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jueves, 9 de abril de 2020

intercambio de coronas


"Y tejiendo una corona de espinas, la pusieron sobre Su cabeza, y una caña en Su mano derecha; y arrodillándose delante de Él, le hacían burla, diciendo: «¡Salve, Rey de los judíos!»" 
(Mt.27:29) NBLA

Jesús recibió la corona de espinos, aquella corona que representaba la maldición, la separación, la tierra infértil, el castigo, la muerte (Gn.3:18 / Juec.8:7,16 / Prov.22:5 / Is.5:6 / Is.7:23 / Oseas 10:8 / Mt.7:16 / Mt.13:7,22 / Hebr.6:8). Los soldados romanos pusieron sobre la cabeza de Jesús aquella corona de espinos para humillarlo y despreciarlo. Ellos se burlaron de Él y lo rechazaron. 

Jesús cargaba en ese momento la maldición que había sido generada por el pecado de los humanos. El no tenía por qué llevar esa corona. Pilato daba testimonio de que no había encontrado nada malo en Él (Mt.27:24). No, ese no era el camino para el verdadero Rey. Jesús NO ERA CULPABLE. 

Sin embargo, Él permitió que lo coronaran con aquella corona de maldición con la cual el hombre (yo) debía ser coronado. Él lo hizo para podernos coronar con justicia y vida. Él cargó con la maldición para que nosotros pudiéramos recibir la bendición de Dios: "Pero Cristo nos ha rescatado de la maldición dictada en la ley. Cuando fue colgado en la cruz, cargó sobre sí la maldición de nuestras fechorías. Pues está escrito: «Maldito todo el que es colgado en un madero». Mediante Cristo Jesús, Dios bendijo a los gentiles con la misma bendición que le prometió a Abraham, a fin de que los creyentes pudiéramos recibir por medio de la fe al Espíritu Santo prometido" (Gal.3:13-14) NTV.

"Fue despreciado y desechado de los hombres, Varón de dolores y experimentado en aflicción; Y como uno de quien los hombres esconden el rostro, Fue despreciado, y no lo estimamos. Ciertamente Él llevó nuestras enfermedades, Y cargó con nuestros dolores. Con todo, nosotros lo tuvimos por azotado, Por herido de Dios y afligido. Pero Él fue herido por nuestras transgresiones, Molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre Él, Y por Sus heridas hemos sido sanados" (Is.53:3-5) NBLA.

Todo deportista compite esforzándose para recibir una corona. Esa corona, aunque pasajera y corruptible, representa honor y respeto (1Cor.9:25). El apóstol Pablo decía de los Filipenses y de los Tesalonicenses que eran su corona, el fruto de la labor en el nombre de Jesús; eso representaba para el apóstol gozo y satisfacción verdadera. De hecho, el anota diciendo que ellos son su corona de gloria. Pablo ya no andaba jactándose de las maldades que hacía. Ahora su vida era fructífera llevando a otros al conocimiento de la verdad y a la conexión con Dios (Filp.4:1 / 1Tes.2:19). 

También leemos de la corona de Justicia que Dios entregará a todos los que aman Su venida (2Tim.4:8 - Rom.3:25-26 / Rom.6 / Ef.6:14 / 2Cor.5:21). Santiago y Juan nos hablan de la corona de vida que recibiremos si perseveramos en la prueba. Esa corona es una promesa de Dios para todos los que le siguen fielmente y le aman hasta el final (Stg.1:12 / Apoc.2:10 - Jn.5:24-26 / Jn.3:15 / Jn.6:35). Pedro nos recuerda que a diferencia de la corona corruptible que recibe un atleta, la corona que reciben los seguidores de Cristo es una corona inmarcesible (1Pe.5:4). Jesús tomó la corona de muerte que nosotros merecíamos para darnos la corona de vida, de vida eterna.

