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viernes, 5 de junio de 2020

en tiempos del Covid - descubriendo por lo que vale la pena preocuparse

"Pero el Señor le dijo: —Mi apreciada Marta, ¡estás preocupada y tan inquieta con todos los detalles! Hay una sola cosa por la que vale la pena preocuparse. María la ha descubierto, y nadie se la quitará" (Lc.10:41-42) NTV.

"¿Por qué te desesperas, alma mía, Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios, pues he de alabarlo otra vez por la salvación de Su presencia" (Sal.42:5) NBLA.

La pandemia del Covid-19 nos sorprendió y de un día para otro nos quitó muchas cosas que de una u otra manera nos daban cierta estabilidad, seguridad y un cierto ritmo de vida. Una iglesia templo-céntrica y pastor-céntrica fue reemplazada por púlpitos virtuales, conferencias virtuales y conexiones virtuales de todo tipo. Nuestra sala u oficina en casa se convirtieron en nuestro estudio de grabación. El Internet se tornó en nuestro mejor aliado. Nuestras agendas experimentaron unos cambios impresionantes. El miedo y lo incierto nos acompañan a diario. Nuestro vocabulario ha experimentado un incremento de expresiones que no usábamos o no conocíamos. Aquí les comparto algunas de esas expresiones: “Distanciamiento social”, “aplanar la curva”, “la nueva normalidad”, “nada será igual”, etc.


Algunos pensábamos que esta pandemia sería de corto plazo y que rápidamente volveríamos a nuestros planes. Lo cierto es que esta situación se ha prolongado más de lo que nos imaginábamos. Nuestras oraciones apuntaban a que esto iba a desaparecer pronto, pero no ha sido así. Aun hay mucha incertidumbre acerca de cuándo podremos retomar el ritmo que nos dé cierta estabilidad y experimentar el alivio de presiones cuyos efectos no conocíamos.


Tengo la impresión de que hemos estado reaccionando a las circunstancias y no nos hemos ocupado lo suficiente en descubrir lo que este tiempo fuera de serie nos puede enseñar y ofrecer. Aunque externamente estamos aislados y de alguna manera estacionados, internamente no hemos hallado la necesaria quietud para descubrir aquello que nos pueda dar un rumbo más equilibrado y enfocado, tanto personalmente como en el ministerio. Parecemos como los caballos bríos y ansiosos de ser soltados para empezar la carrera - o seguir en ella.


Entiendo que la lucha por reconquistar la seguridad y la estabilidad emocional, y aun la seguridad física, nos lleva a una inquietud, a una carrera que no entendemos completamente, a un presionar para que todo vuelva a la “tal” normalidad, que ahora llamamos la nueva normalidad. En realidad, pensamos saber cómo será esa nueva normalidad, cuando en el fondo, no tenemos las respuestas correctas. En esa pelea queremos resucitar cosas que en los tiempos de la pandemia no solo desaparecieron, sino que se revelaron como poco importantes. Esto es verdad en lo personal como también en lo que respecta a cómo hacer iglesia.


Temo que no hemos aprovechado el tiempo para tranquilizarnos y reflexionar. Temo que no nos hemos aquietado lo suficiente para escuchar la voz de Dios y hacer un examen profundo de nuestros verdaderos intereses, prioridades, valores. Nos parecemos mucho más a Marta que a María en la historia que leemos en Lc.10:38-42. Andamos muy ocupados y ansiosos, y corremos el peligro de dejar pasar la oportunidad de descubrir lo que Dios desea hacer y el cómo lo quiere hacer - todo porque queremos regresar a lo conocido, a la tal acostumbrada estabilidad.


Sugiero que nos tomemos el tiempo necesario, que nos aquietemos y que hagamos un examen profundo (especialmente como líderes y pastores) para reflexionar acerca de las siguientes cosas:


[1] ¿Cuáles son las cosas, los programas y las dinámicas que nos quitó la pandemia y que ahora notamos que no eran cosas tan importantes o tan valiosas como creíamos? ¿De verdad quiero resucitar aquello? ¿Cuáles son las cosas que debemos, de una vez por todas, dejar atrás?


