domingo, 27 de diciembre de 2020

rostros descubiertos

 


Este año 2020 entrará en la historia como el año de las máscaras o de los rostros cubiertos. Este año nos forzó a hacer algo que no era nuestra costumbre: usar tapabocas o máscaras. Tengo que admitir que es algo a lo cual no me he acostumbrado. A veces lo percibo difícil hablar con alguien quien tiene el rostro cubierto o cuando alguien se conecta por ZOOM y apaga su cámara. ¿Y qué decir de aquellas máscaras que tienen muecas o imágenes impresas? No sé si la persona me esta sonriendo o si me esta sacando la lengua, si está brava conmigo o si se está burlando. De verdad que el rostro descubierto comunica mucho de las emociones, del estado interno de la persona y de cómo ella responde a lo que yo quiero transmitir; cosas que con una máscara fácilmente se pueden tapar (Neh.2:2-3 / Prov.15:13 / Prov.27:19 / Ecl.8:1).

Pero la realidad es que aun antes de la pandemia andábamos con máscaras - tratamos de dar una cierta impresión; queremos impresionar con nuestra generosidad, oraciones, esfuerzos religiosos; nos cuidamos para no mostrar debilidad (Mt.6:1-18 / Lc.18:9-14). Jesús llama esto ser hipócritas o actuar mostrando algo diferente a lo que de verdad somos, es esconder los verdaderos sentimientos, expresar emociones que no queremos que otros vean, es ostentar o tratar de impresionar para ganar aplausos (Lc.18:9-14).

Dios quiere que nos acerquemos a Él con un corazón sincero (Hebr.10:22) - un corazón genuino, nada de máscara. Dios ve en lo secreto y conoce muy bien nuestros motivos escondidos. Dios ve detrás de nuestra máscara (Mt.6:4,6,18). Además nos llama a amar al hermano con amor sincero (1Pe.1:22 / Rom.12:9) - amor no fingido, sin hipocresía. En Cristo las relaciones y la vida misma tampoco funcionan muy bien usando máscaras.

Como sea, el tapabocas finalmente no es el problema, pero la máscara con la cual queremos impresionar o esconder algo, sí lo es. Tenemos que aprender a ponernos el tapabocas y a quitarnos la máscara.

Moisés bajó del Monte Sinaí después de un encuentro con Dios. Y su rostro resplandecía. Los que vieron el resplandor en el rostro de Moisés tuvieron miedo de acercarse a él. Moisés termina cubriendo su rostro con un velo. Sin embargo, cada vez que entraba en la carpa para hablar con Dios se quitaba el velo y volvía a salir con el rostro brillante (Ex.34:28-35). El encuentro con Dios a cara descubierta hacía que la gloria de Dios se le pegara a Moisés. El pueblo no sabía cómo manejar ese esplendor. Nunca olvidemos: Dios se nos acerca con rostro descubierto y desea que nosotros también nos acerquemos a Él con rostros descubiertos; eso tendrá su efecto en nosotros.

¿Cómo me acerco a Dios? ¿Me acerco a Dios con confianza o cubierto con dudas, temor, falsas expectativas, religiosidad falsa, corazón duro y falto de entendimiento? Quiero acercarme a Dios con un corazón sincero (Hebr.10:22); nada de apariencias, nada de show religioso, con el rostro descubierto delante de Él.

"Pero cuando alguien se vuelve al Señor, el velo es quitado. Ahora bien, el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, hay libertad. Pero todos nosotros, con el rostro descubierto, contemplando como en un espejo la gloria del Señor, estamos siendo transformados en la misma imagen de gloria en gloria, como por el Señor, el Espíritu" (2Cor.3:16-18) NBLA

Elías había confrontado la idolatría de Israel. Dios se había manifestado en aquella ocasión con poder y ahora Jezabel, la líder idólatra, quería matar a Elías. Elías emprende la huida. Sin embargo, Dios no deja a Elías en la depresión ni en la soledad. Dios viene al encuentro con Elías. En el momento que Elías reconoce la presencia de Dios se cubre la cara con su capa. Dios fortalece a Elías, le da nuevas instrucciones y Elías puede seguir su camino y ministerio (1Re.19:1-18). ¿Por qué se cubre Elías? Es verdad que nos podemos acercar a Dios con el rostro descubierto, pero no nos podemos acercar a Dios sin la necesaria reverencia y sin el verdadero temor de Dios (Is.59:2 / Jer.21:10). Quiero acercarme a Dios con la respectiva actitud, con un corazón sincero y con el correcto temor a Dios, con reverencia.

Pedro sigue a Jesús de lejos - curioso por ver lo que pasaría con Jesús quien acababa de ser arrestado. En esa situación Pedro desconoce a Jesús y niega que es uno de sus discípulos. El gallo canta. Pedro había fracasado. PERO precisamente en ese momento Jesús se volvió y miró a Pedro. Pedro recuerda entonces las palabras de Jesús y reconoce su fracaso. Pedro sale corriendo y llora amargamente (Lc.22:54-62). Cuando Jesús mira a Pedro, no lo mira cubierto con una máscara. ¿Qué cara vio en Jesús? ¿Salió Pedro corriendo porque vio una cara que le comunicaba juicio? ¿Qué cara vio que lo haya llevado a salir corriendo y llorar amargamente? ¿Qué hubiera pasado si Jesús hubiera tenido el rostro cubierto?