Con la corona de espinos Jesús parece derrotado, pero ese no es el final. El Cordero de Dios vencerá, porque Él es el Señor de señores y el Rey de reyes, y los que están con Él son llamados, escogidos y fieles (Apoc.17:14 / Apoc.19:16). Él es el Alfa y la Omega, el Primero y el Último, el Principio y el Fin (Apoc.22:13). A Él sea toda la gloria, la honra y el poder: "Y oí decir a toda cosa creada que está en el cielo, sobre la tierra, debajo de la tierra y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay: «Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el dominio por los siglos de los siglos»" (Apoc.5:13) NBLA.

'PADRE CELESTIAL, 
CUAN AGRADECIDO estoy de que Jesús cargara esa corona de maldición para liberarme de toda maldición - una vez y por siempre. Todo lo hizo por amor. 
TE ENTREGO toda mi vida marcada de fracasos, de desobediencia, de rechazo, de sentimientos de inferioridad, de odio y venganza. ¡Perdóname Señor!
GRACIAS que Jesús cargó sobre sí la maldición y se hizo maldición para que yo ahora pueda ser liberado de las consecuencias del pecado y vivir una vida bajo la bendición de Dios. 
LIBÉRAME SEÑOR de toda maldición, de toda posible influencia mala y de cualquier sombra oscura que quiera sofocar la vida plena en Ti - lo pido en el nombre de Jesús. 
AHORA ME ENTREGO a Ti y decido obedecerte de todo corazón, todos los días. Deseo vivir bajo Tu bendición cuando estoy en casa y cuando estoy por fuera de casa.
GRACIAS SEÑOR por la cruz y las bendiciones que de ella se desprenden a mi favor. ¡GRACIAS!



ASIMILANDO (2 Timoteo 3:16-17)

[1] ¿Qué lecciones aprendió durante este estudio? ¿Qué escuchó que Dios le impresionaba o hablaba durante este estudio?

[2] ¿Qué pasos va a tomar para ejecutar lo aprendido? Sea específico. ¿Cuándo va a comenzar con la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿A quién le va a rendir cuentas acerca del proceso de ejecución de las lecciones?

[3] ¿Cuáles desafíos cree usted que va a enfrentar en la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿Qué cosas ve usted como favorables para la aplicación de las lecciones?

[4] ¿Con quién va a compartir lo aprendido en esta lección? ¿Cuándo le compartirá?

[5] Anote a continuación una petición de oración relacionada con la sesión y la lección. Comparta con otros su petición y permita que ellos oren con usted.

martes, 30 de enero de 2018

Verdades acerca de la tan gran salvación (Rom.5)

"Por lo tanto, ya que fuimos declarados justos a los ojos de Dios por medio de la fe, tenemos paz con Dios gracias a lo que Jesucristo nuestro Señor hizo por nosotros. Debido a nuestra fe, Cristo nos hizo entrar en este lugar de privilegio inmerecido en el cual ahora permanecemos, y esperamos con confianza y alegría participar de la gloria de Dios. . . . 

jueves, 11 de enero de 2018

El camino hacia la verdadera libertad - arrepentimiento

“En la antigüedad Dios pasó por alto la ignorancia de la gente acerca de estas cosas, pero ahora él manda que todo el mundo en todas partes se arrepienta de sus pecados y vuelva a él”
(Hch.17:30) NTV

El arrepentimiento es la primer condición para entrar en el Reino de Dios.
El primer paso para llegar a ser un cristiano verdadero y un discípulo de Cristo es el arrepentimiento (Mt.3:2 / Mt.4:17 / Lc.13:5 / Mt.6:12 / Hch.2:38).
El mensaje de Juan el Bautista fue claro: El que se arrepiente y ordena su vida con Dios, va a ver las bendiciones de Dios en su vida y va a ser una bendición para el mundo (Mt.3:2.11). Juan el Bautista fue un nuevo profeta con el mensaje de los profetas del Antiguo Testamento (Joel 2:12 / Is.55:7 / Ez.33:11 / Ez.33:15).
Un elemento clave del mensaje de Jesucristo era el arrepentimiento (Mt.4:17 / Mt.12:41 / Mt.21:29:32)
Los apóstoles predicaban el arrepentimiento como primer paso para acercarse a Dios y conectarse con su Salvador (Hch.2:38 / Hch.3:19 / Hch.11:18 / Hch.20:21 / Hch.26:20 / 2Cor.7:10).
El arrepentimiento es un ejercicio que un creyente nunca debe dejar a un lado – cada vez que ve un pecado o un comportamiento que no agrada a Dios debe confesar sus pecados y experimentar el perdón de Dios (1Jn.1:7-9).