[2] Cuáles son aquellas cosas que estos tiempos revelaron como imprescindibles, de gran valor, como prioridades no negociables? ¿Cuánta atención voy a darle a esos asuntos ahora y después de la pandemia?


[3] ¿Qué ha estado hablando Dios a mi vida y a la iglesia acerca de ajustes necesarios? ¿Soy lo suficientemente sensible a la voz de Dios para entender la dirección que Él quiere dar a mi vida, mi familia y mi ministerio? ¿Y qué de la flexibilidad? ¿Seguiré sugiriéndole a Dios lo que debe hacer? ¿Cómo suenan mis oraciones?


[4] ¿Será este el tiempo en el que necesitamos un nuevo encuentro con Dios, escuchar el latido de su corazón y entonces comenzar a movernos en la dirección que Él determina? ¿Será este el momento de dejar a un lado nuestras impresiones y opiniones y más bien escuchar de una manera fresca la voz de Dios para este tiempo?


[5] ¿Será este el tiempo para trabajar en equipo y juntos descubrir la dirección de Dios, en vez de seguir el camino del llanero solitario, del “sabelotodo”, del líder autocrático?


[6] ¿Deberemos recordar la misión de Dios y descubrir juntos nuevos caminos para una mayor efectividad en el cumplimiento de la misma?


[7] ¿Qué, si como iglesia, consideramos hacer lo que creemos que Dios quiere que hagamos, pero sin dinero? ¿Será que esta forma de pensar nos ayudará a ser más creativos y a encontrar maneras de hacer iglesia diferente y más efectivamente?


DESCUBRA POR LO QUE VALE LA PENA PREOCUPARSE

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viernes, 10 de mayo de 2019

preocupaciones - pensamientos - paz


"No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que  podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús. Y ahora, amados hermanos, una cosa más para terminar. Concéntrense en todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo bello y todo lo admirable. Piensen en cosas excelentes y dignas de alabanza. No dejen de poner en práctica todo lo que aprendieron y recibieron de mí, todo lo que oyeron de mis labios y vieron que hice. Entonces el Dios de paz estará con ustedes" (Filp.4:6-9) NTV

Sin duda, lo que permito que invada mis pensamientos, eso afecta tremendamente mi estado emocional, mi paz interna y finalmente las decisiones que tomo. Cuidar lo que pienso, el concentrarme en cosas positivas, poder descargar los pensamientos marcados por la preocupación excesiva, todo eso trae la paz de Dios al alma. Y siendo sincero, eso es lo que quiero ver en mi vida, todos los días.

No es una paz hecha por humanos. Es una paz que guarda (es un centinela; monta guardia) nuestros corazones - si no vivimos esa PAZ DE DIOS, entonces probablemente eso sea una señal que debemos practicar lo que Pablo acá nos sugiere. Y es una paz que sobrepasa nuestro entendimiento: es una paz que la mente humana con toda su habilidad no la puede producir ni inventar; es un regalo de Dios que viene porque le confiamos a Él. Esta paz tiene que ver con tener relaciones armónicas entre Dios y humanos (Rom.14:19 / Hch.12:20 / Hch.15:33 / 1Cor.16:11 / Hch.9:31), es un estado de orden (Hch.24.2 / 1Cor.14:33), es una conciencia/estado de reposo y contentamiento (Mr.5:34 ( Jn.14:27 / Rom.8:6). El apóstol Pablo sugiere básicamente cuatro cosas que nos ayudan a tener la paz de Dios:

[1] Descargar todas las preocupaciones delante de Dios. Eso lo hacemos por medio de la oración, diciéndole a Dios lo que nos afana. Podemos presentarle a Dios absolutamente todo - aún nuestros fracasos, nuestros miedos, nuestros afanes, todo. Dios está con nosotros (Mt.6:25-33 / Mt.13:22 / Lc.10:41 / 1Cor.7:32 / 1Pe.5:7 / Sal.34:5-7 / Sal.55:17.22 / Sal.62:8 / Prov.16:3 / Mt.7:7-8).

