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lunes, 17 de mayo de 2021

¿5 mujeres en la genealogía de Jesús?

Acompañame en esta reflexión acerca de las 5 mujeres que son mencionadas en la genealogía de Jesús, en el Evangelio de Mateo. Tóme el tiempo necesario para leer todo este 'post' que es un poco largo, medite y comparta lo que le llama la atención.

“El siguiente es un registro de los antepasados de Jesús el Mesías, descendiente de David y de Abraham: Abraham fue el padre de Isaac. Isaac fue el padre de Jacob. Jacob fue el padre de Judá y de sus hermanos. Judá fue el padre de Fares y de Zara (la madre fue Tamar). Fares fue el padre de Esrom. Esrom fue el padre de Ram. Ram fue el padre de Aminadab. Aminadab fue el padre de Naasón. Naasón fue el padre de Salmón. Salmón fue el padre de Booz (su madre fue Rahab). Booz fue el padre de Obed (su madre fue Rut). Obed fue el padre de Isaí. Isaí fue el padre del rey David. David fue el padre de Salomón (su madre fue Betsabé, la viuda de Urías). Salomón fue el padre de Roboam. Roboam fue el padre de Abías. Abías fue el padre de Asá. Asá fue el padre de Josafat. Josafat fue el padre de Yoram. Yoram fue el padre de Uzías. Uzías fue el padre de Jotam. Jotam fue el padre de Acaz. Acaz fue el padre de Ezequías. Ezequías fue el padre de Manasés. Manasés fue el padre de Amós. Amós fue el padre de Josías. Josías fue el padre de Joaquín y de sus hermanos (quienes nacieron en el tiempo del destierro a Babilonia). Luego del destierro a Babilonia: Joaquín fue el padre de Salatiel. Salatiel fue el padre de Zorobabel. Zorobabel fue el padre de Abiud. Abiud fue el padre de Eliaquim. Eliaquim fue el padre de Azor. Azor fue el padre de Sadoc. Sadoc fue el padre de Aquim. Aquim fue el padre de Eliud. Eliud fue el padre de Eleazar. Eleazar fue el padre de Matán. Matán fue el padre de Jacob. Jacob fue el padre de José, esposo de María. María dio a luz a Jesús, quien es llamado el Mesías. Todos los que aparecen en la lista abarcan catorce generaciones desde Abraham hasta David, catorce desde David hasta el destierro a Babilonia, y catorce desde el destierro a Babilonia hasta el Mesías” (Mt.1:1-17) NTV

El Evangelio de Mateo inicia con una genealogía para mostrar que Jesús viene del linaje mesiánico del hijo de David y que él es un hijo de Abraham (Mt.1:1-17 / Is.11:1-5). Esto quiere decir que Él va a traer la bendición de Abraham a todas las naciones - “Todas las familias de la tierra serán bendecidas por medio de ti” (Gn.12:3) NTV.

Mateo sigue el sistema legal judío al anotar la genealogía del padre de Jesús, aunque José era padre solo por adopción. Mateo quiere demostrar la existencia de una continuidad entre Jesús y el Israel del Antiguo Testamento.

Las genealogías no son las lecturas más entretenidas, pero sí nos pueden revelar ciertas cosas como el legitimar que un individuo es un heredero de una cierta familia o algún otro detalle interesante. En esta genealogía se mencionan 5 mujeres - no era normal incluir mujeres en una genealogía judía. ¿Por qué incluye Mateo a estas mujeres en la genealogía? ¿Por qué incluye mujeres con un cierto trasfondo cuestionable?

TAMAR - MT.1:3 / GN.38:1-30

Si Mateo no hubiera mencionado a Tamar, entonces nosotros posiblemente no le daríamos mucha importancia a la historia de Tamar. El que la haya mencionado Mateo en la genealogía que él presenta nos lleva a revisar la historia. Por aquellos tiempos, si se le moría a una mujer casada el esposo y si no tenía un hijo varón que proveyera para la madre, y por asuntos de honra (una mujer sin hijos era despreciada), entonces era costumbre que el suegro le diera al siguiente hijo como esposo para que este entonces le diera un hijo al primer esposo. Una especie de ‘seguro social’.

La historia nos cuenta que Tamar perdió su primer esposo (Er). Él muere porque era malo, así lo dice la Biblia. Ahora, era la responsabilidad de Judá, el suegro de Tamar, dar al siguiente hijo como esposo a Tamar, su nombre fue Onan. Onan tuvo sexo con Tamar, pero hacía todo lo posible para evitar que quedara encinta y así proveerle un heredero. Resulta que Dios también le quitó a este la vida. Judá está asustado y ahora no quiere darle el tercer hijo (Sela) como esposo a Tamar. Recordemos que según las reglas culturales Judá debía haberle dado a Sela como esposo a Tamar. Es obvio que Judá no fue muy bueno en levantar hijos temerosos de Dios. Tamar finalmente se refugia en la casa de su padre.

Sin embargo, las cosas no terminan acá. Tamar se disfrazó de prostituta y engañó a su suegro para que la embarazara. ¿Qué clase de hombre era Judá para que se acercara a una prostituta con intenciones de tener relaciones sexuales con ella? ¿Está él visitando una prostituta religiosa? Técnicamente ese es un acto de idolatría, un tipo de adoración a la diosa de la fertilidad. ¿No debería Judá estar en otro lado adorando al Eterno?

¿Y qué decir acerca de su matrimonio con una mujer cananea? ¿Será que la maldad de los hijos de Judá revela algo acerca del ambiente en esa familia y del estilo de vida de Judá mismo? ¿Estaba peligrando la promesa de Dios a Judá porque Judá y sus hijos estaban fallando (Gn.49:8-12)?

“El cetro no se apartará de Judá, ni la vara de mando de sus descendientes, hasta que venga aquel a quien le pertenece aquel a quien todas las naciones honrarán” (Gn.49:10) NTV.

Cuando Judá escucha que su nuera está embarazada está dispuesto a matarla según las leyes. ¿Está Judá aplicando diferentes maneras de medir - una manera para él y otra para Tamar? Cuando Tamar muestra las evidencias de quién es el padre de ese hijo es que Judá reconoce sus falsos caminos y procederes, y reconoce a Tamar como una mujer justa.

Tamar llegó a ser una mujer deshonrada por hombres. Ella andaba preocupada por su futuro y su honra. Ella entonces buscó una solución. Y aunque también podemos dudar de su proceder, lo que hizo era acorde con las reglas de Canaán. A pesar de todo, Dios la respalda, le muestra gracia y la lleva a ser una antecesora de Jesús. Es ella la que le da a Judá el hijo que permite que la línea de descendencia que Dios usó para traer a Su Hijo a este mundo no se viera interrumpida.

RAHAB - MT.1:5 / JOS.2:1-21 / JOS.6:22-25

Rahab fue una prostituta y una mujer gentil. Ella no debería ocupar un lugar en una genealogía judía. Su ocupación y su procedencia la descalificaban - no sabemos si era una prostituta religiosa dedicada a la idolatría o si su prostitución era negocio o ambas cosas. Sin embargo, ella llegó a ser parte del plan de Dios.

Primero vemos a una Rahab arriesgando su vida para salvar la vida de dos espías enviados por Josué, el hombre que le siguió a Moisés como líder de Israel. Rahab desafió la orden del rey de Jericó que decía que debía entregar a los espías - en cierta manera traiciona a su propio pueblo. Ella acoge a los espías en su casa y luego les ayuda a escapar.

A cambio, ella le pide a los espías que cuando invadieran la ciudad salvaran su vida y la de los miembros de su familia. Los enviados aceptaron la propuesta y pidieron que ella colgara una cuerda en la ventana para que en su momento ellos reconocieran la casa y no la destruyeran. Porque ella le ayudó a los espías, Dios proveyó para ella y para toda su familia el escape de la destrucción que pronto llegaría. Ahí no terminó todo. Finalmente ella termina casándose con un hombre antecesor del rey David y de José, esposo de María, madre de Jesús de Nazaret.

En Hebr.11:31 leemos: “Fue por la fe que Rahab, la prostituta, no fue destruida junto con los habitantes de su ciudad que se negaron a obedecer a Dios. Pues ella había recibido en paz a los espías” NTV.

Y en Stg.2:25 leemos como Rahab llega a tornarse en un ejemplo para nosotros: “Rahab, la prostituta, es otro ejemplo. Fue declarada justa ante Dios por sus acciones cuando ella escondió a los mensajeros y los ayudó a regresar sin riesgo alguno por otro camino” NTV.

RUT - MT.1:5 / RUT 4:1-6

También tenemos a Rut una moabita, hija de una nación gentil, casándose con un hombre judío. En el judaísmo la naturaleza de la descendencia era dada por la madre. Así que una no judía no daría vida a un hijo judío, aun si el padre era judío. Rut ya había estado casada. Su primer esposo había muerto.

Boaz (su madre fue Rahab), el hombre con el que se iba a casar Rut era un hombre rico. La cultura ya lo presionaba para que se casara con una mujer de su nivel. Rut estaba lejos de ser una mujer de ese nivel. Sin embargo, Boaz notó la actitud e integridad de Rut. Esas características parece que le valían más que todo lo que la gente pudiera pensar o decir. Finalmente se enamoró de Rut - una historia para una novela.

Es obvio que esta historia nos muestra que Dios obra a través de corazones sinceros, puros y de verdadera entrega a Dios. Dios usa circunstancias difíciles para ir tejiendo las historias de las personas. Rut llega a ser la abuela del rey David.

“Pero Rut respondió: No me pidas que te deje y regrese a mi pueblo. A donde tú vayas, yo iré; dondequiera que tú vivas, yo viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios será mi Dios. Donde tú mueras, allí moriré y allí me enterrarán. ¡Que Dios me castigue severamente si permito que algo nos separe, aparte de la muerte!” (Rut 1:16-17) NTV.

BETSABÉ - MT.1:6 / 2SAM.11:1-5 / 2SAM.12:24-25

Betsabé es aquella mujer con la que el rey David se involucró en una relación adúltera. Ese episodio casi destruye a David. Según la ley de Moisés ambos debían ser apedreados por semejante acto. Como sea, el acto no queda sin consecuencias. Ella por su lado pierde de manera infame a su esposo Uriah - David lo manda a matar en una batalla porque no cooperó en un asunto que le hubiera ayudado a David a tapar su pecado. A eso hay que añadirle el trauma que ella vive al perder aquel hijo, el fruto de la relación extramarital con David.

