miércoles, 12 de julio de 2023

¿vaciar la cruz de Cristo de su poder?

 

  “Pues Cristo no me envió a bautizar, sino a predicar el evangelio, y eso sin discursos de sabiduría humana, para que la cruz de Cristo no perdiera su eficacia (1Cor.1:17) NVI.

¿Qué valor tiene la cruz para usted? ¿Es ella un pendiente, un amuleto, una moda, un adorno, un logo o una decoración? ¿Qué pasaría si al cristianismo le quitamos la cruz para no ofender o incomodar a la gente? ¿Por qué teme el apóstol Pablo que la cruz de Cristo pierda su eficacia o sea vaciada de su poder? Veamos algunas verdades que nos enseña la Biblia al respecto:

[1] La cruz pierde su eficacia cuando enseñamos diciendo que las buenas obras son necesarias para nuestra salvación. Pablo dice: “Amados hermanos, si yo todavía predicara que ustedes deben circuncidarse —como algunos dicen que hago—, ¿por qué, entonces, aún se me persigue? Si ya no predicara que la salvación es por medio de la cruz de Cristo, nadie se ofendería” (Gal.5:11) NTV. Como humanos queremos lucir por naturaleza con nuestras obras y nos sentimos ofendidos cuando nos dicen que no tenemos nada que sea de valor para ofrecerlo y ser aceptados delante de Dios —ningún título, ningún ministerio, ninguna posición social, ninguna ofrenda (dádiva), ninguna buena obra, nada. Lo único que tenemos para presentar es un paquete de pecados —y la paga por este es la muerte (Rom.6:23). Si decimos que alguna de las cosas arriba mencionadas son necesarias o que aportan algo para recibir la salvación, entonces le estamos quitando la fuerza y el valor a la cruz de Cristo (Gal.5:11 / Ef.2:8-9 / Rom.3:28). La cruz expone nuestra incapacidad para salvarnos, expone lo tan pecadores que somos y la necesidad de humillarnos ante Dios. También revela el amor y el gran esfuerzo divino por redimirnos (Jn.3:16). Gracias a Dios por Su misericordia y por el perdón de los pecados en Cristo.

[2] La cruz de Cristo es desprestigiada si persistimos en decir que Jesús no pudo haber recibido el juicio (o castigo) por nuestros pecados. ¿Es posible que Dios Padre descargue el castigo que yo merezco sobre el Hijo libre de todo pecado? ¿Existe de verdad la ira de Dios? ¿Preferimos creer que Dios es un abuelito buena gente? Leemos en 1Tes.1:10: “También comentan cómo ustedes esperan con ansias la venida, desde el cielo, del Hijo de Dios, Jesús, a quien Dios levantó de los muertos. Él es quien nos rescató de los horrores del juicio venidero” NTV. Está claro, Dios castiga a los pecadores que no se arrepienten de sus pecados (Rom.1:18 / Rom.2:5 / Rom.3:5 / Ef.2:3 / Ef.5:6 / Mt.3:7 / Hebr.4:3 / Rom.9:22 / 1Tes.2:16 / Jn.3:36 / Apoc.14:8-11).
Notemos: es por medio de Su sangre derramada en la cruz que somos librados del castigo de Dios. Toda la ira de Dios por mis pecados fue descargada sobre Jesús en la cruz, y por eso, ahora, nos puede ofrecer la vida eterna. En la cruz se besan la ira de Dios y Su amor (Rom.5:9-11 / 1Tes.5:9 / Rom.6:23). Nosotros desprestigiamos la cruz si creemos que el amor de Dios está desligado de la ira y de la justicia de Dios.

[3] La cruz pierde su valor y deja de ser una ofensa si suponemos que todas las religiones nos llevan a Dios. En ninguna otra religión, fuera del Evangelio de Cristo, hay un líder o salvador libre de pecado, que haya dado su vida en rescate por otros, y resucitado de entre los muertos: “Por lo tanto, era necesario que en todo sentido él se hiciera semejante a nosotros, sus hermanos, para que fuera nuestro Sumo Sacerdote fiel y misericordioso, delante de Dios. Entonces podría ofrecer un sacrificio que quitaría los pecados del pueblo” (Hebr.2:17) NTV- (vea también Hebr.7:25-28). Jesús el Salvador muere recibiendo el castigo por nuestros pecados, resucita y nos provee la solución para el problema más grande que tenemos los humanos (Jn.3:16 / Jn.1:14 / Rom.5:10-11 / Rom.8:32). Muchas religiones demandan sacrificios de sangre, pero solo en el cristianismo encontramos el sacrificio válido para la reconciliación, el sacrificio del Hijo de Dios. Dios mismo nos reconcilió consigo mismo por medio de Cristo (2Cor.5:18-19 / 1Tim.1:15-16 / 1Cor.1:25). El sacrificio eternamente válido es el sacrificio del Sumo Sacerdote quien vive para siempre, quien es santo, irreprochable, puro, apartado de los pecadores y exaltado sobre los cielos (Hebr.7:25-28). “En esto consiste el amor verdadero: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como sacrificio para quitar nuestros pecados” (1Jn.4:10) NTV. El cristianismo sin la cruz no sirve para nada.

