lunes, 7 de septiembre de 2020

Si no fuera por Jesús, Zaqueo no tendría esperanza

 


Si no fuera por Jesús, entonces Zaqueo no tendría esperanza ni salvación. Zaqueo era pecador, estafador, corrupto, traidor a la patria, despreciado, marcado por la sociedad, y del cual se prefería guardar un cierto distanciamiento social (Lc.19:1-10). Y quien se acercaba a él para ayudar era cuestionado - 'el que tiene discernimiento no se sienta a comer con semejante escoria', decían los que se creían buena gente (Lc.19:7 / Lc.5:30 / Lc.7:39). No había quien le diera una mano a Zaqueo.

Zaqueo era hombre rico, pero con un vacío interno. Había escuchado de aquel quien recibía a los desechados y a los pecadores. Al pasar Jesús por su ciudad se preguntaba si este le podría dar una mano. ¿Será que Jesús le podía dar una luz de esperanza, calmar la sed que tenía por ser perdonado y ser amado? Sin embargo, había demasiados impedimentos para acercarse a Jesús - la multitud de gente que lo alejaba a empujones y patadas; y su cierta limitación física no era favorable. Hasta que vio un árbol a donde subirse y así ver de lejos a aquel quien es tan diferente.

Como si tuviera un radar especial, Jesús ve a Zaqueo escondido entre las ramas del árbol, lo llama por su nombre y se invita a pasar el día en la casa de este desechado - esto lo hace Jesús a pesar de las críticas, los cuestionamientos y las falsas acusaciones de la gente. 

La luz llegó a la casa de Zaqueo. El amor, la aceptación y el perdón sincero nunca vivido caen sobre él como un balde de agua refrescante. Este baño de amor hace en Zaqueo lo que ninguna ley ni los reclamos ni las patadas pudieron hacer - el ordena su vida radicalmente.

En fiel cumplimiento a Su Misión, Jesús se metió en la casa del perdido, y del cual todos guardaban distanciamiento social, para traer salvación (Lc.19:10).

SEÑOR, tu me llamas a seguir tus pisadas. Ayúdame a ver la gente como tu la ves. Ayúdame a no ser un impedimento en el camino para los que te buscan. Ayúdame a amar como tu amas. Ayúdame a ser alguien quien siguiendo el camino de la cruz le da una mano a aquellos que lo requieren y a llevar el mensaje de la vida a los Zaqueos de hoy día.


domingo, 6 de septiembre de 2020

Si no fuera por Jesús, Judas no estaría en el cuadro


Si no fuera por Jesús, entonces Judas, quien lo iba a traicionar, no debería estar en este cuadro, mucho menos recibir el primer bocado. Pero siendo sinceros, tampoco Pedro quien lo iba a negar, ni los discípulos que se creían merecedores de los mejores puestos al lado de Jesús, ni aquellos discípulos que querían pedir que cayera fuego del cielo deberían estar en este cuadro. En realidad, ninguno de los discípulos debería estar sentado aquí - nosotros tampoco. El único que puede estar sentado allí es Jesús.

Si no fuera por la cruz, Jesús estaría solo sentado allí. El camino a la cruz es el camino que ofrece perdón, aunque me hieran una y otra vez; ama a quien no lo merece; hace el bien aunque me hayan hecho mal; da una nueva oportunidad aunque tenga que esperar; lava los pies del otro aunque este me patee; se interesa por los demás aunque mis intereses tengan que esperar; renuncia a sus privilegios por servir humildemente. Jesús siguió ese camino y por eso estoy en el cuadro de mi Señor - "GRACIAS JESÚS". Hoy Jesús no está solo (Jn.12:24 / Hebr.2:9-10). 

Admito: No es fácil seguir el camino de la cruz. Sin embargo, el apóstol Pablo nos llama a tener la misma actitud que hubo en Cristo (Filp.2:5). Cristo nos llama a tomar la cruz y a seguirlo. El camino de la cruz es el camino de la vida, de la paz, de la esperanza, de la verdadera comunión (Mr.8:34-38). "SEÑOR, ayúdame a seguir el camino de la cruz".

(la foto la tomé en Turquía - un tapete tejido a mano - réplica de un cuadro de Da Vinci)

viernes, 5 de junio de 2020

en tiempos del Covid - descubriendo por lo que vale la pena preocuparse

"Pero el Señor le dijo: —Mi apreciada Marta, ¡estás preocupada y tan inquieta con todos los detalles! Hay una sola cosa por la que vale la pena preocuparse. María la ha descubierto, y nadie se la quitará" (Lc.10:41-42) NTV.