Predicación, Conversión, Discípulo

Una vez que los discípulos recibieron el poder del Espíritu Santo salieron a predicar y a anunciar las Buenas Noticias, y por donde iban hacían a otros seguidores del Maestro. El mandato de Cristo se resume en: debían salir y predicar el Evangelio y en hacer discípulos de Cristo en todas las naciones (Hch.1:8 / Mr.16:15-16), y hacer esto hasta el fin de los tiempos (Mt.24:14). El proclamar el Evangelio debe llevar finalmente mucho más allá que solo hacer convertidos, debe llevar a producir discípulos de Cristo – esto significa creyentes que reciben a Jesucristo como su Salvador y que obedecen/ponen en práctica todos los mandamientos que Jesús dio (Mt.28:18-20 / Mt.7:24-29).

viernes, 20 de noviembre de 2015

La Tan Gran Salvación



“Porque hermanos, no queremos que ignoréis acerca de nuestra tribulación que nos sobrevino en Asia; pues fuimos abrumados sobre manera más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que aún perdimos la esperanza de conservar la vida. Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos; el cual nos libró, y nos libra, y en quien esperamos que aún nos librará, de tan gran muerte” (2Cor.1:8-10) RV60



Hch.4:12 / Hch.16:17 / Rom.1:16 / Rom.13:11 / 2Cor.7:10 / Filp.2:12 / 1Tes.5:9 / 2Tes.2:13 / 2Tim.2:10 / Tit.2:11 / Hebr.2:3 / Hebr.5:9 / Hebr.9:28 / 1Pe.1:5 / 1Pe.2:2






El plan de la salvación es tan simple que todos pueden entenderla y experimentar su poder. Solo hay
un plan de salvación (Hch.4:12) que satisface todas las necesidades espirituales de los hombres en todo el mundo. El corazón de la salvación se centra en una persona, la de Jesucristo (Hebr.2:14-17). Jesús es el mediador entre Dios y una criatura pecaminosa que requiere urgente ayuda (Job.9:32-33 / 1Tim.2:5).

miércoles, 4 de noviembre de 2015

El Tema de la Fe



“Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, no por obras, para que nadie se jacte. Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica” (Ef.2:8-10) NVI


Rom.3:22-26 / Rom.4:5.16 / Rom.10:14 / Rom.10:17 / Col.2:12 / Hch.14:27 / Hch.16:14 / Hch.15:8-11


El escritor de Hebreos describe la fe de la siguiente manera: “La fe es la confianza de que en verdad sucederá lo que esperamos; es lo que nos da la certeza de las cosas que no podemos ver” (Hebr.11:1) NTV.  Primeramente debemos entender que la fe no está basada en cosas que podemos ver, oler, palpar o saborear (2Cor.5:7). De hecho, la Biblia nos enseña que primero viene la fe y luego el ver (Jn.11:39-40).
La fe bíblica está basada en la Palabra de Dios y en nuestra respuesta a la misma (Rom.10:14-21 / 1Tes.2.13 / 2Tes.2:13-14 / 1Pe.1:23-25).  Esta fe en Dios, además, es nutrida y fortalecida con la Palabra de Dios (1Pe.2:1-2 / Ef.4:15 / 2Pe.3:18).

jueves, 22 de octubre de 2015

Jesús el Rescatista




‘Pues ustedes saben que Dios pagó un rescate para salvarlos de la vida vacía que heredaron de sus antepasados. Y el rescate que él pagó no consistió simplemente en oro o plata sino que fue la preciosa sangre de Cristo, el Cordero de Dios, que no tiene pecado ni mancha.
(1Pe.1:18-19) NTV