La bendición sacerdotal incluye la petición: "El SEÑOR haga resplandecer Su rostro sobre ti, Y tenga de ti misericordia; El SEÑOR alce sobre ti Su rostro, Y te dé paz" (Nm.6:25-26) NBLA. Que importante es que Dios nos mire favorablemente y sin máscara. Sin embargo, no olvidemos, Dios esconde Su rostro cuando nos alejamos de Él y cuando seguimos dioses falsos (Dt.31:16-18). Definitivamente no quiero que Dios me dé la espalda. Deseo que Dios y Su sonrisa me acompañen todos los días de mi vida (Sal.13:1 / Sal.27:9 / Sal.44:24 7 Sal.67:1 / Sal.80:19 / Sal.104:29 / Sal.143:7).

"El SEÑOR te bendiga y te guarde; El SEÑOR haga resplandecer Su rostro sobre ti, Y tenga de ti misericordia; El SEÑOR alce sobre ti Su rostro, Y te dé paz" (Nm.6:24-26) NBLA

lunes, 21 de diciembre de 2020

manténganse despiertos

 


"Por lo tanto, manténganse despiertos, porque no saben cuándo volverá el dueño de la casa, si al atardecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer; no sea que venga de repente y los encuentre dormidos. Lo que les digo a ustedes, se lo digo a todos: ¡Manténganse despiertos!" (Mr.13:35-37) NVI.

Cuando de los acontecimientos del futuro se trata hay siempre preguntas que no se dejan contestar fácilmente. ¿Cuándo regresa Cristo por segunda vez? ¿Cuándo se cumplirán ciertas promesas del Señor? ¿Qué cosas podemos esperar en el futuro? ¿Qué oportunidades y desafíos voy a enfrentar? Todo esto se presta para mucha especulación, pero también para alimentar el temor y la confusión. De lo que puedo estar seguro es que la historia tiene un rumbo. Hay cosas que vienen y que aparecen de repente, otras demoran, algunas nunca ocurren. Lo que Dios dijo que ocurrirá acontecerá - sin embargo, no siempre conocemos los tiempos. Viendo esta realidad es importante estar preparados para recibir ese futuro bien posicionados.

Como vemos, existe un gran peligro: la posibilidad de perder el estado de alerta, de vigilancia espiritual. Por eso se nos dice: "manténganse despiertos". El apóstol Pablo conocía ese peligro y por eso les advirtió, en un cierto momento, a los de Éfeso que estén alertas porque falsos maestros pueden aparecer en cualquier momento y con sus enseñanzas destruir lo que Dios está haciendo en nuestra vida (Hch.20:25-32). En otra oportunidad escribe el apóstol a los de Éfeso y los llama a que despierten del sueño espiritual y que cuiden la manera como viven (Ef.5:13-17). Tristemente leemos que los creyentes de Éfeso, en algún instante de descuido, perdieron el primer amor (Apoc.2:4). 

A los de Tesalónica les dice Pablo: "Así que manténganse en guardia, no dormidos como los demás. Estén alerta y lúcidos" - lúcidos o en sano juicio describe el estado de alerta moral. A Timoteo, su compañero de milicia le recuerda que para ser un buen soldado, batallador eficaz en los conflictos espirituales, y que agrada al que lo reclutó, debe cuidarse y no enredándose en asuntos secundarios - es posible desenfocarse y andar en peleas y asuntos que no avanzan la causa (2Tim.2:3-4 / 2Tim.4:10 / Lc.8:14 / 1Cor.9:24-27 / 1Tim.6:9-12). Para mantenernos en guardia, alertos, lúcidos y bien enfocados debemos usar toda la armadura de Dios protegiendo así nuestra fe en el Cristo crucificado, viviendo intencionalmente en la luz y en amor a Dios y al prójimo (1Tes.5:6-11 / 1Cor.16:13).

El apóstol Pedro nos dice que debemos permanecer alertas frente a las amenazas y tentaciones del diablo (1Pe.5:8); igualmente nos anima a mantenernos lúcidos y tener una mente clara al orar (1Pe.4:7). La iglesia de Sardis tuvo que escuchar el llamado fuerte a despertar porque sus obras no eran perfectas delante de Dios (Apoc.3:2).

Jesús conoce el peligro y nos manda a mantenernos despiertos, ya que no sabemos la hora de la venida de nuestro Señor (Mr.13:35-37 / Mt.24:42-44 / Mt.25:13). Él nos quiere encontrar pendientes de su llegada, preparados, fieles y enfocados en el trabajo que Él nos encomendó (Lc.12:37-48 / Mt.25 / Mt.26). Eso lo podemos hacer al estar vigilantes y orando para que no caigamos en tentación (Mt.26:38-44 / Hebr.4:15) - Jesús se mantuvo despierto y en oración -se preparó espiritualmente- para estar listo y poder enfrentar el evento más grande de su paso por la tierra (Lc.22:41-44 / Ef.6:18). Los discípulos no se mantuvieron, en aquella ocasión, despiertos y, consecuentemente fracasaron terriblemente (Mt.26:56 / Mr.14:50/72).