"¿Por qué te desesperas, alma mía, Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios, pues he de alabarlo otra vez por la salvación de Su presencia" (Sal.42:5) NBLA.

La pandemia del Covid-19 nos sorprendió y de un día para otro nos quitó muchas cosas que de una u otra manera nos daban cierta estabilidad, seguridad y un cierto ritmo de vida. Una iglesia templo-céntrica y pastor-céntrica fue reemplazada por púlpitos virtuales, conferencias virtuales y conexiones virtuales de todo tipo. Nuestra sala u oficina en casa se convirtieron en nuestro estudio de grabación. El Internet se tornó en nuestro mejor aliado. Nuestras agendas experimentaron unos cambios impresionantes. El miedo y lo incierto nos acompañan a diario. Nuestro vocabulario ha experimentado un incremento de expresiones que no usábamos o no conocíamos. Aquí les comparto algunas de esas expresiones: “Distanciamiento social”, “aplanar la curva”, “la nueva normalidad”, “nada será igual”, etc.


Algunos pensábamos que esta pandemia sería de corto plazo y que rápidamente volveríamos a nuestros planes. Lo cierto es que esta situación se ha prolongado más de lo que nos imaginábamos. Nuestras oraciones apuntaban a que esto iba a desaparecer pronto, pero no ha sido así. Aun hay mucha incertidumbre acerca de cuándo podremos retomar el ritmo que nos dé cierta estabilidad y experimentar el alivio de presiones cuyos efectos no conocíamos.


Tengo la impresión de que hemos estado reaccionando a las circunstancias y no nos hemos ocupado lo suficiente en descubrir lo que este tiempo fuera de serie nos puede enseñar y ofrecer. Aunque externamente estamos aislados y de alguna manera estacionados, internamente no hemos hallado la necesaria quietud para descubrir aquello que nos pueda dar un rumbo más equilibrado y enfocado, tanto personalmente como en el ministerio. Parecemos como los caballos bríos y ansiosos de ser soltados para empezar la carrera - o seguir en ella.


Entiendo que la lucha por reconquistar la seguridad y la estabilidad emocional, y aun la seguridad física, nos lleva a una inquietud, a una carrera que no entendemos completamente, a un presionar para que todo vuelva a la “tal” normalidad, que ahora llamamos la nueva normalidad. En realidad, pensamos saber cómo será esa nueva normalidad, cuando en el fondo, no tenemos las respuestas correctas. En esa pelea queremos resucitar cosas que en los tiempos de la pandemia no solo desaparecieron, sino que se revelaron como poco importantes. Esto es verdad en lo personal como también en lo que respecta a cómo hacer iglesia.


Temo que no hemos aprovechado el tiempo para tranquilizarnos y reflexionar. Temo que no nos hemos aquietado lo suficiente para escuchar la voz de Dios y hacer un examen profundo de nuestros verdaderos intereses, prioridades, valores. Nos parecemos mucho más a Marta que a María en la historia que leemos en Lc.10:38-42. Andamos muy ocupados y ansiosos, y corremos el peligro de dejar pasar la oportunidad de descubrir lo que Dios desea hacer y el cómo lo quiere hacer - todo porque queremos regresar a lo conocido, a la tal acostumbrada estabilidad.


Sugiero que nos tomemos el tiempo necesario, que nos aquietemos y que hagamos un examen profundo (especialmente como líderes y pastores) para reflexionar acerca de las siguientes cosas:


[1] ¿Cuáles son las cosas, los programas y las dinámicas que nos quitó la pandemia y que ahora notamos que no eran cosas tan importantes o tan valiosas como creíamos? ¿De verdad quiero resucitar aquello? ¿Cuáles son las cosas que debemos, de una vez por todas, dejar atrás?


[2] Cuáles son aquellas cosas que estos tiempos revelaron como imprescindibles, de gran valor, como prioridades no negociables? ¿Cuánta atención voy a darle a esos asuntos ahora y después de la pandemia?


[3] ¿Qué ha estado hablando Dios a mi vida y a la iglesia acerca de ajustes necesarios? ¿Soy lo suficientemente sensible a la voz de Dios para entender la dirección que Él quiere dar a mi vida, mi familia y mi ministerio? ¿Y qué de la flexibilidad? ¿Seguiré sugiriéndole a Dios lo que debe hacer? ¿Cómo suenan mis oraciones?