[4] La cruz pierde su eficacia y su valor cuando pretendemos servir a Dios presentándonos como los especiales y robándole el protagonismo a Cristo el crucificado. Si alguien quiere jactarse, que se jacte solamente del Señor (1Cor.1:18-31). El mensaje de la cruz es lo que nos une como cristianos y lo que nos mantiene caminando en la dirección correcta. Ningún tipo de ministerio o de estilo ministerial o ciertos rituales o palabras ingeniosas pueden unirnos cómo lo hace la cruz “Pues Cristo no me envió a bautizar, sino a predicar la Buena Noticia, y no con palabras ingeniosas, por temor a que la cruz de Cristo perdiera su poder” (1Cor.1:17) NTV - (1Cor.2:1,4,13 / 2Cor.4:2 / 2Pe.1:16 / Ef.2:13-14 / Rom.1:22 / Col.2:8). Dios no nos llamó a impresionar ni a atraer la mirada de la gente con nuestro estilo, carisma, ideas o discursos religiosos impresionantes, sino a predicar el mensaje de la cruz de Cristo que trae salvación verdadera y que nos da identidad y propósito que nos dirigen por el camino de la vida y la verdad (1Cor.2:1-5,22-24 / 1Cor.9:16). ¿Cuánto de lo que hacemos al congregarnos y al servir y predicar apunta hacia la cruz de Cristo? ¿De qué sirven las luces, el humo, los discursos impresionantes? ¿Nos llevan a la cruz? Ningún método ni palabras humanas han cambiado vidas como lo hace el mensaje de la cruz. Corrupción, muerte, pecado, enfermedad, sufrimientos, nada de ello puede ser conquistado sin la cruz de Cristo. La cruz expone el corazón pecaminoso, egoísta y altivo de los humanos y nos lleva a humillarnos y a depender de Dios, quien nos da las fuerzas para agradarle en verdadera adoración (Rom.1:16 / Ef.2:8-9 / Gal.6:14-15 / 2Cor.5:17 / Rom.12:1-2 / Rom.6).

«Ahora bien, como a aquellos sacerdotes la muerte les impedía seguir ejerciendo sus funciones, ha habido muchos de ellos; pero, como Jesús permanece para siempre, su sacerdocio es imperecedero. Por eso también puede salvar por completo a los que por medio de él se acercan a Dios, ya que vive siempre para interceder por ellos. Nos convenía tener un sumo sacerdote así: santo, irreprochable, puro, apartado de los pecadores y exaltado sobre los cielos. A diferencia de los otros sumos sacerdotes, él no tiene que ofrecer sacrificios día tras día, primero por sus propios pecados y luego por los del pueblo; porque él ofreció el sacrificio una sola vez y para siempre cuando se ofreció a sí mismo. De hecho, la ley designa como sumos sacerdotes a hombres débiles; pero el juramento, posterior a la ley, designa al Hijo, quien ha sido hecho perfecto para siempre.» 

(Hebr.‭7:23-28‬) ‭NVI‬‬.

Reflexión:

[1] ¿Cuál es la lección más importante que ha aprendido al estudiar este mensaje?

[2] ¿Cuál es el área en su vida que requiere ahora de trabajo, de cambios, de atención? Sea específico.

[3] ¿Qué pasos específicos va a dar para aplicar las lecciones aprendidas durante este mensaje? ¿Cuándo lo hará?

[4] Concluya sus reflexiones anotando una declaración de compromiso:

[5] ¿Cómo puede orar la iglesia (el grupo) por usted considerando las lecciones que aprendió?



jueves, 9 de junio de 2022

poder activo

 

¿Cómo fue posible que Pedro, quien negó descaradamente a su maestro en otro momento, estuviera predicando el Evangelio a las multitudes - y tres mil personas fueron bautizadas (Hch.2)? 

