jueves, 5 de septiembre de 2019

el desafío del discipulado en las iglesias

"Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. Por lo tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Enseñen a los nuevos discípulos a obedecer todos los mandatos que les he dado. Y tengan por seguro esto: que estoy con ustedes siempre, hasta el fin de los tiempos" (Mt.28:18-20) NTV

Hace unos pocos años atrás el Concilio Global de la Iglesia Cuadrangular hizo una encuesta a nivel mundial para entender a cuáles áreas del ministerio se le debe poner atención especial. Los resultados nos dicen que los temas del discipulado, del desarrollo de líderes, la vida en la llenura del Espíritu Santo y la existencia de ciertos vacíos doctrinales son asuntos que requieren de nuestra urgente atención.

¿Cuáles son algunos de los síntomas de un discipulado débil? Observamos que entre los que profesan ser cristianos hay [1] grandes vacíos acerca de los principios bíblicos - podríamos decir que hay un problema de anorexia espiritual. También se nota el [2] desinterés por el evangelismo, existe muy poco interés por alcanzar a los que aun no han escuchado el Evangelio de Jesucristo. Los cristianos viven una [3] vida muy amoldada a las costumbres y conductas de este mundo. [4] El pecado no nos molesta y no estamos dispuestos arrepentirnos de aquellas conductas que no agradan a Dios - solo pocos están dispuestos a admitir que han tomado malos caminos y a corregir su rumbo. Igualmente se nota el [5] poco compromiso de una gran mayoría a esforzarse por crecer espiritualmente. Finalmente hay que mencionar que son pocos los cristianos que tienen [6] relaciones interpersonales sanas que contribuyen al crecimiento espiritual y a la rendición de cuentas.

Puede ser que al ver lo arriba mencionado nos sintamos abrumados y que tengamos dificultades en creer en un pronto cambio del panorama. Sin embargo, sugiero que comencemos con algunos pasos pequeños que con seguridad van a aportar a cambios alentadores:

  • Piense en maneras cómo usted personalmente puede mejorar el estudio de la Biblia (2Tim.2:15). Si usted es líder o pastor estudie y predique la Palabra de Dios aprovechando las ya existentes dinámicas, programas, eventos en la iglesia (Sal.1:1-3 / Jos.1:8 / Sal.119:15.97-99 / Col.3:16-17 / 2Tim.4:1-5 / Col.1:25-28). Esforcémonos para que la Palabra de Dios habite en abundancia en la iglesia.
  • Comience orando por algún amigo, conocido o familiar que aun no es salvo y para que Dios le de a usted la oportunidad de hablar con aquella persona acerca del Evangelio (1Tim.2:1-4 / Hch.1:8).
  • Pregúntese si existe algún pecado en su vida del cual debe arrepentirse. No tema hablar con alguien de confianza al respecto: confiese su pecado, aléjese de todo aquello que no le agrada a Dios y que está dañando su progreso espiritual (Prov.28:13 / 1Jn.1:8-10 / Stg.5:16 / 1Tim.1:18-20). Deliberadamente tome pasos específicos para cambiar más y más a la imagen de Cristo (Filp.2:12-13). Ore por usted personalmente y por otros así como Pablo lo hizo por los filipenses en Filp.1:9-11.
  • Considere ser parte de un grupo pequeño en el cual ocurre rendición de cuentas, apoyo y ministración mutua y oración (1Cor.14:26). Considere pedir acompañamiento (mentoreo) de un cristiano maduro en el proceso del crecimiento espiritual (2Tim.2:2). Lo que Dios le ha dado lo puede usar para invertir en otros para su crecimiento espiritual - en relaciones cristianas sanas vamos recibiendo y dando; juntos crecemos (Rom.15:32 / 1Cor.16:18 / 2Tim.1:16 / Flm.1:7 / Hebr.10:25 / Hebr.3:13 / Rom.12:8 / 1Tes.5:11).
¿Qué va a hacer esta semana para trabajar en cada uno de los puntos aquí sugeridos para llegar a ser un mejor discípulo de Cristo?

