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viernes, 29 de mayo de 2020

el servidor debe recordar (2Tim.2:8-10)

“Siempre recuerda que Jesucristo, descendiente del rey David, fue levantado de los muertos; ésta es la Buena Noticia que yo predico. Debido a que predico esta Buena Noticia, sufro y estoy encadenado como un criminal. Pero la palabra de Dios no puede ser encadenada. Por eso estoy dispuesto a soportar cualquier cosa si ésta traerá salvación y gloria eterna en Cristo Jesús a los que Dios ha elegido” (2Tim.2:8-10) NTV 

El apóstol Pablo había usado en los versículos anteriores varias analogías para describir el ministerio del siervo de Dios. Además estaba buscando animar al joven ministro Timoteo, estaba tratando de ayudarle a tener el enfoque correcto para su vida y para la tarea que le fue encomendada, y para apoyarlo a seguir adelante en medio de los retos que enfrenta un hombre en el ministerio. Ahora le hace un llamado muy especial: a que recuerde a Jesucristo.

Recordar la importancia de recordar

Me parece muy interesante que en 2 Tim.2 el apóstol le dice a Timoteo que él mismo debe recordar ciertas cosas en su vida y ministerio (2Tim.2:8) y más adelante le pide que le recuerde a la gente ciertos asuntos (2Tim.2:14).

Nosotros somos personas que fácilmente olvidamos las cosas y por eso requerimos de algo o de alguien que nos recuerde las cosas, los eventos o las personas (Sal.106:13 / Sal.103:2 / Dt.4:9 / Dt.6:12 / Dt.8:11.18 / Juec.3:7 / Sal.78:11).

Nos sorprende oír que como creyentes podemos olvidar a Jesucristo - por lo menos olvidamos algunos aspectos de Él. Si olvidamos a Jesús o si de alguna manera Él ya no es más el centro de nuestra vida o de la iglesia; si lo relegamos a un segundo plano, entonces nuestras vidas, nuestras reuniones y nuestra doctrina se desvían del propósito bíblico y solo estaremos practicando religión vacía o siguiendo una doctrina falsa.

Obviamente es demasiado fácil que olvidemos asuntos que son de importancia y que a la final son claves en el momento de tomar decisiones en la vida y en el ministerio.

  • En el Sal.103 ora el salmista animando a su propia alma a no olvidar las cosas buenas que el Señor ha hecho en su vida.
  • Los discípulos no entendían algunos principios que Jesús les estaba tratando de enseñar porque habían olvidado ciertos hechos y experiencias ya vividas. Por no recordar esas cosas tampoco eran capaces de hacer las 'conexiones' debidas (Mt.16:9).
  • La 'santa cena' es una ceremonia que nos ayuda a recordar a Jesús. Con la 'santa cena' el Señor nos está dando un instrumento para que recordemos el evento más importante de la historia: la muerte, la sepultura, la resurrección y la ascención de Cristo. También nos recuerda cómo a través de Su venida a este mundo Dios expresó Su amor para con los hombres (1Cor.11:24-25). A través de la ‘santa cena’ recordamos que la salvación es por gracia y no por obras.
  • La Biblia hace el llamado a recordar el día de reposo para santificarlo (Ex.20:8). Ese día fue instituido para que el pueblo de Israel recuerde que Dios es su proveedor, que el trabajo de seis días es suficiente para la semana (Ex.16:23-20). El día de descanso nos recuerda que Dios es el creador del cielo y de la tierra y que el descansó al séptimo día (Gn.2:3). El día de reposo también nos recuerda que somos sus hijos (Ex.31:13-14)
  • El acordarse de Dios en la juventud lleva a tomar decisiones sabias de las cuales no tenemos que arrepentirnos (Ecl.12:1).
  • Las fiestas religiosas cristianas que tenemos en el calendario, aunque a veces son muy cuestionadas, de alguna manera nos ayudan a recordar ciertos eventos históricos de la Biblia, y su importancia para la vida de un cristiano. Las festividades en sí no tienen valor si no es por la historia que hay detrás de esa festividad y su significado para el cristiano.

Recordar a Jesucristo

El apóstol Pablo acaba de animar a Timoteo diciéndole cosas que debe tener en cuenta para el ministerio efectivo. Le dice que debe ser un multiplicador, un soldado esforzado, un labrador dedicado y un atleta enfocado en la tarea a la cual fue llamado. Pero sobre todas estas cosas Timoteo debe recordar a Jesucristo resucitado.

·    El tiempo para la palabra resucitado usado en griego señala la condición permanente - Jesús ha resucitado y aún vive (Vincent´s Word Studies en E-SWORD). Pablo entonces no solo le está diciendo a Timoteo que recuerde el hecho histórico de la resurrección de Jesús, sino también la realidad del Jesús que siempre vive y que está presente en nuestras vidas (Mt.28:18-20). Esa clase de recuerdo nos alienta a seguir adelante y a aguantar cualquier dificultad y reto en la vida. El Jesús presente en nuestras vidas nos ayuda cuando las dudas nos atacan, los temores nos invaden y cuando nuestras debilidades nos atormentan (Hch.18:9-10 / 2Tim.4.17 / Jn.14:18-23 / Is.41:10 / Jos.1:5 / Mt.1:23).

·    Recordando a Jesucristo descendiente de David significa recordar que Cristo vino a este mundo como hombre - totalmente humano, y que caminó por las calles de este mundo, viviendo una vida terrenal normal, pero sin pecado. Él sabe cómo nos va a nosotros cuando somos tentados y cuando tenemos que enfrentar los desafíos de la vida en este mundo (Hebr.2:18 / Hebr.4:15 / Hebr.5:7-9), y por eso sabe cómo socorrernos en nuestros momentos difíciles.

·    'Recuerde el Evangelio que Pablo predicaba' fue otro llamado a Timoteo. En más de una cita Pablo habla de su Evangelio (Rom.2:16 / Rom.16:25 / 2Tes.2:14). No es precisamente un Evangelio inventado por Pablo sino el Evangelio que él recibió (1Cor.15:3). En 1Cor.15:1s Pablo nos aclara cuál es ese Evangelio: Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que se apareció a muchos.

·    Es por medio de ese Evangelio que podemos ser salvos, si es que retenemos (mantener en memoria) ese mensaje predicado (1Cor.15:2).

·    Si Cristo no resucitó de entre los muertos, entonces todo el sufrimiento, el esfuerzo y la entrega de un líder y predicador del Evangelio no tiene sentido (1Cor.15:30-32). La verdad de la resurrección de Cristo y la salvación de Cristo (1Cor.15:10) es la que nos anima como ministros a seguir adelante no importando los retos, los sufrimientos y el costo del ministerio. Nosotros somos salvos por medio de ese Evangelio y sabemos que otros son salvos por el mismo Evangelio, y por eso no nos cansamos de predicar ese Evangelio en el nombre de Jesús. Esa misma verdad es la que lleva al propio apóstol Pablo a aguantar sufrimientos como lo describe en 2Tim.2:9.

Recordar que la Palabra de Dios no está presa

Pablo estaba en la cárcel y su liberación parecía imposible. Sin embargo el apóstol no muestra signos de resignación ni de amargura frente a tal vivencia. La razón para semejante actitud ejemplar radica en que Pablo sabe que la Palabra de Dios no puede ser echada a prisión (o impedida) por parte de humanos. A los predicadores los pueden echar a la cárcel o matar, pero no a la Palabra de Dios (Filp.1:13-14 / 2Tim.4:17). El poder de la Palabra de Dios y su expansión en medio de grandes adversidades se ha confirmado en incontables historias a lo largo de los últimos 2000 años de cristianismo. La fe cristiana no ha podido ser erradicada por humanos y nunca lo será. Lo que le pueda ocurrir a un ministro parece ser un tema secundario, la Palabra de Dios siempre triunfará (Hch.8:1s).

Recordar el futuro

Pablo está animando a Timoteo a permanecer fiel en las tribulaciones y nos recuerda que Jesús padeció y venció y nos trajo la vida eterna. El que ahora permanece fiel a Dios en medio de grandes adversidades sigue el ejemplo y las pisadas de Jesucristo.  A la final el creyente fiel no sale perdiendo, con seguridad aprovechará los beneficios del nuevo mundo y de la eternidad (Rom.8:17 / Rom.6:8 / Apoc.3:21). El que niega a Jesús en este mundo definitivamente sale perdiendo (Mt.10:33 / Lc.9:26 - no lo reconocerá como su propiedad).

En 2Tim.2:13 leemos que si nosotros somos infieles, El permanece fiel. Esto no quiere decir que una persona que anda mal, que no busca de Dios y que no le sigue fielmente, al fin de cuentas se salva no importa cómo. Esta idea no es congruente con el resto de la Biblia. Más bien nos dice que Dios es fiel a su Palabra en cuanto a sus promesas de vida como también a los anuncios del juicio (Nm.23:19 / Hebr.6:18 / Rom.3:3s).

ASIMILANDO (2 Timoteo 3:16-17)

[1] ¿Qué lecciones aprendió durante este estudio? ¿Qué escuchó que Dios le impresionaba o hablaba durante este estudio?

[2] ¿Qué pasos va a tomar para ejecutar lo aprendido? Sea específico. ¿Cuándo va a comenzar con la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿A quién le va a rendir cuentas acerca del proceso de ejecución de las lecciones?

[3] ¿Cuáles desafíos cree usted que va a enfrentar en la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿Qué cosas ve usted como favorables para la aplicación de las lecciones?

[4] ¿Con quién va a compartir lo aprendido en esta lección? ¿Cuándo le compartirá?