De Jesús aprendemos que el mantenernos despiertos, el vigilar, tiene que ver con la preparación espiritual y el estado espiritual. En este contexto el llamado es a mantener nuestra ropa lista -ropa libre de manchas de inmoralidad y pecado- para no ser un día avergonzados. Tenemos que entonces cuidar nuestra ropa, nuestro carácter; y remover toda mancha y arruga para ser santos e intachables delante de Dios (Apoc.16:15 / Apoc.3:4,18 / Ef.5:27 / 2Pe.3:14 / Stg.5:2). Siempre preparados para su segunda venida, no importando cuan pronto o inesperadamente llegue ese momento. Entender todo acerca de los últimos tiempos y de los sucesos mundiales no sirve para nada si no nos esforzamos por desarrollar nuestro carácter, por cambiar a la imagen de Cristo y por estar enfocados en la Misión de Dios (1Cor.13:2 / Gal.4:19 / 2Tim.2:3-4 / 2Tim.3:10 / 2Tim.4:1-5).

"¡Tengan cuidado! No dejen que su corazón se entorpezca con parrandas y borracheras, ni por las preocupaciones de esta vida. No dejen que ese día los agarre desprevenidos, como una trampa. Pues ese día vendrá sobre cada ser viviente de la tierra. Manténganse siempre alerta. Y oren para que sean suficientemente fuertes para escapar de los horrores que vendrán y para presentarse delante del Hijo del Hombre" (Lc.21:34/36) NTV.

'TENGAN CUIDADO' significa devoción de pensamiento y esfuerzo a una cosa (Vine); mantener la mirada fijada en un destino. Jesús advierte y dice que es importante vivir enfocados en el camino correcto y poner mucha atención a cualquier cosa que nos quiera desviar. Podemos ser desviados del camino al no tomar en serio los mandatos de Dios, al dejarnos llevar por los deseos pecaminosos y por las preocupaciones de este mundo. Cuidado con todo tipo de distracciones (Ef.5:14-21 / Hebr.12:14-17 / Gal.5:17 / Mt.13:3-9,18-23). 

No podemos acomodarnos, hay que emplear esfuerzo y concentración. Mantenerse despierto requiere esfuerzo. Para crecer en carácter y ser vencedores se requiere disciplina y entrega (1Cor.9:26-27 / Rom.8:13 / Col.3:4 / 2Tim.2:22 / 1Pe.2:11 / Stg.1:21-27). Saber cosas acerca de Dios, ministrar y hacer milagros no es suficiente, la obediencia a los mandatos de Cristo hace la diferencia (Mt.7:21-27 / Mt.28:18-20 / Tit.1:16).

"Esto es aún más urgente, porque ustedes saben que es muy tarde; el tiempo se acaba. Despierten, porque nuestra salvación ahora está más cerca que cuando recién creímos. La noche ya casi llega a su fin; el día de la salvación amanecerá pronto. Por eso, dejen de lado sus actos oscuros como si se quitaran ropa sucia, y pónganse la armadura resplandeciente de la vida recta. Ya que nosotros pertenecemos al día, vivamos con decencia a la vista de todos. No participen en la oscuridad de las fiestas desenfrenadas y las borracheras, ni vivan en promiscuidad sexual e inmoralidad, ni se metan en peleas, ni tengan envidia. Más bien, vístanse con la presencia del Señor Jesucristo. Y no se permitan pensar en formas de complacer los malos deseos" (Rom.13:11-14) NTV.


martes, 1 de diciembre de 2020

enfoque ministerial de Jesús

 

"Jesús recorrió todas las ciudades y aldeas de esa región, enseñando en las sinagogas y anunciando la Buena Noticia acerca del reino. Y sanaba toda clase de enfermedades y dolencias. Cuando vio a las multitudes, les tuvo compasión, porque estaban confundidas y desamparadas, como ovejas sin pastor" (Mt.9:35-36) NTV.

Cuando observo la vida y el ministerio de Jesús inmediatamente noto que su enfoque de vida y de ministerio era la gente y no las cosas. Jesús vino a este mundo para dar su vida en rescate por los humanos (Mt.9:12-13). En los capítulos 8 y 9 de Mateo leo una historia tras otra de cómo Jesús se acercaba a la gente, gente que muchas veces fue rechazada por la sociedad o por los mismos líderes religiosos de aquel tiempo (Mt.9:9-13) - Jesús se acercaba para sanarla, liberarla y traer esperanza. Impresiona ver que los fariseos no temían ajustar su teología para atacar a Jesús y desestimar su trabajo para con los necesitados. Pero hay que decirlo, tampoco conocían a Dios (Mt.9:32-34). ¿Cuál era el enfoque de los fariseos? ¿Qué pensaban ellos acerca de sí mismos y de su labor como líderes religiosos? ¿Cómo se compara la actitud de los fariseos con la de Jesús?