OREMOS para que en las iglesias cambie el panorama acerca del discipulado y para que seamos efectivos en el cumplimiento de la tarea que Cristo nos encomendó:
"Le pido a Dios que el amor de ustedes desborde cada vez más y que sigan creciendo en conocimiento y entendimiento. Quiero que entiendan lo que realmente importa, a fin de que lleven una vida pura e intachable hasta el día que Cristo vuelva. Que estén siempre llenos del fruto de la salvación - es decir el carácter justo que Jesucristo produce en su vida - porque esto traerá mucha gloria y alabanza a Dios" (Filp.1:9-11) NTV
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lunes, 2 de septiembre de 2019

el apóstol Pablo llorando - ¿por qué?

"Pues ya les dije varias veces y ahora se los repito de nuevo con lágrimas en los ojos: hay muchos cuya conducta demuestra que son verdaderos enemigos de la cruz de Cristo. Van camino a la destrucción. Su dios son sus propios apetitos, se jactan de cosas vergonzosas y sólo piensan en esta vida terrenal. En cambio, nosotros somos ciudadanos del cielo, donde vive el Señor Jesucristo. Y esperamos con mucho anhelo que él regrese como nuestro Salvador. Él tomará nuestro débil cuerpo mortal y lo transformará en un cuerpo glorioso, igual al de él. Lo hará valiéndose del mismo poder con el que pondrá todas las cosas bajo su dominio" (Filp.3:18-21) NTV

El apóstol expresa sus emociones frente a la situación de algunas personas y sus actitudes, acciones, estilo de vida y las consecuencias de tal vida. Mientras Pablo escribe la carta a los filipenses esta llorando y angustiado por los que califica enemigos de la cruz ya que su final es la destrucción. 
Son enemigos de la cruz porque siguen sus propios apetitos, se jactan de cosas vergonzosas y solo piensan en lo terrenal. Pablo no está despreciando los enemigos de la cruz. Él  más bien está expresando una gran preocupación por su eternidad, por su destino final. Los enemigos de la cruz están preparando su propia destrucción - eso le duele profundamente al apóstol.

El apóstol Pablo, en otra ocasión, revela su gran tristeza (abundante tristeza; pena) y continuo dolor (incesante angustia) que tiene en su corazón porque los israelitas no aceptaron el mensaje de vida de Jesucristo e iban rumbo al infierno (Rom.9:1-3).

Cuando el apóstol Pablo se dirige a los ancianos de Éfeso les recuerda que mientras él estaba con ellos "por tres años, de noche y de día, no cesó de amonestar a cada uno con lágrimas" (Hch.20:30-31) LBLA. (Hch.20:19).

El amor de Pablo por la gente y por la iglesia tenía elementos emocionales profundos. El apóstol entendía las implicaciones que tiene el recibir o el rechazar el mensaje de Cristo, y eso lo hacía feliz o lo entristecía - por las respectivas consecuencias. La felicidad no era porque podía contabilizar uno más en el número de miembros en la iglesia que luego podía levantar su ego. No era una alegría por sostener un trofeo en la mano, resultado de sus esfuerzos. Tampoco era una tristeza porque lo habían rechazado a él. Pablo estaba preocupado por la eternidad de la gente (2Cor.2:4). VEA TAMBIÉN: Sal.119:136; Jer.9:1; Jer.13:17; 