La historia sigue. David, después de su reconciliación con Dios, resulta casándose con Betsabé. Luego tienen otro hijo, Salomón. Aunque otros hijos de David hubieran podido reclamar el puesto de rey, es Salomón quien finalmente es declarado rey. Todo eso resultó a raíz de algunos movimientos políticos de Betsabé. Notamos que Dios usó todo ese desorden para hacer que Salomón llegara a ser el rey después de David - un rey muy sabio y con mucho poder.

“Luego David consoló a Betsabé, su esposa, y se acostó con ella. Entonces ella quedó embarazada y dio a luz un hijo, y David lo llamó Salomón. El SEÑOR amó al niño y mandó decir por medio del profeta Natán que deberían llamarlo Jedidías (que significa “amado del SEÑOR”) como el SEÑOR había ordenado” (2Sam.12:24-25) NTV.

Salomón significa ‘pacífico’. Según el profeta Natán lo deberían haber llamado Jedidías, que significa ‘amado del SEÑOR’ - esta es una manifestación poderosa del amor de Dios. Más tarde el pueblo iba a notar cuan bendecido era Salomón de parte de Dios; bendecido con dones, sabiduría y riqueza. No debemos olvidar que Salomón es un hijo que nace de una relación con una historia con capítulos muy sombríos. Definitivamente un ejemplo de la gracia y la misericordia de Dios.

MARÍA, LA MADRE DE JESÚS

- Mt.1:16 / Mt.1:18-21 / Lc.1:26-38

María, la madre de Jesús es un modelo de una mujer sometida, humilde y temerosa de Dios. Desinteresadamente se sometió a Dios y siguió Su llamado a ser la madre de Jesús. Hubo preguntas en cuanto a su integridad. Ella ya estaba comprometida o casi casada con José y de repente aparece embarazada. ¿Cómo pasó eso? ¿Qué leyes se iban a aplicar ahora? ¿Será apedreada? José hubiera podido aplicar la ley, pero decidió mantener todo en secreto y separarse de María. Dios frena los planes de José cuando le dice que se case con ella. José llega a ser el hombre que Dios usa para levantar al Hijo de Dios.

LECCIONES

Al leer y estudiar las historias de estas mujeres podríamos pensar que no merecen ser mencionadas ni tener oportunidad alguna para ser usadas por Dios en el Reino de Dios. Sin embargo, notamos que Dios es el Dios perdonador, Dios de segundas oportunidades, Él es el Dios de GRACIA, Él es el Dios que tiene un propósito para cada uno de nosotros, no importando la historia del pasado. Dios usa nuestras ruinas y las torna en una autopista para cumplir Sus planes.

Es Dios quien determina nuestro valor y es Dios quien perdona todos nuestros pecados; Él nos redime y nos puede usar igualmente como usó a estas mujeres. Muchas voces nos pueden decir lo contrario, pero Dios nos anima, nos muestra una salida y un futuro de Su mano.

“Al oír eso, los acusadores se fueron retirando uno tras otro, comenzando por los de más edad, hasta que quedaron sólo Jesús y la mujer en medio de la multitud. Entonces Jesús se incorporó de nuevo y le dijo a la mujer: -¿Dónde están los que te acusaban? ¿Ni uno de ellos te condenó? -Ni uno, Señor -dijo ella. -Yo tampoco -le dijo Jesús-. Vete y no peques más” (Jn.8:9-11) NTV.

Dios nos recuerda que para Él lograr sus propósitos puede usar a personas que nosotros no estimamos como dignas o a la altura. Las fallas de las personas no son más grandes que las capacidades de Dios de hacer de las ruinas un palacio para Su honra. Dios no suelta ni al más desviado - Su Gracia repara cualquier situación, si se lo permitimos.

AHORA ES SU TURNO: ¿Qué otra lección sugiere usted podemos aprender de estas historias? Anote sus respuestas en la sección "comentarios".

CONVERSEMOS

(diálogo en grupos pequeños o en familia):

[1] ¿Qué le llama la atención al leer este estudio bíblico? ¿Qué significan estos pasajes para nosotros hoy día? ¿Hay algo de lo cuál deba arrepentirse - algún pecado, actitud, pensamiento? ¿Hay algo que deba cambiar en su vida, alguna actitud, alguna costumbre, algún pensamiento? ¿Qué pasos va a tomar para seguir el camino con Cristo?

[2] Use este estudio para reflexionar y dialogar al respecto con otra persona, con la familia o un grupo pequeño. ¿Con quién y cuándo quiere compartir lo aprendido?

[3] ORE(n) a Dios Padre en el cielo usando estos versículos.

lunes, 10 de febrero de 2020

el servidor reflexiona (2Tim.2:1-7)

"Así que tú, hijo mío, fortalécete por la gracia que tenemos en Cristo  Jesús. Lo que me has oído decir en presencia de muchos testigos,  encomiéndalo a creyentes dignos de confianza, que a su vez estén  capacitados para enseñar a otros. Comparte nuestros sufrimientos, como buen soldado de Cristo  Jesús. Ningún soldado que quiera agradar a su superior se enreda en cuestiones civiles. Así mismo, el atleta no recibe la corona de vencedor si no  compite según el reglamento. El labrador que trabaja duro tiene derecho a recibir primero  parte de la cosecha. Reflexiona en lo que te digo, y el Señor te dará una mayor comprensión de todo esto" (2Tim.2:1-7) NVI

El ministro y sus meditaciones (2Tim.2:7)

Pablo nos acaba de decir que un líder debe fortalecerse en la gracia, debe invertir en la vida de otros líderes; debe estar listo para sufrir penalidades; debe luchar como buen soldado concentrado/enfocado; debe correr la carrera como un atleta que corre con integridad, no usando trampas; y trabajar con dedicación como lo hace un buen labrador (agricultor).

Todas estas recomendaciones le ayudan al ministro a cumplir la tarea encomendad, y le ayudan a seguir con paciencia en la obra a la que ha sido llamado. Sobre estos asuntos debe un ministro reflexionar y permitir que Dios le aclare lo que estas verdades significan para su diario vivir y para su ministerio. Pablo creía que estas ilustraciones podían ayudar y animar a Timoteo en su ministerio. Es por eso que le hace el llamado a reflexionar sobre las cosas que Pablo le acaba de escribir.

Reflexione:

  • Esta no es la primera vez que Pablo le hace este llamado a Timoteo (1Tim.4:15). La  idea es la de ejercitar la mente, observar, pensar (Diccionario Strongs). Este llamado no lo hace solamente el apóstol Pablo, a través de toda la Biblia leemos de este llamado (Dt.4:39 / Prov.24:32 / Hebr.3:1 / Hebr.7:4 / Hebr.12:3).
    • Es obvio que las verdades de la Biblia deben ser consideradas, hay que reflexionar sobre ellas para así entender su profundidad y su aplicación a la vida y al ministerio. Todo líder debe hacer de la reflexión un ejercicio personal para así crecer en entendimiento de las verdades divinas.
    • Los creyentes son personas que reflexionan. No solamente leen por cumplir con un plan de lectura. Ellos leen y reflexionan para entender las verdades espirituales. El entendimiento no nos llega por medios misteriosos o mágicos. Hay un trabajo que cumplir: reflexionar.
    • El libro de Proverbios nos hace un llamado similar: "Hijo mío, si haces tuyas mis palabras y atesoras mis mandamientos; si tu oído inclinas hacia la sabiduría y de corazón te entregas a  la inteligencia; si llamas a la inteligencia y pides discernimiento; si la buscas como a la plata, como a un tesoro escondido, entonces comprenderás el temor del SEÑOR y hallarás el conocimiento de Dios. Porque el SEÑOR da la sabiduría; conocimiento y ciencia brotan  de sus labios" (Prov.2:1-6) NVI.
  • El consejo a reflexionar que da el apóstol Pablo a Timoteo suena muy similar al consejo que Dios le dio a Josué cuando éste asume el liderazgo sobre el pueblo de Israel (Jos.1:6-9). El éxito de Josué estaba directamente relacionado con su actitud frente a la Palabra de Dios. La primera recomendación que Dios le dio a Josué al recibir el mando sobre el pueblo de Israel fue la de meditar y cumplir toda la ley de Dios (Jos.1:1-9): "Este Libro de la Ley no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él día y noche, para que cuides de hacer todo lo que en él está escrito. Porque entonces harás prosperar tu camino y tendrás éxito" (Jos.1:8 NBLH).
    • "Este libro de la ley no se apartará de tu boca": En tiempos antiguos la Palabra era leída en voz alta como ayuda para poder ser memorizada. A esa práctica es que se está haciendo alusión en este versículo. (Dt.6:6-9).
    • "Meditar": Recitarla en voz baja. (Sal.1:1-3 / Sal.119:11.15.99 / Prov.2:1-5 /  Col.3:16 / 2Tim.3:16).
    • "Cuides de hacer todo": requiere de atención intencionada para hacer y cumplir lo que dice la Palabra de Dios (Dt.5:29-33 / Mt.7:21-24 / Lc.11:28 /  Jn.13:17 / Jn.14:21 / Stg.1:22-25).
    • La prosperidad y el éxito de un líder y de todo creyente radica en su relación con la  Palabra de Dios. Todo líder debe aprender a reflexionar en las verdades de la Biblia para así entender el significado de las mismas, poder aplicarlas a la vida y al ministerio, tener convicciones basadas en la Biblia, poder hablar de ellas con seguridad y consecuentemente tener éxito en la obra (Sal.1:1-3 / 2Tim.3:14-17 / 2Tim.4:1-5).
    • Una y otra vez vemos que Josué cumplía la Palabra de Dios, la recordaba y la enseñaba a sus seguidores (Jos.1:12-15 / Jos8:30-35 / Jos.11:15 / Jos.23:6.14-16).