El capítulo 9 termina con una escena que revela el corazón de Jesús y Su deseo de alcanzar a todos. Él ve la necesidad de "expulsar" (enviar - 'ekbalo') a pastores obreros al campo donde estaban las multitudes necesitadas. Jesús no dijo que para poder alcanzar a la gente y ayudarla se requería necesariamente de dinero, de edificios o de programas especiales. Él pedía por obreros, ya que la necesidad urgente y principal eran pastores. Sin ellos la gente anda confundida y desamparada (Mt.9:35-38).

¿Será posible que en algún momento nos podemos desenfocar y caer en la tentación de invertir más de lo necesario en cosas que no representan, a la luz de la eternidad, tesoros duraderos? Seamos sinceros, es fácil priorizar la inversión de tiempo, dinero y esfuerzos en edificios, programas, reglas, proyectos, y descuidar los tesoros verdaderos, que según Jesús, son las personas - esa es la impresión que surge cuando vemos a los fariseos y sus actuaciones (Mt.9:12-13 / Mt.9:34 / Mt.11:19 / Lc.15:1-6 / Lc.13:10-17). ¿Cómo es posible que los fariseos se indignen al ver a Jesús alcanzándole la mano al descarriado, al enfermo, al endemoniado? ¿Cómo podemos llegar al punto de no ser considerados con los necesitados y descarriados, a ser gente falta de sincera compasión y preferir cumplir ritos religiosos vacíos por encima de ver por el prójimo? ¿No es una persona más valiosa que una oveja? (Mt.9:12-13 / Mt.12:12 / Mt.6:26 / Mr.3:4).

"Jesús recorrió todas las ciudades y aldeas de esa región, enseñando en las sinagogas..." (Mt.9:35). Jesús literalmente iba a todo lugar para cumplir con la tarea e ir tras la gente. Él iba a las ciudades y pueblos (Mt.9:35), al campo y a las montañas (Mt.5:1), a las sinagogas - si le daban oportunidad (Mt.9:35), a las orillas del mar (Mt.4:18), a las barcas (Mt.8:23), a las casas (Mt.8:14 / Mt.9:10). Notemos: la mayoría de los milagros no ocurrieron en el templo. Jesús salía a donde estaba la gente (Mt.4:23-24 / Mt.11:4-5 / Mt.14:14 / Mt.15:32 / Mr.6:56 / Hebr.4:15 / Hebr.5:2). Jesús predicó el mensaje del Reino de Dios, enseñó y sanó a los enfermos en cualquier lugar donde había gente deseosa de Su toque (Mt.9:35 / 2Tim.2:2 / 2Tim.4:2 / Hch.10:38-39 / Hch.11:19-30).

"Cuando vio a las multitudes, les tuvo compasión,. . . ". Él veía la multitud y les tuvo compasión (movido en las entrañas, es una compasión que mueve a una persona en lo más profundo de su ser) (Mt.9:13,36 / Mt.14:14 / Mt.15:32 / Mt.20:34), porque estaban confundidas (desmayadas) y desamparadas (derribadas), como ovejas sin pastor. La motivación de Jesús al ministrar, sanar, liberar y ayudar a la gente es la compasión. 

"... como ovejas sin pastor". Aunque habían líderes religiosos en Israel, estos no estaban preocupados por el bienestar de la gente, ellos más bien se aprovechaban de la gente, no ofrecían verdadera ayuda, cargaban a la gente con reglas y leyes humanas que los líderes mismos no cargaban - ofrecían una religión que era un impedimento para acercarse a Dios (Mt.9:32-34 / Lc.13:10-17 / Jn.8:1-11 / Ez.34:1-10). Jesús critica fuertemente a los líderes religiosos que no cumplen con su labor y que andan enfocados en sí mismos y que olvidan los aspectos más importantes de la ley: la justicia, la misericordia y la fe (Mt.23). Una crítica similar la leemos en el Antiguo Testamento (Ez.34:1-10). Jesús, por el otro lado, el buen pastor, estaba hambriento por ver a la gente siendo tocada por el poder de Dios (Jn.4:34-35 / Ez.34:11-16). ¿Qué intereses nos mueven cuando vemos a las personas? ¿Las vemos como Jesús la vio? ¿Cómo nos mueve el ver gente necesitada de Dios? ¿Extendemos la mano al confundido y desamparado como lo hizo Jesús?

"...pídanle que envíe más obreros a sus campos" (Mt.9:38). Jesús con seguridad no estaba pensando en enviar obreros como los que se describen en Mateo 23 y en Ezequiel 34. Jesús llamó y preparó a Sus discípulos para hacer de ellos pescadores de hombres y no constructores de monumentos (Mr.3:14-15 / Mt.4:19 / 1Sam.15:12). Jesús siempre vivía enfocado en el ministerio a la gente (Mt.9:35-38 / Mt.14:14 / Mt.15:32 / Hebr.4:15). Dios ama a la gente y por eso dio Jesús Su vida en rescate por el mundo y además entrenó a unos pocos para enviarlos a las naciones como sus embajadores predicadores del Reino de Dios - las Buenas Noticias (Jn.3:16 / 1Tim.2:1-4 / Mt.4:19 / Mt.28:18-20). Jesús compartió Su autoridad con los discípulos con el propósito de que sirvieran a otros con humildad y para que cumplieran con la misión de predicar las Buenas Noticias sanando, liberando y llevando esperanza en Cristo (Mt.10:1). La visión de Dios es gente y no necesariamente edificios, programas, proyectos. Y para completar esa tarea Jesús necesita a otra gente que va y hace lo que Jesús hizo (Apoc.7:9-10 / Jn.14:12 / Mt.10).

