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martes, 15 de enero de 2019

¿Quién es tu ayudador?



Cántico para los peregrinos que suben a Jerusalén. 
"Levanto la vista hacia las montañas, ¿viene de allí mi ayuda? ¡Mi ayuda viene del SEÑOR, quien hizo el cielo y la tierra! Él no permitirá que tropieces; el que te cuida no se dormirá. En efecto, el que cuida a Israel nunca duerme ni se  adormece. ¡El SEÑOR mismo te cuida! El SEÑOR está a tu lado como tu  sombra protectora. El sol no te hará daño durante el día, ni la luna durante la noche. El SEÑOR te libra de todo mal y cuida tu vida. El SEÑOR te protege al entrar y al salir, ahora y para siempre" (Sal.121:1-8) NTV

La vida es un viaje en el cual podemos experimentar cosas buenas como también cosas malas. No sabemos lo que el mañana nos depara. Y hacer planes sin incluir al SEÑOR es puro atrevimiento y tontería. Lo único que sabemos con toda seguridad es que en algún momento nos espera la muerte, el partir de este mundo (Stg.4:13-16 / Job 14:1-2 / Sal.39:5 / Sal.102:3 / 1Pe.1:24 / 1Jn.2:17).

A lo largo de nuestro caminar sobre esta tierra estamos de alguna manera conscientes que cualquier cosa puede pasar y que pueden haber de un día para otro cambios drásticos en nuestra vida. Lo vemos en el caso de Job quien en un día tenía de todo, era próspero, tenía empleados, tenía tierras y ganado, tenía hijos; y en un solo día todo cambió. Job pierde su salud, sus riquezas, su negocio, sus hijos. 
Otro ejemplo de cambios repentinos en la vida es el de José, quien en un día se encontraba en la cárcel y en el otro llegó a ser el segundo al mando de toda una nación; así terminó un largo trayecto de experiencias dolorosas (Sal.105:16-22). 

Sabemos que vivimos en un mundo que cambia constantemente y que además no es perfecto. A veces cambia más rápido de lo que nos gusta - y no siempre cambia para bien.  Sistemas, estructuras, circunstancias externas, la tierra, el mundo entero - todo cambia. Igualmente en el caso de los líderes y las personas (tanto en el mundo en general como en la iglesia), estas vienen y van. Nosotros cambiamos - la vida tiene sus etapas, nos envejecemos, la salud puede experimentar cambios drásticos. ¿Y quién puede frenar todo esto, evitarlo o escapar de ello? Esta realidad trata de infundirnos temor e inseguridad.

¿A dónde mirar en esos momentos? ¿De dónde viene la ayuda que necesitamos?

El Salmo 121 es un salmo que los peregrinos israelitas, que subían a Jerusalén para adorar, cantaban en el camino. Tres veces al año subían los israelitas a Jerusalén para participar de ciertas festividades. En el camino tenían que superar peligros, amenazas, cansancio, y toda clase de otros desafíos. Mientras avanzaban en el camino ellos cantaban este Salmo. En este Salmo notamos cómo ellos fijaban su mirada en la fuente que de verdad podía darles la ayuda oportuna, el consuelo, la fortaleza, la visión y la esperanza de un futuro seguro. Ellos declaraban su confianza en aquel quien los observaba y cuidaba a lo largo de todo el camino.

"Levantaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro?" (Sal.121:1) LBLA