[2] Dando gracias a Dios por todas Sus misericordias manifiestas en nuestra vida. No olvidando todas las cosas buenas que Dios hizo y hace por mi (Sal.103). Recordar Sus hechos siempre nos anima a seguir confiando en Él. También podemos dar gracias por aquellos momentos que no son tan lindos - esto lo podemos hacer porque creemos que Dios es bueno y todas las cosas nos sirven para bien, nos sometemos a Su voluntad soberana. Él es bueno, él es sabio, él tiene todo control, él es todopoderoso; él sabe lo que es bueno para nosotros (1Tes.5:17-18 / 2Cor.1:11 / Ef.5:20 / Col.3:15 / Hebr.13:15).

[3] Cuidando todo lo que pasa por nuestros pensamientos (Rom.12:1-2 / 2Cor.10:3-5 / Jer.4:14 / Mt.15:19 / Hebr.4:12). Es importante que nos enfoquemos en lo positivo, verdadero, puro, bello, admirable. Constantemente debemos revisar nuestros pensamientos y ver si pasan la prueba según el filtro que el apóstol nos presenta acá. En lo que nos concentramos, si no son las cosas buenas, se puede tornar en una avalancha de cosas que nos quitan la paz, nos hunden en depresión y desesperación, nos hace esclavos de ideas y filosofías destructivas. Debemos concentrarnos en: [a] lo VERDADERO, auténtico, correcto; no en rumores o acusaciones faltas de evidencias, no en ilusiones (Rom.12:9 / Ef.4:25 / Ef.6:14 / 1Jn.3:18); [b] lo HONORABLE, respetuoso, serio, aquello que exalta la excelencia moral, no lo chistes e historias de doble sentido (Rom.12:17 / Rom.13:13 / 2Cor.8:21 / 1Tes.4:12 / 1Tim.2:2 / 1Tim.3:8 / Hebr.13:18 / 1Pe.2.12); [c] lo JUSTO, una conducta recta que se atiene a los mandamientos de Dios, cumplir con el deber para con Dios y el prójimo, no pensar solo en el placer y en los intereses personales (Sal.82:2 / Prov.11:1 / Prov.20:7 / Hch.10:22 / Tit.1:8); [d] lo PURO, lo que no está contaminado con valores mundanos y filosofías huecas (1Tim.4:12 / 1Tim.5:2 / Stg.1:27 / Stg.3:17 / 1Jn.3:3);  [e] lo BELLO, placentero, amable, agradable, cosas que inspiran sanamente al bien (1Cor.13:1-13 / 1Pe.4:8); [f] lo ADMIRABLE, lo de buena reputación, de buen nombre (Hch.22:12 / 1Tim.5:10 / Hebr.11:2); [g] lo EXCELENTE, lo que es de buen uso (Rut 3:11 / Prov.12:4 / Prov.31:10 / 2Pe.1:3-4); [h] lo DIGNO DE ALABANZA, cosas que merecen reconocimiento sincero y que inspira a seguir lo bueno (Rom.2:29 / Rom.13:3 / 2Cor.8:18).

[4] Poner en práctica, obedecer todo los valores, principios y mandamientos de Dios y que hemos aprendido (Mt.5:19-20 / Mt.7:21.24-27 / Jn.13:17 / Jn.15:14 / Stg.1.22 / 2Pe.1:10).

"Ahora, que el Dios de paz los haga santos en todos los aspectos, y  que todo su espíritu, alma y cuerpo se mantenga sin culpa hasta que  nuestro Señor Jesucristo vuelva" (1Tes.5:23) NTV

lunes, 23 de abril de 2018

Liberación de la preocupación



"Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que El os exalte a su  debido tiempo, echando toda vuestra ansiedad sobre El, porque El tiene cuidado de vosotros" (1Pe.5:6-7) LBLA

"No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús" (Filp.4:6-7) NTV

"Así que no se preocupen por el mañana, porque el día de mañana traerá sus propias preocupaciones. Los problemas del día de hoy son suficientes por hoy" (Mt.6:34) NTV (lea: Mt.6:19-34).