[4] ¿Será este el tiempo en el que necesitamos un nuevo encuentro con Dios, escuchar el latido de su corazón y entonces comenzar a movernos en la dirección que Él determina? ¿Será este el momento de dejar a un lado nuestras impresiones y opiniones y más bien escuchar de una manera fresca la voz de Dios para este tiempo?


[5] ¿Será este el tiempo para trabajar en equipo y juntos descubrir la dirección de Dios, en vez de seguir el camino del llanero solitario, del “sabelotodo”, del líder autocrático?


[6] ¿Deberemos recordar la misión de Dios y descubrir juntos nuevos caminos para una mayor efectividad en el cumplimiento de la misma?


[7] ¿Qué, si como iglesia, consideramos hacer lo que creemos que Dios quiere que hagamos, pero sin dinero? ¿Será que esta forma de pensar nos ayudará a ser más creativos y a encontrar maneras de hacer iglesia diferente y más efectivamente?


DESCUBRA POR LO QUE VALE LA PENA PREOCUPARSE

- - -


viernes, 29 de mayo de 2020

el servidor debe recordar (2Tim.2:8-10)

“Siempre recuerda que Jesucristo, descendiente del rey David, fue levantado de los muertos; ésta es la Buena Noticia que yo predico. Debido a que predico esta Buena Noticia, sufro y estoy encadenado como un criminal. Pero la palabra de Dios no puede ser encadenada. Por eso estoy dispuesto a soportar cualquier cosa si ésta traerá salvación y gloria eterna en Cristo Jesús a los que Dios ha elegido” (2Tim.2:8-10) NTV 

El apóstol Pablo había usado en los versículos anteriores varias analogías para describir el ministerio del siervo de Dios. Además estaba buscando animar al joven ministro Timoteo, estaba tratando de ayudarle a tener el enfoque correcto para su vida y para la tarea que le fue encomendada, y para apoyarlo a seguir adelante en medio de los retos que enfrenta un hombre en el ministerio. Ahora le hace un llamado muy especial: a que recuerde a Jesucristo.

Recordar la importancia de recordar

Me parece muy interesante que en 2 Tim.2 el apóstol le dice a Timoteo que él mismo debe recordar ciertas cosas en su vida y ministerio (2Tim.2:8) y más adelante le pide que le recuerde a la gente ciertos asuntos (2Tim.2:14).

Nosotros somos personas que fácilmente olvidamos las cosas y por eso requerimos de algo o de alguien que nos recuerde las cosas, los eventos o las personas (Sal.106:13 / Sal.103:2 / Dt.4:9 / Dt.6:12 / Dt.8:11.18 / Juec.3:7 / Sal.78:11).

Nos sorprende oír que como creyentes podemos olvidar a Jesucristo - por lo menos olvidamos algunos aspectos de Él. Si olvidamos a Jesús o si de alguna manera Él ya no es más el centro de nuestra vida o de la iglesia; si lo relegamos a un segundo plano, entonces nuestras vidas, nuestras reuniones y nuestra doctrina se desvían del propósito bíblico y solo estaremos practicando religión vacía o siguiendo una doctrina falsa.

Obviamente es demasiado fácil que olvidemos asuntos que son de importancia y que a la final son claves en el momento de tomar decisiones en la vida y en el ministerio.

  • En el Sal.103 ora el salmista animando a su propia alma a no olvidar las cosas buenas que el Señor ha hecho en su vida.
  • Los discípulos no entendían algunos principios que Jesús les estaba tratando de enseñar porque habían olvidado ciertos hechos y experiencias ya vividas. Por no recordar esas cosas tampoco eran capaces de hacer las 'conexiones' debidas (Mt.16:9).
  • La 'santa cena' es una ceremonia que nos ayuda a recordar a Jesús. Con la 'santa cena' el Señor nos está dando un instrumento para que recordemos el evento más importante de la historia: la muerte, la sepultura, la resurrección y la ascención de Cristo. También nos recuerda cómo a través de Su venida a este mundo Dios expresó Su amor para con los hombres (1Cor.11:24-25). A través de la ‘santa cena’ recordamos que la salvación es por gracia y no por obras.
  • La Biblia hace el llamado a recordar el día de reposo para santificarlo (Ex.20:8). Ese día fue instituido para que el pueblo de Israel recuerde que Dios es su proveedor, que el trabajo de seis días es suficiente para la semana (Ex.16:23-20). El día de descanso nos recuerda que Dios es el creador del cielo y de la tierra y que el descansó al séptimo día (Gn.2:3). El día de reposo también nos recuerda que somos sus hijos (Ex.31:13-14)
  • El acordarse de Dios en la juventud lleva a tomar decisiones sabias de las cuales no tenemos que arrepentirnos (Ecl.12:1).
  • Las fiestas religiosas cristianas que tenemos en el calendario, aunque a veces son muy cuestionadas, de alguna manera nos ayudan a recordar ciertos eventos históricos de la Biblia, y su importancia para la vida de un cristiano. Las festividades en sí no tienen valor si no es por la historia que hay detrás de esa festividad y su significado para el cristiano.