Las palabras de la Biblia son palabras vivas, llenas de sabiduría, pero empacadas en palabras humanas. Reflexionando acerca de las palabras de la Biblia es que podemos descubrir las riquezas espirituales que hay en ellas (Dt.6:7 / Sal.63:5-6). Especialmente los ejemplos usados por el apóstol en los versículos anteriores (2Tim.2:3-6) deben ser considerados, ya que contienen una fuerza inimaginable de ánimo, exhortación y de sabiduría para el ministerio.

El Señor te dará entendimiento:

La persona que busca entendimiento lo va a obtener de parte del Señor - es una promesa. El hombre se dedica a reflexionar y Dios le da el entendimiento. No se trata de solamente entender la Biblia intelectualmente, sino más bien por revelación de Dios. Pero lo uno no va separado de lo otro (Ef.1:17-18 /  Jn.16:13 / Jn.14:26).
Es necesario que Dios nos abra la mente para entender las verdades divinas (Lc.24:45). Podemos orar que Dios nos dé el correcto entendimiento de sus verdades (Ef.1:17-18 / Stg.1:5 / Stg.3:15). Aun el hombre más inteligente requiere de la revelación divina para entender los principios del reino de Dios.

En el proceso de la reflexión debemos recordar que Pablo le da a Timoteo algunas directrices:

  • Leer la Palabra de Dios. Ocúpate de la lectura de las Escrituras (1Tim.4:13).
  • Timoteo también debe esforzarse estudiando la Palabra de Dios (2Tim.2:15).
  • Y finalmente recordemos que nos acaba de animar a reflexionar en lo escrito en la Biblia (2Tim.2:7).

Es a través de la Verdad divina que experimentaremos la verdadera libertad (Jn.8:32). La Palabra de Dios es una mina de oro y vale la pena cualquier esfuerzo cavando por encontrar el buen oro (Sal.19:10). Si atesoramos la Palabra de Dios en nuestros corazones nos vamos a dar cuenta que ella nos es un freno poderoso para que no pequemos (Sal.119:11). La Palabra de Dios es la herramienta eficaz para todo ministerio de impacto (Hebr.4:12 /  Ef.6:12 / Is.55:10-11 / 2Tim.3:16). Es por esto que Pablo le dice más adelante a Timoteo: "Predica la Palabra; persiste en hacerlo, sea o no sea oportuno; corrige, reprende y anima con mucha paciencia, sin dejar de enseñar" (2Tim.4:2) NVI.

ASIMILANDO (2 Timoteo 3:16-17)

[1] ¿Qué lecciones aprendió durante este estudio? Anote máximo tres lecciones aprendidas. ¿Qué escuchó que Dios le impresionaba, hablaba durante esta sesión?

[2] ¿Qué pasos va a tomar para ejecutar lo aprendido? Sea específico. ¿Cómo y cuándo va a comenzar con la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿A quién le va a rendir cuentas acerca del proceso de ejecución de las lecciones?

[3] ¿Cuáles desafíos cree usted que va a enfrentar en la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿Qué cosas ve usted como favorables para la aplicación de las lecciones?

[4] ¿Con quién va a compartir lo aprendido en esta lección? ¿Cuándo le compartirá?

[5] Anote a continuación una petición de oración relacionada con la sesión y la lección. Comparta con otros su petición y permita que ellos oren con usted.
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sábado, 1 de febrero de 2020

el servidor fortalecido por gracia - 2Tim.2:1


“Timoteo, mi querido hijo, sé fuerte por medio de la gracia que Dios te da en Cristo Jesús” (2Tim.2:1) NTV

La necesidad de poder:

Recordemos que el apóstol es consciente de que pronto partirá de esta vida y que Timoteo tendrá que enfrentar los asuntos de la iglesia y de su vida sin el apoyo de su maestro, apóstol y padre espiritual. Para que Timoteo pueda enfrentar todos los retos existentes y por haber requiere de fuerzas que de ninguna manera las va a encontrar en sí mismo. 
La fortaleza requerida por un servidor solamente la consigue en Dios. Dios y Su gracia es la fuente inagotable de poder. El apóstol Pablo había experimentado esa fortaleza de Dios en aquel momento que sus amigos lo habían traicionado, abandonado, y mientras él tenía que enfrentar los juicios en Roma solo. Pablo habla que fue fortalecido por Dios para poder así cumplir cabalmente la tarea a la que fue llamado, y eso en medio de circunstancias difíciles: "Pero el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas para que por medio de mí se llevara a cabo la predicación del mensaje y lo oyeran todos los paganos. Y fui librado de la boca del león. El Señor me librará de todo mal y me preservará para su reino celestial. A él sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén" (2Tim.4:14-17) NVI.

En el Nuevo Testamento nos enseña Pablo lo siguiente acerca de esa fortaleza de Dios:
  • Es necesaria para enfrentar los ataques del enemigo (Ef.6:10).
  • Solamente a través de la fortaleza de Dios es que un líder puede vivir en paz en  tiempos de prosperidad y en tiempos de escasez (Filp.4:13).
  • Sin la fortaleza de Dios es imposible servir a Dios (1Tim.1:12). Por cierto, el poder de Dios es la base de todo ministerio efectivo (Hch.1:8). Necesitamos fuerzas para confiar lo aprendido a otros que son capaces de enseñar a otros. Fuerza para encomendar lo recibido a gente fiel (2Tim.2:1-2).
  • Para el tipo de ministerio que Pablo esperaba que Timoteo cumpliera se requiere de la fortaleza y del poder de Dios. La verdad no se entiende sin la ayuda del Espíritu Santo (1Cor.2:13-14).
Además leemos que Dios no nos ha dado un espíritu de cobardía sino de poder, de amor y de dominio propio (2Tim.1:7). Solamente así es que podemos avanzar en la tarea de la expansión del reino de Dios.
  • Josué es animado a ser fuerte para poder cumplir con la tarea encomendada, la conquista de la tierra prometida (Jos.1:6-9).
  • Cuando David se estaba acercando a los días de su partida de esta tierra, le recomienda a su hijo Salomón que fuera fuerte y que fuera hombre para poder cumplir la tarea como rey del pueblo de Israel (1Re.2:1-3 / 1Cron.22:13).
  • Cuando David estaba experimentando un momento de gran estrés en su vida recurrió a Dios para ser fortalecido y así poder enfrentar a los enemigos que le habían causado tanto daño (1Sam.30:1-6).
  • Fue en el poder de Dios que Esteban ministró en su tiempo y muchos se convirtieron y otros experimentaron milagros en su vida (Hch.6:8).
De ninguna manera vamos a sobrevivir los desafíos y las demandas de la vida y del ministerio ni vamos a aprovechar las oportunidades de la vida y del ministerio si no nos fortalecemos continuamente en el poder de Dios.
El verbo fortalecer está acá anotado en imperativo presente (continuo), lo que significa que el llamado es a estar constantemente fortaleciéndose. La idea es estar continuamente conectado con la fuente de poder divino. De ninguna manera podemos confiar en una experiencia única del pasado, es más bien un continuo llenarse con el poder de lo alto.
Igualmente notamos que en Ef.5:18 el llamado es a buscar continuamente la llenura con el  Espíritu Santo. Es un llamado y es una actividad continua a buscar la llenura del Espíritu Santo. Notamos también que existe el peligro de estar llenos de otras cosas (vino, drogas, adicciones de toda clase, hiper-actividad, etc.) que no nos benefician en el caminar con Dios ni nos son útiles para la vida de victoria. Los días malos solamente los podemos sobrevivir bien si aprovechamos bien el tiempo andando llenos del Espíritu Santo (Ef.5:16).

La fuente de poder:
  • La fuerza humana:
Es obvio que la fuerza que llega a ser verdadera ayuda no viene de nosotros mismos. La fuerza humana no es más que eso, humana. Cuando Pedro declaró en sus propias fuerzas que iba a defender a Jesús, no entendía que en el momento que los enemigos de Jesús iban a atacar a su maestro sería incapaz de cumplir sus palabras. Finalmente resultó huyendo y negando a Jesús (Mr.14:29-30). En otra ocasión, cuando Jesús andaba sobre el agua, Pedro pidió poder caminar también sobre el agua. Todo fue bien por un rato hasta que la fe de Pedro comenzó a claudicar (Mt.14:26-31). Sin el poder de lo alto no vamos a caminar muy lejos.

Como servidores de Dios podemos ser tentados a creer que el aplauso y reconocimiento de la gente, los estudios y los títulos que tiene o las experiencias adquiridas lo hace un ministro efectivo y exitoso. Pero la realidad es totalmente otra. Cuando nos paramos detrás de un púlpito para predicar, y si somos totalmente sinceros con nosotros mismos, nos damos cuenta que para semejante tarea no estamos preparados lo suficiente. Además, las debilidades y los fracasos personales solo revelan que se requiere mucho más que la fuerza humana para poder ser un ministro efectivo. Si somos honestos, entonces debemos admitir que frecuentemente nos sentimos desnudos e inefectivos. La solución descansa en el poder de Dios obrando en y a través de nosotros.

El ministro que no admite que en sus fuerzas no puede hacer nada que valga la pena, puede ser llevado por Dios a un punto en el cual dolorosamente tiene que reconocer que sin Dios no puede hacer nada. Solamente debemos recordar a Moisés cuando quiso ayudar a salvar a su pueblo en sus propias fuerzas. Él tuvo que reconocer que así nunca iba a poder liberar al pueblo del oprobio. Recordemos también a Pedro en su intento por proteger a Jesús - al final terminó negándolo. Gracias a Dios, éstos hombres aprendieron la lección y a pesar de sus fallas Dios los restauró, educó y preparó para ser hombres que cumplieron su llamado con éxito.