Por sanar a un lisiado (Hch.3) y por predicar acerca de Cristo en el templo, Pedro es confrontado por los sacerdotes molestos que veían lo que estaba ocurriendo. Pedro y Juan, sin embargo, hombres comunes, identificados como hombres que habían estado con Jesús y ahora llenos del Espíritu Santo, no salen corriendo frente a las amenazas recibidas (Hch.4). Los creyentes, al oír las noticias acerca de las amenazas, se unen en oración. Pero observemos con atención. La iglesia no se retira, tampoco ora pidiendo a Dios que calle las amenazas y que les dé una vida más fácil. Ella ora por valor para predicar y hacer avanzar la Misión de Dios; además quiere ver el poder de Dios manifiesto para que muchos lleguen a conocer al Señor (Hch.4:23-31). ¿Cómo es posible que la iglesia y sus líderes, frente a semejantes situaciones, no salgan huyendo, más se mantengan firmes y sigan enfocados en la Misión de Dios? 

Dios seguía confirmando la predicación de la Palabra por medio de sanidades, milagros y liberaciones. Sin embargo, no todos estaban felices con lo que ocurría. Por envidia, los sacerdotes encarcelaron a los discípulos. Pronto son liberados por Dios. Pero note, a pesar de las crecientes amenazas de muerte, los discípulos no salen corriendo ni le bajan la intensidad a su ministerio. (Hch.5:12-42). ¿Qué era lo que sostenía a los discípulos y a la iglesia? ¿Qué la hacía tan valiente?

¿Y qué decir de la historia de Esteban (Hch.6:8-15 / Hch.7)? Falsamente acusado, arrestado, enfrentando un juicio injusto, amenazado de muerte - todo por predicar el Evangelio. Esteban no adapta su prédica para que lo acepten y aplaudan. Él confronta con la verdad a los sacerdotes y líderes religiosos de aquel entonces. Y mientras lo están apedreando, pudo, con corazón limpio, clamar a Dios por sus agresores: “Señor, no les tomes en cuenta este pecado”. ¿De dónde sacó Esteban las fuerzas, el valor y la capacidad para perdonar?

Por predicar el Evangelio y liberar a una endemoniada en Filipo, los apóstoles Pablo y Silas son encarcelados (Hch.16:11-40). A medianoche, en momentos de gran dolor y necesidad, estos hombres oran y cantan himnos a Dios. Dios interviene, las cadenas caen. Pobre carcelero, él vio el final de su carrera y quiere quitarse la vida. Pero los apóstoles no habían salido corriendo. Ellos más bien se toman el tiempo para ayudar al carcelero y guiarlo al encuentro con el Señor - toda su familia cree en el Señor Jesucristo y es bautizada. En medio de circunstancias oscuras no hay rastro de desesperación, de depresión, de venganza, de renuncia, de afán, de queja. ¿De dónde sacaron estos hombres las fuerzas para seguir siendo luz en medio de tanta presión y maltrato injusto?

Todos los arriba mencionados y otros que aparecen en la historia del libro de Los Hechos y en Hebreos capítulo 11 marcaron la diferencia en momentos desafiantes, de amenazas, de necesidad, de oscuridad. Se mantuvieron fieles a Dios y sirvieron con amor al prójimo, aun a sus enemigos. ¿Cómo lo hicieron? Esto solo tiene una explicación: “Pero recibirán poder cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes. Y serán mis testigos, …” (Hch.1:8) NTV. 

El poder (dynamis) es más que una explosión o un hecho aislado de la manifestación del poder, es más que sanidades y milagros, es más que un momento emocional o de euforia. El poder de Dios es una fuerza que nos capacita para vivir una vida que marca la diferencia, una vida caracterizada por el fruto del Espíritu Santo. 

El ser testigos (martus) es más que certificar aquello que se ha visto o vivido. Ser testigo del poder de Dios es mostrar con su vida y acciones el valor y el efecto de la fe en Cristo; es poder hacer el bien, aunque por ello tenga que sufrir (a veces sufrir la muerte) (1Pe.5:1 / Mt.5:10-12 / 1Pe.3:13-14); es la capacidad de caminar una segunda milla (Mt.5:38-42), es parar para ayudar al hombre atacado y dejado en el piso (Lc.10:25-37); es perdonar al que me hirió porque he sido perdonado (Mt.18:15-35). Para todo esto y para mucho más, Dios nos empodera con Su Santo Espíritu. Lo necesito.

“Pido en oración que, de sus gloriosos e inagotables recursos, los fortalezca con poder en el ser interior por medio de su Espíritu. Entonces Cristo habitará en el corazón de ustedes a medida que confíen en él. Echarán raíces profundas en el amor de Dios, y ellas los mantendrán fuertes” (Ef.3:16-17) NTV.

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martes, 15 de marzo de 2022

realidad actual y nuestro llamado

Un amigo me hizo una pregunta: ¿Qué piensa acerca de la situación actual en el mundo - acerca de Alemania, de la guerra entre Rusia y Ucrania, de todo lo que está pasando actualmente en el mundo? 