EL EJEMPLO DE JESÚS

  • Jesús respondió con enojo cuando sus acusadores no sabían cómo contestar a la pregunta: "¿Permite la ley hacer buenas acciones en el día de descanso o es un día para hacer el mal? ¿Es un día para salvar la vida o para destruirla?. Pero ellos no quisieron contestarle" (Mr.3:4) NTV. El legalismo y la dureza de corazón de los religiosos llevaron a Jesús a reaccionar emocionalmente. Los religiosos no estaban interesados en el bienestar presente y eterno de la gente (Mr.3:1-6). Jesús responde entonces con una ‘ira santa’ nacida de un dolor interno y una tristeza profunda al ver el daño que esta gente se está haciendo a sí misma y a la gente a la que pretenden servir.
  • Cuando Jesús se acercó a Jerusalén el llora sobre la ciudad: "Al acercarse a Jerusalén, Jesús vio la ciudad delante de él y comenzó a llorar. ¡Cómo quisiera que hoy tú, entre todos los pueblos, entendieras el camino de la paz! Pero ahora es demasiado tarde, y la paz está oculta a tus ojos. No pasará mucho tiempo antes de que tus enemigos construyan murallas que te rodeen y te encierren por todos lados. Te aplastarán contra el suelo, y a tus hijos contigo. Tus enemigos no dejarán una sola piedra en su lugar, porque no aceptaste tu oportunidad de salvación" (Lc.19:41-42) NTV.

Hablar la verdad es importante. Hablar la verdad en amor es mejor. Ahora, no nos debe extrañar que el amor puede a veces ser acompañado por lágrimas sinceras que revelan la preocupación profunda por la gente y su destino. 

Las lágrimas de Jesús por Jerusalén son en realidad las lágrimas de Dios que ve la desgracia, el dolor y el sufrimiento innecesario que los humanos viven, o que llegarán a vivir por haber rechazado la mano extendida de la salvación; y por seguir los caminos de la perdición y no aprovechar la oportunidad que Dios les brinda para corregir su rumbo.

Dios no nos llama solamente a aprender de las enseñanzas de Pablo sino también de sus emociones. ¿Lloramos por los perdidos como lo hace el apóstol Pablo? ¿Lloramos cómo lo hizo Jesús?

martes, 20 de agosto de 2019

imitar - ¿a quién y qué?

"Hermanos, sed imitadores míos, y observad a los que andan según el ejemplo que tenéis en nosotros. Porque muchos andan como os he dicho muchas veces, y ahora os lo digo aun llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo cuyo fin es perdición, cuyo dios es su apetito y cuya gloria está en su vergüenza, los cuales piensan sólo en las cosas terrenales. Porque nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también ansiosamente esperamos a un Salvador, el Señor Jesucristo, el cual transformará el cuerpo de nuestro estado de humillación en conformidad al cuerpo de su gloria, por el ejercicio del poder que tiene aun para sujetar todas las cosas a sí mismo" (Filp.3:17-21) LBLA

Dios nos ha llamado a ser luz y sal en este mundo para así influenciar el mundo (Mt.5:13-16). El apóstol Pablo esperaba que todo creyente experimentara crecimiento espiritual y cambiara más y más a la imagen de Cristo (Filp.2:5 / Filp.2:1-11 / Gal.4:19 / Rom.8:29 / Rom.13:14 / Ef.4:24 / Col.3:10).
Ahora el apóstol nos está diciendo que así como vamos cambiando podemos invitar a otros a que nos imiten. No se trata de imitar métodos o formas, sino la vida que ha sido marcada por el pensamiento y la conducta de Cristo (Filp.3:17 / Filp.4:9 / Filp.2:1-11 / 1Cor.4:16 / 1Cor.11:1 / 1Tes.1:6 / 2Tes.2:10-14 / 2Tes.3:7-9 / 1Tim.4:12 / Hebr.13:7 / 1Pe.5:3).

LA IMPORTANCIA DE LA DINÁMICA DE LA IMITACIÓN:

El pasaje en Filp.3:17 nos está haciendo un llamado a imitar a cristianos maduros en Cristo para obtener como fruto una vida cristiana al estilo de Jesús. Una de las maneras como podemos progresar en la vida cristiana es a través de la imitación de personas que siguen a Cristo y que muestran una vida cambiada por el poder de Dios.