Si queremos ministrar con poder no podemos dejar a un lado la experiencia de la gracia de Dios. Debemos llegar a vivir la realidad de la dependencia de Dios en todo momento, declarar constantemente nuestra propia bancarrota, y estar en manos de la gracia y de la misericordia de Dios. Esa gracia tiene muchas caras: salvación por gracia, recibir el perdón no merecido, vivir el favor de Dios en el cumplimiento de nuestras tareas, experimentar la presencia de Dios, ver las bendiciones y la ayuda de Dios en nuestra vida en todo momento, etc. (2Tim.1:9-10 / Ef.2:4-6 / 2Cor.9:5 / 1Cor.15:10).
  • La fuerza de Dios:
Para poder cumplir con la tarea encomendada es necesario tener otro poder - estamos hablando del poder de Dios. Pablo le dice a Timoteo que se fortalezca en la gracia que hay en Cristo Jesús (2Tim.2:1). En Ef.6:10 enseña Pablo que nos debemos fortalecer en el Señor y en el poder de su fuerza para poder enfrentar al enemigo con sus acechanzas. David se fortaleció en el Señor su Dios (1Sam.30:6). Jesús envió a sus discípulos a ser testigos y a hacer discípulos a todas las naciones, pero también es Él quien da el poder y la  autoridad para poder ser exitosos en esta tarea (Mt.28:18-20 / Hch.1:8). Dios es la fuente de nuestro poder.

‘Fortalécete’
La palabra ‘fortalécete’, usada acá en 2Tim.2:1, significa empoderar o tener fuerza (Diccionario Strong) y está relacionada con la palabra 'dunamis' que aparece en Hch.1:8. 'Dunamis' significa igualmente fuerza. Además tiene la idea de poder milagroso (Rom.15:19) (Diccionario Strong). 

¿Cómo podemos ser entonces fuertes en el Señor para poder enfrentar los retos de la vida y del ministerio con éxito? Partiendo de las citas bíblicas arriba mencionadas podemos aprender algunas lecciones de cómo es que nosotros podemos ser fuertes en el Señor:
  • Para ser fuertes en el Señor requerimos ante todo del poder del Espíritu Santo. En este caso estamos hablando del bautismo en el Espíritu Santo, el ser revestidos de poder (Hch.1:8 / Rom.15:19 / Lc.24:46-49 - investidos: vestirse, ponerse un vestido). El Espíritu Santo nos ha sido dado para que esté EN nosotros (Jn.14:15-17  / Rom.8:9 / 1Cor.3:16), SOBRE nosotros (Hch.10:44-47 / Hch.19:5-6 / Lc.24:46-49)  y CON nosotros (Jn.14:15-17 / Vers.17 - con: estar al lado / Hch.10:38).
    • Para mantenernos llenos del Espíritu Santo nos recomienda Pablo en Ef.5:18-21 que dejemos a un lado la vida desordenada (el pecado siempre  entristece al Espíritu Santo y de poder - Ef.4:30),
    • que nos dediquemos a practicar la disciplina cristiana de la alabanza y la  adoración a Dios
    • y que nos dediquemos igualmente a la comunión sana con otros creyentes.  Es en esa dinámica de las disciplinas cristianas que permanecemos llenos con el Espíritu Santo.
    • Fue en medio de la ministración a Dios, de parte de los líderes de la iglesia de Antioquía, que el Espíritu Santo habló (Hch.13:1-3) y cuando Pablo y Silas en la cárcel alababan a Dios las cadenas fueron rotas por el poder de Dios y toda una familia llegó a conocer a Jesucristo como su Salvador (Hch.16:25).
  • Cuando confiamos en la gracia de Dios se manifiesta el poder de Dios en y a través de nosotros, esto, a pesar de las debilidades que podamos tener o experimentar. Se trata de aceptar los límites que tenemos y confiar totalmente en la gracia, es en ese momento de dependencia que el poder de Dios se manifiesta a través de nosotros (2Cor.12:8-9 / 2Cor.13:4 / Gal.3:5).
El reino de Dios es de los pobres en espíritu (Mt.5:3 / Isa.57:15), de aquellos que reconocen su propia bancarrota y confían plenamente en Dios. Sin Dios no podemos hacer nada.
    • El éxito de Jesús era el resultado de la gracia de Dios en y sobre su vida (Lc.2:40 / Jn.1:14).
    • Los apóstoles testificaban de la resurrección de Cristo con poder porque la gracia de Dios estaba con ellos (Hch.4:33). No eran sus títulos ni posiciones ni misteriosos métodos los que los hacían aptos para ese ministerio que tanto nos impresionan, era la gracia de Dios sobre sus vidas.
      • Esteban fue un hombre que Dios grandemente usó. Pero de él se dice que era un hombre lleno de la gracia de Dios y de poder (Hch.6:8). Los milagros no ocurrían porque usaba el agua del Jordán o el aceite de oliva de Israel. Era la gracia de Dios y Su poder que obraban a través de éste hombre. La gracia de Dios y el poder van de la mano. Esteban dependía totalmente de Dios. Esteban veía esos milagros en su ministerio porque Dios le daba la mano.
      • Pablo muy bien sabía que el ministerio y su éxito era un asunto de la gracia de Dios (Rom.1:5). El llamado es un gesto de bondad de parte de Dios, y para que el ministerio dado a nosotros produzca el fruto que Dios espera, entonces Dios nos debe dar la mano - extender gracia. Tampoco estamos en el ministerio porque somos mejores que el resto de los creyentes – es pura gracia, es un privilegio poder servir juntamente con Dios. Si Dios hace cosas grandes a través de nosotros no es por nosotros mismos, sino porque su gracia nos acompaña y nos da el privilegio de ser instrumentos Suyos.
Pablo entendía claramente que la fuente de su poder era la gracia de  Dios (1Tim.1:15-16) – la gracia lo salvó, la gracia lo restauró, la gracia lo envió, la gracia lo empoderó, la gracia lo sostuvo, etc.

Pablo quería ser librado de aquel aguijón en la carne, pero a pesar de sus oraciones Dios no le ‘solucionó’ el problema. Más bien leemos que Dios iba a permitir que el poder de Dios se manifestara a través de este apóstol en su debilidad (2Cor.12:9). Pablo sabía lo que significa ser fortalecido por la gracia que hay en Cristo Jesús. Dios es quien provee (y no solo debemos pensar en dinero) todo lo necesario para que el ministro pueda hacer su ministerio en el lugar en el que Dios lo ha puesto (2Cor.9:8-11 / Rom.12:6).

Y lo que Dios nos da, eso nos lo da por gracia – recuerde el llamado es por gracia, el ministerio y su impacto es por gracia, etc. Si estoy orando por un enfermo no es mi título, ni mi fórmula ni mi experiencia la que va a motivar a Dios a actuar poderosamente a través de mí. 
Igual se aplica esto al momento que predicamos o hacemos cualquier otra cosa para el Señor. A veces pensamos que si Dios actuó a través de mí es porque soy o hice algo especial. Recordemos que es por gracia que Dios nos usa. Eso nos debe dar confianza para seguir haciendo lo que Dios nos llamó hacer. No es por lo grande que nosotros seamos, sino por lo grande que es Él.
      • Pedro y Santiago nos dicen claramente que Dios resiste al orgulloso, pero le da gracia a los humildes (Stg.4:6 / 1Pe.5:5). Pedro además nos enseña que debemos crecer en la gracia (2Pe.3:18).
      La gracia experimentada puede y debe ser desarrollada y nutrida. Como dijo alguien: la experiencia constante de gracia es como la labranza en la selva. Gracia inicial es como limpiar un terreno en la selva, pero si no se cuida, pronto volverá a desaparecer por el crecimiento de los arbustos de la selva. Si crecemos en la gracia podemos expandir nuestro territorio. Los arbustos de la selva pueden ser muy bien las obras, las fórmulas, los rituales, nuestras experiencias, nuestros títulos, etc., que fácilmente surgen y ahogan la buena siembra.
La gran tentación que tenemos como líderes es estar satisfechos con la gracia recibida en un momento de la vida y del ministerio. Recibimos gracia para un cierto ministerio y nos sentimos bien en ese nivel. Pero lo cierto es que Dios tiene más para cada uno de nosotros, no podemos dejar de crecer, no importando la edad. Para cada período o etapa de la vida Dios nos quiere dar gracia, igualmente para cada etapa del ministerio. Yo necesito gracia para el ministerio que estoy desarrollando hoy, y mañana Dios me dará más gracia para el ministerio que Dios quiere que desarrolle mañana. Lo importante es que no me quede quieto, sino que crezca en gracia. Cada nueva tarea requiere de más gracia. Debemos crecer en gracia y no solamente volvernos más viejos y resabidos, más bien debemos ser cada vez más dependientes de Dios y desear que Dios extienda Su mano para ayudarnos. Crecer en gracia es ser cada día mejores canales de Su gracia y poder, abrir cada día más espacio a Dios para que Él se manifiesta a través de vasos frágiles.
    • El ministrar desde una posición moldeada por la gracia nos mantiene humildes y nos hace poderosos en Dios.
      • Desde esa dependencia constante de Dios, y entendiendo que es por gracia que estamos donde estamos, podemos ministrar con confianza y sin vergüenza como Dios manda. Es la gracia la que nos autoriza, después de una semana de posibles fracasos (no estamos hablando de ciertos pecados que sí descalifican a un pastor de estar predicando), a pararnos el domingo detrás del púlpito y entregar un mensaje de vida. Si una cierta medida de justicia o santidad es un prerrequisito para predicar el domingo, la mayoría de los púlpitos deberían estar entonces vacíos. No se trata de negar nuestros pecados. Si los hay debemos arrepentirnos. El ministro debe aprender a buscar el trono de gracia (Hebr.4:16) y desde esa dinámica de pedir y recibir perdón entonces ministrar con gracia la Verdad de la Biblia.
      • En estos tiempos en los que la iglesia sufre de ‘titulitis’, de tener celebridades como predicadores, y de tener creyentes que comparan los diferentes programas de una iglesia, es tiempo que retomemos las cosas simples proporcionadas por la gracia de Dios, abrazadas por la fe y que tengan el sello de Cristo. Como ministros de Dios debemos renovar nuestra dependencia de él a diario. No solo necesitábamos la gracia cuando nos convertimos o cuando comenzamos el ministerio, también ahora y siempre dependemos de la gracia de Dios - de la mano que Dios nos extiende. Solamente si experimentamos a diario la gracia de Dios es que podemos de verdad comunicar la verdad con gracia y con poder, y de tal manera que la gente nos crea.
    • IMPORTANTE NOTAR: La gracia no es una gracia para hacer lo que se nos da la gana, creyendo que podemos abusar de la gracia de Dios y que podemos pecar como se nos dé la gana. La Biblia es clara en decirnos que la gracia nos lleva a disciplinarnos en la vida y a vivir una vida como Dios manda (Tit.2.11-14). La vivencia de la gracia nos lleva a santificarnos para así ser vasos de honra y no de deshonra (2Tim.2:20-21).
    • Otro asunto importante que se debe considerar es el que observamos en Hch.8:18. No podemos comprar con dinero las bendiciones y el poder de Dios. La ‘simonía’, como se le llama al proceder de Simón, es el deseo de tener la vida, el poder de Dios y Sus promesas sin someter la vida a Cristo. La ‘simonía’ es tratar de obtener algo de Dios con un poco de plata. Se dice de Simón que era alguien aparentemente grande (Hch.8:10), pero tuvo que reconocer no tener el verdadero poder. El camino al verdadero poder lo describe Pedro cuando le dice a Simón que debe más bien arrepentirse y creer en el Señor Jesús. No podemos comprar la salvación, ni la sanidad, ni la prosperidad, ni el poder de Dios ni podemos ofrecer salvación, sanidad o poder por plata (2Re.5:15-16 / Mt.10:8 / 1Tim.6:5). El ser generosos a raíz de nuestra entrega a Dios y ver las bendiciones que después se desprenden de ese actuar cristiano maduro es otro asunto muy diferente a la expectativa de Simón.
  • Pablo ora para que los creyentes sean fortalecidos en el hombre interior por medio del poder del Espíritu Santo (Ef.3:16 / Col.1:9-11). Para poder andar fortalecidos en el poder de Dios la oración es una clave. Podemos orar que el Señor nos fortalezca y que seamos investidos constantemente del poder de Dios (Lc.11:9-13).
  • Incremento del poder viene después de haber resistido firmemente al diablo (Lc.4:1-14). Jesús fue llevado lleno del Espíritu Santo al desierto. Allí fue tentado, pero no se dejó vencer en ningún momento. Después de pasar la prueba regresó a Galilea en el poder del Espíritu. Vemos la siguiente secuencia: lleno - prueba -  incremento de poder en el Espíritu Santo. Tendemos a evitar los sufrimientos y las pruebas, sin embargo si las enfrentamos con la ayuda de Dios, confiando en la gracia de Dios y teniendo la actitud correcta, saldremos experimentando una mayor dimensión del poder del Espíritu Santo. Las dificultades vistas desde la perspectiva de Dios no están pensadas para destruirnos, más bien ocurren para hacernos más fuertes y para que fluya más poder a través de nuestras vidas (Stg.1:2-4 / Rom.5:3-4  / 1Pe.1:6-8).

