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lunes, 29 de octubre de 2018

¿Cómo vivir iglesia dinámica?


"Ahora bien, mis hermanos, hagamos un resumen. Cuando se reúnan, uno de ustedes cantará, otro enseñará, otro contará alguna revelación especial que Dios le haya dado, otro hablará en lenguas y otro interpretará lo que se dice. Pero cada cosa que se haga debe fortalecer a cada uno de ustedes" (1Cor.14:26) NTV

"Así que aliéntense y edifíquense unos a otros, tal como ya lo hacen" (1Tes.5:11) NTV

¿Cómo podemos tener una iglesia viva que edifica a sus miembros, que crece y que es de impacto en la sociedad? Esta es una pregunta sincera, totalmente válida y llama a la reflexión. Tratamos por todos los medios de obtener una respuesta a esta pregunta. Por eso buscamos en libros, en conferencias y en modelos de iglesias aparentemente exitosas, mayormente en iglesias grandes, la respuesta al misterio de cómo vivir iglesia.

Frecuentemente pensamos que si tenemos un grupo de alabanza profesional, un edificio propio con su respectivo parqueadero para los autos de los asistentes, programas y grupos de ministerio de todo tipo, luces laser y humo, ujieres uniformados, etc., todo eso va a edificar la iglesia y la llevará al crecimiento tan deseado. Aclaro: no pienso que haya algo malo en tener todo eso si se dan las posibilidades, si eso es una preferencia, si el tamaño de la congregación lo permite. Sin embargo, ¿será que todo eso es lo que se necesita para tener una iglesia que vive iglesia con entusiasmo, con pasión cristiana y donde se cumple el mandato de Cristo de hacer discípulos? ¿Y qué de las congregaciones que no se pueden dar el lujo de tener todo eso? ¿Qué es lo que de verdad importa?

Pues si usted es un pastor de una iglesia de unos 50 a 100 miembros, seguro que se siente frustrado por no poder ofrecer todo ese tipo de cosas, algunas de ellas muy fascinantes, que parecen ser en algunos casos la solución al misterio de vivir iglesia. Bueno, primero recordemos que las iglesias que tienen todo eso no llegaron a tener eso en el primer día. Muchos de ellos comenzaron a ser iglesia siendo un grupo pequeño y haciendo cosas muy simples para vivir iglesia y cumplir con el llamado de Dios. Con el tiempo fueron creciendo y fueron añadiendo cosas y programas a la vida de la iglesia con la sincera intención de satisfacer ciertas necesidades de la congregación y edificar la iglesia. Sin embargo, no creo que todas esas cosas que ahora han implementado sean las indispensables y las necesarias para vivir iglesia, para satisfacer las necesidades de la gente, y para ser una iglesia sana que se multiplica y que cumple con la 'Tarea Encomendada' por Jesús.

Propongo que no compliquemos el ministerio en la iglesia y la manera de cómo vivir iglesia, iglesia que cumple con el mandato de Cristo. Recordemos que en los últimos tiempos nos vienen enseñando y recordando que una de las claves para vivir iglesia son los grupos pequeños, células, reuniones hogareñas, iglesia en casas o cómo sea que las queramos llamar - un principio que aprendemos de la primer iglesia en Jerusalén y en el libro de los hechos. Esto es porque allí en el grupo pequeño de verdad ocurre eficazmente la mutua edificación, el acompañamiento directo, la rendición de cuentas, la práctica natural de los dones espirituales, el evangelismo eficaz, el ministerio de los unos para con los otros, etc. Si su grupo o congregación es pequeño, entonces debería buscar cómo desarrollar la dinámica sana de un grupo pequeño fortaleciendo aspectos como las amistades, el relacionamiento sano, el sano rendir cuentas el uno al otro, las enseñanzas sanas y prácticas, la hospitalidad, el cuidado del necesitado, etc. En ese caso no hay que pensar en programas complicados ni en estructuras gigantes ni en gastar dinero por cosas que no son del todo necesarias para vivir iglesia. La dinámica de vivir iglesia como lo propone el apóstol Pablo en 1Cor.14:26 no requiere de estructuras complicadas. La dinámica del ministerio y el servicio de los unos para con los otros, cómo la Biblia lo propone, funciona mejor en grupos pequeños y puede llevarse a cabo en cualquier lugar.

