de 2018

Los sufrimientos y las tragedias nos instan a vivir una vida ordenada


"En esa misma ocasión había allí algunos que le contaron acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con la de sus sacrificios. Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos galileos eran más  pecadores que todos los demás galileos, porque sufrieron esto? Os digo que no; al contrario, si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente. ¿O pensáis que aquellos dieciocho, sobre los que cayó la torre en Siloé y los mató, eran más deudores que todos los hombres que habitan en Jerusalén? Os digo que no; al contrario, si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente" 
(Lc.13:1-5) LBLA

Algunos piensan que algunos sufren porque son más grandes pecadores o porque no tienen suficiente fe. Hay quienes llegan a pensar que eso es la verdad y pueden caer entonces en grandes sentimientos de condenación y de vergüenza. La verdad es que no sabemos siempre por qué estamos sufriendo. Sin embargo, es cierto que la Biblia nos da algunas razones generales de las razones del sufrimiento y su propósito.

En el relato que encontramos en Lucas 13:1-5 leemos de dos episodios en el que cierta gente sufrió:

  • el primero tiene que ver con un asesinato, es en realidad una masacre perpetuada por parte de Pilato. Él asesinó a algunas personas que estaban ofreciendo sacrificios en el templo y mezcló así su sangre con los sacrificios. No sabemos con exactitud quienes eran esos galileos - ¿eran revolucionarios que se oponían al sistema, eran ladrones, era gente que no quería pagar los impuestos al reino romano, eran religiosos, eran personas comunes y corrientes? No lo sabemos. Este episodio es lo que podemos llamar una atrocidad cometida por humanos, más específicamente por un gobierno.
  • el segundo episodio es un accidente, una calamidad - la torre de Siloé cayó sobre 18 personas y las mata. Estas personas pueden haber estado construyendo o reparando la torre - estaban siguiendo sus labores.

A veces tendemos a pensar que si algo así le pasa a una gente es porque debieron haber hecho algo terrible o cometido un pecado 'horrible'. Conectamos entonces inmediatamente el pecado con el sufrimiento. La respuesta de Jesús es clara: estos que sufrieron no son peores que el resto del mundo, y el resto del mundo no es mejor que los que sufrieron estas cosas. Tampoco es correcto pensar que de acuerdo a los pecados o el tipo de pecado que haya cometido una persona, ésta entonces sufrirá más o menos. Si el sufrimiento dependiera de nuestros pecados, entonces ninguno estaría vivo (Mt.7:4 / Hch.28:4 / Rom.3:10-18,23 / Rom.6:23 / Rom.8:6)

Jesús aclara enfáticamente que si nosotros los que aun vivimos y quienes no estamos actualmente viviendo esos sufrimientos o tragedias no nos arrepentimos de nuestros pecados, entonces igualmente vamos a perecer (ser destruidos totalmente, caer en la ruina). Todos somos pecadores y merecemos la muerte (Rom.6:13). Por eso debemos estar muy prestos a buscar el arrepentimiento mientras vivamos, mientras haya oportunidad - Dios nos ha dado tiempo adicional para poner las cosas en orden. El único camino para escapar de la perdición es el arrepentimiento (Hch.2:38 / Hch.3:19 / Hch.8:22 / Hch.17:30).
No necesariamente se dice que vamos a experimentar los mismos sufrimientos como los mencionados en estas historias, pero al final de la vida sí perderemos todo si no nos arrepentimos de nuestros pecados.

Cada vez que vemos sufrimiento o tragedias debemos recordar que lo mismo me puede pasar en cualquier momento y que por eso debo apurarme a auto-examinarme y en caso dado a arrepentirme de mis pecados y vivir una vida ordenada en Dios. 
Es terrible si vivo sufrimientos o si veo a alguien sufrir y eso no me lleva a examinarme y a buscar a Dios de todo corazón (Apoc.16:8-11). De nada sirve señalar a otros y no hacer un sincero auto-examen (Mt.7:4).

Los sufrimientos humanos (si los vivimos, vemos o si escuchamos de ellos) nos convocan a buscar a Dios en todo momento, a arrepentirnos de nuestros pecados, a vivir una vida ordenada delante de Dios recordando que todos podemos sufrir y experimentar cosas similares o peores.

Citas adicionales para considerar: 1Pe.4:17-18 / Job 22:5-16 / Jn.9:2 / Hch.28:4 / Lc.19:42-44 / Mt.23:35-38

APLICACIÓN:
¿Alguna vez ha sufrido o visto, escuchado de tragedias y de sufrimientos y te han llevado a revisar su propia vida? ¿Te ha llevado esta revisión de vida a arrepentirse de algo? Explique
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viernes, 27 de abril de 2018

Parar, reflexionar, recordar, agradecer

"Que todo lo que soy alabe al SEÑOR; con todo el corazón alabaré su santo nombre. Que todo lo que soy alabe al SEÑOR; que nunca olvide todas las cosas buenas que hace por mí" 
(Sal.103:1-2) NTV


