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jueves, 11 de enero de 2018

Multitudes, Compasión, Misión

“Y cuando vio las multitudes, subió al monte; y después de sentarse, sus discípulos se acercaron a El. Y abriendo su boca, les enseñaba, diciendo:” (Mt.5:1-2) LBLA

En medio de toda su carrera sobre la tierra Jesús veía las multitudes y no era indiferente frente a ellas. El las veía como ovejas sin pastor, personas necesitadas, gente sin dirección (Mt.9:36). Tanto en Mt.5:1-2 como en Mt.9:36 el vió las multitudes y fue movido a compasión, y además sabía que él solo, en su humanidad, nunca iba a poder alcanzar a todas las personas. El entendió la necesidad de apartarse para estar a solas con sus discípulos (Mt.5:1-2) y de prepararlos para hacer de ellos pescadores de hombres (Mt.4:19), discípulos que van a servir a las multitudes.

viernes, 2 de enero de 2015

El servidor y el precio que debe pagar



Tengan la misma actitud que tuvo Cristo Jesús. Aunque era Dios, no consideró que el ser igual a Dios fuera algo a lo cual aferrarse. En cambio, renunció a sus privilegios divinos; adoptó la humilde posición de un esclavo y nació como un ser humano. Cuando apareció en forma de hombre, se humilló a sí mismo en obediencia a Dios y murió en una cruz como morían los criminales’ (Filp.2:5-8) NTV

(Sal.40:6-8 / Hebr.10:7-9)

Jesús mismo nunca pidió algo de sus discípulos que Él mismo no haya hecho. Jesús pagó un precio alto, no solo al venir a este mundo dejando el cielo, sino en todo su recorrido sobre la tierra. Él estaba enfocado en hacer la voluntad de Su Padre y finalmente murió en la cruz en total obediencia a Dios para así abrir el camino de la vida para aquellos que estaban perdidos en el pecado, que se iban a arrepentir y creer en El (Lc.22:42 / Jn.6:38 / Hebr.10:7-10).

sábado, 20 de diciembre de 2014

El servidor con una visión clara



‘Porque he bajado del cielo no para hacer mi voluntad sino la del que me envió’ (Jn.6:38).
Y sucedió que cuando se cumplían los días de su ascensión, El, con determinación, afirmó su rostro para ir a Jerusalén (Lc.9:51).

jueves, 31 de enero de 2013

Corazón de siervo (2nda parte) - EL EJEMPLO DE JESÚS


El liderazgo al estilo de Jesús: “Dios no te salvó para ser una sensación, sino te salvó para ser un siervo”.[1] El liderazgo al que Cristo llama y que personalmente modeló es un liderazgo totalmente único y en la sociedad difícilmente de encontrar, es el liderazgo que se caracteriza por el servicio y no por el anhelo de títulos, o por la búsqueda de gente que les sirva a a uno (Jn.13). El modelo básico del liderazgo de Jesús fue un modelo caracterizado por el servicio humilde, libre de egoísmo y de vanagloria (Filp.2:1-11 / Mt.20:20-28). Jesús espera de los líderes de Su iglesia que le sigan en este estilo de liderazgo. Al entrenar a

lunes, 14 de enero de 2013

Corazón de Siervo (1ra parte)


“¿Quién es más importante: el que se sienta a la mesa o el que la sirve? El que se sienta a la mesa, por supuesto. ¡Pero en este caso no!, pues yo estoy entre ustedes como uno que sirve.” (Lc.22:27) (NTV). “Pues ni aun el Hijo del Hombre vino para que le sirvan, sino para servir a otros y para dar su vida en rescate por muchos” (Mt.20:28) (NTV)

(Mr.10:35-45 / Filp.2:1-11)

Para ser grandes en el Reino de Dios tenemos que tener un corazón de siervo. Así nos lo enseña Jesús. Él hizo mucho énfasis en el liderazgo de servicio. Esa es la actitud que no solo Él demostró, sino que también la enseñó y además es la actitud que Él espera de todos aquellos que sirven en la iglesia (Mr.9:33-35 / Mr.10:35-37 / Lc.22:27 / Jn.13:12-17 / Mt.20:20-28 / Mt.23:1-12 / Jn.12:24-26 ). Jesús, nuestro gran líder, dio el ejemplo de un liderazgo marcado por un espíritu de servicio humilde, dispuesto a dar, antes que recibir, y no buscaba aprovecharse de la gente, sino que buscaba el bien de las personas (Is.42:1-4 / Is.52:13 a Is.53:12 / Filp.2:7-8 / 1Jn.3.16 / Lc.22:27 / Jn.10:10-11 / Jn.13:1-11 / Jn.21:9-13 / Mt.20:29-34 / Lc.7:11-15).