¿En quién ponemos la mirada? (Hebr.11:24-27 / Hebr.12:1-2)
  • para tener valor y vivir una vida que marca la diferencia,
  • para rehusar las cosas temporales y alcanzar lo verdadero,
  • para preferir o aceptar el sufrimiento temporal por alcanzar lo eterno,
  • para no temer lo que la gente le pueda hacer y más bien poner su confianza en la Roca eterna,
  • para seguir firme en el camino de la verdad y llegar bien a la meta, 
  • para superar todos los desafíos que se le presenten en el camino.
Existe el peligro de poner la mirada en el lugar equivocado
Cuando nos encontramos en momentos difíciles o cuando queremos asegurar que no nos ocurra nada malo somos tentados a buscar la ayuda en el lugar equivocado.
  • Si nos va bien y tenemos éxito tendemos a pensar que fuimos nosotros los buenos, inteligentes y hábiles para alcanzar lo que ahora se ve y olvidamos que es Dios quien nos da las fuerzas, la salud y las habilidades para salir adelante. Nos creemos la fuente de los éxitos y promulgamos la fe en nosotros mismos (Dt.8:17-18 / Dt.9:4 / Is.10:8-14).
  • El temor por lo que nos puede ocurrir en el camino radica frecuentemente en que hemos depositado nuestra confianza precisamente en aquellas cosas y personas que cambian, que son inciertas, que son inestables, que además no son perfectas y que nos han desepcionado. Tendemos a construir nuestra vida sobre arena (Hebr.13:5-6 / Mt.6:25 / Mt.7:24-27). O como lo dice la Biblia en otro lado: confiar en Egipto, en sus carros, en su gente y en su fuerza es una trampa con resultados costosos (Is.31:1 / Is.30:16 / Is.36:10 / Sal.33:16-17 / 2Cron.16:7 / Jer.2:13 / Jer.17:5 / Sal.146:3-5).
  • El ejemplo de Pedro
"Entonces Pedro lo llamó: - Señor, si realmente eres tú, mándame que vaya hacia ti caminando sobre el agua. - Sí, ven - dijo Jesús. Entonces Pedro se bajó por el costado de la barca y caminó sobre el agua hacia Jesús. Pero, cuando vio el fuerte viento y las olas, se aterrorizó y comenzó a hundirse. «¡Sálvame, Señor!» - gritó. De inmediato, Jesús extendió la mano y lo agarró. «Tienes tan poca fe - le dijo Jesús -. ¿Por qué dudaste de mí?»." Mt.14:28-31 NTV
NO FUERON LOS VIENTOS FUERTES ni las olas violentas que en aquel momento pusieron en peligro la vida de Pedro - Pedro alejó la mirada de Jesús y la puso en lo que lo rodeaba, la tormenta, las olas, las leyes naturales, etc., y DUDÓ DE JESÚS y de SU Palabra.
En cualquier momento/tiempo de tormenta o tensión - y también en cualquier buen momento - la mirada puesta fijamente en Jesucristo nos trae dirección, propósito, consejo, paz, consuelo y restauración.
Y si nos encontramos en momentos críticos, de estrés, de confusión, de dudas, de miedo, de sufrimientos de pérdidas, etc. - Mirar a Jesús es recordar la Palabra de Dios, Sus promesas; es recordar aquellos momentos en los que vimos el poder de Dios actuando en nuestra vida; además podemos SIEMPRE acudir a Jesús en oración. Él no está lejos. Él escucha nuestras oraciones y es poderoso para ayudar (Sal.120:1 / Sal.18:6 / Sal.107:13 / Sal.118:5 / Sal.103).
". . . Y corramos con perseverancia la carrera que Dios nos ha puesto por delante. Esto lo hacemos al fijar la mirada en Jesús, el campeón que inicia y perfecciona nuestra fe. . . ." (Hebr.12:1-2) NTV

"Mi socorro viene del SEÑOR, que hizo los cielos y la tierra" (Sal.121:2) LBLA

Los israelitas hicieron una declaración poderosa:
  • El SEÑOR creador del cielo y de la tierra, y no los dioses falsos o los ídolos de las naciones, es quien ayuda de verdad - Él es el verdadero Dios (Jer.10:11).
  • El SEÑOR es el poderoso quien está sobre todo lo terrenal y pasajero. Él controla el hoy y el mañana.
La mirada fijada en el SEÑOR Jesús, quien es el poderoso y quien no cambia; es esta mirada la que nos da la seguridad y la visión correcta para vivir una vida en paz, una vida que con paciencia (perseverancia) vence los momentos difíciles, y que además ayuda a marcar la diferencia en un mundo cambiante, caótico y lleno de imprevistos. Jesucristo es la firme Roca en la cual debemos anclar nuestra fe (Hebr.12:1-3 / Is.45:22 / Miq.7:7 / Jn.6:40 / Jud.20-21 / Is.17:7-8). La confianza en el SEÑOR es la clave: Él es quien nos provee seguridad, prosperidad, ayuda divina en el caminar diario y a través de cualquier circunstancia (Sal.37:3-7 / Sal.115:9-11 / Sal.125:1 / Is.12:2 / Is.26:3-4 / Jer.17:7-8 / Prov.3:5-6).