Jn.3:16 / Tit.2:14 / 1Pe.1:18-19 / 1Cor.6:20 / 1Cor.7:23
 
En estos días se oye frecuentemente de secuestros de personas. Ellas son privadas de su libertad y en muchas ocasiones son sometidas a dolorosos maltratos. También se oye de las negociaciones entre las partes involucradas y a veces se pagan grandes sumas de dinero para que la persona secuestrada recobre la tan apreciada libertad. Entonces se habla de un rescate.

martes, 3 de junio de 2014

Creyendo las BUENAS NOTICIAS

Las Noticias del Reino de Dios son BUENAS NOTICIAS:
«No tengan miedo —dijo —. Les traigo buenas noticias que darán gran alegría a toda la gente. ¡El Salvador —sí, el Mesías, el Señor —ha nacido hoy en Belén, la ciudad de David! (Lc.2:10-11)
Las BUENAS NOTICIAS son buenas noticias porque Jesús vino a este mundo a salvar a los pecadores:
"Y tendrá un hijo y lo llamarás Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados." (Mt.1:21)
 

viernes, 9 de agosto de 2013

El Arrepentimiento



“En la antigüedad Dios pasó por alto la ignorancia de la gente acerca de estas cosas, pero ahora él manda que todo el mundo en todas partes se arrepienta de sus pecados y vuelva a él” 
(Hch.17:30) NTV



Mt.3:1-2 / Mt.4:17 / Mt.12:41 / Mt.21:29-32 / 1Re.8:47 / Ez.18:30-32 / Ez.31:11 / Hch.2:38 / Hch.3:19 / Hch.11:18 / Hch.20:21 / Hch.26:20 / 2Cor.7:10 / Hebr.6:1 / 2Pe.3:9 / Apoc.2:5


miércoles, 19 de diciembre de 2012

¿Quién es Jesús? (primera parte)

Hacia el final de cada año se celebra la Navidad. Las luces que se encienden por doquier y los adornos respectivos para esta época del año nos recuerdan a diario que estamos en una estación especial del año. Lo cierto es que para la mayoría de las personas el sentido verdadero de la navidad se ha perdido. Para algunos es un negocio. Para otros simplemente significa que tendrán un par de días libres. Otros están sintiendo el estrés de la preparación de la comida, la compra de los regalos, etc. Algunos lo llaman la fiesta de la familia. Para algunos es la celebración de la primera venida de Jesús a este mundo. Y no faltan aquellos que se preguntan para qué son estas fiestas. La realidad es que ningún nacimiento de persona alguna, no importando su impacto en el mundo, se celebra como se celebra el nacimiento de Jesús. 


miércoles, 7 de noviembre de 2012

Jesús el rescatista



‘… sabiendo que no fuisteis redimidos de vuestra vana manera de vivir heredada de vuestros padres con cosas perecederas como oro o plata, sino con sangre preciosa, como de un cordero sin tacha y sin mancha, la sangre de Cristo’ (1Pe.1:18-19).


En estos días se oye frecuentemente de secuestros de personas. Ellas son privadas de su libertad y en muchas ocasiones son sometidas a dolorosos maltratos. También se oye de las negociaciones entre las partes involucradas y a veces se pagan grandes sumas de dinero para que la persona secuestrada recobre la tan apreciada libertad.

La Biblia también habla de un rescate o de la redención. La “redención” (apolutrosis en griego) es un rescate mediante el pago de cierto precio (Tit.2:14 / 1Pe.1:18-19). Esta expresión revela las siguientes verdades sobre la salvación:
·         Que es una liberación.
  • Que es una liberación por medio de un pago.
La Biblia indica que la salvación de los humanos es por medio de un rescate divino (Tit.2:14).


 ¿Por qué tenemos que ser nosotros rescatados?

Es muy posible que no hayamos experimentado el que se nos haya privado de la libertad o que hayamos sido secuestrados y que alguien haya pagado por nuestro rescate, pero todo humano vive por naturaleza bajo un dominio que no le permite disfrutar la vida correctamente. Frecuentemente pensamos que somos gente libre porque hacemos lo que queremos sin que nadie nos pueda frenar, hacemos lo que nos gusta  y lo que aparentemente nos conviene, pero en verdad somos esclavos de cosas que hunden nuestra vida en tristeza, desesperación, culpabilidad, condenación, hábitos destructivos, etc. y de los cuales no nos podemos librar con nuestras propias fuerzas o recursos.

