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miércoles, 16 de mayo de 2018

El enfoque ministerial bíblico - la gente



“Jesús estaba enseñando en una de las sinagogas un día de reposo, y había allí una mujer que durante dieciocho años había tenido una enfermedad  causada por un espíritu; estaba encorvada, y de ninguna manera se podía enderezar. Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, has quedado libre de tu enfermedad. Y puso las manos sobre ella, y al instante se enderezó y glorificaba a Dios. Pero el oficial de la sinagoga, indignado porque Jesús había sanado en día de reposo,  reaccionó diciendo a la multitud: Hay seis días en los cuales se debe trabajar; venid, pues, en  esos días y sed sanados, y no en día de reposo. Entonces el Señor le respondió, y dijo: Hipócritas, ¿no desata cada uno de vosotros  su buey o su asno del pesebre en día de reposo y lo lleva a beber? Y ésta, que es hija de Abraham, a la que Satanás ha tenido atada durante dieciocho  largos años, ¿no debía ser libertada de esta ligadura en día de reposo? Y al decir El esto, todos sus adversarios se avergonzaban, pero toda la multitud se  regocijaba por todas las cosas gloriosas hechas por El. ”. (Lc.13:10-17) NTV.

Mt.6:19-20 / Mt.19:21 / Hebr.10:34 / Hebr.11:24-26 / Job 31:24 / Lc.12:21

Dios es quien nos ha elegido o seleccionado para ser Sus hijos y Sus servidores, Él es quien ha estado detrás de nosotros, Él es quien primero ha invertido en nosotros y nos llama a ser parte de la familia de Dios, pero también nos llama a ser parte del equipo que cumple con la gran comisión plasmada en Mt.28:18-20. 

Cuando Jesús llamó a Sus primeros discípulos les dijo que le siguieran porque Él iba a hacer de ellos pescadores de hombres (Mt.4:19 /  Mr.1:17 / Lc.5:10-11 / 1Cor.9:20-22). El plan de hacer de Sus discípulos personas que son pescadores de hombres radica en la visión de Dios y en su cumplimiento, la visión de poblar el  cielo con gente de toda nación, lengua y tribu que adora al único verdadero Dios (Apoc.5:8-14 /  Apoc.7:9-10 / Rom.11:25). 

La cita de Jn.15:16 nos dice que Jesús nos ha encargado que  vayamos y traigamos frutos duraderos. El encargo tiene como fin unos resultados con aspecto trascendental, frutos con valor eterno en contraposición a lo temporal y perecedero. Traer este  tipo de frutos es una marca de un verdadero discípulo de Cristo y, además, son éstos los frutos que dan gloria al Padre en el cielo (Jn.15:8). Claro que surge inmediatamente la pregunta: ¿cuáles  son los frutos que permanecen?

En uno de mis viajes a Guatemala estuve hospedado en la vieja capital Antigua que fue impactada  en 1976 por un terremoto. En un paseo por la ciudad observé una ruina de lo que fue en su  momento una iglesia grande y que fue destruida en aquel episodio trágico. En el pasado esta iglesia debió haber sido una construcción impresionante, pero ahora, después del terremoto, solo quedaban las ruinas de la misma. En esa vieja edificación, en su momento, se había invertido mucho dinero, esfuerzo y tiempo y después de semejante tragedia no quedó sino el recuerdo. No  quiero dar la impresión de que no se requiera de ciertas edificaciones para ciertos propósitos en la vida; sin embargo tenemos que admitir que hay cosas en la vida en las que invertimos esfuerzo, dinero y tiempo, que al final no representan frutos duraderos. Cuando perdemos el enfoque de lo que vale a largo plazo o de lo que es verdaderamente trascendental, entonces nos podemos hallar invirtiendo en el lugar equivocado y de un momento a otro perderlo todo. La iglesia tiene que  cuidarse de no invertir en el lugar y en las cosas equivocadas, en cosas que no representan, a la  luz de la eternidad, frutos duraderos.