ASIMILANDO (2 Timoteo 3:16-17)

[1] ¿Qué lecciones aprendió durante este estudio? Anote máximo tres lecciones aprendidas. ¿Qué escuchó que Dios le impresionaba, hablaba durante esta sesión?

[2] ¿Qué pasos va a tomar para ejecutar lo aprendido? Sea específico. ¿Cómo y cuándo va a comenzar con la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿A quién le va a rendir cuentas acerca del proceso de ejecución de las lecciones?

[3] ¿Cuáles desafíos cree usted que va a enfrentar en la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿Qué cosas ve usted como favorables para la aplicación de las lecciones?

[4] ¿Con quién va a compartir lo aprendido en esta lección? ¿Cuándo le compartirá?

[5] Anote a continuación una petición de oración relacionada con la sesión y la lección. Comparta con otros su petición y permita que ellos oren con usted.

sábado, 10 de agosto de 2019

restaurando al caído (Gal.6:1-5)

Una mirada de cerca a la cita en la carta a los Gálatas capítulo 6

"Hermanos, aun si alguno es sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradlo en un espíritu de mansedumbre, mirándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. Llevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo. Porque si alguno se cree que es algo, no siendo nada, se engaña a sí mismo. Pero que cada uno examine su propia obra, y entonces tendrá motivo para gloriarse solamente con respecto a sí mismo, y no con respecto a otro. Porque cada uno llevará su propia carga" (Gal.6:1-5) LBLA

¿Cuál debe ser la actitud de la iglesia frente a un hermano que ha caído en la tentación? ¿Qué debemos hacer frente a tal situación? Podemos fácilmente tomar una posición equivocada y reaccionar con crítica, rechazo, alejamiento, avergonzarlo, aislarlo, divulgar rumores o aun calumniarlo. PERO también podemos seguir otra ruta y considerar las recomendaciones que el apóstol Pablo sugiere acá en la carta a los Gálatas.

[1] CUALQUIERA PUEDE SER SORPRENDIDO:

En estos versículos no se especifica el tipo de pecado. No importando el tipo de pecado, cualquier hermano puede ser sorprendido - tomado por sorpresa, no lo planeó ni lo esperaba, pero ocurrió. 
"La palabra que usa Pablo (paráptóma) no quiere decir un pecado consciente, sino un resbalón como el que podría dar cualquiera en una carretera helada o en un sendero peligroso" (William Barclay).

Ningún creyente anda completamente libre de pecado. Los deseos pecaminosos aun obran en el creyente y cada quien debe andar alerta para no caer en tentación (Gal.5:16-28). Especial atención requieren aquellos pecados que mantienen a un creyente atrapado. Pablo no está llamando a no tratar con los pecados, tampoco llama a esconder o ignorar las faltas que en su momento van a dañar la vida del creyente y la de aquellos que él influencie. 

[2] EL LLAMADO A RESTAURAR:

Como sea, si un hermano es atrapado en una falta o pecado, ¿qué debemos hacer? El apóstol Pablo claramente nos llama a restaurar al caído.
Restaurar significa remendar, equipar completamente, reparar, poner el miembro dislocado en su posición correcta, hacer regresar; también describe el trabajo de un cirujano cuando extirpa un tumor de una persona.

Es obvio que hay un camino correcto y un camino incorrecto al tratar al hermano caído. Recordemos que todos somos de alguna manera vulnerables y debemos cuidarnos. Es de suma importancia que la iglesia esté atenta a aquellos que por cualquier razón son sorprendidos en alguna falta (transgresión, paso en falso, desviación de la rectitud y de la verdad, ofensa, pecado) para ayudarles y para que no terminen en el lugar equivocado o en la perdición total. 

La ayuda debe hacerse en el espíritu correcto para no espantarlo, avergonzarlo y finalmente perderlo. El ministerio de la restauración es el ministerio de Dios, y Dios nos ha llamado a ese ministerio. Nuestra reacción frente a las faltas de otros creyentes no debería contener pensamientos de cómo podemos salir de éste. Más bien estamos llamados a ayudar al hermano, a ganarlo para que siga en el camino de la verdad y en la comunión con la iglesia.

La restauración busca ayudar al hermano a escapar de las trampas de diablo: "Y el siervo del Señor no debe ser rencilloso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido, corrigiendo tiernamente a los que se oponen, por si acaso Dios les da el arrepentimiento que conduce al pleno conocimiento de la verdad, y volviendo en sí, escapen del lazo del diablo, habiendo estado cautivos de él para hacer su voluntad" (2Tim.2:24-26) LBLA

[3] CONSEJOS PARA QUIEN RESTAURA:

[A] El apóstol Pablo escribe y dice que los espirituales están llamados a restaurar siguiendo los pasos correctos en la actitud correcta (Gal.6:1-3 / Hebr.5:13-14 / Mt.18:15-20)
Pablo comenzó en Gal.5 haciendo un llamado a todos los creyentes cristianos a andar en el Espíritu manifestando los frutos del Espíritu. Ahora viene y nos da unos consejos prácticos acerca de cómo andar en el Espíritu evitando el orgullo y la envidia, específicamente en cómo ayudar con mansedumbre al hermano que ha sido sorprendido en una falta. 
Según lo que nos viene enseñando el apóstol acerca del andar en el Espíritu, el espiritual es:
  • aquel que produce los frutos del Espíritu (Gal.5:22-23);
  • aquel quien vive personalmente una vida crucificada con Cristo y que vence las pasiones y los deseos de la naturaleza pecaminosa (Gal.5:24);
  • aquel quien vive en el Espíritu buscando agradar a Dios huyendo de las pasiones juveniles (Gal.5:16,25 / Gal.6:6-10 / Rom.8:4-5);
  • aquel quien vive en humildad y en paz con los hermanos (Gal.5:26 / Lc.14:10 / Filp.2:1-3 / Gal.5:15 / Stg.3:14-16 / 1Pe.5:5); el espiritual no se cree demasiado importante como para no juntarse con los que han fallado; tampoco se cree mejor que el resto de los cristianos (Gal.6:3).
  • y el espiritual restaura con mansedumbre - mansedumbre es uno de los frutos del Espíritu (Gal.6:1 / Gal.5:23).
[B] RESTAURAR CON UN ESPÍRITU DE MANSEDUMBRE: Hay que restaurar en un espíritu de mansedumbre (dócil, manso, es una expresión de ternura y gracia sin alcahuetar; es el equilibro entre demasiada ira y ser demasiado blando; se usa de un animal domado; es fuerza bajo un perfecto control) (Ef.4:1-2 / Mt.5:5 / 2Tim.2:25 / 1Cor.4:21 / Tit.3:2 / Mt.11:29). 
Pablo sugiere que no nos acerquemos al hermano con dureza, rechazo, espíritu de superioridad o ataque, sino con una sincera y amorosa preocupación. Recordemos la manera como Jesús trató a Pedro en diferentes ocasiones (Mt.14:22-33 / Jn.21:15-19).

"El peligro de los que están tratando de vivir de veras la vida cristiana es que tienen la tendencia de jugar duramente las caídas de los demás. Hay un elemento de dureza en muchas buenas personas. Hay muchas buenas personas a las que no se puede ir a llorar en su hombro, o a confesarle una experiencia de fracaso o derrota; mostrarían muy poca simpatía. Pero Pablo dice que, si una persona da un traspiés, el verdadero deber cristiano es ayudarla a que se ponga en pie otra vez" (William Barclay).