¿Cómo responder a semejante pregunta evitando respuestas pretenciosas y creer que puedo ofrecer una opinión que incluya todos los aspectos? Sin embargo, quiero ofrecer algunas reflexiones desde mi perspectiva limitada. Es verdad, vivimos tiempos muy difíciles. Existen muchas preguntas que no tienen respuestas. En tales situaciones, diferentes temores se extienden - aun entre los cristianos. ¿Qué pensar y cómo actuar frente a esas realidades? Muchos cristianos levantan la voz y anuncian que llegaron los últimos días - como si eso fuera una nueva noticia. ¿Es eso lo único que tenemos que ofrecer? 

[1] Lo primero que pienso es que la guerra entre Rusia y Ucrania no es la primer guerra en el mundo y probablemente tampoco será la última guerra. De hecho, tampoco es la única guerra que actualmente se está llevando a cabo. Es verdad que esta guerra preocupa mucho a los países del occidente que están involucrados y se ven directamente afectados. Las consecuencias de una guerra como la que esta viviendo Ucrania son incalculables. No sabemos a dónde puede llevar toda esta dinámica mundial. La incertidumbre es grande. A la guerra actual se añaden los desafíos de una pandemia, el anuncio de hambrunas en el mundo, los altos costos de vida, los desastres naturales en muchas partes del mundo, la creciente persecución de cristianos. Todo esto nos fue anunciado por Jesús, señales de los últimos tiempos (Mt.24).

[2] Tampoco es la primer vez que vemos a personas huyendo de zonas de guerra o de situaciones políticas y/o sociales críticas (solo recordemos hechos actuales en Venezuela, Siria, Centro América, África, etc.). Mis padres huyeron en la segunda guerra mundial, dejando atrás todo lo que tenían para nunca volver a vivir en sus entornos que los vieron crecer. Y en tierra lejana tuvieron que rehacer su vida. Es doloroso ver a tanta gente en el mundo buscando un mejor lugar para vivir y trabajar - es gente que ha perdido todas sus pertenencias, muchas veces han perdido a familiares, amigos y conocidos. Es triste ver como la locura de unos pocos afecta tan profundamente la vida de tantas personas. Extender la mano para ayudar a los necesitados es lo mínimo que podemos hacer como cristianos para tratar de aliviar la pena y el dolor de muchos. El llamado bíblico es claro (Mt.25:31-46): "Pues tuve hambre, y me alimentaron. Tuve sed, y me dieron de beber. Fui extranjero, y me invitaron a su hogar. Estuve desnudo, y me dieron ropa. Estuve enfermo, y me cuidaron. Estuve en prisión, y me visitaron” (Mt.25:35-36) NTV.

Sin embargo, admitamos, a veces nos invade una impotencia frente a tanta tragedia, dolor e incertidumbre, y frente a nuestras limitaciones. ¡Que Dios nos ayude! Aun así, abramos los ojos y miremos las oportunidades que se nos presentan y busquemos maneras cómo ayudar a quienes requieren de manos abiertas - manos generosas que ayudan (2Cor.8:1-4,7-9 / 2Cor.9:7-14 / Ef.4:28 / 1Tim.6:17-19 / Hebr.13:16 / Stg.1:27 / 1Pe.4:9-10 / 1Jn.3:16-19 / Dt.15:7-8). 

[3] A todo esto, y como si lo ya mencionado no fuera suficiente, hay que añadirle en estos tiempos los desafíos internos que afectan a la iglesia de Cristo en el mundo: los falsos profetas, los falsos maestros, los falsos mesías - gente que cree poder ofrecer soluciones fáciles y rápidas. Además vemos que todo tipo de pecado abunda por todas partes. No estamos tomando en serio la Palabra de Dios ni el temor del Señor (Prov.8:13 / Sal.34:11-14). La inmoralidad en el mundo ha crecido a dimensiones impresionantes, la familia se esta re-definiendo sin preguntarle al Creador acerca de Sus pensamientos y planes acerca de ella, matar a niños en el vientre de las madres es celebrado como victoria, la corrupción y la maldad -entre grandes y pequeños- son el pan de cada día. 

Tristemente vemos que todo esto también ha invadido a la iglesia. ¿Será esta la otra guerra que tenemos y a la cual no le ponemos suficiente atención? ¿Será esta la guerra más crítica? ¿Será lo que vemos en el mundo un simple reflejo de un mundo apartado de Dios?

Consideremos lo siguiente. En los tiempos de Noé la gente vivía desenfrenadamente, solo les importaba sus propias agendas, placeres y deseos. La gente no comprendía los tiempos de Dios y tampoco se preparó para lo que venía. La sorpresa fue grande cuando lo prometido por Dios -el diluvio- se hizo realidad (Mt.24:37-44). ¡Qué peligro si no cuidamos nuestro corazón y la manera cómo vivimos nuestra vida! (Prov.4:23 / Mt.15:19). 