La cita en 1Cor.14:26 nos da una dirección acerca de la posible dinámica de una congregación que vive iglesia. Los detalles en la práctica los debe experimentar y ajustar cada grupo pequeño y ver cómo lleva a la práctica el ministerio de los unos para con los otros para que ocurra edificación, fortalecimiento de la fe, acompañamiento, consejería, enseñanza, el uso equilibrado de los dones, la preocupación por el necesitado, etc. NOTA: Este principio lo debe igualmente considerar una iglesia grande y cómo es que puede y va a implementar esta dinámica y dar libertad para que se pueda vivir iglesia como el apóstol Pablo lo propone y ver los resultados que la Biblia espera que se den.

Al final TODA LA IGLESIA debe estar involucrada en la obra del ministerio - solo así hay crecimiento sano (Ef.4:11-16). Esta verdad la deben considerar todas las iglesias, ya sean pequeñas o grandes. La iglesia es el cuerpo de Cristo y cada miembro es importante y debe estar presto a servir con los dones que Dios le da. Consideremos los siguientes puntos:
  • Cada creyente tiene dones que Dios le ha dado. Y Dios espera que cada uno sirva a la iglesia y al mundo con sus dones. Todo creyente es parte del cuerpo y tiene una función específica (1Cor.12 / Rom.12 / Ef.4).
  • Cada creyente debe ser capacitado / entrenado / formado para que pueda hacer la obra del ministerio con excelencia a la cual Dios lo/la llamó (Ef.2:10).
  • La dinámica del ministerio de los unos para con los otros debe llevar a la edificación y al fortalecimiento de la fe en Cristo de la iglesia (no estamos jugando a la religión) - JUNTOS ayudándonos a cambiar a la imagen de Cristo; JUNTOS aportando para que crezcamos para no ser arrastrados por doctrinas falsas; JUNTOS crecemos para aprender a distinguir entre lo bueno y lo malo. CADA CREYENTE al cumplir con su función específica ayuda al desarrollo de los demás para ver una congregación que vive iglesia sana y llena de amor (1Cor.14:26 / 1Tes.5:11 / Hebr.10:25 / Hebr.5:11-14 / Ef.4:11-16).
  • Todo debe hacerse en orden (1Cor.14:26-33.40 / Rom.13:13 / Col.2:5 / Tit.1:5)
"Ahora bien, Cristo dio los siguientes dones a la iglesia: los apóstoles,  los profetas, los evangelistas, y los pastores y maestros. Ellos tienen la responsabilidad de preparar al pueblo de Dios  para que lleve a cabo la obra de Dios y edifique la iglesia, es decir, el  cuerpo de Cristo. Ese proceso continuará hasta que todos alcancemos tal unidad  en nuestra fe y conocimiento del Hijo de Dios que seamos maduros en  el Señor, es decir, hasta que lleguemos a la plena y completa medida de  Cristo. Entonces ya no seremos inmaduros como los niños. No seremos arrastrados de un lado a otro ni empujados por cualquier corriente de nuevas enseñanzas. No nos dejaremos llevar por personas  que intenten engañarnos con mentiras tan hábiles que parezcan la  verdad. En cambio, hablaremos la verdad con amor y así creceremos en todo sentido hasta parecernos más y más a Cristo, quien es la  cabeza de su cuerpo, que es la iglesia. Él hace que todo el cuerpo encaje perfectamente. Y cada  parte, al cumplir con su función específica, ayuda a que las demás se  desarrollen, y entonces todo el cuerpo crece y está sano y lleno de  amor" (Ef.4:11-16) NTV