El SEÑOR bueno y perfecto es el mismo siempre y no cambia como una sombra en movimiento (Stg.1:17 / Apoc.1:8); SU poder divino es el mismo siempre y cada generación puede contar con ese poder (Hch.1:8 / Is.41:4). 
El mensaje de la Palabra de Dios es el mismo - no hay que añadirle nada ni quitarle algo. Es el mismo mensaje para todas las generaciones y todos los tiempos (2Tim.3:16-17 / Mt.28:18-20); Las promesas de Su amor y de Su presencia son las mismas siempre (Sal.103:17 / Mt.28:18-20); Si Dios demostró en el pasado SU amor en Cristo rescatándonos de la perdición, lo seguirá haciendo hoy (Hebr.2:17-18 / Hebr.4:14-16). 
EL ES DIGNO DE NUESTRA CONFIANZA. Y recuerde que el llamado también sigue siendo el mismo (Jn.14:12 / Mt.28:18-20 / Mt.10:7 / Mt.4:19).

"¡El SEÑOR mismo te cuida! El SEÑOR está a tu lado como tu sombra protectora" (Sal.121:5) NTV

Seis veces aparece en este Salmo la palabra "SHAMAR" que significa cuidar, proteger, vigilar (Sal.121:3.4.5.7.8).
  • El camino puede ser difícil, pero el SEÑOR conoce el camino y los desafíos que estos representan. Él cuida que nuestro pie no resbale (Sal.91:12 / Prov.3:23.26 / Sal.91:10-12) El cuida las sendas de los justos (Prov.2:8). Él nos guía por el mejor sendero para nuestra vida, nos aconseja y vela sobre nosotros (Sal.32:7-8). No solo nos cuida para que en esta tierra no enfrentemos tropiezos, sino que nos guarda para que lleguemos bien al final de la carrera espiritual (1Pe.1:5 / Jud.24 / 2Tes.3:3). El sabe cuantos cabellos tenemos sobre la cabeza (Mt.10:28-30). Si el Señor no cuida la ciudad de nada vale lo que hacen los guardianes (Sal.127:1 / Sal.33:16-18 / Prov.21:30-31 / 1Cor.3:7).
  • Otros dioses pueden estar distraídos o dormidos como Baal en 1Re.18:27, pero el Dios creador del cielo y la tierra es Dios siempre presente y atento a nuestro caminar (Is.8:9-10).
  • Nuestro Protector es Dios quien nos acompaña a lo largo de todo el camino, sea fácil o sea complicado lleno de desafíos. La historia de Israel y como Dios los acompañó en todos los momentos guardándolos con toda diligencia nos anima - partió el mar rojo para que pasaran con pie seco; los egipcios murieron tratar de perseguir a Israel porque Dios intervino en el momento correcto; milagrosamente proveía comida y agua en el desierto; protegía al pueblo de todo tipo de peligros mientras andaban por el desierto; sanó a Su gente de todo tipo de enfermedades; hizo que las murallas de Jericó cayeran, le daba la victoria al pueblo sobre los enemigos que los querían destruir (2Tes.3:3 / Jud.24 / Sal.91:10-12 / Prov.3:26). 
  • Él es Dios presente (Is.49:10 / Sal.91:1 / Is.25:4 / Hch.18:10 / Hch.23:11 / 2Tim.4:17-18 / Is.43:2 / Mt.28:18-20).
  • "El SEÑOR te protege al entrar y al salir, ahora y para siempre" (Sal.121:8). El Salmo 121 no nos enseña que nunca vamos a pasar por momentos difíciles o que nunca vamos a tener problemas (Jn.16:33 / Rom.8:35-39 / 2Tim.1:12 / 2Tim.4:18).
Hay suficientes ejemplos en la Biblia de personas que pasaron por valles de sombra y de muerte: Job, José, Daniel, Pablo, Jesús, etc. - y nosotros vamos envejeciendo y en algún momento tenemos que morir, si es que Jesús no viene antes. 
La verdad es que en medio de momentos difíciles Dios vigila nuestras vidas, nos guía y cumple Sus propósitos en nosotros (Gn.28:15). 
Y si problemas físicos y externos nos tocan, Dios siempre preserva nuestras almas. Los ejemplos arriba mencionados pasaron en sus vidas momentos muy difíciles, sin embargo, esas cosas nunca destruyeron a estos hombres. En medio de los problemas Dios los cuidaba. En el caso del apóstol Pablo vemos que finalmente los enemigos terminaron quitándole la vida física, pero jamás pudieron destruir a Pablo - no importa lo que nos pueda pasar, nada y nadie nos puede separar de Cristo y de Su amor para con nosotros (2Cor.5:8 / Mt.10:28 / Rom.8:35-39 1Pe.1:5)