En la carta a los filipenses notamos que hay 4 generaciones representadas y que podemos imitar: [1] JESÚS (Filp.2:1-11); PABLO quien sigue las pisadas de Cristo (Filp.3:17 / 1Cor.11:1); aquellos que son IMITADORES DE PABLO (Filp.3:17); los FILIPENSES (Filp.3:17). Esto nos muestra cómo el cristiano debe ser un ejemplo que otros deben poder imitar (es un proceso que se reproduce); los líderes deben de manera especial recordar esta verdad (1Pe.5:3).

Pablo nos desafía a cambiar a la imagen de Cristo siguiendo su ejemplo y el ejemplo de otros cristianos maduros (Filp.3:15,17). Sin embargo también nos advierte y dice que nos cuidemos de no seguir a los falsos maestros o a los enemigos de la cruz de Cristo (Filp.3:18-19).

Necesitamos modelos que podemos observar de cerca para poder aprender y seguir la verdad encarnada. Cuando vemos que otros pueden vivir como Cristo lo espera de nosotros, entonces eso nos inspira a seguir ese mismo camino. Imitar a otros creyentes cristianos maduros en Cristo es parte necesaria de la dinámica del progreso cristiano y del discipulado. ¿Podemos decirle a otros, como lo hizo Pablo, que nos imiten a nosotros? ¿Qué tipo de cristiano llegaría a ser un nuevo creyente si él le sigue a usted? ¿A quién imita usted? ¿Qué cosa en la vida de esa otra persona causa que usted lo quiere imitar?

Es verdad que debemos ante todo estudiar y observar la vida de Cristo, su manera de pensar y su manera de andar en la vida (Filp.2:1-11), pero también requerimos de ejemplos cercanos que modelan hoy el pensamiento y la vida cristiana. Igualmente debemos ser nosotros ejemplo para otros; en especial nosotros los líderes (1Tim.4:12 / Tit.2:7 / 1Pe.5:3).

¿QUÉ IMITAR?

¿Qué es lo que el apóstol Pablo quiere que imitemos? ¿Qué específicamente quiere Pablo que veamos en su vida y que estemos imitando?

En los versículos inmediatamente anteriores a Filp.3:17 nos habla de su pasión por alcanzar  aquello para lo cual también fue alcanzado por Cristo Jesús (Filp.3:12). Y sigue diciendo que él prosigue hacia la meta para obtener el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús (Filp.3:14). Su pasión era Cristo - Su manera de pensar y su manera de vivir; y Pablo quería ver esas características formadas en su vida y en la de todo creyente (Filp.2:1-11). Además quería Pablo llegar bien a la meta, un día estar con Cristo en la eternidad (Filp.3:1-11 / 2Tim.4:5-8).

Después sigue el apóstol explicando a quién debemos imitar y por qué imitar a los modelos correctos.
Al estudiar el texto notamos una advertencia de Pablo: nombra a aquellos a los cuales no debemos imitar en ningún momento: "Pues ya les dije varias veces y ahora se los repito de nuevo con lágrimas en los ojos: hay muchos cuya conducta demuestra que son verdaderos enemigos de la cruz de Cristo. Van camino a la destrucción. Su dios son sus propios apetitos, se jactan de cosas vergonzosas y sólo piensan en esta vida terrenal" (Filp.3:18-19) NTV. 
Este tipo de gente podría muy bien estar también presente en la iglesia de los filipenses. Su conducta era un escándalo y en ningún momento un modelo a seguir. De hecho, ellos son calificados como enemigos de la cruz de Cristo - gente que vive como si nunca van a tener que rendir cuentas; puede ser gente que tergiversa la libertad cristiana.