EL EJEMPLO DE JESÚS:

El ejemplo de Jesús en Su ministerio. El preparó a Sus discípulos para ser pescadores de hombres y no constructores de monumentos y mucho menos monumentos para sí mismos (Mr.3:14-15 / Mt.4:19 / 1Sam.15:12). Jesús siempre vivía enfocado en el  ministerio a la gente (Mt.9:35-38 / Mt.14:14 / Mt.15:32 / Hebr.4:15). Dios ama a la gente y por eso dio Su vida en rescate por el mundo (Jn.3:16 / 1Tim.2:1-4). Al final, envió a  Sus discípulos al mundo a hacer discípulos (Mt.28:18-20). La visión de Dios es gente y no necesariamente edificios o programas:
  • Jesús le ministró a la gente y a sus necesidades (Mt.9:35). El recorría ciudades y aldeas (salía a ver dónde estaba la gente) y enseñaba y predicaba el Evangelio. Además, sanaba a los enfermos y liberaba a los oprimidos por el diablo. La predicación del Reino de Dios estaba acompañada de las  manifestaciones del poder de Dios.
  • El vio a la gente que tenía que ser alcanzada (Mt.9:36 / Jn.4:34-38). Jesús vio a este mundo como un campo listo para la cosecha. El reconocía cual era la verdadera necesidad de la gente. Jesús reconocía que había mucho trabajo. La gente tiene que ser alcanzada, de otra manera se pierde la cosecha. Jesús consideraba las reglas humanas, los legalismos y las estructuras religiosas rígidas como un impedimento para alcanzar a la gente y ministrarles con Su gracia, misericordia, amor y poder - por eso criticaba a los fariseos (Lc.13:10-17).
  • Jesús tenía compasión divina por los perdidos (Mt.9:36 / Mt.14:14 / Mt.15:32  / Hebr.4:15) porque andaban como ovejas sin pastor. Con eso identifica Jesús el corazón del problema – no tenían quien los guiara. Y recordemos que para encontrar las ovejas perdidas hay que salir y encontrarlas. Y solo gente puede ganar a gente para el Reino de Dios.
  • En Mt.9:35-38 nos lleva Jesús a ver la gran necesidad entre la gente y las grandes oportunidades que existen para ganar gente para el reino de Dios. Asimismo nos revela el secreto para poder ayudar a esta gente necesitada. Lo que se necesita son OBREROS. Obreros es gente formada y entrenada para alcanzar a la gente. La cosecha no la puede recoger una sola persona, es necesario entrenar y liberar gente al ministerio. Jesús muestra la necesidad más profunda y nos involucra en el proceso de proveer obreros para la mies. Estos obreros  están en la iglesia local y deben ser preparados para que puedan ser enviados a  hacer la obra del ministerio (Ef.4:10-16 / 2Tim.2:2).
  • Jesús pasó más mucho tiempo acercándose a la gente y hablando con ella. El Señor Jesús no estaba obsesionado por Sus tareas o metas, a pesar de que sabía que sólo tenía tres años para entrenar a doce hombres que siguieran con el movimiento religioso que iba a transformar al mundo. El modelo de nuestro Señor era  seguir vendando heridas, aun hallándose en medio de una insoportable presión por cumplir con Sus tareas y metas (Col.1:28-29).1

EL ENFOQUE DEL APÓSTOL PABLO:

El apóstol Pablo tenía muy claro lo que debía ser el enfoque en su vida y en su ministerio, él estaba concentrado en producir frutos espirituales invirtiendo en la gente (Rom.1:13 / 1Tes.1:9-10 / 2Tim.4:17 / Hch.21:19 1Cor.9:2 / 2Cor.10:13-16), él entendía  claramente cuál había sido su llamado (1Cor.3:9 / Filp.2:19-21), él quería ver en todo momento  vidas cambiadas por el poder del Evangelio de Cristo (Col.1:6 / Col.1:10 / Gal.4:19 / Filp.4:17),  él sabía que esos son los frutos que traen gloria a Dios (Filp.1:11 / Ef.1:12-14).

El llamado de Pablo a Timoteo. El entrenamiento y la multiplicación de líderes es para tocar a la gente y hacer de ellas las personas que llegan a ser lo que Dios quiere que sean (1Tim.2:1-4 / 2Tim.2:2 / Gal.4:19 / 2Cor.3:18).