Vivimos una batalla por la integridad, por el temor del Señor (1Tim.1:18-20 / Prov.8:13 / Sal.34:11-14 / Hch.5:11-16). Nos encontramos en una carrera en la cual queremos recibir el premio, pero, según lo que nos escribe el apóstol Pablo, solo lo obtendremos si vivimos según las reglas (2Tim.2:5). ¿Será que mucho de lo que vemos hoy en el mundo son las consecuencias de un mundo que no busca de Dios y que prefiere el pecado? 

"Puede ser que a veces yo cierre los cielos para que no llueva o mande langostas para que devoren las cosechas o envíe plagas entre ustedes; pero si mi pueblo, que lleva mi nombre, se humilla y ora, busca mi rostro y se aparta de su conducta perversa, yo oiré desde el cielo, perdonaré sus pecados y restauraré su tierra" (2Cron.7:13-14) NTV (2Cron.6:26-28 / Lc.4:25 / Joel 1:4-7 / Joel 2:25 / Nm.16:46-47 / Ez.14:19-21).

Debemos, como iglesia, arrepentirnos de nuestros propios pecados: por fallarle a Dios; por practicar religión buscando nuestras propias ganancias y no considerar al prójimo como Dios lo desea (Is.58 - verdadero ayuno). Por temer más a las personas que a Dios -buscando ciertos favores de ellas o temiendo el daño que estas nos puedan hacer, en vez de confiar en Dios y estar dispuestos a pagar el precio por vivir en integridad (Dn.3:10-18 / Is.59:3-7 / Jer.5:31 / Jer.6:13). Arrepintámonos de todo tipo de pecado.

[4] Sí, todo esto suena a Mateo 24. Jesús ya nos lo había dicho. Antes de Su Venida veremos tiempos muy difíciles. Pero también nos dice que no nos dejemos llevar por el pánico - ¡qué difícil es esto cuando vemos, escuchamos y leemos las noticias que nos bombardean a toda hora! Guardar la paz en el corazón de verdad se torna en un desafío, en una lucha que nos exige.

Bien hacemos en seguir la sugerencia de Pablo, el apóstol: 
"Regocíjense en el Señor siempre. Otra vez lo diré: ¡Regocíjense! La bondad de ustedes sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. Por nada estén afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer sus peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará sus corazones y sus mentes en Cristo Jesús" (Filp.4:4-7) NBLA).

[5] ¡Qué tan fácil es también perder en semejantes tiempos el enfoque y olvidar aquello a lo que Dios nos ha llamado! En Mateo 24:14 leemos que en medio de todas las dificultades de los últimos tiempos 
"se predicará la Buena Noticia acerca del reino por todo el mundo, de manera que todas las naciones la oirán; y entonces vendrá el fin" NTV. 

La iglesia no debe olvidar que tiene una tarea encomendada. La verdad actual es que más del 45% de la población mundial actual no tiene acceso al Evangelio - y esto en un mundo tan conectado por los diferentes medios. Creo que Dios nos está llamando a revisar lo que nos está impidiendo avanzar y cumplir con la Misión de Dios (Mt.28:18-20). 

  • Que Jesús nos encuentre en estos tiempos trabajando en Sus campos, en vez de estar enredados en negocios no trascendentales que a Él no le agradan (Mt.24:45-51 / Mt.25:14-30 / Mt.9:35-38 / 2Tim.2:4).
  • Dios no desea que la gente se pierda, sino que llegue al conocimiento de la verdad y sea salva (1Tim.2:1-4).
  • Dios es paciente por amor a todo el mundo y no quiere que alguien sea destruido, Él quiere que todos se arrepientan (2Pe.3:9).

¿Está nuestro corazón sintonizado con el corazón de Dios? ¿Nos importan aquellos que aun no han sido alcanzados? Estamos más preocupados por nuestra comida que por hacer la voluntad del Padre?

"Mientras tanto,  sus discípulos le insistían:  --Rabí,  come algo. --Yo tengo un alimento que ustedes no conocen --replicó él. "¿Le habrán traído algo de comer?", comentaban entre sí los discípulos. --Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y terminar su obra --les dijo Jesús--. ¿No dicen ustedes: 'Todavía faltan cuatro meses para la cosecha'? Yo les digo: ¡Abran los ojos y miren los campos sembrados! Ya la cosecha está madura; ..." (Jn.4:31-35) NVI.

¿Qué estamos haciendo para cumplir cabalmente con la tarea encomendada? Oremos que el Señor de la cosecha envíe obreros a la cosecha, que toda la iglesia se involucre en la obra del ministerio - hoy más que nunca (Ef.4:11-16).