Preocupación / Afanes - DEFINICÓN: En realidad se trata de una preocupación constante que mantiene nuestra mente ocupada, no importa dónde estemos y qué estemos haciendo. No se trata de aquella preocupación por cumplir con cosas normales como son el pago de las cuentas  pendientes. Se trata de aquella preocupación que cansa, produce estrés y acarrea enfermedades de todo tipo, son afanes por aquellas cosas que no podemos cambiar ni controlar no importa cuánto nos  preocupemos.
Personas andan constantemente preocupadas por diferentes asuntos (financieros, personales, familiares, de trabajo, etc.) son personas que tienen un alto riesgo de experimentar diferentes enfermedades o cualquier problema de nervios.
Afanes (Merimnao – griego) significa tener miedo, tener preocupaciones excesivas. Se trata de un temor finamente dosificado relacionado con problemas, tareas, asuntos de provisión y necesidades.

Las preocupaciones en la vida de una persona son reales y son muy variadas, pero muchas tienen que ver con temores por el mañana:

[1] ¿Qué será del mañana? (Mt.6:34): "Pero buscad primero su reino y su justicia, y todas estas cosas os serán  añadidas. Por tanto, no os preocupéis por el día de mañana; porque el día  de mañana se cuidará de sí mismo. Bástele a cada día sus propios  problemas" (Mt.6:33-34) LBLA 
  • Puedo enfermarme y ¿cómo lo pagaré?
  • Puedo morir pronto
  • Puedo perder mi trabajo y ¿cómo pago las cuotas de la deuda?
  • Puedo experimentar un accidente y ¿será que el seguro cubre todo?
  • Puede ser que no pueda pagar el arriendo
  • Puedo llegar a viejo y no tener una pensión adecuada
  • Puede ser que pierda mis ahorros, ya que los tiempos son malos

[2] El hombre quiere seguridad y tiene temor de perderla y confía entonces en cosas que no dan seguridad verdadera (Mt.6:19-20): "»No almacenes tesoros aquí en la tierra, donde las polillas se los comen y el  óxido los destruye, y donde los ladrones entran y roban. Almacena tus tesoros en el cielo, donde las polillas y el óxido no pueden destruir, y los ladrones no entran a robar" (Mt.6:19-20) NTV  (Mt.13:22 / Lc.10:41 / 1Cor.7:32

[3] Otras preocupaciones tienen que ver con preocupaciones por la provisión para las necesidades diarias. ¿Cómo me irá a mí hoy? (Mt.6:25): "»Por eso les digo que no se preocupen por la vida diaria, si tendrán suficiente alimento y bebida, o suficiente ropa para vestirse. ¿Acaso no es la vida más que la comida y el cuerpo más que la ropa?" (Mt.6:25) NTV
  • Todo se pone más caro. El gobierno quiere más impuestos. ¿Será que sí me alcanza el dinero para éste mes?
  • ¿Qué cocinaré yo hoy? ¿Será que sí tengo todos los ingredientes en casa? ¿Será que sí alcanzo a tener la comida lista para cuando lleguen los hijos del colegio?
  • ¿Cómo me irá hoy en el trabajo? ¿Estará mi jefe de buen humor? ¿Cómo me tratarán mis colegas?
  • ¿Será que sí alcanzo a cumplir hoy con todos los trabajos? ¿Será que tendré suficiente trabajo hoy?

[4] El temer lo que la gente piensa de uno o temer lo que la gente le pueda hacer: "Temer a la gente es una trampa peligrosa, pero confiar en el SEÑOR significa  seguridad"  (Prov.29:25) NTV (Gn.12:11-13 / Gn.20:2,11 / Gn.26:7 / Ex.32:22-24 / 1Sam.15:24 / Mt.10:28 / Mt.26:69-74 / Jn.12:42 / Jn.19:12-13 / Gal.2:11-13)

Algunas de estas cosas son en realidad asuntos pequeños. otras de mayor impacto, pero que constantemente están golpeando a la puerta de nuestra mente. Son cosas que llenan nuestros pensamientos y nos mantienen esclavizados, nuestros sentimientos son influenciados negativamente por ellos, nuestra vida de oración sufre, el gozo desaparece. Preocupaciones incorrectas encadenan nuestros pensamientos y nos impiden usar nuestras fuerzas para servir debidamente a Dios.