LA ENSEÑANZA DEL APÓSTOL PEDRO:

Pedro entendía claramente que la gente es la iglesia y la iglesia es la gente (1Pe.2:5). El templo que se está construyendo en el Nuevo Testamento no es un templo hecho con piedras sino con gente. La gente perteneciente a Jesús es llamada por Pedro: piedras vivas. Ese es el templo espiritual del Nuevo Testamento que se llama ‘la iglesia’. 
La iglesia en general es además un sacerdocio santo llamado a ofrecer sacrificios  espirituales y aceptables delante de Dios (1Cor.3:16 / 1Cor.6:19 / 2Cor.6:16 / Ef.2:20-22 / Hebr.3:6). 
En este templo espiritual Jesús es la Piedra angular, aquella que da la referencia para todo el templo y Él es la Piedra que lo une todo. Jesús es quien da las pautas en esta edificación espiritual (Ef.2:20). Leemos, además, que Cristo es el  Fundamento (1Cor.3:9-11). 
Jesucristo da dones a la iglesia para que ésta sea capacitada, para que se edifique al servirse mutuamente como Dios lo desea y para que lleguemos a ser gente cambiada a la imagen de Cristo (Ef.4:10-16). 

LA TAREA DE LA IGLESIA:

Al fin de cuentas, el invertir en la gente es a lo que Dios nos ha llamado (Mt.28:18-20 / Mt.9:35-38).
La iglesia, definitivamente, no es un edificio de piedras o de madera. Nosotros no ‘vamos a la iglesia’, nosotros somos la  iglesia (Hch.17:24). A veces mostramos cierta reverencia o nos comportamos de cierta  manera en ciertos lugares que llamamos ‘iglesia’, pero a la vez tratamos muy mal a aquellos que de verdad son la iglesia de Dios.
  • El propósito de los ministerios en la iglesia. Los líderes y los ministerios en la iglesia existen para invertir en la superación personal y espiritual de los creyentes, para capacitar  a la gente y, para que la gente cumpla con los planes de Dios en ellos y con ellos: Ef.4:11-16. Existe una gran necesidad de dar permiso a los creyentes en una iglesia para ministrar como Jesús quiere que ellos sirvan y no levantar barreras que restrinjan indebidamente el ministerio de toda la iglesia.
Los líderes en una iglesia están llamados a preparar al pueblo de Dios para que éste crezca, sea cada día más como Jesús y sea capacitado y liberado para hacer la obra del ministerio, escuchando la voz de Dios, sanando a los enfermos, echando fuera demonios y predicando el Evangelio de Jesucristo  (Mt.10:1-8 / Mr.16:18 / Hch.4:9-10). 
Este es el tipo de gente que todo líder debe estar levantando y multiplicando; se trata de levantar gente que está totalmente comprometida a  ser cada día más como Jesús a ser movilizada para cumplir la misión restauradora y  multiplicadora de Jesús en este mundo.
  • La verdad arriba presentada, nos lleva a concluir que el ministerio de la iglesia es en primer lugar  un ministerio a la gente y es un ministerio de la gente entre sí. Esta verdad tiene conclusiones muy  prácticas. Esto significa que en la práctica todo ministerio, esfuerzo, energía, inversión, etc., que  se hace en el marco de la vida de la iglesia, es primeramente un esfuerzo hacia la gente y para la  cosecha.
Todos los creyentes cristianos deben participar en la cosecha de almas. La idea y el enfoque de fondo en cuanto al ministerio de los líderes en una iglesia es el de invertir en la gente, ayudándoles a ser más como Jesús y a hacer lo que Jesús hizo (Ef.4:10-16). 
Como líderes no podemos estar solo preocupados porque nuestros presupuestos cuadren o porque los números de asistencia sean los esperados, o porque se cumplan ciertas reglas (Lc.13:10-17). Más bien y sobre todo debemos recordar que Jesucristo murió y resucitó para salvar a los perdidos y que nos llamó a nosotros a buscar a esos perdidos, desdichados y sin esperanza humana, para que sean ganados para Cristo y que todo creyente llegue a ser todo lo que Dios quiere que sea  (Mt.9:35-38 / Mt.10:6 / 1Tim.2:1-4 / Gal.4:19 / Ef.4:10-16). 
Dios quiere ver el cielo poblado con gente rescatada por Jesucristo y que adora al único verdadero Dios (Apoc.5:8-14 /  Apoc.7:9-10).

