“Siempre recuerda que Jesucristo, descendiente del rey David, fue
levantado de los muertos; ésta es la Buena Noticia que yo predico. Debido a que
predico esta Buena Noticia, sufro y estoy encadenado como un criminal. Pero la
palabra de Dios no puede ser encadenada. Por eso estoy dispuesto a soportar
cualquier cosa si ésta traerá salvación y gloria eterna en Cristo Jesús a los
que Dios ha elegido” (2Tim.2:8-10) NTV
El apóstol Pablo había usado en los versículos
anteriores varias analogías para describir el ministerio del siervo de Dios.
Además estaba buscando animar al joven ministro Timoteo, estaba tratando de ayudarle a
tener el enfoque correcto para su vida y para la tarea que le fue encomendada,
y para apoyarlo a seguir adelante en medio de los retos que enfrenta un hombre
en el ministerio. Ahora le hace un llamado muy especial: a que
recuerde a Jesucristo.
Recordar la importancia de recordar
Me parece muy interesante que en 2 Tim.2 el apóstol le
dice a Timoteo que él mismo debe recordar ciertas cosas en su vida
y ministerio (2Tim.2:8) y más adelante le pide que le recuerde a la gente
ciertos asuntos (2Tim.2:14).
Nosotros somos personas que fácilmente olvidamos las cosas
y por eso requerimos de algo o de alguien que nos recuerde las cosas, los eventos o las
personas (Sal.106:13 / Sal.103:2 / Dt.4:9 / Dt.6:12 / Dt.8:11.18 / Juec.3:7 /
Sal.78:11).
Nos sorprende oír que como creyentes podemos olvidar a Jesucristo - por lo menos olvidamos algunos aspectos de Él. Si
olvidamos a Jesús o si de alguna manera Él ya no es más el centro de nuestra
vida o de la iglesia; si lo relegamos a un segundo plano, entonces nuestras
vidas, nuestras reuniones y nuestra doctrina se desvían del propósito bíblico y
solo estaremos practicando religión vacía o siguiendo una doctrina falsa.
Obviamente es demasiado fácil que olvidemos asuntos
que son de importancia y que a la final son claves en el
momento de tomar decisiones en la vida y en el ministerio.
- En el Sal.103 ora el
salmista animando a su propia alma a no
olvidar las cosas buenas que el Señor ha hecho en su vida.
- Los discípulos no
entendían algunos principios que Jesús les estaba tratando de enseñar
porque habían olvidado ciertos
hechos y experiencias ya vividas. Por no recordar esas cosas tampoco
eran capaces de hacer las 'conexiones' debidas (Mt.16:9).
- La
'santa cena' es una ceremonia que nos ayuda a recordar a
Jesús. Con la 'santa cena' el Señor nos está dando un instrumento para que
recordemos el evento más importante de la historia: la muerte, la sepultura, la
resurrección y la ascención de Cristo. También nos recuerda cómo a través de Su venida a
este mundo Dios expresó Su amor para con los hombres (1Cor.11:24-25). A
través de la ‘santa cena’ recordamos que la salvación es por gracia y no
por obras.
- La Biblia hace
el llamado a recordar el día de reposo
para santificarlo (Ex.20:8). Ese día fue instituido para que el pueblo de
Israel recuerde que Dios es su proveedor, que el trabajo de seis días es
suficiente para la semana (Ex.16:23-20). El día de descanso nos recuerda que Dios es el
creador del cielo y de la tierra y que el descansó al séptimo día
(Gn.2:3). El día de reposo también nos recuerda que somos sus hijos
(Ex.31:13-14)
- El acordarse de Dios en la juventud
lleva a tomar decisiones sabias de las cuales no tenemos que arrepentirnos
(Ecl.12:1).
- Las
fiestas religiosas cristianas que tenemos en el calendario, aunque a veces
son muy cuestionadas, de alguna manera nos ayudan a recordar ciertos
eventos históricos de la Biblia, y su importancia para la vida de un
cristiano. Las festividades en sí no tienen valor si no es por la historia
que hay detrás de esa festividad y su significado para el cristiano.
Recordar a Jesucristo
El apóstol Pablo acaba de animar a Timoteo diciéndole
cosas que debe tener en cuenta para el ministerio efectivo. Le dice que debe
ser un multiplicador, un soldado esforzado, un labrador dedicado y un atleta
enfocado en la tarea a la cual fue llamado. Pero sobre todas estas cosas
Timoteo debe recordar a Jesucristo resucitado.
· El tiempo para la palabra resucitado usado en
griego señala la condición permanente - Jesús
ha resucitado y aún vive (Vincent´s Word Studies en E-SWORD). Pablo
entonces no solo le está diciendo a Timoteo que recuerde el hecho histórico de
la resurrección de Jesús, sino también la realidad del Jesús que siempre vive y
que está presente en nuestras vidas (Mt.28:18-20).