Jesús no ha olvidado Su venida, Él es paciente porque quiere que la iglesia viva en santidad y los aun no alcanzados sean alcanzados. Pedro, el apóstol, dice lo siguiente al respecto: "El Señor no tarda en cumplir su promesa, según entienden algunos la tardanza. Más bien, él tiene paciencia con ustedes, porque no quiere que nadie perezca sino que todos se arrepientan. . . . Dado que todo lo que nos rodea será destruido de esta manera, ¡cómo no llevar una vida santa y vivir en obediencia a Dios, esperar con ansias el día de Dios y apresurar que éste llegue! En aquel día, él prenderá fuego a los cielos, y los elementos se derretirán en las llamas. Pero nosotros esperamos con entusiasmo los cielos nuevos y la tierra nueva que él prometió, un mundo lleno de la justicia de Dios" (2Pe.3:9,11-13) NTV. Oh, apresuremos el día del Señor viviendo enfocados en la Misión de Dios y en vivir una vida santa. 

ORACIÓN: 
"SEÑOR eres mi pastor; tengo todo lo que necesito. En verdes prados me dejas descansar; me conduces junto a arroyos tranquilos. Tu renuevas mis fuerzas. Me guías por sendas correctas, y así das honra a tu nombre. Aun cuando yo pase por el valle más oscuro, no temeré, porque tú estás a mi lado. Tu vara y tu cayado me protegen y me confortan. Me preparas un banquete en presencia de mis enemigos. Me honras ungiendo mi cabeza con aceite. Mi copa se desborda de bendiciones. Ciertamente tu bondad y tu amor inagotable me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa del SEÑOR viviré por siempre" (Sal.23 NTV - personalizado - PJOJ).

"Que Dios tenga misericordia y nos bendiga; que su rostro nos sonría con favor. Que se conozcan tus caminos en toda la tierra y tu poder salvador entre los pueblos por todas partes. Que las naciones te alaben, oh Dios, sí, que todas las naciones te alaben. Que el mundo entero cante de alegría, porque tú gobiernas a las naciones con justicia y guías a la gente de todo el mundo. Que las naciones te alaben, oh Dios, sí, que todas las naciones te alaben. Entonces la tierra dará sus cosechas, y Dios, nuestro Dios, nos bendecirá en abundancia. Así es, Dios nos bendecirá, y gente de todo el mundo le temerá" 
(Sal.67) NTV.

martes, 15 de febrero de 2022

¿para qué ese desperdicio?

¿Para qué este desperdicio? ¿Derramaría usted su vida por Jesús? ¿Cuánto le vale Jesús? En Mt.26:1-13 leemos acerca de una mujer (Juan dice que fue María - Jn.12:2-3) que unge a Jesús con un costoso perfume. Las reacciones no se hicieron esperar. 

Algunos no estaban en aquella reunión porque estaban ocupados haciendo planes para eliminar a Jesús. Él no cabía en sus vidas ni en su teología. Cambiar no querían (Mt.26:1-5 / Hch.4:23-31). Para otros, el Nazareno, a quien habían visto crecer, y ahora escuchaban, y cuyas obras habían apreciado, era un hombre muy sencillo - hijo del carpintero. Además, los incomodaba con Su mensaje. Enfurecidos lo expulsaron del pueblo, lo querían tirar por un precipicio (Lc.4:16-30 / Mt.13:53-58). Pero aguarde, hay otros para quienes Jesús tampoco es importante. Se dice que hay dos clases de "ateístas": los que niegan a Dios (y a Jesús) y los que viven como si Jesús no existiera - también ellos son enemigos de la cruz de Cristo (Filp.3:17-19). ¿Cuántos libros se escriben hoy día para desacreditar a Jesús, Su muerte y resurrección? ¿Cuántos prefieren creer en la teoría de la evolución, en vez de creer en el Dios Creador del cielo y de la tierra? ¿Cuántos prefieren definir sus valores y ética sin considerar los mandamientos de Dios para no tener que rendirle cuentas a nadie?

Hay otra actitud. Se trata de aquellos que se acercan a Jesús porque solamente buscan algo de Él. Le abren un cierto espacio mientras Jesús les dé cosas. Los diez leprosos fueron sanados, pero solo uno regresó a dar gracias (Lc.17:11-18) - me imagino que Simon no pertenecía a los desagradecidos (Mt.26:6). Multitudes fueron bendecidas con comida, pero solo regresaban por más comida y no por tener una relación con el Gran Dador (Jn.6:1-26,35,53). No, ellos no buscaban a Jesús, buscaban sus dádivas. ¿Con qué motivo sigo a Jesús? Claro que Dios sí nos desea bendecir, pero, ¿Qué de una relación íntima marcada por la verdadera entrega y adoración?