[5] Anote a continuación una petición de oración relacionada con la sesión y la lección. Comparta con otros su petición y permita que ellos oren con usted.

miércoles, 11 de marzo de 2020

el servidor y sus desafíos (2Tim.2:3-4)


Así que tú, hijo mío, fortalécete por la gracia que tenemos en Cristo Jesús. Lo que me has oído decir en presencia de muchos testigos, encomiéndalo a creyentes dignos de confianza, que a su vez estén capacitados para enseñar a otros. Comparte nuestros sufrimientos, como buen soldado de Cristo Jesús. Ningún soldado que quiera agradar a su superior se enreda en cuestiones civiles. Así mismo, el atleta no recibe la corona de vencedor si no compite según el reglamento. El labrador que trabaja duro tiene derecho a recibir primero parte de la cosecha. Reflexiona en lo que te digo, y el Señor te dará una mayor comprensión de todo esto (2Tim.2:3-7) NVI

[1] SOLDADO DEDICADO y ENFOCADO:


Esta analogía sugiere que estamos en un conflicto. Hay un enemigo que debe ser derrotado y hay una batalla que debe ser ganada (Apoc.12:7-17). En este versículo el apóstol Pablo no necesariamente está hablando de las luchas que todo cristiano común y corriente va a experimentar (la carne, el diablo, el mundo), sino más bien se dirige a un líder servidor y las luchas que éste va a vivir a razón del ministerio en adición a las luchas normales que todo creyente vive.

SERVIDORES QUE SON DEDICADOS SUFREN PENALIDADES


Todo servidor está llamado a sufrir penalidades y a luchar enfocado sin distracciones mientras sirve a Dios. Hay ciertos sufrimientos que se viven de manera especial cuando se está trabajando como líder en las cosas del Reino. Pablo llama a Timoteo a enfrentar esas situaciones como lo hace un soldado que está sirviendo en las filas de un ejército. Pablo no duda en usar la metáfora del ejército y comparar esa dinámica que se vive allí con los asuntos del Reino y del ministerio. En varias ocasiones usó esta metáfora (1Cor.9:7 / 2Cor.10:3 / 1Tim.1:18 / Filp.2.25).

Los soldados normalmente tienen que privarse de muchas cosas como por ejemplo de la comodidad, tienen que dejar casa y familia, sufrir hambre y sed, aguantar frío y calor, sufrir cansancio y en algunos casos aun heridas y muerte. Todo esto lo hacen por amor a su patria. El ministerio cristiano definitivamente no es un lugar para relajarse y esperar muchas comodidades. Quien no está preparado para aguantar presiones, luchas y aflicciones en el ministerio debe considerar si ese es el lugar donde debe estar. Tristemente vemos que muchos quieren entrar al ministerio en condiciones fáciles.

Los soldados dedicados no son los que rápidamente están desertando. Compare esto con el ejemplo de Juan Marcos en el libro de los Hechos. Los servidores valientes no están renunciando, renegando o desertando cuando los problemas se le acercan y cuando los desafíos aparecen (2Tim.4:10). Todo líder tiene sus momentos de 'frustración', de conflictos, de sufrimientos, etc., sin embargo, debe cuidarse que durante esos tiempos el enemigo no saque ventaja.
Las penalidades que el apóstol Pablo sufrió a causa del ministerio las relata en 2Cor.11:23-29.

SERVIDORES DEDICADOS NO SE ENREDAN en los negocios de la vida, luchan enfocados en la tarea encomendada.


Esto no es un comentario en contra del ministerio bi-vocacional, ya que aún Pablo usaba este estilo para poder hacer la obra (Hch.18:3). La idea es más bien que el servidor y ministro está concentrado en su trabajo, permanece enfocado en los asuntos del Reino de Dios, no importando si tiene que trabajar para su sustento o si ministra de tiempo completo. Él sabe a lo que fue llamado y cumple esa tarea diligentemente. Él está enfocado en alcanzar al mundo para Cristo. Él da todo de sí (mente, cuerpo, alma, tiempo, energía, dinero, etc.) por la causa del Evangelio.

Hay cosas que fácilmente pueden distraer al siervo de Dios (Dt.20:5-7 / Lc.9:59-62). Las cosas de esta vida que pueden enredar al servidor y desviarlo del propósito para el cual Dios lo llamó son asuntos de dinero, la busca de posiciones y reconocimientos personales, los placeres de la vida, etc. (1Tim.6:9-12 / Rom.12:2 / 1Cor.7:31 / 1Jn.2:15-16 / 1Cor.9:25-26). Recordemos que en la parábola del sembrador hay varias tierras que no producen frutos, una de ellas no produce porque se enreda con preocupaciones materiales.

SERVIDORES DEDICADOS ESTÁN ENFOCADOS en agradar al oficial en mando.


El líder debe cuidarse para que no esté buscando el aplauso y el reconocimiento de parte de la gente, en vez de estar buscando agradar a Dios quien lo llamó.
  • Aarón quiso agradar a la gente y permitió que se construyera el becerro de oro que la gente usó para dedicarse a la idolatría (Ex.32).
  • Saúl dice haber desobedecido los mandamientos de Dios porque la gente le había sugerido desobedecer los mandatos de Dios (1Sam.15).
  • El fariseo se presenta como un buen hombre, comparándose con otros, sin poner atención a lo que Dios pensaba de él. Él quería agradarse a sí mismo e impresionar a la gente (Lc.18:11).
En el ministerio a Dios no se trata de quedar bien delante de la gente, sino de agradar en primer lugar y sobre todas las cosas a aquel quien lo llamó, ungió y envió al ministerio. Jesús es nuestro comandante (Mt.7:21 / 2Cor.5:9 / 1Tes.2:4-6 / Gal.1:10 / 1Tes.4:1).


[2] EL ATLETA DISCIPLINADO e ÍNTEGRO

Esta analogía sugiere que estamos en una carrera y hay un premio que ganar (1Cor.9:24-27 / Hch.20:24). Si El atleta quiere llegar bien al final y recibir la corona, debe entonces ser una persona disciplinada y de ninguna manera tramposa. Todo líder es llamado a permanecer dentro del marco de las reglas de juego establecidas para así poder llegar bien al final de la carrera. La integridad juega un papel muy importante en la carrera (2Tim.4:6-8 / 1Tim.1:18-20).

Todo deportista compite porque tiene en mente llegar a la meta y si es posible, ganar la medalla. En el fútbol de nada sirve solo jugar con la pelota si no hay goles que se meten en el arco contrario. De un barco que sale a la mar se espera que no solamente salga bien del puerto de partida, sino que también llegue bien al puerto de destino.

La vida cristiana se compara con una carrera que debemos correr. Pero no solo se espera que corramos, sino que lleguemos bien al final (Hebr.12:1-3).
  • No todo el mundo llega bien al final. La Biblia habla de la posibilidad de un  naufragio espiritual (1Tim.1:18-19). Algunos abandonan el camino de la fe  (Gal.1:6-8 / Gal.5:4 / Hebr.6:4-6). Otros se dejan engañar por diferentes tentaciones y se enredan en cosas que hacen daño a sus vidas (1Tim.6:9). El apóstol Pedro enseña que debemos estar en un constante crecimiento para así jamás caer (2Pe.1:3-10). La Biblia está llena de gente que tristemente no llegó bien al final.
    • Saúl - desobedeció por dejarse llevar por la opinión de la gente, más que por el temor a Dios. Quería ser más bien reconocido por la gente que por Dios (1Sam.15:12).
    • Sansón - experimentó muchos dolores por no controlar sus deseos sexuales, se involucró en relaciones que no le convenían, dejó de poner atención al consejo de sus padres y se rodeó de gente que no era buena.
    • Salomón - En un comienzo no rompió del todo con todos los ídolos en su vida (1Re.3:3), su compromiso con Dios era un compromiso dividido. Además se casó con mujeres no israelitas que lo llevaron a adorar ídolos.
    • Judas, Ananías y Safira - El mal manejo de asuntos financieros destruyó el futuro prometedor de ellos (1Tim.6:11-12).
El apóstol Pablo se destaca por ser un líder que llegó bien al final de su carrera (2Tim.4:6-9). El llegar bien al final de la vida debe ser la meta de cada creyente y de cada servidor cristiano. Tenemos una lucha (1Tim.6:11-12) y en esa lucha se trata de permanecer en el camino y de llegar bien al final de la carrera. Dios ha comenzado una buena obra en cada uno de nosotros y El la perfeccionará (Filp.1:6), pero el hombre tiene que poner de su parte (Filp.2:12-13).
  • De la cita en Hebr.12:1-3 podemos deducir algunas de las reglas que deben ser conisideradas para llegar bien al final:
    • Los servidores, como atletas disciplinados, mantienen la mirada en la meta puesta por Dios. El apóstol Pablo sabía lo que quería en la vida y luchaba con todo esfuerzo para llegar a la meta que Dios le había trazado (1Cor.9:24 a 1Cor.10:6).
    • Hay cosas que quieren impedir la carrera como son el pecado, las malas relaciones, el amor por el dinero y las riquezas, etc. De estas cosas nos debemos despojar (Mt.10:37-38 / Lc.8:14 / Lc.9:59-62 / Lc.18:22-25 / Rom.13:11-14 /  1Tim.6:9-10).
    • La carrera hay que correrla con paciencia. La palabra "paciencia" (‘hupomone’) significa firmeza, constancia. Habla de una persona que no se deja desviar de su propósito predeterminado y es leal a la fe y a la piedad, aun en medio de grandes pruebas y sufrimientos no desfallece.

[3] EL AGRICULTOR DILIGENTE

Esta analogía sugiere que estamos en un campo agrícola. Aquí hay un campo que cultivar, una semilla que plantar y hay una cosecha que recoger (1Cor.3:5-6).
  • Servidores que son labradores dedicados trabajan duro. La pereza no tiene lugar en un servidor que busca impactar la vida de otros. Si trabajamos fuertemente vamos a ver una cosecha. El agricultor también se destaca por la paciencia que tiene al sembrar, regar, cuidar la tierra y las plantas. Finalmente llega el tiempo de la cosecha y el poder comer de los frutos de la ardua labor.
  • Al comparar varias traducciones de este versículo podemos darnos cuenta que hay dos maneras de leer este versículo.
    • Una de las traducciones apunta a decirnos que el labrador dedicado es el primero en disfrutar de los frutos de la cosecha. Este concepto es avalado por otras citas como: 1Cor.9:7-11 / 1Cor.3:8 / Mt.10:10 / Gal.6:6 / 1Tim.5:17. Servidores que trabajan dedicados tienen el derecho de ser los primeros en participar en la cosecha (Gal.6:9 / 2Cor.4:17-18).
    • La otra traducción muestra otro énfasis y nos da la idea de que el labrador primero tiene que trabajar duro para poder disfrutar de los frutos de la cosecha. Este concepto también es verdad. Ningún agricultor va a disfrutar de una cosecha sin antes haber trabajado, cuidado e invertido en el campo. Este concepto es avalado por citas como: Is.28:24-26 / 1Cor.3:6-9.
Tenemos que reconocer: el trabajo sin la dirección y sin la bendición de Dios finalmente no produce lo esperado. Es un trabajar en equipo con Dios (1Cor.15:10 / Lc.5:5 / 1Cor.3 / Col.1:29).