ORACIÓN FRENTE A TANTA INCERTIDUMBRE EN EL MUNDO: 

"El SEÑOR es mi fortaleza y mi escudo; confío en él con todo mi corazón. Me da su ayuda y mi corazón se llena de alegría; prorrumpo en canciones de acción de gracias" (Sal.28:7) NTV

"Pero benditos son los que confían en el SEÑOR y han hecho que el SEÑOR sea su esperanza y confianza. Son como árboles plantados junto a la ribera de un río con raíces que se hunden en las aguas. A esos árboles no les afecta el calor ni temen los largos meses de sequía. Sus hojas están siempre verdes y nunca dejan de producir fruto" (Jer.17:7-8) NTV

miércoles, 13 de junio de 2018

Las aflicciones nos enseñan a depender de Dios


"Porque no queremos que ignoréis, hermanos, acerca de nuestra aflicción sufrida en Asia, porque fuimos abrumados sobremanera, más allá de nuestras fuerzas, de modo que hasta perdimos la esperanza de salir con vida. De hecho, dentro de nosotros mismos ya teníamos la sentencia de muerte, a fin de que no confiáramos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos, el cual nos libró de tan gran peligro de muerte y nos librará, y en quien hemos puesto nuestra esperanza de que El aún nos ha de librar, cooperando también vosotros con nosotros con la oración, para que por muchas personas sean dadas gracias a favor nuestro por el don que nos ha sido impartido por medio de las oraciones de muchos"  (2Cor.1:8-11) LBLA

Cuando uno de nuestros hijos o nietos corre hacia nosotros llorando no dudamos en levantarlo y abrazarlo, ¿cuánto más va el Padre celestial a abrazar y cuidar a aquellos que corren hacia Él y que se dejan caer en su regazo? (Mt.7:7-11 / Lc.11:13).

En el texto arriba mencionado leemos que el apóstol Pablo estaba pasando por momentos muy difíciles. Pablo habla de una aflicción que los abrumó sobremanera, a él y a sus compañeros. Llegaron a los límites de sus fuerzas y perdieron toda esperanza de salir de esa situación con vida. Sin embargo, también aprendemos que Dios tiene un propósito con esos sufrimientos que estaban viviendo. Dice: "a fin de...".

El propósito era el de llevarlos al punto de no confiar en ellos mismos sino en Dios quien puede resucitar a los muertos. No era llegar a tener necesariamente una esperanza que los iba a sacar de la situación misma, sino más bien una esperanza en la resurrección de los muertos. Aun si estas aflicciones los llevaban a la muerte, ellos aprendieron a ver más allá, a ver la resurrección de los muertos.
Hay momentos en la vida en las que las aflicciones no van a mejorar, podemos morir en el proceso, pero la esperanza de la resurrección de los muertos es suficiente para ayudarnos a seguir adelante confiando en Dios y en Sus promesas de una vida en Su presencia. Es una esperanza que no nace de Pablo ni de lo que diga la gente, ni en trucos religiosos o declaraciones vacías. Es una esperanza generada por Dios en Pablo y en sus compañeros. Dios es quien los lleva a que aprendan a confiar más profundamente en Dios quien los resucitará de entre los muertos - la muerte física no es el fin.

El propósito de Dios en las aflicciones, sufrimientos y tragedias es la de hacernos más fuertes en Dios; que nuestra confianza en Él esté bien fundamentada y nuestro carácter sea todo lo que Él quiere que sea. Dios usa los sufrimientos para enseñarnos a confiar en Él, depender de Él, esperar en Él (Rom.5:3-5).

Todo sufrimiento humano tiene el propósito de despertar o fortalecer nuestra dependencia y confianza en Dios quien resucita a los muertes y quien cumple Sus promesas contra todos los pronósticos humanos. La confianza salvadora que da seguridad y esperanza no es la confianza basada en nosotros mismos ni en una persona o en cosa o sistema alguno.
Los sufrimientos nos llevan a ser más dependientes de Dios y no de nosotros mismos. No es la fe en nosotros mismos la que nos da verdadera esperanza, sino la fe en Dios quien es poderoso para resucitar a los muertos y para hacer una obra maravillosa en nosotros cambiándonos a la imagen de Cristo. El hombre no se puede salvar/resucitar a sí mismo de entre lo muertos (2Cor.4:7-12 / 1Cor.15:32 / 2Cor.3:5 / 2Cor.12:7-10 / Prov.28:26 / Jer.17:5-7 / Lc.18:9 / Rom.4:17-25 / Hebr.11:17-19).