Recordar a Jesucristo

El apóstol Pablo acaba de animar a Timoteo diciéndole cosas que debe tener en cuenta para el ministerio efectivo. Le dice que debe ser un multiplicador, un soldado esforzado, un labrador dedicado y un atleta enfocado en la tarea a la cual fue llamado. Pero sobre todas estas cosas Timoteo debe recordar a Jesucristo resucitado.

·    El tiempo para la palabra resucitado usado en griego señala la condición permanente - Jesús ha resucitado y aún vive (Vincent´s Word Studies en E-SWORD). Pablo entonces no solo le está diciendo a Timoteo que recuerde el hecho histórico de la resurrección de Jesús, sino también la realidad del Jesús que siempre vive y que está presente en nuestras vidas (Mt.28:18-20). Esa clase de recuerdo nos alienta a seguir adelante y a aguantar cualquier dificultad y reto en la vida. El Jesús presente en nuestras vidas nos ayuda cuando las dudas nos atacan, los temores nos invaden y cuando nuestras debilidades nos atormentan (Hch.18:9-10 / 2Tim.4.17 / Jn.14:18-23 / Is.41:10 / Jos.1:5 / Mt.1:23).

·    Recordando a Jesucristo descendiente de David significa recordar que Cristo vino a este mundo como hombre - totalmente humano, y que caminó por las calles de este mundo, viviendo una vida terrenal normal, pero sin pecado. Él sabe cómo nos va a nosotros cuando somos tentados y cuando tenemos que enfrentar los desafíos de la vida en este mundo (Hebr.2:18 / Hebr.4:15 / Hebr.5:7-9), y por eso sabe cómo socorrernos en nuestros momentos difíciles.

·    'Recuerde el Evangelio que Pablo predicaba' fue otro llamado a Timoteo. En más de una cita Pablo habla de su Evangelio (Rom.2:16 / Rom.16:25 / 2Tes.2:14). No es precisamente un Evangelio inventado por Pablo sino el Evangelio que él recibió (1Cor.15:3). En 1Cor.15:1s Pablo nos aclara cuál es ese Evangelio: Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que se apareció a muchos.

·    Es por medio de ese Evangelio que podemos ser salvos, si es que retenemos (mantener en memoria) ese mensaje predicado (1Cor.15:2).

·    Si Cristo no resucitó de entre los muertos, entonces todo el sufrimiento, el esfuerzo y la entrega de un líder y predicador del Evangelio no tiene sentido (1Cor.15:30-32). La verdad de la resurrección de Cristo y la salvación de Cristo (1Cor.15:10) es la que nos anima como ministros a seguir adelante no importando los retos, los sufrimientos y el costo del ministerio. Nosotros somos salvos por medio de ese Evangelio y sabemos que otros son salvos por el mismo Evangelio, y por eso no nos cansamos de predicar ese Evangelio en el nombre de Jesús. Esa misma verdad es la que lleva al propio apóstol Pablo a aguantar sufrimientos como lo describe en 2Tim.2:9.

Recordar que la Palabra de Dios no está presa

Pablo estaba en la cárcel y su liberación parecía imposible. Sin embargo el apóstol no muestra signos de resignación ni de amargura frente a tal vivencia. La razón para semejante actitud ejemplar radica en que Pablo sabe que la Palabra de Dios no puede ser echada a prisión (o impedida) por parte de humanos. A los predicadores los pueden echar a la cárcel o matar, pero no a la Palabra de Dios (Filp.1:13-14 / 2Tim.4:17). El poder de la Palabra de Dios y su expansión en medio de grandes adversidades se ha confirmado en incontables historias a lo largo de los últimos 2000 años de cristianismo. La fe cristiana no ha podido ser erradicada por humanos y nunca lo será. Lo que le pueda ocurrir a un ministro parece ser un tema secundario, la Palabra de Dios siempre triunfará (Hch.8:1s).