[C] El restaurador se mira así mismo para no caer en la trampa de predicarle a otros y él mismo ser finalmente descalificado (Gal.6:1,3 / Mt.7:1-5 / 1Cor.9:27 / 1Cor.13:1-3 / 2Cor.13:5-6). 
Todos los creyentes son tentados (1Cor.10:13 / 2Pe.3:17) y todos somos vulnerables. Eso nos llama a ayudar de la manera como nosotros queremos que nos ayuden en dado caso.
    • Ninguna persona es mejor que la otra (Gal.6:3). Todos los humanos son pecadores y dependen de Dios (Rom.3:23 / Rom.6:23). No hay lugar para que alguien se crea mayor que otros (Mt.23:12 / Rom.12:16 / 2Cor.10:12).
    • Tanto el que restaura como el que es restaurado se pueden acercar a Dios solamente por medio de Cristo Jesús (Lc.18:11 / Gal.2:15-21 / Ef.2:11-22).
    • Debemos vivir en un constante auto-examen. Nada nos trae más gozo, paz y autoridad que el tener una conciencia limpia (Mt.7:1-5 / 2Cor.13:5 / Lam.3:40 / Sal.119:59 / 1Cor.11:28,31 / Hebr.12:15 / 1Jn.3:20-21).
[D] COMPARTIENDO LAS CARGAS: Nos ayudamos mutuamente al llevar las cargas de los otros. Es verdad que no podemos solucionarle todos los problemas a la gente; no somos Dios (Mt.8:17 / 1Pe.2:24). Pero así como Cristo nos da la mano para ayudarnos, para ser perdonados, para ser restaurados; igualmente nosotros podemos extender la mano con compasión, en oración, con perdón, con animo, con exhortación, con ayuda práctica (Jn.13:34-35 / Gal.5:13-14 / Ex.23:5 / Num.11:11-12 / Dt.1:12 / Is.58:6 / Lc.11:46 / Rom.15:1).

Cada quien es responsable por su propia vida y tendrá que rendir un día cuentas a Dios (Gal.6:5 / Mt.12:36 / Mt.18:23 / Rom.14:12 / 2Cor.5:10). 

Hay una clase de carga que tiene que ver con el prójimo - esta tiene que ver con cumplir la ley de Cristo amando al prójimo, teniendo un sincero interés por el prójimo, sirviendo y ayudando al prójimo en el Espíritu de Cristo. 

La otra carga es la personal; nadie puede llevar esta por mí; son obligaciones que yo debo cumplir y ninguno otro lo puede hacer por mí.

La iglesia tiene la responsabilidad de ayudar al hermano errante, pero cada individuo debe tomar su responsabilidad personal en cuanto a tratar con el pecado y las tentaciones.
Es como cuando vamos de paseo y cada quien lleva su morral, pero en dado momento le ayudamos al compañero, especialmente en el momento en el cual el recorrido se torna difícil y el compañero está cansado o anda herido por los desafíos del camino - esto obedece a la ley de Cristo (Gal.5:14 / Jn.13:34 / Jn.15:12).
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domingo, 28 de abril de 2019

Enfrentando las tentaciones y al diablo


"Sin embargo, él nos da aún más gracia, para que hagamos frente a esos malos deseos. Como dicen las Escrituras: «Dios se opone a los orgullosos pero muestra su favor a los humildes». Así que humíllense delante de Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes" (Stg.4:6-7) NTV

Para poder resistir al diablo y verlo huir, para enfrentar las tentaciones y salir victorioso es importante notar que Dios tiene que estar a nuestros lado. El orgullo nos hace enemigos de Dios. La humildad y la dependencia de Dios son la clave para experimentar el favor de Dios y tener el poder para resistir las tentaciones y al diablo; entonces salimos victoriosos y podemos vivir una vida que marca la diferencia e impacta su entorno.

El orgulloso es aquel quien se coloca por encima de los demás - aparenta estar por encima de otros. El orgullo es terrible porque se esconde en lo más profundo del corazón humano. El orgulloso jamás reconoce su propia necesidad. No reconoce su pecado; más bien admira su aparente excelencia, es auto-suficiente, no cree que requiere de ayuda, le encanta tener el primer lugar. Además cree que lo que tiene está por encima de lo que tienen los demás (Lc.14:7-11 / Lc.18:11 / Rom.12:3 / Rom.11:20 / Prov.25:27 / Mt.18:1-4 / 1Cor.4:7-8 / 2Cor.12:7 / Gal.6:3 / Filp.2:3-8 / 1Pe.5:5 / 3Jn.1:9).

El orgullo provoca que Dios se le oponga a la persona y que entonces falle en tener lo que requiere para resistir a las tentaciones y al diablo (Stg.5:6-7 / 1Pe.5:5). El orgulloso será desplazado del lugar de reconocimiento, será avergonzado por tener que sentarse en el último lugar (Lc.14:7-11 / 2Sam.22:28 / Prov.11:2 / Prov.16:18). Los que se exaltan a sí mismos no serán justificados; además serán humillados (Lc.18:9-14).

La humildad, por el otro lado, no es rebajarse y considerarse un cero o un derrotado. Jesús resistió al diablo usando bien la Palabra de Dios, obrando en el poder del Espíritu Santo y dependiendo del Padre (Mt.4). Santiago y Pedro nos llaman a hacer lo mismo (Stg.5:6-7 / 1Pe.5:4). Nosotros no resistimos al diablo en nuestras propias fuerzas o en nuestra propia sabiduría. Nosotros enfrentamos al diablo en la total dependencia de Dios. A través de la gracia (favor) de Dios nos podemos enfrentar efectivamente a los deseos pecaminosos, a las tentaciones y al mismo diablo, y entonces tendremos victoria (Hebr.4:16). 

El humilde tiene una actitud sincera de siervo y está siempre listo para ayudar a otros, considerando a los demás como importantes (Filp.2:1-8). El humilde no busca estar por encima de los demás (Rom.12:3); no ejerce domino sobre otros ni los manipula (Mt.20:25-28 / Lc.22:25-26); piensa equilibradamente de sí mismo (Rom.12:3 / Filp.2:3-4 / Col.3:12). Es entonces natural que la humildad lleve a que desarrollemos relaciones interpersonales sanas, que podamos influenciar a otros para que vean a Jesús y que vivamos todo el potencial que Dios nos ha dado.

Podemos crecer en humildad al poner nuestra mirada en Jesús quien con su ejemplo humilde nos muestra el camino a seguir (FIlp.2:3-11 / Jn.13:1-17).

"No sean egoístas; no traten de impresionar a nadie. Sean humildes, es decir, considerando a los demás como mejores que ustedes. No se ocupen sólo de sus propios intereses, sino también procuren interesarse en los demás. Tengan la misma actitud que tuvo Cristo Jesús" (Filp.2:3-5) NTV
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sábado, 29 de septiembre de 2018

Arrepentimiento - Fe - Salvación



"He tenido un solo mensaje para los judíos y los griegos por igual: la necesidad de arrepentirse del pecado, de volver a Dios y de tener fe en nuestro Señor Jesucristo" (Hch.20:21) NTV

De una persona que se acerca a Cristo se espera que reconozca su naturaleza pecaminosa y su necesidad urgente de un Salvador (Rom.3:21-26 / Rom.6:23). Esto debe ir acompañado de un verdadero arrepentimiento de sus pecados, de una sincera fe en Cristo y un aceptarle como el Salvador, cuya muerte y resurrección son la única provisión para la reconciliación del humano con Dios y para recibir la vida eterna.

El arrepentimiento es fundamental para entrar en el Reino de Dios, para llegar a ser un cristiano verdadero y para ser un discípulo de Cristo (Mt.3:2 / Mt.4:17 / Lc.13:5 / Mt.6:12 / Hch.2:38).

El mensaje de Juan el Bautista fue claro: El que se arrepiente y ordena su vida con Dios, va a ver las bendiciones de Dios en su vida y va a ser una bendición para el mundo (Mt.3:2.11). 
Un elemento clave del mensaje de Jesucristo era el arrepentimiento (Mt.4:17 / Mt.12:41 / Mt.21:29:32).
Los apóstoles predicaban el arrepentimiento como paso fundamental para acercarse a Dios y conectarse con su Salvador (Hch.2:38 / Hch.3:19 / Hch.11:18 / Hch.20:21 / Hch.26:20 / 2Cor.7:10).

Es importante entender que el arrepentimiento es más que solamente decir: ‘lo siento’. Es mucho más que solo sentirse mal por haber cometido un pecado. Según la enseñanza de la Biblia el arrepentimiento es una nueva manera de pensar que lleva a una nueva manera de actuar. Es un cambio completo en el pensar y en el actuar. Es una decisión que lleva a orientarse hacia Dios. El arrepentimiento es una decisión que lleva a acciones de obediencia a los mandamientos de Dios, ya que queremos ahora agradar a Dios y responder a Su amor para nosotros. (1Jn.5:1-3 / Jn.14:21-24 / Dt.10:12-13).

El sincero arrepentimiento produce un dolor tan profundo por haber ofendido a Dios que conduce tanto a una confesión de pecado como a una confesión de Jesús como Señor y Salvador; produce un firme alejarse del pecado como también lleva a la sumisión voluntaria a la autoridad de Cristo (2Cor.7:9-11). Alguien dijo: 'La gracia barata es la predicación del perdón sin esperar verdadero arrepentimiento'. Solo el arrepentimiento genuino produce frutos auténticos de un profundo cambio de vida - estos cambios son esperados de todos aquellos que siguen a Cristo (Mt.3:8 / Hch.26:20 / Rom.2:4-7).

El pecador, si es que quiere ser salvo de su condición de pecador, debe arrepentirse de sus pecados y debe asirse del Salvador de su alma: Jesucristo. La fe en Jesús es la condición clave que Dios exige del hombre para su salvación (Ef.2:8-10). Pero la fe es más que solo una confesión acerca de Cristo, es una fe que se identifica en el bautismo en agua con la muerte y resurrección de Cristo como la base de su salvación y lleva a la obediencia a los mandatos de Cristo que incluye el apartarse de un estilo de vida pecaminoso (Hch.2:37-38 / Lc.15:11s / Hch.8:35-38).

LA BUENA NOTICIA es que Jesús vino a este mundo para salvar a la gente de sus pecados. La Buena Noticia se resume de la siguiente manera: Cristo murió por nuestros pecados, no los de Él - Él no tenía pecados. Jesús pagó el precio por nuestros pecados y nos ofrece el perdón de nuestros pecados y la vida eterna - y lo mejor de todo, Él nos lo ofrece gratis. Es un regalo que solamente tenemos que aceptarlo o rechazarlo (Mt.1:21).