A los que debemos imitar son aquellos que buscan con todo el posible esfuerzo ser cambiados a la imagen de Cristo porque esperamos la venida de Cristo y no queremos ser encontrados en el lugar equivocado y viviendo la vida equivocada. Como ciudadanos del cielo vivimos de manera diferente (Filp.3:7): "En cambio, nosotros somos ciudadanos del cielo, donde vive el Señor Jesucristo. Y esperamos con mucho anhelo que él regrese como nuestro Salvador. Él tomará nuestro débil cuerpo mortal y lo transformará en un cuerpo glorioso, igual al de él. Lo hará valiéndose del mismo poder con el que pondrá todas las cosas bajo su dominio" (Filp.3:20-21) NTV. 
A este segundo grupo de personas es al que debemos imitar. Lo que debemos imitar es la pasión y el caminar de Pablo por agradar a Dios y servir al prójimo - su enfoque era el cielo (Filp.4:9 / Filp.1:12-18,23-26 / Filp.2:17-18 / Filp.2:5-8). Los romanos, donde sea que iban o vivían, se vestían al estilo de Roma, hablaban el latín y se comportaban como ciudadanos de Roma. Igualmente estamos llamados a vivir según los parámetros del cielo.

La esperanza del cristiano es pasar un día de este estado de debilidad y de tener un cuerpo mortal a tener un cuerpo glorioso, igual al de Cristo. El cristiano no vive para esta tierra y vida, sino para lo que viene después de la vida terrenal. Es por eso que ya es una persona que marca la diferencia.

APLICACIÓN / REFLECCIÓN:

¿Qué lecciones aprendió durante este estudio? Escriba en un cuaderno de notas una o dos frases completas que resuman las lecciones aprendidas.

¿Debe arrepentirse de algo? - sea específico/a ¿Qué pasos debe tomar para ser obediente a los mandatos de Cristo? Sea específico.

Anote una petición de oración; y use este asunto para orar en este instante a Dios.

Comparta con una persona lo aprendido en esta lección. ¿A quién le compartirá? ¿Cuándo le compartirá?

miércoles, 14 de agosto de 2019

el fracaso no es el final

"Entonces Pedro se bajó por el costado de la barca y caminó sobre el agua hacia Jesús. Pero, cuando vio el fuerte viento y las olas, se aterrorizó y comenzó a hundirse. «¡Sálvame, Señor!» —gritó. De inmediato, Jesús extendió la mano y lo agarró. ..." (Mt.14:29_31) NTV

"Jesús le dijo por tercera vez: "Simón, hijo de Juan, ¿Me quieres?" Pedro se entristeció porque la tercera vez le dijo: "¿Me quieres?" Y Le respondió: "Señor, Tú lo sabes todo; Tú sabes que Te quiero." "Apacienta Mis ovejas," le dijo Jesús" (Jn:21:17) NBLH

"... Trae a Marcos contigo cuando vengas, porque me será de ayuda en mi ministerio" (2Tim.4:11) NTV

Jesús extendió la mano a PEDRO cuando éste se estaba hundiendo - El había fallado. Él había dudado de las Palabras de Jesús, fue invadido por el temor, no puso la mirada en Jesús - se concentró en las circunstancias; y luego comenzó a hundirse en las profundas aguas. Jesús responde al llamado de auxilio de Pedro alcanzándole la mano. Jesús no lo acabó de hundir, sino que le ayudó a superar esta crisis. Pedro requería de un Jesús que le alcanzara la mano. Más adelante Pedro hace afirmaciones que no cumplió. Niega a Jesús tres veces. Sin embargo, Jesús le da una nueva oportunidad y lo restaura (Mt.14:26-31 / Mr.14:26-31 / Jn.21:15-19).

El ayudante del apóstol Pablo: JUAN MARCOS en un cierto momento del viaje misionero desertó, él falló de alguna manera en su compromiso. Si no hubiera sido por Bernabé (Consolador), quien se preocupó por este hombre en su crisis (probablemente se condenaba por haber fracasado, puede haber sentido culpabilidad, depresión, rechazo), probablemente nunca hubiera llegado a ser lo que al final llegó a ser. Juan Marcos llegó a ser una figura clave en el proceso de la escritura del Evangelio de Marcos (Hch.13:13 - Hch.15:36-39 - 2Tim.4:11). En la historia de Juan Marcos notamos igualmente la necesidad de que alguien en un cierto momento de la vida le diera de manera especial una mano.