Dios creó al hombre con un propósito muy bien definido al retrato que hoy se nos presenta de la humanidad (Gn.1:27-28 / Ef.2:10). Además el hombre fue creado un ser libre. Tristemente uso esa libertad para desobedecer los mandamientos de Dios, él se decidió por el mal. Esa decisión trajo grandes tristezas a su vida y a toda la humanidad. El hombre quedó atrapado en un socavón del cual no se puede librar con sus propias fuerzas (Gn.3:1-10 / Rom.6:23).

En la Biblia encontramos las razones por las cuales todo humano llegó a estar en una situación que requiere un rescate:

·         El pecado alejó al humano de Dios y así también los alejó de todas las bendiciones que Dios había planeado para él (Rom.3:10-18 / Ef.2:1 / Stg.4:4).
o   Quien peca no da en el blanco. Dar en el blanco es darle la gloria a Dios (Rom.1:21 / Rom.11:36). El pecado es una transgresión de la ley (1Jn.3:4 / Rom.4:15). También es fallar en cumplir con la verdadera meta para nuestra vida que es Dios. “Hamartanein” empezó significando "errar el blanco", como, por ejemplo, cuando se dispara una flecha, que no acierta. Se puede usar respecto de habernos equivocado de carretera, de habernos fallado un plan, de habérsenos frustrado una esperanza o un propósito[1] (Rom.3:13 / Rom.7:14 / Gal.3:22 / 1Jn.1:8).
o   La historia del hijo pródigo ilustra muy claramente lo que puede ocurrir cuando hacemos lo que a nosotros nos parece bien sin tener en cuenta los principios del temor a Dios. El hijo pródigo resultó en una situación peor a la de los cerdos que él estaba cuidando (Lc.15).

·         Al desobedecer a Dios, el hombre se somete de alguna manera al dominio de Satanás y llega a ser esclavo de un amo que no busca el bien de la gente (Ef.2:2-3 / Jn.10:10 / Lc.4:18 / Hch.10:38 / Hch.26:18). El diablo ciega la mente a la verdad de Dios para que la gente no se salve (2Cor.4:3-4).

·         El hombre es esclavo del pecado (Rom.6:6.12.16 / Rom.7:14 / Ef.2:3). Por ejemplo.: Alguien quien prueba la droga solo para ver cómo es eso queda pronto atado a un vicio del cual no se puede librar tan fácilmente. Otros hábitos esclavizantes son el sexo perverso, el alcohol, mentir, robar.

·         El hombre es culpable ante Dios y ante los hombres (Hch.26:18 / Rom.3:23). Si el hombre lo acepta o no, la verdad es que él es culpable porque ha pecado y está mal con Dios, no tiene paz para con Dios y se siente condenado (Sal.38). Es por eso que a través de la religión el hombre trata de encontrar la paz. El quiere arreglar con dinero, con sus propias fuerzas e intentos su situación con Dios, pero no puede, el socavón en el que se encuentra lo tiene totalmente atrapado y no se puede salvar a sí mismo. La ayuda solo puede venir de afuera (Sal.49:6-15).

·         La ira de Dios está sobre el hombre y merece el castigo por la desobediencia a su Creador (Rom.1:18 / Ef.2:3 / Rom.6:23 / Rom.5:12 / Stg.1:15 / Gal.6:8). El castigo o la paga por el pecado es la muerte (Rom.6:23).

o   Existen tres tipos de muerte:
§ La muerte física, que es la separación de cuerpo del alma y del espíritu (Gn.3:19).
§ La muerte espiritual, que la separación del humano de Dios – no hay comunión con Dios aunque se viva físicamente (Lc.15:11 ss / Ef.2:1-3 / Col.2:13).
§ La muerte eterna, que es la separación de Dios por toda la eternidad (Apoc.20:14-15 / Lc.16:19-31).

