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Interrupciones Divinas - oportunidades para servir

Parque CHICAQUE - Cundinamarca COLOMBIA
"Jesús respondió con una historia: - Un hombre judío bajaba de Jerusalén a Jericó y fue atacado por ladrones. Le quitaron la ropa, le pegaron y lo  dejaron medio muerto al costado del camino. »Un sacerdote pasó por allí de casualidad pero, cuando vio al  hombre en el suelo, cruzó al otro lado del camino y siguió de largo. Un ayudante del templo* pasó y lo vio allí tirado, pero también  siguió de largo por el otro lado. »Entonces pasó un samaritano despreciado y, cuando vio al  hombre, sintió compasión por él. Se le acercó y le alivió las heridas con vino y aceite de oliva, y se  las vendó. Luego subió al hombre en su propio burro y lo llevó hasta un  alojamiento, donde cuidó de él. Al día siguiente, le dio dos monedas de plata* al encargado de la  posada y le dijo: “Cuida de este hombre. Si los gastos superan esta  cantidad, te pagaré la diferencia la próxima vez que pase por aquí”. - Ahora bien, ¿cuál de los tres te parece que fue el prójimo del  hombre atacado por los bandidos? - preguntó Jesús. El hombre contestó: - El que mostró compasión. Entonces Jesús  le dijo: - Así es, ahora ve y haz lo mismo" (Lc.10:30-35) NTV

Muchas de las oportunidades para servir y que Dios pone en el camino ocurren en la intersección de lo inesperado y la interrupción. En la historia del Buen Samaritano leemos aquella expresión: "paso por allí por casualidad" (Lc.10:30-37).
  • Notamos que Ananías se dejó interrumpir por Dios en su agenda o rutina diaria y estuvo dispuesto a cumplir unas órdenes dadas por Dios (Hch.9:10s). Me pregunto: ¿Puede Dios interrumpir nuestra agenda? ¿O estamos tan ocupados en nuestros quehaceres personales que Dios no tiene opciones de penetrar en nuestro mundo? Si un discípulo de Jesús no aprende a escuchar la voz de Dios o si no se deja interrumpir por Dios para ser guiado a servir en ciertas ocasiones, perdemos  grandes oportunidades en cuanto al ministerio se refiere.
  • En cuanto a las interrupciones divinas notamos que Pedro también experimenta  una interrupción similar (Hch.10:9s). Pedro estaba aprovechando el tiempo de espera, hasta que le sirvieran la comida, para orar. Su enfoque principal en ese momento era posiblemente la comida. Dios interrumpió su ‘rutina’, le habló y le encargó un ‘trabajo especial’. Notamos que Pedro obedece las indicaciones que Dios le da en ese momento. Esta experiencia no solamente lleva a que Pedro sea cambiado en su actitud frente a los gentiles, sino que además la historia de la iglesia experimenta en aquel tiempo un cambio  fundamental – la puerta del Evangelio le es abierta a los gentiles.
  • Otro caso similar en el cual ocurre una interrupción divina lo encontramos en Hch.13:1-3. Aquí los líderes de la iglesia en Antioquía están orando y adorando a Dios –  esto parece que era una rutina en la vida de aquella iglesia. Dios interrumpe a estos hombres en su ‘rutina’ o ‘costumbre’, les habla y les arma un programa misionero. También en este episodio es cambiada la historia de la iglesia. A partir de ese momento comienza a desarrollarse todo un movimiento misionero que se extiende por todo el mundo conocido en aquel entonces. Todo esto, porque unos cristianos estaban dispuestos a dejarse interrumpir y porque habían aprendido a escuchar la voz de Dios.
¿Puede Dios interrumpir nuestra rutina y costumbres? ¿O será que estamos muchas veces sumergidos en nuestras carreras, programas, planes personales, visiones personales, agendas personales? ¿Tengo aquella tranquilidad interna que reconoce en el momento correcto cuándo es que Dios está tratando de hablarme o de interrumpirme en mi carrera? Tenga en cuenta el ejemplo de Marta y María en Lc.10:38-42 – Marta estaba muy preocupada con asuntos personales y no tenía la paz para escuchar la voz de Dios en esa carrera. Si nos ocurre algo similar a lo de Marta, podemos estar perdiendo grandes oportunidades para ser bendición a otra persona. Una situación de esas la podemos calificar como una tragedia.
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