Recordar el futuro

Pablo está animando a Timoteo a permanecer fiel en las tribulaciones y nos recuerda que Jesús padeció y venció y nos trajo la vida eterna. El que ahora permanece fiel a Dios en medio de grandes adversidades sigue el ejemplo y las pisadas de Jesucristo.  A la final el creyente fiel no sale perdiendo, con seguridad aprovechará los beneficios del nuevo mundo y de la eternidad (Rom.8:17 / Rom.6:8 / Apoc.3:21). El que niega a Jesús en este mundo definitivamente sale perdiendo (Mt.10:33 / Lc.9:26 - no lo reconocerá como su propiedad).

En 2Tim.2:13 leemos que si nosotros somos infieles, El permanece fiel. Esto no quiere decir que una persona que anda mal, que no busca de Dios y que no le sigue fielmente, al fin de cuentas se salva no importa cómo. Esta idea no es congruente con el resto de la Biblia. Más bien nos dice que Dios es fiel a su Palabra en cuanto a sus promesas de vida como también a los anuncios del juicio (Nm.23:19 / Hebr.6:18 / Rom.3:3s).

ASIMILANDO (2 Timoteo 3:16-17)

[1] ¿Qué lecciones aprendió durante este estudio? ¿Qué escuchó que Dios le impresionaba o hablaba durante este estudio?

[2] ¿Qué pasos va a tomar para ejecutar lo aprendido? Sea específico. ¿Cuándo va a comenzar con la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿A quién le va a rendir cuentas acerca del proceso de ejecución de las lecciones?

[3] ¿Cuáles desafíos cree usted que va a enfrentar en la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿Qué cosas ve usted como favorables para la aplicación de las lecciones?

[4] ¿Con quién va a compartir lo aprendido en esta lección? ¿Cuándo le compartirá?

[5] Anote a continuación una petición de oración relacionada con la sesión y la lección. Comparta con otros su petición y permita que ellos oren con usted.

jueves, 7 de mayo de 2020

oye - aprenda - acción

“Llamó Moisés a todo Israel y les dijo: "Oye,  Israel,  los estatutos y decretos que yo pronuncio hoy en vuestros oídos. Aprendedlos y guardadlos,  para ponerlos por obra (Dt.5:1) RV1995
 
  • Llamado a escuchar con atención la Palabra de Dios. Se trata de escuchar con la disposición a responder correctamente a los mandamientos de Dios (Sal.34:11 / Prov.1:5.8.33 / Mt.13:12 / Lc.8:18 / Jn.10:27 / Hebr.5:11 / Apoc.1:3).
"Vengan, hijos míos, y escúchenme, y les enseñaré a temer al SEÑOR" (Sal.34:11) NTV.

  • Llamado a aprender los mandamientos y decretos (Jos.1:8 / Sal.1:1-3 / Prov.2:1-5 / Col.3:16). Aprender es más que solo saber, es estar entrenado para la guerra. Es saber usar/aplicar la verdad en el diario vivir.
"Que el mensaje de Cristo, con toda su riqueza, llene sus vidas. Enséñense y aconséjense unos a otros con toda la sabiduría que él  da. Canten salmos e himnos y canciones espirituales a Dios con un corazón agradecido" Col.3:16) NTV.

  • Llamado a guardar los mandamientos. Guardar tiene la idea de cuidar, proteger, vigilar. La doctrina sana y su enseñanza preservan la fe cristiana y animan a una vida que marca la diferencia (2Tim.3:16-17). También tiene la idea de retener (Gn.37:11 / Gn.41:35 / Sal.119:11 / Prov.3:1).
"He guardado tu palabra en mi corazón, para no pecar contra ti" (Sal.119:11) NTV.

  • Llamado a obedecer los mandamientos. Si no ponemos por obra la Palabra de Dios, entonces todo lo arriba mencionado no tiene mucho valor (Jos.1:7 / Dt.29:9 / Dt.5:32-33 / Dt.6:6 / 1Cron.22:13 / Mt.7:24-27 / Mt.28:20 / 1Jn.2:3-4).
"Todo el que escucha mi enseñanza y la sigue es sabio, como la  persona que construye su casa sobre una roca sólida. Aunque llueva a cántaros y suban las aguas de la  inundación y los vientos golpeen contra esa casa, no se vendrá abajo porque está construida sobre un lecho de roca. Pero el que oye mi enseñanza y no la obedece es un necio, como la persona que construye su casa sobre la arena. Cuando vengan las lluvias y lleguen las inundaciones y los vientos golpeen contra esa casa, se derrumbará con un gran estruendo" (Mt.7:24-27) NTV.

ASÍ QUE HAGAMOS LO QUE JESÚS NOS MANDÓ: “Enseñen a los nuevos discípulos a obedecer todos los mandatos que les he dado” (Mt.28:20) NTV.