martes, 23 de octubre de 2018

Contando números vs midiendo impacto


“. . .  ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos, pero tus discípulos no ayunan? Y Jesús les dijo: ¿Acaso los acompañantes del novio pueden estar de luto mientras el novio está con ellos? Pero vendrán días cuando el novio les será quitado, y entonces ayunarán. Y nadie pone un remiendo de tela nueva en un vestido viejo; porque el remiendo al encogerse tira del vestido y se produce una rotura peor. Y nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque entonces los odres se revientan, el vino se derrama y los odres se pierden; sino que se echa vino nuevo en odres nuevos, y ambos se conservan” (Mt.9:14-17) LBLA

¿Cómo afecta nuestra manera de pensar nuestro llamado y el cumplimiento de la tarea encomendada? ¿Será que un cambio de ciertas maneras de pensar acerca de la iglesia puede llevarnos a tener más impacto en nuestra comunidad de hoy día?
Como sea, estamos llamados a renovar nuestra mente de manera constante ya que la manera de pensar afecta nuestro estilo de vida y la manera cómo hacemos las cosas: 2Cor.10:3-5 / Rom.12.1-2 / Rom.13:14 / Ef.4:22-24 / Col.1:21 / Col.3:10

Hoy en día nos gusta medir lo que pasa en y a través de la iglesia en números de asistentes, en los programas que se llevan a cabo, el edificio en el que se llevan a cabo todas las actividades de la iglesia, etc. Esto lleva fácilmente a que nos comparemos el uno con el otro, empleándonos a nosotros mismos como estándar de medición (2Cor.10:12). Sin duda puede llevar este tipo de medición a actitudes de orgullo, a elogio personal, a jactancia y al desprecio de otros ministerios (2Cor.10:15-18).

Jesús estaba interesado en formar a los discípulos para ser obreros en la cosecha (Mt.4:19). Él no se dejó impresionar ni distraer por los números de personas que lo seguían comparando el número con los que seguían a los religiosos de aquel entonces (Jn.6). De hecho, en una ocasión, después de una enseñanza que no gustó mucho, multitudes lo abandonaron. Eso no lo estresó para nada. Jesús buscaba otros valores.

¿Cómo entonces podemos o debemos medir el estado de nuestras iglesias? ¿Se mide el estado de la iglesia por los números de asistentes, por el presupuesto, por las edificaciones, por los programas, por el equipo de sonido, por el grupo de alabanza, por las luces, por el humo, por la pantalla, por …?
¿O será que nos ayudaría si nos concentramos y enfocamos en lo esencial del ministerio eclesial, en vez de estar excesivamente preocupados por perfeccionar cosas externas? ¿Será que vivimos ahora en un tiempo en el que debemos medir el éxito de la iglesia de manera diferente y más bien evaluar su impacto en la comunidad y en cómo ésta transforma a su comunidad?

¿Será que es el tiempo para que revisemos profundamente si el ministerio de la iglesia está cumpliendo con la ‘Tarea Encomendada’ por Jesús, como por ejemplo: haciendo discípulos que discipulan (Mt.28:18-20); ayudando a que matrimonios en crisis sean reparados; contribuyendo que relaciones interpersonales mejoren; entrenando a todo creyente en la iglesia para la obra del ministerio en el entorno en el que Dios los ha colocado; cuidando que la gente en la iglesia esté creciendo en la fe y en un estilo de vida que glorifica a Dios, trabajando para que los aun no-alcanzados con el Evangelio de Jesucristo sean alcanzados?

La pregunta de cuán grande es su iglesia sigue siendo interesante, pero no puede ser la manera cómo medimos el impacto, la salud y la relevancia de la iglesia.