'Jesús pasó más tiempo acercándose a la gente y hablando con ella que en alguna otra actividad. El Señor Jesús no estaba obsesionado por Sus tareas o metas, a pesar de que sabía que sólo tenía tres años para entrenar a doce hombres que siguieran con el movimiento religioso que iba a transformar al mundo. El modelo de nuestro Señor era seguir vendando heridas, aun hallándose en medio de una insoportable presión por cumplir con Sus tareas y metas (Col.1:28-29)'.1

¿Son para mi las reglas eclesiásticas humanas, los legalismos y las estructuras religiosas rígidas más importantes que servir, amar y ministrar con gracia, misericordia, amor y poder a la gente? ¿Qué me impide hoy día el acercarme a las personas, especialmente a aquellas que pueden haber fallado, que me hirieron, que andan por caminos errados? ¿Qué me lleva a excluir a cierta gente de ser servida como Cristo lo haría, especialmente a aquellos que buscan ayuda?

Como líder no puedo estar solo preocupado por el presupuesto, por los números de asistencia o que se cumplan ciertas reglas (Lc.13:10-17). Nunca debo olvidar que Jesucristo murió y resucitó para salvar a los perdidos y que nos llamó a buscar a esos perdidos, desdichados y sin esperanza humana, para que sean ganados para Cristo y que todo creyente llegue a ser todo lo que Dios quiere que sea  (Mt.9:35-38 / Mt.10:6 / 1Tim.2:1-4 / Gal.4:19 / Ef.4:10-16). Dios quiere ver el cielo poblado con gente rescatada por Jesucristo y que adora al único verdadero Dios (Apoc.5:8-14 /  Apoc.7:9-10).

El verdadero trabajo de la obra del ministerio no es llevar a que se cumpla con el trabajo, sino a que se utilice el trabajo para alistar a la gente. El rendimiento es secundario. Todos los eventos y actividades de nuestra iglesia son una oportunidad para que el discipulado y el entrenamiento se enfoquen en un ser humano.2

¿Qué tanto aporta o frena un cierto evento, un programa, un edificio, los estatutos de una iglesia el ver gente salva, discipulada, involucrada en el ministerio, tocada por el poder de Dios? ¿Qué debe cambiar, ser ajustado o renovado?

ORO: Padre celestial, no deseo ser un constructor de monumentos. Y si me permites construir un edificio, planear un evento o establecer un programa, que sea entonces con el propósito de ayudar al cumplimiento de la Misión de Dios, para alcanzar las personas que Tu quieres tocar con Tu Evangelio y poder, y para ver vidas cambiadas que Te adoran a Ti. 

Perdóname porque frecuentemente veo la gente como instrumentos para un proyecto, en vez de ver el proyecto como una herramienta para bendecir a la gente.

Gracias Padre por aquellos que se me acercaron en algún momento y que aun se me acercan con el plan de acercarme a Ti - sin cobrar, sin exigir, sin calcular si ganaban algo con ello o no, si les caía bien o no. Ellos fueron para mi como el buen samaritano para el golpeado y herido por los ladrones (Lc.10:25-37). Aquel samaritano no dejó al herido en el piso, no tuvo pretextos personales o religiosos, su ayuda fue motivada por un profundo y sincero interés por el bienestar del afligido y por verlo recuperado.

Ayúdame Padre a ver a la gente como Tu la ves y a servir con la actitud con la que Cristo sirvió y sirve. Quiero ser Tu embajador para ver a la gente acercándose a Ti. Gracias por empoderarme para esa misión.

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1 FINZEL, Hans. Los Líderes – sus diez errores más comunes. Puebla, México: Las Américas, A.C., 1998. P.42

2 BROWN, Daniel A. The other side of pastoral ministry. Gran Rapids, Michigan,: Zondervan, 1996. P.126 (Traducción hecha por el autor)

lunes, 23 de noviembre de 2020

no permitas que cedamos ante la tentación

 

"Y no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno" (Mt.6:13) NVI.

Mantener el curso correcto en la vida es un desafío, no podemos ser ingenuos y pensar que no vamos a enfrentar momentos que nos pueden provocar a tomar un rumbo equivocado. ¿Pero de dónde vienen esas provocaciones? ¿Es el diablo el único o existen otros elementos que nos pueden incitar a tomar decisiones malas? 