¿Qué dice la Biblia al respecto? ¿Qué camino propone la Biblia para tratar con las preocupaciones/afanes? 
¿Qué solución hay para salir de esta esclavitud?

Si usted quiere ser liberado/a de las falsas preocupaciones deberá tener en cuenta las siguientes verdades:

[1] Entienda lo que no son las falsas preocupaciones. Para entender lo que Jesús piensa en respecto a los afanes es bueno ver de lo que no se trata:

  • No se trata de no pensar en el futuro o pensar que entonces la pereza es algo correcto. Si leemos en Mt.6:34 que dice que no nos debemos afanar por el día de mañana, ya que cada día tiene su propio afán, no está hablando de nunca pensar en el futuro. Trata más bien de no vivir aterrorizados por el mañana.
Este versículo no nos da la luz verde para andar completamente despreocupados o ser irresponsables en la vida. Planear y hacer provisión sabia para el futuro es una manera para librarse de cierto estrés que puede surgir al no tener una vida ordenada. 
La hormiga recoge en verano para tener algo en el invierno. La vida tiene sus inviernos y no hay nada malo si se hacen las provisiones respectivas (Prov.6:6-11).
La pereza lleva con el tiempo a la falta de las provisiones necesarias para la vida (Prov.24:30-34). Si esto ocurre, no podemos culpar a Dios por el estado en el que  vivimos, ya que simplemente estamos cosechando los resultados de una vida  desordenada.
La pereza y el temor a arriesgarse le quitaron al hombre infiel lo poco que tenía (Mt.25:26).
El ejemplo de las aves nunca admite que la pereza sea una característica de madurez espiritual  especial (Mt.6:26). Pensar: “El Señor ya lo hará” y con ello disculpar la pereza, es un pecado.  Las aves trabajan fuertemente, pero están libres de afanes.

  • No se trata de no ser ambicioso/deseoso. Ambición es un fuerte deseo de alcanzar algo en la vida. Claro que en este orden de ideas debe aclararse cuáles son las metas y cuáles son los motivos por los cuales se lucha y se ambiciona - ¿son estas metas válidas?. No toda meta es digna de ser ansiada.
Dios tiene un plan para cada uno de nosotros (E.2:10). Además nos ha dado Dios responsabilidades en la familia, en la sociedad y de ayudar al necesitado. No debemos ser una carga para otras personas, especialmente si uno sí es capaz y goza de salud para poder trabajar (1Tes.4:9-12 / 2Tes.3:11-13). Dios espera que seamos ambiciosos trabajando y así poder bendecir a otros. Vea el ejemplo de Pablo en 2Cor.11:27-28).
El ejemplo de Martha en Lc.10:41 muestra como una persona puede estar preocupa en un cierto momento por las cosas equivocadas. Las prioridades habían sido cambiadas.

[2] ¿De qué se está hablando?

Existen cosas en la vida que no podemos cambiar (Mt.6:27): "¿Acaso con todas sus preocupaciones pueden añadir un solo momento a su  vida?" NTV

Al referirse Jesús a los afanes, está hablando de aquel temor que tiene que ver con cosas que el humano no puede cambiar o manipular. Esta clase de preocupaciones nos roban tiempo y energía que podríamos estar invirtiendo de una manera más inteligente (Mt.6:33).

Entienda los argumentos de Jesús contra los falsos afanes. El dice que la vida es más que comida y bebida (Mt.6:25).

  • Si nos afanamos, no hemos entendido de qué se trata la vida. Frecuentemente nos afanamos por  cosas de poca importancia y por cosas insignificantes como son la comida, la bebida, el vestido,  la casa, el carro, el computador, el clima, etc. En estas cosas se invierte una gran cantidad de  tiempo y de dinero con la esperanza de que estas cosas le den a la vida el verdadero sentir y el  gozo anhelado. Lo cierto es que todas estas cosas perecen y se pudren o son robadas (Mt.6:19-20).
La mayoría de los temas en las revistas tienen que ver con temas como:
  • el vestir (la moda)
  • dietas
  • ¿qué hacer para mantenerme en forma? (adelgazar 11 cm. sin moverse un cm.)
  • pastillas para problemas sexuales
  • éxito en la carrera
  • la gente no se da cuenta, que los temas con los que ocupa gran parte de su tiempo y por los que se afanan en gran manera, son cosas que envejecen, pasan y se pudren.

