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CARRERA - corriendo con perseverancia

La carrera cristiana no es una carrera de 100 metros. Más bien se compara con una maratón. Es una carrera que experimentamos durante toda la vida. En esta carrera vamos a enfrentar cansancio, distracciones, desánimo, dudas, tentaciones, retos externos, persecución, etc. (Hebr.11) – todas estas cosas nos pueden llevar a renunciar.

No todo será tan fácil en la vida cristiana (Hebr.11:36-38 / Mt.10:22 / Mt.24:13 / 2Cor.6:4-10 / Stg.1:3) – por eso somos animados a correr con ‘paciencia’. La palabra ‘paciencia’ (RV60) o ‘perseverancia’ (NTV) (Hebr.12:1) expresa firmeza, constancia, permanecer, aguantar, continuidad.

No es una ‘paciencia’ que acepta o cede a las circunstancias – más bien aprende a dominarlas. Habla de una persona que no se deja desviar de su propósito predeterminado y es leal a la fe y a la piedad - aun en medio de grandes pruebas y sufrimientos no desfallece. Los obstáculos no lo intimidan y las dificultades no le roban la fe ni la esperanza.

Es mantenerse firme hasta llegar a la meta – JESÚS es el mejor ejemplo de ‘paciencia’ y poniendo los ojos en El cobramos ánimo y seguridad para seguir adelante.

“Por lo tanto, ya que estamos rodeados por una enorme multitud de testigos de la vida de fe, quitémonos todo peso que nos impida correr, especialmente el pecado que tan fácilmente nos hace tropezar. Y corramos con perseverancia la carrera que Dios nos ha puesto por delante. Esto lo hacemos al fijar la mirada en Jesús, el campeón que inicia y perfecciona nuestra fe. Debido al gozo que le esperaba, Jesús soportó la cruz, sin importarle la vergüenza que ésta representaba. Ahora está sentado en el lugar de honor, junto al trono de Dios. Piensen en toda la hostilidad que soportó por parte de pecadores, así no se cansarán ni se darán por vencidos” (Hebr.12:1-3). NTV.

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