No hay duda, a veces viene el ataque de personas. Hay pecadores, gente malintencionada que nos quiere engañar y llevar por caminos claramente identificados como de muerte. Esta es gente que se quiere aprovechar injustamente de otros, dan mal ejemplo, incitan al mal, gente que hace mucho daño al prójimo y también así misma (Prov.1:8-19 / Sal.1:1-3).  Ahí está la mujer inmoral que con palabras dulces seduce al falto de discernimiento hundiéndolo en pozos de amargura y de mucho dolor (Prov.5 / Prov.7:21-23). ¿Y qué decir de los falsos maestros que con ideas y enseñanzas malas engañan e invitan a estilos de vida errados y corrompidos (1Cor.15:30-34 / 2Tim.2:16-18 / 2Pe.2:2,18-20 / Mt.18:6-9 )? Asimismo hay gente bien intencionada, pero equivocada y falta de conocimiento de los propósitos de Dios, como en el caso de Pedro cuando quiso evitar que Cristo fuera a la cruz; es gente que no discierne los caminos de Dios y cuyos consejos son equivocados (Mt.16:21-28 / 2Sa.19:22 / Mt.10:34-39). ¿Y qué de aquellos cristianos que hacen halagos de sus libertades y hacen tropezar a otros (Rom.14:13,21)?

Otro enemigo es ese algo en nosotros que constantemente nos está jalando o empujando a tomar decisiones equivocadas; estoy pensando en lo que la Biblia llama los deseos pecaminosos. Si estos no fueran un asunto tan serio -aún para los creyentes-, las tentaciones no serían tan peligrosas. Todos somos vulnerables porque todos tenemos aquellos puntos débiles, es ese viejo hombre que se corrompe según los deseos engañosos, es una fuerza que nos incita a violar las reglas de vida (Ef.4:22 / 1Pe.2:11 / Mr.4:19 / 1Tim.6:9 / Stg.4:1-3 / 1Pe.1:14 / 1Jn.2:16).

Y el diablo también juega un papel. Este anda como león rugiente buscando a quien devorar (1Pe.5:8 / Mt.13:39 / Lc.22:31 /  Ef.6:11 / Ef.4:27 / Job 1:8-11 / Job 2:3-6 / Apoc.12:10).

¿Y qué de Dios? ¿Cómo así que no nos metas en tentación? ¿Es que Dios tienta? Aclaremos, Dios no tienta a nadie ni nos incita a hacer el mal - Dios es bueno en todo y siempre es bueno (Stg.1:12-15). Pero la Biblia sí nos enseña que Dios nos puede someter a una cierta prueba o 'evaluación' para revelar nuestro corazón, nuestra entrega y fidelidad, y nuestra obediencia a Dios. Así lo hizo con Abraham (Gn.22:1 / Hebr.11:17) y con el pueblo de Israel (Ex.15:25-26 / Ex.16:4 / Dt.8:2 / Dt.13:3), y lo hace con nosotros (Prov.17:3 / 1Pe.1:7). Sin embargo, Dios nunca nos llama a tomar el rumbo equivocado. La prueba más bien muestra lo que ya existe. En el caso de Job notamos que lo que Dios conocía de este hombre iba a ser revelado a todo el mundo en medio de la prueba (Job 1). El diablo quería llevar a Job a la desgracia, pero Dios buscaba afirmar a Job en sus caminos caracterizados por el temor a Dios (1Cor.10:13 / 1Cor.7:5 / Stg.1:3-7,12).

El Espíritu Santo llevo a Jesús al desierto, pero fue el diablo quien buscaba la caída de Jesús. Padre quería más bien presentar al vencedor (Mt.4:1-11). Por eso oramos "líbranos del maligno"(Mt.6:13). El diablo es el acusador y calumniador y es él quien busca por todos los medios frustrar los planes de Dios (1Pe.5:8). 

Para que podamos resistir al diablo Dios nos da herramientas para defendernos contra toda acechanza del enemigo. Los siguientes puntos me parecen importantes y me han ayudado en el proceso de la resistencia al maligno: [1] Sometimiento a Dios y resistencia al diablo por medio de la Palabra de Dios (Stg.4:7). Jesús se sometió al Padre reconociendo y siguiendo la verdad de Dios; resistió al diablo declarando y ateniéndose a la Palabra de Dios para su situación particular (Mt.4:1-11). [2] No dar oportunidad al diablo evitando los caminos contrarios a lo que nos dice la Palabra de Dios (Ef.4:27) - que el maligno y su gente digan todo tipo de mal contra nosotros, pero que no encuentren ninguna evidencia, nuestro testimonio de vida es una defensa segura (1Pe.2:12 / 1Pe.3:16 / Mt.5:16. [3] Permanecer alertas y resistir firmes en la fe - creemos en la verdad de Dios; entendemos que somos pecadores redimidos por Su gracia; vivimos según Sus preceptos y amamos a Dios, aun si esto nos cuesta la vida (1Pe-5:8-9 / Apoc.12:9-11 / Ef.6:11-12). [4] Oramos que Dios no permita que cedamos a la tentación, que nos salve, nos libere, nos de una salida en cada tentación, nos preserve (mantenga a salvo) para que lleguemos bien a la meta (Mt.4:13 / Jn.17:15 / 2Tim.4:17-18 / 1Cor.10:13 / 2Cor.12:7-9 / 2Pe.2:9 / 1Jn.5:18-19 / Apoc.2:10 / Apoc.7:14-17 /  Prov.30:8).