Aceptar la BUENA NOTICIA es nuestra decisión. Tenemos que admitir nuestra condición de pecadores y nuestra necesidad de un Salvador. Auto-medicarse o tratar de salvarse a sí mismo no funciona. Tampoco funciona pretender pagarle a Dios por la salvación o tratar de comprar de Él el perdón. Arrepentirse de sus pecados y creer en Jesús el Salvador es la única cura para semejante enfermedad mortal (Ef.2:8-10 / Rom.3:20.27-28 / Rom.9:16 / Rom.11:6 / 1Cor.1:29-31 / 2Tim.1:9 / Tit.3:3-5).

¿Ha abrazado usted la verdadera salvación en Cristo? Los que creemos en Jesús podemos festejar la tan grande salvación que tenemos en Jesús. ¡Demos gracias a Dios por el perdón de los pecados y la vida nueva en El!

viernes, 21 de septiembre de 2018

Justificados por Gracia


"Pero ahora, tal como se prometió tiempo atrás en los escritos de Moisés y de los profetas, Dios nos ha mostrado cómo podemos ser justos ante él sin cumplir con las exigencias de la ley. Dios nos hace justos a sus ojos cuando ponemos nuestra fe en Jesucristo. Y eso es verdad para todo el que cree, sea quien fuere. Pues todos hemos pecado; nadie puede alcanzar la meta gloriosa establecida por Dios. Sin embargo, con una bondad que no merecemos, Dios nos declara justos por medio de Cristo Jesús, quien nos liberó del castigo de nuestros pecados"  (Rom.3:21-24) NTV

En Romanos 3, Pablo explica que la justicia (estar en correcta relación con Dios) no está relacionada con el cumplimiento de las exigencias de la ley (Rom.3:21). Con esto quiere decir que el estar en buena relación con Dios no se alcanza a través de sistemas de conducta humana, sea que estén basados en la ley de Moisés o en otro código de conducta. Más bien, la salvación viene libremente por Su gracia, como regalo inmerecido (Rom.3:24).
Dios ha actuado en Cristo para proporcionar el único medio posible para la salvación de los humanos, y es totalmente inmerecido. Se puede obtener solo a través de la fe en Cristo. Su muerte, sepultura y resurrección son la base de nuestra salvación, y nada se le puede quitar y nada se le puede añadir. Es una cuestión de gracia (favor inmerecido) por parte de Dios y fe por el lado humano (Ef.2:1-10).

La Gracia está directamente ligada a Cristo. No fue solamente una corazonada de Dios que lo llevó en algún momento a expresar gracia, perdón, aceptación, todo en favor de nosotros los humanos. Para que la justicia fuera totalmente satisfecha era necesario que aquellos que pecaron, y todos pecaron (Rom.3:23), fueran castigados (Rom.6:23).
La única alternativa que existe para que los humanos pecadores no experimenten el castigo merecido es la muerte de Cristo, el Hijo de Dios - Cristo muriendo por nosotros (Hebr.9:12-15 / 1Pe.1:18-19 / 1Pe.2:24 / 1Pe.3:18 / 1Jn.4:10 / Apoc.5:9). La salvación de los pecadores es solamente a través de la gracia. No hay nada bueno en nosotros ni nada bueno podemos hacer para obtener el favor de Dios. La única salida es Cristo. Solo nos queda venir a Jesús y arrojarnos delante de ÉL, confiar en Su misericordia y amor infalibles, así como lo dice Su Palabra. Él nos compró con Su sangre. y nos ofrece vida eterna a todos aquellos que creen en Él.

A DIOS SEA LA GLORIA Y LA ALBANZA Y LA ADORACIÓN: ". . . para alabanza de la gloria de su gracia que gratuitamente ha impartido sobre  nosotros en el Amado. En El tenemos redención mediante su sangre, el perdón de nuestros  pecados según las riquezas de su gracia" (Ef.1:6-7) LBLA

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Por gracia son salvos


"Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas" (Ef.2:8-10) LBLA

En nuestra predicación del evangelio es importante enfatizar la verdad de que la salvación encuentra su base en la gracia de Dios y no en las obras humanas o en la realización de rituales religiosos. Esto no significa que excluyamos el lugar legítimo de las buenas obras en la vida de un cristiano, pero claramente separamos las obras que hace un creyente porque él o ella es salvo/a de lo que alguien hace en un intento equivocado por ganar la salvación por medio de las obras. La obra redentora de Jesucristo en la cruz es la única provisión de Dios para nuestra salvación. Solo Cristo es el Justo cuya justicia se imputa a los creyentes que no tienen justicia propia.

Cuando el apóstol Pablo habla de 'no por obras' no solamente está haciendo referencia a la ley mosaica, sino a todo esfuerzo humano a través de los cuales los seres humanos intentan obtener la salvación. El propósito de Dios al proporcionar la salvación por la gracia en lugar del esfuerzo humano, es excluir la jactancia, o sea, que los humanos se atribuyan el mérito de su salvación. Creer que puedo salvarme por medio de esfuerzos humanos no solo conduce a la auto-gratificación sino también al orgullo ante Dios (Rom.4:2) y a un sentido de deuda o recompensa (Rom.4:4). Pero, debido a que nuestra salvación es por gracia, Dios ha excluido cualquier posibilidad de jactancia humana. Él no nos debe nada. Todo lo que recibimos de Él es un regalo lleno de gracia.

La gracia la recibimos al abrazar personalmente el plan de salvación de Dios. [1] Reconociendo que somos pecadores y que estamos espiritualmente muertos, y que no hay nada que podamos hacer para ganar nuestra salvación - no importa cuánto lo intentemos. [2] Luego, debemos confiar en que la obra de Jesucristo en la cruz es la provisión de Dios para nuestra salvación - por eso nos arrepentimos de nuestros pecados y abrazamos el regalo de Dios por fe.

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en El, no se pierda, mas tenga vida eterna" (Jn.3:16) LBLA.
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jueves, 5 de abril de 2018

Creciendo en Gracia

"Por tanto, amados, sabiendo esto de antemano, estad en guardia, no sea que arrastrados  por el error de hombres libertinos, caigáis de vuestra firmeza; antes bien, creced en la  gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A Él sea la gloria ahora y  hasta el día de la eternidad. Amén" (2Pe.3:17-18) LBLA

Creciendo en Gracia y en Conocimiento de Dios - Lecciones de vida en la Segunda carta de Pedro

UN ESTUDIO BÍBLICO - recomiendo leer todas las citas bíblicas acá anotadas para mayor beneficio y mejor entendimiento del tema

Pedro termina su carta apuntando hacia el mismo concepto que planteó al comienzo de su carta -  el crecimiento y el desarrollo continuo de la verdadera religión o vida en Cristo. Es un  llamado a marcar la diferencia como verdaderos hijos de Dios (2Pe.1:2,8-9).
La vida en Cristo, y todas sus virtudes, requiere de cuidado, de ser cultivada, de desarrollo paciente. Toda virtud  puede comenzar pequeña como la semilla de la mostaza, pero con el cuidado respectivo crecerá. Las virtudes cristianas no se dan por arte de magia, requiere de esfuerzo y de cuidado como un jardín requiere de cuidado para finalmente ver los respectivos frutos.
Si un cristiano no se  esfuerza en el crecimiento espiritual personal, entonces no avanza y sigue inmaduro y se expone a muchos peligros.

  • Si seguimos la enseñanzas de Pedro vemos que él nos anima a estar apegados a las Escrituras para experimentar la firmeza en la fe y vivir una vida fructífera (2Pe.1:12-21). 
  • También nos advierte de algunos de los peligros para el avance y progreso cristiano. El habla del peligro de los falsos maestros que con sus herejías nos desvían de la verdad y de un estilo de vida que agrada a Dios (2Pe.2:1-22). 
  • Pedro finalmente vuelve a animarnos a seguir pensando sanamente y vivir una vida recta que agrada a Dios. En vista de la eminente segunda venida de Jesucristo debemos poner  mayor atención a vivir de manera santa y obediente a Dios para no caer en trampas y terminar peor que antes (2Pe.2:20-22 / 2Pe.3).
  • La importancia de crecer en el conocimiento de Dios (Col.1:10) - conocer su carácter, Sus  pensamientos, Sus propósitos, etc., todo esto nos ayuda y fortalece en la fe, y nos da dirección en cuanto al entendimiento de Sus caminos, mandamientos, expectativas, y nos ayuda en el progreso  espiritual (Jn.17:3 / 2Cor.2:14 / 2Cor.4:6 / Ef.1:17 / Ef.4:13 / 2Pe.1:2-3,8 / 1Jn.5:20).

Algunas consideraciones respecto a nuestra tan gran salvación:

1. LA BASE DE NUESTRA SALVACIÓN: La base de nuestra salvación es el amor de Dios y la obra redentora de Jesucristo. Nuestra parte es recibirle o creer en Él. La  salvación es por gracia por medio de la fe (Jn.3:16 / Rom.5:8-10 / Rom.6:23 / Ef.2:1-10 / Hch.4:12 / 1Tim.1:15-16 / 1Jn.1:1-2 / 2Pe.1:1-2)

2. LA SEGURIDAD DE LA SALVACIÓN: Confiando en las promesas de Dios acerca de  Su salvación podemos estar seguros de la vida eterna.
Los que creen en Jesús tienen el derecho de ser hijos de Dios. Los que creen en Cristo no  serán condenados (1Jn.5:10,13 / Rom.8:15-17 / Jn.1:12 / Jn.3:18 / 2Cor.5:1 / Gal.4:6 /  2Pe.2:1-10).