Si queremos ser la luz y la sal, cómo Jesús dice que lo somos, entonces debemos constantemente revisar las maneras cómo hacemos el ministerio y si éste está cumpliendo la obtención de los resultados que Jesús espera que logremos – hacer discípulos a todas las naciones (Mt.28:18-20 / Mt.24:14).
Cómo alguien dijo: ‘No podemos seguir haciendo las mismas cosas de la misma manera y esperar resultados diferentes’. Esto lo debemos considerar especialmente si lo que hemos estado haciendo ya no sirve el propósito y no obtiene los resultados que Dios quiere que se obtengan. Tampoco vamos a avanzar mucho si solo estamos copiando métodos, programas, tácticas que otros están usando y que parecen tener éxito.

La iglesia de hoy día requiere de una nueva manera de pensar acerca del ministerio y de la tarea que se le ha encomendado (Rom.12:1-3 / 2Cor.10:3-6). No se trata de tirar por la borda todo lo viejo. Es verdad, debemos determinar lo que no se puede cambiar (valores, principios, doctrinas), luego evaluar las maneras, métodos, estilos y su efectividad, y luego considerar los cambios necesarios.
Los odres deben ser los correctos para poder hacer la obra y cumplir con el llamado de Dios. Hay odres que no solo no ayudan sino que son impedimentos y peligrosos. La pelea por preservar los odres viejos se torna frecuentemente en una herramienta del diablo para frenar la obra de Dios (Mt.9:10-17).
Aunque un odre haya funcionado bien en el pasado llega el tiempo cuando hay que cambiarlo para poder armar el futuro fructífero. Sin embargo, hay que examinar bien cuáles son los odres correctos para la ejecución de la comisión.

Todo cambio puede ser incómodo y requiere de energía, tiempo y dedicación comprometida. Además, cada cambio requiere que desechemos algo que pudo haber sido funcional en un pasado, pero que ahora no sirve. Un cambio de pensamiento (cambio de paradigma) también requiere que abracemos un nuevo pensamiento, que aceptemos un nuevo odre, y que procedamos con sabiduría al implementarlo en la vida diaria de la iglesia.

Para recoger la cosecha que Dios quiere que se recoja en estos tiempos es importante y necesario que adoptemos una visión clara de lo que Dios espera de nosotros y de la iglesia y que optemos por maneras de pensar y de hacer las cosas que de verdad benefician la obra de Dios.
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viernes, 4 de mayo de 2018

El poder de una conciencia limpia

INSTRUMENTO ÚTIL en las manos de Dios al servir con una conciencia limpia:
"Doy gracias a Dios, a quien sirvo con limpia conciencia como lo hicieron mis antepasados, de que sin cesar, noche y día, me acuerdo de ti en mis oraciones, deseando verte, al acordarme de tus lágrimas, para llenarme de alegría" (2Tim.1:3-4) LBLA

El apóstol Pablo lo tiene claro; el servir a Dios con una conciencia limpia es un asunto de suma importancia y una herramienta indispensable y poderosa para un ministerio eficaz, y para el progreso espiritual (1Tim.1:3,18-20).

Una mirada de cerca al tema:

DEFINICIÓN: Una conciencia limpia es aquella libertad de espíritu hacia Dios y hacia otros, que viene del conocimiento de que la santidad de Dios no ha sido ofendida a través de pensamientos o hechos que uno cometió. Tener una conciencia limpia es sinónimo de vivir en integridad. Una persona íntegra es una persona que tanto en sus actividades externas como en sus disposiciones internas no es aborrecible delante de Dios (Noé - Gn.6:9 / Abraham – Gn.17:1 / Job 1:8).