CONCLUSIÓN:

En conclusión debemos reconocer que las tres analogías mencionadas en este capítulo nos muestran que el ministro debe cumplir con un deber y que el trabajo del ministro cristiano está acompañado de sacrificios y de una entrega total, al final hay una recompensa.


La promesa a cada uno de ellos: el soldado se concentra en agradar a su jefe - agradar a Dios es algo que trae gozo. El atleta recibe un premio, el agricultor tiene el privilegio de comer de los primeros frutos. Las promesas se tornan en incentivos, en cosas que nos animan. Estas son promesas de gracia. Las promesas no se alcanzan por la fuerza del humano sino por la gracia en Cristo Jesús. Lo que alcancemos en el ministerio es por gracia.

ASIMILANDO (2 Timoteo 3:16-17)

[1] ¿Qué lecciones aprendió durante este estudio? Anote máximo tres lecciones aprendidas. ¿Qué escuchó que Dios le impresionaba, hablaba durante esta sesión?

[2] ¿Qué pasos va a tomar para ejecutar lo aprendido? Sea específico. ¿Cómo y cuándo va a comenzar con la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿A quién le va a rendir cuentas acerca del proceso de ejecución de las lecciones?

[3] ¿Cuáles desafíos cree usted que va a enfrentar en la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿Qué cosas ve usted como favorables para la aplicación de las lecciones?

[4] ¿Con quién va a compartir lo aprendido en esta lección? ¿Cuándo le compartirá?

[5] Anote a continuación una petición de oración relacionada con la sesión y la lección. Comparta con otros su petición y permita que ellos oren con usted.


miércoles, 19 de febrero de 2020

el servidor multiplicador (2Tim.2:2)

“Me has oído enseñar verdades, que han sido confirmadas por muchos testigos  confiables. Ahora enseña estas verdades a otras personas dignas de confianza que estén capacitadas para transmitirlas a otros” (2Tim.2:2) NTV

Todo líder de una iglesia está llamado a invertir en la vida de otros. No recibimos algo de Dios para que nosotros seamos los únicos en beneficiarnos de ello. Si hemos aprendido algo que viene de Dios y que ha cambiado nuestras vidas para bien, como Dios lo desea, entonces tenemos una responsabilidad de transmitir eso a las siguientes generaciones de cristianos (Sal.71:18 / Sal.78:4-8).

Se dice que la prueba final de un liderazgo es si permite que otros le sigan y que ellos lleven adelante la obra comenzada. Jesús nos da en este asunto un ejemplo muy claro. El escogió a unos pocos en los cuales él invirtió su vida de manera especial y ellos después siguieron Su obra. La idea no es que solamente permitamos que otros nos sigan, sino que intencionalmente invirtamos en sus vidas para que ellos hagan lo mismo (Mr.3:14 / Mt.4:19 / Mt.9:35-38 / Mt.28:18-20 / 2Tim.2:2).

  • El ministro que enseña a otros es primero que todo un aprendiz permanente. Lo que has oído de mí. Antes de que Timoteo haya podido pensar en dar algo de valor a otros, primero debió él mismo haber aprendido. 
Una cosa que es importante en este proceso de aprendizaje es tener la actitud que se deja enseñar y el reconocer que nunca podemos dejar de aprender (Mt.5:6 / Mt.13:36 / Jn.16:17-20 / Esd.7:10 / 1Tim.4:6).  No podemos pensar que en el reino de Dios alguna vez nos vayamos a graduar.  Debemos seguir aprendiendo toda la vida.
Una segunda clave es: Debemos tener cuidado de quién aprendemos (2Tim.1:13 / 2Tim.3:10.14). De la vida de Timoteo aprendemos que su abuela y madre influyeron profundamente en la fe del joven Timoteo, pero también hubo gente como Pablo que invirtió en la vida de este líder joven.
  • El ministro fiel se preocupa por una transmisión efectiva, no solamente de la doctrina sino de la vida misma. Leemos que Timoteo debe encargar a otra gente (depositar, encomendar, poner a los pies de - Diccionario Strong's en E-Sword) lo aprendido. Lo debe transmitir de tal manera que aquellos, en los que está invirtiendo, lleguen a ser capaces (competentes) para hacer lo mismo con otros. La dinámica de la reproducción y multiplicación tiene que ser una realidad. El líder es una especie de puente entre la generación pasada y la generación que está en formación.

Como líder debo poner especial atención en el tema de la multiplicación saludable y no solo en la transmisión de alguna información. La iglesia cristiana y su misión mundial están sufriendo, no por falta de programas, sino por falta de líderes aptos y bien entrenados (Mt.9:35-38 - la necesidad es una necesidad de líderes, no de programas y tampoco es una necesidad de dinero).

Es necesario que los líderes actuales se esfuercen por levantar nuevos líderes, no solamente transmitiendo información y tratando de hacer solamente seguidores. Se requiere de una visión diferente para escoger a hombres y mujeres con potencial, que tienen el llamado de Dios y en los que queremos invertir para entrenarlos y liberarlos al ministerio y al liderazgo, y para que así ocurra verdadera multiplicación (2Tim.2:2).

El servidor invierte en hombres fieles

El apóstol Pablo enseña que hay que invertir en hombres fieles que sean idóneos para enseñar a otros. El escoger a las personas correctas para invertir en ellas siempre es un desafío. Pablo nos da una ayuda y nos dice que debemos escoger a hombres fieles.

  • Hombres fieles son temerosos de Dios (Neh.7:2), andan en integridad (Sal.101:6 / Prov.13:17), se atienen a la verdad de la Palabra de Dios y hablan verdad (Jer.23.28), cumplen con sus responsabilidades encargadas (Lc.12:42), son fieles en el manejo de las cosas pequeñas y de las riquezas y el dinero (Lc.16:10-12), y siguen a Dios incluso en momentos de persecución  y de dificultades (Apoc.2:10-13).

En el momento que nos dedicamos a escoger a aquellos en los que queremos invertir nuestra vida podemos aprender también de Jesús y de sus métodos:

  • Primero notamos a Jesús estando con la gente y andando con ellos. Durante este primer período el predicó, sanó, ministró y conoció a la gente (Lc.5 y Lc.6). Estar con la gente para conocerla es una clave en el proceso de escoger a la gente en la que queremos invertir nuestra vida.
  • Antes de escoger en quienes iba a invertir su vida pasó toda una noche en oración. Después llamó a los que Él quería que estuvieran cerca de Él y en los que Él quería invertir su vida (Lc.6:13). Es importante notar que Jesús escogió a los que iban a estar con Él. No fue un llamado general a todos, ni era la idea de tener grandes cantidades en las que iba a invertir su vida intencionalmente. 
  • Jesús esperaba de los que había llamado a ser Sus discípulos que estuvieran dispuestos a pagar el precio requerido para semejante relación (Lc.14:25-27 /  Lc.14:33 / Jn.8:31-32). Jesús exigía cierto compromiso de los llamados al discipulado. El que no estaba dispuesto a pagar ese precio tampoco lo obligaba a estar con El (Mt.19:16-22).

El servidor multiplicador se enfoca en tres áreas

Para llegar a ser los discípulos que Jesús espera que seamos, debemos ser “discipulados” –  y este es un proceso de toda la vida. Igual, si queremos multiplicar servidores, debemos poner atención a los elementos de éste proceso. El “discipulado” es un proceso continuo. Este proceso contiene los siguientes elementos:

  • El discípulo es enseñado para que conozca la sana doctrina, para que sea una persona que vive una vida que marca la diferencia, para que sea más como Jesús (Mt.5 a 7) y para que ministre como Jesús lo hizo (Jn.14:12). Si enviamos a los creyentes a servir sin el debido entrenamiento, capacitación y adiestramiento, entonces los estamos enviando al campo de batalla sin las debidas herramientas y sin la debida preparación. Esto llevará a que muchos fracasen y a que los creyentes renuncien al servicio comprometido antes de tiempo.
  • El discípulo cambia su carácter a la imagen de Jesús (2Cor.3:18). Para que esto ocurra debe el discípulo de Cristo tener la disposición a cambiar su estilo de vida, su corazón, sus hábitos, etc. (Jn.13). De Ananías leemos que él era un hombre devoto y con un buen testimonio (Hch.22:12). El carácter de todo servidor es lo que a la hora de la verdad pesa en el servicio como cristianos (Ex.18:21 / 1Tim.3:1-7 / Hch.6:3 / 2Tim.2:15-24).
  • El discípulo crece en habilidades y capacidades (Ef.4:11-16 / Mt.10). El discípulo primero debe aprender a servir con sus habilidades, dones, capacidades y talentos (manos a la obra), para ministrar efectivamente (2Tim.3:16-17 / Hebr.10:24 / Ef.2:10 /  Hch.9:10s).

Existe una diferencia marcada entre líderes que capacitan a líderes y aquellos que capacitan a seguidores.

  • Los líderes que ayudan a los seguidores en su desarrollo añaden al crecimiento de la iglesia. Tienen más bien una visión limitada, se concentran en el programa de una iglesia, no necesariamente reproducen su ministerio ni su iglesia.
  • Los líderes que capacitan a otros líderes traen multiplicación a la iglesia. Tienen una visión que va más allá que ellos mismos, son dadores generosos, levantan a otros líderes y se satisfacen del triunfo y del crecimiento de otros.