Los discípulos se indignan por lo que María acababa de hacer (Mt.26:8-9). Judas es el vocero (Jn.12:4-5). De repente sienten una carga por los pobres. Es verdad, ese perfume representa mucho dinero que puede ser usado para otras cosas, pero, ¿hasta dónde puede ir el aprecio por el Señor? Como sea, es el momento correcto, es la oportunidad, es la persona correcta, y es un acto profético anunciando Su muerte y resurrección. La falta de sensibilidad y tacto de los discípulos impresiona -  ¿no recordaban que Jesús pronto va a enfrentar la crucifixión? Además, la mujer es públicamente ofendida. ¿No merecía Jesús el trato que la mujer le estaba dando? A veces somos tentados a darle a Dios lo que nos sobra, o lo segundo mejor de nuestro tiempo, dinero, energía, años. Algo así como lo mejor para mí y el resto para Dios  (Mr.12:41-44 / Malq.1:7-13). Dios nos ayude a seguir los ejemplos de María y de las iglesias en Macedonia que primero entregaron su corazón a Dios y sobresalieron por su amor y dedicación (2Cor.8:2-5 / Rom.12:1).

María marcó la diferencia. En su amor por el Señor, quien le había perdonado, en cuyo hogar sanó a Simón el leproso y resucitó a Lázaro, ella derramó el costoso perfume (equivalente al salario de un año) sobre Jesús en señal de amor, sacrificio y verdadera adoración (Mt.26:7). Esta era una oportunidad única. Un acto cuya fragancia iba a perdurar. María ya se había destacado en otra ocasión (Jn.11 / Lc.10:38-42). ¿Merece Jesús que derramemos delante de Él nuestra vida en acción de adoración? Creo que sí. Lo hizo Abraham, quien temiendo a Dios no le negó a Dios ni siquiera el hijo, el único hijo (Gn.22). Lo hicieron Daniel y sus amigos - ellos estaban dispuestos a dar su vida y no rebajar sus valores (Dn.3:16-19 / Dn.6). Lo hizo José quien temiendo a Dios no se involucró con la mujer de Potifar (Gn.39:1-12). ¿Y qué de los tantos héroes de la fe registrados en Hebreos 11 (Lc.14:33 / Filp.3:8 / Mt.6:20)? Quiero “desperdiciar” mi vida por Cristo. PJOJ

ASIMILANDO

Profundice su estudio y reflexión, personalmente o en un grupo pequeño

Observe

Lea con detenimiento los pasajes anotados en esta reflexión y resuma en sus propias palabras el mensaje o historia (si estudia con un grupo pequeño decidan quién hará el resumen).

Descubra

  • ¿Qué dice la cita bíblica acerca de Dios, Su carácter y Sus obras?
  • ¿Qué dice la cita bíblica acerca de los humanos? (actitudes, acciones, carácter). 
  • ¿Qué lección está aprendiendo? ¿Hay un mandamiento para obedecer? ¿Cuáles son los principios aplicables eternamente?

Aplique

Escriba en un cuaderno sus conclusiones.
¿Hay algo para dar gracias a Dios? ¿Algún asunto del cual debe arrepentirse?
¿Qué pasos va a dar para aplicar lo aprendido? ¿Cuándo?
¿Con quién va a compartir lo aprendido? ¿Cuándo?

Ore

Tome ahora un tiempo para orar (o escriba su oración) usando las conclusiones del estudio y la reflexión. Oren en el grupo los unos por los otros siguiendo lo aprendido.
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victoria en la tentación

¿Sorprendidos? Adán y Eva las vivieron en aquel lindo jardín, también Caín y Abel, Abraham, José, Acán, Sansón el hombre fuerte, Saúl el rey ungido, David el hombre conforme al corazón de Dios, Salomón el sabio y Jesús - todos vivieron las tentaciones. La discusión no es si seremos tentados o no. Salir de ellas victoriosos es el asunto. Lea desde 1Cor.9:24 a 1Cor.10:14.

Pablo escribe en 1Cor.10:12-13: "Si ustedes piensan que están firmes, tengan cuidado de no caer. Las tentaciones que enfrentan en su vida no son distintas de las que otros atraviesan. Y Dios es fiel; no permitirá que la tentación sea mayor de lo que puedan soportar. Cuando sean tentados, él les mostrará una salida, para que puedan resistir" NTV. 