El verdadero trabajo de la obra del ministerio no es llevar a que se cumpla con el trabajo, sino a que se utilice el trabajo para alistar a la gente. El rendimiento es secundario. Todos los eventos y actividades de nuestra iglesia son una oportunidad para que el discipulado y el entrenamiento se enfoquen en un ser humano.2

TRABAJO EN GRUPO:
  • Anote a continuación tres lecciones o verdades que ha aprendido en esta sesión. Comparta cada una de las lecciones con su grupo y explique por qué le son importantes para usted:
  • ¿Qué elementos, dinámicas, entendimientos, entrenamientos, acciones, etc. deben implementarse para que la iglesia sea una iglesia enfocada hacia afuera y hacia a la gente? ¿Cuáles son los desafíos para llegar a ser una iglesia enfocada hacia afuera y hacia la gente?
  • ¿Cuán importante es que la iglesia conozca las verdaderas necesidades de la comunidad en la que se encuentra? ¿Por qué es esto importante en el contexto de esta lección?
  • ¿Hay alguna cosa que usted debe corregir en su vida? ¿Algún pecado del cual debe arrepentirse? ¿Hay algo que usted puede implementar en su vida y ministerio a fin de cumplir con el llamado de Dios?  Aclare:
  • ¿Qué pasos o decisiones debe tomar para corregir una visión equivocada del ministerio?  ¿Qué cosas puede corregir en su comportamiento, visión, entendimiento, preparación como miembro del Cuerpo de Cristo (la Iglesia) para avanzar en el cumplimiento de la gran comisión?
  • Anote a continuación una oración a Dios que incluya lo arriba aprendido y anotado. Sea específico en sus oraciones:
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miércoles, 9 de mayo de 2018

La necesidad de obreros para la cosecha

 Café, listo para ser cosechado - Líbano TOLIMA-Colombia

"A sus discípulos les dijo: ‘La cosecha es grande, pero los obreros son pocos. Así que oren al  Señor que está a cargo de la cosecha; pídanle que envíe más obreros a sus campos’"  
(Mt.9:37-38) (Nueva Traducción Viviente)

"Ahora bien, Cristo dio los siguientes dones a la iglesia: los apóstoles, los profetas, los  evangelistas, y los pastores y maestros. Ellos tienen la responsabilidad de preparar al  pueblo de Dios para que lleve a cabo la obra de Dios y edifique la iglesia, es decir, el  cuerpo de Cristo" (Ef.4:11-12) (Nueva Traducción Viviente)

1Cor.3:9 / Filp.2:19-21 / Col.4:11/ 1Tes.5:12-13

En el año 2010 fuimos testigos de uno de los rescates más impresionantes de los últimos  tiempos, el rescate de los 33 mineros que quedaron atrapados en la mina en Chile a más de 600 metros de profundidad.1 Este evento nos muestra por un lado que los seres humanos pueden llegar a estar en situaciones complicadas que requieren de un rescate urgente, ya que de otra manera no podrían sobrevivir esas situaciones. Por el otro lado aprendemos de esta historia en particular que los seres humanos tienen un valor inmenso por lo cual vale la pena hacer el mejor esfuerzo para rescatarles. Cuando aquel rescate se llevó a cabo no se buscaba oro ni cobre ni algún otro material precioso. Toda la inversión era por amor a la gente y el valor y aprecio que se les tenía a los mineros. En aquel rescate, hombres y mujeres, con sus diferentes capacidades y habilidades, aportaron dinero, tiempo, conocimientos, energía y estructuras funcionales para ver a los mineros sanos y salvos. Esta  labor no se pudo hacer por el esfuerzo de una sola persona, fue la unión de muchos factores y de personas que se dedicaron a trabajar y a hacer algo que nunca jamás se había visto en la historia de la humanidad. El gozo que producía ver a cada minero cuando uno tras otro de ellos salía a la superficie, era el premio inmensurable por los esfuerzos y el dinero invertido en esa acción de rescate. Sin esos hombres y mujeres entregados al rescate de los mineros, éstos nunca hubieran  vuelto a ver la luz del sol; ellos habrían muerto trágicamente y, sin el esfuerzo de estos rescatistas, el mundo habría visto una imagen trágica de la humanidad egocéntrica e incapaz por no haber intentado rescatar a los mineros.