  • Parar para recordar las bondades y las misericordias de Dios es un llamado constante a los creyentes. El recordar las buenas cosas que Dios ha hecho por mi y agradecerle por las mismas me hace fuerte en mi confianza hacia Él y me ayuda a enfrentar los momentos difíciles, y permanecer enfocado en lo verdadero (Sal.105:5 / Sal.106:7 / Dt.8:2-4 / Jer.2:31-32 / Ef.2:11-13).
  • El tener en algún momento abundancia tiende a llevarnos a que olvidemos las bondades de Dios creyendo que fuimos nosotros los que trabajamos por ello. Igual el no tener nada es un peligro que nos puede llevar a negar a Dios - olvidar a Dios y Sus bondades nos hace vulnerables a tomar caminos equivocados (Dt.8:2-4,10-14 / 2Cron.32:25 / Prov.30:9).
  • La fascinación por las cosas materiales, por dioses falsos y por experiencias encantadoras nos alejan de Dios y nos llevan a olvidar su grandeza (Dt.32:15-32 / Ez.16:10-15). Igual las preocupaciones por las cosas del día a día, la atracción de las riquezas son una trampa que nos lleva a olvidar a Dios (Mt.13:18-23).
  • Es fácil caer en la trampa de solo exigir cosas de Dios pero no reconocerle como Señor y agradecerle por sus misericordias (Lc.17:15-18).
  • En la Santa Cena Dios nos llama una y otra vez a recordar las verdades básicas del Evangelio, de Su amor, de Su misericordia, etc. Quien olvida estas verdades centrales y deja de honrar a Dios se aparta de la verdad salvadora y se expone a problemas (1Cor.11:23-26).

Definitivamente requerimos, para no llegar a ser gente frustrada, ingrata, depresiva y que constantemente se queja, del llamado a recordar lo que Dios ha hecho en, para y con nosotros. Tenemos que parar, reflexionar, recordar y agradecer. Hacer un lista de las bendiciones recibidas nos ayuda a expresar nuestra gratitud a Dios.
Ahora, no se trata de recordar solamente los hechos y las bendiciones. Se trata de recordar a aquel quien es la fuente de vida (Vea quien es Dios leyendo el Salmo 103 y note algunas de Sus características). En medio de cualquier bendición el centro debe seguir siendo el dador de la vida y de las bendiciones. Y a Él debe dirigirse toda gratitud, alabanza y adoración. Dios no es una vibración positiva. Él es nuestro Dios personal y anhela tener una constante relación con nosotros - no solo como el que nos da cosas, sino también como aquel quien recibe de nosotros alabanza, gratitud, admiración y adoración.

ORACIÓN: Señor, no me quedaré callado, siempre de daré gracias. Gracias por Tu amor inagotable y por Tú bondad. Te adoraré con profunda reverencia. Tú eres mi fortaleza, mi escudo y mi ayudador; confío en Ti de todo corazón. Entiendo que darte gracias es un sacrificio que Te honra; por eso me acerco a Ti con gratitud y alabanzas a Tú nombre. Gracias porque estas cerca. Tú fidelidad perdura para siempre. Gracias por contestar mis oraciones y por darme victoria. Tú eres mi Dios.

"Así que ofrezcamos continuamente a Dios, por medio de Jesucristo, un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de los labios que confiesan su nombre" (Hebr.13:15) NVI

sábado, 13 de enero de 2018

La gracia redentora y empoderadora

"Pero Dios es tan rico en misericordia y nos amó tanto que, a pesar de que estábamos muertos por causa de nuestros pecados, nos dio vida cuando levantó a Cristo de los muertos. (¡Es sólo por la gracia de Dios que ustedes han sido salvados!) Pues nos levantó de los muertos junto con Cristo y nos sentó con él en los lugares celestiales, porque estamos unidos a Cristo Jesús. De modo que, en los tiempos futuros, Dios puede ponernos como ejemplos de la increíble riqueza de la gracia y la bondad que nos tuvo, como se ve en todo lo que ha hecho por nosotros, que estamos unidos a Cristo Jesús. Dios los salvó por su gracia cuando creyeron. Ustedes no tienen ningún mérito en eso; es un regalo de Dios. La salvación no es un premio por las cosas buenas que hayamos hecho, así que ninguno de nosotros puede jactarse de ser salvo. Pues somos la obra maestra de Dios. Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás" (Ef.2:4-10) NTV

La gracia salvadora nos enseña que la salvación eterna no depende de obras o esfuerzos hechos por los humanos sino de la misericordia divina que otorga/regala el perdón, la vida eterna y la salvación. El hombre responde con fe en Jesús y en Sus promesas - somos justificados gratuitamente. La parte del humano es abrazar ese regalo de Dios (Ef.2:5-10 / Rom.3:22-26 / Rom.4:14 / Rom.11:6 / Jn.3:14-18,36 / Jn.5:24 / Jn.6:35,40 / Hch.13:39 / Hch.15:7-9 / Hch.16:31 / Gal.3:14,22 / 1Jn.5:10-12).