Se dice que la prueba final de un liderazgo es si permite que otros le sigan y que ellos  lleven adelante la obra comenzada.


ASIMILANDO (2 Timoteo 3:16-17)

[1] ¿Qué lecciones aprendió durante este estudio? Anote máximo tres lecciones aprendidas. ¿Qué escuchó que Dios le impresionaba, hablaba durante esta sesión?

[2] ¿Qué pasos va a tomar para ejecutar lo aprendido? Sea específico. ¿Cómo y cuándo va a comenzar con la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿A quién le va a rendir cuentas acerca del proceso de ejecución de las lecciones?

[3] ¿Cuáles desafíos cree usted que va a enfrentar en la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿Qué cosas ve usted como favorables para la aplicación de las lecciones?

[4] ¿Con quién va a compartir lo aprendido en esta lección? ¿Cuándo le compartirá?

[5] Anote a continuación una petición de oración relacionada con la sesión y la lección. Comparta con otros su petición y permita que ellos oren con usted.
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lunes, 10 de febrero de 2020

el servidor reflexiona (2Tim.2:1-7)

"Así que tú, hijo mío, fortalécete por la gracia que tenemos en Cristo  Jesús. Lo que me has oído decir en presencia de muchos testigos,  encomiéndalo a creyentes dignos de confianza, que a su vez estén  capacitados para enseñar a otros. Comparte nuestros sufrimientos, como buen soldado de Cristo  Jesús. Ningún soldado que quiera agradar a su superior se enreda en cuestiones civiles. Así mismo, el atleta no recibe la corona de vencedor si no  compite según el reglamento. El labrador que trabaja duro tiene derecho a recibir primero  parte de la cosecha. Reflexiona en lo que te digo, y el Señor te dará una mayor comprensión de todo esto" (2Tim.2:1-7) NVI

El ministro y sus meditaciones (2Tim.2:7)

Pablo nos acaba de decir que un líder debe fortalecerse en la gracia, debe invertir en la vida de otros líderes; debe estar listo para sufrir penalidades; debe luchar como buen soldado concentrado/enfocado; debe correr la carrera como un atleta que corre con integridad, no usando trampas; y trabajar con dedicación como lo hace un buen labrador (agricultor).

Todas estas recomendaciones le ayudan al ministro a cumplir la tarea encomendad, y le ayudan a seguir con paciencia en la obra a la que ha sido llamado. Sobre estos asuntos debe un ministro reflexionar y permitir que Dios le aclare lo que estas verdades significan para su diario vivir y para su ministerio. Pablo creía que estas ilustraciones podían ayudar y animar a Timoteo en su ministerio. Es por eso que le hace el llamado a reflexionar sobre las cosas que Pablo le acaba de escribir.

Reflexione:

  • Esta no es la primera vez que Pablo le hace este llamado a Timoteo (1Tim.4:15). La  idea es la de ejercitar la mente, observar, pensar (Diccionario Strongs). Este llamado no lo hace solamente el apóstol Pablo, a través de toda la Biblia leemos de este llamado (Dt.4:39 / Prov.24:32 / Hebr.3:1 / Hebr.7:4 / Hebr.12:3).
    • Es obvio que las verdades de la Biblia deben ser consideradas, hay que reflexionar sobre ellas para así entender su profundidad y su aplicación a la vida y al ministerio. Todo líder debe hacer de la reflexión un ejercicio personal para así crecer en entendimiento de las verdades divinas.
    • Los creyentes son personas que reflexionan. No solamente leen por cumplir con un plan de lectura. Ellos leen y reflexionan para entender las verdades espirituales. El entendimiento no nos llega por medios misteriosos o mágicos. Hay un trabajo que cumplir: reflexionar.
    • El libro de Proverbios nos hace un llamado similar: "Hijo mío, si haces tuyas mis palabras y atesoras mis mandamientos; si tu oído inclinas hacia la sabiduría y de corazón te entregas a  la inteligencia; si llamas a la inteligencia y pides discernimiento; si la buscas como a la plata, como a un tesoro escondido, entonces comprenderás el temor del SEÑOR y hallarás el conocimiento de Dios. Porque el SEÑOR da la sabiduría; conocimiento y ciencia brotan  de sus labios" (Prov.2:1-6) NVI.
  • El consejo a reflexionar que da el apóstol Pablo a Timoteo suena muy similar al consejo que Dios le dio a Josué cuando éste asume el liderazgo sobre el pueblo de Israel (Jos.1:6-9). El éxito de Josué estaba directamente relacionado con su actitud frente a la Palabra de Dios. La primera recomendación que Dios le dio a Josué al recibir el mando sobre el pueblo de Israel fue la de meditar y cumplir toda la ley de Dios (Jos.1:1-9): "Este Libro de la Ley no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él día y noche, para que cuides de hacer todo lo que en él está escrito. Porque entonces harás prosperar tu camino y tendrás éxito" (Jos.1:8 NBLH).
    • "Este libro de la ley no se apartará de tu boca": En tiempos antiguos la Palabra era leída en voz alta como ayuda para poder ser memorizada. A esa práctica es que se está haciendo alusión en este versículo. (Dt.6:6-9).
    • "Meditar": Recitarla en voz baja. (Sal.1:1-3 / Sal.119:11.15.99 / Prov.2:1-5 /  Col.3:16 / 2Tim.3:16).
    • "Cuides de hacer todo": requiere de atención intencionada para hacer y cumplir lo que dice la Palabra de Dios (Dt.5:29-33 / Mt.7:21-24 / Lc.11:28 /  Jn.13:17 / Jn.14:21 / Stg.1:22-25).
    • La prosperidad y el éxito de un líder y de todo creyente radica en su relación con la  Palabra de Dios. Todo líder debe aprender a reflexionar en las verdades de la Biblia para así entender el significado de las mismas, poder aplicarlas a la vida y al ministerio, tener convicciones basadas en la Biblia, poder hablar de ellas con seguridad y consecuentemente tener éxito en la obra (Sal.1:1-3 / 2Tim.3:14-17 / 2Tim.4:1-5).
    • Una y otra vez vemos que Josué cumplía la Palabra de Dios, la recordaba y la enseñaba a sus seguidores (Jos.1:12-15 / Jos8:30-35 / Jos.11:15 / Jos.23:6.14-16).

Las palabras de la Biblia son palabras vivas, llenas de sabiduría, pero empacadas en palabras humanas. Reflexionando acerca de las palabras de la Biblia es que podemos descubrir las riquezas espirituales que hay en ellas (Dt.6:7 / Sal.63:5-6). Especialmente los ejemplos usados por el apóstol en los versículos anteriores (2Tim.2:3-6) deben ser considerados, ya que contienen una fuerza inimaginable de ánimo, exhortación y de sabiduría para el ministerio.

El Señor te dará entendimiento:

La persona que busca entendimiento lo va a obtener de parte del Señor - es una promesa. El hombre se dedica a reflexionar y Dios le da el entendimiento. No se trata de solamente entender la Biblia intelectualmente, sino más bien por revelación de Dios. Pero lo uno no va separado de lo otro (Ef.1:17-18 /  Jn.16:13 / Jn.14:26).
Es necesario que Dios nos abra la mente para entender las verdades divinas (Lc.24:45). Podemos orar que Dios nos dé el correcto entendimiento de sus verdades (Ef.1:17-18 / Stg.1:5 / Stg.3:15). Aun el hombre más inteligente requiere de la revelación divina para entender los principios del reino de Dios.

En el proceso de la reflexión debemos recordar que Pablo le da a Timoteo algunas directrices:

  • Leer la Palabra de Dios. Ocúpate de la lectura de las Escrituras (1Tim.4:13).
  • Timoteo también debe esforzarse estudiando la Palabra de Dios (2Tim.2:15).
  • Y finalmente recordemos que nos acaba de animar a reflexionar en lo escrito en la Biblia (2Tim.2:7).

Es a través de la Verdad divina que experimentaremos la verdadera libertad (Jn.8:32). La Palabra de Dios es una mina de oro y vale la pena cualquier esfuerzo cavando por encontrar el buen oro (Sal.19:10). Si atesoramos la Palabra de Dios en nuestros corazones nos vamos a dar cuenta que ella nos es un freno poderoso para que no pequemos (Sal.119:11). La Palabra de Dios es la herramienta eficaz para todo ministerio de impacto (Hebr.4:12 /  Ef.6:12 / Is.55:10-11 / 2Tim.3:16). Es por esto que Pablo le dice más adelante a Timoteo: "Predica la Palabra; persiste en hacerlo, sea o no sea oportuno; corrige, reprende y anima con mucha paciencia, sin dejar de enseñar" (2Tim.4:2) NVI.

ASIMILANDO (2 Timoteo 3:16-17)

[1] ¿Qué lecciones aprendió durante este estudio? Anote máximo tres lecciones aprendidas. ¿Qué escuchó que Dios le impresionaba, hablaba durante esta sesión?

[2] ¿Qué pasos va a tomar para ejecutar lo aprendido? Sea específico. ¿Cómo y cuándo va a comenzar con la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿A quién le va a rendir cuentas acerca del proceso de ejecución de las lecciones?

[3] ¿Cuáles desafíos cree usted que va a enfrentar en la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿Qué cosas ve usted como favorables para la aplicación de las lecciones?

[4] ¿Con quién va a compartir lo aprendido en esta lección? ¿Cuándo le compartirá?