La confianza en Dios debe ser una confianza a diario. Dice: "... el cual nos libró de tan gran peligro de muerte y nos librará, y en quien hemos puesto nuestra esperanza de que El aún nos ha de librar, ..." (2Cor.1:10) LBLA

Finalmente notamos que los sufrimientos personales, como también los de otros, nos enseñan a orar y a dar gracias a Dios (2Cor.1:11). Las oraciones de los creyentes le ayudan al sufriente a experimentar victoria en medio de las aflicciones. Cuando el creyente sufriente es fortalecido y liberado, cuando vemos que nuestras oraciones son contestadas, esto lleva a que todos alaben a Dios (Rom.15:30-31 / Ef.6:18 / Filp.1:19 / Col.4:12 / Stg.5:16).

APLICACIÓN:
¿Los sufrimientos te llevan a buscar más a Dios o más bien te alejan de Él?

¿Sabe de alguien que está pasando por aflicciones y sufrimientos? ¿Cómo puede orar por esta persona?

Si usted está pasando por un momento difícil ¿por qué no pide que otros oren por usted estando en medio de esas circunstancias?
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lunes, 23 de abril de 2018

Liberación de la preocupación



"Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que El os exalte a su  debido tiempo, echando toda vuestra ansiedad sobre El, porque El tiene cuidado de vosotros" (1Pe.5:6-7) LBLA

"No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús" (Filp.4:6-7) NTV

"Así que no se preocupen por el mañana, porque el día de mañana traerá sus propias preocupaciones. Los problemas del día de hoy son suficientes por hoy" (Mt.6:34) NTV (lea: Mt.6:19-34).

Preocupación / Afanes - DEFINICÓN: En realidad se trata de una preocupación constante que mantiene nuestra mente ocupada, no importa dónde estemos y qué estemos haciendo. No se trata de aquella preocupación por cumplir con cosas normales como son el pago de las cuentas  pendientes. Se trata de aquella preocupación que cansa, produce estrés y acarrea enfermedades de todo tipo, son afanes por aquellas cosas que no podemos cambiar ni controlar no importa cuánto nos  preocupemos.
Personas andan constantemente preocupadas por diferentes asuntos (financieros, personales, familiares, de trabajo, etc.) son personas que tienen un alto riesgo de experimentar diferentes enfermedades o cualquier problema de nervios.
Afanes (Merimnao – griego) significa tener miedo, tener preocupaciones excesivas. Se trata de un temor finamente dosificado relacionado con problemas, tareas, asuntos de provisión y necesidades.

Las preocupaciones en la vida de una persona son reales y son muy variadas, pero muchas tienen que ver con temores por el mañana:

[1] ¿Qué será del mañana? (Mt.6:34): "Pero buscad primero su reino y su justicia, y todas estas cosas os serán  añadidas. Por tanto, no os preocupéis por el día de mañana; porque el día  de mañana se cuidará de sí mismo. Bástele a cada día sus propios  problemas" (Mt.6:33-34) LBLA 
  • Puedo enfermarme y ¿cómo lo pagaré?
  • Puedo morir pronto
  • Puedo perder mi trabajo y ¿cómo pago las cuotas de la deuda?
  • Puedo experimentar un accidente y ¿será que el seguro cubre todo?
  • Puede ser que no pueda pagar el arriendo
  • Puedo llegar a viejo y no tener una pensión adecuada
  • Puede ser que pierda mis ahorros, ya que los tiempos son malos

[2] El hombre quiere seguridad y tiene temor de perderla y confía entonces en cosas que no dan seguridad verdadera (Mt.6:19-20): "»No almacenes tesoros aquí en la tierra, donde las polillas se los comen y el  óxido los destruye, y donde los ladrones entran y roban. Almacena tus tesoros en el cielo, donde las polillas y el óxido no pueden destruir, y los ladrones no entran a robar" (Mt.6:19-20) NTV  (Mt.13:22 / Lc.10:41 / 1Cor.7:32