Padre en el cielo, no permita que yo ceda ante la tentación. Aunque ésta trate de diferentes maneras desviar mi atención de Ti, no me deje a la deriva. Dame discernimiento y valor para tomar las decisiones correctas en todo tiempo (las decisiones correctas, aquellas que no son siempre populares, aquellas que a Ti te honran). Padre, que en toda tentación yo vea la salida y pueda resistir, salir victorioso y mantener el rumbo correcto. Nunca olvidaré que el que está en mi es mayor que el que está en el mundo - Tú siempre estas conmigo y nada me separará del amor de Cristo (1Jn.4:4 / Mt.28:20 / Rom.8:31-39). Líbrame de aquellas tentaciones que ponen en peligro mi fidelidad a Ti. Cuando vengan las pruebas, no permitas que ellas me aparten de ti, y líbrame del maligno.
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lunes, 16 de noviembre de 2020

perdona nuestros pecados (Mt.6:12)

 


"Perdona nuestros pecados, así como hemos perdonado a los que pecan contra nosotros. . . . Si perdonas a los que pecan contra ti, tu Padre celestial te perdonará a ti. Pero, si te niegas a perdonar a los demás, tu Padre no perdonará tus pecados" (Mt.6:12,14-15) NTV.

Esta petición que encontramos en el "Padre Nuestro" es probablemente la que más nos exige. Ésta trata de aquel asunto que afecta nuestra relación con Dios y con el prójimo. La Biblia es clara en decirnos que somos pecadores. Además, si queremos arreglar relaciones dañadas, entonces este asunto debe ser tratado sinceramente y sin disculpas. Pero, ¿tengo que admitir que soy pecador y que necesito ayuda  - ayuda más allá del pan diario? ¿Es esta oración para todos o solo para unos cuantos terribles (lea Lc.18:9-14)? 

¿Nuestros pecados? Pues así es. Todos hemos pecado; nadie puede alcanzar la meta gloriosa establecida por Dios. No hay disculpa que valga. Como sea, tenemos que enfrentar esta realidad (Rom.3:10-19,23 / 1Jn.1:8-10). No damos en el blanco; fallamos en ser todo lo que debemos ser en la familia, en el trabajo, en la sociedad (Lc.15:18-21). De alguna manera quebrantamos la ley de Dios; constantemente traspasamos la linea que separa lo bueno de lo malo (Rom.5:14). A veces somos sorprendidos porque hemos bajado la guardia y caemos en la trampa (Gal.6:1 / Rom.11:11-12). 

"Todos nosotros nos hemos extraviado como ovejas; hemos dejado los caminos de Dios para seguir los nuestros" (Is.53:6) NTV. ¿O habrá alguien quien pueda decir que siempre cumplió a la perfección con todo lo que Dios pide? Si somos sinceros notamos que el pecado es un mal universal y todos estamos afectados (Gn.6:5 / Gn.8:21 / Mt.15:19 / Ef.2:1-3). Externamente podemos aparecer respetables, pero a los ojos de Dios todos necesitamos ayuda. Sí, esta oración es para todos los que entienden que son pecadores y desean ponerse a cuentas con Dios.

"El Padre celestial te perdonará a ti". La situación tiene salida. Jesús cuadró nuestra cuenta (Is.53:6). "La paga que deja el pecado es la muerte, pero el regalo que Dios da es la vida eterna por medio de Cristo Jesús nuestro Señor" (Rom.6:23 / Jn.3:14-17 / Jn.5:24). Gracias a Dios que en el nombre de Jesucristo tenemos salvación; nuestra relación con Dios (Hch.4:12 / Hch.10:42-43 / Mt.1:21 / Jn.14:6 / 1Tim.2:5-6 / Apoc.7:9-10). Bien hacemos en arrepentirnos de nuestros pecados, volver a Dios, confesar nuestros pecados y recibir el perdón de nuestro Salvador y Señor y ser limpiados de toda maldad (1Jn.1:8-10).

Pero aguarde, ¿cómo así? ¿Que nos perdone como nosotros perdonamos a los que nos ofenden? ¿Cierto que esto suena a salvación por obras? Y esta obra es demasiado pedir. ¿Quién puede cumplir con esta demanda? Sinceramente, ninguno de los mandatos de Cristo los puedo cumplir cabalmente partiendo de mis propias fuerzas y buenas intenciones. ¿No dice La Biblia que "nadie llegará jamás a ser justo ante Dios por hacer lo que la ley manda"? (Rom.3:20) NTV. ¿Y no es que la salvación es por gracia cuando creemos en Jesucristo (Ef.2:1-10)? Siendo francos, nada de lo que se nos dice en el Sermón del Monte lo podemos cumplir con nuestras propias fuerzas, no importa cuánta energía invirtamos (Gal.2:16 / Gal.3:11 / Sal.142:2). ¿Qué nos está entonces diciendo Jesús acá en el "Padre-Nuestro"?