[5] Anote a continuación una petición de oración relacionada con la sesión y la lección. Comparta con otros su petición y permita que ellos oren con usted.
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sábado, 1 de febrero de 2020

el servidor fortalecido por gracia - 2Tim.2:1


“Timoteo, mi querido hijo, sé fuerte por medio de la gracia que Dios te da en Cristo Jesús” (2Tim.2:1) NTV

La necesidad de poder:

Recordemos que el apóstol es consciente de que pronto partirá de esta vida y que Timoteo tendrá que enfrentar los asuntos de la iglesia y de su vida sin el apoyo de su maestro, apóstol y padre espiritual. Para que Timoteo pueda enfrentar todos los retos existentes y por haber requiere de fuerzas que de ninguna manera las va a encontrar en sí mismo. 
La fortaleza requerida por un servidor solamente la consigue en Dios. Dios y Su gracia es la fuente inagotable de poder. El apóstol Pablo había experimentado esa fortaleza de Dios en aquel momento que sus amigos lo habían traicionado, abandonado, y mientras él tenía que enfrentar los juicios en Roma solo. Pablo habla que fue fortalecido por Dios para poder así cumplir cabalmente la tarea a la que fue llamado, y eso en medio de circunstancias difíciles: "Pero el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas para que por medio de mí se llevara a cabo la predicación del mensaje y lo oyeran todos los paganos. Y fui librado de la boca del león. El Señor me librará de todo mal y me preservará para su reino celestial. A él sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén" (2Tim.4:14-17) NVI.

En el Nuevo Testamento nos enseña Pablo lo siguiente acerca de esa fortaleza de Dios:
  • Es necesaria para enfrentar los ataques del enemigo (Ef.6:10).
  • Solamente a través de la fortaleza de Dios es que un líder puede vivir en paz en  tiempos de prosperidad y en tiempos de escasez (Filp.4:13).
  • Sin la fortaleza de Dios es imposible servir a Dios (1Tim.1:12). Por cierto, el poder de Dios es la base de todo ministerio efectivo (Hch.1:8). Necesitamos fuerzas para confiar lo aprendido a otros que son capaces de enseñar a otros. Fuerza para encomendar lo recibido a gente fiel (2Tim.2:1-2).
  • Para el tipo de ministerio que Pablo esperaba que Timoteo cumpliera se requiere de la fortaleza y del poder de Dios. La verdad no se entiende sin la ayuda del Espíritu Santo (1Cor.2:13-14).
Además leemos que Dios no nos ha dado un espíritu de cobardía sino de poder, de amor y de dominio propio (2Tim.1:7). Solamente así es que podemos avanzar en la tarea de la expansión del reino de Dios.
  • Josué es animado a ser fuerte para poder cumplir con la tarea encomendada, la conquista de la tierra prometida (Jos.1:6-9).
  • Cuando David se estaba acercando a los días de su partida de esta tierra, le recomienda a su hijo Salomón que fuera fuerte y que fuera hombre para poder cumplir la tarea como rey del pueblo de Israel (1Re.2:1-3 / 1Cron.22:13).
  • Cuando David estaba experimentando un momento de gran estrés en su vida recurrió a Dios para ser fortalecido y así poder enfrentar a los enemigos que le habían causado tanto daño (1Sam.30:1-6).
  • Fue en el poder de Dios que Esteban ministró en su tiempo y muchos se convirtieron y otros experimentaron milagros en su vida (Hch.6:8).
De ninguna manera vamos a sobrevivir los desafíos y las demandas de la vida y del ministerio ni vamos a aprovechar las oportunidades de la vida y del ministerio si no nos fortalecemos continuamente en el poder de Dios.
El verbo fortalecer está acá anotado en imperativo presente (continuo), lo que significa que el llamado es a estar constantemente fortaleciéndose. La idea es estar continuamente conectado con la fuente de poder divino. De ninguna manera podemos confiar en una experiencia única del pasado, es más bien un continuo llenarse con el poder de lo alto.
Igualmente notamos que en Ef.5:18 el llamado es a buscar continuamente la llenura con el  Espíritu Santo. Es un llamado y es una actividad continua a buscar la llenura del Espíritu Santo. Notamos también que existe el peligro de estar llenos de otras cosas (vino, drogas, adicciones de toda clase, hiper-actividad, etc.) que no nos benefician en el caminar con Dios ni nos son útiles para la vida de victoria. Los días malos solamente los podemos sobrevivir bien si aprovechamos bien el tiempo andando llenos del Espíritu Santo (Ef.5:16).

La fuente de poder:
  • La fuerza humana:
Es obvio que la fuerza que llega a ser verdadera ayuda no viene de nosotros mismos. La fuerza humana no es más que eso, humana. Cuando Pedro declaró en sus propias fuerzas que iba a defender a Jesús, no entendía que en el momento que los enemigos de Jesús iban a atacar a su maestro sería incapaz de cumplir sus palabras. Finalmente resultó huyendo y negando a Jesús (Mr.14:29-30). En otra ocasión, cuando Jesús andaba sobre el agua, Pedro pidió poder caminar también sobre el agua. Todo fue bien por un rato hasta que la fe de Pedro comenzó a claudicar (Mt.14:26-31). Sin el poder de lo alto no vamos a caminar muy lejos.

Como servidores de Dios podemos ser tentados a creer que el aplauso y reconocimiento de la gente, los estudios y los títulos que tiene o las experiencias adquiridas lo hace un ministro efectivo y exitoso. Pero la realidad es totalmente otra. Cuando nos paramos detrás de un púlpito para predicar, y si somos totalmente sinceros con nosotros mismos, nos damos cuenta que para semejante tarea no estamos preparados lo suficiente. Además, las debilidades y los fracasos personales solo revelan que se requiere mucho más que la fuerza humana para poder ser un ministro efectivo. Si somos honestos, entonces debemos admitir que frecuentemente nos sentimos desnudos e inefectivos. La solución descansa en el poder de Dios obrando en y a través de nosotros.

El ministro que no admite que en sus fuerzas no puede hacer nada que valga la pena, puede ser llevado por Dios a un punto en el cual dolorosamente tiene que reconocer que sin Dios no puede hacer nada. Solamente debemos recordar a Moisés cuando quiso ayudar a salvar a su pueblo en sus propias fuerzas. Él tuvo que reconocer que así nunca iba a poder liberar al pueblo del oprobio. Recordemos también a Pedro en su intento por proteger a Jesús - al final terminó negándolo. Gracias a Dios, éstos hombres aprendieron la lección y a pesar de sus fallas Dios los restauró, educó y preparó para ser hombres que cumplieron su llamado con éxito.

Si queremos ministrar con poder no podemos dejar a un lado la experiencia de la gracia de Dios. Debemos llegar a vivir la realidad de la dependencia de Dios en todo momento, declarar constantemente nuestra propia bancarrota, y estar en manos de la gracia y de la misericordia de Dios. Esa gracia tiene muchas caras: salvación por gracia, recibir el perdón no merecido, vivir el favor de Dios en el cumplimiento de nuestras tareas, experimentar la presencia de Dios, ver las bendiciones y la ayuda de Dios en nuestra vida en todo momento, etc. (2Tim.1:9-10 / Ef.2:4-6 / 2Cor.9:5 / 1Cor.15:10).
  • La fuerza de Dios:
Para poder cumplir con la tarea encomendada es necesario tener otro poder - estamos hablando del poder de Dios. Pablo le dice a Timoteo que se fortalezca en la gracia que hay en Cristo Jesús (2Tim.2:1). En Ef.6:10 enseña Pablo que nos debemos fortalecer en el Señor y en el poder de su fuerza para poder enfrentar al enemigo con sus acechanzas. David se fortaleció en el Señor su Dios (1Sam.30:6). Jesús envió a sus discípulos a ser testigos y a hacer discípulos a todas las naciones, pero también es Él quien da el poder y la  autoridad para poder ser exitosos en esta tarea (Mt.28:18-20 / Hch.1:8). Dios es la fuente de nuestro poder.

‘Fortalécete’
La palabra ‘fortalécete’, usada acá en 2Tim.2:1, significa empoderar o tener fuerza (Diccionario Strong) y está relacionada con la palabra 'dunamis' que aparece en Hch.1:8. 'Dunamis' significa igualmente fuerza. Además tiene la idea de poder milagroso (Rom.15:19) (Diccionario Strong). 

¿Cómo podemos ser entonces fuertes en el Señor para poder enfrentar los retos de la vida y del ministerio con éxito? Partiendo de las citas bíblicas arriba mencionadas podemos aprender algunas lecciones de cómo es que nosotros podemos ser fuertes en el Señor:
  • Para ser fuertes en el Señor requerimos ante todo del poder del Espíritu Santo. En este caso estamos hablando del bautismo en el Espíritu Santo, el ser revestidos de poder (Hch.1:8 / Rom.15:19 / Lc.24:46-49 - investidos: vestirse, ponerse un vestido). El Espíritu Santo nos ha sido dado para que esté EN nosotros (Jn.14:15-17  / Rom.8:9 / 1Cor.3:16), SOBRE nosotros (Hch.10:44-47 / Hch.19:5-6 / Lc.24:46-49)  y CON nosotros (Jn.14:15-17 / Vers.17 - con: estar al lado / Hch.10:38).
    • Para mantenernos llenos del Espíritu Santo nos recomienda Pablo en Ef.5:18-21 que dejemos a un lado la vida desordenada (el pecado siempre  entristece al Espíritu Santo y de poder - Ef.4:30),
    • que nos dediquemos a practicar la disciplina cristiana de la alabanza y la  adoración a Dios
    • y que nos dediquemos igualmente a la comunión sana con otros creyentes.  Es en esa dinámica de las disciplinas cristianas que permanecemos llenos con el Espíritu Santo.
    • Fue en medio de la ministración a Dios, de parte de los líderes de la iglesia de Antioquía, que el Espíritu Santo habló (Hch.13:1-3) y cuando Pablo y Silas en la cárcel alababan a Dios las cadenas fueron rotas por el poder de Dios y toda una familia llegó a conocer a Jesucristo como su Salvador (Hch.16:25).
  • Cuando confiamos en la gracia de Dios se manifiesta el poder de Dios en y a través de nosotros, esto, a pesar de las debilidades que podamos tener o experimentar. Se trata de aceptar los límites que tenemos y confiar totalmente en la gracia, es en ese momento de dependencia que el poder de Dios se manifiesta a través de nosotros (2Cor.12:8-9 / 2Cor.13:4 / Gal.3:5).
El reino de Dios es de los pobres en espíritu (Mt.5:3 / Isa.57:15), de aquellos que reconocen su propia bancarrota y confían plenamente en Dios. Sin Dios no podemos hacer nada.
    • El éxito de Jesús era el resultado de la gracia de Dios en y sobre su vida (Lc.2:40 / Jn.1:14).
    • Los apóstoles testificaban de la resurrección de Cristo con poder porque la gracia de Dios estaba con ellos (Hch.4:33). No eran sus títulos ni posiciones ni misteriosos métodos los que los hacían aptos para ese ministerio que tanto nos impresionan, era la gracia de Dios sobre sus vidas.
      • Esteban fue un hombre que Dios grandemente usó. Pero de él se dice que era un hombre lleno de la gracia de Dios y de poder (Hch.6:8). Los milagros no ocurrían porque usaba el agua del Jordán o el aceite de oliva de Israel. Era la gracia de Dios y Su poder que obraban a través de éste hombre. La gracia de Dios y el poder van de la mano. Esteban dependía totalmente de Dios. Esteban veía esos milagros en su ministerio porque Dios le daba la mano.
      • Pablo muy bien sabía que el ministerio y su éxito era un asunto de la gracia de Dios (Rom.1:5). El llamado es un gesto de bondad de parte de Dios, y para que el ministerio dado a nosotros produzca el fruto que Dios espera, entonces Dios nos debe dar la mano - extender gracia. Tampoco estamos en el ministerio porque somos mejores que el resto de los creyentes – es pura gracia, es un privilegio poder servir juntamente con Dios. Si Dios hace cosas grandes a través de nosotros no es por nosotros mismos, sino porque su gracia nos acompaña y nos da el privilegio de ser instrumentos Suyos.
Pablo entendía claramente que la fuente de su poder era la gracia de  Dios (1Tim.1:15-16) – la gracia lo salvó, la gracia lo restauró, la gracia lo envió, la gracia lo empoderó, la gracia lo sostuvo, etc.