Jesús nos quiere aclarar de alguna manera, que si nos preocupamos por cosas que no son  trascendentes estamos viviendo una vida que no da en el blanco en lo que tiene que ver con el verdadero sentido de la vida.
El sentido de la vida está en que lleguemos primero a ser cristianos dedicados a Dios,  tengamos una relación dinámica con nuestro creador y le sirvamos de corazón y también le sirvamos al prójimo.
Si solamente trabajamos para comer y beber, la vida de verdad no tiene sentido y algo no  anda bien en la vida.

El problema del hombre rico (Lc.12:16-21) no fue la buena cosecha, ni la riqueza en sí. Parece que el hombre trabajó para poder llegar a cosechar semejante cantidad. El fue diligente y en cierta manera ambicioso. El que haya tenido todas esas riquezas no era el problema. El problema más bien radica en creer que las riquezas significaban la vida. El invirtió en algo que no trascendía (Mt.6:19-20).

  • El hombre es más valioso que los animales (Mt.6:26). Las aves son un ejemplo para la capacidad divina en proveer.  El provee para las aves de manera sobrenatural y por medios dados en la naturaleza. Eso no da indicios de que las aves no trabajan, de hecho ellas están bien ocupadas consiguiendo lo que necesitan.

El humano es más valioso que los animales: Este es un argumento de lo menor a lo mayor, de lo bajo a lo más alto. En Mt.6:25 el argumento iba del mayor a menor. 
Si Dios se preocupa por las aves, entonces ¿cómo no se va a preocupar por los  hombres? Compare: Mt.10:29-31 / Mt.12:12 / Lc.12:7.24.

¿Por qué es que somos más valiosos? Porque somos creados a la imagen de Dios y porque fuimos redimidos por Su sangre
La pregunta que ahora surge es: ¿Por qué entonces nos afanamos tanto por cosas materiales que nos desvían de los propósitos verdaderos de Dios para nuestra vida? ¿Por qué entonces no nos  preocupamos por lo que sí vale en la vida?

  • Hay cosas que no podemos influenciar o cambiar, no importa cuanto  nos afanemos (Mt.6:27). Este argumento enfatiza lo desamparados y desvalidos que somos como humanos.
Existen grandes cantidades de cosas en la vida que no podemos cambiar por medio de los afanes. Hay cosas que se salen de nuestro control (Mt.5:36).
Afanes no nos hacen más grandes, o más lindos, tampoco alargan nuestra vida – más bien la acortan. Afanes por la comida y por la bebida no garantiza que mañana tengamos todas esas cosas.
Recuerde a aquellas personas que por inundaciones, temblores o terremotos, huracanes, incendios, etc. pierden todo en un momento - hay cosas que no están bajo nuestro control. Algunos afanes son simplemente una pérdida de tiempo.

  • Dios es bueno y se interesa por las necesidades de los hombres  (Mt.6:28-30). En estos versículos encontramos una vez más un argumento de lo menor a lo mayor.
Dios no solamente es capaz de proveer para el hombre las cosas que este necesita, sino que Dios también quiere proveer para el hombre (Mt.7:7-11 / Stg.3:17 / Stg-1:5).

Si tenemos afanes, entonces debemos ir con ellos a la presencia de Dios y presentárselos en oración, ya que Dios quiere preocuparse por nosotros (Filp.4:6-7). El que cree en Dios también confía que Dios le proveerá para sus necesidades básicas. La cita en Filipenses además nos muestra que sí podemos orar cuando sentimos una necesidad. La diferencia está en que no nos  quedamos con los afanes, sino que los volcamos sobre Dios para que nosotros no nos dejemos llevar por los falsos afanes.
Si nosotros le damos a nuestros hijos buenas dádivas, entonces cuánto más nuestro Padre celestial dará cosas buenas a Sus hijos. Nunca olvide: ¡Dios es bueno para con usted!