  • En las cartas a Timoteo se nos enseña que la meta de toda predicación es el amor que nace de un corazón puro (purificado por fuego, limpio de impurezas, inocente, libre de toda culpa) y de una buena (buena, agradable, feliz, honorable) conciencia (1Tim.1:5). 
    • Como predicadores nos tenemos que preguntar si lo que enseñamos y predicamos aporta a que los creyentes vivan una vida de integridad de acuerdo a los parámetros de Dios - esta pregunta también debemos aplicarla a nuestra vida personal (no se trata de predicar legalismos y una religiosidad falsa, es vivir una vida que marca la diferencia alineada con los valores de Dios) (Gal.4:19 / Rom.13:14 / Ef.4:24).
  • Pablo es muy claro en decir que algunos ministros fracasan por no poner atención en mantener una buena conciencia. Al rechazar (como una acción deliberada echan lejos de sí mismo, arrojan afuera) la buena conciencia, entonces fracasan. Al no seguir los impulsos de la conciencia que advierte o afirma de acuerdo a la verdad de Dios, llegar a amar más el pecado que la vida íntegra, entonces su fe naufraga (1Tim.1:19). 
    • Normalmente un líder cristiano es descalificado y tiene que dejar el ministerio cuando falta a los principios de integridad. Muy pocas veces alguien tiene que dejar sus responsabilidades o su liderazgo a raíz de la falta de dones o capacidades. Aunque los dones y las capacidades son de suma importancia, observamos que la integridad en la vida de un líder es el fundamento para un liderazgo de impacto.
    • El Salmo 15:1-5 describe la integridad y nombra las características clave de la misma (Compare con: Is.33:15 / Ex.18:21 / Sal.24:4 / Dan.6:1-4 / Filp.1:10 / Mt.5:8).
  • Pablo es ejemplo de alguien quien ha servido a lo largo de su vida con una conciencia limpia (2Tim.1:3 / Hch.23:1). Pablo dice haberse esforzado por tener siempre una conciencia limpia (Hch.24:16 / Rom.9:1 / 2Cor.1:12).
  • Los líderes dignos de ser ministros se guardan para mantener una conciencia limpia y así ser ministros de verdad, honrosos, buenos ejemplos con verdadera autoridad. No se trata de solo confesar la verdad, también hay que vivirla. "De la misma manera, también los diáconos deben ser dignos, de una sola palabra, no dados al mucho vino, ni amantes de ganancias deshonestas, sino guardando el misterio de la fe con limpia conciencia" (1Tim.3:8-9) LBLA.
  • Una conciencia mala o cauterizada (el pecado los tiene marcados; o están marcados por el pecado) representa un gran peligro para el servidor y su relación con Dios, y es una plataforma o un ambiente favorable para hacer crecer malas doctrinas y para excusar vivir vidas hipócritas (vidas dobles) - se hace entonces sensible a inspiraciones de espíritus engañadores y a demonios que alejan al creyente de la fe (1Tim.4:2).
    • Lo que ocurre es que cuando vivimos en pecado y si no lo confesamos, entonces nos salimos de la protección divina y nos exponemos a la influencia demoníaca. Desobediencia a Dios es rebelión y rebelión es igual a hechicería. Hechicería es exponerse a la influencia del diablo (1Sam.15:23). El pecado da lugar al diablo en nuestra vida y por eso leemos el llamado a no dar lugar al diablo abriéndole puertas por medio de pecados no confesados (Ef.4:26-27).
  • El ejemplo de Himeneo (1Tim.1:18-20) muestra que su fracaso comienza en el momento que rechaza el mantener una buena conciencia y deja de pelear la buena batalla. Según la analogía que usa Pablo acá: El permitió fisuras u orificios en su barco espiritual y por eso naufraga en cuanto a la fe. Más adelante leemos que Himeneo es portador de falsas doctrinas que lo han llevado a una conducta indebida (2Tim.2:16-18).

Un hombre con una conciencia limpia es un instrumento útil para el Señor (Hebr.9:14 / 2Tim.2:21). Si un servidor de Cristo no quiere fallar en su tarea, debe tener mucho cuidado en su vida y cuidar tener una conciencia limpia (1Tim.3:9).
La relación íntima con Dios y con el prójimo estará afectada al tener una conciencia sucia y un corazón de doble ánimo. Por eso la Biblia hace el llamado a limpiar los corazones (1Jn.1:7-9 / Stg.4:8).