Existen suficientes razones para entender que el hombre requiere de una ayuda urgente. A causa del pecado tenemos una historia de la humanidad llena de guerras, corrupción, dolor, etc. Y aunque veamos tantos avances científicos y sus respectivos beneficios, notamos que el hombre sigue con grandes problemas que muestran que no cumplió con el plan original de Dios para su vida.


 ¿Cuál es el precio pagado por la liberación de esa esclavitud?

Primero que todo debemos entender que para Dios el humano es de un valor muy apreciado y es un ser que El ama de todo corazón, y porque Dios valora al hombre tanto es por eso que hace cualquier esfuerzo para abrir el camino a Su salvación (Jn.3:16). Dios en Su amor planeó desde un principio el rescate del humano alejado de Dios. El diablo viene a robar matar y destruir, pero Dios quiere dar vida y ésta en abundancia (Jn.10:10-11). El amor de Dios por el perdido es la razón de la Navidad y de la Pascua, es la razón de la primera venida de Jesús a este mundo (Mt.1:21-22) y es la razón de su muerte y resurrección (Hebr.9:12-14 / 1Jn.2:2). El es Emmanuel: “Dios con nosotros” (Mt.1:23). Este es el mensaje verdadero de la Navidad y de la Pascua: Jesucristo vino a salvar a los pecadores (Lc.19:10).

Jesús vino a este mundo para derramar Su sangre y dar Su vida en rescate por los esclavizados al pecado y atados al diablo (Mt.20:28 / Mr.10:45). Su sangre garantiza el rescate.

La Biblia dice claramente que hemos sido comprados por precio (1Cor.6:20). La redención es por Su sangre (Ef.1:7). El se dio así mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad (Tit.2:14). La sangre de Jesús derramada en la cruz fue el precio pagado por el rescate (Hebr.9:12.14 / Hebr.9:23-28).

Nosotros no podemos rescatarnos (1Pe.1:18-19 / Sal.49:6-9), ni rescatar a nadie pagando plata o a través de esfuerzos humanos (Lc.16:19-31 / Ef.2:9 / Tit.3:3-5). El humano requiere de ayuda externa, mejor, de ayuda divina. El único precio válido como precio de rescate es la preciosa sangre del Cordero, del Señor Jesucristo.

Hay muchas cosas que podemos rescatar con dinero, como lo es cuando la policía decomisa un auto mal estacionado. El dueño tiene que pagar después una cierta suma de dinero para poder rescatar ese carro. Lo cierto es que el alma no se rescata con dinero ni por la ayuda de gente (Lc.16:19-31 / Ef.2:8-10), es la sangre de Cristo la que únicamente sirve para librar el alma de la perdición eterna.


 ¿Qué tengo que hacer para ser rescatado?

Por un lado debemos entender que si la ayuda no viene de afuera no podemos hacer nada. Es Dios el interesado en nosotros, Él es quien nos ama y para quien somos de gran valor y es por eso que Él se lanza a rescatarnos y nos extiende su gracia (Jn.3:16). Por el otro lado debemos entender que el humano debe tomar unos pasos para que ese rescate se haga efectivo en su vida. Si alguien se está ahogando y el socorrista le lanza el salvavidas, la persona que está en problemas debe agarrar el salvavidas, de otra manera no importa cuán bueno sea el salvavidas o si es de una buena marca.