[3] Otras preocupaciones tienen que ver con preocupaciones por la provisión para las necesidades diarias. ¿Cómo me irá a mí hoy? (Mt.6:25): "»Por eso les digo que no se preocupen por la vida diaria, si tendrán suficiente alimento y bebida, o suficiente ropa para vestirse. ¿Acaso no es la vida más que la comida y el cuerpo más que la ropa?" (Mt.6:25) NTV
  • Todo se pone más caro. El gobierno quiere más impuestos. ¿Será que sí me alcanza el dinero para éste mes?
  • ¿Qué cocinaré yo hoy? ¿Será que sí tengo todos los ingredientes en casa? ¿Será que sí alcanzo a tener la comida lista para cuando lleguen los hijos del colegio?
  • ¿Cómo me irá hoy en el trabajo? ¿Estará mi jefe de buen humor? ¿Cómo me tratarán mis colegas?
  • ¿Será que sí alcanzo a cumplir hoy con todos los trabajos? ¿Será que tendré suficiente trabajo hoy?

[4] El temer lo que la gente piensa de uno o temer lo que la gente le pueda hacer: "Temer a la gente es una trampa peligrosa, pero confiar en el SEÑOR significa  seguridad"  (Prov.29:25) NTV (Gn.12:11-13 / Gn.20:2,11 / Gn.26:7 / Ex.32:22-24 / 1Sam.15:24 / Mt.10:28 / Mt.26:69-74 / Jn.12:42 / Jn.19:12-13 / Gal.2:11-13)

Algunas de estas cosas son en realidad asuntos pequeños. otras de mayor impacto, pero que constantemente están golpeando a la puerta de nuestra mente. Son cosas que llenan nuestros pensamientos y nos mantienen esclavizados, nuestros sentimientos son influenciados negativamente por ellos, nuestra vida de oración sufre, el gozo desaparece. Preocupaciones incorrectas encadenan nuestros pensamientos y nos impiden usar nuestras fuerzas para servir debidamente a Dios.

¿Qué dice la Biblia al respecto? ¿Qué camino propone la Biblia para tratar con las preocupaciones/afanes? 
¿Qué solución hay para salir de esta esclavitud?

Si usted quiere ser liberado/a de las falsas preocupaciones deberá tener en cuenta las siguientes verdades:

[1] Entienda lo que no son las falsas preocupaciones. Para entender lo que Jesús piensa en respecto a los afanes es bueno ver de lo que no se trata:

  • No se trata de no pensar en el futuro o pensar que entonces la pereza es algo correcto. Si leemos en Mt.6:34 que dice que no nos debemos afanar por el día de mañana, ya que cada día tiene su propio afán, no está hablando de nunca pensar en el futuro. Trata más bien de no vivir aterrorizados por el mañana.
Este versículo no nos da la luz verde para andar completamente despreocupados o ser irresponsables en la vida. Planear y hacer provisión sabia para el futuro es una manera para librarse de cierto estrés que puede surgir al no tener una vida ordenada. 
La hormiga recoge en verano para tener algo en el invierno. La vida tiene sus inviernos y no hay nada malo si se hacen las provisiones respectivas (Prov.6:6-11).
La pereza lleva con el tiempo a la falta de las provisiones necesarias para la vida (Prov.24:30-34). Si esto ocurre, no podemos culpar a Dios por el estado en el que  vivimos, ya que simplemente estamos cosechando los resultados de una vida  desordenada.
La pereza y el temor a arriesgarse le quitaron al hombre infiel lo poco que tenía (Mt.25:26).
El ejemplo de las aves nunca admite que la pereza sea una característica de madurez espiritual  especial (Mt.6:26). Pensar: “El Señor ya lo hará” y con ello disculpar la pereza, es un pecado.  Las aves trabajan fuertemente, pero están libres de afanes.

  • No se trata de no ser ambicioso/deseoso. Ambición es un fuerte deseo de alcanzar algo en la vida. Claro que en este orden de ideas debe aclararse cuáles son las metas y cuáles son los motivos por los cuales se lucha y se ambiciona - ¿son estas metas válidas?. No toda meta es digna de ser ansiada.
Dios tiene un plan para cada uno de nosotros (E.2:10). Además nos ha dado Dios responsabilidades en la familia, en la sociedad y de ayudar al necesitado. No debemos ser una carga para otras personas, especialmente si uno sí es capaz y goza de salud para poder trabajar (1Tes.4:9-12 / 2Tes.3:11-13). Dios espera que seamos ambiciosos trabajando y así poder bendecir a otros. Vea el ejemplo de Pablo en 2Cor.11:27-28).
El ejemplo de Martha en Lc.10:41 muestra como una persona puede estar preocupa en un cierto momento por las cosas equivocadas. Las prioridades habían sido cambiadas.