Primeramente noto que el apóstol Pablo no hacía lo que hizo en sus propias fuerzas. Él nos dice que lo que él es lo es por la gracia de Dios y, fue capacitado por la gracia para trabajar mucho (1Cor.15:19). Es la gracia de Dios la que lo hizo competente, capaz, suficiente para cumplir con el llamado de Dios (2Cor.3:5-6). Por la gracia y por el poder de Dios pudo servir a Dios anunciando la Buena Noticia (Ef.3:7). Dios le dio fuerzas para llevar a cabo el ministerio encomendado y hacerlo a la manera de Dios (1Tim.1:11-12 / Rom.15:18-19). Además, notemos lo que escribe el apóstol acerca de nosotros: "Pues somos la obra maestra de Dios. Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás" (Ef.2:10) NTV.

Además leemos en Rom.1:5: "Por medio de Cristo, Dios nos ha dado a nosotros, como apóstoles, la gracia y la autoridad de anunciar por todas partes a los gentiles lo que Dios ha hecho por ellos, a fin de que crean en él y lo obedezcan, lo cual dará gloria a su nombre" NTV. Él menciona que 'Dios ha dado' para que posteriormente podamos hacer. Después menciona primero creer y luego obedecer - se trata de la obediencia que procede de la fe. 

Nosotros podemos y debemos vivir una vida que marca la diferencia porque la gracia de Dios nos trae salvación y nos instruye, entrena, enseña, disciplina, fortalece, empodera para vivir de tal manera que le agrademos a Dios en un mundo malo - es desde el pozo de la gracia experimentada que somos avivados, energizados, capacitados,  impulsados, empoderados para vivir agradando a Dios (Tit.2:9-15 / 2Tim.2:1). Solo al estar conectados a la vid es que podemos producir buenos frutos; separados de Jesús no podemos hacer nada (Jn.15:5). Viviendo por el Espíritu es que somos capaces de dejar de seguir los malos deseos de la naturaleza humana y más bien producir el fruto del Espíritu (Gal.5:16-26). Como hijos nacidos de nuevo por el Espíritu nos enfocamos en los deseos del Espíritu y así podemos vivir conforme al Espíritu que vive en nosotros (Rom.8:1-14).

Regresemos ahora a nuestro texto en el "Padre-Nuestro" - "Si perdonas a los que pecan contra ti, tu Padre celestial te perdonará a ti". Creo que para entender mejor lo que Jesús nos enseña acá debemos mirar de cerca la parábola que aparece en Mt.18:21-35. Recordemos: El primer y grande deudor clama por misericordia al rey al cual le debía una suma que no podía pagar. El rey sintió lástima y le perdona toda la deuda - no demanda la reparación. Luego este deudor perdonado se encuentra con un compañero que le debía una suma irrisoria, nada comparable con lo que le había sido perdonado por el rey. Sin embargo, éste no tuvo lástima de su compañero y lo hizo pagar toda la deuda. Este suceso no queda en el secreto y el rey escucha lo que había sucedido. 

El hombre perdonado e incapaz de perdonar es confrontado por el rey y le dice: "¡Siervo malvado! Te perdoné esta tremenda deuda porque me lo rogaste. ¿No deberías haber tenido compasión de tu compañero así como yo tuve compasión de ti?" (Mt.18:32-33) NTV. Como perdonado debería haber perdonado, pero no lo hizo porque no consideró lo que se le había perdonado, eso le impidió/estorbó extender perdón. La compasión experimentada personalmente de alguna manera no generó compasión hacia otros. Lo que se siembra se siega. La consecuencia es la pérdida del perdón. Jesús termina esta parábola declarando: "Eso es lo que les hará mi Padre celestial a ustedes si se niegan a perdonar de corazón a sus hermanos" (Mt.18:35) NTV. 

Padre en el cielo nos perdona sobre la base de lo que Cristo ha hecho por nosotros. El no espera que perdonemos para poder perdonarnos, pero una vez perdonados no podemos dejar de perdonar a los que nos ofenden. El perdonar debe ser la lógica consecuencia de haber sido perdonados - como hijos de Dios tenemos la base para perdonar. Si no perdonamos sufriremos consecuencias (Ef.4:32 / Ef.5:1 / Gn.50:17-21 / Rom.12:20-21 / 2Cor.2:7-10 / Col.3:12-13). 

"Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te suceda algo peor" (Jn.5:14) NBLA. "Yo tampoco te condeno. Vete; y desde ahora no peques más" (Jn.8:11) NBLA. - 1Pe.2:1-5

Padre celestial, perdóname, tenga misericordia de mi, soy un pecador y necesito de Tu gracia. Gracias por Tu perdón. Hoy perdono a todos aquellos que me han herido o hecho mal - su deuda no se compara con la que me has perdonado. Soy Tu hijo y Tu me das la vida, la fuerza, las capacidades, la gracia para perdonar a todos los que me hieren, hablan mal de mi, cometen toda clase de mal contra mi o contra aquellos que amo; aunque repetidas veces lo tenga que hacer - les perdono. No quiero ser egocéntrico buscando el perdón tuyo y no querer dar perdón a otros - ayúdame a perdonar. Perdona mis pecados, yo perdono a los que pecan contra mi.

"Por el contrario, sean amables unos con otros, sean de buen corazón, y perdónense unos a otros, tal como Dios los ha perdonado a ustedes por medio de Cristo" (Ef.4:32) NTV.