El pecador, si es que quiere ser salvo de su condición de pecador, debe arrepentirse de sus pecados y debe asirse del Salvador de su alma: Jesucristo. La fe en Jesús es la única condición que Dios exige del hombre para su salvación (Ef.2:8-10). Pero la fe es más que solo una confesión acerca de Cristo. Es una fe que lleva a la obediencia y a una actividad que brota del corazón del creyente que procura seguir a Cristo como único Salvador y Señor. La fe lleva a hacer respectivas obras, las obras de un creyente:
·         “... Varones hermanos, ¿qué haremos? Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno...” (Hch.2:37-38). El arrepentimiento de los pecados es un asunto clave en el proceso de recibir a Jesús (Lc.15:11 ss /   ). El bautismo mismo no salva, pero el creyente está identificándose con la muerte, sepultura y resurrección de Jesús y está declarando que ahora es de Dios y le sigue a Él. El bautismo es una expresión inicial de nuestra fe en Jesús, de nuestro arrepentimiento y de la aceptación de Su muerte y resurrección como bases de nuestra salvación.
·         “Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes... y ambos descendieron al agua…” (Hch.8:35-38).
·         El apóstol Pedro hace un llamado a vivir de una manera diferente, si es que creemos en Jesús como Salvador y si es que hemos sido rescatados por la preciosa sangre de Jesús (1Pe.1:13-25). La liberación de Cristo no nos permite hacer lo que se nos da la gana. Ahora somos propiedad de Jesús y debemos poner atención a Sus deseos y pensamientos y seguirlos de corazón (Tit.2:11 ss / Rom.6:18.22).

¿QUÉ ES LA FE?
Se cuenta una historia de un hombre que andaba en una cuerda sobre las cataratas del Niágara empujando una carretilla llena de ladrillos. Hizo el viaje varias veces, empujando la carretilla por un lado y haciéndola volver. Al fin se detuvo para hablar con un grupo grande de espectadores. El preguntó: ¿cree alguien que yo puedo quitar estos ladrillos de la carretilla y meter allí una persona y volver a pasar sobre las cataratas? Con todo entusiasmo la multitud dijo que sí; ellos creyeron. Luego el hombre les preguntó: ¿Quién quiere ser el primer voluntario? El esperaba, mirándolos y nadie se hizo presente como voluntario. Realmente nadie creyó al punto que la Biblia llama “FE”.

Ellos tuvieron una creencia intelectual. Habían racionalizado la situación hasta pensar que tenían fe, pero no había fe verdadera, porque nadie quería arriesgar la vida entregándose al punto de meterse en la carretilla para pasar por el abismo en una cuerda, confiando en la capacidad de ese acróbata.

  
El concepto de la fe en el N.T. incluye tres elementos clave:
·         La fe implica el arrepentimiento verdadero, es decir, apartarse del pecado y volverse a Dios por medio de Jesús (Hch.17:30 / 2Cor.7:10 / Tit.2:11s / Lc.15:11s / Prov.28:13).
·         Significa creer y confiar firmemente en el Cristo crucificado y resucitado como Señor y Salvador personal y rendir la voluntad y entregar todo su ser a Jesucristo (Hebr.10:22).
·         Incluye obediencia a Jesucristo y a Su Palabra (Rom.1:5 / Hebr.5:8-9).

¿Ha usted abrazado la verdadera salvación en Cristo? Los que creemos en Jesús podemos festejar la tan gran salvación que tenemos en Jesús. Demos gracias a Dios por el perdón de los pecados y la vida nueva en El.


 ¿Cuáles son algunos de los resultados del rescate?