[2] ¿De qué se está hablando?

Existen cosas en la vida que no podemos cambiar (Mt.6:27): "¿Acaso con todas sus preocupaciones pueden añadir un solo momento a su  vida?" NTV

Al referirse Jesús a los afanes, está hablando de aquel temor que tiene que ver con cosas que el humano no puede cambiar o manipular. Esta clase de preocupaciones nos roban tiempo y energía que podríamos estar invirtiendo de una manera más inteligente (Mt.6:33).

Entienda los argumentos de Jesús contra los falsos afanes. El dice que la vida es más que comida y bebida (Mt.6:25).

  • Si nos afanamos, no hemos entendido de qué se trata la vida. Frecuentemente nos afanamos por  cosas de poca importancia y por cosas insignificantes como son la comida, la bebida, el vestido,  la casa, el carro, el computador, el clima, etc. En estas cosas se invierte una gran cantidad de  tiempo y de dinero con la esperanza de que estas cosas le den a la vida el verdadero sentir y el  gozo anhelado. Lo cierto es que todas estas cosas perecen y se pudren o son robadas (Mt.6:19-20).
La mayoría de los temas en las revistas tienen que ver con temas como:
  • el vestir (la moda)
  • dietas
  • ¿qué hacer para mantenerme en forma? (adelgazar 11 cm. sin moverse un cm.)
  • pastillas para problemas sexuales
  • éxito en la carrera
  • la gente no se da cuenta, que los temas con los que ocupa gran parte de su tiempo y por los que se afanan en gran manera, son cosas que envejecen, pasan y se pudren.

Jesús nos quiere aclarar de alguna manera, que si nos preocupamos por cosas que no son  trascendentes estamos viviendo una vida que no da en el blanco en lo que tiene que ver con el verdadero sentido de la vida.
El sentido de la vida está en que lleguemos primero a ser cristianos dedicados a Dios,  tengamos una relación dinámica con nuestro creador y le sirvamos de corazón y también le sirvamos al prójimo.
Si solamente trabajamos para comer y beber, la vida de verdad no tiene sentido y algo no  anda bien en la vida.

El problema del hombre rico (Lc.12:16-21) no fue la buena cosecha, ni la riqueza en sí. Parece que el hombre trabajó para poder llegar a cosechar semejante cantidad. El fue diligente y en cierta manera ambicioso. El que haya tenido todas esas riquezas no era el problema. El problema más bien radica en creer que las riquezas significaban la vida. El invirtió en algo que no trascendía (Mt.6:19-20).

  • El hombre es más valioso que los animales (Mt.6:26). Las aves son un ejemplo para la capacidad divina en proveer.  El provee para las aves de manera sobrenatural y por medios dados en la naturaleza. Eso no da indicios de que las aves no trabajan, de hecho ellas están bien ocupadas consiguiendo lo que necesitan.

El humano es más valioso que los animales: Este es un argumento de lo menor a lo mayor, de lo bajo a lo más alto. En Mt.6:25 el argumento iba del mayor a menor. 
Si Dios se preocupa por las aves, entonces ¿cómo no se va a preocupar por los  hombres? Compare: Mt.10:29-31 / Mt.12:12 / Lc.12:7.24.

¿Por qué es que somos más valiosos? Porque somos creados a la imagen de Dios y porque fuimos redimidos por Su sangre
La pregunta que ahora surge es: ¿Por qué entonces nos afanamos tanto por cosas materiales que nos desvían de los propósitos verdaderos de Dios para nuestra vida? ¿Por qué entonces no nos  preocupamos por lo que sí vale en la vida?

  • Hay cosas que no podemos influenciar o cambiar, no importa cuanto  nos afanemos (Mt.6:27). Este argumento enfatiza lo desamparados y desvalidos que somos como humanos.
Existen grandes cantidades de cosas en la vida que no podemos cambiar por medio de los afanes. Hay cosas que se salen de nuestro control (Mt.5:36).
Afanes no nos hacen más grandes, o más lindos, tampoco alargan nuestra vida – más bien la acortan. Afanes por la comida y por la bebida no garantiza que mañana tengamos todas esas cosas.
Recuerde a aquellas personas que por inundaciones, temblores o terremotos, huracanes, incendios, etc. pierden todo en un momento - hay cosas que no están bajo nuestro control. Algunos afanes son simplemente una pérdida de tiempo.