Todos somos vulnerables. Pensar que no podemos ser derrotados es demostrar orgullo que antecede a la derrota (Prov.16:18 / Prov.28:14 / Mt.26:33-34 / Mt.26:40-41 / Apoc.3:17-18). Los hijos de Israel habían vivido todo tipo de bendiciones, vieron a Dios actuar poderosamente y disfrutaron de muchos privilegios. Sin embargo, el descuido los llevó a la derrota. Haber vivido maravillas de la mano de Dios no garantiza la victoria (1Cor.10:1-11). Frente a los peligros estemos alertas, vigilemos.

Recordemos: la vida es una carrera y no todos la ganan (Gal.5:7 / Filp.2:16 / Filp.3:14 / Hebr.12:1 / 2Tim.4:7-8). Correr según las reglas es la clave (1Cor.9:24-27 / 2Tim.2:5 / Hebr.12:1-3). El afán de estar a la moda (Rom.12:1-2 / Ef.4:17-20), las fuerzas de los malos deseos - en especial la idolatría, la fornicación, la murmuración y el poner a prueba a Dios (1Cor.9:24-27  / 1Cor.10:1-11 / Hebr.12:4 / Ef.2:2 / 1Tim.4:6-10 / 2Tim.4:7-8 / 1Jn.2:15-17 / 1Pe.4:2), el adormecimiento espiritual (Lc.22:40,46 / Rom.12:11) - todos estos son elementos que llevan por el camino equivocado. 

Nunca olvidemos: Dios no nos deja solos en medio de la tormenta, Él es fiel cumplidor de Sus promesas (Hebr.10:23). Dios es verdaderamente Dios y derrama su amor inagotable sobre los que le aman y obedecen (Dt.7:9 / Sal.36:5 / 2Tes.3:3). Dios nunca nos falla (1Pe.4:19). Y si nosotros fallamos podemos correr a Él, confesar nuestros pecados y Él nos perdona (1Jn.1:9 / Prov.28:13). Dios nos conoce muy bien y sabe lo que podemos soportar y qué no. De hecho, Él ora por nosotros para que nuestra fe no falle (Lc.22:32 / Jn.10:28-30 / Rom.8:28-39 / 2Cor.1:10). Él sabe rescatarnos de las pruebas (2Pe.2:9 / 1Pe.1:5).

Estemos atentos, miremos con cuidado, no nos distraigamos - Dios muestra la vía de escape – ¿La puede ver? Podemos estar en un valle oscuro, pero Dios muestra la salida. Cada tentación tiene una salida. ¡No tenemos que caer o rendirnos ante una tentación! Dios nos enseña la salida, nos da las herramientas necesarias, Su poder y Su gracia para avanzar firmemente. 

¿Cuáles son esas herramientas? José huyó de la zona de peligro y no se involucró con la esposa de Potifar (Gn.39:11-12 / 2Tim.2:22 / Prov.6:5 / 1Cor.6:18 / 1Cor.10:14 / 1Tim.6:11). Pablo nos exhorta a no proveer para los deseos de la carne (Rom.13:24), a correr disciplinadamente (1Cor.9:23-27 / Rom.12:1-2) y a controlar nuestros pensamientos (Rom.8:5-7 / 1Cor.10:3-5). Jesús nos anima a recordar, a declarar y a seguir en esos momentos la verdad de Dios - interpretémosla y aplicámosla correctamente  (Gn.3:3 / Mt.4:1-11). Sometámonos a Dios, resistamos al diablo y él huirá (Stg.4:7 / Job 1:21). Confesemos nuestros pecados y recibamos Su perdón (Sal.32:3-5 / Prov.28:13). Fijemos nuestra mirada en aquel quien venció y nos ayuda a vencer (Hebr.12:1-3). PJOJ

ASIMILANDO

Profundice su estudio y reflexión, personalmente o en un grupo pequeño

Observe

Lea con detenimiento los pasajes anotados en esta reflexión y resuma en sus propias palabras el mensaje o historia (si estudia con un grupo pequeño decidan quién hará el resumen).

Descubra

  • ¿Qué dice la cita bíblica acerca de Dios, Su carácter y Sus obras?
  • ¿Qué dice la cita bíblica acerca de los humanos? (actitudes, acciones, carácter). 
  • ¿Qué lección está aprendiendo? ¿Hay un mandamiento para obedecer? ¿Cuáles son los principios aplicables eternamente?

Aplique

Escriba en un cuaderno sus conclusiones.
¿Hay algo para dar gracias a Dios? ¿Algún asunto del cual debe arrepentirse?
¿Qué pasos va a dar para aplicar lo aprendido? ¿Cuándo?
¿Con quién va a compartir lo aprendido? ¿Cuándo?

Ore

Tome ahora un tiempo para orar (o escriba su oración) usando las conclusiones del estudio y la reflexión. Oren en el grupo los unos por los otros siguiendo lo aprendido.