Sin embargo, es importante notar que la gracia recibida no nos hace perezosos e inactivos. La gracia de Dios nos empodera para vivir una vida que marca la diferencia. De hecho, la Biblia dice lo siguiente respecto a la gracia y sus efectos sobre nosotros los que creemos en Cristo como nuestro Salvador y Señor:

  • Ella impide que nos gloriemos de algo que creemos que podemos hacer en favor de nuestra salvación (Ef.2:8). Un regalo es un regalo y por éste no se paga. La gloria es para Dios quien nos da el relgao de la vida eterna.
  • La gracia bien entendida y recibida causa que tengamos una actitud favorable, una personalidad agradable (Ln.2:40 / Lc.4:22 / Col.4:6). La gracia cambia nuestro carácter. La gracia nos muestra nuestra dependencia de Dios. Ella nos muestra el amor de Dios y cómo vivir para agradarle a ÉL.
  • Ella nos empodera para trabajar en el ministerio para Dios - obra para que seamos celosos de buenas obras (Tit.2:11-15 / 1Cor.15:10 / 2Cor.8:6 / Rom.1:5 / Rom.12:6 / 1Cor.3:10 / Gal.2:9 / Ef.2:10 / Ef.3:7). La gracia además nos otorga dones para el servicio (1Cor.12). 
  • Ella nos lleva a ser generosos (1Cor.16:3 / 2Cor.8:6,19 / 2Cor.9:8). Recibimos gracia, por eso podemos dar, ser generosos. La generosidad no nace porque con ella queremos manipular a Dios, sino porque es parte de una vida cambiada por Dios, es una acción de agradecimiento, es una expresión de la nueva vida. 
  • La gracia bien entendida y recibida nos mueve a dejar el pecado y a ser obedientes a Dios (Rom.6:14-17 / Tit.2:11-15).

“La gracia barata es la predicación del perdón sin requerir arrepentimiento, el bautismo sin la disciplina de la iglesia, la Comunión sin la confesión, la absolución sin la confesión personal. La gracia barata es la gracia sin discipulado, es la gracia sin la cruz, es la gracia sin Jesucristo  vivo y encarnado” (Dietrich Bonhoeffer en El Costo del Discipulado)

"Porque la gracia de Dios se ha manifestado, trayendo salvación a todos los hombres, enseñándonos, que negando la impiedad y los deseos mundanos, vivamos en este mundo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador Cristo Jesús, quien se dio a sí mismo por nosotros, para REDIMIRNOS DE TODA INIQUIDAD y PURIFICAR PARA SI UN PUEBLO PARA POSESION SUYA, celoso de buenas obras. Esto habla, exhorta y reprende con toda autoridad. Que nadie te menosprecie" 
(Tit.2:11-15) LBLA


jueves, 11 de enero de 2018

Viviendo en la Plenitud del Espíritu Santo - Ministrando el bautismo en el Espíritu Santo

“Cuando los apóstoles de Jerusalén oyeron que la gente de Samaria había aceptado el mensaje de Dios, enviaron a Pedro y a Juan allá. En cuanto ellos llegaron, oraron por los nuevos creyentes para que recibieran el Espíritu Santo. El Espíritu Santo todavía no había venido sobre ninguno de ellos porque sólo habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces Pedro y Juan impusieron sus manos sobre esos creyentes, y recibieron el Espíritu Santo” (Hch.8:14-17) NTV

Consideraciones al ministrar el bautismo con el Espíritu Santo: 

La iglesia primitiva creía que el Bautismo con el Espíritu Santo era para todo creyente y además aseguraba que toda persona que se acercaba a Dios y creía en el nombre de Jesús recibiera el Espíritu Santo al inicio de su vida con Cristo (Hch.8:14-17 / Hch.9:17 / Hch.19:1-6 / Joel 2:28-32 / Hch.2:38-39 / Gal.3:13-14). Es por todo lo dicho acá que la iglesia debe hoy día predicar sobre el bautismo con el Espíritu Santo, debe guiar a las personas a que lo reciban y debe entrenar a todo creyente para que sea capaz de ministrar esta experiencia a otros creyentes.

Correr para ganar (Hebr.12:1-3)

Todo deportista compite porque tiene en mente llegar a la meta y si es posible, ganar la medalla. En el fútbol de nada sirve un buen juego si al final no hay goles que se meten en el arco contrario. De un barco que sale a la mar se espera que no solamente salga bien del puerto de partida, sino que también llegue bien al puerto de destino.

Transformación Espiritual

‘Y el que me ve, ve al que me ha enviado’ (Jn.12:45). / ‘Hijos míos, por quienes de nuevo sufro dolores de parto hasta que Cristo sea formado en vosotros’ (Gal.4:19)

(Jn.14:9-10 / Hebr.1:3 / Jn.8:12 / Jn.9:5 / Mt.5:14-16)

De todo creyente en Cristo se espera que cambie más y más a la imagen de Jesús, su carácter debe cambiar. La pregunta que se nos presenta es ¿cuánto de la imagen nuestra ya revela la imagen que Dios quiere que revelemos? (Gal.4:19 / Filp.2:15).