  • Afanarse no es una manera de vida de una creyente cristiano (Mt.6:31-32). Afanarse, y afanarse de manera especial por las cosas materiales es una señal de la gente del mundo, de aquellos que no creen en Dios. Como creyentes hemos sido llamados a vivir una vida diferente.
Existen muchas cosas en la vida por las cuales nos podemos afanar, pero antes de permitir que seamos atados con ataduras que Dios no pretendió para nuestra vida debemos examinarlas cuidadosamente y dejar a un lado los afanes que nos destruyen.

  • Entienda cómo es que puede dejar de afanarse por cosas que no valen la pena.
    • Invierta tiempo, energía y dinero en el Reino de Dios (Mt.6:19-24 /  Mt.6:33). Nuestro afán debe ser el Reino de Dios y Su justicia. ¿Cómo podemos buscar primero las cosas  del Reino de Dios.
      • Preocúpese que su relación con Dios esté siempre bien y en nivel alto (Filp.2:12-13).  Revise los ejemplos de Martha y María (Lc.10:38-42) y del hombre rico en Lc.12:16-21.
      • Sirva a Dios de todo corazón (Mt.6:24) y no al dinero. Trate de entender Su voluntad para su vida y esfuércese en cumplir con Su voluntad.
      • Sirva al prójimo predicando el Evangelio a aquellos que aun no conocen del Señor. Y ayude a aquellos que tienen necesidades (Mt.19:21 / Lc.12:33-34 / 1Tim.6:17-19).
      Vea algunos ejemplos de personas que buscaron primeramente el Reino de Dios:
* Salomón (1Re.3:11-13)
* La viuda y Elías (1Re.17:13)
* La parábola de la perla (Mt.13:44-46)

  • Aproveche el día de hoy para hacer lo mejor de el (Mt.6:34). No tenemos control de nuestro futuro. Constantes afanes por las cosas de mañana nos desvían de  aquello que es importante y de lo que debemos hacer hoy (Ecl.2:22-26).
  • Humíllese delante de Dios y Ore a Dios, entréguele su hoy y su mañana. Pida ayuda para manejar el día de hoy de la mejor manera posible (1Pe.5:7 / Filp.4:6-7 / 1Sam.1 / 1Sam.30:6 / 2Cron.33:12-13 / Sal.34:5-7 / Sal.55:17,22 / Sal.62:8 / Porv.16:3 / 1Tes.5:17-18).

Conclusión:
  • Afanes falsos nos desvían la atención de lo que de verdad es importante.
  • Afanes falsos son una tontería, no es inteligente afanarse, ya que no produce nada bueno.
  • Afanes falsos los podemos suplantar por afanes correctos
  • ¿Cuál verdad llegó a ser hoy importante para usted?
  • ¿Cómo puede usted aplicar esta verdad a su vida?
  • ¿Qué promesa quiere expresar hoy a Dios?
  • Ore a Dios de acuerdo a Filp.4:6-7
  • Decida buscar las cosas del Reino de Dios - ¿Cómo lo va a hacer? Sea específico.

jueves, 11 de enero de 2018

Preocupaciones - Oraciones - Paz

“NO SE PREOCUPEN por nada; EN CAMBIO, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. ASÍ EXPERIMENTARÁN la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús" (Fil.4:6-7) NTV

Sin duda hay muchas cosas que tratan de tomar posesión de nuestra mente para inquietarla – filosofías  mentiras, visión de la vida, historias, noticias, etc. Una de esas cosas que quieren invadir nuestros pensamientos y que nos puede paralizar, confundir, angustiar son sin duda las diversas preocupaciones en las que podemos caer.  Estas a la vez nacen en una débil confianza en Dios y en la inseguridad relacionada con el futuro, la provisión, la seguridad, temas relacionados con la familia y el trabajo, etc. (Mt.6:25-33 / Mt.10:19 / Mt.13:22 / Lc.10:41 / 1Cor.7:21.32 / 1Pe.5:7).
El apóstol Pablo nos aconseja enfáticamente: “No se preocupen por nada”, y nos llama a tornar las preocupaciones en oraciones. Entonces; cada vez que nos preocupamos por algo debemos dejar de hacerlo y orar más.