¿CÓMO OBTENER UNA CONCIENCIA LIMPIA? - "Si decimos que tenemos comunión con El, pero andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad; mas si andamos en la luz, como El está en la luz, tenemos comunión los unos con los otros, y la sangre de Jesús su Hijo nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, El es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad" (1Jn.1:6-9) LBLA LEA TAMBIÉN: Porov.28:13 / 2Cron.7:14 / Sal.32 / Sal.38 / Sal.51 / Mt.5:21-26).

Vea también: https://caudalesdevida.blogspot.com.co/2013/08/el-arrepentimiento.html
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miércoles, 2 de mayo de 2018

¿Temer a la gente o confiar en Dios? - saque usted sus conclusiones

"Temer a la gente es una trampa peligrosa, pero confiar en el SEÑOR significa seguridad. Muchos buscan el favor del gobernante, pero la justicia proviene del SEÑOR" (Prov.29:25) NTV
"Es mejor refugiarse en el SEÑOR que confiar en la gente. Es mejor refugiarse en el SEÑOR que confiar en príncipes" (Sal.118:8-9) NTV

Confusión, miseria, amargura, decepción, frustración, rebajar valores, etc. vienen frecuentemente como resultados terribles relacionados con el temor a la gente - cuando tememos lo que la gente diga, cuando estamos preocupados por hacer a todo el mundo feliz, cuando no queremos perder el favor de la gente ni su amistad, cuando tememos perder el aplauso de la gente, cuando tememos a ser juzgados, reprochados, rechazados, apartados, maltratados, etc. Ese temor a la gente nos tienta a rebajar los valores y principios firmes, lleva a tomar decisiones equivocadas que nos meten en problemas con Dios, con nosotros mismos, y con otra gente.
Por el temor a la gente somos tentados a dejar de predicar el mensaje completo de Cristo; por el temor a la gente adaptamos el mensaje o solo predicamos lo que a la gente le gusta (2Tim.4:2 / 1Tim.4:10-12) y olvidamos que un día tendremos que rendir cuentas a Dios por lo que enseñamos (Stg.3:1).

VEA algunos ejemplos de temor a personas y sus consecuencias: Escribas y fariseos - Jn.7:13 / Abraham - Gn.12:11-12 / Aaron - Ex.32:22-24 / Pilato - Jn.19:12-13 // Otras citas: Mt.10:28 / Sal.62:8-9 / Sal.40:4 / Jer.17:5-7.
(Recuerde también a Saúl (1Sam.15:24) y a Pedro cuando éste negó a Jesús, y cuando lo tuvo que confrontar el apóstol Pablo por su comportamiento motivado por el temor a la gente (Mt.26:69-74 / Gal.2:11-13).

Confiar en Dios marca la diferencia. Dios es confiable, Él no cambia, Él es Verdad, Él cumple Sus promesas, El es Dios misericordioso y lleno de gracia. El es nuestra fortaleza; podemos correr a Él y estar seguros (Prov.18:10). Por eso Él es nuestro verdadero proveedor, protector, guía y nuestra seguridad. Él es nuestro Salvador. Él nunca cambia, siempre podemos confiar en Él y nunca seremos por Él engañados (Hebr.13:8).
Hemos sido llamados a poner nuestra esperanza en Él (Prov.16:20 / Prov.30:5 / 1Cron.5:20 / Is.26:4 / Sal.118:8 / Sal.125:1 / Ecl.7:18 / Daniel y sus amigos - Dn.3:28 / Dn.6:23 / Rom.15:12-13 / Mt.27:43 / 1Pe.1:21).
Poniendo nuestra esperanza en Dios es lo que nos da valor, nos empodera y nos da autoridad para ser ministros fieles y de impacto que dejan huellas dignas de ser seguidas por otros (1Tim.4:6-12).