DOS LECCIONES importantes que debemos aprender:

[1] Si hemos fracasado en el camino con Dios, entonces éste no significa el final. Es verdad, el fracaso es doloroso. El sentimiento de frustración, de culpabilidad, de condena pueden ser fuertes. Sin embargo, el Dios Eterno, el Todopoderoso, el Santo es también el Dios de amor y es el Rescatista. Dios nos da una nueva oportunidad, nos restaura y hace que nuestra historia al final se vea sanada y ordenada. Muchas de las personas que aparecen en la lista de los grandes de la fe en algún momento del trayecto fracasaron terriblemente. Sin embargo, Dios ve el final de la historia de cada uno. Si hemos pecado, entonces debemos arrepentirnos, luego levantarnos y seguir adelante. Un nuevo encuentro con Dios cambia todo. "Los justos podrán tropezar siete veces, pero volverán a levantarse" (Prov.24:16) NTV (Sal.37:24 / Sal.145:14).

[2] ¿Qué hacemos con el que ha experimentado un fracaso? Claro, podemos acusarlo, rechazarlo, condenarlo y acabar de hundirlo. hacer algo parecido como lo que querían hacer los fariseos con la mujer que fue sorprendida en el adulterio. Podemos darles lo que merecen, aplicarles la ley (Jn.8:1-11). O podemos extender la mano como lo hizo Jesús. O podemos seguir el camino que Bernabé tomo con Juan Marcos. O hacer lo que Jesús hizo con Pedro después de que lo negara tres veces - le dio una nueva oportunidad. En el proceso de rescatar al caído probablemente tengamos que acercarnos en dado caso como lo hizo Natán con David, pero siempre manteniendo la puerta abierta para el regreso (2Sam.12). El hijo pródigo regresó a la casa del padre porque entendía que en ese hogar el padre tenía un corazón abierto, misericordioso y listo a dar una nueva oportunidad. "Hermanos, si alguien es sorprendido en pecado, ustedes que son espirituales deben restaurarlo con una actitud humilde" (Gal.6:1) NVI

Que Dios no nos encuentre en el lugar equivocado.
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sábado, 10 de agosto de 2019

restaurando al caído (Gal.6:1-5)

Una mirada de cerca a la cita en la carta a los Gálatas capítulo 6

"Hermanos, aun si alguno es sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradlo en un espíritu de mansedumbre, mirándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. Llevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo. Porque si alguno se cree que es algo, no siendo nada, se engaña a sí mismo. Pero que cada uno examine su propia obra, y entonces tendrá motivo para gloriarse solamente con respecto a sí mismo, y no con respecto a otro. Porque cada uno llevará su propia carga" (Gal.6:1-5) LBLA

¿Cuál debe ser la actitud de la iglesia frente a un hermano que ha caído en la tentación? ¿Qué debemos hacer frente a tal situación? Podemos fácilmente tomar una posición equivocada y reaccionar con crítica, rechazo, alejamiento, avergonzarlo, aislarlo, divulgar rumores o aun calumniarlo. PERO también podemos seguir otra ruta y considerar las recomendaciones que el apóstol Pablo sugiere acá en la carta a los Gálatas.

[1] CUALQUIERA PUEDE SER SORPRENDIDO:

En estos versículos no se especifica el tipo de pecado. No importando el tipo de pecado, cualquier hermano puede ser sorprendido - tomado por sorpresa, no lo planeó ni lo esperaba, pero ocurrió. 
"La palabra que usa Pablo (paráptóma) no quiere decir un pecado consciente, sino un resbalón como el que podría dar cualquiera en una carretera helada o en un sendero peligroso" (William Barclay).

Ningún creyente anda completamente libre de pecado. Los deseos pecaminosos aun obran en el creyente y cada quien debe andar alerta para no caer en tentación (Gal.5:16-28). Especial atención requieren aquellos pecados que mantienen a un creyente atrapado. Pablo no está llamando a no tratar con los pecados, tampoco llama a esconder o ignorar las faltas que en su momento van a dañar la vida del creyente y la de aquellos que él influencie. 

