“Pedid, y se
os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo el que pide,
recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿O qué hombre hay
entre vosotros que si su hijo le pide pan, le dará una piedra, o si le pide un
pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar
buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los
cielos dará cosas buenas a los que le piden?” (Mt.7:7-11). LBLA
(Lc.18:1 /
Jn.14:13-14 / Jn.15:7 / Jn.15:16 / Jn.16:23-24 / Stg.1:5-6 / Stg.5:15 /
1Jn.5:14-15)
El tema de
la oración es un tema de gran importancia en la vida de un creyente y es un
asunto clave en su relación con Dios. A través de la oración cooperamos con
Dios y podemos ver cómo Dios interviene y cambia las cosas, las situaciones y
las personas (Mt.9:35-38 / Mt.7:7-11 / Ex.2:23-25 / Ex.3:7-10 /
Lc.11:1-13). Pero la oración también
cambia a los que oran. Si un creyente no ora está perdiendo una gran oportunidad
de impactar al mundo y no permite que su propia vida sea tocada.