Si idolatramos a las personas (estas pueden ser líderes, pastores, políticos, etc.), si nos hacemos dependientes de ellas, si confiamos en gente - por encima de confiar en Dios - como si ésta puede ser nuestra ayuda y apoyo indispensable o las que cambian nuestro bienestar, entonces recuerde que humanos son dioses terribles.
ES POR ESO que somos llamados a confiar en Dios - en todo momento.

"Entonces Saúl dijo a Samuel: He pecado; en verdad he quebrantado el mandamiento del SEÑOR y tus palabras, porque temí al pueblo y escuché su voz" (1Sam.15:24) NTV

"Oh pueblo mío, confía en Dios en todo momento; dile lo que hay en tu corazón, porque él es nuestro refugio. La gente común no vale más que una bocanada de viento, y los poderosos no son lo que parecen ser; si se les pesa juntos en una balanza, ambos son más livianos que un soplo de aire" (Sal.62:8-9) NTV

viernes, 2 de marzo de 2018

La pérdida de influencia

"Ustedes son la sal de la tierra. ¿Pero para qué sirve la sal si ha perdido su sabor? ¿Pueden lograr que vuelva a ser salada? La descartarán y la pisotearán como algo que no tiene ningún valor. Ustedes son la luz del mundo, como una ciudad en lo alto de una colina que no puede esconderse. Nadie enciende una lámpara y luego la pone debajo de una canasta. En cambio, la coloca en un lugar alto donde ilumina a todos los que están en la casa. De la misma manera, dejen que sus buenas acciones brillen a la vista de todos, para que todos alaben a su Padre celestial" (Mt.5:13-16) NTV

De acuerdo a la cita bíblica aquí anotada; los cristianos podemos perder o disminuir nuestro impacto en la sociedad por dos vías:

[1] PERDIENDO EL SABOR - perdemos aquello que distingue a un cristiano; nos adaptamos (conformamos) al estilo de vida de este mundo. No hay nada que nos diferencia de la gente a nuestros alrededor y del entorno en el que vivimos (Rom.12:2 / 2Cor.5:17 / 2Cor.6:14-17 / Ef.2:2 / Ef.4:17-24 / Stg.1:27 / Rom.13:14).

[2] ESCONDIENDO LA LUZ - aunque vivamos y creamos en privado lo correcto, todo eso solo lo expresamos en el marco de las paredes de lo que llamamos iglesia. Para ser un impacto en la sociedad debemos ser sal con sabor y luz que sale a influir, lus que brilla con buenas acciones a la vista de todos y que apuntan al Padre para que Él sea glorificado (1Pe.2:12 / Is.60:1-3 / Rom.13:11-14 / Ef.5:8 / Filp.2:15-16 / 1Pe.2:9 / Ef.2:10 / Hch.9:36 / 1Tim.2:10 / 1Tim.5:10 / 1Tim.6:18 / Tit.2:7 / Tit.3:14 / Hebr.10:24).

¿Cómo medimos el impacto de la iglesia en el mundo? 
La gente en el mundo no está necesariamente impresionada por el tamaño de la iglesia y por nuestra 'entrega' a una verdad. Ellos quieren más bien observar cómo la fe que profesamos impacta nuestras vidas.
La manera cómo Jesús impactaba la sociedad era predicando con autoridad y acompañando esta predicación con la manifestación de poder, con consolación práctica y con buenas acciones (Jn.1:14 / Gal.2:10 / Rom.1:15-17 / Hch.10:36-38).

Alguien escribió: La pregunta ¿cuán grande es su iglesia? debe reemplazarse por la pregunta: ¿Cuán grande es el impacto en su sociedad? ¿Ha cambiado su comunidad a raíz de que la iglesia le sirve? Cualquier otra manera de medir puede ser interesante, pero no relevante en cuanto a la realización de nuestra misión común.

Haga una lista de las maneras cómo su iglesia está actualmente siendo sal con sabor y luz con poder que influye en su comunidad.