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Creyendo las BUENAS NOTICIAS

Las Noticias del Reino de Dios son BUENAS NOTICIAS:
«No tengan miedo —dijo —. Les traigo buenas noticias que darán gran alegría a toda la gente. ¡El Salvador —sí, el Mesías, el Señor —ha nacido hoy en Belén, la ciudad de David! (Lc.2:10-11)
Las BUENAS NOTICIAS son buenas noticias porque Jesús vino a este mundo a salvar a los pecadores:
"Y tendrá un hijo y lo llamarás Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados." (Mt.1:21)
 


  • El Evangelio, dice la Biblia, son las BUENAS NUEVAS. Esto supone que entonces también hay MALAS NOTICIAS. El pecado nos ha infectado a todos y el resultado del mismo es devastador. El pecado mata. No solamente mata físicamente, sino espiritual y eternamente - nos separa de Dios. Y el hombre, con sus propios medios, nunca puede escapar de esta terrible situación (Rom.3:23)
  • LA BUENA NOTICIA es que Jesús vino a este mundo para salvar a la gente de sus pecados. La Buena Noticia: Cristo murió por nuestros pecados, no los de ÉL - él no tenía pecados. Jesús pagó el precio por nuestros pecados y nos ofrece el perdón de nuestros pecados y la vida eterna - y lo mejor de todo, ÉL nos lo ofrece gratis. Es un regalo que solamente tenemos que aceptarlo o rechazarlo (Mt.1:21)
  • Parte de la BUENA NOTICIA de DIOS es que el Espíritu Santo nos revela nuestra verdadera condición humana y nos puede convencer de nuestro pecado, nos muestra el resultado del pecado, la inhabilidad humana de salvarnos a nosotros mismos, y nos ayuda a ver las Buenas Noticias, como también nos invita a tomar la decisión correcta. El Espíritu Santo nos ayuda a cambiar de rumbo (Jn.16:8-11)
  • Aceptar la BUENA NOTICIA es nuestra decisión. Tenemos que admitir nuestra condición de pecadores y nuestra necesidad de un Salvador. Automedicarse o tratar de salvarse a sí mismo no funciona. Tampoco funciona pagándole a Dios por la salvación o comprando de Él el perdón. Arrepentirse de sus pecados y creer en Jesús el Salvador es la cura para semejante enfermedad mortal (Ef.2:8-10)
  • El testimonio Bíblico es que la conversión de una persona, el aceptar la BUENA NOTICIA, o el hacerse discípulo de Jesús, incluye el arrepentimiento, el creer en Jesús y el bautismo en agua. El primer paso para convertirse en un discípulo de Cristo es el bautismo en agua. El bautismo en agua es la profesión de fe que expresa y sella lo que ha ocurrido internamente (Hch.2:36-42)
  • Después de haber creído y aceptado la BUENA NOTICIA el discípulo de Cristo se dedica a vivir y a desarrollar esta nueva vida. Para un crecimiento sano y consistente apetece la leche espiritual - la Palabra de Dios (1Pe.2:2), se arraiga y se edifica en la fe siguiendo los pasos de Jesús, y aprovecha la dinámica del cuerpo de Cristo para permanecer firme en la fe y en los caminos de Jesús (Hebr.10:24-25) (Col.2:6-7)

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