[2] EL LLAMADO A RESTAURAR:

Como sea, si un hermano es atrapado en una falta o pecado, ¿qué debemos hacer? El apóstol Pablo claramente nos llama a restaurar al caído.
Restaurar significa remendar, equipar completamente, reparar, poner el miembro dislocado en su posición correcta, hacer regresar; también describe el trabajo de un cirujano cuando extirpa un tumor de una persona.

Es obvio que hay un camino correcto y un camino incorrecto al tratar al hermano caído. Recordemos que todos somos de alguna manera vulnerables y debemos cuidarnos. Es de suma importancia que la iglesia esté atenta a aquellos que por cualquier razón son sorprendidos en alguna falta (transgresión, paso en falso, desviación de la rectitud y de la verdad, ofensa, pecado) para ayudarles y para que no terminen en el lugar equivocado o en la perdición total. 

La ayuda debe hacerse en el espíritu correcto para no espantarlo, avergonzarlo y finalmente perderlo. El ministerio de la restauración es el ministerio de Dios, y Dios nos ha llamado a ese ministerio. Nuestra reacción frente a las faltas de otros creyentes no debería contener pensamientos de cómo podemos salir de éste. Más bien estamos llamados a ayudar al hermano, a ganarlo para que siga en el camino de la verdad y en la comunión con la iglesia.

La restauración busca ayudar al hermano a escapar de las trampas de diablo: "Y el siervo del Señor no debe ser rencilloso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido, corrigiendo tiernamente a los que se oponen, por si acaso Dios les da el arrepentimiento que conduce al pleno conocimiento de la verdad, y volviendo en sí, escapen del lazo del diablo, habiendo estado cautivos de él para hacer su voluntad" (2Tim.2:24-26) LBLA

[3] CONSEJOS PARA QUIEN RESTAURA:

[A] El apóstol Pablo escribe y dice que los espirituales están llamados a restaurar siguiendo los pasos correctos en la actitud correcta (Gal.6:1-3 / Hebr.5:13-14 / Mt.18:15-20)
Pablo comenzó en Gal.5 haciendo un llamado a todos los creyentes cristianos a andar en el Espíritu manifestando los frutos del Espíritu. Ahora viene y nos da unos consejos prácticos acerca de cómo andar en el Espíritu evitando el orgullo y la envidia, específicamente en cómo ayudar con mansedumbre al hermano que ha sido sorprendido en una falta. 
Según lo que nos viene enseñando el apóstol acerca del andar en el Espíritu, el espiritual es:
  • aquel que produce los frutos del Espíritu (Gal.5:22-23);
  • aquel quien vive personalmente una vida crucificada con Cristo y que vence las pasiones y los deseos de la naturaleza pecaminosa (Gal.5:24);
  • aquel quien vive en el Espíritu buscando agradar a Dios huyendo de las pasiones juveniles (Gal.5:16,25 / Gal.6:6-10 / Rom.8:4-5);
  • aquel quien vive en humildad y en paz con los hermanos (Gal.5:26 / Lc.14:10 / Filp.2:1-3 / Gal.5:15 / Stg.3:14-16 / 1Pe.5:5); el espiritual no se cree demasiado importante como para no juntarse con los que han fallado; tampoco se cree mejor que el resto de los cristianos (Gal.6:3).
  • y el espiritual restaura con mansedumbre - mansedumbre es uno de los frutos del Espíritu (Gal.6:1 / Gal.5:23).
[B] RESTAURAR CON UN ESPÍRITU DE MANSEDUMBRE: Hay que restaurar en un espíritu de mansedumbre (dócil, manso, es una expresión de ternura y gracia sin alcahuetar; es el equilibro entre demasiada ira y ser demasiado blando; se usa de un animal domado; es fuerza bajo un perfecto control) (Ef.4:1-2 / Mt.5:5 / 2Tim.2:25 / 1Cor.4:21 / Tit.3:2 / Mt.11:29). 
Pablo sugiere que no nos acerquemos al hermano con dureza, rechazo, espíritu de superioridad o ataque, sino con una sincera y amorosa preocupación. Recordemos la manera como Jesús trató a Pedro en diferentes ocasiones (Mt.14:22-33 / Jn.21:15-19).

"El peligro de los que están tratando de vivir de veras la vida cristiana es que tienen la tendencia de jugar duramente las caídas de los demás. Hay un elemento de dureza en muchas buenas personas. Hay muchas buenas personas a las que no se puede ir a llorar en su hombro, o a confesarle una experiencia de fracaso o derrota; mostrarían muy poca simpatía. Pero Pablo dice que, si una persona da un traspiés, el verdadero deber cristiano es ayudarla a que se ponga en pie otra vez" (William Barclay).

[C] El restaurador se mira así mismo para no caer en la trampa de predicarle a otros y él mismo ser finalmente descalificado (Gal.6:1,3 / Mt.7:1-5 / 1Cor.9:27 / 1Cor.13:1-3 / 2Cor.13:5-6). 
Todos los creyentes son tentados (1Cor.10:13 / 2Pe.3:17) y todos somos vulnerables. Eso nos llama a ayudar de la manera como nosotros queremos que nos ayuden en dado caso.
    • Ninguna persona es mejor que la otra (Gal.6:3). Todos los humanos son pecadores y dependen de Dios (Rom.3:23 / Rom.6:23). No hay lugar para que alguien se crea mayor que otros (Mt.23:12 / Rom.12:16 / 2Cor.10:12).
    • Tanto el que restaura como el que es restaurado se pueden acercar a Dios solamente por medio de Cristo Jesús (Lc.18:11 / Gal.2:15-21 / Ef.2:11-22).
    • Debemos vivir en un constante auto-examen. Nada nos trae más gozo, paz y autoridad que el tener una conciencia limpia (Mt.7:1-5 / 2Cor.13:5 / Lam.3:40 / Sal.119:59 / 1Cor.11:28,31 / Hebr.12:15 / 1Jn.3:20-21).
[D] COMPARTIENDO LAS CARGAS: Nos ayudamos mutuamente al llevar las cargas de los otros. Es verdad que no podemos solucionarle todos los problemas a la gente; no somos Dios (Mt.8:17 / 1Pe.2:24). Pero así como Cristo nos da la mano para ayudarnos, para ser perdonados, para ser restaurados; igualmente nosotros podemos extender la mano con compasión, en oración, con perdón, con animo, con exhortación, con ayuda práctica (Jn.13:34-35 / Gal.5:13-14 / Ex.23:5 / Num.11:11-12 / Dt.1:12 / Is.58:6 / Lc.11:46 / Rom.15:1).

Cada quien es responsable por su propia vida y tendrá que rendir un día cuentas a Dios (Gal.6:5 / Mt.12:36 / Mt.18:23 / Rom.14:12 / 2Cor.5:10). 

Hay una clase de carga que tiene que ver con el prójimo - esta tiene que ver con cumplir la ley de Cristo amando al prójimo, teniendo un sincero interés por el prójimo, sirviendo y ayudando al prójimo en el Espíritu de Cristo. 

La otra carga es la personal; nadie puede llevar esta por mí; son obligaciones que yo debo cumplir y ninguno otro lo puede hacer por mí.

La iglesia tiene la responsabilidad de ayudar al hermano errante, pero cada individuo debe tomar su responsabilidad personal en cuanto a tratar con el pecado y las tentaciones.
Es como cuando vamos de paseo y cada quien lleva su morral, pero en dado momento le ayudamos al compañero, especialmente en el momento en el cual el recorrido se torna difícil y el compañero está cansado o anda herido por los desafíos del camino - esto obedece a la ley de Cristo (Gal.5:14 / Jn.13:34 / Jn.15:12).
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