Aquella persona que estrecha la mano para recibir el regalo del rescate por medio de Jesucristo experimenta un cambio total de su vida. La vida de la mano de Jesucristo no será la misma que antes de la entrega a Cristo. La Biblia nos relata lo que cambia en la vida de aquel quien cree en Jesús como su Señor y Salvador personal:
·         Nace de nuevo (1Pe.1:22-23): “Creemos que el cambio que se verifica en el corazón y en la vida al tiempo de la conversión es real (Jn.3:3); que el pecador nace de nuevo en una forma tan gloriosa y transformadora que las cosas viejas pasaron y todas son hechas nuevas (2Cor.5:17); tanto que las cosas vanas que antes amaba, ahora son aborrecidas, mientras que las cosas santas que antes despreciaba, ahora son amadas y tenidas por sagradas y preciosas (Jn.15:19); y que ahora, habiéndosele imputado la justicia del Redentor (Gal.2:20 / Rom.3:24-25) y habiendo recibido el Espíritu de Cristo, nuevos deseos, nuevas aspiraciones, nuevos intereses y una nueva perspectiva de la vida, el tiempo y la eternidad, llenan el corazón del redimido (Sal.1:1-3) de tal manera que ahora su deseo es confesar abiertamente al Maestro y servirle, buscando siempre las cosas que son de arriba”. [Artículos de Fe de la Iglesia Cuadrangular por Aimee Semple McPherson].
·         Recibe el perdón de los pecados (Mt.26:28 / Lc.24:47 / Hch.10:43). El perdón significa que Dios absuelve al pecador de la condenación, no a raíz de algo que haya hecho el pecador, sino a raíz de la obra liberadora de Jesús (Sal.103:1-14 / Jn.8:1-11 – la mujer sorprendida en adulterio / Lc.15:11-24 – el hijo pródigo regresa a casa / Rom.5:9).
·         Es liberado del poder del pecado (Rom.6:6-7 / 1Cor.6:11). El creyente rescatado ya no está bajo la esclavitud del pecado. Mientras estaba alejado de Cristo seguía la corriente de este mundo operada por demonios (Ef.2:1 ss). Mientras seguía esa corriente del mundo era esclavo del pecado (Rom.6:16-22). Como creyente ya no anda más en plan de pecar, ni está bajo el dominio del diablo (Rom.8:31-39) ni bajo el dominio de tener que pecar. El creyente puede decir “NO” al pecado (Rom.6:12) y puede decir “SÍ” a Dios y vivir como Dios manda (Rom.6 / Rom.7 / Rom.8).
·         Otros cambios: Tiene una relación íntima con Dios (Rom.8:15) y un amor sincero a Jesús (Jn.14:15 1Jn.5:1). Posee un nuevo amor por las Escrituras (1Pe.2:2). Tiene una nueva conciencia de lo bueno y lo malo (Hebr.5:13-14). Experimenta odio hacia el pecado (1Jn.3:9). Posee un deseo de ser como Jesús (Rom.8:29). Los intereses de la vida cambian (Filp.3:7-8). Surge una nueva presión social de parte de aquellos que ven el cambio y que personalmente no quieren cambiar (1Pe.4:3-5). Tiene un verdadero amor por otros cristianos (1Jn.3:14). Hay un nuevo deseo de proclamar a Cristo a otras personas (Col.1:28-29 / Jn.3:16).
·         Y no podemos olvidar que hay gran gozo en el cielo por cada humano que se arrepiente de sus pecados y que cree en el Señor Jesús para salvación. Cualquier rescate es motivo de gran gozo, pero el rescate de un alma es motivo de mayor gozo (Lc.15:7.32).


Conclusión:
Hay un gran motivo para celebrar: Cristo borra el pecado. Esta es una gran noticia para cada humano. A finales de cada año la radio, la TV. y los periódicos frecuentemente resumen el año que termina hablando de lo bueno, lo malo y lo feo que ocurrió durante ese tiempo. ¿Cómo resume usted su vida hasta ahora? ¿Hay cosas que le gustaría eliminar después de hacerse ese examen?

Si acudimos a Cristo, el pasado queda perdonado y comenzamos una vida nueva. La sangre de Cristo aun tiene poder para rescatar a los humanos perdidos y perdonar pecados.

Si usted no es un cristiano creyente y si por primera vez quiere acudir a la fuente de la salvación, quien es Jesús, puede acercarse confiadamente a Cristo y someterse al borrador del pasado pecaminoso. También aquellos que son ya sus seguidores, pero que ven áreas en su vida que deben experimentar el poder liberador de Cristo, igual pueden acercarse a Jesús para ser liberados por medio del poder de la cruz: Sal.103:3 / Is.1:16 / 1Jn.1:9 / Prov.28:13.

La siguiente oración puede ayudarle a conectarse con Dios. Ore de todo corazón la siguiente oración sugerida:
¨Jesucristo, ven a mi vida.  Me arrepiento de mis pecados.  Perdóname por lo que he dicho y hecho que no ha estado bien. Te recibo como mi Salvador y Señor. Gracias por perdonarme. Amén.”

¡Celebre el rescate!



[1] Palabras Griegas del Nuevo Testamento en e-Sword.