Pablo quería ser librado de aquel aguijón en la carne, pero a pesar de sus oraciones Dios no le ‘solucionó’ el problema. Más bien leemos que Dios iba a permitir que el poder de Dios se manifestara a través de este apóstol en su debilidad (2Cor.12:9). Pablo sabía lo que significa ser fortalecido por la gracia que hay en Cristo Jesús. Dios es quien provee (y no solo debemos pensar en dinero) todo lo necesario para que el ministro pueda hacer su ministerio en el lugar en el que Dios lo ha puesto (2Cor.9:8-11 / Rom.12:6).

Y lo que Dios nos da, eso nos lo da por gracia – recuerde el llamado es por gracia, el ministerio y su impacto es por gracia, etc. Si estoy orando por un enfermo no es mi título, ni mi fórmula ni mi experiencia la que va a motivar a Dios a actuar poderosamente a través de mí. 
Igual se aplica esto al momento que predicamos o hacemos cualquier otra cosa para el Señor. A veces pensamos que si Dios actuó a través de mí es porque soy o hice algo especial. Recordemos que es por gracia que Dios nos usa. Eso nos debe dar confianza para seguir haciendo lo que Dios nos llamó hacer. No es por lo grande que nosotros seamos, sino por lo grande que es Él.
      • Pedro y Santiago nos dicen claramente que Dios resiste al orgulloso, pero le da gracia a los humildes (Stg.4:6 / 1Pe.5:5). Pedro además nos enseña que debemos crecer en la gracia (2Pe.3:18).
      La gracia experimentada puede y debe ser desarrollada y nutrida. Como dijo alguien: la experiencia constante de gracia es como la labranza en la selva. Gracia inicial es como limpiar un terreno en la selva, pero si no se cuida, pronto volverá a desaparecer por el crecimiento de los arbustos de la selva. Si crecemos en la gracia podemos expandir nuestro territorio. Los arbustos de la selva pueden ser muy bien las obras, las fórmulas, los rituales, nuestras experiencias, nuestros títulos, etc., que fácilmente surgen y ahogan la buena siembra.
La gran tentación que tenemos como líderes es estar satisfechos con la gracia recibida en un momento de la vida y del ministerio. Recibimos gracia para un cierto ministerio y nos sentimos bien en ese nivel. Pero lo cierto es que Dios tiene más para cada uno de nosotros, no podemos dejar de crecer, no importando la edad. Para cada período o etapa de la vida Dios nos quiere dar gracia, igualmente para cada etapa del ministerio. Yo necesito gracia para el ministerio que estoy desarrollando hoy, y mañana Dios me dará más gracia para el ministerio que Dios quiere que desarrolle mañana. Lo importante es que no me quede quieto, sino que crezca en gracia. Cada nueva tarea requiere de más gracia. Debemos crecer en gracia y no solamente volvernos más viejos y resabidos, más bien debemos ser cada vez más dependientes de Dios y desear que Dios extienda Su mano para ayudarnos. Crecer en gracia es ser cada día mejores canales de Su gracia y poder, abrir cada día más espacio a Dios para que Él se manifiesta a través de vasos frágiles.
    • El ministrar desde una posición moldeada por la gracia nos mantiene humildes y nos hace poderosos en Dios.
      • Desde esa dependencia constante de Dios, y entendiendo que es por gracia que estamos donde estamos, podemos ministrar con confianza y sin vergüenza como Dios manda. Es la gracia la que nos autoriza, después de una semana de posibles fracasos (no estamos hablando de ciertos pecados que sí descalifican a un pastor de estar predicando), a pararnos el domingo detrás del púlpito y entregar un mensaje de vida. Si una cierta medida de justicia o santidad es un prerrequisito para predicar el domingo, la mayoría de los púlpitos deberían estar entonces vacíos. No se trata de negar nuestros pecados. Si los hay debemos arrepentirnos. El ministro debe aprender a buscar el trono de gracia (Hebr.4:16) y desde esa dinámica de pedir y recibir perdón entonces ministrar con gracia la Verdad de la Biblia.
      • En estos tiempos en los que la iglesia sufre de ‘titulitis’, de tener celebridades como predicadores, y de tener creyentes que comparan los diferentes programas de una iglesia, es tiempo que retomemos las cosas simples proporcionadas por la gracia de Dios, abrazadas por la fe y que tengan el sello de Cristo. Como ministros de Dios debemos renovar nuestra dependencia de él a diario. No solo necesitábamos la gracia cuando nos convertimos o cuando comenzamos el ministerio, también ahora y siempre dependemos de la gracia de Dios - de la mano que Dios nos extiende. Solamente si experimentamos a diario la gracia de Dios es que podemos de verdad comunicar la verdad con gracia y con poder, y de tal manera que la gente nos crea.
    • IMPORTANTE NOTAR: La gracia no es una gracia para hacer lo que se nos da la gana, creyendo que podemos abusar de la gracia de Dios y que podemos pecar como se nos dé la gana. La Biblia es clara en decirnos que la gracia nos lleva a disciplinarnos en la vida y a vivir una vida como Dios manda (Tit.2.11-14). La vivencia de la gracia nos lleva a santificarnos para así ser vasos de honra y no de deshonra (2Tim.2:20-21).
    • Otro asunto importante que se debe considerar es el que observamos en Hch.8:18. No podemos comprar con dinero las bendiciones y el poder de Dios. La ‘simonía’, como se le llama al proceder de Simón, es el deseo de tener la vida, el poder de Dios y Sus promesas sin someter la vida a Cristo. La ‘simonía’ es tratar de obtener algo de Dios con un poco de plata. Se dice de Simón que era alguien aparentemente grande (Hch.8:10), pero tuvo que reconocer no tener el verdadero poder. El camino al verdadero poder lo describe Pedro cuando le dice a Simón que debe más bien arrepentirse y creer en el Señor Jesús. No podemos comprar la salvación, ni la sanidad, ni la prosperidad, ni el poder de Dios ni podemos ofrecer salvación, sanidad o poder por plata (2Re.5:15-16 / Mt.10:8 / 1Tim.6:5). El ser generosos a raíz de nuestra entrega a Dios y ver las bendiciones que después se desprenden de ese actuar cristiano maduro es otro asunto muy diferente a la expectativa de Simón.
  • Pablo ora para que los creyentes sean fortalecidos en el hombre interior por medio del poder del Espíritu Santo (Ef.3:16 / Col.1:9-11). Para poder andar fortalecidos en el poder de Dios la oración es una clave. Podemos orar que el Señor nos fortalezca y que seamos investidos constantemente del poder de Dios (Lc.11:9-13).
  • Incremento del poder viene después de haber resistido firmemente al diablo (Lc.4:1-14). Jesús fue llevado lleno del Espíritu Santo al desierto. Allí fue tentado, pero no se dejó vencer en ningún momento. Después de pasar la prueba regresó a Galilea en el poder del Espíritu. Vemos la siguiente secuencia: lleno - prueba -  incremento de poder en el Espíritu Santo. Tendemos a evitar los sufrimientos y las pruebas, sin embargo si las enfrentamos con la ayuda de Dios, confiando en la gracia de Dios y teniendo la actitud correcta, saldremos experimentando una mayor dimensión del poder del Espíritu Santo. Las dificultades vistas desde la perspectiva de Dios no están pensadas para destruirnos, más bien ocurren para hacernos más fuertes y para que fluya más poder a través de nuestras vidas (Stg.1:2-4 / Rom.5:3-4  / 1Pe.1:6-8).

ASIMILANDO (2 Timoteo 3:16-17)

[1] ¿Qué lecciones aprendió durante este estudio? Anote máximo tres lecciones aprendidas. ¿Qué escuchó que Dios le impresionaba, hablaba durante esta sesión?

[2] ¿Qué pasos va a tomar para ejecutar lo aprendido? Sea específico. ¿Cómo y cuándo va a comenzar con la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿A quién le va a rendir cuentas acerca del proceso de ejecución de las lecciones?

[3] ¿Cuáles desafíos cree usted que va a enfrentar en la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿Qué cosas ve usted como favorables para la aplicación de las lecciones?

[4] ¿Con quién va a compartir lo aprendido en esta lección? ¿Cuándo le compartirá?

[5] Anote a continuación una petición de oración relacionada con la sesión y la lección. Comparta con otros su petición y permita que ellos oren con usted.

martes, 30 de abril de 2019

toalla y vasija con agua en la mano


"Les di mi ejemplo para que lo sigan. Hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes" (Jn.13:15) NTV

Jesús nos da ejemplo acerca del servir humildemente a quien lo requiere (Jn.13:15). Las viudas que lavaron los pies de los santos son alabadas por dicha actitud de servicio y de sincera atención al prójimo - esta es, según la Biblia, una de las características de la hospitalidad (1Tim.5:10 / Gn.18:4 / Gn.24:32 / Lc.7:38-44).

Según el Evangelio de Lucas, fue en el entorno de la última Cena que los discípulos discutían acerca de quién es el más grande entre ellos. Aun a la vista de lo que Jesús iba a enfrentar sus hombres peleaban por puestos de honor y títulos, y no estaban dispuestos a agacharse para suplir la ausencia del esclavo que culturalmente se disponía para atender a los que entraban en una casa después de haber recorrido las polvorientas calles. Jesús remedió la situación con una acción sencilla. El Maestro no se cree tan importante como para no agacharse y servir humildemente (Lc.22:24).

La verdadera grandeza es solo una: el servicio. Esto nos debe llevar a la reflexión. En la iglesia hay tanta pelea por puestos, por la dignidad, por el honor, y nos sentimos ofendidos si no nos atienden como deseamos o porque no se nos da el tal reconocimiento que creemos que merecemos por el puesto que tenemos en la sociedad o en la iglesia. Nos sentimos ofendidos porque otro fue elegido para un puesto que tanto deseábamos, nos sentimos resentidos porque nos quitan un puesto y cuando nos ofrecen uno de aparente menor importancia. Nos da rabia cuando nos olvidan. ¡CUIDADO! - Cuando nos sentimos tentados a reclamar derechos y a justificar nuestra pataleta, cuando creemos que debemos ser tenidos en alto y ser reconocidos o cuando queremos que todo el mundo nos sirva, entonces es bueno recordar el ejemplo del MAESTRO con la toalla en la mano y un recipiente con agua listo a lavar los pies de Sus discípulos. Esto lo hizo VERDADERO REY.

"Dondequiera que se reconoce a Dios, la humanidad también se cultiva; pero cuando los hombres se oprimen y se engañan unos a otros, uno puede concluir que el temor de Dios se ha extinguido (Juan Calvino)
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domingo, 3 de junio de 2018

Consolados para Consolar

"Toda la alabanza sea para Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo. Dios  es nuestro Padre misericordioso y la fuente de todo consuelo. Él nos consuela en todas nuestras dificultades para que nosotros  podamos consolar a otros. Cuando otros pasen por dificultades, podremos  ofrecerles el mismo consuelo que Dios nos ha dado a nosotros. Pues, cuanto más sufrimos por Cristo, tanto más Dios nos colmará de su consuelo por medio de Cristo. Aun cuando estamos abrumados por dificultades, ¡es para el consuelo y la salvación de ustedes! Pues, cuando nosotros somos consolados, ciertamente los consolaremos a ustedes. Entonces pueden soportar con paciencia los mismos sufrimientos que nosotros" (2Cor.1:3-6) NTV

El apóstol Pablo nos está recordando que Dios no nos ayuda en tiempos difíciles para que solamente nosotros seamos bendecidos, y para que luego acaparemos lo que Él nos ha dado. El nos bendice para que a la final nosotros podamos también consolar a otros.

1. Así como los sufrimientos de Jesús llegaron a ser nuestro consuelo - ya que por ellos Él nos puede extender misericordia, perdón, consuelo, vida -, nuestros sufrimientos y el consuelo recibido de Dios llegan a ser una herramienta para consolar a otros. Jesús es nuestro modelo quien a través de Sus sufrimientos puede extendernos bendiciones, nos consuela y da esperanza de vida.

2. El consuelo que recibimos / experimentamos viene de nuestro Dios, del Padre misericordioso, por medio de Cristo. Es un consuelo que nosotros no nos ganamos o merecemos. Es un consuelo que recibimos totalmente gratis. No puede ser que nosotros recibamos este tipo de consuelo inmerecido y no compartamos con otros lo recibido de Dios - lo recibido de manera gratuita lo debemos dar de manera gratuita. (CONSIDERACIÓN ADICIONAL: Es terrible si creemos que podemos comprar las bendiciones de Dios o si creemos que se pueden ofrecer por dinero).

3. "Hay más bendición en dar que en recibir" (Hch.20:35)​ NTV. Si el ser consolados es solamente para nuestro bien personal, entonces llegamos a ser como el mar muerto en el que le entra agua pero no sale y por eso el 'mar muerto' es muerto y salado y no tiene vida. No podemos embotellar las misericordias recibidas de Dios y creer que solo son para nosotros personalmente. La bendición y el gozo se completan en la vida de un creyente cristiano al recibir el consuelo y al darlo libremente a otros.

4. El propósito de los sufrimientos es el de ser preparados, formados, capacitados para consolar a otros. Los sufrimientos llegan a ser parte importante de la vida de un creyente, y en especial de un líder, que quiere servir como Jesús lo hizo​. Si en medio de sufrimientos soy consolado por Dios (recuerde que Él es la fuente de toda consolación), entonces puedo consolar a otros y ayudarles a que no pierdan la esperanza de su salvación. Recuerde que sufrimientos pueden ser tan abrumadores que a la final apagan toda esperanza, y la fe en Dios sufre - la gente entonces es tentada a dejar el camino de Dios. Dios permite que seamos afligidos para que seamos consolados a través de su misericordia y así podamos consolar a otros; y con esa consolación recibida y ahora compartida fortalecer entonces a otros creyentes para que perseveren en su fe y en su caminar con Cristo.

APLICACIÓN:
¿Ha usted alguna vez vivido una temporada en la que Dios te consoló de manera especial? ¿Cómo te consoló Dios en esos momentos y cómo manifestó Dios Su poder en su vida? Explique

¿A quién puede compartirle durante esta semana lo que Dios hizo en su vida y de cómo El le consoló en medio de dificultades? ¿Hubo alguna cita bíblica en especial que Dios uso para fortalecer su fe y que usted ahora pueda usar para consolar a otro?

miércoles, 16 de mayo de 2018

El enfoque ministerial bíblico - la gente



“Jesús estaba enseñando en una de las sinagogas un día de reposo, y había allí una mujer que durante dieciocho años había tenido una enfermedad  causada por un espíritu; estaba encorvada, y de ninguna manera se podía enderezar. Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, has quedado libre de tu enfermedad. Y puso las manos sobre ella, y al instante se enderezó y glorificaba a Dios. Pero el oficial de la sinagoga, indignado porque Jesús había sanado en día de reposo,  reaccionó diciendo a la multitud: Hay seis días en los cuales se debe trabajar; venid, pues, en  esos días y sed sanados, y no en día de reposo. Entonces el Señor le respondió, y dijo: Hipócritas, ¿no desata cada uno de vosotros  su buey o su asno del pesebre en día de reposo y lo lleva a beber? Y ésta, que es hija de Abraham, a la que Satanás ha tenido atada durante dieciocho  largos años, ¿no debía ser libertada de esta ligadura en día de reposo? Y al decir El esto, todos sus adversarios se avergonzaban, pero toda la multitud se  regocijaba por todas las cosas gloriosas hechas por El. ”. (Lc.13:10-17) NTV.

Mt.6:19-20 / Mt.19:21 / Hebr.10:34 / Hebr.11:24-26 / Job 31:24 / Lc.12:21

Dios es quien nos ha elegido o seleccionado para ser Sus hijos y Sus servidores, Él es quien ha estado detrás de nosotros, Él es quien primero ha invertido en nosotros y nos llama a ser parte de la familia de Dios, pero también nos llama a ser parte del equipo que cumple con la gran comisión plasmada en Mt.28:18-20. 

Cuando Jesús llamó a Sus primeros discípulos les dijo que le siguieran porque Él iba a hacer de ellos pescadores de hombres (Mt.4:19 /  Mr.1:17 / Lc.5:10-11 / 1Cor.9:20-22). El plan de hacer de Sus discípulos personas que son pescadores de hombres radica en la visión de Dios y en su cumplimiento, la visión de poblar el  cielo con gente de toda nación, lengua y tribu que adora al único verdadero Dios (Apoc.5:8-14 /  Apoc.7:9-10 / Rom.11:25). 

La cita de Jn.15:16 nos dice que Jesús nos ha encargado que  vayamos y traigamos frutos duraderos. El encargo tiene como fin unos resultados con aspecto trascendental, frutos con valor eterno en contraposición a lo temporal y perecedero. Traer este  tipo de frutos es una marca de un verdadero discípulo de Cristo y, además, son éstos los frutos que dan gloria al Padre en el cielo (Jn.15:8). Claro que surge inmediatamente la pregunta: ¿cuáles  son los frutos que permanecen?

En uno de mis viajes a Guatemala estuve hospedado en la vieja capital Antigua que fue impactada  en 1976 por un terremoto. En un paseo por la ciudad observé una ruina de lo que fue en su  momento una iglesia grande y que fue destruida en aquel episodio trágico. En el pasado esta iglesia debió haber sido una construcción impresionante, pero ahora, después del terremoto, solo quedaban las ruinas de la misma. En esa vieja edificación, en su momento, se había invertido mucho dinero, esfuerzo y tiempo y después de semejante tragedia no quedó sino el recuerdo. No  quiero dar la impresión de que no se requiera de ciertas edificaciones para ciertos propósitos en la vida; sin embargo tenemos que admitir que hay cosas en la vida en las que invertimos esfuerzo, dinero y tiempo, que al final no representan frutos duraderos. Cuando perdemos el enfoque de lo que vale a largo plazo o de lo que es verdaderamente trascendental, entonces nos podemos hallar invirtiendo en el lugar equivocado y de un momento a otro perderlo todo. La iglesia tiene que  cuidarse de no invertir en el lugar y en las cosas equivocadas, en cosas que no representan, a la  luz de la eternidad, frutos duraderos.

EL EJEMPLO DE JESÚS:

El ejemplo de Jesús en Su ministerio. El preparó a Sus discípulos para ser pescadores de hombres y no constructores de monumentos y mucho menos monumentos para sí mismos (Mr.3:14-15 / Mt.4:19 / 1Sam.15:12). Jesús siempre vivía enfocado en el  ministerio a la gente (Mt.9:35-38 / Mt.14:14 / Mt.15:32 / Hebr.4:15). Dios ama a la gente y por eso dio Su vida en rescate por el mundo (Jn.3:16 / 1Tim.2:1-4). Al final, envió a  Sus discípulos al mundo a hacer discípulos (Mt.28:18-20). La visión de Dios es gente y no necesariamente edificios o programas:
  • Jesús le ministró a la gente y a sus necesidades (Mt.9:35). El recorría ciudades y aldeas (salía a ver dónde estaba la gente) y enseñaba y predicaba el Evangelio. Además, sanaba a los enfermos y liberaba a los oprimidos por el diablo. La predicación del Reino de Dios estaba acompañada de las  manifestaciones del poder de Dios.
  • El vio a la gente que tenía que ser alcanzada (Mt.9:36 / Jn.4:34-38). Jesús vio a este mundo como un campo listo para la cosecha. El reconocía cual era la verdadera necesidad de la gente. Jesús reconocía que había mucho trabajo. La gente tiene que ser alcanzada, de otra manera se pierde la cosecha. Jesús consideraba las reglas humanas, los legalismos y las estructuras religiosas rígidas como un impedimento para alcanzar a la gente y ministrarles con Su gracia, misericordia, amor y poder - por eso criticaba a los fariseos (Lc.13:10-17).
  • Jesús tenía compasión divina por los perdidos (Mt.9:36 / Mt.14:14 / Mt.15:32  / Hebr.4:15) porque andaban como ovejas sin pastor. Con eso identifica Jesús el corazón del problema – no tenían quien los guiara. Y recordemos que para encontrar las ovejas perdidas hay que salir y encontrarlas. Y solo gente puede ganar a gente para el Reino de Dios.
  • En Mt.9:35-38 nos lleva Jesús a ver la gran necesidad entre la gente y las grandes oportunidades que existen para ganar gente para el reino de Dios. Asimismo nos revela el secreto para poder ayudar a esta gente necesitada. Lo que se necesita son OBREROS. Obreros es gente formada y entrenada para alcanzar a la gente. La cosecha no la puede recoger una sola persona, es necesario entrenar y liberar gente al ministerio. Jesús muestra la necesidad más profunda y nos involucra en el proceso de proveer obreros para la mies. Estos obreros  están en la iglesia local y deben ser preparados para que puedan ser enviados a  hacer la obra del ministerio (Ef.4:10-16 / 2Tim.2:2).
  • Jesús pasó más mucho tiempo acercándose a la gente y hablando con ella. El Señor Jesús no estaba obsesionado por Sus tareas o metas, a pesar de que sabía que sólo tenía tres años para entrenar a doce hombres que siguieran con el movimiento religioso que iba a transformar al mundo. El modelo de nuestro Señor era  seguir vendando heridas, aun hallándose en medio de una insoportable presión por cumplir con Sus tareas y metas (Col.1:28-29).1

EL ENFOQUE DEL APÓSTOL PABLO:

El apóstol Pablo tenía muy claro lo que debía ser el enfoque en su vida y en su ministerio, él estaba concentrado en producir frutos espirituales invirtiendo en la gente (Rom.1:13 / 1Tes.1:9-10 / 2Tim.4:17 / Hch.21:19 1Cor.9:2 / 2Cor.10:13-16), él entendía  claramente cuál había sido su llamado (1Cor.3:9 / Filp.2:19-21), él quería ver en todo momento  vidas cambiadas por el poder del Evangelio de Cristo (Col.1:6 / Col.1:10 / Gal.4:19 / Filp.4:17),  él sabía que esos son los frutos que traen gloria a Dios (Filp.1:11 / Ef.1:12-14).

El llamado de Pablo a Timoteo. El entrenamiento y la multiplicación de líderes es para tocar a la gente y hacer de ellas las personas que llegan a ser lo que Dios quiere que sean (1Tim.2:1-4 / 2Tim.2:2 / Gal.4:19 / 2Cor.3:18).

LA ENSEÑANZA DEL APÓSTOL PEDRO:

Pedro entendía claramente que la gente es la iglesia y la iglesia es la gente (1Pe.2:5). El templo que se está construyendo en el Nuevo Testamento no es un templo hecho con piedras sino con gente. La gente perteneciente a Jesús es llamada por Pedro: piedras vivas. Ese es el templo espiritual del Nuevo Testamento que se llama ‘la iglesia’. 
La iglesia en general es además un sacerdocio santo llamado a ofrecer sacrificios  espirituales y aceptables delante de Dios (1Cor.3:16 / 1Cor.6:19 / 2Cor.6:16 / Ef.2:20-22 / Hebr.3:6). 
En este templo espiritual Jesús es la Piedra angular, aquella que da la referencia para todo el templo y Él es la Piedra que lo une todo. Jesús es quien da las pautas en esta edificación espiritual (Ef.2:20). Leemos, además, que Cristo es el  Fundamento (1Cor.3:9-11). 
Jesucristo da dones a la iglesia para que ésta sea capacitada, para que se edifique al servirse mutuamente como Dios lo desea y para que lleguemos a ser gente cambiada a la imagen de Cristo (Ef.4:10-16). 

LA TAREA DE LA IGLESIA:

Al fin de cuentas, el invertir en la gente es a lo que Dios nos ha llamado (Mt.28:18-20 / Mt.9:35-38).
La iglesia, definitivamente, no es un edificio de piedras o de madera. Nosotros no ‘vamos a la iglesia’, nosotros somos la  iglesia (Hch.17:24). A veces mostramos cierta reverencia o nos comportamos de cierta  manera en ciertos lugares que llamamos ‘iglesia’, pero a la vez tratamos muy mal a aquellos que de verdad son la iglesia de Dios.
  • El propósito de los ministerios en la iglesia. Los líderes y los ministerios en la iglesia existen para invertir en la superación personal y espiritual de los creyentes, para capacitar  a la gente y, para que la gente cumpla con los planes de Dios en ellos y con ellos: Ef.4:11-16. Existe una gran necesidad de dar permiso a los creyentes en una iglesia para ministrar como Jesús quiere que ellos sirvan y no levantar barreras que restrinjan indebidamente el ministerio de toda la iglesia.
Los líderes en una iglesia están llamados a preparar al pueblo de Dios para que éste crezca, sea cada día más como Jesús y sea capacitado y liberado para hacer la obra del ministerio, escuchando la voz de Dios, sanando a los enfermos, echando fuera demonios y predicando el Evangelio de Jesucristo  (Mt.10:1-8 / Mr.16:18 / Hch.4:9-10). 
Este es el tipo de gente que todo líder debe estar levantando y multiplicando; se trata de levantar gente que está totalmente comprometida a  ser cada día más como Jesús a ser movilizada para cumplir la misión restauradora y  multiplicadora de Jesús en este mundo.
  • La verdad arriba presentada, nos lleva a concluir que el ministerio de la iglesia es en primer lugar  un ministerio a la gente y es un ministerio de la gente entre sí. Esta verdad tiene conclusiones muy  prácticas. Esto significa que en la práctica todo ministerio, esfuerzo, energía, inversión, etc., que  se hace en el marco de la vida de la iglesia, es primeramente un esfuerzo hacia la gente y para la  cosecha.
Todos los creyentes cristianos deben participar en la cosecha de almas. La idea y el enfoque de fondo en cuanto al ministerio de los líderes en una iglesia es el de invertir en la gente, ayudándoles a ser más como Jesús y a hacer lo que Jesús hizo (Ef.4:10-16). 
Como líderes no podemos estar solo preocupados porque nuestros presupuestos cuadren o porque los números de asistencia sean los esperados, o porque se cumplan ciertas reglas (Lc.13:10-17). Más bien y sobre todo debemos recordar que Jesucristo murió y resucitó para salvar a los perdidos y que nos llamó a nosotros a buscar a esos perdidos, desdichados y sin esperanza humana, para que sean ganados para Cristo y que todo creyente llegue a ser todo lo que Dios quiere que sea  (Mt.9:35-38 / Mt.10:6 / 1Tim.2:1-4 / Gal.4:19 / Ef.4:10-16). 
Dios quiere ver el cielo poblado con gente rescatada por Jesucristo y que adora al único verdadero Dios (Apoc.5:8-14 /  Apoc.7:9-10).

El verdadero trabajo de la obra del ministerio no es llevar a que se cumpla con el trabajo, sino a que se utilice el trabajo para alistar a la gente. El rendimiento es secundario. Todos los eventos y actividades de nuestra iglesia son una oportunidad para que el discipulado y el entrenamiento se enfoquen en un ser humano.2

TRABAJO EN GRUPO:
  • Anote a continuación tres lecciones o verdades que ha aprendido en esta sesión. Comparta cada una de las lecciones con su grupo y explique por qué le son importantes para usted:
  • ¿Qué elementos, dinámicas, entendimientos, entrenamientos, acciones, etc. deben implementarse para que la iglesia sea una iglesia enfocada hacia afuera y hacia a la gente? ¿Cuáles son los desafíos para llegar a ser una iglesia enfocada hacia afuera y hacia la gente?
  • ¿Cuán importante es que la iglesia conozca las verdaderas necesidades de la comunidad en la que se encuentra? ¿Por qué es esto importante en el contexto de esta lección?
  • ¿Hay alguna cosa que usted debe corregir en su vida? ¿Algún pecado del cual debe arrepentirse? ¿Hay algo que usted puede implementar en su vida y ministerio a fin de cumplir con el llamado de Dios?  Aclare:
  • ¿Qué pasos o decisiones debe tomar para corregir una visión equivocada del ministerio?  ¿Qué cosas puede corregir en su comportamiento, visión, entendimiento, preparación como miembro del Cuerpo de Cristo (la Iglesia) para avanzar en el cumplimiento de la gran comisión?
  • Anote a continuación una oración a Dios que incluya lo arriba aprendido y anotado. Sea específico en sus oraciones:
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