LA VISIÓN DE DIOS:

El enfoque de la vida y del ministerio de Jesús es salvar al mundo que anda perdido y que  requiere de un rescate urgente. Un día veremos en el cielo gente de todos los pueblos, razas y  naciones adorando al único y verdadero Dios, al Creador del cielo y de la tierra (Apoc.7:9-10 /  Apoc.5:8-14 / Rom.11:25). Para que ésta visión divina sea una realidad, Dios envió a éste  mundo, como primer misionero, a Su Hijo para cumplir básicamente con dos propósitos  fundamentales:
  • Morir para rescatar a los seres humanos de su estado de perdición (Jn.3:16 /  Rom.6:23 / Mr.10:45).
  • Entrenar a un grupo de hombres que fuera capaz, después de la resurrección de  Cristo, de ir por todo el mundo llevando el mensaje divino de la salvación en Cristo a  todas las naciones, tribus, lenguas y pueblos (Mt.4:18-22 / Mt.10:1-4 / Lk.5:1-11). Jesús  establece claramente que para alcanzar el mundo se requiere de gente bien preparada para que alcance a la gente que está cerca y a la que está lejos.
    • Cuando Jesús comenzó el entrenamiento de estos hombres, estos no eran personas perfectas, pero sí eran personas que tenían potencial. Aun requerían de formación, pero representaban la base para un movimiento de alcance mundial. Ellos eran parte de los primeros frutos de la cosecha (Mt.4:18-22 /  Mt.9:9). Jesús no construyó edificios ni creó una organización, el edificó gente y esto lo hacía donde quiera que iba.
    • Jesús formó y entrenó a Sus discípulos, los hombres para la cosecha, dándoles un buen ejemplo que ellos debían seguir (Mr.3:14 / Mt.4:23 /  Mt.9:35-36 / Jn.13). Los discípulos pudieron ver en Jesús cómo debe ser la vida del líder y cómo es que debe funcionar ese líder que ministra al estilo de Jesús.
    • Jesús formó a Sus discípulos enseñándoles los principios del Reino de Dios  (Mt.5 a Mt.7 / Mt.10 / Mt.13 / Mt.18 / Mt.24 a Mt.25). Él usó en cada una de las situaciones y contextos un método diferente para transmitir las verdades que Él  quería que los discípulos entendieran. También les dio oportunidades prácticas  para aprender de las experiencias (Mt.10:1s) e invirtió en el carácter de Sus  discípulos (Jn.13).
    • Jesús finalmente los envió. Jesús encomendó a los discípulos a ir por todo el  mundo y hacer discípulos de todas las naciones – para eso precisamente los  entrenó (Mt.28:18-20 / Mr.3:14).

LA NECESIDAD DE OBREROS:

Jesús reconoció la necesidad de obreros para la cosecha (Mt.9:35-38). Jesús dice que la mies es grande, pero los obreros son pocos (Mt.9:37). Sin obreros bien entrenados y formados la mies no puede ser recogida (2Tim.2:21 / 2Tim.3:16-17 / Hch.9:36 / 2Cor.9:8). 
Para ministrar a la gente se requiere de gente capacitada que ministre como Jesús lo hizo. Existe una gran necesidad de obreros y este problema se viene dando desde mucho tiempo atrás y se encuentra en todo lugar. La falta de obreros en todos los niveles es una de las quejas más grandes  entre los líderes de hoy día. Es importante entender que esos obreros que Dios y la iglesia requieren para que la mies pueda ser cosechada deben ser preparados en y para la  iglesia y, esos obreros, están en la iglesia local y desde allí deben ser enviados (2Tim.2:2  / Ef.4:11-16).
Es en esta área de la iglesia donde se deben concentrar los trabajos, las inversiones económicas, la visión, los diálogos, las preocupaciones y cualquier otra cosa que se haga o se pretenda hacer en la iglesia. Los líderes de la iglesia tienen la responsabilidad de formar y entrenar a los creyentes en general para que estos hagan la obra del ministerio. Si los líderes no cumplen con esta labor, estando solo preocupados por levantar una iglesia sin hacer discípulos al estilo de Jesús, entonces están fallando en producir y en ayudar a producir frutos duraderos que honren a Dios.

