Mostrando entradas con la etiqueta generosidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta generosidad. Mostrar todas las entradas

sábado, 6 de julio de 2013

El peligro de la codicia y del amor al dinero

Vivimos en una sociedad en la que el tema del dinero y las riquezas parece ser el tema central de la vida. Es un asunto constante de conversaciones en los puestos de trabajo, en los hogares y en las calles. Los noticieros nos informan a diario sobre el comportamiento de la economía y sus repercusiones sobre la vida diaria del común y corriente. Oímos de aquellos que por el afán de adquirir dinero y riquezas traicionan, sobornan, estafan, roban, asaltan, violentan, engañan, manipulan, contaminan el medio ambiente, depredan los recursos, etc. Otros ensayan su suerte comprando lotería o involucrándose en negocios que prometen dividendos enormes en poco tiempo, todo sin hacer grandes esfuerzos.

martes, 4 de junio de 2013

Bendecidos económicamente a través del trabajo honrado y diligente

La prosperidad bíblica significa que si nosotros somos bendecidos, entonces eso es para darle la gloria a Dios y para bendecir a otros. La prosperidad bíblica definitivamente no se limita al área material. No tenemos una promesa que diga que Dios en todo caso va a llevarnos a ser ricos materialmente. Sin embargo encontramos en la Biblia principios que sí nos llevan a aumentar las riquezas materiales. Algunos de esos principios son: la integridad, el dar generosamente, el aprender a presupuestar correctamente y a vivir de acuerdo al presupuesto, el evitar deudas, el confiar en Dios, evitar vicios, el trabajo diligente, etc.

lunes, 27 de mayo de 2013

El hombre es llamado a ser fiel mayordomo

He comenzado a escribir algunas reflexiones sobre el tema de DINERO, RIQUEZAS, ECONOMÍA, y lo que el libro de Proverbios nos enseña al respecto. El primer tema tenía el título: La verdadera prosperidad viene de Dios. Ahora quiero que notemos otro principio bíblico referente al manejo del dinero y de todo aquello que Dios nos da. Comencemos reconociendo que a la hora de manejar el dinero existen responsabilidades divididas. Dios hace Su parte y nosotros los humanos tenemos que cumplir con nuestra parte. Dios es quien nos quiere prosperar, proveer y bendecir, pero vemos también que esa prosperidad viene al tener en cuenta ciertos principios y condiciones divinas. Como hemos visto Dios es el proveedor y aquel que tiene el control sobre todo lo que pasa en nuestra vida. Sin embargo no podemos dejar a un lado que Dios nos da las cosas de este mundo para que las administremos (Mt.25:1-30). El hombre es mayordomo y no dueño. Como mayordomos tenemos que dar cuentas a Dios por nuestra administración (Rom.14:12 / Ecl.11:9 / Mt.12:36 / Lc.16:2 / 1Pe.4:5). Dios es el que nos quiere prosperar, pero, como vemos, bajo ciertas condiciones; y más bien le ponemos cuidado a lo que Dios nos quiere decir para poder recibir bendiciones.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Prosperidad y victoria


Cuando un nuevo año comienza deseamos que el nuevo año sea mejor que el pasado y que prosperemos en todo. No  hay nada malo en tener ese deseo. Creo que es natural que pensemos así y es además el deseo de Dios que prosperemos y lleguemos a ser todo lo que Él quiera que seamos. Dios es bueno y el quiere cosas buenas para nosotros (Jn.10:10 / Jn.6:33 / Jn.6:51 / Mt.18:11 / Jos.1:8 / Sal.1:1-3). Sin embargo, lo que sí me parece importante es cómo pensamos que podemos llegar a experimentar el éxito y la prosperidad esperados. Hay quienes desean que por arte de magia o por practicar ciertos ritos o con simple confesar lo contrario a lo que temo, entonces todo salga bien. Quiero anotar a continuación algunos de los consejos que nos da la Biblia y que nos ayudan a vivir una vida de victoria y prosperidad en las áreas espiritual, emocional, física y aun materialmente: