martes, 27 de diciembre de 2016

Frente a tanta incertidumbre - JESÚS NO CAMBIA

'Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre' (Hebr.13:8) (NTV)

No es nada nuevo cuando se dice que vivimos en un mundo que cambia constantemente y que además no es perfecto. A veces cambia más rápido de lo que nos gusta - y no siempre cambia para bien. Sistemas, estructuras, circunstancias externas, la tierra, el mundo entero - todo cambia. Igualmente en el caso de los líderes y las personas (tanto en el mundo en general como en la iglesia), estas vienen y van. Nosotros cambiamos - la vida tiene sus etapas, nos envejecemos, la salud puede experimentar cambios drásticos. ¿Y quién puede frenar todo esto, evitarlo o escapar de ello?

lunes, 26 de diciembre de 2016

Canto de María acerca de Dios (Lc.1:45s)

NAVIDAD es más que luces, regalos, comida o una temporada especial del año (y no que eso sea algo malo, pero sí que puede distraer) - es recordar que Dios cumple Sus promesas, es tiempo de regocijo por lo que Él es y hace en favor de los humanos. NAVIDAD es reconocer quién es Dios y responder a Su Palabra de la manera correcta.

Gente sabia busca adorar al Rey (Mt.2:1-12)

"Hemos venido a adorar al rey" (Mt.2:2)

La historia de los sabios de oriente que encontramos en Mateo 2 puede llevar a que tengamos muchas preguntas acerca de la estrella y su procedencia, del lugar exacto de dónde venían, si de verdad eran 3 sabios o más, cuáles son sus nombres, etc. Podemos perder mucho tiempo especulando sobre estas cosas y no llegar a ninguna conclusión que edifique. Pero al mirar con más cuidado esta historia nos damos cuenta que lo realmente importante es que estos sabios, no siendo judíos, vinieron de lejos con el propósito de adorar al Rey que había nacido.

Una de las lecciones, y probablemente la más importante, que aprendemos de estos sabios es la siguiente:

lunes, 19 de diciembre de 2016

Plan 40 días - leyendo todo el Nuevo Testamento

¿ACEPTA EL RETO? Plan 40 días - leyendo todo el Nuevo Testamento.

Leer la Biblia regularmente va a impactar su vida, le enseñará lecciones de vida, le guiará a experimentar consuelo, dirección, exhortación y paz en tiempos turbulentos. También le ayudará a crecer en su fe y a cambiar a la imagen de Jesús, y llegar a ser apto para toda buena obra.
¿Sabía usted que más de dos tercios de los cristianos nunca han leído todo el Nuevo Testamento?

lunes, 28 de noviembre de 2016

Recordar, Contar, Alabar

"Bendice, alma mía, al SEÑOR, Y bendiga todo mi ser Su santo nombre. Bendice, alma mía, al SEÑOR, Y no olvides ninguno de Sus beneficios" (Sal.103:1-2) NBLH

"Daré gracias al SEÑOR con todo mi corazón; Todas Tus maravillas contaré. En Ti me alegraré y me regocijaré; Cantaré alabanzas a Tu nombre, oh Altísimo" (Sal.9:1-2) NBLH

Como seguidores de Jesucristo tenemos el gran privilegio de experimentar a lo largo de nuestro caminar de la mano de Dios un sinnúmero de bendiciones. Sin embargo, es verdad que a pesar de todo lo bueno vivido somos personas que fácilmente olvidamos las cosas buenas y lo que Dios ha hecho - y nos tornamos en gente ingrata y frustrada. Definitivamente requerimos del llamado a recordar lo que Dios ha hecho en, para y con nosotros. Tenemos que parar y hacer una lista de las bendiciones recibidas. Ahora, no se trata de recordar solamente los hechos y las bendiciones. Se trata de recordar a aquel quien es la fuente de vida. En medio de cualquier bendición el centro debe seguir siendo el dador de la vida y de las bendiciones. Y a Él debe dirigirse toda gratitud, alabanza y adoración.
Al 'no olvidar ninguno de Sus beneficios' (Sal.103:2) nos ayuda a mantener un corazón enfocado en lo trascendental, temeroso de Dios, agradecido y lleno de adoración a Dios. Consideremos algunas de las bendiciones:

  • No hay nada más grande en la vida que el REGALO DE LA SALVACIÓN en Cristo. Nosotros nunca podemos hacer lo suficiente para salvarnos a nosotros mismos. Cristo murió por amor a los seres humanos y por ver una humanidad perdida y alejada de Dios siendo reconciliada con su Creador (Jn.3:16 / Ef.2:1-10). Esta es la verdad que recordamos cada vez que celebramos la Santa Cena (1Cor.11:24-25).
  • Otra de las grandes verdades tiene que ver con el AMOR INCONDICIONAL DE DIOS. En medio de nuestras tormentas, y aunque no siempre andemos por los caminos que agradan a Dios, El nos asegura Su amor - Él siempre mantiene Su mano estrechada hacia nosotros (1Jn.4:9-10,16 / 1Jn.3:16 / Sal.31:19 / 1Cor.2:9 / Malq.1:2 / Dt.7:6-8). Nada nos puede separar del amor de Dios, tampoco las circunstancias ni los momentos difíciles en la vida, nada; aunque es en medio de estas cosas que dudamos del amor de Dios (Rom.8:28-39).
  • Algo que no reconocemos siempre como una bendición, pero que sí lo es, son los MOMENTOS DE PRUEBA. Aquellos que nos llaman la atención y que nos motivan a buscar a Dios y a volvernos a Él (Dt.8:1-8 / Stg.1:3 / 1Pe.1.7 / Hebr.12:5-8). Dios tiene un plan para nuestra vida, un PLAN PERSONALIZADO para cada uno de nosotros y no quiere que lo fallemos (Ef.2:10 / Is.48:17 / Sal.32:8).
  • Nuestro Dios, el Creador del cielo y de la tierra es DIOS PROVEEDOR, sustentador, guía, poderoso ayudador, consejero, etc. Sea que reconozcamos conscientemente o no su intervención, sea que lo experimentado sea una respuesta a nuestras oraciones o no, la verdad es: Dios nos bendice con la vida, con provisión, con protección, con oraciones respondidas, con sanidades, dándonos paz, etc., etc. (Dt.8:10-14 / Dt.32:18 / Lc.17:15-18). Y muchas de estas bendiciones también las experimentan aquellos que no preguntan por Él (Mt.5:45) - las bondades de Dios nos deberían llevar a todos a buscar a Dios (Rom.2:4 / Sal.130:3-4 / Lc.19:5-8 / 2Re.5:14-17).

Señor, no me quedaré callado, siempre de daré gracias. Gracias por Tu amor inagotable y por Tú bondad. Te adoraré con profunda reverencia. Tú eres mi fortaleza, mi escudo y mi ayudador; confío en Ti de todo corazón. Entiendo que darte gracias es un sacrificio que Te honra; por eso me acerco a Ti con gratitud y alabanzas a Tú nombre. Gracias porque estas cerca. Tú fidelidad perdura para siempre. Gracias por darme la vida, por contestar mis oraciones y por darme victoria.

"Así que ofrezcamos continuamente a Dios, por medio de Jesucristo, un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de los labios que confiesan su nombre" (Hebr.13:15) NVI