3. EL PROPÓSITO DE NUESTRA SALVACIÓN: Todo el que ha nacido de nuevo es  una nueva persona (2Cor.5:5,17). Somos hechura suya creados en Cristo Jesús  para buenas obras que Él de antemano ha preparado (Ef.2:10).
Su gracia nos impulsa a vivir una vida que marca la diferencia:

  • [1] apartándonos de un estilo de vida pecaminoso y demostrando la naturaleza divina en el diario vivir (2Pe.1:4 / 2Pe.3:11,14 / Gal.4:19), y
  • [2] comprometiéndonos a hacer buenas obras (Tit.2:11-14). Todo creyente está  llamado a estar involucrado en la obra de Dios, a ser productivo y útil (Ef.2:10 / Ef.4:11-16 / 1Pe.2:4-5 / 2Pe.1:8-11 - crecimiento espiritual y productividad van de la mano).
  • [3] Hemos sido elegidos a ser adoradores en espíritu y en verdad, dónde sea que estemos y donde Dios nos  haya colocado (Jn.4:22-24 / Filp.4:18 / 1Pe.2:5 / Rom.12:1 / Hebr.13:15-16 /  2Cor.4:15 / 1Pe.4:11 / 1Cor.10:14 / 2Re.5).

4. EL CRECER EN NUESTRA SALVACIÓN (crecer en gracia): Como hijos de Dios estamos llamados a crecer, a avanzar y a llegar a ser todo lo que Dios quiere que seamos - Él obra en  nosotros el deseo y nos da el poder para hacer lo que a Él le agrada. Por medio de Su gracia es posible vivir de acuerdo a nuestra nueva naturaleza (2Pe.1:3-4 / Filp.1:6 / Fil.2:13 /  Hebr.13:21 / Ef.4:15 / Col.1:10 / 2Tes.1:3).
Como Sus hijos tenemos la responsabilidad de responder a Su amor y a Su obra en nosotros con obediencia, deshaciéndonos de toda mala conducta y vistiéndonos de la nueva naturaleza (2Pe.1:5-11 / 1Pe.1:18-25 / 1Pe.2:1  / Ef.2:17-32 / Ef.4:20-32 / 2Pe.3:17-18 / Col.3:12) y preparándonos para toda buena obra (2Pe.1:8 / Ef.2:10 / Ef.4:10-16  / 1Cor.12 / 1Pe.4:10 / Col.2:19).

5. LAS PROVISIONES DIVINAS PARA EL CRECIMIENTO EN LA GRACIA:

  • [1] El arrepentimiento y el confesar los pecados para recibir perdón y  mantener la comunión con Dios y con el prójimo en alto (2Pe.3:9 / 1Jn.1:8-9 / Stg.5:13-18 /  Prov.28:13).
  • [2] La Palabra de Dios que nos es útil para ser enseñados, exhortados,  corregidos, animados, advertidos y para prepararnos para toda buena obra (2Pe.1:12-21 / 2Pe.3:2 / 2Tim.3:16-17 /  1Pe.2:1-3 / Jn.15). Note la importancia de una hermenéutica sana e equilibrada (2Pe.3:16 / 2Tim.2:15). Fuimos llamados a crecer en el conocimiento de Dios, ya que este nos lleva a crecer en la gracia y en la paz para con Dios (2Pe.1:2,8 / 2Pe.3:18 / 2Pe.2:20 / Jn.17:3 / Ef.1:17 / FIlp.3:8 / Col.1:10 / Col.3:10).
  • [3] La Plenitud del Espíritu Santo que nos empodera para vivir una vida que marca la diferencia y para servir eficazmente (Ef.5:15-20 / Hch.1:8 / Gal.5:22-25 /  2Pe.1:3).
  • [4] La comunión con otros cristianos y la dinámica de dar y recibir que se  genera en una congregación al servirnos los unos a los otros (Ef.4:11-16 /  Hebr.3:13 / Hebr.10:24-25 / Hch.2:42 / 1Cor.14:3 / 1Tes.4:18 / 1Tes.5:11).

6. LOS PELIGROS PARA EL PROGRESO EN LA SALVACIÓN: La Biblia habla de varias cosas que no solamente pueden afectar nuestro crecimiento espiritual - el crecer en la gracia, sino que  también nos alejan de Dios y finalmente nos pueden llevar al punto del naufragio en cuanto a la fe (2Pe.2:20-22 / 1Tim.1:18-20).

  • [1] Errores doctrinales que son divulgados por gente perversa o engañada y que llevan a que el creyente pierda las bases firmes de su fe - la fe por medio de la cual es salvo (Ef.2:1-10). Frecuentemente  llevan las falsas doctrinas a comportamientos pecaminosos o indebidos que alejan al creyente de Dios (2Pe.3:17 / 2Pe.2:1-3,12-22 / Ef.4:14-15 / 1Tim.4:1-2). 
  • [2] Fallar en el cuidado del desarrollo espiritual personal; el llamado es a  crecer y no solamente a no caer, sino a aumentar, a añadir - siempre estar en progreso (2Pe.1:2-11 /  2Pe.3:17-18 / 1Pe.2:1-2 / Ef.4:15).
  • [3] No poner atención en vivir una vida marcada por la integridad. El  pecado aleja al creyente de Dios y de otros cristianos. Al no atender las  advertencias de su conciencia, ésta entonces se cauteriza, es endurecida, se hace insensible a las cosas de Dios. Pues mantener una conciencia limpia guarda nuestra fe en Cristo. El pecado que cauteriza la conciencia y del cual una persona no se arrepiente aleja a la persona de Dios hasta el punto que puede rechazar al  Hijo de Dios (Hebr.6:4-12 / 2Pe.2:18-22 / 1Tim.1:18-19 / Filp.3:18-19 /  1Tim.4:1-2 / 1Tim.6:9 / Hebr.13:18).
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martes, 30 de enero de 2018

Verdades acerca de la tan gran salvación (Rom.5)

"Por lo tanto, ya que fuimos declarados justos a los ojos de Dios por medio de la fe, tenemos paz con Dios gracias a lo que Jesucristo nuestro Señor hizo por nosotros. Debido a nuestra fe, Cristo nos hizo entrar en este lugar de privilegio inmerecido en el cual ahora permanecemos, y esperamos con confianza y alegría participar de la gloria de Dios. . . . 

sábado, 13 de enero de 2018

La gracia redentora y empoderadora

"Pero Dios es tan rico en misericordia y nos amó tanto que, a pesar de que estábamos muertos por causa de nuestros pecados, nos dio vida cuando levantó a Cristo de los muertos. (¡Es sólo por la gracia de Dios que ustedes han sido salvados!) Pues nos levantó de los muertos junto con Cristo y nos sentó con él en los lugares celestiales, porque estamos unidos a Cristo Jesús. De modo que, en los tiempos futuros, Dios puede ponernos como ejemplos de la increíble riqueza de la gracia y la bondad que nos tuvo, como se ve en todo lo que ha hecho por nosotros, que estamos unidos a Cristo Jesús. Dios los salvó por su gracia cuando creyeron. Ustedes no tienen ningún mérito en eso; es un regalo de Dios. La salvación no es un premio por las cosas buenas que hayamos hecho, así que ninguno de nosotros puede jactarse de ser salvo. Pues somos la obra maestra de Dios. Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás" (Ef.2:4-10) NTV

La gracia salvadora nos enseña que la salvación eterna no depende de obras o esfuerzos hechos por los humanos sino de la misericordia divina que otorga/regala el perdón, la vida eterna y la salvación. El hombre responde con fe en Jesús y en Sus promesas - somos justificados gratuitamente. La parte del humano es abrazar ese regalo de Dios (Ef.2:5-10 / Rom.3:22-26 / Rom.4:14 / Rom.11:6 / Jn.3:14-18,36 / Jn.5:24 / Jn.6:35,40 / Hch.13:39 / Hch.15:7-9 / Hch.16:31 / Gal.3:14,22 / 1Jn.5:10-12).

Sin embargo, es importante notar que la gracia recibida no nos hace perezosos e inactivos. La gracia de Dios nos empodera para vivir una vida que marca la diferencia. De hecho, la Biblia dice lo siguiente respecto a la gracia y sus efectos sobre nosotros los que creemos en Cristo como nuestro Salvador y Señor:

  • Ella impide que nos gloriemos de algo que creemos que podemos hacer en favor de nuestra salvación (Ef.2:8). Un regalo es un regalo y por éste no se paga. La gloria es para Dios quien nos da el relgao de la vida eterna.
  • La gracia bien entendida y recibida causa que tengamos una actitud favorable, una personalidad agradable (Ln.2:40 / Lc.4:22 / Col.4:6). La gracia cambia nuestro carácter. La gracia nos muestra nuestra dependencia de Dios. Ella nos muestra el amor de Dios y cómo vivir para agradarle a ÉL.
  • Ella nos empodera para trabajar en el ministerio para Dios - obra para que seamos celosos de buenas obras (Tit.2:11-15 / 1Cor.15:10 / 2Cor.8:6 / Rom.1:5 / Rom.12:6 / 1Cor.3:10 / Gal.2:9 / Ef.2:10 / Ef.3:7). La gracia además nos otorga dones para el servicio (1Cor.12). 
  • Ella nos lleva a ser generosos (1Cor.16:3 / 2Cor.8:6,19 / 2Cor.9:8). Recibimos gracia, por eso podemos dar, ser generosos. La generosidad no nace porque con ella queremos manipular a Dios, sino porque es parte de una vida cambiada por Dios, es una acción de agradecimiento, es una expresión de la nueva vida. 
  • La gracia bien entendida y recibida nos mueve a dejar el pecado y a ser obedientes a Dios (Rom.6:14-17 / Tit.2:11-15).

“La gracia barata es la predicación del perdón sin requerir arrepentimiento, el bautismo sin la disciplina de la iglesia, la Comunión sin la confesión, la absolución sin la confesión personal. La gracia barata es la gracia sin discipulado, es la gracia sin la cruz, es la gracia sin Jesucristo  vivo y encarnado” (Dietrich Bonhoeffer en El Costo del Discipulado)

"Porque la gracia de Dios se ha manifestado, trayendo salvación a todos los hombres, enseñándonos, que negando la impiedad y los deseos mundanos, vivamos en este mundo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador Cristo Jesús, quien se dio a sí mismo por nosotros, para REDIMIRNOS DE TODA INIQUIDAD y PURIFICAR PARA SI UN PUEBLO PARA POSESION SUYA, celoso de buenas obras. Esto habla, exhorta y reprende con toda autoridad. Que nadie te menosprecie" 
(Tit.2:11-15) LBLA