“Y cuando vio las multitudes, subió al monte; y después de sentarse, sus discípulos se acercaron a El. Y abriendo su boca, les enseñaba, diciendo:” (Mt.5:1-2) LBLA
En medio de toda su carrera sobre la tierra Jesús veía las multitudes y no era indiferente frente a ellas. El las veía como ovejas sin pastor, personas necesitadas, gente sin dirección (Mt.9:36). Tanto en Mt.5:1-2 como en Mt.9:36 el vió las multitudes y fue movido a compasión, y además sabía que él solo, en su humanidad, nunca iba a poder alcanzar a todas las personas. El entendió la necesidad de apartarse para estar a solas con sus discípulos (Mt.5:1-2) y de prepararlos para hacer de ellos pescadores de hombres (Mt.4:19), discípulos que van a servir a las multitudes.