- ¿Cómo estoy invirtiendo en la fe de las próximas generaciones?
- ¿Qué estoy enseñando en casa que dejará huellas eternas?
Haciendo DISCÍPULOS, Desarrollando LÍDERES, Plantando IGLESIAS, Alcanzando NACIONES
domingo, 3 de agosto de 2025
Loida, Eunice y Timoteo: un ministerio intergeneracional
viernes, 18 de julio de 2025
La madre del rey Lemuel: ministerio intergeneracional
- ¿A quién estoy formando hoy con mis palabras, mi ejemplo y mis oraciones?
- ¿Estoy transmitiendo principios que edifiquen un liderazgo íntegro, justo, compasivo y sostenible?
miércoles, 16 de julio de 2025
Transformación Espiritual: manténgase en forma
jueves, 24 de abril de 2025
Escuchar, Aprender y Obedecer: claves para el crecimiento espiritual
- El primer llamado es a escuchar con atención la Palabra de Dios. Este acto implica escuchar con la disposición adecuada para responder de manera correcta a los mandamientos divinos (Salmo 34:11 / Proverbios 1:5, 8, 33 / Lucas 8:18 / Juan 10:27 / Hebreos 5:11 / Apocalipsis 1:3): "Vengan, hijos míos, y escúchenme, y les enseñaré a temer al SEÑOR" (Salmo 34:11) NTV.
- Ahora somos animados a aprender los mandamientos y decretos (Josué 1:8 / Salmo 1:1-3 / Proverbios 2:1-5 / Colosenses 3:16). Aprender es más que solo saber, es estar entrenado, adiestrado, acostumbrado para la acción. Es saber usar y aplicar la verdad en el diario vivir: "Que el mensaje de Cristo, con toda su riqueza, llene sus vidas. Enséñense y aconséjense unos a otros con toda la sabiduría que él da. Canten salmos e himnos y canciones espirituales a Dios con un corazón agradecido" (Colosenses 3:16) NTV.
- Además, somos llamados a guardar los mandamientos. Guardar tiene la idea de cuidar, proteger, vigilar. La doctrina sana y su enseñanza preservan la fe cristiana y animan a una vida que marca la diferencia y nos hace aptos para toda buena obra (2 Timoteo 3:16-17). También tiene la idea de retener (Génesis 37:11; 41:35 / Salmo 119:11 / Proverbios 3:1): "He guardado tu palabra en mi corazón, para no pecar contra ti" (Salmo 119:11) NTV.
- También somos llamados a obedecer los mandamientos. Si no ponemos por obra la Palabra de Dios, entonces todo lo arriba mencionado no tiene mucho valor (Josué 1:7 / Deuteronomio 29:9; 5:32-33; 6:6 / 1 Crónicas 22:13 / Mateo 7:24-27; 28:20 / 1 Juan 2:3-4): "Todo el que escucha mi enseñanza y la sigue es sabio, como la persona que construye su casa sobre una roca sólida. Aunque llueva a cántaros y suban las aguas de la inundación y los vientos golpeen contra esa casa, no se vendrá abajo porque está construida sobre un lecho de roca. Pero el que oye mi enseñanza y no la obedece es un necio, como la persona que construye su casa sobre la arena. Cuando vengan las lluvias y lleguen las inundaciones y los vientos golpeen contra esa casa, se derrumbará con un gran estruendo" (Mateo 7:24-27) NTV.
CONVERSEMOS:
miércoles, 23 de abril de 2025
Fidelidad a la Verdad: El Llamado de la Iglesia en Tiempos de Confusión
La iglesia está llamada a predicar la Palabra de Dios (2 Timoteo 4:2). En un mundo donde las verdades se vuelven difusas y las voces son innumerables, es crucial que la iglesia se enfoque en la enseñanza de la Palabra de Dios. La misión de cada congregación no se limita a reunir a los creyentes, sino también a equiparlos con un entendimiento sólido de las Escrituras que les permita distinguir entre lo verdadero y lo falso. Para alcanzar este objetivo, la iglesia debe ser deliberada en su doctrina y práctica, asegurándose de que cualquier enseñanza esté en sintonía con la verdad bíblica. La forma en que se enseña y se predica en la iglesia tiene un impacto profundo en la vida espiritual de los creyentes, y es importante que se aborde con seriedad y compromiso.
- La iglesia debe rechazar el relativismo y fundamentar toda enseñanza, visión, práctica y liderazgo en la Escritura, en lugar de en tradiciones humanas o filosofías culturales. La iglesia debe formar creyentes firmes, no solo asistentes entusiastas. Esto significa enseñar una cosmovisión bíblica que desafíe las estructuras del mundo (Juan 17:17; Colosenses 2:8).
- Además, es vital que la iglesia invierta en el crecimiento doctrinal y espiritual de sus líderes y maestros, para garantizar que transmitan la verdad sin influencias culturales o personales (2 Timoteo 2:2).
- Al igual que los bereanos, la iglesia debe fomentar una cultura de discernimiento, analizando lo que se enseña, se escucha y se comparte, ya sea en redes sociales o desde el púlpito (Hechos 17:11).
- La predicación no debería ser selectiva, superficial ni complaciente. Debe abarcar las doctrinas esenciales como el pecado, la gracia, la cruz, el juicio, la santidad y el Reino (Hechos 20:27).
- Cuando se presentan enseñanzas falsas, la iglesia debe estar preparada y tener el valor de confrontarlas bíblicamente, protegiendo tanto la verdad como a las personas (Tito 1:9).
- El discernimiento trasciende lo intelectual. La iglesia debe apoyarse en el Espíritu para interpretar y aplicar la verdad de manera adecuada, con sabiduría y humildad (Juan 16:13).
- Una iglesia que proclama la verdad pero vive en hipocresía pierde su autoridad espiritual. La fidelidad doctrinal debe ir de la mano con la integridad y la humildad (1 Juan 1:6).
CONVERSEMOS:
-
"Pues ya les dije varias veces y ahora se los repito de nuevo con lágrimas en los ojos: hay muchos cuya conducta demuestra que son verd...
-
“Y este es el mensaje que hemos oído de El y que os anunciamos: Dios es luz, y en El no hay tiniebla alguna. Si decimos que tenemos comunió...
-
José es uno de esos mentores de los cuáles la Biblia relata extensamente su historia y quien nos enseña muchas valiosas lecciones para ...