  • Dios es bueno y se interesa por las necesidades de los hombres  (Mt.6:28-30). En estos versículos encontramos una vez más un argumento de lo menor a lo mayor.
Dios no solamente es capaz de proveer para el hombre las cosas que este necesita, sino que Dios también quiere proveer para el hombre (Mt.7:7-11 / Stg.3:17 / Stg-1:5).

Si tenemos afanes, entonces debemos ir con ellos a la presencia de Dios y presentárselos en oración, ya que Dios quiere preocuparse por nosotros (Filp.4:6-7). El que cree en Dios también confía que Dios le proveerá para sus necesidades básicas. La cita en Filipenses además nos muestra que sí podemos orar cuando sentimos una necesidad. La diferencia está en que no nos  quedamos con los afanes, sino que los volcamos sobre Dios para que nosotros no nos dejemos llevar por los falsos afanes.
Si nosotros le damos a nuestros hijos buenas dádivas, entonces cuánto más nuestro Padre celestial dará cosas buenas a Sus hijos. Nunca olvide: ¡Dios es bueno para con usted!

  • Afanarse no es una manera de vida de una creyente cristiano (Mt.6:31-32). Afanarse, y afanarse de manera especial por las cosas materiales es una señal de la gente del mundo, de aquellos que no creen en Dios. Como creyentes hemos sido llamados a vivir una vida diferente.
Existen muchas cosas en la vida por las cuales nos podemos afanar, pero antes de permitir que seamos atados con ataduras que Dios no pretendió para nuestra vida debemos examinarlas cuidadosamente y dejar a un lado los afanes que nos destruyen.

  • Entienda cómo es que puede dejar de afanarse por cosas que no valen la pena.
    • Invierta tiempo, energía y dinero en el Reino de Dios (Mt.6:19-24 /  Mt.6:33). Nuestro afán debe ser el Reino de Dios y Su justicia. ¿Cómo podemos buscar primero las cosas  del Reino de Dios.
      • Preocúpese que su relación con Dios esté siempre bien y en nivel alto (Filp.2:12-13).  Revise los ejemplos de Martha y María (Lc.10:38-42) y del hombre rico en Lc.12:16-21.
      • Sirva a Dios de todo corazón (Mt.6:24) y no al dinero. Trate de entender Su voluntad para su vida y esfuércese en cumplir con Su voluntad.
      • Sirva al prójimo predicando el Evangelio a aquellos que aun no conocen del Señor. Y ayude a aquellos que tienen necesidades (Mt.19:21 / Lc.12:33-34 / 1Tim.6:17-19).
      Vea algunos ejemplos de personas que buscaron primeramente el Reino de Dios:
* Salomón (1Re.3:11-13)
* La viuda y Elías (1Re.17:13)
* La parábola de la perla (Mt.13:44-46)

  • Aproveche el día de hoy para hacer lo mejor de el (Mt.6:34). No tenemos control de nuestro futuro. Constantes afanes por las cosas de mañana nos desvían de  aquello que es importante y de lo que debemos hacer hoy (Ecl.2:22-26).
  • Humíllese delante de Dios y Ore a Dios, entréguele su hoy y su mañana. Pida ayuda para manejar el día de hoy de la mejor manera posible (1Pe.5:7 / Filp.4:6-7 / 1Sam.1 / 1Sam.30:6 / 2Cron.33:12-13 / Sal.34:5-7 / Sal.55:17,22 / Sal.62:8 / Porv.16:3 / 1Tes.5:17-18).

Conclusión:
  • Afanes falsos nos desvían la atención de lo que de verdad es importante.
  • Afanes falsos son una tontería, no es inteligente afanarse, ya que no produce nada bueno.
  • Afanes falsos los podemos suplantar por afanes correctos
  • ¿Cuál verdad llegó a ser hoy importante para usted?
  • ¿Cómo puede usted aplicar esta verdad a su vida?
  • ¿Qué promesa quiere expresar hoy a Dios?
  • Ore a Dios de acuerdo a Filp.4:6-7
  • Decida buscar las cosas del Reino de Dios - ¿Cómo lo va a hacer? Sea específico.