En el caso del liderazgo de la iglesia se dice que una de las pruebas de un liderazgo efectivo en la iglesia es si entrena e invierte en los que le siguen para que ellos lleguen a hacer cosas  similares a las que el líder hace. De alguna manera resume el apóstol Pablo esta idea en 2Tim.2:2,  cuando escribe: “Y lo que has oído de mí en la presencia de muchos testigos, eso encarga a  hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros” (LBLA). 
El liderazgo espiritual permite que los que él ha entrenado puedan llegar a hacer aun cosas mayores  (Jn.14:12). Lo que debe motivar al liderazgo de una iglesia a invertir en la gente de la iglesia es la visión de Dios de alcanzar al mundo para el Reino de Dios, poblar el cielo y aumentar la multitud de adoradores de Jesús. Esa visión no se cumple si solo son unos cuantos los que creen estar llamados a hacer la obra del ministerio. Todo esfuerzo y toda inversión que no apunte a que gente sea preparada para la obra del ministerio y para que se cumpla la visión de Dios es un esfuerzo y una inversión que no resulta en frutos duraderos y tiene en el fondo muy poco sentido.

Si queremos seguir fielmente el ejemplo de Jesús, entonces la formación y el entrenamiento de los creyentes para el ministerio práctico en la iglesia y en el mundo es parte de ese plan de ganar al mundo para Cristo (Mt.4:19 / Mt.10 / Mr.1:17-18). 
Formar y entrenar obreros para la cosecha es una parte vital en la vida de una iglesia si es que queremos hacer lo que Jesús hizo y si queremos producir frutos que permanezcan.

Alguien dijo: 'Si queremos ser parte relevante en la cosecha de estos tiempos, entonces el formar/entrenar/equipar a líderes responsables e idóneos es el camino a seguir. Asegurar los frutos de la cosecha ocurre a través de iglesias sanas y líderes que modelan la vida y el ministerio de Cristo'

TRABAJO EN GRUPO:
  • Anote a continuación tres lecciones o verdades que ha aprendido en esta sesión. Comparta cada una de las lecciones con su grupo y explique por qué le son importantes para usted:
  • LEA la historia en Éxodo 18 y tome el tiempo para dialogar en grupo. Hablen sobre las lecciones acerca del liderazgo que nos enseña este ejemplo. Hablen sobre las soluciones sugeridas y los pasos que son necesarios dar para cambiar situaciones similares:
    • Describa el panorama que el suegro nota al observar a Moisés en el ejercicio de su liderazgo. ¿Qué adjetivos se le vienen a la mente cuando observa este panorama? ¿A qué se debe ese panorama?
    • Describa el estilo de liderazgo de Moisés – anote adjetivos que describen el estilo de liderazgo que observa acá. ¿Qué consecuencias produce el estilo de liderazgo de Moisés para él mismo y para el pueblo?
    • ¿Cuál es la sugerencia del suegro para solucionar el problema? ¿Cuáles son los argumentos para tal solución? ¿Qué resultados se esperan al aplicar la sugerencia?
    • ¿Qué tipo de personas debe escoger Moisés? Anote las palabras que hablan de las características necesarias y lo que eso implica. ¿Por qué son esas características importantes? ¿Son esas características también importantes para el liderazgo de hoy día? Explique
    • ¿Existe alguna similitud con el panorama actual en su iglesia o denominación? Explique 
¿Qué solución propone para la situación actual en su iglesia o denominación? ¿Por qué? ¿Qué retos/barreras/dificultades se van a presentar para llevar a cabo la propuesta?
  • COMPARE Éxodo 18 con Números 11. Parece que la historia se repite: Moisés de nuevo está  tratando de llevar la carga solo. Parece que un problema en algún momento solucionado no significa que para siempre está solucionado.
    • ¿Cuál es la queja de Moisés en este momento? ¿Cuál es la razón de que Moisés se encuentre de nuevo en una situación de estas?
    • ¿Qué lección nos enseña este pasaje en cuanto a la necesidad de la expansión de liderazgo en una organización?
    • ¿Cuál es la solución divina al problema?
  • ¿Qué pasos o decisiones debe tomar para corregir una visión equivocada del ministerio? ¿Qué cosas puede corregir en su comportamiento, visión, entendimiento, preparación como miembro del Cuerpo de Cristo (la Iglesia) para avanzar en el cumplimiento de la gran comisión?
  • Anote a continuación una oración a Dios que incluya lo arriba aprendido y anotado. Sea específico en sus oraciones:
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