Esa clase de recuerdo nos alienta a seguir adelante y a aguantar cualquier
dificultad y reto en la vida. El Jesús
presente en nuestras vidas nos ayuda cuando las dudas nos atacan, los temores
nos invaden y cuando nuestras debilidades nos atormentan (Hch.18:9-10 /
2Tim.4.17 / Jn.14:18-23 / Is.41:10 / Jos.1:5 / Mt.1:23).
· Recordando a Jesucristo descendiente de David significa recordar que Cristo vino a este
mundo como hombre - totalmente humano, y que caminó por las calles de este
mundo, viviendo una vida terrenal normal, pero sin pecado. Él sabe cómo nos va
a nosotros cuando somos tentados y cuando tenemos que enfrentar los desafíos de la
vida en este mundo (Hebr.2:18 / Hebr.4:15 / Hebr.5:7-9), y por eso sabe cómo
socorrernos en nuestros momentos difíciles.
· 'Recuerde
el Evangelio que Pablo predicaba' fue otro llamado a Timoteo. En
más de una cita Pablo habla de su Evangelio (Rom.2:16 / Rom.16:25 / 2Tes.2:14).
No es precisamente un Evangelio inventado por Pablo sino el Evangelio que él recibió (1Cor.15:3). En 1Cor.15:1s Pablo nos aclara
cuál es ese Evangelio: Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las
Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las
Escrituras; y que se apareció a muchos.
· Es por medio
de ese Evangelio que podemos ser salvos, si es que retenemos (mantener en
memoria) ese mensaje predicado (1Cor.15:2).
· Si Cristo no resucitó de entre los muertos,
entonces todo el sufrimiento, el esfuerzo y la entrega de un líder y predicador
del Evangelio no tiene sentido (1Cor.15:30-32). La verdad de la resurrección de
Cristo y la salvación de Cristo (1Cor.15:10) es la que nos anima como ministros a seguir adelante no importando los retos,
los sufrimientos y el costo del ministerio. Nosotros somos salvos por medio de
ese Evangelio y sabemos que otros son salvos por el mismo Evangelio, y por eso
no nos cansamos de predicar ese Evangelio en el nombre de Jesús. Esa misma
verdad es la que lleva al propio apóstol Pablo a aguantar sufrimientos como lo
describe en 2Tim.2:9.
Recordar que la Palabra de Dios no está presa
Pablo estaba en la cárcel y su liberación parecía
imposible. Sin embargo el apóstol no muestra signos de resignación ni de
amargura frente a tal vivencia. La razón para semejante actitud ejemplar radica
en que Pablo sabe que la Palabra de Dios
no puede ser echada a prisión (o impedida) por parte de humanos. A los
predicadores los pueden echar a la cárcel o matar, pero no a la Palabra de Dios
(Filp.1:13-14 / 2Tim.4:17). El poder de la Palabra de Dios y su expansión en
medio de grandes adversidades se ha confirmado en incontables historias a lo
largo de los últimos 2000 años de cristianismo. La fe cristiana no ha podido
ser erradicada por humanos y nunca lo será. Lo que le pueda ocurrir a un
ministro parece ser un tema secundario, la Palabra de Dios siempre triunfará
(Hch.8:1s).
Recordar el futuro
Pablo está animando a Timoteo a permanecer fiel en las
tribulaciones y nos recuerda que Jesús padeció y venció y nos trajo la vida
eterna. El que ahora permanece fiel a Dios en medio de grandes adversidades
sigue el ejemplo y las pisadas de Jesucristo. A la final el creyente fiel no sale perdiendo,
con seguridad aprovechará los beneficios del nuevo mundo y de la eternidad
(Rom.8:17 / Rom.6:8 / Apoc.3:21). El que niega a Jesús en este mundo
definitivamente sale perdiendo (Mt.10:33 / Lc.9:26 - no lo reconocerá como su
propiedad).
En 2Tim.2:13 leemos que si
nosotros somos infieles, El permanece fiel. Esto no quiere decir que una
persona que anda mal, que no busca de Dios y que no le sigue fielmente, al fin
de cuentas se salva no importa cómo. Esta idea no es congruente con el resto
de la Biblia. Más bien nos dice que Dios es fiel a su Palabra en cuanto a sus
promesas de vida como también a los anuncios del juicio (Nm.23:19 / Hebr.6:18 /
Rom.3:3s).
ASIMILANDO (2 Timoteo 3:16-17)
[1] ¿Qué lecciones aprendió durante este estudio? ¿Qué escuchó que Dios le impresionaba o hablaba durante este estudio?
[2] ¿Qué pasos va a tomar para ejecutar lo aprendido? Sea específico. ¿Cuándo va a comenzar con la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿A quién le va a rendir cuentas acerca del proceso de ejecución de las lecciones?
[3] ¿Cuáles desafíos cree usted que va a enfrentar en la aplicación de las lecciones en su vida y ministerio? ¿Qué cosas ve usted como favorables para la aplicación de las lecciones?
[4] ¿Con quién va a compartir lo aprendido en esta lección? ¿Cuándo le compartirá?
[5] Anote a continuación una petición de oración relacionada con la sesión y la lección. Comparta con otros su petición y permita que ellos oren con usted.